Sipnosis
Circuito de Bahréin – Gran Premio de Apertura
El rugido de los motores sacudía el suelo como una promesa de caos. El paddock hervía con el calor del desierto y la tensión que podía cortarse con un alerón afilado. Todos estaban listos. O eso decían.
Felix, enfundado en su traje rojo de Ferrari, caminaba hacia la parrilla sin mirar a los lados. Las cámaras lo seguían, los periodistas gritaban, pero él solo tenía un objetivo. Hyunjin.
Y entonces lo vio.
Hyunjin, con el traje azul oscuro y detalles rojos de Red Bull Racing, recostado con indiferencia contra su monoplaza como si no estuviera a punto de comenzar la temporada más agresiva de su carrera. Sonrisa ladeada, gafas oscuras, y ese aura de superioridad que hacía hervir la sangre de Felix.
—Ferrari, huh —Hyunjin rompió el silencio, su voz cargada de veneno dulce—. Supongo que no te bastó con irte. Tenías que venir a desafiarme también.
Felix lo miró sin vacilar. —Red Bull no fue lo mismo sin mí. Y esta vez, Hyunjin… no pienso dejarte ganar.
A su alrededor, las rivalidades se tejían como una red a punto de romperse:
Changbin se ajustaba los guantes en McLaren, lanzando miradas fulminantes al box de Mercedes, donde Jeongin bromeaba con su equipo.
Bang Chan, en Aston Martin, apenas disimulaba cómo observaba a Seungmin, de Alpine, con una mezcla peligrosa de deseo y furia.
Lee Know, desde Williams, miraba a Han pasar frente a él con una sonrisa descarada, como si no supiera lo que provocaba.
El anuncio sonó por los altavoces:
—Pilotos, prepárense para la vuelta de formación.
Felix respiró hondo. Subió a su auto, y justo antes de cerrar la visera de su casco, Hyunjin lo miró desde su monoplaza. La pista iba a ser su campo de batalla, pero lo que se desatara ahí… iba más allá del motor y la velocidad.
Esto no era solo Fórmula 1.
Era una guerra de emociones, rencores y deseos incontrolables.
Full Throttle: Rivalidad en la Pista
Y esta temporada no tendrá piedad.








