Todavía Me Acuerdo De Ti by GinnyBarnabyFields at Inkitt
Customize readability
Aa

Todavía me acuerdo de ti

All Rights Reserved ©

Summary

Carla nunca olvidó aquel baile en la comunión de su primo, ni al chico que la hizo sentir especial sin saber su nombre. Años después, un malentendido familiar desata rumores, enredos y una inesperada oportunidad para Joaquín, compañero de clase de Victoria, la hermana de Carla. Con la ayuda (a regañadientes) de Victoria -que no tiene ningún interés romántico en él, pese a lo que digan sus primos- Joaquín urde un plan para conquistar a Carla. Porque, a veces, el amor necesita un poco de caos para florecer.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Uno: En 2002

Carla y Victoria salieron de casa demasiado guapas. Y es que hoy era la comunión de su primo David.

Apenas había nacido la pequeña Lidia, otra primita más para la familia, que la iban a llevar con apenas un mes a un evento así.

Pero Carla se encontraba algo más orgullosa de lo habitual porque su madre le había dejado escoger en la tienda ese vestido negro tan bonito.

—Cuando crezcas, no te valdrá. —Le pretendía picar Victoria. Aunque fuera en balde.

Carla se miró en el espejo; estaba muy guapa con ese vestido. Se colocó el escote palabra de honor y le pidió a Victoria que le prestara el brillo de labios. Su hermana le dejó el labial y prosiguió con la raya blanca en el ojo que tanto se llevó ese año.

Su madre las llamó; había que irse ya a Móstoles.

—Si vamos a Móstoles a la iglesia, ¿por qué regresamos sobre nuestros pasos para ir hasta Navalcarnero? —Victoria entendía poco del protocolo de estos eventos y eso que había asistido a dos comuniones y un bautizo más que Carla.

—Victoria, no digas gilipolleces y sube al coche, que siempre acabamos esperando por ti —exigió su padre de manera brusca.

Victoria resopló y bajó al garaje. Miró que aún no se había abierto la puerta de la rampa para sacar el vehículo y subió de nuevo a casa y se sentó en el sofá.

—Victoria, ¿has visto el sobre con el regalo para tu primo? —preguntó su madre desde su habitación.

—Mamá, lo guardaste en el bolso anoche —contestó Carla desde su propia habitación.

La mujer revisó su bolso y ahí estaba el regalo de su sobrino; suspiró y prosiguió.

Carla alcanzó a su madre cuando salía de la habitación; el padre esperaba fuera.

—Victoria, ya —le recriminó la madre desde el zaguán. —Siempre hay que esperar por ti.

La chica se levantaba del sofá del salón, mientras su familia ya estaba bajando para meterse en el coche.

—Vic... —Empezó a ordenar su padre.

—Sí, ya sé, hay que abrir el portón. —Y la chica se acercó a abrirlo para sacar el coche de casa.

Se cerró el garaje, se cerró el portón, se cerró con llave y los cuatro iban rumbo a Móstoles con una emisora sintonizada de canciones solo en español. Y con la sintonía de los primeros años del reguetón, pop y baladas variadas, fueron hasta Móstoles.

Una hora de sermón por parte del cura y empezó el ritual de inscribir a las almas de los chicos de diez años, con los pequeños discos de oblea insípida de barquillo incluidos.

—¿Pero no celebraba la comunión con su amigo? —preguntó Victoria desde detrás y en voz baja a su prima Silvia.

—Daniel tomará la comunión a las cinco de la tarde. —Susurró sin girarse.

Victoria se aburría y por eso preguntó a su prima, pero la hermana del protagonista del día no estaba por la labor de distraerse.

A todos se les hizo eterna la espera hasta que pudieron salir de la iglesia.

—¿Os acordáis de la ruta? —preguntó el tío José, padre de Silvia, David y Pilar—. Es en el mismo restaurante.

Tomás, Antonio y Miguel afirmaron.

—¿Llevas tú a papá y a mamá? —preguntó Miguel a Antonio, al ver el tamaño de la sillita de coche de la pequeña Rocío.

—Sin problema, nos apretamos y punto. Antonio se encogió de hombros.

Todos llegaron al restaurante casi a la vez; José había encabezado la comitiva como si fuera la escolta del rey.

—Tomás, es el salón del fondo. —Indicó José a su cuñado con el brazo extendido.

Cuando se sentaron todos a la mesa, Tomás y María se sentaron juntos, Miguel con Jesusa y la pequeña Lidia, recién nacida. Pero Antonio y Ángela, con la pequeña Rocío en medio, fueron los que más cerca se sentaron de los anfitriones, principalmente porque Josefa, madre de María, Antonio, Antonia y Miguel, tenía predilección por vigilar al bocazas de su hijo mayor.

Apenas llegaban los hijos de esas parejas, cuando Victoria, la prima mayor, pasó por delante y saludó a la pequeña Lidia.

—Hola, peque.

La siguieron su hermana Carla y su primo Gonzalo, hermano de Lidia.

En la mesa presidencial del convite, Antonia observaba a Silvia y Pilar discutir por cuál de las dos se sentaba a cada lado de sus padres. José, el padre, por su parte, estaba ultimando los últimos detalles de la organización junto a David, vestido como un pequeño novio, y no entendía ni la conversación de José ni su lugar en aquel rincón. Él solo quería hablar con su primo Gonzalo sobre videojuegos.

Josefa se acercó a Miguel y Jesusa para recomendar, como siempre hacía con todos sus nietos, que taparan un poco a la bebé porque podía coger frío. Mientras que don Antonio, el padre de los adultos de la familia y marido de Josefa, solo parecía preocuparse por colocar bien su servilleta, a modo de babero, para no mancharse.

Victoria, que aún no se había sentado, se acercó a su abuelo y se la quitó con cariño.

—No creo que el jamón o el queso te vayan a chorrear la camisa, abuelo.

—¡Antonio, no hagas el tonto! —le recriminó su mujer.

—No me quiero manchar.

—Papá, Victoria tiene razón, para los entremeses fríos no hace falta protección. —comentó su hijo Antonio.

Finalmente, Victoria y Gonzalo se sentaron enfrente de Carla, que lo hizo al lado de Tomás, su padre.

Tardaron un poco en servir los platos a compartir, cuando don Antonio se había vuelto a poner la servilleta de babero. Josefa se la apartó enfadada.

—¿Tienes que hacer el ridículo? —Se metió la servilleta de tela de su marido en el puño de la manga.

—¡Abuela! —Se aproximó Pilar—. ¡Eso no se pone ahí!

La niña de ocho años le quitó la servilleta del puño a Josefa y se la devolvió a Antonio.

—Don Antonio, póngase la servilleta en el regazo y así no se la quitarán. —sugirió Ángela.

Don Antonio se puso la servilleta en el regazo sonriendo.

Let GinnyBarnabyFields know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Read Now
Earning His Love

luvagdromance: Really different story thoroughly enjoyed .

Read Now
Bear Roberts

ValJ Prime: Merci pour cette histoire qui m'a fait découvrir une famille unie qui se serre vraiment les coudes, des gens blessés qui n'abandonnent pas, des gestes qui sont des preuves bien plus parlantes que les mots.

Read Now
Ein Kuss für den CEO

Linda: Ein sehr einfühlsamen Buch, mit einer Spur drama. Zwischendurch musste ich schmunzeln.

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

Carolyne Walker: Very enjoyable read

Read Now
Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now
Mystic Wolf

TopazHorizon: I enjoyed this book so much even though the Alpha is really a huge jerk. He didn't really redeem himself (so good thing he's amazing in bed haha), so I still feel she shouldn't have taken him back easily. That said, very entertaining and I love how the friendships are shown here. Very real. I'm tire...

Read Now
Half-Claimed

TopazHorizon: Okay, no sex here at all - I know all you werewolf romance fans love a good sex scene 😉 But it's still a good love story. Love for your own self, love for your skills, love for your community and beyond, and love for family, even when it's complicated. And I feel like I became smarter, too. All tho...

Read Now