Capítulo 1
MoonBin a la edad de dieciséis años se vio en la obligación de conseguir trabajos, trabajo no solo realizando tareas o trabajos, pero el dinero no era lo suficiente y él no podía seguir viendo como su madre se la vivía trabajado y MoonBin no podía seguir esperando a tener dieciocho años, para tener un empleo más estable. Aquel trabajo lo avergonzaba mucho, nadie sabía que así podía mantener a su mamá saludable y que a su hermana no le faltara nada en la escuela. MoonBin no busco aquel trabajo y mucho menos, alguna vez se le ocurrió convertirse en chico de compañía.
Cuando sucedió aquello acababa de salir de su trabajo, ayudaba en un restaurante, él era el lavaplatos y por ende casi siempre era de los últimos en irse. Aquella noche recibió su paga, pero Bin estaba que no podía en dos día sentía que pagar el alquiler donde vivían, ya llevaban tres atrasos y el arrendatario había ido a decirles que si no pagaban, lo iba desalojar y eso no era para nada bueno. No podían darse el lujo de andar mudándose, apenas y les alcanzaba a veces para poder tener una comida completa. Había deambulado por un buen rato, rato en que había estado sollozando, porque ya no sabía qué más hacer, se sentía con mucha presión, y ni siquiera sabía si iba a poder ser capaz de poder pagar su propia colegiatura o la de su hermana. Su mamá había sido quien había insistido en que debían tener buenos estudios, en buenos institutos.
Se había quedado sentado en una banqueta mientras lloraba de forma patética tal vez, pero era la única manera para poder desahogarse. MoonBin no tenía amigos, y no era porque no quisiera pero en un entorno con puros chicos de dinero le era difícil acercarse. Mientras seguía llorando una persona se acercó a él. Era un hombre de unos cuarenta años, al menos eso fue lo que MoonBin pudo pensar una vez lo miro.
Aquel hombre le aseguró no querer hacerle nada y lo alentó a contarle sus problemas, MoonBin tal vez estaba cansado de callar todo, y aceptó contarle al hombre. El hombre se dedicó a escucharle atentamente.
—¿Nunca has pensado en intentar vender tu cuerpo?—El hombre estaba serio—. No lo tomes a mal, pero por lo que me dices, tampoco pueden sacar un préstamo…creó que debería de intentarlo, no pretendo ofenderte con esto.
MoonBin seguía sorprendido por lo dicho por aquel hombre.
—Yo te puedo asegurar que se gana bien, yo soy una persona que llaman como “personas de compañía”
MoonBin lo vio y entendió, porque aquel hombre estaba bien vestido a esas alturas de la noche. MoonBin tenía miedo pero también estaba curioso por vender su cuerpo, sabía que aquello no era bien visto, pero aquel hombre no parecía ser alguien que trabajara en algo así.
—Existe gente que si eres virgen te pagan más, tú pones tus tarifas por hora, pones tus tarifas si ellos quieren probar otra cosa. Pero también puedes trabajar en un lugar donde estés más protegido, ya sabes…donde tengas que trabajar para ese lugar, pero también recibes recompensas por parte de los que te alquilan.
—Mira esto es nuevo puedes pensarlo y si aceptas búscame –Sacó del bolsillo del largo saco que traía puesto, una tarjeta—. Ahí tiene mi nombre y mi número. Yo estaré aquí para ti, pero es mejor que regreses a tu casa, esta noche será muy fría.
MoonBin había hecho caso y se había dirigido a su casa, todo estaba muy confuso en su cabeza, pero de algo estaba seguro, si él iba aceptar trabajar en algo así tendría que ponerse a pensar muy bien en las cosas, y saber que le iba a inventar a su mamá y como escondería un trabajo así.
Aquella noche MoonBin se durmió con un solo pensamiento, al otro día llamaría a aquel hombre, para que le explicara todo.
MoonBin estaba estudiando una carrera un poco cara, pero con ello esperaba poder tener por fin algo más estable, y con estable se refería a su trabajo. Pero también le había costado trabajo escabullirse de DongMin su amigo –si su amigo, un amigo del que llevaba ya varios años enamorado. Pero era obvio que MoonBin jamás podría ser material de un buen novio y menos con alguien con historial de varias bocas besadas no por gusto, pero no era una buena opción él—. DongMin últimamente o ya desde hace varios meses atrás, había estado pegado a él casi todo el día, y para MoonBin le era cada día más difícil encontrar una nueva excusa para zafarse e irse a su trabajo.
Y ahora había salido casi corriendo de sus últimas clases, evitando encontrarlo o alguno de sus otros amigos, se había ido a esconder al baño.
Tal vez su peor idea.
En el baño había una bola de chicos, chicos que al instante MoonBin reconoció, pero fue muy tarde para salir de ahí, ellos lo reconocieron al instante.
—Así que el tipo de las mejores orgias, estudia en nuestro mismo campus –Uno de ellos sonrió de manera, para nada agradable.
Una de las cosas por las que MoonBin evitaba aceptar clientes jóvenes, era por eso mismo, porque un día d ellos se topará con uno en su vida como estudiante.
—Hemos estado yendo e intentando conseguir una noche más contigo, pero siempre parece que eres de los más populares porque nunca estás disponible—Otro de ellos habló— .Y ahora que te vemos aquí y sabemos que asiste a nuestro instituto ¿No te interesa ganarte un poco más de dinero?
MoonBin iba a rechazarlo rotundamente, pero sabía que en esa vida –ficticia- no era nada fácil.
—Pero recuerda que si te niegas, nosotros sabemos dónde trabajas y podemos empezar a rumorear esto…
MoonBin solo aceptó, no quería más problemas, pero eso no fue todo. Luego algunos de los profesores de otras áreas se enteraron esos tipos y MoonBin se vio arrodillado varias veces en las oficinas de estos y siendo follado en algunas de las aulas. Pronto MoonBin era el puto o la puta de algunos profesores de ahí.
Pero claro en la vida de MoonBin nada puede estar tranquilo.
Aquella tarde había aceptado ir a comer con sus amigos, se había logrado escabullirse de los profesores y la bola de acosadores que solo querían estarlo follando a cada término de sus clases. Habían ido a comer unas hamburguesas, aquella tarde DongMin había estado más atento de costumbre y eso a MoonBin lo había estado teniendo nervioso.
—Min si sigues así, de verdad pensé que ustedes dos son pareja—Uno de los amigos de DongMin dijo de repente, causando que MoonBin se pusiera rojo hasta las orejas.
—Cállate YoonOh—DongMin volteo a mirar mal al mencionado — .Le diré a TaeYong Hyung que te saltaste una materia, para ir a quien sabe dónde.
—Oye no lo digas así, haces que suena mal si lo mencionas así. Solo causaras que Tae me deje de hablar y desconfíe de mí.
-Yo no quiero eso, solo quiero que te regañe por andar saltando clases importantes
MoonBin prefirió seguir comiendo, mientras seguía comiendo se percató de que no había capsu. Por lo que se deslizó en su asiento.
—Iré por más capsu ¿Quieren que les traiga algo?—Ofreció ganándose a su vez la mirada de ambos chicos.
—Oh me puedes servir un poco de cola—Pidió YoonOh estirando su vaso, quien MoonBin lo aceptó.
—¿Min Hyung?—El nombrado solo le sonrió y negó con la cabeza.
Una vez MoonBin se fue del campo de vista de los otros dos YoonOh hablo.
—¿Hasta cuándo te dignaras en pedirle que sean novios? Y no me vallas a querer salir con el cuento de “seguro no le gusto” porque sabes muy bien que Bin esta igual que tu…
—Tienes razón, pero siempre que intento hacerlo él repentinamente tiene algo que hacer y si es casi todos los días. Hoy me sorprendió que aceptara venir
Y era cierta era muy raro que Bin aceptara salir a comer con ellos después de que sus clases concluyeran, eran de esos días en los que DongMin no sabía si pedirles ser novios o solo dejarse aprovechar esos días con Bin.
—Pues debería de aprovecharlo hoy, entre más esperes alguien más listo que tu aparecerá DongMin lo miro serio al otro tras oírlo decir aquello.
—No me mires así, sabes que es verdad amigo—YoonOh mastico sus papa frita—. Recuerda que si yo no hubiera hecho nada, tal vez Tae y yo seguiríamos siendo solo conocidos.
DongMin solo suspiro y asintió.
Por otro lado MoonBin se había topado con la bola de estúpidos solo pensaba que de todos los lugares en el mundo, tenían que estar en mismo estúpido lugar y peor aún lo habían visto.
—Ya les dije estoy con unos amigos, hoy es mi día de descanso.
—Ya déjalo se nota que no quiere, y de seguro eso de amigos es puro cuento. Solo admite que estas con un cliente que ha pagado más por ti.
MoonBin tenía ganas de pegarles por seguir soltando estupideces, pero no lo haría.
—¡Ya! Da igual lo que piensen—Como pudo se zafó del agarre del otro y con su hombro empujó al otro, dando zancadas grandes llegó a su mesa.
Le entregó el refresco a YoonOh, cuando estaba dispuesto a sentarse pudo ver cómo todo se detuvo. Esos estúpidos que solo por querer conseguir puntos extras, le habían hablado de él a uno de sus profesores diciendo que ofrecía mamadas en los baños, ellos quienes no solo fueron con un profesor de bocones, si no con más de tres y también les mandó a profesoras. Y ahora estaban parados frente a su mesa sonriendo de esa manera tan escalofriante.
—Si nos hubieras dicho que uno de tus clientes era DongMin hubiéramos entendido todo—El más alto de ellos hablo—. Hola YoonOh y Min—Los nombrados saludaron un poco confusos después de escuchar clientes ¿A quién se referían?
—¿A qué se refieren con clientes?—DongMin sabía que esa bola de sus compañeros a veces consumían drogas y en más de una ocasión habían llegado con él hablando de temas extraños.
—A ustedes, es obvio que la putita les va ofrecer sus servicios…saben que es bueno dando mamadas, pero también es bueno en las orgías…es de los más famosos en…
MoonBin dejó de escuchar, todo su entorno se paró y pudo sentir como el aire empezó a faltarle. De las cosas que MoonBin siempre temió fueron que su hermana y madre se enterarán y que DongMin también, si alguna vez estos llegaban se enterase MoonBin sabría que estaba acabado. Por eso como pudo se dio la vuelta y huyó de ahí, solo se concentró en irse y no ser visto.
No solo había sido expuesto ante DongMin, si no también frente a su amigo. MoonBin supo que estaba acabado.
Una semana pasó y MoonBin agradeció no toparse con DongMin o YoonOh, sabía que de los demás nunca iba a librarse, pero mientras los otros dos y sobre todo DongMin no lo viera era mejor, Doloroso pero mejor.
Seguro ahora DongMin tenía asco de ser amigo de alguien como él.
Aquella tarde de un sábado le había tocado estar en el pequeño escenario, aunque odiaba a veces eso, admitía que cuando bailaba era de las cosas que más disfrutaba ahí.
Por otra parte DongMin había querido ignorara su deseo de comprobar por sus propios ojos si era cierto todo aquello, quería creer que era mentira, pero otra parte de él le decía que dejara de ser estúpido y ver la realidad. Que recordara todas esas ocasiones donde Bin portaba maquillaje o siempre evitaba incluirse en salidas nocturnas con sus amigos. Porque hasta los fines de semana rechazaba.
Por eso ahora se encontraba ahí mirando el espectáculo que daban y miraba a una persona en específico, MoonBin quien se movía de manera sensual y provocadoramente en aquel escenario. DongMin tuvo que sentarse un momento y respiró profundamente era maldita sea cierto todo lo que esos tipos escupieron ese día, después haberles dado un buen puñetazo, pero es que había odiado la manera en la que se expresaban de él, como si se tratara de un objeto.
Se salió del lugar, no pudo seguir aguantando ver como Bin parecía disfrutar de ser tocado de forma lasciva por esas personas.
Bin había terminado alrededor de las 2am, aquel sábado había podido salir antes, gracias a que una chica se había integrado y era la sensación. El frío se coló por las magas de su chamará, se amarró mejor la bufanda y salió de ahí en el poste de luz, reconoció a un hombre y se detuvo. No supo qué hacer o que decir, solo se quedó ahí con los pies repentinamente pesados. DongMin al verlo no lo dudo y se acercó a grandes zancadas al otro y con poca gentileza dejó caer su frente en el hombro del otro. MoonBin siseó un poco por el dolor que le causó en su hombro, pero no tenía intenciones de hacer o decir algo, porque realmente no sabía qué hacer.
—Solo dame tiempo…no estoy seguro de si quiero hablar contigo aún…solo quiero que finjamos no conocernos y nos ignoremos si llegamos encontramos—DongMin por fin dijo, aún sin mirarlo y sin quitarse de su posición.
Bin por otra parte lo entendía y sabía que estaba bien, aunque doliera. Sabía que DongMin nunca iba regresar y su tiempo se alargaría años, pero estaba feliz porque aún se lo había dicho.
Bin solo perdió de vista el auto del otro y se permitió llorar, esta vez se permitió llorar y maldecir por no tener un mejor empleo y darle asco al otro.
Tres meses pasaron, tres meses en lo que Bin hizo de todo para no molestar con su sola existencia a otro. Estaba a punto de terminar su carrera y parecía ser que donde había hecho su servicio, lo iban a contratar. Después de mucho tiempo Bin podría decir que tendría por fin un empleo digno de admirar.
Aquella noche en un domingo Bin solo había tenido dos clientes y eso estaba bien, entre menos clientes tuviera era mejor para él. Había ido a asearse y luego a ponerse ropa cálida y abrigada, para cuando saliera del lugar, pediría un taxi una vez estuviera afuera, era mejor. Una vez salió pidió el taxi y espero, no tardó mucho en llegar. Cuando pago y se bajó del auto suspiro se le había olvidado comprar lo que su madre esa tarde le encargó, tendría que despertarse más temprano correr al súper a comprar el encargo. Se metió y reviso el buzón de correos que les correspondía, no encontró nada, subió las escaleras, dándose cuenta que uno de los focos empezaba a fallar, el administrador debería de haberse dado cuenta, pero claro como solo era un holgazán segur le valía, si el edificio se caía, mientras le pagaran por él podían morirse todos.
Una vez llegó a su piso se sorprendió de ver a DongMin, su primer pensamiento fue regresar por la escaleras y huir de ahí pero no era buena opción no cuando el otro estaba fuera de su puerta y lo había visto.
—Hyung buenas noches o días –Realmente Bin se sentía confundido por lo que su saludo había sonado dudoso y parecía más una pregunta—No es por ser grosero Hyung ¿Pero que hace aquí?
DongMin pronto se vio nervioso a su pregunta.
—Y-yo ¿podemos pasar? quiero hablar contigo—Bin no supo si contestar o no, pero prefirió solo asentir y abrir la puerta, supo que su mamá estaba ya en cama.
Una vez ambos dentro in le ofreció un poco de café o chocolate o agua, lo que el otro negó y pidió por favor hablar en su cuarto. Bin pensó en los peores escenarios posibles, y esto lo puso aún más nervioso. Ya dentro de la alcoba del otro Bin, quería salirse por la ventana y huir de nuevo.
—Y-yo quiero saber ¿Por qué lo hacías?-La pregunta tomó por sorpresa a Bin y tardó en contestar.
Le contó todo, le contó la situación en la que en aquella época vivió, le contó cuando conoció a aquel hombre, en algún punto de su relato no se pudo contenerse y soltó las lágrimas, volvió a sentirse aquel chico de dieseis años, volvió a sentirse con una carga enorme, pero ahora o era por dinero, era porque era “un chico de compañía” Pero esta vez los brazos del otro rodearon su cuerpo, y Bin pudo llorar como nunca en su vida lo había hecho, por fin pudo sacar todo lo que en esos años se tragó y se guardó para sí mismo. Una vez ya calmado DongMin se atrevió a hablar.
—Yo…estaba confundido, me sentía furioso pero no por ti, sé que todo mundo tiene su porqué, pero la forma en la que se expresaron de ti y todas las cosas que salieron de sus bolsas. Y los profesores me hicieron enfurecer y me cegaron al punto de no saber que tenía que hacer.
MoonBin aún seguía con su cara escondida en el pecho del otro, se sentía bien estar así.
—YoonOh fue quien me hizo ir con el amigo de TaeYong…el chico me contó que por un tiempo fue chico de compañía, pero todos tienen su porqué le me comentó que siendo extranjero era lo único bueno como empleo que pudo conseguir y salir adelante. Me presentó a su pareja quien sabía que era un chico de compañía. Ellos fueron de mucha ayuda y me ayudaron a darme cuenta que rea era lo que realmente tenía…y estaba enojado contigo por nunca decirme que te sucedía y enojado con todos esos bastardos por hablar así de ti…
Bin se había alejado de su pecho para mirar al otro ¿Entonces eso quería decir que seguían siendo amigos?
—Y me di cuenta que no importa y escuchar el porqué, me hace reafirmar que no importa nada de eso…yo te sigo amando…
Lo último había tomado a Bin por sorpresa, que por un momento pensó que estaba soñando.
—P-pero…y
Bin realmente no sabía qué decir, ni cómo reaccionar. Es que el otro sintiera algo así por alguien como él era algo realmente sorprendente.
—Si Bin yo entiendo porque…pero aun así aun quiero que seas mi pareja, quiero poder abrazarte y llenarte de besos pero con sentimientos, quiero que hacer todo pero con sentimientos involucrados, y no hacer las cosas vacías como los que pagan por tenerte. Yo quiero tener todo lo que MoonBin…
Las cosas aquella noche cambiaron de una forma que MoonBin jamás se imaginó, y durmió entre los brazos del otro, por fin lleno de calidez.
Con el paso del tiempo se graduó con honores y dejó de ser un chico de compañia meses antes de graduarse. Consiguió el empleo, y tenía una relación por fin, después de mucho alguien que realmente le quería por quien era y no por lo que podía ofrecer de manera sexual; por primera vez MoonBin supo lo que era que le hicieran el amor.