Capítulo 1
Junho no alcanzaba ver la luz, desde aquel oscuro pasadizo en el que se encontraba. Siendo llevado ahí por un amor joven y pasional. Con el tiempo las cosas se habían tornado turbias, descubriendo con tardía la realidad que lo rodeaba. Estaba al borde, enfermo, sufriendo de amor por alguien al que no le interesaba en absoluto. Estaba completamente atrapado en sus garras, totalmente sumiso ante su agresividad. La manipulación era su arma secreta, o talvez era el sexo, lo que conseguía que Junho quisiese quedarse a su lado una y otra vez.
Si Junho era sincero con su conciencia, se atrevía a decir que su cuerpo ya no le pertenecía. Su complexión no escuchaba sus indicaciones, no reaccionaba ante la asfixia, las mordidas, los chupetones y el dolor que todo aquello manifestaba en su físico. Estaba talvez empezando a disfrutar demasiado, la manera en como Yohan lo manipulaba con la mirada, lo acorralaba entre sus piernas, lo clavaba contra el colchón.
Tembló ante los recuerdos, se estremeció al escuchar como el responsable de su desequilibrio emocional, ocupaba el departamento que ambos compartían. Junho respiro profundo, ex pectando que Yohan no lo notase. Quería ser invisible para el otro, justo como lo era ya hace tiempo atrás. Cuando se había obsesionado por acaparar la atención del mayor.
Justo ahora lo lamentaba completamente, se preguntaba como no lo vio llegar. Como dejo pasar tantos detalles que denotaban que su ahora novio, si se le podía llamar relación a eso que ambos tenían, era un completo abusivo. Porque él a diferencia de muchas relaciones toxicas, al menos estaba un poco cuerdo, lo suficiente como para darse cuenta de que todo esto le estaba doliendo demasiado para ser amor.
_De seguro hoy es el día, el día en el que seré capaz de defenderme de todo el daño que me haces. _ Junho susurro para sí mismo, al ver como Yohan estaba más preocupado por quitarse su abrigo y desplazarlo en el perchero de la sala.
Yohan se acercó hacia Junho y lo miro desde arriba, mientras el castaño correspondió su mirada aun sentado en el sillón. Yohan apoyo sus rodillas a los lados de la figura del castaño, mientras lo acorralaba e inmovilizaba, dejando todo su peso sobre Junho. Yohan lo miro con una sonrisa lasciva en sus labios, mientras enredaba sus largos dedos entre el cabello castaño de Junho, quien cedía su cabeza hacia atrás y sentía como Yohan tiraba de su cabello, hasta que sus labios quedaron a centímetros de distancia.
Las mariposas en su estómago se manifestaron y Junho parpadeo en frustración. Sin poder creer como su cuerpo no sentía ni la más mínima pizca de miedo, ante las caricias ordinarias que estaba recibiendo por parte del azabache. Yohan halo el cabello de Junho con fuerza y este abrió sus labios para lanzar un quejido, que el azabache aprovecho para meter su lengua en la boca del castaño.
Aeso le siguió un mordaz beso, que empezó con la lengua de Yohan, recorriendo cada centímetro de la boca de Junho. Luego proceder a chupar la lengua del castaño, hasta dejarlo sin aliento. Yohan no tenía intenciones de querer besarlo adecuadamente, solo lo estaba haciendo para que Junho se enojara. Le excitaba divinamente los quejidos del castaño, como se retorcía para zafarse de él.
Junho solía olvidarse de que esas acciones hacían que le fuese peor, pero a Junho no parecía importarle y hacia exactamente lo que Johan quería generar en él, porque secretamente, aún tenía la esperanza de tener algún efecto en el mayor, algún efecto que no fuese deseo.
_Suéltame degenerado. _Junho arrastro sus palabras, con rabia impregnada a lo largo de ellas. Lo empujó lejos de él, mientras sentía como su pecho subía y bajaba de la adrenalina. Su lengua había sido mordida intencionalmente. Podía divisar a Yohan alejándose de él, saboreando la sangre que había conseguido capturar con su boca, al lograr morder su lengua.
Yohan se acercó al castaño y rodeo sus dedos alrededor de su largo cuello, lo jalo de este para luego estrellarle contra el respaldar del sillón. La mirada de Yohan se tornó totalmente oscura, parecía inescrutable. Pegada en el rostro de Junho, viajando desde sus ojos hasta sus labios. _Cierra la boca insolente. _Yohan dejo que una pequeña risilla proveniente de sus labios, ocupara el ambiente, para luego soltar el cuello de Junho. El castaño respiro con dificultad, su mirada desarmada ante la de Yohan.
_No estoy jugando esta vez. _Junho se levantó frente a Yohan, eran pocos los centímetros que se llevaban. Así que, con solo alzar su mirada fue suficiente, para intentar intimidar al más alto.
_Demonios, me tienes harto con tus malditos berrinches. _Yohan apretó sus puños sin siquiera pensarlo, la sangre empezaba a correr rápidamente por sus venas. Su corazón palpitando a la expectativa de sus actos.
_Me estás haciendo daño, no te quiero cerca de mí. _Junho grito innecesariamente, agarro el rostro de Yohan y este cerro sus ojos tratando de mantener la paciencia ante las provocaciones de Junho.
_Yo no, yo nunca, yo te deseo. Es tan grave, necesito alejarme de ti, por desearte demasiado. _Yohan tomo la mano que Junho tenía en su cara, luego tomo la otra que yacía justo a un costado del castaño, para luego llevarlas al aire y chocar al Junho contra la pared acorralándolo entre sus codos.
_Solo te pido, que dejes de cogerme todos los malditos días. Estas siendo demasiado violento, además, no soy tu juguete sexual. _Todo el licor que Junho había bebido previo a la llegada de Yohan, había llegado a sus sentidos. Todo transcurría más lento, sus ideas se formulaban lentamente en su cerebro, de repente ya no se sentía tan enojado con Yohan. Más bien quería besarle y que Yohan lo besara. La idea de ser su juguete, había sonado graciosa e interesante, por lo que aguanto la risa mordiendo sus labios.
Las respiraciones de ambos se entremezclaban, Yohan podía sentir el alcohol en el aliento de Junho y eso fue todo para percatarse de que le sería fácil de manipular. En el caso de Junho, el alcohol le daba valor, pero también le quitaba sentido común. Algo que definitivamente iba ser aprovechado por Yohan. El convertir esa valentía en disposición, ese sentido común perdido en seducirlo, para que se dejara follar por él, sin duda iba a ser divertido.
El pelinegro remojaba sus labios, mientras veía como la mirada de Junho se perdía de momento. Entonces este se dejó besar el cuello, Yohan era especifico en morder y dejar chupetes a lo largo de este. Un gemido salió oportunamente de los labios de Junho y Yohan se separó de el con la boca aún abierta. El castaño no pudo evitar mirarlo con deseo, porque él quería, necesitaba, más que solo besos. Los labios de Yohan lucían demasiado bien como para despreciarlos, sus ojos brillaban de la excitación y el sudor corría por su cuello invitándolo a beberlo a besos.
_Está bien, me alejare si eso quieres, bebamos algo en vez de coger salvajemente. Estoy seguro de que no me quieres dentro de ti. _Yohan soltó las manos de Junho y este tambaleo, después de haber intentado besarle el cuello a Yohan.
_Gracias. _Dijo Junho con sarcasmo, Yohan estaba intentando evadir el tema, pero Junho se había jurado que quizás ese no era el día, ni el momento, ni la estabilidad física que necesitaba para alejarse de Yohan. Su plan estaba fracasando, justo como había fallado ya un par de veces. Sus intentos anteriores no eran más que un sinónimo de peleas, discusiones que Yohan indirectamente aprovechaba para tirárselo una y otra vez.
Yohan lo jalo hasta la habitación de la casa y no se molestó en cerrar la puerta. Solo para inspirar confianza en Junho, quien ni siquiera había notada el detalle. El pelinegro llevaba una botella de vodka en las manos, y se sentó en la cama palmeando sus muslos para que Junho se sentase. Este se acomodó sobre ellos y miro a los ojos a Yohan, mientras tomaba su mano y mordisqueaba los nudillos del pelinegro. Yohan se hecho hacia atrás, mientras sujetaba las caderas de Junho, con su mano libre acaricio a lo largo de la espalda baja y metió su mano en los pantalones de Junho, para apretarle el trasero.
_Suelta mi trasero, pervertido de mierda. _Junho golpeó la mano de Yohan fuera de su trasero y lo empujo contra la cama. Intento contener la risa, pero termino por reír sonoramente.
_Deja de morder mis nudillos, eso es obsceno. _ Yohan reclamo devuelta, intentando sonar ofendido.
Junho era impulsivo cuando se trataba de alcohol, le gustaba como el amargo sabor quemaba su garganta. La manera en como sus miedos se desvanecían, por cada copa que terminaba. Era su boleto para llegar a la confianza, que tanto le faltaba. Que le había hecho llegar a Yohan, quien le parecía tan confiado de sí mismo, tan inalcanzable. Se prometió tenerlo y lo había logrado, pero no tenía idea de cómo terminar con toda esa mierda que había entre ellos dos. Así que busco la botella con sus labios y bebió un largo trago. Bajo la botella y vertió un chorro del contenido sobre el profundo collar de huesos de Yohan, quien acuno el licor limpiamente.
_Chúpalo, bébelo, trágalo. _La voz profunda de Yohan despertó los sentidos de Junho. Él había gemido cada palabra, mientras el castaño acariciaba su pecho, mirándolo como si este fuese algo muy interesante de ver.
_ ¿Estamos hablando de lo mismo? _Junho se bajó para lamer el pecho de Yohan, acercándose a el licor que reposaba cerca de ahí. Junho pego sus labios a el líquido que yacía sobre la piel de Yohan y sorbió el contenido en su boca, para luego besar al azabache, con este aun alojado en ella. _No haz bebido nada aun, ¿Que pretendes con ello? _
_Nada que tu no quieras, y tú siempre quieres. _Yohan se levantó de la cama y desplazo a Junho debajo de él, acorralándolo entre sus piernas. _Junho, Junho, Junho. Hay algo que sabes hacer, en lo que nadie más puede superarte y de algo estoy seguro con ello. No hay manera de que pueda alejarme de ti, sabiendo de que eres capaz de hacer en mi cuerpo. _
_Tengo curiosidad, ojalá pudiese joderte la mente, como tú lo haces con la mía. _Yohan hacia maravillas con sus manos debajo de su camiseta, Junho se retorcía debajo de él como de costumbre.
_Te lo diré con adjetivos, aunque preferiría explicártelo con acciones. _Yohan desabotono los pantalones de Junho, mientras hablaba con él. Era una manera fácil de distraer al castaño de la realidad, hablándole, mirándolo a los ojos, el parecía estar hipnotizado. _Tú en mi eres deseo, plenitud, necesidad una y otra vez. Te metes debajo de mi piel, haría cualquier cosa por tenerte debajo de mí. _Yohan arranco la camiseta que cubría el pecho de Junho y acaricio la curvatura de su cintura con tal delicadeza, que Junho pensó por cinco segundos, que Yohan había cambiado.
Junho sintió la necesidad de arrancarle la ropa a Yohan, era algo que venía a su mente cuando discutían. Era turbio, era excitante. O quizás solo era su cuerpo aclamando por su dueño, aullidos de deseo, cada vez que amenazaba con separarse de Yohan. Así que, por primera vez, se atrevió a levantar la camiseta de Yohan y este detuvo su mano con una mirada oscura, fría. No encontró alguna otra cosa que se pudiese ver explícitamente, en aquellos ojos marrón.
Yohan se levantó de su regazo y lo hizo. Se despojó de su camiseta dejando su torso a relucir, tan jodidamente marcado, que no combinaba con el rostro adorable de Yohan. El pelinegro desabotono sus pantalones y Junho relamió sus labios como una puta necesitada. Muy necesitada de aquel bulto, que chocaba contra la tela de la ropa interior de Yohan. Junho quería tocarlo, sería muy osado tocar. Por lo menos una vez, sin ser detenido, sin ser golpeado, sin ser regañado por el mayor, porque el solo quería sentirlo y hacerlo sentir bien.
_Desnúdate. _Se escuchó más como un mandato, que como una petición sugestiva. Junho sostuvo el botón de sus vaqueros y miro los ojos de Yohan con duda. El no quería desnudarse, él quería que Yohan le arrancase la ropa salvajemente. Como de costumbre, no recordaba cuando fue la primera vez que lo hizo, pero no le importaba, ya era una costumbre y lo disfrutaba más de lo que debía.
_No quiero. _Dijo decidido, buscaba golpear en los nervios del mayor y parecía haberlo logrado. Cuando este le tomo de las caderas bruscamente, se abalanzó sobre él y desabotono desesperadamente los pantalones, mientas besaba sus labios. El beso succionaba el aire de sus pulmones, se separaba para respirar y se abalanzaba desesperado por más. Yohan se despegó del castaño y jaloneo los pantalones fuera del cuerpo del más bajo. El cual contenía su respiración, sentía que si respiraba se iba a ahogar, por alguna extraña razón.
_Me tienes, en serio me pones, no pretendas que no lo deseas también. _Yohan agarro en mano llena la creciente erección del castaño y este se retorció del dolor, dejando salir jadeos que denotaban necesidad. Yohan se sentía satisfecho al ver la expresión de dolor en el rostro de Junho, sus quejidos llenando el lugar, eran música para sus oídos.
_Yohan...Vamos, hazlo, házmelo. Lo que sea, pero tómalo. No puedo soportarlo. _Junho movió sus caderas en busca de más, incluso si el dolor venia consigo. Era mejor frotarse contra la mano de Yohan, que quedarse ahí esperando a ser follado.
_Sube. _Fue lo único que dijo, antes de levantarse de encima del castaño, para acostarse frente a él y abrir sus piernas mientras deslizaba el bóxer fuera de su cuerpo. Junho se le seco la garganta, el pene del pelinegro demasiado cerca de su cara. Más cerca de lo que había estado, sin que él tuviese sus cobardes ojos cerrados, mientras le daba una mamada. Junho se levantó de donde estaba y se subió sobre el pelinegro y este le bajo el bóxer. Dejando libre su erección. Yohan miro desde su entrepierna hasta sus ojos.
_Esto te va a gustar. _Yohan empezó a introducir su duro miembro en el castaño y este mordía sus labios para contener el dolor. Bajaba voluntariamente, abarcando su duro pene apretando, calentando y jodiendo su mente consigo.
Junho abrió la boca cuando entro por completo, gesto que hizo que las venas de los brazos de Yohan brotaran en reflejo, se sentía excitado jodidamente caliente. _Quiero moverme ¿Puedo moverme? Deseo moverme. _Junho pregunto desesperado y Johan asentía con los ojos cerrados, para luego unir sus frentes
Junho subió y bajo, mientras Johan sujetaba sus caderas con fuerza. Sus cuerpos chocando en un sonido obsceno. Junho jadeaba relajado, mientras sacaba su lengua. Cada embestida era realmente buena con su próstata, estaba viendo las jodidas estrellas. Estaba respirando muy fuerte y sonidos extraños salían de sus labios.
Yohan apretaba las caderas de Junho y movía sus caderas para chocar más fuerte contra Junho. Adoraba escucharlo respirar, lo miraba con los ojos bien abiertos. Memorizando esa expresión que el castaño tenían su rostro, se veía complacido, llenaba el ego del pelinegro.
_Abre tus ojos Junho, mira lo que haces en mí. _Yohan susurro, sus palabras se perdían en gemidos. Parecía querer morder algo y eso lo hacía ver adorable. Junho abrió sus ojos y pudo ver aquellas expresiones. _Estoy cerca..._Fue lo único que alcanzo a decir, uniendo sus frentes y besando las mejillas de Yohan. Un pequeño grito salió de los labios de Junho, froto su erección desesperadamente. Llevaba su mano de arriba hacia abajo, apretaba la glande. Se frotaba instintivamente contra Yohan, al cabo de unos minutos, se había corrido fuerte en su mano. Rodeo sus brazos en el cuello del azabache, quien movió sus caderas. Sintiendo como su miembro era apretado hasta que se corrió en un quejido, echando su cabeza hacia atrás.
Junho beso la manzana de adán del pelinegro y lo abrazo para susurrar algo en su oído. _Fetichista. _Junho se quitó de su regazo y descanso su cuerpo. Yohan solo se limitó a cerrarle la boca a punta de besos, oprimía sus labios sobre él y susurro. _No lo negare, pero tú eres el responsable. _Yohan se cubrió el rostro completamente, por alguna razón, así de hondo calaba Junho en el. Su mente, su cuerpo perdían la razón y no iba a negarlo.