Mamá
Midoriya Izuku se encuentra arruinado.
Literalmente ha perdido todo; su exnovio lo ha timado encargándole sus deudas del juego, y ahora el Banco Nacional le está exigiendo el pago de la deuda de diez millones de yenes. Por tanto, ha dejado sus estudios de medicina ya que no va a poder pagarlos. Su casa ha sido embargada por el banco. No tiene amigos en la capital. No tiene familia desde que su mamá murió hace cinco años.
Izuku ha ido a su lugar favorito, un parque alejado de la gran urbe de Tokio ya que ahora va a vivir ahí. Al igual que otras personas sin familia y que las deudas los arruinaron.
Viste su ropa casual y en una mochila amarilla ha guardado todo lo importante para él, ya que no pudo sacar nada más de su casa.
-Maldito seas Taisei -Murmura recordando a su ex-
En ese momento, sentado en un banco del parque y sin esperanzas, Izuku escucha una voz aniñada y tímida, seguido de un tirón de su abrigo. Gira su cabeza y se encuentra con una linda niña pequeña de no más de cinco años, de largo cabello plateado y ojos rojos hermosos. Viste con un vestido muy lindo y con volantes, se le ve que es de buena familia.
-¿Mamá? -Pregunta la niña mirándolo fijamente, Izuku mira a su alrededor y ve que no hay nadie aparte de más gente sin techo como él, no es una zona segura para una niña pequeña-
-¿Buscas a tu mamá pequeña? Te ayudo -Sonríe alegremente Izuku- vamos. -Ofrece su mano, la niña la toma y sonríe ampliamente-
-¡Mamá! -Exclama y se lanza a sus brazos, Izuku parpadea confuso- ¡Te encontré!
-¿Eh? -Izuku se queda pálido- E...espera ¿y-yo?
En ese momento un grupo de hombres trajeados y con gafas oscuras corre hacia ellos, encabezado por un hombre con gafas cuadradas y cabello perfectamente peinado, corre con los brazos muy rectos y parece un robot.
-¡Señorita Eri! ¡aléjese de ese vagabundo! -Exclama llegando ahí, acomoda sus gafas y dirige una severa mirada a Izuku, quien suda frío al verlo- Disculpe, pero debe soltar a esta niña si no me temo que deberemos utilizar la fuerza bruta -Al decir eso los otros cuatro hombres cargan sus armas y sonríen tenebrosos-
-¡U...un momento, yo, yo…!
-¡Es mamá! -Exclama Eri contenta y se aferra más a Izuku- ¡Yo la encontré, ahora vamos a casa con papá!
-N…no es eso… Por favor, señorita... -Izuku intenta quitarse a la niña, pero ella le mira con sus grandes ojos brillantes por las lágrimas –
-Cierto, el señor Bakugo debería resolverlo -El hombre de las gafas parece pensativo- ¡Bien, vámonos y que el jefe decida!
Todos los hombres lo obedecen sin chistar y agarran a Izuku junto a Eri a volandas, el peli verde es incapaz de luchar contra tantos así que se deja llevar.
-¿Porque a mí…? -Murmura temblando cuando lo meten en un coche oscuro de cristales tintados-
Obviamente, ha sido secuestrado por la Yakuza.
…
El viaje en coche es de una hora, llegan a las afueras de Tokio a una gran casa estilo antiguo, con sus puertas corredizas y su suelo de madera, con gran jardín y estanque de peces koi.
Es, definitivamente, la casa de un Yakuza.
Izuku observa a los sirvientes ignorarlo totalmente, quizá acostumbrados a los secuestros y sabiendo que deben hacer como si nada. Llegan a una gran sala donde sientan a Izuku en un gran y cómodo cojín. Eri sigue en sus brazos e Izuku también la abraza, quizá para alejar su propio miedo.
Los hombres de negro se retiran y solo queda el cabecilla del grupo, el de lentes y actitud de robot. Las puertas corredizas se abren e ingresa en la sala el hombre más guapo que nunca haya visto Izuku.
Lleva un yukata negro un poco abierto en su pecho, dejando ver sus músculos, su cabello es puntiagudo cenizo y sus ojos rojos carmesí afilados, su mandíbula firme y fuerte, pómulos altos, se vería mucho mejor sin fruncir el ceño…
Pero por muy hermoso que sea Izuku siente terror. Ese debe ser el jefe Yakuza y por tanto también…
-¡Papá! -Eri se libera de los brazos de Izuku y corre hacia el hombre que la coge en brazos enseguida y le da un beso en la cabeza- ¡Papá, encontré a mamá! ¡Así ya no estarás triste! -Exclama la pequeña señalando a Izuku con su dedito índice-
Izuku se queda de piedra y siente su alma salir del cuerpo cuando ese hombre le dirige la mirada y parece querer matarlo.
-Por favor Kami-sama si salgo de está me haré un fiel creyente y dedicaré mi vida ser un monje en uno de tus templos -Izuku empieza a rezar internamente intentando apartar la mirada del Yakuza-
-Eri… no es tu madre -La voz fría y dura del Yakuza hace estremecer a Izuku-
-Y ahora me matará -Piensa Izuku con lágrimas en los ojos-
-¡Buaaahh! -Eri empieza a hacer un berrinche y a patalear, se suelta de su papá y corre hacia Izuku, lanzándose en sus brazos, por inercia Izuku la agarra y comienza a acariciar su espalda con cariño para calmar su llanto-
-¡Es mamá! ¡Es mamá! ¡Es mamá! -Repite la niña escondiendo su rostro en el abrigo de Izuku-
Izuku tararea una canción mientras acaricia su espalda y la mece en brazos, enseguida la niña calma su llanto y empieza a sonreír.
-Iida llévate a Eri -Pide el Yakuza, enseguida el guardaespaldas coge a la niña en brazos-
-Papá no regañes a mamá por irse -Pide ella, aún con un par de lágrimas en sus ojos- ha vuelto con nosotros ¿no?
-Está bien Eri -El Yakuza acaricia su cabeza y deja que el guardaespaldas se la lleve, después dirige su severa mirada a Izuku-
-Ejem… cla-claramente aquí ha habido una confusión, así que me iré tranquilamente y olvidaré todo lo que he visto y oído -Izuku sonríe nervioso y empieza a ponerse en pie-
-Ja -El Yakuza se acerca a él peligrosamente- ¿Acaso piensas que ahora podrás irte? Ahora serás la madre de Eri, te guste o no, hasta que ella empiece a entender la realidad. Tú, pequeña mierda, has tenido suerte de que mi hija te vea como su madre si no ya te habría matado.
-Pero… pero…
-Kirishima.
La puerta se abre de pronto e ingresa un hombre de cabello rojo puntiagudo y traje negro, en sus manos hay papeles.
-Aquí tienes la información bro -Le dice pasándole los papeles, sonríe y se comparto informal- ¿Qué hay Izubro? -Le saluda, el peli verde se sorprende porque sepa su nombre, y le confunde que le llame “bro”-
El Yakuza ojea los papeles con poco interés y después suelta una risa burlona.
-Vaya, vaya… Eres solo una rata callejera, tienes una gran deuda con el banco por juegos al azar, que patético.
-Oiga, eso no es así -Se defiende Izuku- fue… fue mi exnovio quien tenía deudas, y me pidió que yo firmara unos papeles, pensé que eran del hospital, pero me engañó y resulta que estaba asumiendo su deuda…-Explica, y diciéndolo en voz alta se siente más tonto-
-Más patético todavía -Se burla el Yakuza- estudiabas medicina -continúa- has perdido tu casa. No tienes familia ni amigos cercanos. Realmente… eres un perdedor -Concluye, Izuku se siente peor con cada palabra- así que hoy es tu día de suerte, ya que te propongo un trato.
-¿Eh? -Izuku siente sus piernas temblar-
-Kirishima -Ordena nuevamente, el hombre enseguida pasa un papel a Izuku-
-Esto es… ¿Un contrato de trabajo? -Murmura sorprendido-
-Vivirás aquí, tendrás tu habitación, comida y ropa, cualquier cosa. Pero no podrás salir y deberás ser la madre de Eri hasta que ella se recupere y vea la realidad. Tendrás una paga y luego, serás despedido, tendrás tu finiquito y deberás mantener la boca cerrada sobre todo esto si no quieres que te mate ¿entendido?
-Un momento, ¿Acaso no puedo negarme?
-¿Aún no entiendes tu situación, verdad? Escúchame bien -el Yakuza se acerca a él lentamente y de forma peligrosa- Niégate y te mataré ahora. Se una buena madre y vivirás. Haz algo mal y serás castigado. En fin ¿qué puedes hacerme si no? No hay nadie a quien le importes ahí fuera.
-Oí, bro -El pelirrojo está por regañarlo, Izuku siente lágrimas en sus ojos ya que es la verdad-
-Bien, señor, tenemos trato. Pero yo tengo una condición también. -Reúne todo su valor para no tartamudear- Usted pague mi deuda con el banco y así cuando finalice mi trabajo pueda tener una vida normal.
El Yakuza le mira divertido, no dice nada al principio, pero después se acerca a Kirishima y empieza a firmar papeles y a añadir algunas cosas.
-Añadirás eso en el contrato y después él lo firmará -Ordena y el pelirrojo se va de ahí con los papeles en mano- Muy bien Deku, a partir de ahora eres mi esposa y madre de Eri.
Izuku se pregunta cómo puede haber llegado a ese punto en su vida, viendo al hermoso Yakuza con sonrisa diabólica, sabe que acaba de vender su alma al diablo.