#1: Sexo en los Tejados
—"Por un momento, me ví tentado a matar a esa escoria. Sería la manera más segura de asegurarme de que nunca volvería a lastimar a nadie. Pero hay alguien más a quien deseo matar con todas mis fuerzas. No manchare mis manos de sangre, hasta que sea la de aquel que me arrebató todo".
—Solo hice el estúpido papel de damisela en peligro —dijo como si fuera poca cosa—Mi héroe. —Rodeó el cuello del vigilante con sus brazos—. Se me ocurre una gran forma de agradecerte y de paso satisfacer un deseo que tengo desde que te vi.
Catwoman lo besó con gran pasión, a lo que Batman correspondió inmediatamente. La mano de la felina bajo por el pecho de su contrario, recorrió su abdomen y siguió bajando hasta después de su cinturón. Allí afirmó sus dedos sobre la entrepierna del varón, empezando con un sensual masaje. Con su otra mano, Selina remangaba la camisa del varón para poder acariciarle el abdomen marcado y los pectorales. Pronto separó sus labios de los del hombre, y empezó a descender con fugases besos. Los carnosos labios de la mujer descendieron por el cuello del murciélago, y siguieron bajando. Un camino de besos dejo sus huellas desde el pecho hasta más abajo del abdomen del guerrero, al mismo tiempo que las hábiles manos de la ladrona se deshacían de su cinturón. Mas pronto que tarde le bajó el pantalón, dejando al aire libre aquel miembro semi-erecto. Catwoman lo frotó contra su rostro por un momento, como en un gesto de cariño. Tras esto abrió ligeramente su boca para extender su viciosa lengua, la cual recorrió desde los testículos hasta el glande del varón, dejando un pequeño camino con su saliva. Los labios de Selina se apoyaron sobre la cabeza de aquel miembro y empezó a mover su cabeza lentamente para tragarlo completamente. Bruce no pudo evitar soltar un placentero suspiro cuando sintió su falo dentro de aquella cálida boca. Las manos de la felina se apoyaron en sus piernas, y esta empezó a mover de adelante hacia atrás su cabeza, de manera lenta. Sus labios aterciopelados apretaban con algo de fuerza el cada vez más duro miembro de su amante, al mismo tiempo que su lengua se le frotaba por los contornos. Selina descendió una de sus manos a su propia entrepierna, no pudiendo evitar los deseos de acariciarse esta misma por encima de sus ropajes. Y mientras su cabeza se movía a un ritmo cada vez más veloz, tampoco podía evitar emitir suaves gemidos que llegaban hasta los extasiados oídos de aquel al que tanto deseaba. Bruce, por su parte, termino apoyando su espalda contra una pared y al alzó la vista al oscuro firmamento, dejándose llevar por el gran goce que la boca de aquella mujer le estaba provocando. Grandes cantidades de saliva cubrían el grueso miembro del murciélago, al punto que varios hilos de esta lo conectaban con los labios de su amante. Los obscenos sonidos de la felación se mezclaban con los gemidos de ambos, cuyos deseos por el cuerpo del otro solo iba en aumento. Selina ya tenía una vasta experiencia con los hombres, y pudo saber por el palpito en el miembro de su nuevo amante que este estaba cercano a su orgasmo. Catwoman simplemente aceleró los movimientos de su cabeza, mientras sus ojos verdes se clavaban en el mayor, como dándole permiso —o más bien, ordenándole— que acabara en su boca. Y sin necesidad de palabras, el murciélago le cumplió el lascivo deseo a la felina. Una gran descarga del cálido liquido blanco inundo la boca de la mujer, cuyo rostro reflejo un gesto de gran placer. Gustosa, saboreo lentamente los jugos de su amante antes de empezar a tragarlos. Y su viciosa lengua recorrió los costados de aquel glande para limpiar hasta la última gota de semen, como una buena gatita que no quería desperdiciar aquella deliciosa leche. La mujer sacó lentamente aquel miembro de su boca y la abrió tan grande como pudo, mostrándole al varón que se había tragado hasta la última gota.
—Buena gatita —dijo Batman, con algo de agitación en su voz.
—Meow —maulló la mujer, poniéndose nuevamente de pie—. Recuéstate, mi caballero oscuro. Déjame atenderte como mereces.
Bruce no tardó mucho en obedecer la petición de Selina, aunque con cierta lentitud por sus recientes heridas. Selina lo observó y sonrió con creciente lujuria, la cual también se reflejaba en sus bellos ojos verdes.
—Debes estar orgulloso, murciélago —habló la mujer, mientras sus manos se apoyaban en sus caderas para empezar a ascender lentamente—. Me pones jodidamente caliente —dijo mientras sus manos llegaban hasta sus generosos pechos, empezando a masajear estos entre pequeños gemidos—. Desde que te vi, te he deseado —aseguró mientras con sus manos rasgaba la tela de su traje, dejando a la vista sus grandes pechos, con sus pezones ya endurecidos al frio tacto del aire nocturno—. Quiero tu gran verga golpeando en lo más hondo de mi coño —exclamó mientras sus manos bajaban a su entrepierna, abriendo la tela en esta zona.
Bruce contempló el bello cuerpo de la fémina, quien se encaminó hacia él con un sensual movimiento de caderas. La mujer se posiciono encima del varón y se puso en cuclillas, separando sus húmedos labios vaginales con sus dedos. Con su otra mano sujetó el falo erecto del varón y lo guio hacia su entrada, siendo penetrada lentamente. Selina dejo escapar un largo gemido antes de descender por completo, apoyando sus manos sobre los pectorales del varón. Las caderas de la mujer se movían de adelante hacia atrás, frotando su pelvis contra la de su contrario. Sus movimientos empezaron lentos, pero de gran intensidad. Su húmeda y caliente vagina envolvía perfectamente el grueso miembro del murciélago. Aquel miembro penetraba hasta lo más profundo de la mujer, la cual gemía cada vez con más fuerza. Sus grandes pechos se sacudían al vaivén de las penetraciones, provocando que la mirada del varón no se pudiese apartar de estos. Las manos del vigilante se posaron en la cintura de la mujer, cuyos movimientos se iban tornando más frenéticos. Los testículos del varón se frotaban constantemente contra el enorme trasero de la mujer, el cual recibió algunas nalgadas. La espalda de la fémina se arqueó hacia afuera, mientras sus gemidos se intensificaban. La mujer se recostó completamente sobre el varón, aplastando sus enormes senos contra el pecho de este. Sus caderas se empezaron a mover en círculos mientras las fuertes manos del varón se aferraban a sus glúteos, apretujándolos sin miramientos. Unidos como uno solo, los labios de ambos amantes volvieron a chocar con cierto grado de violencia debido a la excitación que ambos sentían. Las paredes vaginales de Selina se contraían cada vez más, hasta que finalmente liberó un fuerte y cálido orgasmo. Poco después, en medio de gemidos ahogados por los besos, Bruce tuvo su respectivo orgasmo, inundando la vagina de su nueva amante.
Ambos se quedaron en aquella posición durante unos minutos, simplemente disfrutando de la compañía del otro. La mano de Batman acariciaba lentamente el cabello de Catwoman, quien apoyo suavemente su rostro contra el pecho de este.
—Debemos hacer esto más seguido —dijo la mujer, acariciando suavemente el pecho y el abdomen de su amante. Sin saber, que aquel sería el primero de muchos encuentros.








