Prólogo
«El destino de Emily fue escrito en cenizas y tinta.»
Para Emily, la vida siempre fue una serie de pérdidas silenciosas. Tras el accidente de sus padres y la muerte lenta de su inocencia en manos de un manipulador, su único deseo era desaparecer. En lugar de ello, encontró la luz: una amistad incondicional y un primer amor protector.
Pero la felicidad es un bien frágil. La sombra de su pasado, ese secreto que guardó con tanto celo, fue usada como una llama para destruirla. Primero, la humillación pública. Luego, la traición sentimental. Y finalmente, el fuego purificador y despiadado que consumió hasta el último vestigio de su hogar.
Ahora yace herida, despojada de todo, sin saber que el infierno de su pasado ha desatado una batalla en el presente.
En el centro del caos, dos hermanos se miran con lealtad y celos. Diego, que promete reconstruir su mundo con la ternura de su afecto. Y Alex, el hombre que vive rompiendo las reglas, el protector inesperado, que ha cruzado la línea moral al desear lo que le pertenece a su propia sangre.
El destino ha forzado una convivencia imposible. La supervivencia de Emily depende ahora de que estos dos protectores no permitan que sus conflictos internos la consuman.
Pero el fuego que arde en el alma de Alex es peligroso. Y la gran pregunta que se cierne sobre las ruinas es: ¿Quién teme más al fuego, el que arriesga su vida por salvarla, o el que arriesga a su propia familia por amarla?