Sweetest Pie

Summary

Harry es uno de los reposteros más conocidos de Londres y Louis uno de los clientes más complicados que ha tenido...

Genre
Lgbtq
Author
Cris
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝓢𝔀𝓮𝓮𝓽𝓮𝓼𝓽 𝓟𝓲𝓮

Harry se caracteriza por ser una persona tranquila, ama su trabajo, de verdad que lo ama, pero hay días que simplemente no son buenos, tanto como aquel.

Hace ya unos meses, uno de sus clientes más complicados, (ahora lo había llamado así porque vamos, de verdad que era demasiado complicado), le había pedido que el mismo hiciera su pastel de bodas.

Claro, no todo era fácil, era uno de los clientes más especiales que nunca antes había tenido, quería que todo fuera como el lo pedía y que además, fuera perfecto.

Ya había ido por lo menos unas cinco veces para hacer la prueba del betún para la cubierta y las cinco veces las había rechazado porque no era el color que buscaba, porque le faltaba azúcar o porque era demasiado dulce para él.

Terminaba con la paciencia de Harry poco a poco, podría mandarlo a la mierda en cualquier instante, era uno de los reposteros más conocidos de Londres y no creía que el simple hecho de no querer hacer un pastel fuera afectarle tanto si podía hacer otros miles mas a su manera.

Y claro, ese era uno de esos días en los que el hombre complicado iba para hacer una nueva prueba y terminar un poco más con su paciencia.

-Mierda, esto es demasiado dulce, le sobra azúcar, no serviré esta abominación como postre en mi boda- reclamó el hombre castaño, mientras escupía el poco betún que había probado y hacía cara de disgusto.

Harry tiro de sus rizos antes de suspirar, de verdad ese hombre terminaba con su paciencia.

-Oh joven Tomlinson, no se preocupe, acá hay un poco más que puede probar, este es diferente a la mezcla que tiene por acá- dijo el rizado mientras señalaba otro de los platos que contenían un poco de betún para las muestras.

-¡Pero que mierda es esto!- exclamo el castaño -Mierda, esto ni siquiera se acerca al color que te había pedido, eres un inepto- dijo molesto, sin medir sus palabras y haciendo enojar al más alto.

Por más que trato controlarse, no pudo hacerlo, mierda, además de que se estaba metiendo con su trabajo, ahora lo estaba insultando, maldito criticón de mierda.

-Señor Tomlinson, le he soportado muchísimas, pero hoy simplemente termino con mi paciencia- suspiró antes de volver a hablar, -se cree un gran experto en esto ¿no?, mierda, viene aquí a criticar mi trabajo como si fuera algún crítico de restaurante que sé yo- termino, molesto.

-El magnifico Styles se ha enojado, te voy a pagar por esto, no te preocupes, lo quiero tal y como te lo he pedido antes- dijo antes de comenzar a avanzar a la entrada.

Harry lo detuvo antes de que este saliera por la puerta.

-¿Y como es que lo has pedido?, perdón, de tantas pruebas se me ha olvidado todo, se me ocurrió una mejor idea- una grandiosa idea parecía para el.

-Habla que no tengo tiempo- así es, el señor Tomlinson además era un grosero de primera, amargado y exigente.

-Nada de lo que hago te parece correcto, pero, ¿que tal si tú vienes y me muestras que es lo que en realidad quieres?, digo, pareces un experto en el tema y haz demostrado saber más que yo- levanto una de sus cejas en forma de reto, esperando a que el ojiazul aceptara.

-Esta bien Harry, puedo demostrar que soy mucho mejor que tú y te daré unas clases para que aprendas -dijo el castaño con bastante confianza en su voz- te veo mañana- termino con esa simple frase la conversación y salió del local, dejando a Harry con un rostro entre indignación y sorpresa por la seguridad con la que el ojiazul le había respondido a su petición.

De verdad que poco a poco se quedaba sin paciencia, o mejor dicho, paciencia era lo que ya no tenía, no entendía como era que seguía soportando a ese tal Louis Tomlinson.

Siguió con su trabajo del día, porque a pesar de todo debía de terminar los pendientes que tenía para antes de irse a casa, de verdad, había sido un día de mierda y el señor castaño no cooperaba, solo esperaba que después de la cita de mañana aprendiera una lección y se diera cuenta que su trabajo tampoco es fácil, aunque lo parezca.

Y que claro, evidentemente, no merece soportar los malos tratos de un joven amargado, y que seguramente era así porque estaba a punto de casarse. Pobre.

☼☼

La noche había pasado rápida para Harry, se había acostumbrado a la rutina de siempre, llegar a su casa después de un día de trabajo agotador, alimentar a su pequeño gato y ver un maratón de su novela favorita antes de quedar dormido, luego levantarse para tomar un baño, prepararse el desayuno e irse a su local, el que le ayudaba a subsistir y al que amaba tanto como a su vida.

Porque vamos, pasaba la mayor parte del tiempo en aquel lugar que había vivido muchísimas experiencias a decir verdad, disfrutaba lo que hacía y vivía momentos que quedaban guardados en su memoria para siempre. Ese lugar era su vida entera.

Entro al pequeño local, saludo a todos sus trabajadores como de costumbre y se amarró el cabello en un pequeño rodete antes de entrar a la cocina.

Aquel día tenía una visita especial y se debía de asegurar que todo estuviera en orden, ademas debia tener todos los ingredientes necesarios listos y le emocionaba el hecho de ver cómo Louis hacía el intento por imitar su trabajo.

Había estado tan enfocado en hacer su trabajo que el día había transcurrido realmente rápido, todo su ambiente había sido de relajación y se dedicó totalmente a hacer cupcakes, decorar pasteles, preparar brochetas y algunas manzanas con caramelo, entre muchas cosas más. No se había dado cuenta cuando que la jornada había terminado hasta que el último empleado se despidió de él y le deseó una linda noche.

De Louis nunca vio ningún tipo de señal de vida y eso le parecía increíble, ahora entendía el motivo del por qué su día había sido tan bueno.

Se preguntaba el motivo del repentino cambio de opinión de Louis y se hacía por triunfador, seguro no se atrevía a ver que tan difícil era el trabajo de Harry y el estaba contento con eso.

Pero al parecer había cantado victoria antes de tiempo, cuando estaba a punto de cerrar el local, el pequeño hombre se dio la dicha de aparecer, dándole un susto a Harry y haciendo que su ánimo decayera.

Era demasiado bueno para ser verdad.

-Perdón por la tardanza, se que estabas a punto de cerrar pero tenía otros asuntos que resolver con mi prometida, asuntos importantes claro- mencionó recalcando lo último y pasando dentro nuevamente.

El rizado suspiró antes de volver a entrar y camino a la cocina haciendo la señal para que Louis lo siguiera.

Si de verdad quería terminar con eso, lo debía de hacer lo antes posible.

-Bien, si tanto te interesa, en el refrigerador tienes los ingredientes, algunos otros están en la alacena y supongo que ya sabes como prepararlo, yo estoy aquí solo para observar y aprender- se recargo sobre la barra de la cocina y se cruzó de brazos en espera a lo que Louis fuera a hacer.

-Okay, creo que necesitaré mantequilla, extracto de vainilla, azúcar, leche y el colorante ¿verdad?- pregunto algo indeciso al rizado frente a él.

-No lo sé, eres el experto aquí, tú lo harás a tu manera- dijo simple he hizo un movimiento con la cabeza.

-Si, así recuerdo que era como lo preparaba mi abuela, ahora buscaré los ingredientes- murmuro más para el, que para Harry, que permanecía recargado en la barra a la espera de lo que Louis fuera a hacer.

-Muy bien, por aquí está la mantequilla y la leche, ahora es momento de buscar lo que falta- volvió a mencionar el castaño mientras tomaba los ingredientes y buscaba los que faltaban.

Llevo todos los ingredientes consigo y los puso sobre la barra para después buscar una batidora con la mirada.

-La batidora está por allá- el rizado parecía que le había leído la mente, mientras señalaba una estantería con utensilios de cocina.

-Oh, muy amable, gracias- dijo simple mientras caminaba a la estantería y tomaba el artefacto con extremo cuidado, no quería salir debiendo después de todo.

Puso la batidora sobre la barra y preguntó -Mierda, ¿como se enciende esto?- dijo confundido.

-Eres el experto aquí, debes de saberlo- El rizado quería apiadarse un poco del castaño al ver que no sabía absolutamente nada de lo que estaba haciendo, pero luego recordó todo lo que le hizo pasar y era lo menos que podía hacer después de todo. Quería que Louis aprendiera la lección.

-Oh si, soy el experto- rodó los ojos mientras intentaba encender el utensilio.

-Dios, si tan solo enchufaras la batidora a la corriente de luz te darías cuenta como funciona- el rizado no lo podía creer, tampoco lo quería ayudar pero al parecer no le funcionaba bien el cerebro.

-Perdón, perdón, no me había dado cuenta- enchufó el artefacto a la corriente de luz y presiono el botón de encendido para que esta comenzara a batir, luego agarro la mantequilla y la integro dentro del bowl.

Harry tenía su atenta mirada a todo lo que Louis hacía frente a él, parecía tan concentrado que no se había dado cuenta que ya era el momento de agregar los demás ingredientes restantes.

De verdad, su trabajo era más difícil de lo que parecía, pero a veces algunas personas no valoraban el esfuerzo que le costaba hacer todo y la dedicación que le ponía.

Luego de unos minutos más, Louis agregó un poco de extracto de vainilla y una gran cantidad de azúcar glass. En serio que se había excedido, pensaba Harry, pero el no era quien para decirle que hacer, al final de cuentas, Louis sería quien le daría una clase y le mostraría el punto perfecto del betún para su pastel.

Termino agregando un poco de leche y una cantidad considerable de colorante y se dio cuenta que ya lo había echado a perder.

-Oh no, ese no es el color que me pediste, Louis- dijo el rizado simple mientras observaba al castaño terminar de hacer su mezcla.

-Claro que si, que tú no lo hayas ejecutado bien y que no te quedará no es mi culpa- le respondió el ojiazul, aunque con confianza para intentar convencer al menor, mintiendo obviamente, no iba a decirle a Harry que de verdad se había equivocado y prefería cambiar de opinión y fingir que si quería ese color para su pastel.

-Okay, ahora, ¿puedes probar tu mezcla y decirme que es el punto exacto?, necesito escuchar tu propia voz diciendo eso- el tono sarcástico en Harry se hacía notar. Si se había quejado por sus anteriores mezclas porque eran demasiado dulces, por esa seguro y le iba a dar diabetes.

-Prefiero que la pruebes tú primero y veas a lo que me refería cuando decía que quería que la cubierta estuviera perfecta- se la regreso Louis, manteniendo en su mente que su mezcla era mejor que todas las que Harry había hecho para las pruebas antes y digna de estar en su pastel de bodas.

-Te veo tan seguro de lo que hiciste, pero mejor prefiero que probemos juntos y luego me digas la cantidad exacta que agregaste de los ingredientes para hacerlo tal y como tú lo quieres- el ojiverde tomo una cuchara de la estantería y se dirigió a la barra donde se suponía que estaba la mezcla de betún hecha por el mismo castaño.

Tomó un poco con la cuchara y probó, saboreando el evidente exceso de azúcar y haciendo una cara de disgusto por la, posiblemente, más abominable mezcla que nunca antes había probado en su vida.

-Sé que te gustó, pero no vas a admitirlo porque no quieres aceptar que lo hago mejor que tú, experto profesional- el castaño alzo una ceja en forma de superioridad y se encogió de hombros esperando a que el más alto hablara.

-Oh, claro, ¿por qué no pruebas tú mismo?- dijo entregándole la cuchara y haciéndose a un lado para que el ojiazul pudiera tomar la mezcla.

Este tomó una pequeña porción con la cuchara y se lo llevó a la boca, saboreó un poco y después escupió, haciendo reír a Harry.

-Bien, ¿eso es lo que quieres entregar de postre en tu boda?, ¿verdad?- se burló nuevamente del evidente fracaso del mayor y hizo un gesto que demostraba que el había triunfado. Como siempre.

-Esto es una mierda, pero puedo intentarlo otra vez, estoy seguro que esta si me queda- se dirigió nuevamente a tomar unos nuevos ingredientes y se puso a hacer mas mezclas.

Tres mezclas más y el castaño se había dado por vencido.

Algunas le quedaban más dulces que la anterior, la consistencia de la mezcla era un asco o simplemente el color que le resultaba no era el que estaba buscando.

Su paciencia terminaba poco a poco y la frustración le ganaba. Si era más difícil de lo que parecía.

-Mierda, es el tercer intento y me sale mal, no puedo con esto, tú ganas- el castaño suspiro y se jalo un poco el cabello, aceptando su derrota y sintiéndose mal por todo el trabajo que le había dado a Harry. No debió haberse puesto tan exigente, pero vamos, es su boda, quiere que todo sea perfecto.

El rizado se acercó poco a poco a la barra y acorraló a Louis contra esta, tomando la poca paciencia que quedaba y jurando que sacaría toda su frustración y enojo en ese momento.

-Escúchame, de verdad, esto es más difícil de lo que parece- inhaló un par de veces antes de continuar, -no sabes todo el estrés que tuve que vivir estos últimos días por tu maldita culpa, me he enfocado tanto en que tu pastel salga tan perfecto como tú quieres, pero parece que tú- señalo su cien con su dedo y siguió hablando, -pequeña mierda insolente,-okay, no eran necesarios los insultos pero de verdad se encontraba molesto, entiéndalo- solo viene a complicarme la existencia, porque nada de lo que hago te parece, ahora vienes a demostrarme que tampoco eres un experto de lo que presumes ser y luego te disculpas como si fuera tan fácil- el pecho de Harry subía y bajaba intensamente. De verdad no podía seguir conteniendo el enojo que durante muchos días tuvo que soportar.

-Perdón, sé que fui un grosero y que la manera en la que te trate no fue la mejor, me metí con tu trabajo sin saber pero no era mi intención, de verdad- Louis no sabía por qué, pero ver al rizado tan alterado frente a el, ver como su pecho subía y bajaba y ver su perfecta mandíbula apretada por el enojo, lo ponía caliente. Nunca antes le había pasado algo así y no sabía lo que corría por su mente para pensar en esas cosas, vamos, es heterosexual y esta a punto de casarse en unas semanas.

-No, perdón nada, ademas de despreciar mi trabajo, ahora vienes y terminas con mis ingredientes con tus estupidos intentos por demostrarme que sabes más que yo- se acomodo los rizos que se habían salido de su rodete y continuó hablando, -¿sabes como me he ganado el lugar que tengo ahora?, no, claro que no sabes, estudie por tanto tiempo, tome cursos como no te imaginas, trabaje horas extras para poder pagar mi universidad y mis cursos, y he sabido hacerme destacar entre los demás porque disfruto lo que hago y lo hago a mi manera- dio un respiro antes de continuar y miro al ojiazul a los ojos, -eres el peor cliente que nunca antes había tenido, eres un complicado de mierda-.

Louis observaba atentamente cómo la boca del rizado se movía cuando hablaba y se relamía los labios. Parecía alguien jodidamente sexy y caliente y había dejado de escucharlo hace ya tiempo.

-Es por eso que mi trabajo no es fácil Louis, y tú vienes con tus exigencias y lo complicas más- término su pequeño discurso y suspiro. De verdad que necesitaba desahogar todo lo que había guardado desde que acepto el trabajo del castaño. -¿Qué, no vas a decir nada?- preguntó al ver al ojiazul perdido en otro mundo, -Claro, ahora no dices nada porque sabes que todo lo que digo es verdad, maldito complicado de mierda-.

Y sin poder soportarlo mas, Louis lo beso, dejando a Harry sorprendido por lo que estaba pasando y cumpliendo ahora si, el deseo de besarlo que le había surgido desde que este había comenzado a hablarle.

Harry enredo sus manos en el cuello de Louis, y este colocó las suyas sobre la cintura del contrario, sus respiraciones aceleradas y el chasquido de sus besos era lo único que se lograba escuchar en la cocina en ese momento.

Todo el enojo que Harry tenía unos momentos antes se había esfumado y ahora sus auras eran de puro deseo y placer.

El rizado reaccionó luego de un par de minutos y se separó abruptamente del castaño, sorprendiendo a este y provocando que quitara sus manos de su agarre.

-¿Pasó algo?- pregunto el castaño luego de el repentino cambio que el rizado había presentado, tratando de regularizar su respiración.

-Eres un hombre comprometido maldita sea, esto está mal, no puedo hacerlo- Harry intento caminar a la salida pero Louis lo tomó rápidamente de la muñeca, jalándolo y ahora siendo el quien lo acorralaba contra la barra.

-Maldita sea, eso no importa ahora Harry, eres tan jodidamente sexy que juro que quiero follarte tan duro en este momento contra la primera superficie plana que se me ponga enfrente- en definitiva, Louis se había vuelto loco, mejor dicho, había comenzado a pensar con la polla.

Harry gimió ante aquellas palabras y acercó a Louis para darle un nuevo beso, ahora más desesperado y caliente que el anterior. Estaba mal lo que estaba haciendo pero las anteriores palabras de Louis lo habían puesto tan caliente y él no era quien para negarse.

El rizado comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la camisa de Louis y después se dirigió a su cinturón, quitándolo y desabrochando la pretina de su pantalón.

-Heterosexual, claro que si- dijo el rizado con cierto tono de burla antes de arrodillarse frente al castaño.

Bajo su pantalón y su bóxer hasta sus tobillos y tomó la dura erección en su mano, masturbando un poco y besando la punta, saboreando el sabor salado del líquido preseminal del castaño y gimiendo de gusto al escuchar el jadeo del contrario.

Comenzó por lamer el falo desde la raíz a la punta y viceversa para después tomar uno de los testiculos del mayor en su boca y chuparlo, haciendo un sonido de "plop" cuando lo saco de su boca y metiéndose toda su erección, sintiendo cómo está chocaba con su garganta y lo hacía delirar.

Ahuecó sus mejillas y comenzó con la succión de arriba a abajo, provocando un obseno sonido que tenía loco al castaño.

Lamió a detalle la vena que resaltaba en la extensión del contrario y saboreó gustoso cada gota de líquido preseminal que le brindaba el castaño.

El ojiazul, sintiendo su orgasmo cerca, tomó a Harry por los cabellos y lo levantó del piso para después darle un nuevo beso, las manos de ambos terminando de desnudar al contrario y recorriéndose cada parte del cuerpo con desesperación y destreza.

Louis quería guardar cada momento en su mente, si iba a joderse casándose y dejar de disfrutar aquello, quería recordarlo el resto de su vida.

Tomó la erección del rizado y lo comenzó a masturbar sin despegarse del beso. Nunca antes había tocado otra polla que no fuera la de el pero, para ser su primera experiencia, lo estaba disfrutando a sobremanera.

Tomó un poco del betún que tenía frente a el en su mano y la untó con cuidado sobre la erección contraria. Así es, quería probar también el sabor de una polla en su boca, y aunque nunca antes había hecho una mamada, estaba seguro que haría el intento.

Se separó del beso y, como si fuera un experto, comenzó a mamar la dura carne frente a el, saboreando el sabor de betún mezclado con el líquido preseminal y gimiendo de gusto.

Todo lo que sucedía en aquella cocina parecía sacado de una película porno. Sus cuerpos sudorosos y sus respiraciones entrecortadas, acompañadas de pequeños gemidos que combinaban a la perfección, inundaban aquel cuarto.

-Mierda, para ser hetero y decir que nunca antes habías hecho esto, eres bueno- alabó Harry, echando su cabeza hacia atrás y disfrutando el placer que le brindaba el castaño.

-Cállate y pásame el betún, no podemos desperdiciar la comida como tú lo habías dicho antes y saboreado desde tu polla es lo mejor que he probado- dijo Louis en protesta y tomó el bowl que Harry le había puesto enfrente.

Untó como la primera vez y mamo más fuerte, ahuecando sus mejillas y regando más betún por todo el pecho y abdomen de Harry, enfocándose más en sus tatuajes. Quería lamerlos, joder claro que quería.

El rizado era un desastre de gemidos, sollozos y sudor, sus rizos se pegaban en su frente y sus ojos permanecían cerrados con fuerza. Lo que Louis hacía era fantástico, incluso había olvidado que era una persona comprometida y que estaba a punto de casarse.

Claro, quien recordaría algo como eso, si estaba teniendo la mejor mamada de su vida y estaba a punto de correrse.

Su abdomen se contrajo, anunciando la llegada de su orgasmo y Louis lo noto, atinando a decir: vamos bebé, córrete en mi boca, dame todo lo que tienes.

Fue lo único que el rizado necesito para correrse fuertemente en la boca del contrario, pegando un fuerte grito y aferrándose al corto cabello castaño del ojiazul.

El castaño recorrió todo el cuerpo contrario con su lengua, lamiendo cada parte de betún que había untando antes, mientras que el rizado temblaba a causa de su reciente orgasmo.

Metió uno de los pequeños pezones a su boca y succionó, lamió y chupo hasta asegurarse de dejarlo erecto para después pasarse al otro y darle la misma atención mientras escuchaba con detenimiento cada gemido que salía de la boca del rizado.

Era música para sus oídos a decir verdad, disfrutaba con tanto interés todo lo que el rizado estaba dispuesto a darle.

-Joder, eres tan bueno, me arrepiento de no haber hecho esto antes- dijo el castaño mientras observaba la imagen frente a él.

Harry con los ojos fuertemente cerrados, rizos desordenados y respiración acelerada, labios rojizos e hinchados y todos sus tatuajes a la vista.

Era perfecto, un Dios griego si le preguntaban, una creación divina del universo.

-Quiero que me folles, quiero que me folles tan duro que te recuerde por días, quiero que me dejes sin caminar una semana entera, quiero sentir como tu polla se entierra en mi culo- el rizado había ignorado las palabras antes mencionadas por el castaño y atinó a decir aquello. Estaba tan caliente que ya no media las cosas que decía.

-Lo haré bebé, claro que lo haré, me aseguraré de darte el mejor sexo de tu vida, que por más que lo intentes nunca encontrarás a alguien que lo haga igual que yo, derramaré cada gota de mi semen en tu culo y haré que me sientas por días, semanas incluso- dijo para después tomarlo del cuello y darle un nuevo beso, salvaje y desesperado.

Harry podría decir que había olvidado todo la jodida mierda que le había hecho pasar las ultimas semanas, si era así como lo estaba recompensando, quería que lo hiciera mas seguido, y Louis estaba dispuesto a liberar todo el estrés que el mismo había causado.

Louis se separó del beso y giró a Harry sobre su eje para después ponerse de rodillas tras el.

Tiro un escupo sobre su hendidura y observó cómo está caía lentamente sobre su entrada.

Se mantuvo por un momento observando la vista frente a él, antes de comenzar a chupar y lamer el agujero.

Chupo a conciencia de lado a lado y en círculos, escuchando los gemidos que Harry soltaba sin descaro, estaba seguro que cualquiera que fuera pasando por la calle los escucharía, pero eso importaba una mierda en ese momento, el estaba disfrutando todo lo que hacía.

-Maldita sea, deja de jugar y jodeme- el tono de desesperación en la voz del rizado se hizo evidente. Estaba tan caliente y quería sentir ya mismo la polla de Louis en su culo.

-Maldito niño desesperado, voy a joderte pero con mis dedos ahora, ten paciencia- respondió simple el castaño para después volver a su trabajo, chupando y succionando la caliente carne.

Luego de unos minutos de juego y saliva, inserto su nervio bucal hasta la mitad, haciendo círculos dentro, y jugando un poco más con la paciencia del rizado.

-Si vas a joderme, hazlo maldita sea- volvió a repetir el rizado, nuevamente desesperado, haciendo reír a Louis.

Con cuidado inserto uno de sus dedos en la apretada entrada y lo follo a la par de los movimientos que hacía dentro con su lengua.

Se encontraba fascinado, el agujero de Harry era extremadamente estrecho y no podía esperar a enterrar su polla en ese culo y sentir como sus paredes la aprietan. El solo pensarlo lo volvía loco.

Saco su lengua, para después ingresar un segundo dedo, haciendo tijeras dentro y asegurándose de dejarlo lo suficientemente abierto para recibirlo, la saliva hacía que todo fuera más resbaladizo y fácil.

Joder nunca había follado con un hombre, pero por la manera en la que Harry gemía estaba seguro que lo estaba haciendo bien. Realmente bien.

El rizado sintió como los dedos de Louis tocaron su punto y grito fuertemente, mientras pequeñas lágrimas corrían por sus mejillas.

-Si, vamos ahí, dale ahí- suplico el ojiverde mientras más lagrimas de placer salían de sus ojos y gemía desesperadamente.

El ojiazul volvió a dar en su punto y preguntó -Ahí amor- mientras el rizado asentía y gemía fuertemente.

Louis masacraba su próstata con sus dedos y estaba seguro que en cualquier momento podía correrse por segunda vez.

Sin poder evitarlo, el castaño agregó el tercer dedo a la entrada y los movió desesperadamente en círculos, deseando con dejarlo los suficientemente abierto como para que este recibiera su pene.

-Vamos maldita sea, deja de jugar y follame, demuéstrame que eres bueno por lo menos en esto- suplico nuevamente el rizado mientras observaba todo sobre su hombro. Ya habían tenido suficiente después de todo.

Louis tampoco podía soportarlo más, así que saco sus dedos del interior para después pararse en su lugar y protestar después.

-¿Que pasa?- pregunto Harry al escuchar el gruñido de Louis.

-Mierda, no tengo lubricante, no quiero lastimarte- dijo algo preocupado.

-Oh, yo si, en mi mochila tengo una pequeña botella que siempre llevo a todos lados- observo como el ojiazul lo miraba con curiosidad, -¿que?, uno nunca sabe en qué momento la puede necesitar, recuerda que hombre prevenido vale por dos- rió al ver la expresión en el rostro de Louis.

Y no es que tampoco hubieran follado si no tenían lubricante, era algo absurdo a decir verdad, pero prefería hacerlo así, necesitaba estar bien seguro de que podría caminar al día siguiente.

Louis no quizo esperar más y busco la mochila de Harry que estaba en el perchero de la habitación trasera. Tomó la botella de lubricante y leyó la etiqueta. Lubricante sabor chocolate, interesante.

Regreso a su lugar y abrió el lubricante, untando sobre toda su polla hasta asegurarse de dejarla brillante.

Ayudo a Harry a recostarse sobre la barra y separó sus piernas con extremo cuidado para colocarse entre estas.

-¿Estas listo?- pregunto mientras untaba un poco más de lubricante sobre la entrada del menor.

-Joder no preguntes, tú solo métela y ya- estaba desesperado, de verdad, ya había tenido suficiente y quería terminar de una vez por todas.

El castaño dirigió la cabeza de su polla lentamente al agujero y se introdujo con extremo cuidado, al pendiente de cada gesto que el contrario mostraba y listo para detenerse si este se lo pedía.

Una vez que toda su polla estuvo dentro, esperó un rato para que este se acostumbrara a su tamaño y comenzó con un vaivén lento, disfrutando cada una de las sensaciones que su cuerpo sentía.

-Mierda, aún sigues tan apretado- gimió al sentir las paredes internas del ojiverde acoplarse a su grosor.

-Mierda, tú eres demasiado grande, tú polla me abre tan bien el culo- sonrió mientras Louis seguía con el vaivén lento y lo tomaba de la cintura.

-Me encanta, es la mejor sensación que nunca antes había sentido en mi vida- dijo con sinceridad, seguramente después de eso no volvería a probar un coño en toda su vida.

-100% heterosexual- dijo Harry en broma, provocando que Louis se riera y le diera una ligera palmada en uno de sus muslos.

-Lo era hasta que comprobé que tu culo es lo mejor que nunca antes había disfrutado en mi vida- le respondió al rizado mientras se inclinaba para besarlo.

-Mierda, muévete, me canse de los juegos- protestó el rizado y movió un poco sus caderas para lograr algo más de fricción.

Louis lo tomó fuertemente de los muslos, y después comenzó a follarlo de verdad, sacando su pene apenas a la mitad y enterrándose de nuevo, fuerte y profundo, en el cálido interior del ojiverde.

El sonido de sus bolas rebotando en el culo del rizado lo volvían loco, era algo que quería escuchar toda su vida, la forma en la que el culo de Harry apretaba su polla era algo que lo hacía delirar. De verdad que ya nunca podría probar otro coño, habiendo probado el culo de Harry.

Sus gemidos, sollozos, respiraciones aceleradas y el chapoteo era, nuevamente, el único sonido que reinaba en aquella pequeña cocina.

Había perdido la noción del tiempo y estaba seguro que cuando llegara a casa, su prometida le haría un sermón enorme que no quería escuchar, pero tampoco estaba dispuesto a parar lo que ya había comenzado.

Harry en verdad disfrutaba de lo que Louis le hacía, nunca antes nadie lo había follado de aquella manera y estaba seguro que lo recordaría por toda su vida.

El castaño daba una y otra vez en su punto, buscando su liberación y la del ojiverde que estaba cerca.

Tres embestidas más fueron suficientes para que Harry se corriera por segunda vez, fuertemente, sobre su abdomen.

Tiras largas de semen corrían desde su pene y caían en su abdomen y en el de Louis, manchando un poco también la barra y haciendo que el rizado contrajera deliciosamente su entrada alrededor de la polla del castaño.

Cansado por su orgasmo, dejo que Louis hiciera con el lo que quisiera, de verdad estaba satisfecho después de todo, y quería que el castaño también se sintiera así.

Un par de embates más bastaron para que el ojiazul se corriera fuertemente en el interior del rizado, haciéndolo gemir nuevamente al sentir el caliente líquido llenar su interior.

La sensación era increíble, Louis había llamado a aquella experiencia como la mejor de su vida.

Saco su ablandada polla del caliente interior y observó cómo corría su semen de entre las nalgas del ojiverde, manchando algo de sus muslos y de la barra.

Se inclinó lentamente y probó algo con su lengua, saboreando de su esencia mezclada con el sabor de Harry. Podría elegir aquello para cubrir el pastel de su boda, claro que si.

Pero ahora dudaba si seguir con sus planes de casarse después de todo lo que había pasado, no podría tener tranquila su conciencia sabiendo que le había sido infiel a su prometida. Pero no podía arrepentirse de algo que ya había pasado, enfrentaría la situación y buscaría la mejor solución, tanto para él como para los involucrados.

Luego de recuperarse de su orgasmo, ambos chicos se encargaron de limpiar y ordenar todo el desastre que antes habían dejado y una vez que estuvieron totalmente vestidos y habían recuperado la cordura, se despidieron.

-Muy bien señor Tomlinson, espero verlo pronto para hacer una nueva prueba con el betún para su pastel- dijo con algo de gracia en su voz. Seguro sería algo más que eso.

-Claro que si señor Styles, tenga por seguro que aquí estaré- respondió con el mismo tono que Harry, y le dio un beso de despedida antes de salir del establecimiento.

Harry se encargo de cerrar el local para después llegar a su departamento y darse un baño, recordando todo lo que había pasado esa tarde. Era algo que seguro nunca iba a olvidar.

☼☼

Harry se aseguro de que todo estuviera bajo control. El pastel había estado terminado en el tiempo acordado, y también se había encargado de entregarlo personalmente.

Jamas entendió porque la próxima esposa de Louis nunca lo acompañaba a las pruebas y agradeció no haberla conocido. Es que de verdad no sería capaz de verla a la cara sabiendo que se estaba metiendo con su prometido.

Luego de todos los encuentros que tuvieron después del primero, Harry estaba seguro de que se había enamorado de Louis, pero al parecer para el no había sido nada más que sexo y ahora estaba a punto de casarse. Que tonto fue al pensar que podría tener por lo menos una oportunidad con aquel chico que se decía ser heterosexual, tonto.

Se limpió las lágrimas antes de salir de su local y camino directo a su departamento. Un baño caliente en la tina y una taza de té mientras veía una seguro le harían olvidar todas las penas que cargaba en ese momento.

El rizado iba tan hundido en sus pensamientos, que no se dio cuenta que alguien venía corriendo detrás de él.

-Harry- gritó una voz conocida, sabía perfectamente quien era y no quería ni siquiera dirigirle la palabra, no lo soportaría.

-Harry espera- volvió a gritar aquella voz mientras el caminaba más rápidamente, quería llegar a su departamento y encerrarse a descansar, de verdad había sido un día difícil.

-Mierda Harry, detente- dijo el castaño mientras lo detenía, poniéndose enfrente de él e impidiéndole el paso.

-No quiero hablar contigo Louis, deberías de estar contento, disfrutando de tu boda con tu esposa- el rizado lo ignoro por completo, esquivándolo y siguiendo su camino.

-Mierda Harry, no hubo boda- dijo repentinamente, haciendo que el rizado detuviera su paso, pero aún dándole la espalda, no se atrevía a verlo a la cara. -Harry no pude hacerlo, no pude casarme- suspiró el castaño. -Es difícil expresar lo que siento pero de lo que si estoy seguro es que no me quería casar, no ahora que todos mis sentimientos son una revoltura, yo sé que es absurdo pero el tiempo que estuvimos hablando me di cuenta que me interesas Harry, y no me podía casar sin antes aclarar esto que siento- dijo, con sinceridad en su voz

El rizado por fin se atrevió a verlo a la cara, se giró sobre su propio eje y con algo de evidente confusión en su rostro le dijo -No sé qué esperar ahora Louis, tu prometida no merecía lo que le hiciste- suspiro, antes de continuar, aceptando lo que iba a decir- lo que le hicimos, y me siento una mierda al saber que el causante de todo lo que sucedió fui yo- agacho la mirada, sintiendo un par de lágrimas caer por sus mejillas.

-Lo sé Harry, sé que lo que hicimos estuvo muy mal y que Sarah no merecía pasar por esto, sé que fue cruel y que esta decisión la afectara, pero tampoco podía casarme y fingir que todo está bien sabiendo que no es así- el ojiazul se sincero ante el más alto y limpio las lágrimas que seguían bajando por sus mejillas. -Por favor Harry, solo necesito una oportunidad, quiero comenzar algo contigo, demostrarte que soy un buen hombre- dijo, aún con su tono de sinceridad.

El rizado suspiró y disfrutó de las caricias del mayor, esas simples caricias le brindaban el confort que había estado buscando durante todo el día. Asintió luego de un rato y sin decir una sola palabra, lo atrajo a un abrazo, un abrazo que no sabía qué necesitaba hasta que ocurrió y ahí, en aquella noche tranquila y bajo la hermosa luz de la luna, surgieron promesas sinceras que ambos chicos estaban seguros de cumplir.