Tentación Alfa 😈 [BkDk α-β-Ω] =COMPLETA=

Summary

Música, gente, ruido, caos, alcohol, euforia... Cualquier cosa puede ocurrir en medio de una fiesta, o más bien, en medio de una discoteca... Incluso, encontrarte con un atractivo sujeto que podría ser la solución a tus aflicciones... ¿O el motivo de nuevas? ◇◆━━━━━━※━━━━━━◆◇ ❈ One-Shot ❈ Shonen-ai ❈ Omegaverse ❈ AU sin dones ❈ Historia inspirada en canciones de ENHYPEN ◇◆━━━━━━※━━━━━━◆◇ ❖ La imagen de la portada fue elaborada con IA ❖ La edición de la portada es propia ❖ Los personajes pertenecen al manga Boku No Hero Academia, de Kohei Horikoshi

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

One-shot: Tentación Alfa

El bullicio de la gente hablando se mezclaba con la música alta que abrazaba a toda la discoteca. Y aunque el volumen de todos los sonidos fusionados era alto, no lograban apagar los lamentos, preguntas y angustias del corazón de Izuku.

Había entrado hace tan sólo cinco minutos, y ya quería irse. Él no era de visitar lugares así, pero su vida en esos momentos se había tornado triste y gris.

¿Que se arrepentía de seguir el consejo de su amiga?

Por supuesto.

¿Haría lo contrario para alegrarse solo?

De ninguna manera.

Ya se sentía más solo que nunca, y estar físicamente solo en su habitación lamentándose lo ocurrido era mucho peor que visitar aquella discoteca. Aunque las fiestas y el alcohol no eran sus amigos, ni tampoco conocidos, quiso darle una oportunidad para ver qué tan mal es la vivencia después de experimentarla.

—Vamos, Izuku-kun, bebe un poco y olvídate de esa beta desgraciada.

Con ojos algo tristes levantó la mirada hacia su amiga.

—Toga-san... ¿Podrías no recordar el tema al mencionar la palabra “beta”? Por favor. —comentó Izuku, esta vez dejando caer su rostro sobre la mesa—.

—Está peor de lo que creí. —dijo Ochako junto a Toga—.

Ambas chicas continuaron charlando, viendo la pista de baile y a los muchos alfas y betas (incluso algunos omegas) atractivos que se encontraban ahí.

Unos diez minutos transcurrieron y ambas muchachas intentaron de todo para motivar a Izuku a que bebiera algo o bailara un poco con ellas. Casi en conflicto con sus ideas, otro de sus amigos llegó.

—Vaya, hombre... Te vez fatal.

—¡Toya-kun! No le digas eso. —reclamó Toga—.

—Shoto tenía razón, esa perra te dejó muy herido.

Izuku no comentó nada al respecto, y sólo dejó ver sus llorosos y cristalizados ojos verdes. Toya sintió algo de pena (¿o lástima?) y se sentó a su lado.

—Izuku, ten. —dijo Toya al mismo tiempo en que le extendía un pañuelo—. Ya no llores por alguien que no te valoró ni quiso en ningún momento.

—Así no ayudas. —dijo Ochako rodando los ojos—.

—Shh. —Toya le pidió silencio antes de continuar—. No dejes que alguien tan despreciable como ella te derrumbe. Eres mucho mejor persona que ella, y eres un lindo omega que no puede desperdiciar su vida lamentándose por una simple y fea beta. —dijo mientras emanaba pequeñas cantidades de sus feromonas con aroma a incienso y acariciaba la cabeza de Izuku, quien volteó a verlo aún apoyado de la mesa—. Sólo recuerda a aquellos y aquellas alfas que quisieron acercarse a ti.

—Pero los rechacé.

—Lo hiciste, sí... Pero fue sólo porque estabas emparejado.

—Todos dirán “te lo dije”.

—Quizás, quién sabe... —comentó el peliblanco, encogiéndose de hombros—.

—Nadie se querrá acercar a un tonto y perdedor como yo.

—Hmm... No estaría tan seguro.

Ambas chicas sólo escuchaban la conversación de Toya e Izuku, preguntándose qué motivó al peliblanco a sentarse y hablar seriamente con el peliverde. Por lo general, era algo cruel con sus comentarios y no dudaba en decir la verdad sin ningún filtro. Sin embargo, en esta ocasión, estaba siendo totalmente dulce y cálido con Izuku. ¿Se debía acaso a que era el único omega del grupo y que se encontraba deprimido a más no poder?

—¿Cómo estás tan seguro? —cuestionó Izuku, sorbiendo su nariz—.

—Mira. —hizo una pausa—. Eres de los estudiantes más destacados de tu carrera. Debido a tu participación en asambleas y proyectos, mucha gente en la facultad te conoce. ¿Piensas que no llamarás la atención de alguien diferente a tus compañeros de generación u otros años de Ciencias Físicas? Sin mencionar que eres de los pocos omegas cursando la carrera.

—¿Quieres decir que soy todo un extraño omega nerd?

—Un poco. —respondió sonriendo—. Pero te conozco desde que te hiciste amigo de Shoto en preparatoria, y estoy seguro que más de una persona vio la belleza que tienes dentro, y no hablo de tu belleza omega, Izuku.

El comentario sorprendió tanto a Izuku como a Toga y Ochako. Jamás habían oído a Toya hablar así: Toga desde que lo conoce de la infancia, ni Ochako cuando formó parte del grupo al conocer a Toga en secundaria. Si Shoto lo escuchara, pensaría que ya estaba ebrio. No obstante, ninguna gota de alcohol existía en su sistema. Leer el mensaje de Toga diciendo“Yuki humilló a Izuku y terminó con él”, fue suficiente para ir a consolar al pequeño omega.

El peliblanco no podía no proteger a su “manada”. Era una de las cualidades innatas que tenía de alfa, pero tener a un pequeño, frágil y sentimental omega entre alfas y betas, hacía que su corazón duro se ablandara. Y aunque confiaba en que Izuku podría salir adelante, verlo deprimido y notar sus tristes feromonas de azahar y lo apagadas que se percibían, lo hacían sentirse débil por no poder proteger del joven omega al cual ha cuidado como a uno de sus hermanos. Todos en su familia, excepto Fuyumi y su madre, son alfas, y ver el contraste y diferencia entre un chico alfa (como Shoto) y uno omega (Izuku), le dieron a su vida un golpe de realidad: la vida era cruel e injusta con los omegas, y aún más con los omegas masculinos.

—¿Es en serio lo que dices? —preguntó Izuku con su voz quebrándose al final—.

—Claro que es en serio.

Izuku sólo lo veía expectante y sorprendido. Oír aquellas palabras de Toya reconfortaban en parte su corazón, y es que Yuki, por muy linda que era, sólo lo había utilizado por una ridícula apuesta con sus amigas. Gracias al cielo que jamás accedió a hacer más cosas con ella por mucho que esta insistiera, y otro regalo de la vida, es que era de otra carrera y facultad, por lo cual no se encontraría con ella tan seguido por el campus.

—¿Por qué no te diviertes esta noche? Estoy seguro que distraerte un poco no te vendría nada mal. —propuso Toya—.

—Pero... Pero yo... —Izuku se incorporó en su lugar— Pero yo no sé qué hacer aquí... Nunca antes había visitado lugares así, y lo sabes muy bien. —comentó incómodo—.

—Jajaja claro que lo sé. —rio Toya ante el comentario—. Pero eso no significa que deba volverse una costumbre que visites este tipo de lugares.

Izuku lo miró con un poco más de tranquilidad. Ochako y Toga esperaban que se animara un poco a bailar con ellas.

—Aunque sigo sin entender por qué estas dos te trajeron... —comentó señalando al par, sintiéndose ellas indignadas—. Ya que estás aquí, deberías divertirte un rato y bailar con ellas. No tienes que hacer nada que no te guste, y si cambias de parecer, te llevaré a casa o con Shoto a que jueguen videojuegos o vean alguna película. ¿Qué opinas?

El peliverde se puso a evaluar la propuesta, ya que pensar, era casi uno de sus hobbies. Considerando su situación, momento y lugar, decidió darle una oportunidad más a la idea de sus amigas.

—Creo que me quedaré un rato.

—Bien. Yo estaré aquí. Si ya no quieres estar en este lugar, me dices y te llevo a casa.

—De acuerdo. Gracias, Toya.

—No hay de qué. —dijo guiñándole un ojo—. Y cuidado, que he visto a varios y varias alfas observarte mientras charlábamos. Ninguno te tendrá como omega si no lo apruebo primero. —agregó riendo mientras se señalaba con el pulgar—.

—Dudo mucho que algo así pase conmigo, pero lo tendré en mente.

—¡Vamos, Izuku! Sé más optimista contigo mismo. Eres muy lindo. —alagó Uraraka—.

—Ochako-chan tiene razón. Llamarás la atención de más de un alfa. —dijo risueña Toga—.

Ambas chicas lo abrazaron y tomaron de sus brazos para llevarlo hasta la pista de baile. Toya los observaba con una sonrisa desde su lugar.

Estando aún sentado, pensaba en qué ocurriría. No era mentira cuando dijo que alfas se le quedaron viendo, pero había algo más en el lugar que lo ponía nervioso, como si algo fuese a ocurrir y no podría evitarlo.

Con ese pensamiento en mente, su mirada no se despegaba de sus amigos, y cuando alguien intentaba acercársele, sólo los fulminaba con sus fieros ojos celestes y emanaba sus feromonas de forma intensa y agobiante como si dijera “aléjate”.

El tiempo avanzaba, y entre más lo hacía, más incómodo y fuera de lugar se sentía Izuku. Y aunque sus amigas lo intentaron, la idea de ir un rato con Shoto o a casa, sonaba más tentadora que nunca.

—Una última canción, ¿sí? —suplicaba Ochako—.

—Bien, pero que realmente sea la última.

—Sí, Izuku-kun, me aseguraré de que Ochako cumpla su palabra.

Mientras terminaba la canción y el DJ se preparaba para poner la siguiente, Izuku volteó a ver a Toya, quien continuaba sentado donde lo dejó. Sacó de su bolsillo su celular y vio la hora: apenas eran las diez veinte de la noche y la fiesta en aquella discoteca ligeramente comenzaba.

Poco a poco, se comenzaba a escuchar “Drunk-Dazed” de ENHYPEN en los parlantes, y pronto, la música y voz de uno de los idols inundó el lugar, llenándose de gritos de emoción.

Inhaló profundo antes de suspirar resignado...

Pero algo ocurrió.

O más bien...

Algo notó...

Era extraño. Era nuevo. Parecía como si hubiese descubierto algo. Había algo en el aire que poco a poco se impregnaba en sus fosas nasales y, pronto, en su cerebro. Su omega comenzó a ronronear gustoso, y la necesidad de encontrar la fuente aquel aroma se volvía prioridad.

Un poco desorbitado por tanto ruido y luces, dio algunos pasos mientras su mirada buscaba algo que no sabía qué era. Sin darse cuenta, se separó de Ochako y Toga. El aroma sólo se volvía más misterioso al igual que el ambiente.

Parecía como si todo se hubiese vuelto más caótico, más loco, más extraño.

Se sentía más ligero, y como si el peso que aplastaba hasta hace poco su corazón, hubiera desaparecido. Intentaba pasar por entre la gente (con dificultad), y caminaba sin rumbo alguno.

La música se intensificaba entre más avanzaba. En su interior, su omega se alborotaba. Se detuvo un poco para volver a respirar. Lo sentía, había algo ahí que le impedía pensar con claridad. Aquello lo aterró, no debía tratarse de algo bueno, ¿verdad?

Se volteó y trató de regresar. Los empujones de la gente le impedían hacerlo.

El lugar era inmenso, y la gente, demasiada. No lograba divisar a Ochako, Toga, y mucho menos a Toya. Su respiración se agitó, y su corazón no dejaba de palpitar acelerado. Pronto, sintió que algo lo acariciaba: aquel extraño aroma envolvía su ser y todos sus sentidos.

Su cabeza le decía y alertaba que se alejara.

Su omega, le exigía encontrar la fuente de tan exquisito aroma.

Por mucho que lo pensaba, no lograba descifrar de qué aroma se trataba, sólo sabía que le resultaba embriagador y atemorizante al mismo tiempo. En su cabeza había una batalla por decidir qué hacer. No lograba ponerse de acuerdo consigo mismo.

—Tú. —dijo detrás suyo una voz—.

Al instante se tensó, no sólo por lo sorpresivo que aquello fue, sino también por la intensidad y la forma en que se dijo ese “tú“. Era una voz algo ronca, agresiva, pero totalmente sensual. Asustado, se volteó a ver.

Esperaba a cualquier tipo de persona, mas no al sujeto que tenía enfrente.

El aroma antes percibido se intensificó en cuanto este dio un paso más cerca de él. Percibía unas notas de vainilla, caramelo, o tal vez melaza o frutos secos. No lo tenía claro, pero lo que sí tenía más que claro, era que aquel inesperado sujeto era la fuente de tan exquisito aroma.

Se quedó congelado viéndolo. Era como si lo hubiesen sacado de un manhwa de vampiros: su cabello cenizo muy perfectamente peinado y a la vez tan rebelde; vestía casi completamente de negro, a excepción de su camisa que era de un tono rojo que combinaba a la perfección con su apariencia y brillantes y llamativos ojos rojos.

Lo peor para el pequeño corazón de Izuku, fue verlo sonreír. Algo había en esa sonrisa que lo aterraba y atraía al mismo tiempo. Era totalmente hipnotizante, ¿o se debía a la atmósfera que Drunk-Dazed provocaba en el lugar y en sí mismo?

—Oye. —volvió a llamar aquel sujeto—. ¿Bailas? O piensas quedarte quieto en medio de la pista. —preguntó moviéndose un poco al compás de la canción—.

A Izuku se le enredaron y atoraron las palabras en la garganta. No tenía idea de qué decir. Tragó saliva con bastante dificultad. Vio directamente a aquellos afilados ojos rojos que no dejaban de observarlo. Era una mirada totalmente penetrante, sintiéndose desnudo ante aquella vista. Su omega comenzó a inquietarse cuando, nuevamente, el aroma invadía su cerebro, era como si lo llamara a lanzarse tras aquel sujeto.

Analizó el aroma una vez más. Estaba claro que pertenecía a un alfa, no había dudas, pero era un aroma tan extravagante e intenso, que no encontraba el registro exacto en su cabeza para determinar qué era.

—Vamos, no te quedes ahí... —invitó una vez más—. Ven conmigo.

Instantáneamente, Izuku comenzó a seguirlo entre la multitud. Era como si su omega no pudiese resistirse a aquella voz y llamado. Su cabeza analizaba todo al mismo tiempo, estaba seguro de que aquello no fue la voz alfa, pero algo no encajaba. ¿Qué pasaba? ¿Cómo es que, sin dudarlo, cada parte de su cuerpo gritaba por seguirlo?

Lo siguió unos cuántos pasos más. Lo tomó de su muñeca y jaló de él. Este avanzaba de espaldas y no despegaba su vista de Izuku. Cuando pareció llegar al lugar de la pista que quería, se acercó al omega hasta la altura de su cabeza.

—Vamos a divertirnos. —susurró en su oído—.

La piel de Izuku se erizó y cada célula de su ser se removió ante aquella grave y sensual voz. No dejaba de verlo. No dejaba de ver esos ojos rojos, lo cautivaron totalmente. El embriagador aroma lo empezó a envolver poco a poco. Inhaló profundo. Diablos, se moría por continuar respirando aquella fragancia. Se sentía atontado, como si lo emborrachara o adormeciera, y a la vez despertara y agudizara todos sus sentidos y no quisiese alejarse. Pensaba y pensaba, buscando en su mente como en un recetario o enciclopedia.

Ron oscuro...

Se trataba de feromonas con aroma a ron oscuro...

Eso explicaba lo embriagador del aroma, y lo llamativo y atrayente de este. Intentando no pensarlo tanto, trató de seguir el ritmo de la música psicodélica y eufórica, pero su caos interno le impedía disfrutar el momento.

Tal parece ser que su nuevo acompañante lo notó, puesto que se acercó y tomó su rostro con ambas manos.

—Olvídate de lo que sea que estés pensando. —gritó en un susurro muy cerca de sus labios—. Ahora estás conmigo.

Izuku reflejaba algo de duda y temor en sus ojos. Y es que la repentina invitación y cercanía de este misterioso sujeto (y su propio actuar no pensado), lo tomaban desprevenido. Titubeante, quiso decir algo. Se quedó boquiabierto sin saber qué decir.

El joven de cabello cenizo le sonrió seductoramente, provocando un gran sonrojo en el rostro del omega. Fue entonces, que el alfa terminó cortando la poca distancia que los separaba para besarlo. Lo besó con tal intensidad, que no le dio tiempo a Izuku de reaccionar ante tal acción. Sorprendido, se quedó estático, y pronto, cerró sus ojos y aceptó aquel beso.

Sintió cómo una corriente eléctrica recorría toda su espina dorsal y en su interior algo brotaba y crecía. Las manos del alfa lo sujetaban firmemente de su cintura. Con algo de duda, y aún sin separarse de aquel apasionado beso, posó sus brazos alrededor del cuello del alfa, acariciando un poco su nuca.

La acción pareció gustarle a su compañero, puesto que sonrió mientras aún lo besaba. El peliverde, en tanto, era inundado por la fragancia de esas feromonas y el deseo de continuar, olvidándose por completo el motivo de su existencia en aquella ruidosa discoteca. Su corazón no dejaba de martillar en su pecho, su pulso se aceleraba, logrando sentirlo en cada rincón de su humanidad.

Sentía que poco a poco se quedaba sin aire. Pensando en separarse, cayó en cuenta de lo que estaba haciendo, como si una parte de su lógica y raciocinio le mandaran chispas para que reaccionara. ¡Estaba besando a ese atractivo alfa! Un momento... ¡Estaba besando a un desconocido!

Se separó abruptamente empujando de un hombro al alfa, quedando a unos centímetros frente a él. Se quedó mirando el piso, mientras intentaba regular su respiración.

—¿Qué? ¿No te gustó? —el alfa lo tomó suavemente del mentón para verlo a los ojos mientras sonreía ladinamente—.

—¿C-cómo dices eso? Y para empezar, ¿có-cómo puedes lle-llegar y besar a un desconocido así como así? —reclamó totalmente sonrojado, cubriendo con su mano parte de su rostro—.

—No oí que te quejaras. —respondió sonriendo una vez más—. ¿O acaso tienes pareja? ¿Eh?

Un puchero se formó en el rostro de Izuku. Era verdad, no se quejó, y muy por el contrario, le siguió la corriente y correspondió el beso. Y aunque también era cierto que no tenía pareja, se sentía mal, o culpable, o algo por el estilo al pensar en que habían terminado con él esa misma tarde, y ya en la noche se estaba besando con un desconocido en medio de una alocada discoteca.

—¿Y? ¿Tienes pareja? ¿O estás soltero? —consultó sin dejar de sonreír mientras apresaba al omega con sus manos alrededor de su cintura—.

La extrema cercanía que aquel alfa estaba instaurando entre ambos le ponía los nervios y pelos de punta, y no le daba suficiente espacio ni tiempo para pensar adecuadamente. El cenizo le lanzó una mirada casi hipnotizante y, resignado, respondió a su pregunta.

—N-no... No tengo. —dijo desviando la mirada hacia un lado, un poco triste ante el recuerdo—.

—Entonces es perfecto para ambos... ¿No crees? —comentó, presionando más en su cintura y acercándolo—.

El corazón del peliverde en ningún momento dejó de acelerarse. Otra vez ese nerviosismo mezclado con deseo inundaba su sistema. El alfa se acercó, y pareció olfatearlo. Izuku lo miraba con grandes ojos.

—¿A qué le temes? No voy a morderte... A no ser que eso quieras. —agregó, mostrando sus dientes al sonreír—.

Izuku vio en esa sonrisa, los colmillos del alfa. Si antes sentía miedo, ahora estaba más que aterrado. ¿A qué diablos se refería?

—Estás loco... —expresó con un leve disgusto en el rostro y sus ojos llenos de pánico—.

—Es probable... Eso, o el alcohol pululando en el aire. —hizo una pausa y se quedó viendo a Izuku—. Eres un omega muy lindo. —dijo tomándole del mentón y viéndolo fijamente a los ojos—. ¿Qué sucedería si vuelvo a besarte?

Izuku estaba algo atónito. ¿Qué rayos pasaba con este tipo? No negaría el hecho de lo atractivo que era y de la mucha personalidad con la cual contaba, sin mencionar lo exquisito que fue el beso. Pero simplemente todo era muy abrumador para él, para alguien que estaba acostumbrado a hacer cuentas, cálculos, sobrepensar todo y demás.

El alfa, al ver duda nuevamente en los ojos de Izuku, tomó con su mano libre la del peliverde y las entrelazó. El toque fue electrizante, fue inesperado. Era un toque algo áspero, pero que lo aprisionaba. La calidez que emanaba y se traspasaba hacia Izuku era, sencillamente, increíble.

Aguantando el puchero en su labio, bajó la mirada y murmuró algo que no logró escucharse en medio de toda la música y bullicio de la gente.

—¿Ah? ¿Dijiste algo? —consultó el cenizo—.

—Midoriya Izuku... —repitió—. Mi nombre es Midoriya Izuku. —finalizó, levantando la mirada para cruzarla con la de su acompañante—.

—Oh... Bien. —dijo entre dientes—. Bakugo Katsuki... Un placer. —dijo sonriendo orgullosamente—. ¿Y? ¿Qué quieres-

Katsuki fue interrumpido por Izuku, quien levantó sus brazos y rodeó una vez más el cuello del alfa. Estaban a centímetros, logrando sentir la respiración del otro. Aunque Katsuki se sorprendió ante el acto, sonrió para sus adentros.

—No me molestaría que lo hicieras de nuevo. —dijo Izuku, sin entender por qué hacía lo que estaba haciendo—.

Al recibir luz verde, el cenizo lo tomó por los labios nuevamente, esta vez en un beso lleno de desesperación y hambre. La música ayudaba perfectamente, acelerando sus pulsos y envolviéndolos en un aura caótica y eufórica.

Izuku decidió darse una oportunidad con Katsuki, aunque fuese algo de una vez, de una noche, de una pieza musical, lo que sea que durara. ¿Qué tenía que perder? Admitía que la sensación de los labios de Katsuki sobre los suyos era adictiva, pero no podía fantasearse la idea de tenerlos para siempre, ¿verdad?

Al separarse para tomar aire, poco a poco, Katsuki lo arrinconaba y lo sacaba de la pista de baile, alejándose del bullicio.

La mente del cenizo explotaba ante la emoción y el deseo. Aunque el omega que tenía entre sus brazos se veía tímido e inocente, lograba seguirle el ritmo a sus besos.

Adoró esa faceta. ¿Qué más podría descubrir?

Se lamió los labios, acción que no pasó desapercibida por Izuku, provocando que el frágil corazón del peliverde y su lobo se estremecieran.

Se acercó hasta el cuello del omega, e inhaló profundo. Las feromonas de azahar recorrieron y llenaron sus pulmones. Suspiró pesada y notoriamente. Volvió a mirarlo a los ojos.

—Llámame loco... Pero el azahar combina a la perfección con el ron oscuro. —comentó sonriendo—.

Izuku tragó saliva, y cerrando los ojos, respiró y analizó el aire cargado de sus feromonas.

Un aroma fresco, cítrico, condensado por el embriagador toque del ron. Era casi como inocencia envuelta en sensualidad y tentación. El ron se convertía en algo hipnótico, adictivo por la presencia del azahar, y este tomaba más presencia, se sentía más vivo por el contacto con el ron.

Era verdad, tenía razón... Combinaban y armonizaban perfectamente juntos.

El mundo a su alrededor pasaba inadvertido, pero en su lugar, el tiempo pareció congelarse. La canción de ENHYPEN había terminado hace mucho, pero la vibra se mantenía, y la gente continuaba bailando, festejando y bebiendo. Izuku era totalmente ajeno a la desesperación de Toya buscándolo por la discoteca al ver que sus amigas habían regresado sin él. Estas entraron en pánico al notar que Izuku no había ido con el peliblanco cuando no lo vieron cerca de ellas.

Tanto Izuku como Katsuki eran envueltos por un calor inexistente, electrizante, mareándolos y haciéndolos desear más.

Izuku pensaba y pensaba, porque su mente no dejaba nunca de hacerlo: ¿Era correcto? ¿Estaba bien que estuviese en ese escenario y situación? Seguramente ese tal “Katsuki” hacía esto todo el tiempo con cualquiera que quisiera. Él no quería ser un cualquiera, pero también tenía claro que lo que estaba haciendo, sería sólo de esa ocasión.

—¿A cuántos más les has dicho lo mismo? —consultó Izuku, con tranquilidad para no delatar los cuestionamientos de su mente... ¿O corazón?—.

La pregunta sorprendió al cenizo y alzó una ceja mientras lo veía.

—¿Me creerías si te respondo que es la primera vez? —dijo sonriendo de lado—.

—No... No lo parece. —replicó Izuku, con temblor en su voz—.

—Me creas o no... —comenzó a hablar el cenizo—. No me acerco a gente con la cual sé que voy a perder mi valioso tiempo, mucho menos rodearlo para besarlo como lo hice contigo. —se acercó hasta quedar a centímetros del rostro de Izuku—. ¿Y qué hay de ti? —preguntó viendo los ojos del pequeño—.

—¿Yo? Eh... —no lograba verbalizar ante la llameante mirada de Katsuki.—.

—No te negaste a que te besara... Y la segunda vez me diste permiso. —dijo riendo entre dientes—. Yo también puedo pensar que haces esto con más personas.

—¡Pero no lo hago! ¿Ok? No soy así, no visito lugares como este... —exclamó con sus ojos cristalizándose—. Sólo soy un perdedor al cual terminaron hoy mismo de una relación que fue toda una farsa debido a una apuesta. —reveló, con su voz quebrándose al final—.

Katsuki se quedó en silencio. Izuku quitó con su mano las pequeñas lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

—Quien sea que te haya engañado, se lo agradezco. —el comentario sorprendió al peliverde, pero no pudo reclamar puesto que el cenizo continuó—. Si no lo hubiera hecho, no te habría encontrado aquí. —dijo sonriendo, mostrando una vez más sus colmillos—.

La mirada de Katsuki era afilada, hipnótica y abrasadora.

—Opino que hacemos una combinación perfecta, y yo no pierdo mi tiempo con alguien que no lo vale... Decide tú: o nos olvidamos de esto, cosa que sería un gran disgusto para mí... O dejamos que la emoción nos guíe y nos alocamos hasta descubrir a dónde nos lleva. —propuso con total seducción—.

Si lo pensaba... La idea no sonaba tan mal, tampoco excelente a su parecer y forma de actuar, pero no era mala. Izuku se quedó pensando, y la pregunta volvía a su cabeza... ¿Qué tenía que perder? Encontrarse con alguien así de guapo, casi sacado de un manhwa, y que fijara su atención en alguien tan nerd como él no ocurría todos los días.

Tomaría la oportunidad, y como dijo Katsuki, dejaría que la emoción lo guiara.

—Bien. Pero espero que no me mientas. —respondió firme, viendo directamente a los ojos rojos del cenizo—.

Ante la respuesta, Katsuki rio. Se desabotonó el botón superior de su camisa, y la haló un poco, dejando más al descubierto su cuello, específicamente donde se ubicaba su glándula de olor. Izuku no entendía qué hacía, y antes de preguntar, el cenizo habló.

—Márcame.

—Qu-

—Lo que oíste... Usa tus lindos colmillitos y deja tu marca y feromonas sobre mí.

—¿Por qué haría algo como eso?

—Porque quiero que creas que esto no es un juego. Estoy dispuesto a llevar sobre mí las feromonas de un omega y su mordida.

—Sí sabes que no ocurrirá nada si te muerdo, ¿verdad? —cuestionó el peliverde—.

—Fisiológicamente, sí, lo sé. —se detuvo tomando el mentón de Izuku—. Pero no significa que no ocurra nada entre nosotros. —sonrió—. No dejo que cualquiera se acerque a mi glándula u olfatee mis feromonas de la manera en que te dejé a ti hacerlo.

Vio directo a los ojos de Bakugo. Algo había en ellos que le atemorizaba, pero le transmitía confianza. Le daría el beneficio de la duda, y haría algo que jamás en su corta vida pensó hacer. Tragó saliva y cerró sus ojos, suspirando.

Aún con los ojos fuertemente cerrados, respondió.

—De acuerdo. —abrió los ojos para ver al alfa—. Pero significará que no te librarás de mí tan fácilmente, ¿eh?

—Me parece perfecto. —Katsuki sonrió—.

Izuku se acercó hasta el cuello de Katsuki, lo sujetó por los hombros, inhaló profundo, y sacó sus colmillos para luego enterrarlos en la glándula de olor. El cenizo gruñó e hizo un quejido ante el dolor que brotaba en su cuello. Izuku mordió un poco más y soltó sus feromonas para impregnarlas en la zona y alrededor del alfa. Luego de unos segundos se separó, lamiendo sus labios y la zona mordida.

Katsuki respiraba agitado, pero al alejarse un poco, se lograba ver alegría en su rostro, ¿o algo más?

Por alguna razón, Izuku se sintió de una manera muy satisfactoria. No lograba entenderlo. Sólo era una simple mordida, una mordida que fisiológicamente nada producía al realizarse desde un omega a un alfa.

Quizás era por el ambiente.

Quizás era por la emoción y locura del lugar.

O quizás era por la propuesta tentadora de Katsuki.

De cualquier modo, la sensación le agradó y llenó su corazón antes roto y vacío por algo sumamente indescriptible. Sentía un calor en su interior. Sentía a su omega extasiado, pero deseando más, y para averiguarlo, tomó a Katsuki del cuello de su camisa y jaló de este para acercarlo y besarlo igual que la última vez: desesperado, ansioso, inquieto.

Sin siquiera dudarlo, el cenizo correspondió el beso, tomando dominio de este mientras acorralaba a Izuku contra una pared. La forma en que Izuku respiraba bajo su toque y la música enérgica y psicótica, encendieron en su corazón el deseo de no separarse más de aquel omega. Su alfa, del mismo modo, esperaba tenerlo por mucho tiempo bajo su toque, como si algo más grande los uniera.

Sin esperarlo, Izuku se separó tan sólo unos centímetros y susurró en su oído.

—Es tu turno. —dijo sorprendiendo al alfa—. Muérdeme.

Algo dentro del cenizo pareció activarse, y enseguida sacó sus colmillos, a la vez en que Izuku descubría parte de su cuello, sin importarle lo que pasara.

En cuanto logró ver la zona, el alfa lamió lentamente la glándula, estremeciendo al omega, y sacando un suspiro y jadeo de él, procediendo a morderla, enterrando sus colmillos profunda y cuidadosamente en esta, desgarrando la piel y haciendo que sangre saliera al exterior. Izuku se sobresaltó de inmediato, y abrió en grande sus ojos al sentir cómo los colmillos del alfa eran incrustados en su glándula.

En cuanto el alfa comenzó a impregnar la zona con sus feromonas y se producía el enlace, ambos fueron bombardeados por los sentimientos que el corazón del opuesto albergaba.

Katsuki percibió el dolor y la tristeza por la cual estaba pasando Izuku. La sensación de engaño y decepción fueron un golpe para sí mismo y su alfa.

E Izuku...

Izuku fue abrumado por todos los sentimientos y emociones que albergaba el cenizo. Timidez, ansiedad, sinceridad y alegría fueron como medicina a su corazón roto. El alfa no mentía, para suerte suya. El corazón de Katsuki albergaba amor, pero una gran soledad. Era una sensación como si no supiese a quién entregar su corazón, o más bien, no encontrara a quién entregarlo.

En aquel pequeño rincón, las feromonas de azahar y ron se mezclaban en el aire, demostrando algo más que conexión.

♪“...Fatal trouble, it’s getting blurry...“♪

Cuando hubo terminado de marcar a Izuku, se alejaron unos centímetros. El rostro de Izuku mostraba una alegría indescriptible junto a un gran rubor, pero Katsuki tenía sus ojos llorosos al haber hecho suyos y experimentado en su interior los sentimientos del omega...

...Y los propios.

El omega, sabiendo cómo comenzaba a sentirse el cenizo, lo acercó para besarlo, esta vez de forma suave y dulce, cargada de amor, casi como si le dijera “todo está bien ahora”. El cenizo rio durante el beso, al entender también cómo se sentía el omega en ese preciso instante.

♪“...혼란 따윈 don’t mind집중하는 감각 분명 너는 하나

[hollan ttawin don’t mind jipjunghaneun gamgak bunmyeong neoneun hana]

So now 뒤로 해 다 내 심장이 뛰는 대로 걸어가 난...“♪

[So now dwiro hae da nae simjang-i ttwineun daero georeoga nan]

Igual a cómo la canción“Fatal Trouble” que se escuchaba de fondo a través de los parlantes, ambos sintieron que se encontraban en un problema fatal, pero que, de algún modo, les hacía ir en dirección a donde sus corazones ansiaban y necesitaban.

¿Quién diría que la sanación para Izuku la encontraría en una discoteca?

¿Y quién imaginaría, que el solitario alfa encontraría a su destinado luego de tanto tiempo?

En medio de toda la música, gente, alcohol y festejo, quedaba la certeza de que alfa y omega habían encontrado su refugio y, pronto, su lugar de confianza y crecimiento. El ron oscuro envolvería al azahar para protegerlo de todo mal, y el azahar le daría la calidez y atención que el ron oscuro tanto necesitó para volverse aún más dulce y complejo de lo que ya era.

El mundo continuó su curso.

Y bajo todo el caos y luces de aquella agitada discoteca, el de Izuku y Katsuki apenas comenzaba...


¿Qué les pareció esta historia?🧡💚✨

Siendo sincera, me costó escribirla puesto que me encontré con el cansancio y agotamiento laboral, por lo que decidí tomar la pausa de la que les hablé en mi perfil 😅

Durante esos días, lentamente fui escribiendo el capítulo 30 de EHQNU y este One-Shot. Las canciones de ENHYPEN me dieron la idea para escribir esta historia 🎶✨

Les dejo un link de Spotify con una playlist con algunas canciones de ENHYPEN y otros artistas que les puede ayudar a releer este One-Shot ✨https://open.spotify.com/playlist/3wlgN5XQpLfPksY53YVtgz?si=135f6ad20ec54053

Les comento, además, que tengo borradores de muchas otras historias, y hay principalmente 2 que me gustan mucho. Les dejaré en Wattpad (dentro de la historia "Tentación Alfa") una encuesta con sus nombre y emojis para que, en base a ellos, me digan qué les interesaría más.

Esto no significa que abandonaré EHQNU, no, es la historia principal. Dependiendo lo que resulte de la encuesta, iré escribiendo lentamente la opción más escogida 😋

A quienes aún no me siguen, les invito a hacerlo aquí en Wattpad y Tiktok para que estén notificados cuando subo avisos, post, historias y actualizaciones (tengo sv de discord en mi perfil, lugar donde también informo al respecto 👀)

Muchas gracias por el apoyo constante ❤️Espero que hayan tenido lindas fiestas y que este año sea de mucho éxito para todos ^^❤️✨