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Saints and Sinners

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Summary

Every escapa de la boda por conveniencia hecha por su familia. La ironía, es que sale de una iglesia y entra a otra. Bueno, en realidad, es un convento completo. Ahí conoce a Levi, un chico que está preparándose para ser sacerdote desde los 17 años. Cuando la abadesa del lugar acepta que Every se quede en el convento, sólo es el inicio de todo lo prohibido. Levi esconde demasiados secretos, y cuando comienza a conocer a Every, el pecado toca a su puerta. Ser sacerdote, se convierte en algo estúpido y sin sentido. Sólo quiero dejarlo para estar con ella. Pero no puede. Every se convirtió en la tentación que, le advirtieron, no se convirtiera. Pero será demasiado tarde para retractarse. Los pecados ya han sido cometidos en la casa de Dios.

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Every



Termino de arreglarme para bajar a desayunar, e irme a la escuela después. Sé lo que me debe de estar esperando abajo, pero tampoco puedo evitarlo, ni tengo otra opción para salir de esto en lo que ellos me metieron. Pidieron mi opinión, pero ellos ya habían escogido sin pedir mi permiso. Mi oposición fue completamente inútil. Me están entregando como si fuera una muñeca con la que pueden hacer lo que quieran. Ellos me entregan a él, y él les entrega todo el dinero que quieran para pagar sus deudas. Siempre es el dinero.

Me están vendiendo a un hombre que ni siquiera conozco y tampoco me interesa conocer. Sólo me mostraron una foto de él. Lo único que sé realmente de él, es su nombre, su edad, y que es rico por la empresa de su familia, quiénes se dedican a vender varios productos. No quiero irme con él, porque estoy muy segura de que terminaré odiando mi vida si eso pasa. No podre enamorarme de verdad, ni terminar la escuela, ni irme lejos, viajando a muchos lugares hermosos. Todo será forzado y controlado por él, lo sé perfectamente. Y me duele que no pueda salvarme yo misma de este problema.

Bajo a la cocina, con mi mochila en las manos. Lamentablemente, cuando entro a la cocina me encuentro con mi tío Edgar, desayunando muy tranquilamente mientras mamá sigue cocinando algo. En el centro de la mesa, hay una canasta con una botella de vino y chocolates. Me acerco con lentitud a la mesa, sentandome y captando la atención de él y mamá.

— La futura esposa de Easton ¿Cómo amaneciste hoy?— me fastidia otra vez, recordándome en lo que me voy a convertir en contra de mi voluntad.

— No tan bien. Pero estoy segura de que se pondrá peor— le respondo, mirándolo fijamente. Él sonríe, como si hubiese dicho algo gracioso.

— No estés triste, sobrina. Te traje estos productos de tu futuro marido. Así seguramente te convences de que, no será tan malo estar con él— me extiende la canasta. Veo los productos y lo vuelvo a ver a él.

— No me gustan mucho los chocolates y tampoco soy de beber como ustedes— atacó, alejando la canasta de mi.

— Every, ya hablamos de esto. No tienes otra opción, niña. Deja de quejarte— me regaña mi madre. No le digo nada, simplemente espero a que alguien pronuncie otra cosa.

— Él también te envío esto— saca una cajita de su bolsillo y me la da. Yo tomo la cajita y sin mucho rodeo, la abro, sabiendo lo que contiene. Inmediatamente, veo el anillo— Dijo que su prometida debe llevar un anillo que la convierta en eso.

— Entonces, si no me lo pongo, no soy su prometida— digo, cerrando la cajita y dejándola sobre la mesa.

— Every— sentencia mi madre con su voz. Me levanto de la silla, colgando la mochila en mis hombros.

— Me tengo que ir. Llegó tarde para mi primera clase— les digo, pero mi mamá enseguida me detiene antes de que salga de la cocina.

— No vas a ir a ningún lado, Every— me giro para verla.

— ¿Por qué no? Tengo clases y tarea que entregar— contesto.

— No irás a la escuela. Tenemos que escoger tu vestido de novia— sus palabras hacen que mi corazón se aceleré. Aunque claramente no por emoción, sino por miedo.

— ¿Qué?— murmuro.

— Te casas en dos días— mi miedo y desesperación aumentan al saber que la fecha es más pronto de lo que esperaba.

— ¿No vas a decir nada, sobrina?— escucho a mi tío.

— ¿Qué puedo decir de algo que no quiero hacer? ¿Me pongo a celebrar y saltar como niña pequeña por el dulce que le van a dar?— pregunto de manera irónica.

— Al menos, finge una sonrisa.

— No puedo— susurro para mi misma.

— Tu futuro marido va a pagar todo. Así que puedes escoger el vestido más caro— dice, como si gastar mucho dinero en el vestido me fuera a hacer feliz y libre de esto.

— Quiero despedirme de mis amigos— murmuro.

— Mañana lo haces. Tenemos cosas que hacer hoy, niña— me responde mi madre— ¿Por qué no los invitas a la boda? Así se los presentas a Brandon y tal vez te permita verlos seguido— propone— Y si te deja verlos, estoy segura de que pasarán excelentes momentos estando en una mansión, rodeada de lujos.

— No lo sé...

— Bueno, tú decides si ser miserable, o disfrutar la fortuna y hacer tu vida más fácil complaciendo a tu esposo— dice, tomando asiento en una de las sillas— Deberías ir a dormir un poco más, para que después te alistes para ir a escoger tu vestido de novia. La cita es a la una de la tarde— me informa. Yo no respondo nada, sólo me doy la vuelta, saliendo de la cocina completamente resignada a mi destino próximo.




†★†★†★†★†




Termino de quitarme las prendas de arriba, quedando en ropa interior y poniéndome una bata con el logo de la boutique. Todo esto me recuerda a el programa de televisión “Say yes to the dress”. Me gusta ese programa.

Cuando levanto la mirada, me puedo ver en el espejo que hay frente a mí. No quiero esto, pero me han hecho pensar que si no lo hago, seré la peor hija que haya existido. Me harán sentir culpable el resto de mis días si no cumplo sus caprichos. Aunque, no tengo otra opción para evitar esto sin tener que huir o ser miserable. He pensado en huir, pero no estoy segura de hacerlo porque ni siquiera sé adónde podría irme.

— Así que tú eres la prometida del señor Easton— mis pensamientos son interrumpidos por una chica que entra a la habitación.

— Si— me limito a pronunciar.

— Debe ser increíble tener un novio como él— comenta.

— ¿Por qué?— pregunto.

— Porque es guapo, rico, atento y he escuchado que es bueno en la cama— menciona— Aunque yo no puedo probar ese último rumor— la miro y le doy una sonrisa falsa.

— No creas todo lo que dicen de él. Brandon es un idiota y no es tan bueno en la cama. No sabe como moverse— dándole mentiras que, seguramente esparcirá y creerá porque yo soy su “prometida”— Pero no se lo digas a nadie. Estoy tratando de enseñarle— agrego, sonriendo y mirándome a el espejo.

— Por supuesto que no, señora...

— No me digas señora. No soy vieja como mi mamá o mis tías— le pido, en un tono amable.

— Perdón, señorita Easton— yo niego.

— Tampoco me llames por el apellido de Brandon. Todavía no soy su esposa para usarlo— añado.

— Por supuesto, señorita Mirren— se corrige y yo asiento levemente— Ya tiene ideas de lo que quiere para su vestido de novia.

— Siendo sincera, no había pensado en un vestido de novia hasta ahora— suspiro— Puedes traerme lo que quieras, lo que creas que se me vea mejor. No importa el precio, la tarjeta de mi futuro marido lo pagará sin ningún problema.

— ¿De verdad no quiere nada en específico?— niego con la cabeza— Está bien. Entonces, vendré en unos momentos con algunas opciones.

— Claro. Incluso puedes pedir la opinión de mi familia. Ellos son los que verdaderamente están entusiasmados por este momento— le digo y ella asiente. Sale de la habitación, dejándome otra vez sola, mirándome a el espejo y suspirando.




†★†★†★†★†




Me pongo el quinto vestido, esperando que este finalmente les guste para poder salir de aquí. Estoy cansada de esto. Quiero disfrutar mis últimos dos días leyendo, escuchando música y terminar de ver Hannibal por cuarta vez. Salgo de vestidor, yendo directamente a ellos, quiénes esperan sentados, riendo y hablando. Me pongo frente a ellos, esperando su opinión. Todos me miran, comenzando a juzgar con sus miradas hipócritas.

— Me gusta este— dice mi tía.

— Si. Puede que sea este— apoya mi tío. Volteo hacia otro lado, encontrándome con otra novia. Pero ella si luce feliz, y su familia no deja de sonreír ante lo que presencian. Está claro el contraste entre ambas. Ella está aquí, usando aquel vestido porque quiere estar hermosa para el amor de su vida. Mientras que yo, ni siquiera voy a escoger, y no me voy a casar con el amor de mi vida. Esto es por dinero.

— ¡Every!— el grito de mi mamá me hace quitar la mirada de esa mujer feliz— ¿Qué estás viendo?— pregunta con molestia, pero yo no respondo y agachó la cabeza— Este va a ser el vestido para tu boda— dice, señalando lo que llevo puesto.

— Bien— respondo, dándome la vuelta.

Regreso rápidamente a el vestidor y comienzo a quitarme el vestido. La empleada entra nuevamente y me ayuda con el vestido.

— ¿Le ayudo con el otro?— pregunta.

— No va a ser necesario. Este va a ser el vestido que usaré para la boda— le informo— Me alegra que ya se hayan decidido porque ya quiero irme.

— Haré que lo empaquen bien para que no sufra ningún daño— dice.

— Mi mamá o mi tío deben de tener la tarjeta, así que búscalos a ellos— le digo, suspirando cuando finalmente el vestido deja de estar cubriendo mi piel.

— Eso haré, señorita Mirren— ella sale del cuarto con el vestido escogido en sus manos. Tomo mi ropa y comienzo a ponermela devuelta, mirándome al espejo en un completo silencio. Pero mi teléfono sonando me interrumpe. No tardo en contestar al ver el nombre en la pantalla.

— Hola, Wes— saludo.

— ¿Dónde estás? No viniste a la escuela— cuestiona. Dudo en decirle, pero tampoco es como que perdiera algo en hacerlo.

— Estoy en una tienda de novias. Acabo de escoger mi vestido para la boda— suelto.

— ¿Qué? ¿Cuando te vas a casar? Creí no pasaría eso en un buen tiempo.

— En dos días. Yo también me acabo de enterar hoy— le digo.

— ¿Y que vas a hacer?

— Nada. Sabes bien que sólo hay una opción para salir de aquí. Pero si me escapo, ¿Adónde podría ir? No tengo nada. Si no puedo alejarme tanto, al menos tiene que ser un lugar donde ellos no buscarán.

— ¿Mañana vendrás a la escuela?

— No y no creo que vuelva a ir a la escuela— respondo.

— ¿No vendrás a despedirte de nosotros?— yo suspiro.

— No lo sé. Mi madre sugirió que los invitará a la boda para que conozcan a Easton. Pero no estoy segura de eso. Ella dijo que si él los conocía a ustedes, tal vez podría dejarme verlos— le explicó— Sabes bien que no lo conozco.

— Lo sé— se forma un silencio entre nosotros a través del teléfono, haciéndome pensar por unos momentos.

— ¿Sabes qué?— corto el silencio— Tú y Misty están invitados a la boda. Si él no me deja verlos otra vez, que ahí sea nuestra despedida.

— Está bien. Te quiero mucho, Every.

— Yo también, Wes. Dile a Misty que la quiero— sin esperar otra palabra de su parte, termino la llamada. Cierro los ojos, cansada de esto.




Dos días después





Terminan de acomodarme el velo, mientras que yo me miro en el espejo, pensando en que no debería estar haciendo esto. Yo debería estar en casa, o en la escuela con mis amigos, quejándonos del profesor de matemáticas. Pero no; estoy apunto de casarme con alguien que no conozco y sólo por dinero. Por el espejo también puedo ver a mamá, sonriendo al ver cómo está cada vez más cerca de cantidades grandes con respecto al dinero. Sin embargo, yo me siento completamente triste, incluso horrible por el maquillaje que me hicieron y el vestido que llevo puesto. Me siento usada.

— Ya estás completamente lista— dice mi madre a mis espaldas— Ya pueden irse— les levanta la voz a las personas que me vistieron y maquillaron. Ellos se van, dejándonas solas. Veo como salen por la puerta que lleva a el jardín de la iglesia— Tú tío te va a entregar a el altar— me avisa.

— No— niego— Si voy a hacer esto, yo voy a ir sola hasta el altar. Sólo yo, y los niños que tiran flores en el camino— le digo con firmeza.

— Bueno... Sólo queremos que digas “acepto” ahí, así que está bien. Hazlo sola. En tres minutos tienes que estar en las puertas— me informa— Yo iré a sentarme con los demás— se da la vuelta y sale del cuarto, dejándome sola y con otra salida.

Miro la puerta por la que salieron las empleada, pensando en correr. Sólo tengo tres minutos para escapar o casarme con alguien que no quiero. Sólo tengo esta oportunidad.

Suelto el ramo de flores, dejándolo caer a el piso. Rápidamente tomo mi teléfono y me cambio los tacones por los tenis que tuve que quitarme al llegar aquí. Sin esperar, voy hacia esa puerta. La abro y salgo, comenzando a correr por todo el jardín del lugar. En el camino, me quito el velo y me levanto el vestido para no tropezar. En ningún miro atrás. Al menos, no hasta que me alejo un poco de la iglesia.

Cuando ya estoy más lejos de ese lugar, sólo me detengo para enviarle un mensaje a Wes y Misty: “Me escape”. Eso es todo. Apago mi teléfono, sabiendo que ellos me llamarán como locos cuando se den cuenta de la situación. Levanto la mirada, dándome cuenta de que la carretera continúa, pero hay otro camino. Ese camino me llama la atención, pues deja de ser pavimento, sólo es tierra y hierba. Miro a mi alrededor, y sin pensarlo mucho, me dirijo hacia ese camino. No sé exactamente adónde me llevará, pero se ve que es un lugar algo escondido.

Me adentro a el camino desconocido y continúo corriendo. No logro observar muchas cosas por aquí, sólo árboles y unas bancas. Mis piernas comienzan a cansarse y mi respiración a agotarse. Sin embargo, no me detengo, mucho menos cuando finalmente veo unas cuantas personas a lo lejos. También me doy cuenta de que, adónde me estoy dirigiendo es a una iglesia en el fondo. ¿Acaso es una burla de Dios hacia mi? Un grupo de niños que están ahí, me miran con extrañes. Aunque es obvio que el vestido de novia es la razón.

Dejo de correr cuando estoy a unos metros de las puertas abiertas de la iglesia. Tomo aire, tranquilizando mi respiración y viendo las afueras de la casa del señor. ¿Qué hago ahora? No tengo a dónde ir. Sólo soy yo, con un vestido de novia, tenis y un teléfono.

Después de varios momentos, decido entrar a el lugar religioso. A primera vista, está completamente vacío, sólo las pinturas religiosas y la figura de Jesús puede verme en estos momentos. Tomo asiento en uno de los bancos, descansando después de haber corrido tanto. Saco mi teléfono y le quito la tarjeta SIM para poder encerderlo sin recibir un montón de llamadas que no voy a contestar.

Cuando estoy apunto de encender nuevamente mi teléfono, siento una mirada sobre mí, pero no es de la Jesucristo. Volteo a la derecha, encontrándome con un chico que lleva un libro en sus manos. Me mira con intriga y, nuevamente, el vestido de novia es la razón. No dice nada por varios segundos, sólo me mira fijamente, embobado por mi.

— ¿Quien eres tú?— pregunta, finalmente. Lo analizo antes de contestar. Es alto, hay un libro entre sus manos, su pelo está algo desordenado, su vestimenta es bastante común y probablemente tenga mi edad.

— Una novia fugitiva— respondo en un susurro— Me llamo, Every Mirren, y estoy completamente soltera. No soy la novia de nadie— sonrió, dándome cuenta de que ya no tengo que casarme con alguien, y ya no me llamarán la futura esposa de Easton— Me escape de la boda, así que ya no tengo que ser esposa de nadie.

Él no dice nada, pero tampoco lo espero. Supongo que está confundido por mis palabras. Yo también lo estaría. Me mira y yo hago lo mismo, sonriendo porque estoy lejos de ellos. Logre escaparme.

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