Capítulo 1
Lo mío nunca había sido estar solo, tenía siempre una pareja a mi lado. Ese miedo de estar solo me perseguía, como buen hijo de padres divorciados. Me acostumbre a saltar de un lugar a otro, sin incomodarme de donde yo iba a caer. Eso me llevo a mi relación mas toxica, con un chico llamado Anton. Este me condiciono con manipulaciones a él y a todos sus gustos retorcidos. Rutinas que empezaban en la noche y terminaban al amanecer.
Algo en su sexo me volvió dependiente, hice todo lo que me dijo por meses. Sin importar si me agradaba lo que sucedía o simplemente me estaba dejando llevar para complacerle. Después de su existencia veía borroso, por lo que no fue sorpresa que me engañase con otro. La sorpresa fue más bien alejarme, por primera vez en mi vida decido parar. Dejar de depender del toque de alguien, de aceptar cualquier cosa todo el tiempo. Bien sabiendo las consecuencias, yo seguía siendo totalmente dependiente.
Devastado por el engaño, salí inmediatamente de aquel departamento. Este no me siguió pidiéndome perdón, solo me dijo que probablemente volvería. Necesitaba de el para poder tener un lugar, eso me dejo a la deriva por muchos meses. Mientras mis ahorros se reducían a nada, mi mejor amigo Eunseok llego a mi vida. Lo encontré colgando papeles en la universidad, solicitando un compañero de piso. Conectamos rápidamente debido a ello, no fue muy difícil cerrar aquel trato.
Yo seguía destrozado por dentro, por lo de mi relación fallida. Pasando noches en vela, desarrollando un insomnio. Eunseok no fue indiferente conmigo, agradezco incluso que no me diese mi espacio. Leyó en mi con toda su empatía, que simplemente no podría arreglármelas solo. Eunseok llego a mi cuarto una noche y se quedó ahí hasta que deje de llorar. Se quedó a dormir conmigo más de una noche, vigilando mi sueño hasta también quedar rendido. Incluso si era irregular e inestable al dormir.
Desearía poder decir que aquello me ayudo del todo, pero solo mejoro las cosas parcialmente. Deje de llorar cada noche, de extrañar con locura el calor de alguien. Más quedo ese deseo en mí, ese que obviamente, Eunseok no podía suplir. Yo seguía queriendo el sexo de mi novio, incluso cuando no quería ni verlo en pintura. El calor me cegaba el juicio, seguía teniendo esa mentalidad retorcida. Esa que esperaba sexo cada noche, que no hubiese un gramo de energía en mi cuerpo después de ello. Necesitaba eso para dormir, una cosa difícil de explicar.
Sumido en la misma adicción al sexo, que tome de mi pareja. Temí caer ante la tentación, así que recurrí a tocarme. Lo hacía hasta llegar al borde, arruinarme a mí mismo. Justo como me arruinaba Anton, hasta dejarme al borde de las lágrimas. Necesitado de esa sensación, de estar arruinado completamente. De mis labios se escapaba toda clase de sonidos, Eunseok llego a pensar que mis lamentos eran de tristeza. Me encontró un par de veces en acción, pero no me juzgo en lo absoluto.
Eunseok solo miraba algo sonrojado y una mediana erección en sus pantalones. Me llego a la mente en ese instante, que tanto había escuchado de mí, que tanto había visto de mí, con tanta atención como para endurecerse. Al final le reste importancia, sabiendo que Eunseok no era de roca. Que fácilmente, podría estarse corriendo en base a mi espectáculo, que no lo culparía si ese llegaba a ser el caso. Incluso si le llegaba a molestar también, podría incluso controlar más mi lasciva boca.
Yo seguí dándome placer a mi manera, también durmiendo de lado de Eunseok. Creo que algo en mi hizo clic, especialmente después de que este me viese tocarme. Tenía de la nada esta fantasía, esa en la que este me follaba. Ayudándome con mi problema, tenía esa sensación de que él podía. Mientras me tocaba yo, imaginaba el olor de su colonia. La calidez de su cuerpo contra el mío, la imagen hacia brincar mi pene. Solo pensando en lo bien que, se debía sentir montarlo. Tomándome de las caderas, guiando el paso hasta llegar a un orgasmo. Uno que nos dejase descerebrados, totalmente fuera de sí.
Entonces tuve esta idea, esta gran idea. Le propuse a Eunseok hacerlo, solo era un par de veces. Éramos solo amigos, nos atraíamos el uno al otro. Teníamos confianza en lo que compartíamos, poco a poco la habíamos formado. Había límites entre nosotros, nada podía salir mal. Eunseok no parecía estar profundamente en mí, ni yo en él. Solo nos teníamos ganas y ambos no las temíamos que quitar algún día. Un polvo pendiente, que solo estaba siendo pospuesto.
Eunseok no estaba muy de acuerdo con ello, pero poco a poco doblo el brazo. Al menos así se sentía, por la forma en como su mirada, iba cambiando para mí. Cada que sacaba el tema y comentaba lo bien que no las podíamos pasar. Cuando nos dejábamos llevar un poco, este me daba toda su atención. Más seguía poniéndome límites y yo seguía respetando sus decisiones. Quería que el fuese el que cediera, no quería que este sintiese que lo estaba utilizando.
Eunseok apaga la televisión de la nada, se gira a mirarme como aquellas veces. Me da a entender que, ya lo ha pensado lo suficiente. Que tiene una respuesta para mí, solo espero que esta sea una buena. Ocupo que me ayude con este insomnio, que me deje noqueado con su sexo. Cada que lo veo pienso así, que es de ese tipo de hombres. Lo oculta muy bien con su personalidad reservada, pero su mirada oscura en mi lo delata. Su pene medio erecto haciendo bulto, en sus bonitos pantalones de pijama grises. Yo también quiero encargarme de él, sé que no ha tenido un buen polvo en meses.
_Te voy a dar una última oportunidad para arrepentirte. _Eunseok advierte.
El rostro de Eunseok esta rojo como un tomate, sus labios brillantes de tanto relamérselos. Esta terriblemente nervioso, retorciéndose para ocultar su creciente erección. Casi no me puede mirar a los ojos, hasta parece que le gusto de más. Sé que solo es la calentura conmigo, he estado prometiéndole cosas entre sabanas. Mientras dormimos juntos, el susurro indiscreto contra sus labios. Despertando con su erección estampada en mi culo, frotándome en esta hasta que este se despierta completamente. Las manos de Eunseok se encargan de apartarme cada vez, fingiendo que nada entre nosotros pasa.
_Ya te dije que no la voy a tomar. _ Digo muy seguro de mi mismo.
Eunseok se me queda mirando fijo. _Pudiste haber elegido cualquier otro. _
_Yo te quiero a ti. _ Confieso por enésima vez.
_Me vas a volver loco. _Eunseok no me aparta la mirada de encima.
Suena como si se le hubiese secado la garganta, su voz saliendo estrangulada de entre sus labios. Sus labios pintados de rojo, los ha mordisqueado de más, debido al nerviosismo. Puedo incluso notar el cómo, exude la última gota de su cordura de él. Hay algo de sudor corriendo por su mentón, me pierdo en la moción de este cuando baja. Me nace lamer cada gota de sudor de su piel, como si eso fuese a curarme la sed para siempre.
_ ¿Quieres que lo hagamos justo ahora? _ Busco su mirada, hasta ganármela a regañadientes.
_ ¿Me necesitas justo ahora? _ Eunseok me da una mirada que no se leer.
_Te necesito. _Confieso.
Me dedico a no perder el tiempo, acercándome hasta sus labios. Casi como quien pide permiso, siendo yo el más interesado en esto. Quiero que él sea en cuestión, el que se deja llevar por mi juego. De otra manera yo me sentiré, como si estuviese jugando solo. Eunseok siendo mi pequeño juguete de sexo, no es lo que esperé, cuando lo vi por primera vez. Incluso con mis conductas retorcidas, sigo queriéndolo como el primer día. Dejare que él tome primero, que tome lo que más le guste.
_ ¿Me necesitas tan mal? _ Eunseok me tienta.
Eunseok me toma de la mano, jalándome hasta su regazo. Me siento en este de una, topándome con su empalme. Se me va un gustoso gemido de los labios, que me sorprende. Siento su mirada oscura en mí, me siento algo patético. Gimiendo contra un pene entre telas, es como si no hubiese sentido uno en meses. No estoy muy lejos de la necesidad, no he tenido uno en exactamente meses. Anhelando primeramente el de mi ex y terminando por encapricharme por tener el de mi mejor amigo. Esto es retorcido, lo miro fijamente al darme cuenta.
_Muy mal. _ Digo en un hilillo de voz.
Eunseok ataca mis labios por fin, dándose un festín con ellos. Los atrapa a la par de los suyos llevándome suave, una caricia entre ambos que se desenlaza en lo voraz. Las ganas por fin se están consumiendo, todo explota cuando toca probarnos a profundidad. Mi lengua se deleita en encontrarse con la de Eunseok, incluso cuando esta consigue dominarme. El beso lo lidera él, devorándome la boca hasta llegar a las mordidas. Me saca quejidos pequeñitos, pero me dejo hacer muy bien. Embobado en lo que Eunseok, tiene para mí.
Ya para entonces, tengo mis manos paseándose en su pecho, dibujando finas líneas en sus pectorales. Es casi tan grande como mis manos, tengo una cosa con los pechos. Cosa que me llamo la atención de Eunseok, un gran pecho al igual que mis otros. Eunseok ocupaba sus manos en mis caderas, acariciando a lo largo de mi espalda. Dando un viaje de caricias, que hacían que la ropa me picara. Ese vaivén de nuestras caderas, estaba haciéndonos respirar cada vez más en desesperación. El aire entre los besos faltaba, nos tomábamos con más ganas.
_Quiero cogerte justo así. _ Eunseok dice en un hilillo.
Yo trago saliva de una. _Vamos a arruinarnos. _
_Hemos estado arruinándolo todo desde hace mucho. _ Eunseok taja.
Son palabras entre palabras, pero he podido entender bien. Hemos estado arruinando nuestra amistad, desde hace mucho ya. Los amigos no se duermen juntos, con esa cercanía tan cálida. No comparten besos en cada lugar, al despertarse cada mañana. Definitivamente no, toman baños juntos, mirándose más de la cuenta al otro. Mucho menos tocarse frente al otro, pasar de esa situación como si nada. Todo aquello nos había llevado aquí, nos había llevado lento hasta este abismo.
Eunseok hundió sus caderas contra las mías, cada estocada más brusca que la otra. Agarrándome a manos llenas el culo, para posicionar el golpe justo en su verga. Estábamos follando a lo bruto, en búsqueda de ese orgasmo juntos. Sin importarnos la ropa que nos cubría, la tela de nuestras ropas era demasiado delgada. Nuestros pijamas desordenados, tintadas en pre-semen. Sin ropa interior que nos resguardase, como si ambos estuviésemos esperando esto.
Mi mirada se fijó en la de Eunseok. _Creo que no voy a durar lo que debo. _
_Arruinemos esto juntos. _
Un sonido incomodo de chapoteo, inundo la habitación. Ya ahogados en gemidos, en quejidos debido a la desesperación. De llegar en el otro, arruinarnos completamente. Demasiado sucio, totalmente desordenado. Eunseok me agarro de las caderas vicioso, clavándose en mi con más fuerza. Me volví todo gritos contra su cuello, del cual me aferraba con ambas manos. Abalanzándome hacia sus embestidas, como si este ya no me estuviese calvando.
Me perdí en las estocadas, caliente contra él. Mi orgasmo dándose, me deje ir en él. Manchando mis pantalones cortos, transparentando la tela blanca. Eunseok me apretó cuando llego, sus labios presionados en mi hombro. Un sonido se dio entre nuestros cuerpos, el chapoteo de nuestra semilla. Me derretí contra lo que quedaba del orgasmo, mientras Eunseok rasgaba lo que quedaba del suyo. Llevándome al borde, hasta hacerme lloriquear, como si no tuviese suficiente de mi vocal.
_ ¿Quieres seguir con esto? _ Eunseok me mira fijamente.
A penas puedo recuperarme del momento. _Si. _
_Estoy a punto de hacértelo. _ Eunseok amenaza.
Eunseok tiene esa mirada en mi aun, esa que se preocupa por cómo me siento. Es demasiado dulce para usarle así, pero quiero seguirlo probando. Necesito arrastrarlo conmigo en esto, acabar con esto de una sola vez. Su juego previo no me desviara de mi objetivo, no después de todo lo que ha pasado entre nosotros. Sé que él piensa también lo mismo, solo falta ver su mirada en mí. Fascinado con cómo me tiene, con tan solo frotarse contra mí. _En serio quiero que eso pase. _ Digo frente a su atenta mirada.
Eunseok traga hondo ante mí. _Desearía que eso no sonase tan bien para mí. _
Eunseok descansa mi cuerpo en la cama, poniéndose entre mis piernas. Sus manos se encargan de desabrochar los botones de mi pijama, mientras sus labios se encargan de besar a lo largo de mi cuello. Dejándose llevar de a destiempo, gimo ante lo que sé que ha dejado a lo largo de mi cuello. Una hilera de chupetones, es vicioso al marcarme. Una vez termina su tarea, se encarga de mirar mi pecho desnudo. Lo ha visto miles de veces, pero esta vez lo mira con una oscuridad que destella de sus ojos.
Yo me resto a encargarme de sus botones, atrayéndolo hasta mi cuando retiro la prenda por completo. El beso es fogoso de contra a contra, sus dientes crujen contra los míos. Hambre es lo único que tienen nuestros labios, hambre que no nos limitamos en saciar. Eunseok chupa mi labio inferior arrancándome un gemido, para volver a aquel beso de lengua. Llevándose mis gemidos entre sus labios, quedándoselos como prueba de que ya me tiene.
Probándome con toda osadía, como si lo hubiese hecho ya. De ninguna manera, ni borrachos nos decidimos a caer en el otro. Las ganas estaban ahí, podía sentir la tensión en cada fiesta. Perdidos en el otro, en medio de una conversación de grupo. Eunseok bajo sus besos de mis labios, hasta llegar a mi mentón. Rozando sus labios por mi cuello, mirada fija en mí. Lo note cuando llego a mis pezones y los chupo repetidas veces.
Con la sola intención de verlos erectos, la succión me revolvía los sentidos. Me volví un mar de suspiros, cuando empezó a lamerlos también. Tome su cabeza con una de mis manos libres, mientras la otra se arremolinaba en las sabanas. Hundí mis dedos entre sus cabellos, cuando volvió a chuparme. Luego siguió lamiendo más rápido, su mirada de a tantos en mí. Mi pene ya estaba contra la tela otra vez, mojándola más de lo que ya estaba.
_Nunca te había visto tan duro frente a mí. _ Eunseok se queda mirando mi pene con tal voracidad.
_Duele hyung. _Digo como me siento.
Nunca me había dolido tanto, estaba tan duro que me retorcía. Mi pene ansiaba esto más que nada, retumbo apenas Eunseok lo libero. Pegándose a mi abdomen limpiamente, dejando pequeñas gotas sobre este. Eunseok se quedó mirando aquello, pasando su dedo índice a lo largo de la extensión. Poco más del tamaño de su índice, puso su mano sobre este. Comparando el tamaño, haciéndolo desaparecer debajo de esta. Me miro con una sonrisa, para luego volver a mirar ahí.
Llevo su lengua hasta la extensión, dándole una larga lamida en su lugar. Temblé ante su accionar, mi pene se retractó, necesitado de otra lamida. Eunseok siguió con sus lamidas, encargándose de limpiar todo mi pequeño desastre, incluso las gotas que había regado en mi abdomen. Me dejo limpio en cuestión de segundos, para luego engullirse mi extensión con facilidad. Silbe ante la sensación cálida y apretada de su boca. Que me chupaba en un ritmo aberrante, follandose a si mismo con mi pene. Entretenido con tenerme hecho un desastre, ante su mamada.
_ ¿Dónde quieres venirte? _
_ ¿Que? _Dije sin aliento.
_ ¿Dónde quieres venirte? _ Eunseok volvió a repetir rápidamente.
Eunseok se ha sacado mi extensión, me ha mirado con esos redondos ojos viciosos. Preguntándome en donde debía correrme, la pregunta hizo que mi pene se curvara en su agarre. Me tenía en su diestra, masturbándome en un ritmo perezoso. A penas podía pensar derecho, rodé los ojos mientras trataba. Lo único que se me salió de la boca, fueron gemidos continuos. Eunseok parecía entretenido con mi desastre, pero enternecido también.
_En tu boca. _ Logre formular.
_ ¿Quieres que lo tome? _ Eunseok me tentó.
_Es mucho. _Advertí.
Solio tener esa cantidad considerada, había bañado la mano de Eunseok en pre-semen. Lo que estaba a punto de estallar, no era más que el gran resto. El sonido húmedo de su mano contra mi pene, me hacía dar pequeñas embestidas. Eran involuntarias y erráticas. Intentaba calmarme de a tantos, pero Eunseok me tentaba, aumentando sus movimientos en mi contra. Parecía estar entretenido en tenerme así, sumido en su toque.
_Puedo tomar cada gota. _Eunseok repara de inmediato.
Se vuelve a ocupar la boca con mi pene, chupándome esta vez mas rápido. Lo hace por quien sabe cuánto tiempo, porque me pierdo en cómo me recibe mis estocadas. El sonido obsceno me aturde lo oídos y pequeños quejidos salen de mis labios. Me contengo para disfrutar más de su boca en mí, pero terminó estrellándome en mi segundo orgasmo. Tiras de semen se van de mí, puedo ver como Eunseok se ajusta para tomar cada gota de mí.
No se quita, hasta que me dejo venir por completo. Apresándome de las caderas, me chupa hasta dejarme seco. Me siento en la presencia de un insaciable, bien sabiendo que son total mi tipo. Digo un sin número de barbaridades cuando lame de mi como quien rescata hasta la esencia. Mientras me retuerzo sobre estimulado, su lengua me tiene con la mente desordenada.
_Te necesito Eunseok. _
Casi lo estoy rogando, mis ojos están en él. En cómo ha terminado de saborearme, me mira aun con ganas de más. Yo no estoy muy lejos de él, lo atraigo hasta que vuelve a besarme. Puedo probarme en su boca, hundirme en esa sensación. Lo hago hasta que ya no queda más de ella, hasta que nuestros labios se quedan secos. Eunseok me mira con esa sonrisa de satisfacción y fascinación al mismo tiempo. Batido en mí y en todo lo que genera.
_Yo cuidare de ti entonces. _ Eunseok asegura por sobre mis labios.
Él lo hace como debe, lubricante mojando sus dígitos. Mete uno con cuidado para mí, lo recibo con gusto. Apretado por la inactividad, me gano una mirada que sé muy bien leer. Otro dedo hundiéndose en mí, me retuerzo cuando siento hasta donde llega. Eunseok se encarga de dar justo ahí, mientras yo le sigo el vaivén. Meneando la cama, desordenando las sabanas. Me veo y me siento como debe ser. Un desastre de orgasmos, a punto de tener mi tercero.
_Mierda. _ Mi voz tiembla.
Se me escapa de los labios, uno de miles de los insultos que digo entre labios, cuando Eunseok golpea mi próstata con sus largos dedos. Girándolos a su gusto, tijereandome vicioso. Me tiene con los ojos en blanco y mis ideas perdidas. Estoy pisando las nubes ahora mismo, con sus dedos en mi culo. Acribillándome sin más, sonidos obscenos de piel que choca. Casi estoy saboreando el cómo acaricia mi próstata, tan dulce.
_Te tengo. _Eunseok suelta.
Sacando sus dedos de mí, me los da a probar. Tentando mis labios con estos, abro mi boca hasta sacar la lengua. Tomándolo para chuparlos, golpeándolos hasta la garganta. Me queda que algún día pueda chuparle, tan bien como él ha hecho conmigo. La saca después de ese juego sucio, un hilillo de saliva se deja ver. Uniendo mis labios a sus dedos. Aun siento el sabor a vainilla, entreteniendo mis papilas gustativas. Relamo mis labios frente a su atenta mirada y una sonrisa solo para mí.
_Déjame montarte Eunseok. _ Me atrevo a decir.
_Ya lo hiciste hace un rato. _Eunseok suelta.
_Quiero hacerlo una vez más. _Confieso
Adicto ante la idea de tenerle tan cerca, de cómo sus ojos estaban tan puestos en mí. En cómo me movía sobre él, en cómo me corría sobre él. Me dedique a montarme en el nuevamente, Eunseok me dejo el pase libre. Bajo sus pantalones frente a mí, liberándose por fin. Estaba ahí para mí, erecto como nunca. No había manera de cansarme de verlo, la manera en cómo se presentaba. Estaba duro como roca, lo quería dentro.
Bronceado en la extensión, un rosa vibrante en la punta. Mas esa vena que recorría en el medio, gruesa hasta llegar a la punta. Acaricie la extensión contra mi entrada, bajo la oscura mirada de Eunseok en mí. Metí la punta, mientras mordisqueaba mi labio inferior, disfrutando de como cedía ante él. Seguí hasta llegar a la mitad, respirando despacito. Eunseok me sostuvo de las caderas, para darme estabilidad.
Luego me deje caer en esta, dejándolo con una expresión rota en el rostro. Pego su cabeza contra el respaldar de la cama, rodando los ojos. Volvió a mi más oscuro en mirar que nunca, sus pupilas se veían completamente dilatadas. Me agarro de las caderas, ajustandose lo que quedaba. De una estocada que me dejo sin aliento, mi boca entreabierta mientras deje ir un sonoro jadeo. Me intente mover de una, pero este apretó el agarre de mis caderas. Acomodándome hasta que ajusto, pude sentirlo completamente en mí.
_Mierda…como aprietas mi verga. _Eunseok vocifero.
_ ¿Te gusta? _Me le quedo mirando.
_Me encantas. _Dijo casi sin aliento.
Estaba rodando mis caderas en él, de adelante para atrás. Eunseok no guiaba nada aun, dejándome montarle como le pedía. Me salí de él entonces, para luego volver a introducírmelo. Dando pequeños saltitos en su verga, cerrando los ojos cuando tocaba justo ahí. Mi punto dulce lo buscaba yo mismo, usando el pene de mi mejor amigo a su antojo. Siguió así por un tiempo, follandome a mi gusto contra él. Eunseok no paraba de mirarme, dándome caricias en mis caderas. Pasando sus manos en estas, con una delicadeza que me erizaba la piel.
Me acerque a por un beso y este me recibió por un buen rato. Capturando mis labios, metiendo su lengua en mi boca. Follandome con esta a su gusto, como si no tuviese suficiente de su polla en mí. Sus besos hicieron que mi pene se curvara, Eunseok pareció notarlo. Tomándolo de vez en cuando, dándole caricias a la base, mis bolas calientes contra su agarre. Rompió el beso para dejar ir un ruidillo, cuando este las masturbo a la vez de mi pene. Tapando la punta manchada, de mi evidente pre-semen. A ese punto mi pene, estaba bañado en su propia semilla. Siguió llevándome al borde, arrancándome más gemidos.
_Relájate. _Eunseok hablo por sobre mis labios.
_Hazme llegar. _Dije rápidamente.
Eunseok no me dejo mal, dejo todo para tomarme de las caderas. Las estocadas las dio el, mis movimientos los guio también. Era él clavándose en mí, usándome a su antojo. Me derretí en sus estocadas, agarrándome de su cuello una vez más. Moviéndome de a tantos, clavándome aún más duro. Mirándonos a los ojos, podíamos ver el desastre que nos estábamos convirtiendo. Bañados en sudor, nuestras frentes brillantes. El cabello alborotado, que se pegaba en estas. La respiración de Eunseok que se deshacía en gemidos, que dejaba ir entre mis labios. Me siguió dando bruto en sus estocadas, duro contra mí. Me fui en una de esas, rodando mis ojos en blanco, abriendo mi boca en una perfecta o.
Eunseok contemplo aquello y su mirada pego un destello especial. Me sonroje violento, pegando gritillos cuando me daba, cada vez más cortas y duras estocadas. En una de ellas me hizo correrme, bruto contra su estómago. El siguió dándome un poco más, llevándome hasta el borde. Me sentí mareado en ello, rodando mis ojos en blanco. Sus gemidos se volvieron cada vez más audibles, contra mis labios, hasta que los gruñidos llegaron. Tomándome de las caderas, con sus manos temblorosas. Sabía que había llegado, cuando uno de sus gruñidos se quebró. Desasiéndose en mí, llenándome como debía. Como talvez debía haber hecho, hace mucho tiempo. Mis ojos cerrándose después de ello, me perdí en la sobre estimulación.
Me levante al día siguiente, indeciso de cómo iba mi vida siquiera. Me tomo unos instantes saber dónde y cómo había llegado a la cama de Eunseok. Había perdido el conocimiento, después de mi tercer orgasmo. Juraba que nunca había dormido, tanto en mi vida. Ni siquiera con Anton, había dormido hasta que el sol llegase a mi cara. Podía sentirlo en mí, acribillándome los ojos. Vi entonces la hora, eran las diez de la mañana. Al levantarme me sentí ligero, con un pequeño cosquilleo en el cuerpo. Esa sensación de haber sido jodido como se debía, me había ayudado a conciliar el sueño. Había llegado al punto final, ese al que me negaba llegar. Juraba que si Eunseok me lo hacía las veces que debía, talvez hasta llegaría a enamorarme de él.
Había sido demasiado bueno anoche y aun no me lo podía creer. Tenía expectativas altas para él, pero las había superado todas y cada una. Me pasé la mano por mi cuerpo desnudo, recordé como Eunseok había pasado un paño húmedo en mi desastre. El sonido de la regadera de fondo, mientras pasaba al mundo de Morfeo. Cogí unos calzoncillos de mi gaveta y me los coloqué sin más. Me mire al espejo, mi cabello hecho un desastre. Mejillas sonrosadas y labios hinchados. Las marcas de mi cuello, combinaban con las de alrededor de mis pezones. Maldije entre labios, yo no le había hecho no la mitad de eso a Eunseok.
_Debí haberle hecho caso cuando dijo cosas. _Balbuceo para mí mismo.
Pasé de mis pensamientos, me dirigí a la cocina. Ya olía a huevos revueltos y panqueques recién hechos. Me deje llevar por mi estómago que rugía, tenía la intención de hasta repetir. Cuando llegue, ahí estaba Eunseok. Volteando unos panqueques, de un perfecto redondo en estos. Tenía esa preciosa espalda descubierta y unos pantalones de pijama nuevos. Me acerque a tomarle de la cintura y enredar mis brazos ahí. Dando de besos a lo largo de su espalda, sentí como su piel temblaba contra mis mimos.
_Revisé varias veces tu pulso, te desmallaste anoche. _Eunseok explico apacible.
Me apreté a su agarre, esta vez en un abrazo. Su cuerpo era cálido, me hacia sentir seguro. Olía demasiado bien ese día, mi colonia favorita. Era una canela deliciosa, que me picaba los sentidos. Me apegue a ese aroma un poco más, cayendo ante la tentación. Yo en cambio estaba hecho un desastre y hasta me sentía orgulloso de ello. Había dormido demasiado bien y quería que al menos él lo supiese. Me había follado demasiado bien, poniéndome en un excelente sueño.
_Te dije que solía dormir bien, después de una buena jodida. _ Dije con sinceridad.
Eunseok se giró a verme, dejando la comida de lado. Me tomo del rostro, acariciando mis mejillas sonrosadas. Me dio un beso en estas, al que no me costó suspirar. Estaba talvez tan bien follado, que estaba suspirando tal quinceañera. Sabía que no era así, no me podía enamorar con un par de corridas. Mas estaba considerando si sucedería, si se pasaban de ese cierto par. Era demasiado bueno, para no seguir pidiendo más.
_Supongo que hice demasiado bien mi trabajo. _Eunseok reparo.
El chico de gran estatura paso de mí, con su cuerpo marcado. Me abrió la silla del comedor y me hizo un ademan para que me sentase. Puso un plato humeante con la comida que había hecho. Me rugió la tripa de solo verla, me lleve uno de los panques a la boca después de soplarlos. Me le quede mirando a Eunseok, quien se había sentado a mi lado. Sirviendo una jarra de jugo de naranja, en mi vaso de vidrio. El olor de la naranja recién exprimida, me termino de alegrar la mañana.
_Yo pensé que eras un chico humilde. _ Digo en un evidente sarcasmo.
_Es que acabo de descubrir un nuevo superponer en mí, no me voy a hacer menos por un buen rato. Nunca había noqueado a alguien así, había necesitado mis puños antes. _Eunseok dice como si nada.
Me ofrece el jugo de naranja, poniendo el vaso frente a mis labios. Sus redondos ojos en mí, me hacen sonrojarme. Recordando cómo estos no se despegaban de mí, mientras me lo hacía. Mis mejillas llenas de panqueques, que no llevaba ni a medio masticar. Bebo con su ayuda, aunque odio que me trate como si fuese un niño. Termino quitándole el vaso de las manos y este se ríe de mí, por al menos agarrarme con la guardia baja. Trago lo que tenía que tragar y aclaro mi garganta.
_ ¡Es que acaso tienes más! _ Sigo en mi evidente juego de palabras.
_No tan especiales como este. _
Eunseok se me queda mirando de arriba abajo, dejando especial atención en cada marca. Chupones en mi cuello y alrededor de mis pezones. Talvez yo este un poco orgulloso de como luzco, pero el parece estarlo más. Puedo notar una pequeña sonrisa queriéndose asomar en sus labios, esa mirada colada en mí. Definitivamente, está totalmente orgulloso de cómo me ha dejado. Intocable por semanas, talvez ese era su objetivo. Además del de querer asustarme, pero no ha hecho sino, gustarme más que antes. De una manera diferente, una más carnal.
_ ¿Que pasara si esto no se me pasa? _Rompo el silencio de la nada.
_Se te va a pasar. _ Eunseok me mira con ternura.
_Me gustó mucho. _ Confieso unánime.
_A mí también. _Eunseok murmura, sonrojándose de manera violenta.
Eunseok evita mi mirada de repente, sigue comiendo con más presura. Perdiéndose en sus alimentos, mastica con su atractiva mandíbula. Esta se marca en sobremanera, un tic en esta. Odia que me encante verle así, algo cohibido con el tema. Especialmente después de verle tomarme, tomarme hasta que ya no quedase nada. Me daba el arrebato de decirle que me gustaba, porque sabía que yo le gustaba también. La tensión no podía ser de una sola línea, eso nunca, nunca pasaba.
_Deberíamos hacerlo hasta que me cure. _Me atrevo a decir.
Eunseok deja los cubiertos, incluso deja de masticar. Me mira de una manera que no se leer y que tampoco quiero leer. Creo que me oculta algo entre tanta paciencia, pero no quiero pensar en nada más que en lo bien que estamos. En que le me ayudado con mi insomnio y que de alguna manera me siento en deuda con él. Sé que a él le ha gustado, solo uno cabos de manera inocente. Queriendo conectar con él, como siempre hemos hecho.
_O hasta que uno de los dos, se pierda en el otro. _ Eunseok finalmente suelta.
Se levanta porque ha terminado, pero yo me aferro en que su jugo está intacto. El ama beber jugo de naranja y no concibo que de la nada lo deje. Sé que es por mi culpa, lo he incomodado. Con mi pregunta inocente, que no ha sonado igual para él. Lo tomo de la mano antes que se vaya. Busco su mirada, hasta encontrarla. El me mira a regañadientes y ese ceño de incomodidad en su rostro me dice el resto. Rojo como tomate aun, su mirada ensimismada en mí. No puedo con ese rostro, me toca rogar.
_Eunseok. _Suelto de una.
Eunseok peina los cabellos de mi desordenada cabellera y deja un beso en mi mejilla una vez más. Me derrito ante eso, dejándolo ir. Mala idea, obviamente, pues Eunseok no escatima en huir. Tomando su bolso, denotando que hoy tiene clase. Segundo año de universidad, ni siquiera me acordaba que era su primer día de clases. Yo en cambio, voy a por la noche. Pero ese no es el punto, de hecho, sigo tratando de recordarlo entre tanto. Quiero una razón específica, entender de lo que va su mente. Lo he arruinado todo, talvez es esa la respuesta.
_Come tu desayuno Sohee. _Eunseok arrulla entre labios.
Asiento antes de que este siquiera me vea, porque ya se ha marchado. Eunseok no tiene la culpa de mi estupidez, pero tampoco es un niño al que convencí con dulces. Sé que volverá con una explicación a todo su comportamiento, a su desaparición apurada de esta mañana. Íbamos y veníamos desde hace mucho. Solo que nunca habíamos, caído tanto en el otro, como ahora. Estaba curándome de Anton, sin saber que ahora, estaba totalmente en Eunseok.