CLOSER | KOOKMIN +21

Summary

Park Jimin vive un matrimonio de apariencias: ante los demás parecen la pareja ideal, pero en la intimidad son personas distantes. Sin embargo, cada noche la relación se transforma en una unión intensa y apasionada. Pero, ¿Realmente es su esposo con quien comparte esos encuentros en la misteriosa habitación roja? Historia cien por ciento de la autoria de: Ella_by2003 y MNI_JUNGJI. Prohibidas copias o adaptaciones. Contenido maduro. TWO-SHOT. KOOKMIN.

Genre
Erotica
Author
JUNGJI
Status
Complete
Chapters
2
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

| 01 |

Este capitulo contiene contenido explicito, se recomienda discreción.


─ Park Jimin. ─

Otra noche exitosa finalizada, bailar para un bar nocturno jamás se sintió tan bien hasta que hace un año encontré Moons.

Si, justo el tiempo que llevo casado con Sunghoon.

"El hombre de mis sueños" o el hombre de los sueños de mis padres obsesivos con el dinero y el poder.

Conocí a Sunghoon en el bar, uno de esos hijos de padres millonarios que buscan desparramar el dinero en cualquier cosa que les cause placer. No les voy a mentir, es un hombre bastante atractivo, pero demasiado frío para mi gusto.

Aun así para mis padres fue el partido perfecto y ahí me quedé.

La propuesta de matrimonios fue de ensueño, para cualquiera que la haya visto éramos dos jóvenes perdidamente enamorados que inspiraban romance por cada poro de su cuerpo. Una absoluta mentira.

Sunghoon y yo teníamos una relación algo especial.

Nuestro lugar de encuentro era el bar, nuestros momentos "Románticos" los bailes privados que en algunas ocasiones terminaban en algo más y en público nuestras acciones eran fríamente calculadas.

Como llevar una doble vida con la que casualmente no estábamos mal.

Y después de un año viviendo de tal manera, la rutina continua siendo altamente excitante.

Como un juego sin final.

— Me encanta tu nuevo encaje Minie, tu esposo va a quedar encantado.

—Pues yo creo que quién quedará encantado será el tuyo, el rojo es tu color Sunoo.

El chiquillo más dulce y sexy que conocí en el bar. Mi mejor amigo desde hace mucho tiempo.

Sunoo al igual que yo también está casado y aunque su situación es un poco más compleja. Ambos compartimos algo en común.

"La exótica vida sexual con nuestros maridos"

Es caliente, es erótico y muy satisfactorio.

Pero los domingos son nuestros días de parrilla en donde los cuatros hacemos a un lado la doble vida que llevamos y compartimos como los amigos que decimos ser. Aunque mi interacción con su esposo sea mínima y la de él con el mío casi nula.

Estamos bien con ello, si muy bien.

Volviendo a nuestra realidad, miro como los nudos de mi corsé se ajustan a cada costado y sonrió con artimaña al ver lo acentuada que ha quedado mi cintura bajo la prenda.

La temática de hoy ha sido antaño, he recibido muchas propuestas de bailes privados, pero la única que me permito aceptar espera por mi en el mismo espacio, a la misma hora y como siempre. Con una máscara que esconde bajo ella el rostro de mi marido frívolo e impaciente.

Decido que estoy listo y tomando la llave me doy paso a la emocionante aventura.

— Deséame suerte.

— ¡Que la pases bien Minie!

Hace mucho tiempo hubiera pensado que al casarme con un hombre rico, bailar quedaría en el olvido. Sin embargo, he descubierto que sentirme deseado y venerado por quienes me miran, pero ser tocado por solo uno. Es una placer al que no me puedo negar.

Entonces dejó de ser por dinero para convertirse en ego.

El ego más exorbitante de todos retumba do cada que doy un paso en el escenario y llevándose los vitoreos cada que me bajo.

Ser Park Jimin jamás se sintió tan satisfactorio.

Miro la puerta, el pasillo oscuro y sonrío al estar frente a ella con la llave en la mano. Abro la cerradura encontrándome pronto con el lugar poco iluminada pero lleno de humo de su habitual cigarrillo llenando el ambiente.

Las reglas son sencillas.

Ninguno de los dos habla, no hay preguntas, el anonimato suyo hace más caliente el juego y yo me dejo hacer todo lo que quiera, luego nos vamos juntos a casa y así habrá terminado el juego por hoy.

Mi lugar yace en el tubo, bailando y mostrándole lo bien que puedo moverme y exhibirme ante él, sintiéndome demasiado excitado por la bruma del momento, anhelando ser tocado y profanado por él.

Miro su figura en el sillón bajo el manto de la oscuridad, sus piernas largas abiertas y sus brazos estirados en el respaldo del sillón.

Mira atentamente a mi e incluso cuando lleva esa máscara sobre su cara puedo sentir su mirada en mi. Es como si mi cuerpo reaccionara a él, como si mi piel reconociera su contacto visual, como si de todas formas perteneciera a él.

Entonces levanta su mano, detallo el control en su mano y la música se enciende retumbando en el lugar.

Entiendo lo que pide, quiere que bailen para él.

Tomo el tubo y empiezo dando movimientos lentos. Mi cadera se mueve trazando un ritmo, mis pies rodean el tubo mientras subo y bajo exponiendo mis prendas lo más que puedo.

Me siento poderoso, la atracción principal de su mundo y por estos momentos mi hombre es adorado por mí tanto yo por él.

Fuera de aquí Sunghoon no es de mi importancia.

Escucho el encendedor y pronto una nueva ola de nicotina inunda el lugar haciéndome cerrar los ojos. Disfruto su atención exclusiva, como su silencio eriza cada vello delgado de mi cuerpo.

De pronto la música para y yo sé que significa eso.

Suelto el tubo, camino hacia él con lentitud y gracia moviendo mis caderas.

Apaga el cigarrillo levantando su mano para detener mis pasos antes de llegar a él. Me quedo paralizado esperando ansioso el momento en el que me aturda con todo su cuerpo.

Se levanta, miro el bulto en sus pantalones haciéndome apretar los puños y sus grandes manos se acercan  a mi acariciando mi rostro con delicadeza como si buscara guardar mis facciones en sus dedos.

Cierro los ojos permitiéndole el recorrido intenso de sus yemas, incluso cuando baja por mi cuello y cuando su mano abarca toda la zona apretándola con fuerza. Abro los ojos siendo consciente de la situación.

Me arrastra tirando mi cuerpo al sofá con una ferocidad que ya conozco. Dedujo que cada que llega de ese modo es porque ha tenido un día abrumador en la oficina, entonces soy su más fiel catalizador. Me doy la vuelta pegando mi mejilla del sofá, exponiendo mi trasero cubierto por las medias a él y no me equivoco cuando lo veo arrodillarse ante mi como un lindo cachorro obediente dispuesto a seguir las ordenes de su amo.

Sus dedos recorren mis muslos hasta la malla de mis nalgas y justo ahí destroza la prenda haciéndome jadear.

Acomodo mi cara apoyándome en mi frente, él desliza un poco su máscara y lleva su boca ansiosa al lugar pecaminoso entre mis nalgas, solo entonces dejo salir un largo gemido amortiguado.

Siento cada contacto de su lengua húmeda en mi piel, causando más que excitación. Me aviva, me eleva al cielo y luego me baja al infierno cuando la introduce en mi con vehemencia.

Mis manos se aprietan en la gamuza del sillón, mi boca se abre buscando aire y el se ensaña en llenar de saliva la zona para lamerme sin parar.

Es irónico tener intimidad con mi esposo solo en estas situaciones y evitarnos el resto del tiempo. Es estúpido y quizás enfermizo, pero cuando lo tengo justo en ese lugar es como si todo desapareciera llevándome al borde del estasis.

Sus dedos se unen al juego, largos y fríos ingresando en mi entrada húmeda, ansiosa y palpitante.

Me muerdo el labio, mis uñas se entierran en el sillón y todo mi cuerpo se contrae por el cosquilleo en mi vientre que se intensifica con cada contacto.

Dos dedos, pierdo el control de mis piernas y él me toma los muslos con fuerza. Tres dedos y he empezado a gritar mientras me sacude por la fuerza de sus embestidas y cuando intenta ingresar uno más, yo...

— B-basta.

Es mi límite.

Mi gemido sale agudo, muy débil y él para toda acción haciéndome respirar agitado mientras intento recobrar la cordura. No Importa cuanto tiempo pase, él es demasiado para mi.

Miro por encima de mi hombro como se levanta lentamente, lleva sus manos a su pantalón desabrochándolo y pronto libera su erección dura y goteante.

La cúspide del placer llega tan pronto me toma la cadera acomodando mi cuerpo para él, para su antojo, para su deleite.

Se introduce lentamente casi doloroso en mi haciéndome gemir alto. Me muero por ver sus reacciones, por escuchar como gime, por ver su cuerpo contraerse, pero me conformo con ver como sus grandes manos me toman la cadera mientras empieza una lenta sesión de embestidas que me dejan sin aire.

La penetración siempre es demasiado, pero esta vez tengo el libido a mil y deseo ser profanado con tanta fuerza que me desconozco por completo.

— D-déjame montarte.

Se detiene por un momento, lo miro y asiente saliendo de mi interior.

Con mis piernas temblorosas me levanto dándole paso a sentarse en el sofá. Mi cuerpo flameante se vuelve ansioso buscando un lugar encima de él y lo hago.

En su regazo, lo dejo ir en mi interior gimiendo alto mientras aferro mis manos a sus hombros.

Mis caderas buscan con movimientos que él se funda en lo más profundo de mi ser, mi cuerpo anhela ser tocado, mis labios besados y todo yo pido por él y solo él.

Entonces empiezo a saltar y abro mis ojos mirando fijamente la máscara, sus orbes oscuros bajo la misma me parecen demasiado intrigantes, mis manos se deslizan desde sus hombros hasta su cuello y por ese momento cargado de lujuria la inercia me gana y yo...

Mis dedos van a la máscara y sin pensar la retiro de su cara haciendo que todo se paralice a mi alrededor.

Dejo de moverme, mi corazón palpita con fuerza, mi cuerpo se eriza y todo a mi alrededor deja de funcionar.

Él lleva sus manos a mi espalda y apretándome contra su cuerpo como si buscara evitar que huyera. Pero mi trance es tanto que ni siquiera tengo la fuerza suficiente para hacerlo.

— No huyas, quédate así.

Sus manos se deslizan hasta mis nalgas y empieza a arremeter con fuerza subiéndome y bajándome por su erección sin parar.

Mi mente queda en trance, pero aún así gimo aferrándome a su cuello mordiendo mi labio e intentando retener el cosquilleo intenso en mi vientre.

Llevo mi nariz a su cuello jactándome de su olor cerrando los ojos cuando lo escucho gruñir y dejándome ir en un orgasmo liberador que trae consigo un mar de preguntas.

¿Siempre ha sido él en lugar de Sunghoon?

Me siento perdido.

Su orgasmo explota dentro de mi, sus brazos me aprietan con fuerza dejando caer su frente en mi hombro mientras jadea.

No lo puedo procesar del todo.

— Solo dime que Sunoo no sabe de esto porque me jodería lastimarlo.

— ¿El chico al que casaron conmigo por dinero? ¿El chico que no me ama? ¿Por qué sufriría por algo así?

Y cuando estoy a punto de responder soy consciente de que al igual que yo, Sunoo también tenía encuentros con su "Esposo"

¿Y si?

— ¿Quién viene por él entonces?

Me recompongo, el suelta un poco su agarre sin liberarme y me mira fijamente.

Lo entiendo al instante.

» Están dementes.

Intento liberarme haciendo que me suelte de inmediato, pero tan pronto me levanto para salir del lugar me toma por la cintura pegando su cuerpo al mío con fuerza.

— Quizás si, pero no puedes negar qué esto te prende mucho ¿No es así? Mira como chorreo por tus muslos, ha sido así desde que nos vemos en este lugar, no soy el único demente.

— ¡Eres el esposo de mi amigo, Jungkook!

— Soy tuyo joder, no de él.

Su voz me paraliza el cuerpo, me enciende cada parte de mi ser haciéndome jadear.

Sus manos me dan la vuelta y mirándome por segundos, se vuelve una bestia sedienta, me besa los labios con una pasión desbordante, absorbe mis suspiros, mi excitación y toma mis muslos cargándome para clavarse directamente en mi.

Profundo, húmedo y duro como siempre.

Me sostengo de su cuello aceptando que me folle, esta vez sin máscara, esta vez escuchando su voz y la fantasía más húmeda qué he tenido en mi vida se me hace realidad.

Porque en el fondo yo siempre desee ser consumido por él.

Soy terriblemente culpable de querer tenerlo más cerca de mi.