Capítulo 1
Wonbin podía ver a su mejor amigo dormir por horas, mientras repasaba sus libros de anatomía de la universidad. Su compañero de cuarto, tenía la dicha de ser de otra carrera y tener más tiempo para poder dormir a gusto. Wonbin envidiaría totalmente a cualquier otra persona, pero Anton, era el niño de sus ojos desde siempre. Le había tomado muchísimo cariño, con el paso de los años. Lo veía como a alguien que tenía que proteger, mimar con todo su amor.
Incluso si con los años este Anton, se alejaba cada vez más, del niño que conoció en el parque. Ese quien había corrido a sus brazos aterrado, porque lo perseguían unos niños más grandes para golpearle. Ya no tenía ese porte de querer desaparecer del lugar, sino más bien, era alguien quien imponía. Wonbin había dejado de defenderlo de golpes hace años, pero Anton insistía.
_ ¿Por qué ya no estas estudiando hyung? _ Anton le busca la mirada a su mayor, juega tentativo con el acercamiento de sus narices. _ ¿Hum? ¿Um? Responde a mi pregunta hyung._ Ganándose la atención de Wonbin, cuando este lo mira fijo.
En que debían estar pegados, de la cadera para siempre. Wonbin estaba seguro de lo de las caderas, pero de manera literal. El cómo Anton lo estrellaba contra el tatami, en las prácticas de jiujitsu. Su entrepierna no debía de estar así de feliz, pero no podía cubrir la dureza con un calambre falso. Sabía que Anton se daba cuenta, incluso se quedaba mirando su cara roja. Cual era esa otra excusa, supuestamente era el calor del lugar.
Wonbin resopla absurdo, una sonrisa formándose contenta. La comisura de sus labios se curva, a Anton le parece deliciosa. _Me perdí un poco en mis recuerdos, cuando te vi dormir tan placido. Tirado ahí sin mí, sentí envidia. _ Wonbin le da una mirada a Anton, esta recae en la comisura de sus labios. _Eres un mentiroso, prometiste acompañarme a estudiar. Luego dormir, lo prometiste hace rato. _
El tono baja unas notas y la cercanía ya es necia. Anton solo está leyendo los labios, a ver que se les ofrece esta noche. Podría ser un beso fugaz, o una sesión larga de los mismos. Ni siquiera están borrachos, no tienen la menor excusa para encubrirse. Se aleja de esa necesidad, he intenta seguir la conversación. Ignorando lo que su cuerpo le pide, lo que anhela. A su hyung, su pequeño gran hyung.
_Te estaba acompañando. _Anton se atreve a jugar de vuelta.
Wonbin entraña la mirada ante Anton. _En tus sueños, literalmente en tus sueños. _
Wonbin alarga su mano y palmea la mejilla de Anton. Este se deja hacer tal tonto y gruñe más que profundo. Se supone que, en desagrado, pero sus ojos dicen más que solo eso. Wonbin lo acaba de despertar y no de la mejor manera posible. Su cercanía lo tiene mal, no sabe hasta cuándo podrá ocultarlo. Le gusta tener a su hyung cerca, le gusta tenerlo encima. Lo quiere justo ahora, sofocándole la existencia.
Necesita ese forcejeo de guerra, que se dan el uno al otro sobre el tatami. Le gustaría que pasara más en la cama y la sola idea lo pone loco. Entrañablemente enfermo, por tener a su hyung encima, tratando de controlarlo con poca efectividad. Aun así, Anton lo disfruta, disfruta dejarse del más bajo. Le gusta verlo sudar frio y que sus gotas de hiel, caigan sobre su piel caliente. Le gustan sus ojos verdes y su cabellera dorada tal ángel.
_Tómalo como que ya necesitas descansar, ven a dormir conmigo un rato. Hyung bonito, necesita descansar. _Anton propone.
Wonbin le da una mirada justa al más alto, mientras traspasa su mano. A tomado de puñado la quijada de Anton, apretujando sus mejillas a gusto. Sus mejillas rojas, quiere darles una mordida. Como un ataque de ternura, al que Anton parece no reaccionar, con más que con risas. _Ya te dije que no me digas así, tú ya te sabes mi nombre hace años. Won-bin, Won-bin hyung _Wonbin tararea para Anton.
Anton casi ronronea en ese agarre, mordisqueando sus labios. Para contenerse una risotada, mientras come lo que tiene al frente con la mirada. _Me gusta llamarte así, como cuando te conocí. _Sus labios son tapados por el pulgar de Wonbin y Anton es tentado a llevárselos a la boca. _NO me gusta eso de Won- bin o Won-bin hyung. _Cosa que, por supuesto no hace, pero sus labios tiemblan en necesidad de almenas intentarlo. Un ligero rose, una probada fugaz.
_Pudiste haberme preguntado el nombre ¿Sabes? Mi nombre ¿Estas siquiera prestándome atención? _ Wonbin explica con paciencia y se malhumora por la falta de atención de Anton.
Wonbin tiene que alejarse, Anton trata de besar su pulgar. Wonbin se deja besar a regañadientes, pero empuja de vuelta la boca con su mano. Corrigiéndolo de una, como si de un perro se tratase. Anton se lo toma como tal, como un juego. Es un movimiento rápido, pero consigue esa mirada oscura también. Esa que lo paraliza, lo hace querer obedecer a su mayor.
_Me parecías demasiado genial y pensé no merecía saberlo aún. _ Anton fue sincero justo así. _ Tenía que ganarte primero, con toda mi ternura. _
Anton deseaba tener esa mirada aun, pero ya no quedaba rastro de esta. Había crecido con el tiempo, se había rodeado de diferentes personas. Vivido experiencias, pero ninguno era como su hyung. Nadie generaba aquello en él, ni una mínima fracción de la emoción. De aquel primer beso, que su hyung le había regalado por lastima. Desde entonces, Anton solo quería mas.
Necesitaba más, su cuerpo se lo pedía. Lo había pedido por años y ya no podía tapar el sol con un dedo. No podía solo besar a su hyung otra vez y echarle la culpa a la bebida. Tampoco a un corazón roto, cuando él era el que rompía aquellos. El único que parecía haber sido capaz de romperle el corazón, era su adorado hyung. Para Anton estaba bien, siempre que pudiese probar un poco en el proceso.
_Claro que me ganaste, pero en esos tiempos. Ahora ya no te ves tierno, te ves de otra forma. _Wonbin se le quedo mirando a Anton. _ Te ves diferente, no sé cómo explicártelo. _
Anton se quedó helado por unos segundos. _Solo dilo como tal ¿Cómo me ve hyung ahora? _ No supo porque profundizo aquella pregunta así.
Wonbin quería decirlo, lo que escuchaba de todos. Lo que llenaba los pasillos y que Anton estaba acostumbrado a escuchar. Pero no era su cuerpo trabajado, ni tampoco la fuerza de este. No era lo que se decía de él en la cama, ni de su excelente reputación con ambos géneros. Nada de eso se comparaba, con la opinión osada que tenía su mente, cada que Anton se acercaba lo suficiente a él.
El acune de sus labios en los suyos y el cómo su conciencia se borraba cuando estaban juntos. Haciéndolo en cada lugar, nada tenía un sentido con lo que hacían. Wonbin se había colado poco a poco, de ese Anton que nadie más veía. Ese que solo Wonbin podía sentir en plenitud, podía disfrutar entre las sabanas. Entre las sombras o en completa oscuridad.
Ese que solo se refugiaba con él, aquel que mostraba cada detalle de su jovial personalidad. Wonbin no quería decirlo solo así, que había algo que su cercanía calmaba. Moría por decirle que sí, que deseaba dormir nuevamente en sus brazos. Que adoraba la calidez de su piel y el olor de su recién lavada cabellera. Antes de dormir, antes de hacerlo. Su voz sedosa, guiándole como llegar.
Wonbin negó rotundo, después de un rato. _Olvídalo. _
El mayor volvió a sus apuntes, volviéndose a su lugar de la sala. La mesita seguía ahí, con un montón de libros, mientras Anton seguía acostado en el sillón. Trato de ignorar su mano, pasándose entre sus hombros, cuando este se sentó a su lado. El piso estaba helado, la calefacción era una porquería. No se permitió alejarse, se sintió cálido por un momento. Solo un momento, se convenció a sí mismo.
_ ¿Que estabas estudiando? _
Anton se acercó tentativamente a su oído, dando un beso porque sí. Quien sabe porque rayos, pero Wonbin estaba acostumbrado. Se había dejado dar un beso, lo había regalado por lastima. Desde entonces, Anton solo los tomaba. Los incluso arrebataba, de sus pobres labios. En las fiestas de hermandad, en la concurrencia de los pasillos. Anton era justo así, demostraba su cariño así. Wonbin se lo repetía a diario, para no caer en la locura. De devolvérselo con ganas y terminar follando otra vez.
_Anatomía. _ Wonbin recita, lo hace menos.
Anton deja ir una risilla cosquilleada. _Yo puedo ser tu modelo, siempre lo hacemos. _
Wonbin mordisqueo su labio inferior, tembló en un ansia perversa. _Mejor no lo hacemos. _ Wonbin le da una mirada a Anton. _Te mueves mucho Anton. _
Anton se acercó poco a poco. _Me quedare quieto esta vez, seré muy obediente esta vez. _ Busco la mirada del rubio.
Wonbin considero aquello, lo considero por un tiempo. Anton nunca se quedaba quieto, le daba cosquillas el marcador en su piel. Intentaba darle besos en medio de cada descanso y se quejaba al no recibirlos. Definitivamente no, no quería a un maniquí viviente. Ya había tenido suficiente, aquella vez. Anton ni siquiera se había quitado el marcador solo, había exigido que Wonbin lo quitase por él.
Wonbin resopla enojado consigo mismo, es como si no tuviese decisión propia. Todo lo que le pida Anton, absolutamente todo. Tiene que haber una fórmula secreta en esa mirada, en esos ojos que lo pueden. Lo odia con todo su ser, por como su mirada aún sigue en él. No tiene ninguna intención en dejar que comérselo con la mirada y Wonbin está empezando a sentirse devorado. Incomodo en su propia piel, sofocado en el frio de la habitación.
_No puedo creer que te dije que sí. _ Wonbin murmura.
_Para hyung yo soy siempre irresistible. _ Anton le hace ojitos a su hyung.
Wonbin rueda los ojos en blanco. _Tengo un lado débil por ti, del que tú te aprovechas. _
Anton ríe justo. _Deberías estar agradecido, nadie más hace esto por ti. _ Se queda en silencio unos segundos. _ Solo yo lo hago, porque te quiero mucho. _ Suelta al final.
Con una cercanía de la que Wonbin, no se da cuenta hasta tenerlo encima. Casi en un suspiro, de comerle la boca. Wonbin solo lo observa, como si la cercanía no le quemase las neuronas. Desde cuando se había vuelto tan grande ese idiota, desde cuando quería saber a qué sabia el sudor de su cuello. Lo que sea que maquinaba su mente, no tenía condescendencia con lo poco nada, que quedaba de su dignidad. Tenía que parar, un segundo por lo menos.
_Me quieres besar, no soy tonto. _ Wonbin mordió.
_Y tu solo me quieres para estudiar, incluso aprendiste a extraer muestras conmigo. _Anton se encogió de hombros, alejándose por el tono hostil recibido. Casi con las orejas ardiendo, dio gracias al cielo que la cubría su cabellera castaña.
Wonbin negó en un gesto fugaz, intentando ignorar la derrota del chico. _Eso no es cierto, tu solo fuiste el primero. _
Anton le dio una mirada a Wonbin. _Casi me atraviesas el brazo con la aguja. _ Silbo con descaro.
Wonbin ignoro eso y empezó a dibujar, lo que Anton había borrado por error. Si se seguía moviendo, lo iba a calmar con un puño. Aunque lo que más le provocaba, era calmarlo a besos, dejarlo drenado de energías. El proceso para ello, seguía pareciéndole una de sus mejores fantasías. Nada tenía que ver con anatomía, pero igual ya había estudiado lo suficiente. Estaba listo para descansar, pero en los brazos de Anton.
_Deja de moverte tanto o también te voy a atravesar con el piloto. No voy a poder dibujar encima, si no te quedas quieto Anton. _
Wonbin ignora el espacio que queda entre ambos y se sube al regazo de Anton, quien yace sentado en la cama. La idea era terminar de estudiar ahí y luego talvez hacerlo un poco. Wonbin no lo había dicho, tampoco lo había mencionado Anton. Solo estaba tácito, estaba acordado. Era una rutina, lo que se solían dar del otro. Luego salían de ahí, como lo que siempre habían sido. Amigos desde siempre, pero queriéndose como nunca.
Anton ajusta su brazo en la cintura de Wonbin, ganándose una mirada de descontento del mismo. _Me está dando cosquillas, recuerda que soy humano. _
_Seguro que, si te aguantas. _ Wonbin dijo justo. _ Solo un rato más, aguántalo un poco. _ Sigue con lo suyo.
Dibuja desde la mandíbula de Anton, bajando por su cuello a detalle. Trata de dar vista a las venas principales, también detallar las arterias. Sabe que son de las más importantes y que el trato de las mismas es delicado. Pueden definir que tanto pulso lleva el paciente y que tanto tiempo le puede quedar de vida.Wonbin se fascina con la idea, escribiendo los nombres de cada una.
Se mueve para dejar una linda caligrafía, se mueve sin pensarlo mucho. Se mueve hasta que siente el agarre de Anton, apretando cada vez más fuerte. Cree lo escucho sisear, una divina maldición. Wonbin lo mira entonces y este está completamente duro. No busca preguntarle otra vez, solo lo mira de una manera. Anton solo respira profundo, casi frustrado.
_Estoy aguantándome ahora mismo, no tienes idea de cuánto Wonbin. _Su voz se escucha oscura, casi desahogada. _ Ya sabes cómo me pones, ni siquiera deberías estar encima mío así. _
Wonbin le mira perplejo. _ ¿Qué cosas dices? Y-o no siento nada. _
Anton bufa absurdo. _Me rindo contigo, ahora me vas a sentir. _
Wonbin no sabe de dónde viene ese agarre fuerte, que lo ajusta, ni esa boca caliente, que ocupa la suya. Solo sabe tomar, tomar sin tener en cuenta nada. Ha incluso dejado el marcador de lado, justo con un rayón desordenado en el cuello de Anton. Un gemido se le escapa de los labios y la sorpresiva mordida no lo deja más que perdido. Perdido en el dolor lúgubre de sus labios, más la caricia obscena de la lengua de Anton.
Sus manos están en su rostro ahora, tomándolo para que no se aleje. Le cubren toda la cara a tutiplén y se empieza a sentir insignificante. Usado de una manera, pero recompensado de otras. Lo siente crecer debajo de él y la presión lo va llenando de la misma manera. Las manos viajando hasta su cuello, apretando de a pocos para arrancarle despojos de aire. Le gusta cuando aprieta, pero no demasiado.
_Debes dejar de moverte así, te digo que sigo siendo humano. Duele mucho esto sabes, estoy muy duro ahora. _ Anton esboza por sobre aquellos labios rojos.
Wonbin tirita justo con el aire caliente, que se da de boca a boca. _Lo siento, literal lo hago. _ Necesita un poco más, solo un poco más.
Lo vuelve a besar, sus disculpas no tienen ningún peso. Se sigue moviendo a embestidas, mientras el beso se caliente. Y tiene a Anton jadeando mientras lo folla con ropa y le sigue el beso a lo tonto. Tomando cada cosa que su hyung le da, a Wonbin le gusta la docilidad en tanto cuerpo. En tanta alma, que le comparte en sus besos. Sabe que tiene que parar en algún momento y le molesta ser esa persona que rompa el beso. Gruñe frustrado, de solo pensarlo, deseando haberlo hecho llegar solo con eso.
Le da un empujón suave a Anton y este se despierta de aquel trance animal. Solo alejándose, su pecho subiendo y bajando febril. Tiene las mejillas rojas y las pupilas castañas hechas un mar. Wonbin se relame los labios y un sabor a hierro lo sorprende. Tiene que tocarse la esquina del labio, pare cerciorarse de lo que ya en el fondo sabe. Anton le ha comido la boca, literal lo ha intentado. Puede ver esa culpabilidad en sus ojos, pero lo perdona.
_Soy un idiota ahora, por besarte de un tiro. _ Lo mira fijo a los labios. _ Incluso más idiota aun, quiero volver a besarte._ Mordisquea su labio inferior en expectativa.
Wonbin gimotea, sin siquiera darse cuenta. _ ¿Quién te lo va impedir? _
_Necesito que me detengas ahora. _ Anton acata de boca a boca. _ Necesito que seas la voz de mi conciencia. _
Wonbin apenas le prueba la boca a Anton. _ ¿La voz de tu conciencia Anton? _ Se aleja algo perdido.
Los ojos de Anton se pierden también. _He estado actuando diferente contigo, sé que te estas considerando ponerme un alto. Ya me has dejado hacer mucho, mucho más de lo que te pedí por primera vez. Sé que soy un idiota por eso, un idiota que pierde la conciencia por ti._
Anton se relame el fugaz beso, que le ha dado su mayor. Se ha confesado de la nada, después de haber ya hecho todo. Se le congela la sangre al dejar ir la última silaba, está condenado al juicio de su mayor. Quien lo observa sin decir nada, con la boca hecha un florero. Quiere seguirla besando, a pesar de que la ha hecho un desastre. No tiene remedio, ya está hecho.
_En serio eres idiota. _ Wonbin resopla. dio, en lo absoluto. _ ¿Por qué te confiesas así? _
Wonbin solo siente la culpabilidad de su menor y el cómo al final todo aquello va para un solo lado. Ser siempre el ancla del asunto, lo está llevando al borde. Como si todo aquello fuese su culpa. Cuando al final han sido los dos, los dos han estado haciéndolo en secreto. Wonbin resopla, sigue siendo el mayor. Talvez Anton tiene algo de razón y los limites se borran a su antojo.
_Won-bin. _
El mayor le da un empujón a Anton y este se sostiene con los codos. Viendo como Wonbin se levanta y se sale de la habitación. Sabe que va directamente hacia la suya, porque puede escuchar el pestillo trancarse, Anton no sabe si lo que dijo estuvo bien. Casi alegando que todo el asunto, es por las provocaciones de su mayor. Su mente le ha jugado mal, pues sabe que si es lo que piensa.Si se siente en el limbo de ser usado, pero lo disfruta como nadie. Si es un idiota, pero es el idiota de solo uno.
Con el tiempo ha dejado de verse con otras personas, pero no ha sido capaz de confesarlo tampoco. Le hierve la sangre no saber si Wonbin, acepta a alguno de los que se acercan a él en las fiestas. Anton encubre sus pequeñas escenas de celos, acentuando una sobreprotección hacia Wonbin. Pero pelearse ha sido el límite y se ha ganado dos que tres cachetadas de su mayor. A Anton no le importa, solo lo quiere cerca.
Anton se queda en su habitación por horas, mirando al techo sin más. Tiene una bolita de estrés que lanza y atrapa sin cesar. La aprieta cuando llega a su agarre y luego la lanza hacia el techo para que rebote de vuelta. Lo hace hasta que las luces del lugar se van y la noche llega a arroparlo. Solo puede ver las luces que entran por su ventana, la ciudad de Seúl nunca duerme.
La pelota a dejado de ser revoloteada por los aires y puede ver como ahora yace en la cama. Anton le pesan los ojos y duerme hasta sabe cuánto tiempo. Puede ser hasta la media noche, no sabe con exactitud, pero ha decidido dejar abiertas las persianas. Solo para que la luz entre y la soledad no lo aniquile. Cualquier cosa es mejor, que seguir sobre pensando las cosas.
_Solo duérmete idiota, él no te quiere de esa manera. Solo lo están haciendo, a él le gusta tu polla. No le gustas tú, no le gustas tú. _ Anton se repite a sí mismo, lo hace un par de veces.
Sabe que la noche será fría, hasta que siente el peso del cuerpo de Wonbin a su lado. Lo escucha respirar profundo, casi sin ganas de empezar a hablar. Lo ve mirarle, por medio de la media oscuridad. Ojalá no se viese tan etéreo, ojalá sus labios no lo llamaran tan brillantes. Incluso su aliento lo atrae, la menta del dentífrico es intoxican te. Tiene que controlarse, para no rogar por un mísero beso.
_ ¿Desde cuándo te pasan estas cosas conmigo? _ Hay un silencio, que dura más de lo necesario. _ ¿Desde cuándo le hablas así a tu hyung? _Otro silencio que los mata, los aniquila. _ Di algo Anton, no seas un cobarde ahora. _
_Es la primera vez. _ Anton se ajusta a decir. _ Lo juro. _
_No mientas. _ Wonbin arremete. _ No para mí. _
Anton pasa sus manos por su abundante cabellera, no sabe ni que decir. _Ya había pasado antes, no tienes que aniquilarme así. _ Se escucha absurdo negar, todas las veces que lo han hecho. Hay un silencio, uno más de los miles. _ La pregunta solo ofende, las cosas que hemos hecho. _
_N-o te estoy ayudando. _ Wonbin murmura. _ Tampoco quiero ani-quilarte ¿Sabes? _
Anton respira profundo. _Estábamos muy borrachos, no tenía sentido tomarlo en cuenta. _ Cierra los ojos por la presión. _ Lo hicimos solo unas cuantas veces, tampoco es para tanto. _Trata de convencerse de que no fueron mas.
Pero fueron más, fueron demasiadas. Fueron juegos previos, que terminaron en orgasmos. Fueron sesiones de besos, que terminaron en corridas. Fueron ellos haciéndolo y no fue solo una maldita vez. Habían sido muchas maneras, muchos momentos. Poca lucidez, pero mucho lo cual sentir. Se sentía bien, poder sentir algo de verdad.
_Esto está todo mal. _ Anton aún tenía las manos en su cara, masajeando la vergüenza en su cara. _ Es como cubrir el sol con un dedo. _
Wonbin se le quedo mirando a Anton en la oscuridad media. _ ¿Está mal que nos deseemos así de mal? ¿Está mal si seguimos todo esto hasta el final? _ Hubo un silencio después de eso.
Anton alcanzo a mirarlo después de un rato. _Podríamos terminar mal, tu sabes a lo que me refiero. _ Respiro recurriendo su mirada en el rubio. _ Yo no estoy dispuesto a perderte, ni siquiera quiero pensar mi vida así. _ Negó mientras se encargaba de abrazar a su hyung. _ No tiene sentido que nos perdamos así, el uno al otro. _ Hablo en el hueco de su cuello. _ Si seguimos haciéndolo, no vamos a poder parar. _ Murmuro, como si de un pecado se tratase.
Wonbin llevo sus manos a la cabellera castaña para acariciar. _Solo finjamos que esto nunca sucedió, como el resto de las veces, que probablemente paso. Incluso si vuelve a pasar, podríamos fingir demencia una vez más. _ No supo que más decir ya.
Anton salió del agarre y termino sentándose frente a él. Wonbin se quedó ahí viéndolo, aun acostado. Esperando que este dijese algo, si mirada perdida en sus pensamientos. Wonbin lo vio nervioso de lejos, lo ve nerviosos de cerca. Cuando se levantó de donde estaba y lo tomo de la cara de repente, tratando de hacerlo calmarse. Pues al final del día, no quería que lo pensase tanto.
_Si. _ Anton acato.
La amistad no se iría, incluso si lo hacían mil veces. Quería pensarlo así, pero sin decirlo deliberadamente. Sonaría descarado y no quería eso. No quería que Anton se sintiese seducido o utilizado por él. Tampoco quería pensar que este era un idiota, por pedirle cordura al ser el mayor. Wonbin no quería admitirlo, pero también se sentía enamorado. De los momentos compartidos, de lo que Anton significaba para él.
_Tampoco es para tanto, querer hacer algo con esto. La curiosidad no, no nos va llevar a nada bueno. _Wonbin aseguro.
Anton sintió sus orejas rojas. _No._ El seguía curioso.
_Por supuesto que no._ Wonbin aseguro, se convenció de que sí.
_Absolutamente. _Anton miro directo a esos labios.
Lo beso otra vez.
Wonbin aguanto una sonrisa. _ ¡Que idiota eres! _ Había adorado la inocencia del pico.
_Me tienes así de mal, haz algo al respecto. _ Anton se excusó.
Wonbin se le quedo mirando a el chico. _Oblígame. _
Anton solo lo miro por un buen rato. _Lo vas a rogar, por esos bonitos labios. _Le dio otro pico. _ ¿Recuerdas esa vez? Yo sé que la recuerdas bonito. _
Los labios de Anton se fueron al cuello de Wonbin y de un movimiento se lo volvió a encajar en el regazo. Wonbin quería vivir ahí toda la noche y recordar lo que ya con viveza recordaba. Lo recordaba en la ausencia de Anton, cuando se quedaba solo con sus juguetes. Lo recordaba en la regadera, cuando amanecía con esa característica felicidad post sueño húmedo. Lo recordaba en los momentos más serios, cuando no era ni necesario.
_Hazme recordar. _ Solo lo dijo porque sí.
Anton sonrió divino. _Bet. _
Anton quien pidió cordura, tenía una razón para pedirla. De parte de Wonbin, pues de su parte nunca estaría. Estaba embelesado con tenerlo así, Wonbin estaba quitando su camiseta frente a él. Anton se dejó hacer lo mismo, cuando las manos de Wonbin llegaron hacia él. La manera en como la ropa le picaba, no tenía justicia divina para su ser.
La boca de Wonbin acato la suya con presura, olvidando el resto de las prendas por un momento. Anton se dejó hacer, porque ya había sido suficiente. Había estado duro demasiadas veces, duro como el demonio. El dolor se volvía cada vez más incómodo, a medida que ignoraba la naturaleza de sus bolas. Se sentía bien incluso en fricción, desesperado por cualquier cosa que lo liberara.
Igual también estaba su cuerpo, negándose a correrse con otro juego previo, después de haber tomado todo de su hyung ya varias veces. Tenía en mente las borrosas partes de aquellos días y ahora estaba totalmente lucido. Lo iba a disfrutar, lo iba a tener casi que por primera vez. Podría perecer ese mismo día, contra boca de su hyung.
Tirado en cama a su merced, con este rebuscándole la hebilla de los vaqueros. El sonido de la hebilla exagerada, contra el piso de madera de la habitación. La sorpresa sobresaliendo de su bóxer, cuando Wonbin deslizo sobre el afortunado tú. Wonbin le dio una mirada extraña, cuando los leyó entre labios. Esos pantalones vaqueros, eran los que siempre robaba de su guardarropa.
_¡Lucky me! _Wonbin dijo sarcástico.
_Very lucky. _Anton saboreo con los ojos a su mayor.
Wonbin sonrió con solo la comisura de sus pomposos labios. _Tú serás el más afortunado aquí, cuando te tenga viendo las estrellas. _
Los pantalones se fueron de la ecuación y como no iba a ser así. Las ansias de Wonbin superaban la situación, de cómo servirse de ese hombre serian. En total lucidez y con todos sus nervios de punta. Paso su mano por la piel, aun recubierta de tela. La mirada de Anton era diferente, a las demás que recordaba. Sobre todo, al descubrirla, al tomarla con sus manos. Wonbin el jugo con sus manos, como si no estuviese ya lo suficientemente dura. Sacando el falo en su mayor potencia y llevándoselo finalmente a la boca. La punta fue saboreada con curiosidad y tratando de recordar cómo se había sentido la primera vez. Wonbin no había probado aquello de esa manera, siempre habían sido féminas las preferidas. Lo que tenía con Anton era, era su curiosidad pasándose por caminos oscuros.
Le gustaba todo aquello, el caliente del falo. El sabor característico de una polla, se dio a ella llevándola hasta la mitad. Recibiendo una caricia, que sabía se podía convertir en un empujón. No quería eso de llevársela desesperado, quería disfrutarla de a pocos. Era una cosa enorme, no sabía si eso era bueno. Dio caladas hasta la mitad probándose, sintiendo las caricias en su cabello. Los sonidos de satisfacción, que se traducían en gruñidos.
La saco finalmente, viendo el brillo de esta en saliva. Volvió a masajear, ganándose un jadeo de parte de Anton. Mientras se daba a chupar la base, de manera sonora. Sumiendo su cara en el vello, nada de eso le parecía extraño. No estaba en un terreno tan enemigo, por eso lamio a su gusto el falo. Como si de una paleta se tratase, con su dueño comiéndole con la mirada.
_ ¿Qué tanto me miras ahora? _ Wonbin se relamió los labios al dejar el falo.
Anton dudo en decir lo que pensaba. _Tienes media polla metida en la boca, imposible no mirarte. _ Estaba juntando todo su juicio, para no correrse ahí mismo.
La imagen era vulgar, pero a la vez era divina. Wonbin seguía dándole pequeñas lamidas de gatito y a Anton en serio le pareció un lindo felino. Uno que probaba de su falo, con tal curiosidad. Supo que su falo se curvo en ansias, contra la lengua rosada de Wonbin. Patético talvez, pero tenía poco que ocultarle. Estaba de piernas abiertas, con medio bóxer abajo.
Wonbin le dio una mirada a Anton. _ ¿Cómo me veo ahora? _Dejo su lengua en la punta del falo.
_Quiero darte hasta que olvides todas las otras veces que lo hicimos, te prometo que te voy a hacer sentirme tan bien. _ Anton juro que aquello le salió del alma.
_De eso no me queda la menor duda. _Wonbin ronroneo, sobre la piel sensible.
Wonbin probo el falo a su gusto, sonoro ante la piel húmeda. Si vergüenza de las miradas fijas y oscuras de parte de Anton. Siguió haciendo lo suyo, sintiendo como el falo se curvaba, cuando lo metía poco a poco a su boca. Tenía la intención de llegar al fondo, así se ahogase como un loco de las pollas.
_Hyung se ve muy lindo con mi polla en su boca. _ Anton dijo sin pensar. _ Hyung debería dejarme follarle la boca. _ Anton cerro los ojos en la sensación. _Por favor hyung, seré bueno. _ Anton gimoteo a lo bruto contra juicio.
Fue lo último que escucho, antes de sentir la primera cabeceada de su mayor. Que se multiplico por otra más, el sonido húmedo lo consumió. Apretado por el caliente y la caricia de la lengua. Se retorció cuando Wonbin perdió el rumbo y los dientes rozaron un poco. Ojalá no se hubiese sentido tan bien pero total lo hizo. Wonbin dejo ir el falo con gracia, relamiendo sus labios ya rojos. Le iba a dar más que eso, si seguía usando esa voz contra de su ser.
_Deja de lloriquear, lo tendrás todo si quieres. _
Cuando Wonbin dejo su boca a su merced y las embestidas se dieron por fin. Estaba embistiendo constante, en un ritmo que le permitiese a Wonbin seguir. Había tomado su cabello rubio en mano, mientras lo veía de rodillas ahora frente a su polla. Anton estaba de pie, pero no sabía si podía mantenerse de esa manera. Ni siquiera sabía si habían hecho aquello antes o si lo había pedido en una diferente posición. Solo sabía que se sentía tan bien, como se veía aquello.
Se dio contra esa boca de manera suave, de manera contante. Tratando a su hyung, llenándolo tan bien. Se dio suave, se dio en un sonido húmedo. Que lo llevo al éxtasis, a la mismísima luna. El orgasmo fue dulce, fue lento contra sus sentidos. Casi asfixiándolo, quitándole la forma correcta de respirar. Cuando se ajustó esa boca hasta la base y lo escucho hacer un sonido ahogado. Se dejó ir tan bien y al alejarse lo vio destruido. Tomando de su semilla y dejando a la misma vez. La imagen visual, era virtuosa en el sexo.
_Tú no tienes que tragarme así. _ Fue lo único que salió cuerdo, secretamente lo había adorado.
_ ¿Me diste alguna otra opción? _ Silbo el rubio.
_Te vez demasiado bien ahora, estoy guardando una fotografía mental. _ Gruño Anton.
Wonbin se relamió los labios. _Yo también tengo una tuya, supongo que estamos a mano. _
Wonbin sintió que su quijada ya no era la de antes y que sus rodillas le quemaban más de lo normal. Pero tenía mucho más por probar, mucho más que solo una polla en su boca. Cuando se acercó a por la boca de Anton y este le beso sin ningún problema. Tomo más de la cuenta, metiendo la lengua en su boca. Aquello le pareció desvergonzado, pero no tenía con que más compararlo. Más que con que quería mucho más, justo al estar debajo de Anton.
_Te necesito abajo esta vez. _ Anton resopla en el oído de Wonbin. _
Wonbin ni siquiera refuta, solo se quita los pantalones como puede. Retirando su ropa interior, no quiere mostrar ninguna duda frente a Anton. Solo se tira a la cama, se acomoda con los codos entre las sabanas. Abre sus piernas, a medida que se acerca él. Anton lo había hecho para él, ni siquiera lo había tenido que pedir. Se sintió bien de una, viendo su mano hacer desaparecer su polla.
El grueso daba paso a la calidad de la misma y entretenía la mano de Anton. Quien la masturbo con una lentitud, que le tenía las bolas frías. Wonbin se embistió contra esa mano, como si su vida dependiese de ello. La sensación lo agarra desapercibido y solo quiere un poco más de esa fricción. En un ritmo que, llamo la mirada atenta de Anton.
_Alguien está muy necesitado ahora, no puede esperar a ser atendido. _ Anton ronronea con la polla chocándole la mejilla.
_ ¡Mmm! Si, se bueno conmigo. _ Wonbin muerde su labio inferior, ahogándose en un gemido frustrado. _Llévatela a la boca, regrésame el favor. _ Jadea desesperado.
Anton gruñe profundo. _Te la voy a comer toda bonito. _
_ ¡Mmm! _ Wonbin lo siente tentar la cabeza. _ ¡Ah! Anton. _ Una probada lo electrifica.
Wonbin solo sintió como el calor de esa boca, le rodeo la polla por completo. Lo chupo con una velocidad, que lo hizo rodar los ojos por cada succión. Las manos en su base, masajeaban de maravilla. La lengua de Anton rodeaba su polla y hacia movimientos en la punta. Lo estaba haciendo temblar y pensar en cuanto tiempo duraría antes de correrse.
Wonbin había notado como tenía su ropa interior manchada, cuando se la había retirado él mismos. Se había corrido, con el solo chupar a Anton. La sola idea era patética ante la mirada de Anton, ignoro como lo descubrió al rebuscarle los pantalones. Su pene estaba medio duro aun y no le costó volver a despertarse. En esa boca tan caliente y que lo estaba haciendo ver estrellas.
Se dejó hacer en ese ritmo que lo consumió, que le fue haciendo un pozo de deseo en su estómago bajo. Sentía como su polla se curvaba con cada cabeceada y la imagen era una maravilla. Tan imponente contra su polla, parecía querer comerla por completo. Darle un tratamiento, que le explotase las bolas. La sola imagen lo hizo correrse en su boca, no le sorprendió cuando lo tomo bonito. Lo trago por completo, cada gota.
Wonbin exhalo sonoro. _Estas completamente loco por eso. _
_ ¡Mmm! Voltéate hyung. _ Anton ordeno.
_ ¿Tengo que hacerlo ahora?_Wonbin se sonrojo de repente.
Lo iban a hacer entonces, de repente sonó invasivo. Con preparación de por medio, no parecía más que un desliz. Se veía como algo que ambos querían, algo que no podría encubrir solo porque sí. En un error aparente o un arrebato de pasiones. Tenía la mano de Anton en su cintura, acariciando de una manera que le daba confianza. La otra se dio paso acariciando, sus labios besándole el cuello otra vez. Estaba en ello, estaba dentro de lo que sea que iba a hacerle Anton.
_Haz lo que te digo, hazlo para mi ahora. _ Anton tentó por sobre los labios de Wonbin.
Wonbin no tuvo tiempo de decir mucho, Anton solo movió las manos en sus caderas, para acomodarlo justo así. El peso del cuerpo de Anton y su respiración en la nuca. Oh entendía, que no quería que fuese tan duro, pero podía sentirla justo ahí. Abriéndose paso, mientras se movía para poder metérsela sin el permiso de Anton. Lo escucho sisear por eso, agarrándole con una mano la cadera.
_Déjame esto a mí, estoy tratando de cuidarte. _ Gruño de una manera frustrante.
Wonbin respiro justo. _A mí me gusta así, ya lo hemos hecho así. _ Se excusó como pudo.
_Se siente mucho mejor, cuando estás preparado. _ Anton explico justo en el oído de Wonbin, chupo su lóbulo con vehemencia. _ Ya me darás la razón, cuando te lo esté haciendo. _
Wonbin mordisqueo su labio inferior. _Haciéndomelo. _
Anton ignoro aquella discusión sin sentido y bajo justo donde debía bajar. Tomando de ahí lo que debía, una botella a medio usar. Mas la protección necesaria, que dejo a un lado. Metió un par de dedos en la mezcla y luego los paso por la entrada. Escucho a Wonbin sisear quedito y recuerda con vives esa primera vez. Le llegaron los recuerdos, de cómo le comió con gusto. Su boca se fue hasta ahí, una vez más al paraíso.
Dando una morbosa lamida a la entrada y luego pulsando en aquel orificio de la gloria. Lo escucho suspirar y retorcerse como un miserable. Bien por él, seguiría de esa forma. Solo agrego un dedo, desarmando de un gemido a Wonbin, lo hundió con todo en su anillo. Hasta llegar al tope y escucharlo gimotear del gusto. Nasal contra las almohadas, lo estaban silenciando. Acaricio su espalda baja y abrió sus glúteos masajeándolos. Mientras agregaba un nuevo dedo a la acción. Lo escucho gemir una vez más, otra vez más.
_ ¡Ah! ¡Umm! _ Wonbin gimió sonoro. _ Si, tan bueno. _ Dijo en un desespero.
Wonbin era un mar de saliva contra las sabanas y un mar de fluidos contra estas también. Retorciéndose cuando Anton encontró ese dulce punto, llamado próstata. Se aferró a las sabanas, gimiendo ya sin vergüenza alguna. Cuando Anton soltó los dedos y volvió a comerle sin vergüenza alguna. No se debía sentir tan bien, pero sabía que se podía sentir mejor. Cuando lo dijo, lo suplico.
_Follame. _ Wonbin soltó agitado. _ Necesito sentirte, lo necesito ahora. _
Anton siseo frustrado. _Esta vez sí me vas a sentir y no quiero que esto te enloquezca. Vas a coger con un hombre, no quiero que te arrepientas. _ Su pecho subía y bajaba recio.
Wonbin se relamió los labios, ante la gloriosa imagen. _No es la primera vez, mi cuerpo sabe a lo que se enfrenta. _
Anton giro a Wonbin de repente, solo para verle a los ojos. Estos nunca mentían, podía ver si lo quería o no. Cuando se topó con ellos, estos eran un mar de deseo. Brillantes como la luna, algunas lágrimas de placer ahí. Los labios rojos, esperando por más. Quiso besarlos y follarlo sin terminar siquiera la conversación. Mas la razón seguía ahí, en un vaivén que no podía ignorar.
_ ¿Qué hay de tu mente Wonbin? _ Anton se le quedo mirando. _ ¿Qué piensas al tenerme justo así? _ La voz de Anton tembló.
_Me gustas. _ Wonbin confeso. _
_ ¿Te gusto? _ La voz de Anton tembló.
La voz retumbo y la cordura de Anton se redujo. Wonbin no lo iba a detener, estaba demasiado caliente. Como para decir que le gustaba también, que complementaba sus sentimientos. Aquello el ya, posiblemente lo había escuchado. A medias talvez, de verdad quizás. No lo sabía, estaba abrumado. Solo había cedido cada vez, luego otras mil más. Cada maldita vez, se lo había follado. Cada una de ella, había valido completamente la pena.
Wonbin noto el silencio desmedido. _La gente dice cosas estúpidas cuando coge, pero yo ya las dije todas hace ya un tiempo. Ahora mismos yo solo, solo estoy diciendo lo que es. Te necesito justo ahora y te necesitare talvez para siempre. _
_Voy a follarte mirándote directo a los ojos, me veras hacértelo en primera plana. _ Silbo eso a riendas sueltas.
Anton quería asustarlo, espero a que le dijese un no. Algo que lo detuviese, mientras se ponía la protección. Wonbin solo dejo que se le acomodase encima, mientras masturbaba el falo con lubricante. Lo tomase de las piernas y le las colgase en las caderas. En ningún momento se retractó, no parecía no desearlo. Disfruto cuando ella entro, podía verlo en la valentía de su mirada. Es su labio inferior siendo mordido y dejado para sisear por la intromisión. Que aun que fue suave, no hizo más que descolocarlo.
Lo embistió con un rito que Wonbin aprobó, que su expresión mantuvo. La boca entreabierta, el jadeo constante de cada estocada. Era una vista que Anton se arrepentía, de no recordar del todo las otras veces. Pues su hyung se veía hermoso recibiéndolo, tirado entra las almohadas como una princesa. Embistió con un poco más de ritmo y se fue encima a besar su cuello. Dándose un festín entre esta y la oreja roja de su mayor.
_ ¡Ah! ¡Ay! ¡Mmm! _ Wonbin intento morder sus labios en vano. _ An-ton ¡Mmm! ¡Ah! _ Los sonidillos se escapaban sin permiso, le había dado hasta el fondo. _ ¡Que rico me follas! ¡Qué rico me follas! _Su voz se volvió ronca, su respiración ahogada. _ Justo ahí, me gusta así. _ Lloriqueo por más, mucho más quería. _ Me gusta duro, como tu polla. _ Su cara se volvió roja, al verle encima embistiendo. Dándole lo que necesitan y mucho mas
_Calla esa boca. _ Anton siente su voz temblar. _ Me estas volviendo loco. _ Anton siseo. _ Como me sofocas la polla, hyung es tan bueno para mí. _
_ ¿Tú me quieres también? ¿Tú me quieres así de mal? _ La voz melosa de Wonbin, lo estaba desquiciando.
_Amarte es lo que he venido haciendo, pero solo he podido hacerte el amor. Cuando quiero que seas mi amor, quiero que seas solo de mí. _ Anton se sincera.
_ ¡Ah! Anton. _ Wonbin solo alcanza a decir. _ Estoy a punto de, me vas a hacer llegar. _Wonbin rueda los ojos. _
_ ¡Shh! Los vecinos no tienen que saber, que te estas apunto de correr por mi polla. _
_Ellos deben odiarme. _ Wonbin silva.
Se ha corrido dulce ante esas palabras, mientras Anton se da en él, mientras gimotea ante su orgasmo. Wonbin lo percibe encima en segundos, pero aquello no le importa, sabe que el desastre lo guarda la protección. Le llega el norte de que se ha confesado, se han confesado. De la manera más ridícula, en medio de un orgasmo. Lo usual, talvez ya lo ha hecho borracho.
Se siente patético, pero el ronroneo de Anton encima. Lo hace sentir mejor, el cómo lo llena de beso, de cuello hasta la cara. Wonbin suspira como un niño mimado, pero no tiene nada de niño. De hecho, es el mayor ahí y no hizo nada para detener el desastre. Solo se dejó dar por Anton, por enésima vez. Se teme que adora su olor post sexo y la manera en como el sudor de su cuerpo lo sofoca.
_ ¿Te imaginas cuantas veces nos confesamos borrachos? _ Anton ronronea encima de Wonbin.
Wonbin contiene una risotada nasalmente. _Tengamos en cuenta que esta es la que vale. _