El trabajo deseado por todos los machos
–Vaya, si que la mansión Yukei está bien alejada de la ciudad -dice un joven por la menos de veinte años, con estatura promedio, pelo negro y con camisa azul y pantalón negro, teniendo en la mano izquierda su maleta. El joven está en la entrada de la mansión; toca el timbre.
–Sea bienvenido, joven Rumo -le abre una mayordoma casi de la mismo edad que el joven, con el pelo negro y corto, usando un traje de mayordoma revelador.
La mayordoma guía a Ruma para hacerlo esperar en la sala al jefe de la casa.
–Conque eres el nuevo mayordomo ¿eh? -dijo un hombre ya mayor con traje elegante.
–Si, señor -respondió Rumo levantándose del sillón.
–Bien, sea bienvenido. Aquí le daremos hospedaje y comida gratis envés de un sueldo, sin embargo, si necesitase dinero, solo tienes que decirmelo y tal vez te daré. ¿Estas de acuerdo?
–Si, señor.
–Bien. Yura, por favor le muestra al nuevo mayordomo el cuarto y su tarea principal.
-Si, señor -respondió la chica, guiando a Rumo.
Rumo al llegar al cuarto, descarga su maleta.
–Ponte tu nuevo traje ahora, que necesito indicarle tu tarea principal -dice la mayordoma, esperando fuera de la habitación.
–Bien -habla Rumo-, esto es mejor que trabajar 12 horas con un sueldo de mierda. Aunque no me paguen, si me dan comida y un cuarto.
Rumo se colocó el traje de mayordomo para luego dar un recorrido a la mansión con Yura.
–Vaya, si que es grande este lugar -menciona Rumo admirando el lugar.
–Bien -habla Yura parando enfrente de una puerta-, esta es la habitación que te deberás encargar.
–¿Una habitación? Soy mayordomo, ¿no? ¿No debería encargarme de todo el lugar? -preguntó con intriga.
–El encargado de este lugar soy yo -mira a Rumo con desprecio-, tú solo debes de ocuparte de este cuarto.
Al entrar al cuarto, sobre una cama grande, yacía una chica de unos 20 años, pelo negro que lo tenía en una cola de caballo, con una camisa rosada y una falda roja, sentada en la cama teniendo en sus manos una almohada.
–Conque eres mi nuevo sirviente ¿eh? -dijo ella, colocando una expresión de maldad pura.
No hace falta conocerla para saber que es una malcriada -pensó Rumo.
–Él es Rumo, señorita -lo presenta Yura.
–Mucho gusto -dice Rumo.
–Me llamo Rika Yukei. -se levanta, colocando sus brazos en su cintura-. Bien, ¡ahora tráeme un vaso de agua! -ordena.
–¿Eh? -exclama Rumo-. No voy a obedecer a una malcriada como tú -afirma.
–¿Eh? ¿Quién crees que eres asqueroso humano? -se acerca a Rumo enojada.
–Tu único trabajo es servir a la señorita -dice Yura, mandando una mirada de desagrado a Rumo-. ¿O acaso no quieres estar aquí?
–¿Eh? N-no, no. Ya mismo se lo traigo, señorita -se retira resignado Rumo.
–Si ya no necesitas más, me retiro -dice Yura retirándose.
Rumo cumplía con todo lo que Rika le ordenara, como arreglar el agua para bañarse, la comida, acomodar todo sus vestidos, etc. Pero, ya en la noche.
–Maldita sea -Rumo se acuesta en su cama para dormir-. Hoy es el primer día y ya me trata como un perro… bueno, al menos tengo un cuarto y comida gratis -se queda dormido, sin embargo, escucha una voz.
–Asqueroso humano
Rumo se sobresalta al escuchar la voz femenina, gira a todos lados pero no ve a nadie. “Solo bastó un día para que ella me volviera loco” pensó Rumo. Se acostó de nuevo debajo de las cobijas. Sin embargo, la volvió a escuchar. Volvió a sobresaltar, pero, en esta ocasión, encima de la cama, había una presencia.
–Conque eres mi nuevo juguete -Aquella voz provenía de una chica bella, los ojos de un color rosado, con un color de pelo extraño: rojo con mechones azules, pero eso no era lo más extraño: estaba vestida ricamente, además, ¡tiene alas y una cola?
–¡¿Q-QUIÉN DEMONIOS ERES?! -preguntó exaltado Rumo, sin poder mover ningún músculo, mientras que la chica misteriosa le quitaba las cobijas.
–Acertaste: soy una demonio -dice, ya quitándole el boxer, dejándo ver un pene erecto-, soy una súcubo -dice, comenzando a agarrandole la verga con fuerza.
–¡No tan fuerte! -se despertó Rumo sobresaltado-. ¿Eh? Parece que solo fue un sueño de esos húmedos -se levanta, y nota que tiene semen en el boxer. Pero, en ese instante entra Yura sin tocar la puerta.
–Eres un pervertido -le dice al ver su entrepierna, lo Rumo se tapa con las manos.