One
Miro perpleja el rostro serio de sus chicos.
— ¿Que? ¿Se están escuchando acaso, animales?
Ante sus palabras, Izuku dejo salir un suspiro y el mitad albino rodó los ojos.
— Si, Bakugou, somos conciente de eso — afirmó el Todoroki.
Izuku asintió, estando de acuerdo — Kacchan, tienes que decidir con cuál de nosotros quieres salir, nos pones en una situación difícil porque ambos te queremos, pero es incómodo compartir novia.
— ¿Creí que les gustaba así? — pregunto confundida — No entiendo porque me hacen elegir si los que me arrinconaron en la fiesta fueron ustedes, y si se le olvida ustedes aceptaron que saliéramos así.
— ¡Si, pero era solo sexo, Kacchan!
— Los dos queremos algo serio contigo, no solo compartir cama juntos y ya
La verdad es que ella estaba cansada y confundida ¿No habían sido ellos los que le suplicaron tener un trío? Peor aún, ellos habían querido continuar.
Y ahora querían hacerla elegir... Pues no.
— Tristemente no se va a poder entonces — dijo cruzandose de brazos — Me gustan ambos, y si por mi fuera saliera con los dos porque odio la monogamia, pero no los obligare a nada tampoco.
Ante las palabras duras de ella ambos se mostraron preocupados.
— ¿Eres poligama? — pregunto el peli verde nervioso ¿Cómo es que no lo sabía?
— Jmm ¿Algún problema? — cuestiono, haciendo que el peli verde negara con prisas.
Un silencio incomodo los rodeo de inmediato, roto solo por el suspiro tembloroso de ella.
En verdad detestaba tener que elegir, porque le gustan ambos chicos.
— Escuchen, ya les demostré que les puedo dar atención a ambos por igual... Si quieren podemos tener una magnífica relación los tres, en verdad me gustan mucho y no quiero tener solo uno de ustedes — hablo en voz baja, deshaciendo su postura tensa —. Piensenlo ¿Si? Esto es algo que solo nos incumbe a nosotros.
Seguido de eso se marchó a su habitación en las residencias, dejando a ambos chicos hablando mediante susurros.
Ella no lo sabria, pero se avecinaba una larga semana de espera.
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..
...
Se encontraba guardando sus cosas en su bolso para salir del salón, había sido su última clase del día y mañana era sábado — su anhelado fin de semana —.
Se dedico a caminar rumbo a los dormitorios, su plan: llegar y tirarse de cabeza a dormir.
Sin embargo, cuando entro fue tomada por dos personas que habían estado ignorandola la última semana.
— ¿Deku? — pregunto confundida, observando al peli verde frente a ella, que le sonrió tranquilamente — ¡¿Shouto?! — exclamó sorprendida al sentir las manos del medio albino en su trasero, debajo de su falda.
— Diablos, te extrañamos como no tienes idea, Kats — exclamó el medio albino en un suspiro, oliendo el perfume natural en el cuello de Katsuki.
— Se que demoramos mucho, pero habíamos estado hablando las cosas y buscando soluciones — hablo el peli verde, sosteniendo el rostro de Katsuki para dejar un beso en sus labios —. Pero ya lo hablamos, y no vamos a dejarte ir, aceptamos esto siempre y cuando seamos solo nosotros tres.
Jadeo sorprendida ¿¡Aceptaron!?
Pronto un gemido salió de sus labios al sentir las manos de sus chicos en su pecho, cada uno tomando un seno y masajeandolo, mientras que toqueteaban con sus manos libres su trasero y su coño por debajo de la ropa.
— ¡Ah! Si, se siente bien — exclamó, sintiendo los dedos largos de Izuku entrando en su coño, mientras que sentía a Shouto bajar y abrir sus nalgas.
Diablos, ella sabía lo que haría pero siempre le causaba vergüenza cuando él bajaba.
Sin embargo gimió, e Izuku movía sus dedos con prisa mientras capturaba su boca en un beso lleno de saliva.
No tardo mucho en sentir ese cosquilleo en su vientre y la tensión en sus músculos, anunciando que estaba por correrse, e Izuku, sintiéndolo en sus dedos cada vez más apretados y húmedos, no paro ni un momento, hasta que la sintió temblar.
Sus ojos miraban estrellas.
Y es que Katsuki adoraba la boca de Shouto y los labios de Izuku, pero esa noche todavía no acababa, y lo supo cuando Shouto se levantó, dejando caer sus pantalones y tomandola para inclinarla contra el escritorio.
Está noche prometía muchas cosas, menos el ansiado descanso que había planeado.