💋. I can do a lot with 15 minutes
Limpió el sudor de su frente antes de levantarse al primer sonido del silbato, viendo a sus compañeros correr como moscas hacia la luz en el encuentro de su entrenador al centro del campo, esperándolo a él. Cansado, comenzó a caminar para estar junto al equipo entero, donde le guardaron su espacio exclusivo como quarterback, dándole frente al hombre enorme y huraño que tenían como entrenador que, antes de decir lo que sea que iba a decir, les dio un vistazo a todos, como un padre orgulloso que no quería demostrarlo.
—Todos han luchado para estar aquí, trabajando en equipo, dándose apoyo el uno al otro — los señaló —Y por eso, hoy estamos aquí, a semanas del final de temporada, donde alguno de ustedes podrá clasificar para ser parte de uno de los equipos más famosos de la liga entera. — sus compañeros cuchichearon, dándose empujones entusiasmados a los que JongHo ignoró, manteniendo su atención en el entrenador —Por eso tenemos que entrenar el doble, sin descanso, si ganamos el último partido del sábado podremos clasificar al final de la temporada.
—Espere — JongHo lo detuvo, mostrando sus palmas mientras mantenía una reacción preocupada —¿Este sábado?
Su entrenador y compañeros le vieron como si de su boca hubiesen salido las palabras más ofensivas del mundo, no obstante el pánico fue lo suficientemente fuerte como para que JongHo ignorara la atención ajena, más enfocado en su pregunta y en el entrenador.
—Sí Choi, este sábado.
—Y-Yo… no puedo este sábado — explicó rápido, luciendo ansioso cuando, por supuesto, su entrenador no se lo tomó bien.
—¿Por qué no puedes Choi?
Otro en su lugar se habría encogido como un total cobarde, igual que una tortuga ocultándose dentro de su caparazón, pero JongHo no, él era un hijo de puta si se lo proponía y el sábado era la fecha más importante de su calendario para él y para su adorable novio. Por sobre su cadáver iban a obligarlo a cambiar sus planes.
—Es mi aniversario con mi novio — dijo, orgulloso de su excusa porque para él era la fecha intocable, algo que no cambiaría por nada. Le había prometido a YeoSang que estarían juntos todo el día y él como hombre de palabra se lo iba a cumplir. Además era YeoSang, a su novio no iba a decirle que no por nada.
Sin embargo, los de su equipo echaron la carcajada y el entrenador solo frunció el entrecejo.
—¿En serio te dejaste domar por un maricon, Choi? — le preguntó uno de sus compañeras, burlándose —Al parecer algunos se dejan manipular no por mujeres, sino por jotitos.
—Repite la estupidez que dijiste — gruñó, dándose la vuelta lentamente solo para ver al imbécil que seguía riéndose con otros dos tipos. Este alzó la barbilla, era nuevo, JongHo no lo conocía más allá de su apellido. Parecía que alguien aquí aún no comprendía cuál era su posición y que estaba por mucho debajo de la de JongHo. El tipo rió.
—Que eres tan poco hombre que te dejas manipular por maricones — lo repitió, tan orgulloso de su mierda que JongHo se le abalanzó en un segundo y al otro, el tipo ya estaba en el suelo, con la nariz sangrando y JongHo tomándolo del cuello del uniforme, dispuesto a destrozarle la cara a golpes.
—¡Atrevete a decir tu puta mierda otra vez cuando te saque los dientes uno por uno, hijo de perra! — gritó, ignorando que lo sostenían de los hombros para alejarlo —¡Dilo otra vez jodido idiota!
—¡Choi, Lee! — el silbato de su entrenador los detuvo, o más bien fue el empujón al cuerpo enorme de JongHo que terminó en el pasto, viendo a su compañero con un odio poco sano —¡Ustedes dos fuera del campo, ahora! ¡Y a partir de mañana van a entrenar hasta tarde! ¡¿Entendieron?!
—Como sea — el desconocido se levantó, limpiando la sangre de su nariz y alejándose de JongHo tras darle la mirada asesina y recoger sus cosas, desapareciendo aún con la mirada de Choi encima suyo, hasta que un suspiro pesado lo sacó de sus violentos pensamientos.
—Choi, te necesitamos concentrado, eres el pilar del equipo y si no vienes todo se irá por la borda — se quitó la gorra, limpiando el sudor de su frente con el antebrazo —Todos sabemos lo importante que es un aniversario pero ¿Puedes hacer el sacrificio por esta ocasión? Hazlo por mi, por el equipo, todos confiamos en ti.
JongHo vio desde el suelo la forma en la que sus compañeros asentían y murmuraban cosas como “te necesitamos”. JongHo quería decirles que no, que YeoSang era mucho más importante que cualquier juego, pero si perdían estaría arruinando las oportunidades de varios de sus compañeros para cumplir su sueño de jugar de forma profesional y no en el equipo de una universidad, sino más allá, participando en los juegos más importantes de su carrera y ganando premios que no solo eran medallas de oro comunes.
JongHo también quería jugar profesional, pero por YeoSang podría aplazar ese sueño, no obstante sus compañeros no podían esperar por alguien que no conocían ni amaban de la forma en la que él lo hacía.
YeoSang era su todo, no el de sus compañeros.
Suspiró, levantándose mientras sacudía su uniforme.
—Estaré ahí, no se preocupen.
El equipo festejó con él, empujándolo de forma amistosa aún si él no podía estar igual de feliz. YeoSang iba a odiarlo de por vida.
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Azotó el bonito cuerpo de su novio contra el azulejo de los baños del gimnasio, escondidos en una de las regaderas, acorralando a tan bonito chico que solo le veía con sus ojos brillantes y la boca entreabierta esperando un beso, JongHo obvio se lo dió, sintiendo las uñas de su novio aferrarse a su espalda cuando entre besos comenzaron a frotarse, desnudos, con el agua cayendo en sus cuerpos sin importarles que estaban en la universidad y que podían ser potencialmente descubiertos.
Y parecía gracioso el hecho de que esto era más normal de lo que les gustaría admitir, el hecho de que cada rincón oculto de la escuela ya los había visto follar solo se quedaría como una anécdota para su graduación.
Justo ahora, tenían quince minutos antes de que el timbre del receso sonara, lo que quería decir que los de equipo estarían llenando los baños para irse a almorzar y ellos ahí cogiendo no era la mejor de las ideas, por ende les pareció buena idea volver a sus andadas de creativas formas para masturbarse juntos, consiguiendo el tan ansiado orgasmo para aunque sea aliviar la espinita hasta que tuvieran tiempo.
YeoSang gimió en su oído cuando JongHo le besó el cuello, jalandolo del cabello para separarse y verse a los ojos. A Choi casi se le vuelan los sesos al ver a su dulce novio tan desecho en sus brazos, con sus labios hinchados, llenos de mordidas y sus ojos llorosos llenos de placer que luchaba por contener.
—No sabes cuánto me encantas — le dijo, sintiendo el pene de su novio rozar con el suyo —Me encantas JongHo, te amo tanto.
—Tambien te amo — lo besó, dando una falsa estocada para frotar su pene con el de su novio, sacándole un delicioso gemido —Me vuelves loco, eres tan sexy YeoSang, tan caliente.
—Te necesito — le dijo, colocando las manos en los glúteos de su novio —Dame más fuerte JongHo, torturame.
Su gemido al sentir los labios de su novio mordiendo su cuello tuvo que ocultarlo cubriéndose la boca con la mano, aferrado a la cintura de JongHo cuando este comenzó a moverse más rápido, frotándose contra su pene, dándole succiones y mordidas en el cuello cuando JongHo lo tomó de sus glúteos para profundizar los movimientos, sosteniendo su cuerpo cuando YeoSang comenzó a deshacerse en gemidos, apenas manteniéndose de pie, estable con el cosquilleo en su vientre bajo y la caliente piel de JongHo en sus manos.
El cuerpo de su novio lo acorraló por completo contra el azulejo, haciéndolo sentir pequeño, tan indefenso teniendo un enorme depredador que lo movía a su antojo con una especie de deseo egoísta por obtener su orgasmo y no el ajeno, y eso por alguna razón lo excitó, haciéndole recordar aquellos momentos donde JongHo era posesivo y le miraba como una bestia hambrienta dispuesta a obtener su placer, como si YeoSang fuera un objeto sin sentimientos.
El concepto en sí mismo era horrible, pero por alguna razón eso a YeoSang siempre le fascinó de JongHo, que lo usará, que lo maltratara y le dejara marcas como si quisiera que todo mundo supiera que había sido follado toda la maldita noche. Era fetichista y algo extraño, tomando en cuenta que el concepto en el sexo con su novio era más dulce y alocado, a ambos fascinandoles el hecho de que podían ser descubiertos en cualquier momento.
Pero con JongHo asfixiando su cuerpo, gruñendo en su oído, empujándolo con fuerza contra el azulejo y dejándole marcas moradas con forma de dedos en sus glúteos le dejó el doble de excitado, gimiendo en alto, incapaz de abrir los ojos para ver a su novio completamente enloquecido.
Jaló su cabello, expresando con ello lo mucho que estaba disfrutando ser usado de esa forma, lo violento y agresivo que estaba siendo JongHo con él lo hizo gritar hasta venirse en el abdomen de su novio, que no se detuvo y le dio la vuelta para tomarlo de la parte trasera de la cabeza, casi azotandolo contra el azulejo para obligarlo a mantener su mejilla contra la pared, la cadera alzada y su culo levantado donde sintió una mano apretarlo con fuerza.
—J-JongHo… — susurró, sintiendo el pene de su novio en medio de sus nalgas, sin meterlo a su entrada, solo la punta acariciando como si intentará abrirse paso —JongHo… duele — no lo escuchó, su novio siguió en lo suyo, apretando su cráneo de forma dolorosa y su pene entrando a fuerza, dejando con él un ardor horrible —¡JongHo! ¡Duele!
Su pene comenzó a alzarse como si no acabará de venirse hace menos de cinco minutos, tan caliente por el salvajismo de su novio y rogando que no escuchara sus palabras para torturarlo con ese ardor exquisito, pero nada de eso pasó, sino que en su lugar sintió el tacto de su novio tan lejos que tuvo que darse la vuelta para ver lo que ocurría, encontrando el rostro aterrado de JongHo observando las marcas que había dejado con su boca y dedos.
—¿JongHo? — llamó su atención, colocando una suave mano en su mejilla para atraer los bonitos ojos de su novio a los suyos —¿Qué sucede?
—Perdón — le dijo, asustado —Te lastime, no quería hacerlo, de verdad perdóname — bajó la cabeza, apretando los dientes y jalandose el cabello —Te lastimé, soy un tonto, un jodido idiota.
—Oye, tranquilo, no hagas eso — lo tomó de las manos, más preocupado que antes —¡JongHo! Tranquilo, mírame — le pidió, observando las casi lágrimas de su novio —Tranquilo, no pasó nada, ¿Quieres contarme? Estás raro desde ayer.
JongHo apretó los labios, relajándose contra el tacto de su novio mientras sentía como sus suaves dedos subían para acariciar sus mejillas.
—Perdón — murmuró —De verdad perdóname, he estado distraído últimamente.
—¿Por qué? ¿Pasó algo?
—Ayer el entrenador habló con nosotros sobre el último partido que nos clasificaría dentro del final de temporada — apretó los labios, aumentando la seriedad de sus facciones fingiendo que la preocupación de su novio no le quemaba las entrañas —Dijo que tengo que quedarme a entrenar hasta tarde.
—Oh… — se quedó pensativo unos segundos, encogiendose de hombros después —Pero eso no importa, tu entiendes cuando tengo una presentación y estoy entrenando hasta tarde. Además tenemos el sábado para nosotros solos.
Quiso ser pícaro, abrazando del cuello a su novio cuando este negó, impidiendo que cerrará el abrazado mientras la lástima en sus ojos seguía.
—El partido es el sábado — le dijo —Tengo que entrenar todo el día, luego prepararme y jugar. Los partidos suelen terminar a las ocho, nueve a lo mucho si ganamos y el entrenador quiere darnos un discurso.
—¿Qué? — se alejó, casi chocando contra la pared detrás suyo —Pero es nuestro día, tú lo prometiste, ¿No pudiste negarte?
—Este partido es importante, no para mí YeoSang, sino para el equipo. Vendrán representantes de equipos profesionales buscando jugadores prometedores para integrarlos a equipos importantes, se los prometí, como quarterback y capitán no puedo fallarles — ladeó la cabeza, intentando acercarse a su novio —Sé que es importante pero este juego lo es todo para el equipo, tendremos toda la noche para nosotros.
—¿Pero y el picnic? ¿El paseo en bicicleta? ¿La caminata cerca del lago? Teníamos muchos planes, tú prometiste que estaríamos juntos todo el día.
—Si pero no pensé que el juego sería ese mismo sábado — YeoSang le evadió la mirada, cruzándose de brazos —Bebé por favor no me ignores, podemos hacer todo eso el domingo.
—No es lo mismo.
—YeoSang — habló serio, obligando a su novio a verle cuando lo tomó con fuerza de la barbilla, sacándole un jadeo —Tendremos una noche increíble y el domingo haremos todo lo que teníamos planeado, ganaré ese partido y me iré a festejar contigo — sonrió coqueto, acercándose hasta acorralarlo —¿Por qué no… preparas una noche para festejar que gané ese partido? — tocó su pecho, haciéndole cosquillas, acercándose poco a poco hasta su oído donde susurró: —Te dejaré hacerme lo que quieras.
YeoSang se encogió tímido contra él, arruinando su fachada de chico coqueto cuando asintió y lo abrazó, acurrucado contra su fornido pecho.
—Promete que llegarás antes de las diez.
—Bueno… — YeoSang le dió un golpe en el brazo, sacándole una risita —Lo prometo.
Su tierno novio confió en él, y JongHo estaba seguro de que no tardaría tanto como para llegar después de las diez.
No quería traicionar a su YeoSang.