CapĂtulo 1
Chanyeol #1 ↔️ Jungkook #1Kyungsoo #1 ↔️ Jimin #1
Chansoo #1 Namjin #3 Yoonseok #4
Jungkook
Después de dar vueltas a lo largo de todo mi territorio, troté de regreso a mi cabaña. Gotas gordas de lluvia empaparon mi pelaje, pero no me importó. Me gustaba la lluvia. La lluvia disuadió a muchos bichos, tanto humanos como animales, de salir de sus escondites.
Esta noche estaba oscuro. Pocas estrellas cubrĂan el cielo. La luna estaba medio llena. Para cuando regresara a mi cabaña, estarĂa completamente empapado. Jimin se quejarĂa y se preocuparĂa si supiera que habĂa vuelto a estar bajo la lluvia.
Jimin. A pesar de que estábamos a cientos de millas de distancia, todavĂa podĂa recordar su dulce sonrisa. Su aroma tentador.
NingĂşn otro Omega me afectĂł de la forma en que lo hizo.
Aunque mis hermanos Chanyeol y Namjoon habĂan encontrado a sus compañeros, siempre supe que yo era el extraño. Nadie querĂa un Alfa que prefiriera vivir aislado, que pudiera ver fantasmas.
Me gustaba estar aquĂ en el bosque tranquilo. Las interacciones sociales y las reglas siempre me dejaron perplejo.
¿Qué estaba tramando Jimin ahora? Mencionó en nuestro último texto que iba a tener una cita.
RecordĂ© haber visto rojo cuando vi su mensaje. No tenĂa derecho a estar celoso, por supuesto. Jimin y yo solo Ă©ramos amigos. AfirmĂł que nunca funcionarĂa entre nosotros. No estaba buscando una relaciĂłn. Jimin tambiĂ©n creĂa que era demasiado mayor para mĂ.
Era una mierda, por supuesto. La edad no importaba. Él tenĂa cuarenta años. Yo tenĂa treinta y dos años. Una diferencia de ocho años no fue mucha. Si realmente quisiera, lo perseguirĂa. Tal vez se resistirĂa al principio, pero no pasarĂa mucho tiempo antes de que lo redujera. HabĂa potencial entre nosotros. QuĂmica innegable.
Lástima que no estaba en condiciones de convertirme en el compañero de nadie, especialmente de Jimin.
Jimin era el alma de cualquier fiesta. Era una luz solar pura y cegadora. No podĂa imaginarme pedirle que dejara todo y se mudara aquĂ en medio de la nada. AquĂ, era solo yo... la mayor parte del tiempo.
Me congelĂ© cuando casi pasĂ© junto a mi hermano Sam. No era realmente Ă©l. Solo su fantasma. Mi madre biolĂłgica habĂa sido una bruja. Steve, mi padre adoptivo, dijo que ella siempre habĂa podido ver espĂritus inquietos.
Supongo que heredĂ© su don. Sam parecĂa translĂşcido, pero sin duda era Ă©l. No sabĂa por quĂ© lo habĂa estado viendo Ăşltimamente. Por quĂ© me perseguĂa a mĂ en lugar de a Chanyeol. Chanyeol estaba cuidando a sus hijas, Liz y Meg, despuĂ©s de todo.
¿Por qué acecharme?
ÂżFue porque solo yo podĂa verlo y nadie más? Durante mucho tiempo, Namjoon creyĂł que estaba loco. Por otra parte, la mayorĂa de la gente en esta ciudad lo hizo. Namjoon solo cambiĂł de opiniĂłn Ăşltimamente, cuando le dije que veĂa a Sam con más frecuencia.
Sam levantĂł la mano.
¿Qué intentas decirme, hermano?
No podĂa abrir la boca, no cuando estaba en mi forma de lobo. Sam no hablĂł. Los muertos rara vez lo hacĂan. Sam señalĂł hacia el este, hacia un camino que sabĂa que conducĂa al rĂo.
ÂżPor quĂ© allĂ? Cuando me volvĂ hacia Sam de nuevo, se habĂa ido. DejĂ© escapar un bufido. TĂpico de fantasma. ÂżPor quĂ© siempre tenĂan que ser tan crĂpticos?
No tenĂa tiempo para estas tonterĂas. TenĂa que regresar a la cabaña. Estaba esperando un mensaje de texto. Jimin dijo que me enviarĂa un mensaje si su cita resultaba un fracaso. Yo era su tarjeta para salir de la cárcel.
Usamos el truco de “Necesito irme porque tengo una emergencia personal”. Lo habĂamos estado haciendo más a menudo, porque todas sus citas resultaron ser horribles. En el fondo, estaba feliz de que todas sus citas fueran una mierda.
ÂżEso me convirtiĂł en una persona terrible?
Quizás, pero Jimin se merecĂa lo mejor. No un Alfa arrogante que no entendĂa lo increĂble que era. Jimin criĂł a tres hijos solo. DirigiĂł su propio negocio de catering con Ă©xito.
HabĂa estado cuidando a los demás durante tanto tiempo que necesitaba un Alfa que se ocupara de sus necesidades para variar. Lástima que no fuera ese Alfa.
El olor a cobre me hizo detenerme. Aunque la lluvia embotaba mis sentidos, el olor a sangre no se me escapó. Corrà hacia la fuente. La lluvia empañó mi entorno y se llevó todo, incluida cualquier evidencia de sangre. Dejé escapar un gruñido molesto, frustrado.
El olor casi se habĂa ido. EstudiĂ© el claro al que me llevĂł Sam.
PodĂa escuchar el goteo de agua corriendo cerca. El rĂo. ÂżLa persona que Sam querĂa que encontrara se dirigiĂł en esa direcciĂłn?
Confiando en mis instintos, me dirigĂ a la zona del rĂo. ExplorĂ© el banco pero no vi a nadie. Vi un tronco caĂdo viajar rĂo abajo.
El agua no estaba tranquila esta noche. Estaba enojada y furiosa.
Un individuo herido no podrĂa cruzar al otro lado, no sin ser arrastrado. Me quedĂ© allĂ unos minutos más, luego retrocedĂ hasta donde Sam hizo su apariciĂłn.
Esperaba que mi hermano tuviera más pistas, pero no estaba por ningún lado. Gruñendo entre dientes, decidà que era una completa pérdida de tiempo. Pero los muertos no dieron pistas a los vivos a menos que fuera importante. Una vez más, me dije.
Regresé a donde olà la sangre.
Esta vez, eché un buen vistazo a mi alrededor.
Me acerquĂ© a la base de un viejo roble y apartĂ© zarzas y arbustos con las patas. AllĂ. Alguien dejĂł una huella de sangre en la corteza del árbol. Entonces. Alguien habĂa estado aquĂ. Sam no me habĂa llevado por mal camino despuĂ©s de todo. ÂżQuiĂ©n era esta persona que mi hermano muerto querĂa que encontrara? ÂżQuĂ© esperaba que hiciera?
La lluvia caĂa en un torrente. Una o dos horas más tarde, era difĂcil decir la hora en que estaba aquĂ, decidĂ rendirme. Quizás la persona a la que se suponĂa que debĂa cuidar, finalmente encontrĂł refugio.
Lo siento Sam, pensĂ©. RegresĂ© a mi cabaña, completamente empapado y todavĂa frustrado por no haber logrado localizar al misterioso extraño que Sam querĂa que encontrara.
Ver las luces de mi cabaña a lo lejos me aliviĂł. Me vendrĂa bien una ducha caliente, pero primero comprobarĂa si me perdĂ algĂşn mensaje de Jimin. Antes de que pudiera poner un pie en mi porche, un gemido golpeĂł mis oĂdos.
HabĂa estado con los hijos de mis hermanos con la suficiente frecuencia como para reconocer el sonido. Un bebĂ© quejándose. Cada mĂşsculo de mi cuerpo se tensĂł. Vi el bulto rosado y hĂşmedo que estaba frente a mi puerta.
Por un segundo, no me movĂ. ÂżFue esto una trampa? AnticipĂ© algĂşn tipo de ataque, pero cuando no pasĂł nada durante los siguientes segundos, me dirigĂ con cautela al bulto en mi puerta. No podrĂa haber un bebĂ©.
Tal vez fue Namjoon, tratando de gastarme una broma. No me sorprenderĂa que alguien pusiera una muñeca parlante en esa manta rosa. DescartĂ© el pensamiento. Incluso Namjoon no era capaz de una broma tan cruel.
EnterrĂ© mi nariz en la pila de mantas. Un par de brazos regordetes me agarraron por el hocico y mirĂ© fijamente una cara diminuta. Ojos azules se clavaron en los mĂos.
El sonido de la lluvia y la tormenta se desvaneció. Me maravillé de la fuerza de los diminutos dedos de esta pequeña criatura y de la fuerza con que se aferraba a mi pelaje. Las pocas veces que fui a la ciudad, los lugareños y los turistas siempre me evitaban por mi tamaño y apariencia, pero ¿este bebé?
No parecĂa importarle que un lobo enorme la estuviera oliendo. DejĂł de llorar de inmediato y me arrullĂł. Me quedĂ© helado. Ella no olĂa a humano. Definitivamente un shifter. ÂżPero de quiĂ©n era la niña? Suavemente apartĂ© mi hocico. Me mirĂł fijamente durante unos segundos y luego empezĂł a llorar de nuevo.
Cambié de nuevo a mi forma humana y me arrodillé frente a ella. El trueno retumbó y ella lloró aún más fuerte. La levanté con cautela.
TenĂa algo de experiencia con niños, pero no mucha. Ella pareciĂł reconocerme en cualquiera de las formas, porque se calmĂł cuando la acomodĂ© en mis brazos. Me empujĂł de nuevo con sus pequeños brazos.
—¿Quién eres tú? —Yo pregunté. —¿Quién te dejó aqu�
MirĂ© por encima del hombro, todavĂa esperando algĂşn tipo de trampa. Un relámpago atravesĂł el cielo negro como la tinta, seguido de un trueno. El bebĂ© gimiĂł. CreĂ ver un par de ojos azules asustados en un rostro pálido en la distancia.
Al principio pensé que era otro fantasma, pero el relámpago volvió a brillar. No era traslúcido como Sam. Definitivamente un ser vivo. Un Omega. Abrió la boca, pero no pude entender sus palabras.
—Oye, —grité, pero el trueno ahogó mi voz. —¿Este bebé es tuyo?
Sin respuesta. El hombre habĂa desaparecido, al igual que Sam.
¿Qué demonios?
—Mierda, —murmuré mi aliento.
No podĂa ir tras Ă©l, no con un bebĂ© en brazos. La mirĂ©. Estaba pálida como su padre. La manta con la que la habĂan envuelto estaba empapada. Puede que no sepa mucho sobre bebĂ©s, pero sabĂa que ella necesitaba calentarse.
EchĂ© una Ăşltima mirada al lugar donde vi al hombre, con la esperanza de volver a verlo allĂ. No tuve tanta suerte. No tuve más remedio que traer al bebĂ© adentro.
Me apresurĂ© al baño, dejando charcos de agua en los pisos de madera. La dejĂ© suavemente sobre la encimera, apretando los dientes. ÂżQuĂ© deberĂa hacer despuĂ©s? El pánico casi me abruma.
ToquĂ© su brazo, sorprendido de lo frĂa que estaba. Le quitĂ© las mantas empapadas. Luego le quitĂ© el mono. Su piel todavĂa estaba tan frĂa. Sus pequeños ojos cayeron. Eso no fue una buena señal. EscuchĂ© atentamente los pequeños latidos de su corazĂłn.
Tan lento y débil.
ÂżEra el Omega que acababa de ver su papá? ÂżPor quĂ© la sacarĂa con este tipo de clima? ÂżPor quĂ© dejarla conmigo? Tantas preguntas pasaron por mi cabeza, pero dudaba que encontrara alguna respuesta pronto.
Primero lo primero. Necesitaba calor. La levantĂ© de nuevo y la apretĂ© contra mi pecho. Los shifters ardĂan naturalmente calientes.
Ella se movió en mis brazos por unos momentos, luego se relajó. La sostuve allà durante unos segundos. Eso pareció funcionar. ¿Cuál fue el siguiente paso? ¿Darle un baño?¿Alimentarla? ¿Y su padre?
Mi teléfono empezó a sonar desde algún lugar de la cabaña. Casi me olvido de Jimin.
Jimin. Él fue la respuesta a mis oraciones. Jimin sabrĂa quĂ© hacer con un bebĂ©. Ni siquiera sabĂa por quĂ© mi primer pensamiento no fue llamar a ninguno de mis hermanos. TenĂan sus familias, sus propios hijos de los que preocuparse, pero sabĂa que vendrĂan corriendo si les preguntaba.
TodavĂa cargando al bebĂ©, fui en busca de mi telĂ©fono. El bebĂ© se habĂa quedado dormido. Los latidos de su corazĂłn y el subir y bajar de su pecho me dijeron que todavĂa estaba viva. No habĂa arruinado esto todavĂa. Me preguntĂ© cuál era su nombre.
No hay tiempo para nada de eso.
EncontrĂ© mi telĂ©fono en mi cama. Con mi mano libre, lo recogĂ. Tres mensajes de texto perdidos de Jimin y una llamada. Debe estar enojado, pero, de nuevo, lo entenderĂa si le explicaba la situaciĂłn. Lo llamĂ© y su voz enojada me llenĂł de alivio.
—Jungkook, —comenzó.
—Jimin, —lo interrumpĂ. —Necesito tu ayuda en este mismo instante.
—Eres arrogante...
—Jimin, por favor. —No le roguĂ© a nadie y Jimin lo sabĂa. Mi voz lo hizo detenerse.
—¿Jungkook? ÂżPasĂł algo? ÂżEstás herido? —Él demandĂł. AhĂ estaba Ă©l. En su esencia, Jimin era un cuidador. Siempre anteponĂa las necesidades de los demás a las suyas.
—Ayuda. Bebé. —Apenas saqué las palabras de mi boca cuando el bebé se despertó. Ella comenzó a llorar de nuevo. ¿Qué estaba haciendo mal? —Cabaña.
—EstarĂ© ahĂ. —Jimin terminĂł la llamada.
No hizo más preguntas. SabĂa que siempre podrĂa confiar en Ă©l. Esa fue otra cosa que me gustĂł de mi Omega. No. No. Jimin no era mi nada. Él era solo un amigo.
Sigue diciéndote eso, dijo una voz oscura dentro de mi cabeza.
✧; :🎀: ;✧
Ay vv repitelo hasta que te lo creas.

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no me esperaba esta pareja desde el libro 2 pero desde el libro 3 ya me lo esperaba