La primera Nevada
Las mañanas son iguales a las de los días anteriores, la cama vacía y sin ninguna señal de la otra persona que solía amanecer a su lado en el pasado.
Al despertar nuevamente en esa enorme habitación, el hombre que aun viste el pijama fino de lino blanco solo puede apreciar sus manos con la mirada perdida.
Sus emociones se vuelven tormentosas en cada despertar, teme que el tiempo este en su contra y que la belleza de su juventud lo haya dejado en el olvido.
Sus manos que solían ser hermosas y tersas, hoy no son mas que huesos cubiertos de piel que ha perdido sus cualidades, aquella suavidad hoy no parece mas que solo un sueño que nunca existió.
El hombre solo puede acomodarse para ponerse de pie mientras desliza las sábanas a un lado de la cama, ahí sentado en medio de la soledad y los finos hilos de luz que apenas entran por las cortinas, parece no tener mucha fuerza para siquiera dar un paso.
Su mirada melancólica recorre cada centímetro de la habitación en busca de algo que pueda consolarlo, sin embargo no puede hallar aquella pequeña dicha misericordiosa.
Con poco anhelo levanta suavemente sus manos dirigiéndolo hacia el reloj de comunicación, esperando de alguna forma encontrar un simple mensaje que tenga una razon que tenga validez.
Al encender el aparato y revisar uno por uno las notificaciones varias veces, no encuentra ni una sola de esa persona.
Con un leve suspiro se lleva ambas manos a la cabeza, mientras murmura con tristeza:
- ¿Por qué?... Acaso es tan difícil darme un motivo por el que no regresarás a casa... ¿Hice algo mal?...- Deja caer sus brazos sobre sus piernas en señal de derrota.
Jason Arlette, ese es su nombre, un Omega que aun mantiene parte de su encanto juvenil, sin embargo los años no pasaron en vano.
Aunque sigue teniendo el cabello rojizo que lo distinguía, lo habia dejado crecer un poco más para poder mantenerlo atado, sus ojos cambiaron su azul cielo adoptando tonos un poco mas grises, su figura esbelta se notaba mas demacrada, mas delgado de lo que era antes, las ojeras en su rostro le daban un aire de cansancio constante.
Finalmente luego de unos minutos de lamento silencioso, Jason se pone de pie y se prepara para abrir las ventanas y dejar que el sol ilumine un poco el ambiente que le rodea.
No obstante, al abrir las cortinas ve con decepción que el sol no está tan disponible aquella mañana, ya que el invierno finalmente habia comenzado y el aire frío golpeó con fuerza su rostro.
-...........- Jason solo puede resignarse a observar el manto blanco que rodea la casa y los terrenos en la distancia.
"Quizás por esto no pudo llegar a casa y se quedó en algun lugar..."
Pensó para si mismo mientras veia con especial detenimiento el anillo que tenía en la mano derecha.
Cerrando nuevamente los ojos volvió a revivir un evento 20 años atrás.
- Eres Omega y esta es la forma que podras pagar a nuestra familia por haberse hecho cargo de tí, tu madre esta de acuerdo con este arreglo que nos traera beneficio a futuro... Como tu padre, tengo todo el derecho de hacer esto y lo sabes...- Le repetían el discurso por segunda vez.
-Padre, no quiero desobedecerte y ser un hijo ingrato...pero...- Jason trató de intervenir en su destino inevitable.
El alfa detrás de escritorio entonces levantó su fria mirada haciendo que el corazón de Jason se encogiera de temor.
- Esta oportunidad es única ¿Lo entiendes? No hay garantía de que suceda mas adelante, ya cumpliste tu mayoría de edad y es mejor que empieces a aceptar tu lugar dentro de una buena familia de renombre, en vez de darme "peros" deberías estar dando gracias de que encontramos un exelente pretendiente para tí...- Habló con disgusto.
Jason solo pudo levantar la vista un poco antes de darse por vencido.
-Lo comprendo bien, gracias por tu buena voluntad... Querido padre...- Jason solo pudo apretar sus puños de rabia.
Su padre era un alfa de clase media que aspiraba llegar mas alto en la sociedad y por obra del destino, tuvo la suerte de entablar una alianza con una de las familias mas acomodadas del país a través del matrimonio de su único hijo omega.
Jason por supuesto no estaba contento con la decisión de su padre, pero el mundo en el que vivía, le impedía en mas de una forma poder revelarse.
Además, la madre beta de Jason estaba muy enferma y si quería que su padre aún se hiciera cargo de ella, no podía ir en su contra, es así que sin mas remedio, acepto su matrimonio con un desconocido.
Aunque vivió su vida sin pasar por muchas falencias, no podia decir lo mismo sobre su madre, aunque Jason era el primer hijo de ese alfa, no era mas que un hijo bastardo de su padre.
Su madre era una beta humilde que tuvo la desgracia de caer en las mentiras de un alfa, aunque se hizo cargo del niño, mantenía a la mujer en total abandono, casi al límite de las necesidades.
Debido a su hijo y poder mantenerse cerca de Jason, ella habia aceptado ese trato de parte del alfa, asi que con los años habia enfermado y su cuidado estaba en las manos de ese mismo alfa.
Jason debía ser obediente y solo asi su madre podría pasar sus dias tranquila, era injusto pero al ser Omega no tenía muchas oportunidades.
Lamentablemente para él, su género le impedía ser libre, Omega no podia ni siquiera vivir dignamente si no estaba bajo la protección de alfa.
Jason abrió los ojos y volvió a mirar su anillo, aunque al principio lo consideraba una condena eterna, el dia que vió a su alfa en el altar, sintió algo diferente.
Aunque su padre lo habia obligado a casarse, al menos Jason habia llegado a conocer a un alfa que era diferente a su padre, o eso creía aquella vez...
-Señor?...
Una voz seguida de un par de golpes en la puerta lo sacó de sus pensamientos.
-Ve preparando un desayuno simple, bajaré en seguida...- Ordenó sin miramientos.
La respuesta no se dejó esperar: - Por supuesto, desea algo en específico?...- El mayordomo volvió a preguntar.
Jason miró su rostro en el espejo enorme de la habitación mientras abria uno de los cajones.
-Solo prepara algo ligero y envía a algunos sirvientes a hacer los preparativos en el invernadero... Debo salir por un par de horas...- Sacó algunas prendas a la suerte.
-Enseguida...- El mayordomo finalmente parecía alejarse de la puerta con pasos lentos, Jason solo escuchaba el eco de su caminar por el largo pasillo.
La rutina del mayordomo era tan puntual como siempre, cada mañana a las 08:00, el vendría a despertarlo para comenzar con las actividades del día.
Jason volvió a suspirar cansado mientras terminaba de vestirse, el día de hoy habia elegído una camisa blanca de satín, los broches en las mangas eran sus favoritos en forma de mariposas y unos pantalones de color negro, la calidad de la tela resaltaba a la vista.
Un prisionero en una jaula de oro, esa es la manera que Jason describía el hogar donde ha estado habitando por tantos años.
- Mmm....- Jason se detuvo al observar su reloj de comunicación con detenimiento. -Esto es...- luego de considerarlo un par de segundos, decidió cambiarlo por una simple pulsera que él mismo compro semanas antes por simple capricho.
Luego de unos minutos bajó de su habitación por las interminables escaleras que daban hacia un enorme salón.
Todo a su vista parecía impresionante si no fuera porque el ya estaba tan acostumbrado que no se sorprendió al notar que los muebles habían vuelto a cambiarse para armonízar mejor con el cambio de estaciónes.
Incluso los girasoles y tulipanes de los floreros ahora solo eran rosas blancas con helechos de fantasía, a pesar que Jason prefería flores naturales, debido a las alergias de su alfa no podian tener ninguna flor que no fuera artificial dentro de la casa.
-Señor?...- El mayordomo que estaba cambiando los jarrones, le llamó al observarlo distraído.- ¿Se encuentra bien?...- Preguntó con un tono de preocupación.
Pero Jason solo negó con la cabeza: -No es nada, solo estoy un poco cansado porque tuve insomnio... Ya tomé mi medicamento...- Jason se dirigió hacia el comedor.
El mayordomo que ya era un hombre entrado en sus años, se acercó hacia la cocina y preparó un jugo de frutas que sirvió en un vaso de cristal para luego colocarlo frente a Jason.
-Señor, procuré alimentarse mejor... Si el amo se entera que ha estado alterando sus horarios, me temo que no solo usted saldra perjudicado...- Le llamó la atención con una expresión paternal y cercana.
Jason miró el jugo de frutas y estiró la mano para acercar el vaso hacia si mismo: - Lo lamento Thomas, tendré mas cuidado en el futuro...- Bebió el jugo en tragos pequeños.
Thomas Hirch era un beta que siempre estuvo al servicio de la familia Fitzroy desde una edad temprana, sus antepasados tenian un miembro que estaba al pendiente del cuidado del hijo mayor de cada nueva generación.
Thomas originalmente era el mayordomo del padre de su esposo, pero al haber perdido la vida en un accidente luego de su boda, pasó a cuidar de Alexander Fitzroy, el actual cabeza de familia con quién Jason estaba casado.
Jason no comprendía de todo la dedicación del mayordomo o el hecho de que único hijo también estaba bajo el servicio de Alexander, el padre cuidaba la casa y el hijo era el asistente personal.
Muchas veces tuvo la curiosidad de cuestionar su lealtad a los Fitzroy, sin embargo siendo él, siendo un Omega que apenas tuvo la suerte de pertenecer a esa familia, no tenía la posición que se requería.
O eso es lo que su suegra le dejo claro desde el primer momento, Jason era el Omega de Alexander Fitzroy mas no era mayor a los sirvientes de su familia, él solo tenía un deber y lo había cumplido hace 17 años.
-Como Omega, solo tienen un deber y tu una única función... Asi que te sugiero no aspirar mas allá de tus posibilidades...
Fueron las palabras de aquella alfa el día de la boda, por suerte el tiempo que vivió con su padre hizo de Jason alguien que podía manejar a una persona con esa perspectiva.
Luego de 2 años del matrimonio, Jason Arlette finalmente dió a luz al próximo heredero de los Fitzroy, un niño que apenas conocía, ya que desde el primer momento su suegra le arrebato la crianza de su hijo, aunque en ese momento Jason sufrió por la separación, no tenía ningún medio para poder negarse y recuperarlo.
Alexander por su lado se encargó de sembrar la esperanza en Jason, diciéndole que iba a convencer a su madre para dejarle acercarse al niño, dichas palabras solo hicieron que Jason pudiera tener contacto un día de cada mes, pero a los 8 años el niño decidió que no quería convivir mas con su padre omega, lo que destrozó su corazón.
- Thomas, gracias por tu cuidado...- Jason agradeció y dejó el vaso vacio sobre la mesa para luego levantarse.
El mayordomo recogió la mesa en silencio, lo que fué bueno para Jason para salir de la casa sin dar muchas explicaciones.
El aire frio de afuera golpeó nuevamente el rostro de Jason haciendo que este se encogiera en su abrigo, dando algunos pasos cruzo la fuente y el terreno largo que daba con la entrada principal.
-Señor Arlette, ¿no prefiere que llamemos al conductor para usted?...- Preguntó el guardia de la puerta.
Jason solo sonrió tranquilamente y con vos suave respondió: - No iré a la ciudad, asi que no es necesario... Si alguien pregunta por mí, solo díganle que salí a caminar hacia el templo.
-Pero...- El guardia no parecía convencido.
Jason le dirigió la mirada y nuevamente hablo con calma: - Thomas ya está informado al respecto, confírmalo con él...- Explicó con convicción.
A lo que finalmente el guardia abrio la puerta principal y dejo que Jason saliera de la Villa.
Por supuesto era molesto que todo el mundo en ese lugar siempre estuviera al pendiente de sus movimientos, pero Jason no podia evitarlo, la única persona que no tenía éstos problemas no era otro que su alfa o la familia de este.
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Luego de una larga caminata finalmente llego hacia lo que parecía ser un pequeño negocio para los turistas, sin pensarlo mucho, Jason ingreso al lugar para comprar un café y el periódico del día.
Después de pagar a la cajera, se dirigió hacia unas mesas que estaban al fondo del local, acomodadose en una que estaba alejada del resto casi al rincón, bebio algunos sorbos y comenzó a leer.
Uno de los titulares llamó su atención de inmediato.
"LAS ÚLTIMAS PROTESTAS DE IGUALDAD DE GÉNERO EN BENEFICIO DE LOS OMEGAS, ACABA DE COBRAR LA VIDA DE VARIOS TRAUSENTES A PUERTAS DEL JUZGADO IMPERIAL"
La nota informativa decía que al menos 5 personas habian muerto en el enfrentamiento y uno de ellos siendo omega, aunque las autoridades no tenian en claro del como se dio su deceso, al parecer no habían testigos y el cuerpo solo apareció en un rincón junto a los heridos.
- Omegas peleando, já ... Que alfa dejaría que su omega este haciendo estas cosas?...- Un hombre que estaba junto a la cajera se burlo de inmediato.
Jason levantó la vista y escuchó la conversación en silencio.
- El sistema existe por algo y ha estado funcionando así por años... Y ahora vienen estos niños queriendo cambiar las reglas...es una estupidez...
La cajera por su lado añadió: - Yo sigo pensando que solo estan buscando algún beneficio, los omegas viven bien y no entiendo la necesidad de hacer estas cosas... Todos ellos siempre terminan casados con familias adineradas debido a su escases y solo deben parir una vez.
-¿Verdad que sí? Solo deben abrir las piernas y tendrán un buena vida... Tienen tanta suerte y no lo valoran..
El hombre estallo en risas seguido por la cajera, por supuesto para Jason, escuchar algo asi, hizo que el cafe en su boca supiera mas amargo de lo que era.
Sin decir nada, se levantó dejando el cafe a medio beber y salió del lugar con un claro disgusto en su rostro.
Aunque el par de personajes que eran la causa de su malestar, ni siquiera parecieron notar su presencia en ese momento.








