Beso de amor verdadero

Summary

Si tan sólo pudiera gritarte cuanto te amo, besarte y sentir que por mi lo hiciste, que soy al único al que amas...

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Un poco más de un año había pasado desde que no vio esos hermosos ojos rojos que tanto añoraba. Sin escuchar esos gritos que se escuchaban a kilómetros, ni ver esa sonrisa que se posaba de vez en cuando en sus labios, ni sentir la fuerza de su carácter.


A pesar de que todos los días lo veía, no era lo mismo. Su corazón se apretaba al verlo dormido en esa camilla; el dolor le recorría cada fibra de su ser, lo llenaba de un dolor indescriptible.


Lo extrañaba tanto que cada día que pasaba le resultaba más difícil estar así, sin poder verlo ir de un lado a otro, sin escuchar su ronca voz y ver cómo explotaba todo a su paso.


Al llegar cada día al hospital, pasaba primero por el área de enfermería; ya todos ahí lo conocían, no solo por ser el Héroe número uno, sino por su compromiso de estar al pendiente del "bello durmiente".


El quirk que lo golpeó lo postró exactamente como a la princesa de los cuentos: sin explicación aparente, se sumió en un profundo sueño del que nadie ha podido despertarlo.


Los médicos estaban haciendo lo que podían para mantener su cuerpo y tratar su condición, pero nada daba resultados.


Como siempre, Izuku traía flores en sus manos. Las dejó en la silla junto a la camilla de Bakugou, caminó hacia el mueble que estaba cerca de la ventana y agarró el florero para sustituir las que ya estaban marchitas.


Las tiró al bote de basura, lavó el pequeño lavadero y volvió a llenarlo; agarró las flores y las puso en su lugar.


Al menos había algo de color en ese cuarto; el blanco era lo único que los rodeaba. Se acercó para mirarlo, acarició su rostro soltando un suspiro cargado de tristeza, se dio media vuelta y se sentó en la silla.


De su mochila sacó un libro y lo empezó a leer en voz alta; era el favorito del cenizo, El arte de la guerra. Se lo leía porque creía que lo escuchaba y así, por lo menos, no se sentía tan solo.


La tarde pasó rápido y la caída de la noche, junto con el aire que se colaba por la ventana, le recordaba que era hora de marcharse. Se levantó para acomodar todo.


Antes de salir, acarició el cabello de Katsuki y se acercó a su oído para susurrarle despacio:


—Nos vemos mañana, Kacchan —esas palabras eran como un mantra para él. Se iba con tristeza, pero con el consuelo de que al día siguiente, por fin, lo vería despierto.


Al salir, se encontró con alguien desfavorable; bufó como lo hacía Katsuki y se dio media vuelta.


—¿Por qué sigues viniendo? ¿Cuál es tu insistencia? Sabes que él no va a despertar, lo han intentado todo y tú… —hizo una pausa y se quedó callado; la amargura y el desprecio se sentían en su tono de voz.


Se volteó para verlo a los ojos; su mirada era oscura, el destello de alegría estaba apagado, su color esmeralda se veía opaco desde que la luz de Katsuki se había quedado suspendida.


—Alguien tiene que hacerlo. El que debería estar acompañándolo eres tú, no yo —soltó con odio en cada palabra—, pero ni eso puedes hacer. Siempre seré yo quien sostenga su mano cuando peor la esté pasando, y tú… ¡huyes como un cobarde!


—¡Yo no soy un cobarde, Izuku! Yo lo amaba muchísimo, pero él a mí no. ¿Qué querías que hiciera? ¿Querías que lo esperara como un idiota?, ¿que viniera a rogarle que despertara, sabiendo perfectamente que no me quería y que jamás me amó?


Izuku se giró dándole la espalda, recordando aquel día trágico… un día que aparentaba ser normal, pero en la batalla con el villano, las cosas se pusieron peligrosas y, por desgracia, el afectado fue Bakugou.


El llamado "sueño eterno" lo atacó sin aviso y cayó al piso en cuanto tuvo contacto con el villano. Todos corrieron a auxiliarlo, pero fue demasiado tarde; el quirk ya había hecho efecto.


Kirishima se secó las lágrimas y siguió hablando: —Tú también deberías seguir, Izuku. No puedes seguir viniendo a verlo y tratarlo como si estuviera despierto.


Izuku sintió como el coraje subía por su torrente sanguíneo; su respiración se agitó, lo encaró de nueva cuenta y lo apuntó con el dedo.


—Solo ha pasado un jodido año, Ejiro. Si tú no estás preparado para esto, lárgate, nadie te necesita aquí.


—Sabes que estar aquí debería ser mi deber, pero sabes que ese día quedó claro que sus sentimientos no son los mismos que los míos —Kirishima se acercó a la puerta del cuarto mirando a Bakugou de lejos.


Aún se podía notar el amor que sentía por el cenizo, pero también la decepción.


—Me voy, fue un gusto verte de nuevo, Izuku —su voz tenía un toque de pena y tristeza.


Izuku se quedó ahí parado mientras lo miraba partir. Regresó al umbral de la puerta; las palabras de Kirishima seguían dando vueltas en su cabeza.


Claro que había intentado dejar de ir al hospital, seguir con su rutina normal, pero no podía. Su corazón se apretaba cuando no veía al cenizo, aunque fuera de esa manera.


La vida había dado una vuelta que nadie pudo predecir; no era para nada justa, pero no tenían alternativa.


Suspiró pesadamente y se fue de ahí.


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Flash Back…


Se habían graduado todos de la UA; cada quien tomó un camino diferente, algunos en agencias de héroes establecidas y otros abrieron la suya.


De vez en cuando se encontraban a la hora de su patrullaje por ciertas zonas, hablaban un poco y cada uno seguía su rumbo.


Izuku había intentado de todo para seguir en contacto con Bakugou, pero este tenía una actitud diferente. No sabía por qué había cambiado y su corazón se apretaba con cada desprecio.


Izuku siempre intentaba hablar con el cenizo, pero este solo le rehuía. No entendió el porqué de su actitud, pero le dolía en el corazón ver cómo se alejaba cada vez más.


Con Shoto era más fácil; le contestaba las llamadas e incluso, de vez en cuando, ambos se encontraban y platicaban sobre sus carreras.


Era viernes por la tarde y se encontraba en su casa. Se recostó en su sillón y el timbre sonó; era Shoto, y su cara estaba demasiado triste.


—Acompáñame —su voz apenas si salió de su boca. Izuku no entendió, pero no hizo preguntas; Todoroki no venía de improviso sin avisar. Se subió al auto del bicolor y, cuando llegaron al hospital, se le formó un nudo en la garganta.


—¿Qué pasó, Shoto? —Estaba demasiado nervioso. Lo guió hacia un cuarto e Izuku se imaginó lo peor; puso su mano en el picaporte y la abrió.


No le importó la gente que estuviera ahí, ni siquiera Kirishima. Se acercó a Bakugou y acarició su rostro golpeado; su corazón se agitó y la rabia empezaba a salir.


—¿Qué mierda le ocurrió? —soltó, agarró la mano de Katsuki, sin importarle que el novio del cenizo estuviera a un lado; Kirishima no dejaba de mirarlo.


—Un villano lo atacó. Estábamos en una misión de poca intensidad y no pensamos que fuera a ser peligroso; cuando apareció de la nada, lo tocó y cayó al piso. Lo atrapamos de inmediato, pero ya no pudimos hacer nada.


—¿Cuál es el maldito quirk? —besó el dorso de la mano de Katsuki.


—Sueño eterno. Ya puedes deducir lo demás… —terminó de decir Shoto.


—¿Saben la forma de despertarlo? —preguntó mirando a todos y después se enfocó en Kirishima.


—Un beso…


Fue todo lo que dijo. Izuku sonrió incrédulo de lo que acababa de escuchar: ¿un beso? No estaban en un cuento, esta era la realidad y esas estupideces no existían; pero vio que nadie cambió su semblante y dudó de sí mismo.


Miró a Kirishima: —¿Y qué esperas?, ¿bésalo? —le recriminó.


—No es lo que piensas, Izuku. Quisiéramos que fuera así de simple —volvió a hablar Shoto.


—Por Dios, ¿de qué hablas? Es solo un beso y, si tengo entendido, Ei-chan es su novio, ¿por qué no lo ha hecho?… —las palabras se quedaron ahí; Kirishima lo miró con lágrimas en sus ojos.


—¿Crees que no lo intenté? —se levantó abruptamente de la silla donde estaba sentado—. Desde que supimos cómo se quitaba ese maldito quirk lo intenté, no una ni dos veces, pero él sigue en ese estado. —Mina se acercó y lo abrazó.


—El quirk tiene una sola condición: Katsuki va a despertar si lo besa la persona que él ama; si no, se quedará sumido en ese sueño.


Miró a Kirishima; si lo besaba, entonces eso quería decir que Katsuki no lo amaba. El silencio en la habitación era ensordecedor.


¿De quién diablos estaba enamorado Bakugou Katsuki?

Continuará...