Customize readability
Aa

Eclipsium lunaris

Summary

En Elcipsium Lunaris nadie pidió ser evolucionado por un árbol lunar, pero aquí estamos: oliendo flores, madera… o carne podrida. Esta es una colección de 16 historias del reto Omegacember, todas independientes, todas caóticas, ninguna aprobada por el consejo del árbol. No hay trama principal, no hay misterio que resolver: solo alfas dramáticos, omegas cansados y un pueblo entero fingiendo que esto es normal. Disfruta el viaje. Y si ves a un lobo gigante llevándose algo, no lo detengas. Probablemente es suyo ahora. Reto de la página ES DE FANFICS Omegacember 2025

Status
5mo ago
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Introducción

Hace muchos años, en un valle escondido entre montañas con forma de medialunas —y cubierto por una bruma tan densa que parecía tener voluntad propia— cayó una semilla de luz lunar. Creció rápido, como si tuviera prisa, y de ella surgió un majestuoso árbol que brillaba incluso cuando nadie lo estaba mirando. Naturalmente, eso atrajo la atención de una manada de lobos que llevaba horas huyendo sin rumbo y ya no distinguía si huía de enemigos… o del cansancio.

Los lobos, sintiendo en el árbol la misma fuerza fría y protectora de la luna, aullaron toda la noche pidiendo refugio. El árbol, aparentemente de buen humor, respondió iluminándose; aparecieron inscripciones que nadie podía leer, pero todos fingieron entender. La luz los cubrió y, en un abrir y cerrar de ojos, ya no eran lobos: caminaban en dos patas, razonaban más rápido y sus patas delanteras servían para algo más que rascar.

Fue, para todos, una mejora.

Con el tiempo construyeron cabañas alrededor del árbol, oraban cada noche y vigilaban con miedo que sus enemigos encontraran la guarida. Pero pasaron los años, y lo que antes era paz… se convirtió en un aburrimiento monumental. Tanto, que un día a uno de ellos se le ocurrió transformarse en lobo solo “para ver qué pasaba”. Lo que pasó es que retó a todos sus amigos a pelear. Quería gobernar, imponerse, y sobre todo, quería dejar de bostezar.

Pero vencer tampoco sirvió de mucho: la satisfacción no llegaba, la ira no se drenaba, y la fuerza acumulada solo les daba dolores de cabeza.

Así que suplicaron otra vez al árbol. Los cielos, al parecer, estaban escuchando: se oscurecieron y apareció un aro de fuego gigantesco, lo cual siempre es señal de que algo va a cambiar… o de que los dioses tienen un sentido del drama muy desarrollado.

El árbol volvió a iluminarse, las inscripciones parpadearon como si saludaran, y algunos fueron bañados en una cálida luz. Voces resonaron, porque todo mito necesita voces misteriosas.

Con los días, las bendiciones del Árbol de la Vida comenzaron a notarse. A unos les llegó un aroma dulce, cálido y tranquilizador que les suavizó el carácter y los llenó de inteligencia práctica: los cuidadores. A otros les dieron olores de bosque, maderas y naturaleza, y junto con eso, una fuerza de liderazgo y protección: los guerreros. Y algunos más quedaron justo al medio: ni muy dulces ni muy maderosos, lo que resultó ser sorprendentemente útil. Eran los equilibradores, los que podían hacer de todo sin armar pleito.

Solo dos fueron distintos al resto.

El primero fue Lay. Hermoso como no era justo que alguien fuera, con un olor a flores blancas que tranquilizaba hasta a quien no quería tranquilizarse. Todos asumieron que era un cuidador. Hasta que un día alguien se cayó del tejado —otro indicio de que la paz eterna no los volvía más listos—, y Lay, al verlo desangrándose, puso las manos sobre la herida… y la cerró. Así, sin más. Ni siquiera él entendió qué había pasado.

Lo declararon bendito, líder y sanador. Y él lo aceptó con la misma calma con la que alguien acepta un pastel que no pidió pero que huele bien.

El segundo caso fue… diferente.

El más alto, serio y fornido, con olor de secuoya roja. Todos esperaban un don de esos que hacen historia. Y lo recibieron, sí… pero no el que querían. Su aroma cambió al de carne descompuesta. No porque algo le estuviera pudriendo —lo revisaron, por supuesto— sino porque él olía así ahora. Sin que nadie se lo pidiera, se mudó un kilómetro lejos, construyó su cabaña y solo volvía para informar peligros, intrusos o rutas de caza. Era útil. Muy útil. También muy… poco visitado.

Con el tiempo descubrieron que no solo habían cambiado los aromas y los dones: en la época de aparejos, algunos se atraían inevitablemente, y quienes tenían los aromas florales podían concebir. Así que cuando el árbol volvió a iluminarse, Lay interpretó las inscripciones —con la seguridad del que no entiende del todo pero habla con autoridad— y los clasificó:

alfa, beta y omega.

Y así comenzó su historia.

Let Fabiola Fukaeri know what you thought about this chapter!
Love this

3

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

2

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

No scent

Josephine Afful: Great first book on the app. Easy to read, great writing and excellent grammar. Fast moving storytelling too!

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Kelley: Love the story line! Ryder needs to getvhiavhead out of his ass tho!

Read Now
The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]

klsgal61: Loved this book, great story of the two, Barbara & Alastor

Read Now
The Alpha and His Rogue

Sharon: I loved the personalities of all the characters in the story. It was a fun read with humor, action and drama. All around great read.

Read Now
Mystic Wolf

Pav: Well written and enticing, love your style, keep up with good work.

Read Now
To Catch a Ghost, Part 1

Kendrael: I love the book so far. Very well written and easy to follow the story line. A page turner for sure! I haven't been able to put it down.

Read Now
Full Volume

Anna Valens: The story is so amazingly made and it tugs at my heartstrings in all the right ways!! Harper and Ethan are the cutest couple and their parallels and similarities really tie them together, the whole story reminds me of a song called "The Cure" by Olivia Rodrigo if the song ended on a happy note.

Read Now