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꧁⎝ 𝔍𝔦𝔪𝔦𝔫 ⎠꧂
Noche de las bestias, diez y. treinta minutos.
-Y líbranos del mal, amén.
Es la tortuosa quinta oración que hacemos en menos de una hora, mi voz, la de mi hermano y la de mis padres ni siquiera se distingue en medio de las de los demás miembros del grupo de nuestra iglesia, y empiezo a estar más que harto de todo esta simetría.
Es la noche de las bestias, joder, si alguién decidiera enloquecer y asesinarnos, a nadie le importaría en absoluto.
Este año somos tres las familias a las que se les ha asignado la cabaña del lago, las mismas tres de los últimos cinco años. Es la casa más alejada y segura, se supone que solo el pastor conoce su localización, así como de las demás casas de protección que regenta, pero esta es la más exclusiva y es
nuestra porque una ofrenda generosa siempre será sinónimo de beneficios.
A mis padres les interesan ambas cosas, dar su dinero a Dios a cambio de promesas de salvación e indulgencia y tener beneficios destacables frente al resto de feligreses.
Levanto la mirada y me encuentro con los ojos de Junghyun clavados en mi cuerpo. Siento como el calor hace acto de presencia en mi interior de forma inmediata y como mis endorfinas empiezan a bailar y hacer la ola.
Siempre es la misma sensación cuando lo veo, las mismas emociones, la algarabía, el deseo. Pero ya no puedo permitirme sentir eso, mi mente lo tiene claro y es hora de hacérselo entender también a mi cuerpo. Este año mantendré a Jeon Junghyun lo más lejos de mí que sea posible, lejos de mis labios, de mi piel, de mi entrepierna. Lejos de todo aquello que, hace cuatro días y tres noches, perdió el derecho a tocar.
Joder.
Cierro los ojos con fuerza e intento ignorar la forma en la que se me encoge el estómago al recordar como Jungkook me miraba apoyado en el marco de la puerta y se bombeaba la polla mientras yo me corría a gritos montado sobre la polla de Junghyun. Es inquietante. ¿Y lo que me propusieron después? Madre mía, esos dos imbéciles tienen problemas psicológicos serios y necesitan ayuda urgente, eso está claro, pero no seré yo quien le diga a su madre que ha criado dos pervertidos con caras de ángel y fama de misioneros.
«Misionero» si, esa no era precisamente en la posición que me querían. Abro los ojos y me encuentro la mirada intensa de los gemelos Jeon posada sobre mí mientras todos los demás rezan con los ojos cerrados, ajenos al acecho con el que pretenden cazarme estos dos chacales hambrientos de sangre.
Quien diría que algún día utilizaría esa palabra para referirme a Junghyun, el chico que ha sido mi novio formal desde hace seis años y, según mis padres, «mi futuro marido ante los ojos del señor».
Veo cómo disimula una sonrisa ladeada mientras su gemelo, Jungkook, vestido con un traje caro de hombre de negocios, se moja los labios y se lleva las manos al bulto de la entrepierna.
¡¿Está empalmado en medio de una sala llena de gente rezando?! Joder, si es que es maquiavelico, ¡qué hay un Jesus agonizante sobre una cruz de madera en este lugar!
Eso es demasiado. Me recuerda a esa noche, él me miraba de la misma manera mientras yo estaba desnudo, ido por el orgasmo y en una situación mucho más vulnerable.
-Necesito ir al baño -me disculpo y agacho la cabeza para romper el contacto visual con los dos gemelos, pero de reojo veo como siguen la trayectoria de mi trasero como si fuese el de un modelo en un anuncio de Dolce & Gabbana.
Joder.
Solo cometí un error, uno, y ahora esos dos piensan que soy una puto con él que cumplir sus retorcidas fantasías.
Recorro los pasillos de madera reconocibles hasta el baño más cercano al salón comunal, convertido en capilla, en el que dormidos apiñadas las tres familias en sacos una noche al año durante los últimos cinco. Alguien tendría que tener una necesidad muy grande de matarte como para adentrarse en el bosque a esta profundidad y dedicarse a buscar esta cabaña, así que me siento bastante seguro.
Me miro en el espejo de cuerpo entero del baño y me sujeto el estómago revuelto, la camisa color parla parece brillar con luz propia y refleja formas brillantes en el espejo; de repente, ya no me siento tan bien vestido. Me siento expuesto cuando esos dos están cerca.
También me toco la parte baja del vientre mientras me pregunto a mí mismo como debo traducir ese calor que llena mi interior cada vez que pienso en lo que los gemelos Jeon quieren hacer conmigo.
-Vamos a usarte -dijo Jungkook mientras me acorralaba de frente al intentar huir.
-Te vamos a llenar por ambos lados y te va a encantar -concluyó Junghyun a la vez que me rozaba el culo desnudo con su erección vigorosa.
Un jadeo bastante parecido al que se me escapó esa noche vuelve a surgir desde lo más profundo de mi pecho. Putos locos de mierda.
Respiro profundo varias veces y me mojo la cara con abundante agua, ha pasado una hora desde la cena que mantuvimos todos juntos, pero noto que lo poco que comí aún amenaza con precipitarse hacia fuera.
«No pasa nada, Jimin, tus padres están aquí, sus padres están aquí, estás a salvo».
Salgo del baño mientras una bocanada de alivio y valentía me sobrevuela. Esta vez no estoy solo en casa y Jungkook no puede tocar a mi puerta y fingir que es su hermano para hacerme caer en sus juegos sucios. No, no caeré