Unico
Christopher Bang tenía un problema, probablemente esto paso debido a su negligencia y poco profesionalismo. No, esto debe de ser una broma cruel.
¿Qué probabilidad había de encontrar un ritual satánico para invocar a un sucubo entre los rituales religiosos de la iglesia? Exacto, ninguno. Pero no es su culpa, es culpa del pecador que creo esta invocación dé los infiernos...
– ¿En qué piensas? – la voz del demonio me atrajo de vuelta a la realidad, su apariencia era un alto contraste respecto al hecho de estar en la iglesia.
Su largo cabello negro favorecía de sobre manera su hermoso rostro, posee unos cuernos grandes y curvados hacia arriba, de color rojo brillante, Sus ojos rojos, intensos, combinando con los cuernos.
Su escasa vestimenta, un conjunto tipo lencería oscura, que deja al descubierto gran parte del torso y abdomen. El diseño tiene tirantes finos y recortes que marcan la figura y Usa guantes negros largos, hasta las muñecas.
– Mnn, no se quién eres ni que quieres pero te aseguro que no me importa, quisiera que regreses a tu mundo y me dejes en paz– Ya estaba harto, había invocado a este demonio por accidente hace semanas y el desgraciado insiste en quedarte.
– No puedo irme, me invocaste y tienes que usarme. De lo contrario me quedé aquí por los siglos de los siglos hasta que mueras y nos reencontremos en el infierno– Su sonrisa burlona mientras me miraba con una especie de superioridad, quién carajo se creé ese bastardo enano.
– ¿De qué estas hablando? Deja de decir tonterías. Ni en un millón de años tendré sexo contigo– lo mire con desagrado mientras el mantenía una sonrisa burlona en su rostro, era como el rostro de un zorro astuto.
–Mira, no es tan difícil cielo, tu tienes sexo conmigo y yo gano tu energía y tu logras que me vaya. Además, tal vez podría ayudarte con ese mal carácter que posees – Su mano se hacía el cuello de mi túnica para fingir acomodarlo mientras su otra mano se deslizó por mi pecho en un intento de quitar los botones.
–Te dije que no, déjame en paz y vete. Por la autoridad que me ha otorgado la Iglesia, te destierro de vuelta al abismo de donde viniste. Vete ahora y no me molestes más – quite su mano con agresividad mientras lo miraba con un disgusto notorio, cada día estaba más harto de el.
Una risa estruendosa llamo mi atención, el demonio se reía con fuerza hasta el punto de llorar de la risa mientras agarraba su estómago – Aww Chan, eres tan tierno cuando te haces el malo–
Su risa volvió a salir mientras limpiaba una lágrima en su ojo – Cariño, ¿Realmente piensas que puedes hacer algo contra mi?– Se acercó a mi otra vez mientras sus manos empezaban a jugar con mi ropa.
– Cielo, yo soy un demonio y podría matarte en cualquier momento. Pero soy profesional y tengo que trabajar, necesito absorber la energía de un buen hombre y tu no estas tan mal– fruncí el seño mientras lo miraba con disgusto.
– ¿No tienes sueño? Te vendría bien dormir un rato.– lo ví pestañear un par de veces antes de volver a reírse. Los ojos de Hyunjin brillaron con diversión y molestia ante el desafío de Christopher. Se inclinó más cerca, su aliento fresco rozando la oreja del sacerdote mientras susurraba:
–¿Crees que puedes resistirte, pequeño sacerdote? Te he estado observando, sintiendo tu ira, tu frustración. Es delicioso.– Su mano enguantada se deslizó lentamente por el pecho de Christopher, trazando las líneas de su cuerpo.
– Estás tan nervioso. No se necesitará mucho para derribarte.– La otra mano de Hyunjin agarró la barbilla de Chan obligándolo a encontrarse con la intensa mirada rubí del demonio.
–Puedo ayudarte a liberar toda esa tensión, Chan. Imagínatelo se acabó la ira, se acabó el estrés. Solo placer puro y puro.– se lamió los labios, revelando un atisbo de colmillos afilados.
–Y a cambio, te dejaré en paz. Es un ganar-ganar, ¿no crees?– Hyunjin presionó su ágil cuerpo contra el de Christopher, dejándolo sentir el calor que emanaba bajo la escasa lencería. Su voz se convirtió en un ronroneo ronco.
Vamos, no te resistas.
–...– Hyunjin suelta una risita ante el silencio de la respuesta del sacerdote, siente que poco a poco lo está convencido. Solo debe presionarlo un poquito más...
Hyunjin podía sentir la vacilación de Chan, su lenguaje corporal lo decía todo incluso mientras permanecía en silencio. Una sonrisa maliciosa se extendió por el rostro del demonio mientras presionaba su ventaja, sus hábiles dedos encontrando los cierres de la túnica del sacerdote.
–Shhh, no pienses tanto. Es impropio de un hombre pensar demasiado de esta manera.– Se inclinó, sus labios rozando el cuello de Bang mientras inhalaba el aroma de la piel del sacerdote.
–Hueles divino. Casi puedo saborear tu vitalidad.– Sus manos se deslizaron bajo la tela de la túnica del sacerdote, acariciando la piel desnuda que encontró allí. Hyunjin dejó escapar un zumbido bajo y apreciativo.
–Mmm, eres incluso más magnífico de lo que imaginaba. La forma en que te tensas, tratando de resistir... solo hace que te desee más.– Mordisqueó juguetonamente la garganta de Chan, no con la fuerza suficiente para rasgar la piel, pero sí para que se notara su presencia.
–Puedo ayudarte a olvidar, Christopher Bang. Puedo hacer que todas tus preocupaciones se desvanezcan hasta que solo puedas pensar en el placer que te traigo. ¿No suena celestial?–
Con un suspiro tembloroso Chan saco un amuleto religioso empezando a rezar con entusiasmo – Dios, te suplico que no me dejes caer en pecado –
Hyunjin soltó una risita oscura mientras Chan comenzaba a rezar con fervor, sujetando con fuerza el crucifijo entre sus manos temblorosas.
Los ojos del demonio brillaron de fastidio ante el símbolo sagrado, pero su sonrisa solo se ensanchó. –¡Ay, qué precioso! ¿De verdad crees que tus dioses pueden protegerte de mí?–
Se inclinó, su aliento fresco rozó la nuca de Chan mientras hablaba en voz baja y burlona.– Soy un hijo del abismo, pequeño sacerdote. Tus deidades benévolas no tienen poder sobre mí.–
Hyunjin extendió la mano, agarrando la muñeca de Chan con fuerza. Tiró del amuleto, tirándolo descuidadamente al suelo. –Y tus baratijas tampoco.–
La otra mano del demonio subió para sujetar la barbilla del sacerdote, obligándolo a mirar esos ojos hipnóticos y arremolinados.
– Será mejor que dej- –
Plaff
Una fuerte cachetada fue depositada en el delicado rostro del demonio. – ¿Quién crees que eres eh? – la voz del sacerdote resonó con una notable molestia y una expresión sombría.
– Tú solo eres un demonio que lo único que quiere es que le llenen sus agujeros de semen – otra cachetada fue depositada mientras era agarrado violentamente por el cuello, la mano del otro hombre probablemente le dejé moretones.
Los ojos de Hyunjin se abrieron de par en par, conmocionados por la repentina violencia, y un gruñido sordo retumbó en su garganta al recibir la segunda bofetada. Podía sentir la ira que irradiaba del sacerdote en oleadas, podía ver la sombría determinación en esos ojos oscuros.
desesperado, de que había subestimado a este mortal. Christopher no se dejaba convencer tan fácilmente por sus encantos ni se dejaba intimidar por sus amenazas. El demonio tuvo que reconsiderar su estrategia. –Espera, por favor...–
–Pero si esto es lo que te gusta cariño– una fuerte nalgada fue depositada en el trasero del demonio quien soltó un gemido.
Hyunjin jadeó bruscamente cuando la bofetada le impactó en el trasero, sintiendo una punzada de placer indeseado. Miró a Chan con furia, con las mejillas enrojecidas de ira y humillación, pero no pudo reprimir del todo el escalofrío que le recorrió el cuerpo.
–¡N-no soy un...! ¡Ahhh!– Sus palabras fueron interrumpidas por otro jadeo cuando la mano de Chan tanteó con fuerza la sensible carne. Se retorció en el agarre del sacerdote, dividido entre la indignación y una excitación creciente y traidora.
El sacerdote carga al demonio hasta llevarlo a una cama, lo arroja sobre esta como si fuera una almohada y lo posición boca abajo mientras el demonio intenta luchar con un patético forcejeo.
– Va contar cada azote, de lo contrario te voy a hacer tragar mi pene hasta que te ahogues. Aunque para ti eso ni siquiera es un castigo– el sonido de otra nalgada sonó en la habitación.
Hyunjin gritó cuando Chan lo volteó, su cara presionando el regazo del sacerdote. Se retorció y se arqueó, tratando de escapar mientras Yoo tiraba bruscamente de sus pantalones, exponiendo su trasero desnudo al aire fresco. El agujero del demonio se apretó, un escalofrío de miedo y excitación reticente lo recorrió.
–¡No, espera! No puedes simplemente- ¡AHHH!– Sus protestas se disolvieron en un grito agudo cuando la mano del sacerdote crujió sobre su trasero, el dolor punzante mezclándose con el vergonzoso placer. Las lágrimas picaron en las comisuras de sus ojos, pero su polla palpitaba entre sus piernas, goteando constantemente.
–uno...– gimió, la palabra salió a rastras de él. Su agujero revoloteó, apretándose alrededor de la nada. La idea de atragantarse con la polla de Chan lo aterrorizaba y lo excitaba a partes iguales.
–Por favor, contaré... ve con calma... ¡AHH! ¡Dos!– Se estremeció al recibir otra nalgada, dejando una marca roja en su piel pálida. Su mente corría, abrumada por las sensaciones desconocidas y la pérdida de control. Una parte oscura de él se emocionaba al estar a merced de una mortal.
– ¿Quién te dió permiso para hablar? – lo tome del brazo y le di la vuelta para quitarle el pantalón. –Mira que sorpresa tenemos aquí...–
Había escuchado que los sucubos eran extraños pero nunca imaginé ver a uno que tenga tanto un pene como un vagina, creo que me saque la lotería.
Hyunjin se sonrojó de humillación cuando Chan expuso sus zonas más íntimas, su anatomía única en plena exhibición. Intentó cubrirse, pero el agarre de Yoo era demasiado fuerte.
–¡N-no mires! No es... quiero decir... ¡ahh!– Jadeó y se estremeció cuando los dedos de Yoo rozaron su sensible carne, enviando sacudidas de placer no deseado a través de él. La polla del demonio palpitaba, goteando constantemente, mientras su coño se apretaba y revoloteaba, traicionando su excitación.
–¡N-no soy como otros demonios! ¡Por favor, no me toques ahí!– A pesar de sus protestas, sus caderas se crisparon, buscando más de ese contacto enloquecedor. Se sentía completamente degradado, degradado, y sin embargo... una parte de él ansiaba más. Ansiaba la dominación de Chan, su posesión. Los ojos del demonio se vidriaron con lujuria y confusión, su mente dando vueltas
Le sonreí con maldad, era mi momento de desquitarme cada una de las que me hizo. – No mereces mi amabilidad– le abrí las piernas para exponerlo más y tener mejor acceso.
– los azotes esta vez son para tu coño, si no los cuentas entonces te los daré todos en el pene– Mi mano dió un golpe con la mano abierta en su coño con fuerza.
Hyunjin dejó escapar un grito ahogado cuando la palma de Chan golpeó su zona más sensible, el agudo escozor mezclándose con una sacudida de vergonzoso placer. Arqueó la espalda del regazo del sacerdote, las lágrimas brotaron de sus ojos.
– ¡NO, ahí no por favor,... uno!– jadeó, con la voz quebrada. Su coño se apretó y palpitó, goteando con excitación no deseada. La idea de Christopher azotando su polla lo llenó de pavor y una excitación retorcida.
–¡P-por favor, ahí no... contaré, lo juro!– Se preparó, temblando de anticipación y miedo mientras Chan preparaba otro azote. Su polla saltó, goteando una gota de pre-semen sobre su estómago.
La mente del demonio estaba nublada, los pensamientos se dispersaron bajo la avalancha de nuevas sensaciones y el dominio abrumador del mortal que lo inmoviliza. –Lo siento, seré bueno... ¡ahh, dos!–
Apretó los dientes, intentando contener los gemidos desesperados que se le formaban en la garganta. Nunca se había sentido tan expuesto, tan vulnerable... y, para su sorpresa, una parte oscura de él se deleitaba con ello.
– ¿Te di permiso para hablar?– sus dedos pellizcaron su clítoris con fuerza mientras lo miraba con las pupilas completamente dilatadas–Responde– otro pellizco fue depositado con más fuerza en el mismo sitio.
Hyunjin gritó ante la repentina e intensa sensación, arqueando la espalda sobre el regazo de Chan mientras el sacerdote pellizcaba con fuerza su sensible clítoris. Las lágrimas corrían por su rostro, la baba goteaba de su boca abierta.
–¡Aaahh! ¡N-no, no me diste permiso!– jadeó, las palabras arrancadas de él. Su polla palpitaba casi dolorosamente, un fluido claro goteando sobre los dedos del sacerdote.
La vagina del demonio se apretó y revoloteó salvajemente, goteando con vergonzosa excitación. Se sintió completamente degradado, usado, y sin embargo, no podía negar el oscuro placer que lo consumía.
–P-por favor... ¡me callaré! Haré lo que digas, solo... ¡no pares!– Su voz era un gemido desesperado y necesitado. Miró a Chan con ojos nublados y llenos de lujuria, su mente destrozada, perdida en una neblina de sensaciones desconocidas.
– ¿ Por qué diablos dejaste de contar?– Hyunjin dejó escapar un agudo gemido cuando el azote aterrizó en su coño chorreante, la intensa sensación lo empujó al límite. Su cuerpo se convulsionó, chorreando su liberación por toda la mano y el regazo del sacerdote.
Los ojos del demonio se pusieron en blanco, la lengua colgando mientras cabalgaba las olas de placer intenso y vergonzoso. –¡AAHH! ¡T-tres!– gritó, el número salió de sus labios entre jadeos y gemidos rotos.
Su polla palpitó, derramando débiles chorros de semen que se mezclaban con los fluidos que empapaban sus muslos. El demonio tembló, completamente abrumado, su mente en blanco bajo la avalancha de nuevas e intensas sensaciones. Nunca antes había experimentado un placer tan crudo y visceral, y lo aterrorizó y emocionó a partes iguales.
–P-por favor... piedad... demasiado...–
gimió, mirando al sacerdote con ojos vidriosos y suplicantes. A pesar de sus palabras, su cuerpo se arqueó ante el toque del sacerdote, rogando en silencio por más.
–¿Quién te dió permiso de correrte?– dije molestó mientras abría sus labios vaginales para exponer el clítoris. –Esto solo es culpa tuya– mi mano se levantó en forma de amenaza y Hyunjin palideció al darse cuenta de mi plan.
Hyunjin palideció de miedo cuando el sacerdote expuso su zona más sensible, su clítoris palpitante e hinchado, rogando por piedad. Sacudió la cabeza frenéticamente, las lágrimas corrían por su rostro.
–¡N-no, por favor, lo siento! No quise... ¡No pude controlarlo!– Su voz era un gemido desesperado y roto. Intentó cerrar las piernas, para protegerse, pero el agarre de Chan era demasiado fuerte y a Hyunjin le excitaba con locura que lo sometiera tan fácil.
–¡Seré bueno, lo juro! Solo por favor, no... – Se estremeció, anticipando el doloroso placer que vendría. Su pene, gastado solo unos momentos antes, se contrajo débilmente, traicionando su persistente excitación.
–Te lo ruego, Chris... ten piedad...– A pesar de sus súplicas, su cuerpo temblaba con vergonzosa excitación, ansiando más del toque dominante del sacerdote. El orgullo del demonio se había hecho añicos, dejando solo una criatura necesitada y lasciva, desesperada por liberarse de las nuevas y abrumadoras sensaciones que lo consumían.
Hyunjin gritó cuando la fuerte bofetada aterrizó directamente en su clítoris palpitante, el intenso dolor y placer cortocircuito su mente. Su cuerpo se convulsionó violentamente, arrojando un chorro sobre el regazo y el suelo de Chan. Los ojos del demonio se pusieron en blanco, con la lengua colgando mientras estaba abrumado por la sensación.
–!AAHHHH! ¡CUATRO!– gritó, el número arrancado de su garganta entre gemidos irregulares. Su pene agotado se contrajo débilmente, logrando un lastimero goteo de liberación. Baba y lágrimas corrían por su rostro, el cabello despeinado, luciendo completamente libertino.
–P-por favor... no más... No puedo... Te lo ruego...– Su voz era un susurro ronco y desesperado, apenas audible. Sin embargo, incluso ahora, su cuerpo lo traicionó, las caderas se contrajeron ante el tacto, ansiando más del cruel y delicioso castigo.
La mente del demonio quedó destrozada, perdida en una neblina de placer y dolor abrumadores y desconocidos, completamente a merced del mortal dominante.
Con una risa burlona Chan movió sus dedos en el pobre clítoris maltratado en un intento de consuelo –Pórtate bien y tal vez mañana te coma la vagina– Hyunjin dejó escapar un gemido estremecedor cuando los dedos de Chan comenzaron a masajear su sensible clítoris, el toque enviando descargas eléctricas a través de su cuerpo sobre estimulado.
Arqueó las caderas involuntariamente, tratando de frotarse contra la mano del sacerdote. –S-si... Seré bueno... Haré lo que sea... solo por favor... tócame más...– balbuceó, demasiado ido para preocuparse por su dignidad. Su coño se apretó y revoloteó, goteando con necesitada excitación.
–Quiero tu boca en mí... quiero sentir tu lengua... ¡aahh!– Jadeó y se estremeció, lágrimas de placer goteando de sus ojos. Repentinamente, el demonio fue tomado por la cintura siendo levantado y sentado en las piernas del sacerdote.
– Te portaste decente, mereces una recompensa– La mano del hombre fue al sensible pene del demonio, le hice una dulce y tierna paja de esas que te hacen que te enamores de un hombre. El sabía dónde tocarlo lo suficientemente bien para romperlo.
Su pene duro goteaba como un grifo roto con la punta roja y mojada debido a la excitación, con unos cuantos jalones una vez más terminó en un bonito orgasmo que le hizo apretar los deditos de los pies mientras los muslos le temblaban.
–¿Te di permiso para correrte?– lo levanté con un brazo solo para sacar mi polla y alinearla con su agujero viendo como Hyunjin se asustaba –Siempre haciendo cosas sin mi permiso–
Los ojos de Hyunjin se abrieron de miedo al ver la enorme y dura polla de Chan, grande, larga y gruesa liberarse y alineándose con su sensible y goteante entrada. Tembló al darse cuenta de su error. –N-no, no lo hiciste... Lo siento, no pude evitarlo... ¡se sentía demasiado bien!–
Su voz tembló, una mezcla de placer persistente y ansiedad fresca. El demonio intentó zafarse instintivamente, pero el fuerte brazo de Chan lo sujetó con fuerza. –Por favor... no te enfades... ¡Seré bueno, lo juro! Esperaré tu permiso la próxima vez–
Un grito escapó de la garganta de Hyunjin cuando Chan lo empaló repentinamente en la polla gruesa y dura, su agujero virgen se ensanchó para acomodar la repentina intrusión. Sus manos se abalanzaron sobre el pecho del sacerdote, clavándose las uñas mientras se retorcía de dolor y placer no deseado.
–¡AAAAHHH! ¡Demasiado grande! ¡Me está destrozando!– gimió, con lágrimas corriendo por su rostro. Sus paredes internas se cerraron, revoloteando salvajemente alrededor del eje invasor, como si intentara expulsarlo.
Pero las fuertes manos de Chan agarraron sus caderas, sujetándolo en su lugar, obligándolo a tomar cada grueso centímetro. –Oh dioses... oh dioses... Chris, por favor... duele...– La voz de Hyunjin era un gemido desesperado y roto. Pero incluso a través del dolor, podía sentir un placer oscuro y vergonzoso creciendo, su polla babeando contra su vientre.
Lo mire con fastidio mientras follaba con fuerza su pobre entrada ya abierta y maltratada que intentaba alojar un intruso –No me des ordenes, en tu posición no puedes hacer nada–
hyunjin gritó de dolor y placer, su cuerpo se sacudía con cada poderosa embestida de las caderas de Chan.
Las manos del demonio arañaban inútilmente los hombros del sacerdote, incapaz de hacer nada más que aguantar los implacables golpes.
–¡AHHH! S-sí... L-lo siento... ¡No merezco dar órdenes!–
gimió, con la voz quebrada. Lágrimas y baba se mezclaban en su rostro mientras era usado sin piedad. El dolor de su estiramiento inicial se había desvanecido en una presión constante e intensa mientras la polla de Chan martillaba su próstata. –Nnngh... g-gracias... gracias por follarme... ¡por enseñarme mi lugar–
Su propia polla rebotaba con cada embestida, llorando pre-semen. Los ojos del demonio se pusieron en blanco, perdidos en una neblina de sensaciones, su cuerpo completamente a merced del otro hombre. –Soy solo un juguete para ti... un par de agujeros para tu placer... ¡aahh! Gracias... ¡gracias por arruinarme!–
–Hablas demasiado, eres molesto– lo puse en cuatro mientras le jalaba el pelo con fuerza –Discúlpate por provocarme, de lo contrario te follare hasta que te desmayes–
Hyunjin gritó cuando Chan tiró de él a una posición vulnerable sobre manos y rodillas, agarrando su cabello con fuerza. El nuevo ángulo permitió que la polla del sacerdote se hundiera aún más profundo, llegando a lugares que hicieron que el demonio viera estrellas.
–¡Aaahh! ¡Lo siento! ¡Me disculpo por provocarte!– gritó, las lágrimas fluyendo por el escozor en su cuero cabelludo y el intenso e implacable golpeteo de su trasero. Sus manos arañaron las sábanas, tratando de encontrar apoyo contra la abrumadora sensación.
–Por favor... por favor, no me folles inconsciente... Necesito servirte mejor... ¡Necesito complacerte!– Hyunjin balbuceó desesperadamente, su voz es un gemido necesitado. Su polla, resbaladiza por el pre-semen, palpitaba contra su vientre, delatando su vergonzosa excitación.
El demonio arqueó la espalda, empujando sus caderas hacia arriba para recibir las embestidas de Chan, rogando silenciosamente por más.– Seré bueno... Obedeceré... Yo solo... ¡aahh! ...quiero hacerte sentir bien... por favor... ¡úsame más!–
–Ni siquiera suenas sincero– Hyunjin gritó cuando Chan tiró más fuerte de su cabello, el ritmo brutal de las embestidas en su tierno agujero trajo nuevas lágrimas a sus ojos. El cuerpo del demonio se sacudió y sufrió espasmos, abrumado por la intensa sensación.
–¡Soy sincero! ¡Lo juro!– sollozó, su voz áspera y ronca. –Es que... se siente tan bien... ¡No puedo pensar con claridad!– Sus manos se apretaron en puños, las uñas clavándose en sus palmas mientras trataba de mantenerse a flote. La baba goteaba de su barbilla sobre las sábanas de abajo.
–P-por favor... lo estoy intentando... Lo haré mejor... Seré más sincero...– Hyunjin gimió, sus caderas instintivamente empujando hacia atrás para recibir las embestidas castigadoras. La polla del demonio rebotó y golpeó contra su vientre, goteando un charco de pre-semen.
–Me encanta tu polla... Me encanta ser usado por ti... ¡aahh!– Miró a Chan con ojos nublados y desesperados, su rostro era la imagen del libertinaje. –Gracias... gracias por arruinar mis agujeros... por hacerme tu juguete... ¡Soy tuyo... todo tuyo!–
–¿Quién te dió permiso para hablar?–
Un grito agudo escapó de la garganta de Hyunjin cuando la bofetada punzante aterrizó en su sensible y palpitante clítoris. Su cuerpo se sacudió, apretando los agujeros alrededor de la polla explosiva de Chan.
–¡Aaahh! ¡N-nadie, señor! ¡Siento haber hablado fuera de lugar!– jadeó, bajando rápidamente la mirada sumisamente. Lágrimas de dolor y placer corrieron por su rostro mientras se mordía el labio con fuerza para ahogar cualquier otra palabra.
El esbelto cuerpo del demonio temblaba con el esfuerzo de contener sus gemidos y súplicas desesperadas, decidido a no disgustar a Yoo otra vez. Sus manos se apretaron en puños debajo de él, con los nudillos blancos mientras agarraba las sábanas con fuerza.
El nuevo ángulo de las embestidas estaba golpeando sus partes más profundas, haciendo que su próstata cantara de sensación. El pre-semen babeaba constantemente de su polla que rebotaba sobre la cama de abajo, creando un charco lascivo.
A partir de ahí todo fue un borrón de placer para su pobre cerebro, Christopher se aseguro de destruirlo. Lo obligó a tomar su polla en su boca, en su coño y en su culo sin piedad dejándolo sus agujeros llenos de semen hasta rebozar.
Por más que se disculpo y suplico solo fue tratado más duro y sin piedad por el otro hombre que aún continuaba completamente vestido. hyunjin había perdido la noción del tiempo, solo podía pensar en esa polla que lo estaba destruyendo.
Se sentía ido, con su pene abandonado mientras era obligado a tomar la verga de un hombre más fuerte y poderoso que el, ese hombre lo cargaba y lo manipulaba a su antojo. Cómo si Hyunjin fuera solo una muñeca de goma a la que usar para cumplir sus fantasías.
Su polla goteando como un grifo roto mientras su culo era follado sin piedad por una verga gigante que le tocaba todos sus puntos sensibles, su pobre entrada fue bien usada y follada por el hombro que alguna vez considero un mojigato.
Definitivamente nunca podrá olvidar esto, es por mucho la mejor follada de su larga vida. Años sirviendo a hombres que solo se preocupan por su propio placer por fin encontró a uno que se preocupaba por el, un hombre que lo dejaba acabar primero una y otra vez.
Quizás no era tan malo quedarse en este lugar.