Nuestras decisiones

Summary

Itachi llega a la sede de Oto perturbando la calma de Sasuke y el corazón de Karin. Entre reportes y miradas, surge una invitación inesperada que obliga a la pelirroja a cuestionar años de silencios. Un dilema de hermanos donde el amor y el orgullo juegan su última carta.

Genre
Drama
Author
SaKaSu
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Nuestras decisiones

¡Saludos, queridos lectores!

Este año, participé en una actividad, donde nos convertimos en Santa Claus o Rey mago de otra persona del grupo SasuKarin Month de facebook.

Cada quien expresa tres deseos, y a quién le corresponda hacernos nuestro deseo, elige cuál dar. Sin embargo, tenemos la libertad de cumplir más de un deseo, y en esta ocasión, eso hice n.n

Este año, me tocó ser Reina maga deLixy-chan, y este es el segundo deseo que le cumplo. No obstante, ya que algunas lectoras también querían leer algo ItaKarin, quiero extender el regalo a todas aquellas personitas que les gusta el ship n.n

Deseo que este One-Shot sea de su agrado, principalmente para Lixy n.n

Al final de la historia, les dejaré el deseo n.n



Itachi, que había estado a la cabeza de la sede principal de Uchiha Corp., estaba de visita en Oto, no sólo para evaluar personalmente la sede de la ciudad, sino para visitar a Sasuke, su hermano menor, quien estaba a cargo del lugar.

A decir verdad, a Itachi le importaba más ver a su hermano, quien hacía tiempo no lo visitaba.

—...como puedes ver, todo está en orden, y mientras mantengamos esta estrategia, tendremos incluso mejores resultados que la sede principal —Sasuke terminaba de dar su reporte.

—Veo que tienes todo en orden aquí —concluyó Itachi bajando el folder que había estado revisando.

—¿Tienes alguna duda? —preguntó Sasuke.

—No, sobre la empresa no. Es obvio que tienes todo bajo control —dijo tranquilo— Pero sí me gustaría saber si hay algo nuevo en tu vida.

—Mi vida está…

—¿Sasuke? —llamaron a la puerta y abrieron la puerta cuando Sasuke dio la indicación. Era Karin— Disculpa, no quise interrumpir, pero el Señor Ishida está al teléfono e insiste en hablar contigo.

—Tomaré la llamada en tu oficina —Sasuke respondió levantándose de su asiento— Quédate y resuelve cualquier duda que tenga Itachi —después miró a su hermano— Ella es Uzumaki Karin, la directora de operaciones de Oto.

Sasuke salió de la oficina dejándolos solos.

—Tú debes ser Itachi, el hermano mayor de Sasuke y director de la sede principal de Uchiha Corp. —Karin extendió la mano para saludar— Espero disculpes a Sasuke. El señor Ishida no es un cliente muy fácil.

—Mucho gusto, señorita Uzumaki —Itachi correspondió el saludo— No tienes que defender a mi hermano. Sé que aprovechó tu intervención para huir de mi pregunta —rió divertido— Pero agradezco tu atención.

Karin forzó una sonrisa.

—¿Y qué dudas puedo disipar? —preguntó la pelirroja manteniendo la formalidad.

—A decir verdad, no tengo dudas. La explicación que Sasuke me dio fue muy clara. Se nota el esfuerzo que ponen.

—Sasuke es un excelente líder. Sabe cómo motivarnos para sacar lo mejor de nosotros —respondió Karin— Además, tiene ojo para reconocer las habilidades de las personas. Con eso, sólo es cuestión de ponerlos en el puesto correcto.

—En ese caso, debes ser muy inteligente si te eligió como directora de operaciones —señaló Itachi provocando en Karin una suave sonrojo.

—Por supuesto que lo soy —respondió segura— Mi puesto me lo he ganado a pulso.

—Lo sé. Sasuke me ha dicho que haces un gran trabajo —sonrió amigable— No tengo duda de que te tiene mucha confianza aún si no lo dice.

—Bueno, nos conocemos de tanto tiempo que si no confiáramos el uno en el otro, supongo que cada quién habría tomado su camino —se relajó.

—¿Hace cuánto que se conocen?

—Éramos compañeros en la universidad, así que puedes darte una idea —no quiso decir un número.

—Entonces… son ¿amigos? —preguntó Itachi con cuidado.

—Sí —sonó resignada y hubo una pausa entre ambos.

—Sasuke no habla mucho de sus amigos o si tiene novia —Itachi retomó la palabra— Puedo confesar que vine para saber si estaba bien.

—¿E intentas que yo no te de la información que quieres saber? —Karin se cruzó de brazos.

—No puedes culparme por intentarlo. Es mi hermano menor.

Karin suspiró y con los brazos cruzados, se sentó en la orilla del escritorio.

—Como sea, no hay mucho que decirle, así que te lo resumiré: su vida es el trabajo. Sólo va y viene de su apartamento a la oficina a menos que tenga que ir a otro lado por trabajo y los fines de semana, si tenemos suerte, un par de amigos y yo conseguimos que salga a algún lado —dijo la pelirroja— Si tiene novia, debe tenerla secuestrada en su apartamento porque nadie la ha visto, y debe tener una panacea o algo por el estilo, porque apenas puedo recordar la última vez que se enfermo. ¿Eso te deja satisfecho?

—Con la información sí, con lo que dice de mi hermano, no, pero eso es algo que hablaré con él más tarde —respondió sorprendido de la forma directa en que ella habló— Por cierto, gracias.

—No necesitas agradecer. Técnicamente es mi trabajo hacer que se lleven a cabo las estrategias de Sasuke —descruzó los brazos y se encogió de hombros— Y sí, le estoy haciendo más sencillo tu interrogatorio para que haya valido la pena su huída.

Itachi soltó una risita, porque era evidente que ella conocía lo suficiente a su hermano para haberse dado cuenta de lo que ocurría sin que hubiesen cruzado media palabra sobre ello.

—El contrato habla de que es tú trabajo con lo que respecta a la empresa, no a su vida personal.

Ella se sonrojó y se arregló los lentes para disimularlo.

—Te lo dije: la vida de Sasuke es el trabajo. Es difícil encontrar una línea divisoria, especialmente cuando técnicamente su hermano es su jefe.

—No sólo eres inteligente, eres muy divertida y guapa —observó el hombre con una sonrisa— Y también eres parte del trabajo. Me sorprende que no haya algo más entre Sasuke y tú —ella desvió la mirada— ¡Oh! Lo siento. Quizá tengas novio. Sólo estaba siguiendo la lógica de lo que me decías.

—No, está bien —dio un suspiro— Creo que mi vida es más o menos igual que la de Sasuke —hubo otro suspiro más pesado— Sólo tal vez un nivel menos que él.

—¿Sabes? No tienes que seguir los pasos de Sasuke si no quieres —dijo Itachi al notar que ella no parecía satisfecha.

—Lo sé…

—Si ya no tienes duda, Karin y yo tenemos que volver al trabajo —Sasuke entró a su oficina para tomar su lugar en el escritorio y ella se levantó del escritorio acomodándose la falda que solía subirse un poco cuando se sentaba.

—¿Necesitas algo más antes de que me vaya? —Karin preguntó al joven.

—No —no la miró.

—En ese caso, me retiro —miró a Itachi— Gusto en conocerlo, señor.

El aludido asintió con una sonrisa.

—Faltan diez minutos para la hora de la comida —comentó Itachi y Karin, que caminaba hacia la puerta, alentó el paso— Vayamos a comer juntos, hermano.

Sasuke miró de reojo a la pelirroja.

—No… no te preocupes. Ve a comer con tu hermano —dijo Karin— Ya tendremos otras oportunidades.

La pelirroja se apresuró a salir de la oficina, y no permitió que nadie dijera nada más.

—¿Tenían una cita? —preguntó Itachi levantando una ceja.

—Sólo íbamos a comer —Sasuke le quitó importancia.

—Si tienen una cita, podemos comer otro día. Estaré aquí el resto de la semana.

—No salgo con Karin —afirmó irritado de la insistencia de su hermano.

—¿Puedes culparme por sospecharlo? —planteó el mayor— Es una mujer guapa, exitosa, inteligente y divertida —Sasuke dio un gruñido por lo bajo— Me sorprende que no lo hayas considerado.

—Karin y yo estamos enfocados en nuestras carreras —aseguró convencido— Por eso es sencillo comer con ella.

—¿Estás seguro? —levantó una ceja.

—No quieras buscarme una novia. Si no les permití a nuestros padres hacerlo, menos a ti.

—No soy tan abnegado para ponerme de tu casamentero —respondió Itachi— En realidad, estaba tratando de averiguar si podría tener una oportunidad con ella.

Hubo silencio entre ambos.

Con unos minutos hablando con Karin, Itachi se había dado cuenta que ella sentía algo por su hermano, y aunque era complicado aseverar lo mismo de Sasuke, sabía que al menos, ella era cercana para él.

Itachi sabía que tratar de hablar con su hermano de esos temas era una tarea prácticamente imposible, así que se le había ocurrido fingir estar interesado en ella para evaluar su reacción.

—Es absurdo —soltó Sasuke comenzando a mover papeles de su escritorio.

—¿Te parece absurdo porque la acabo de conocer?

—No. Me parece absurdo que quieras invitar a salir a una mujer que ni siquiera vive en la misma ciudad que tú —siguió moviendo papeles sin mirar a su hermano a los ojos.

—Vivimos en un mundo donde las relaciones a larga distancia son más comunes que cuando éramos niños, así que no lo veo como obstáculo —argumentó— Además, sólo quiero invitarla a salir. Es demasiado pronto para saber si habrá otras salidas o algo más serio.

—No es asunto mío si quieres intentarlo —dejó los papeles a un lado y fingió revisar algo en la computadora.

—Entonces, ¿no tienes objeciones? —planteó la pregunta— Puedo retractarme si tú ya tienes intenciones con ella.

—Haz lo que quieras. No voy a detenerte —respondió de inmediato— Pero si me lo preguntas, no aceptará.

—¿Ella ya está interesada en alguien?

—Es más bien que seis años de diferencia podría no convencerla —Sasuke había mirado a su hermano al contestar— Y no es objeción, es sólo una observación.

—No pierdo nada con intentarlo.

No tocaron más el tema, e Itachi no volvió a encontrarse con Karin sino hasta el siguiente día.

Ella tenía la palabra durante una junta con los gerentes de área, mientras Itachi, como parte de su visita, evaluaba la dinámica de la empresa.

Su forma de actuar era profesional. Manejaba los datos y las estrategias con un dominio impresionante. Además, sus explicaciones eran claras y los gerentes la miraban con genuina atención y respeto.

Al terminar la junta, los gerentes se retiraron, y Karin dio un suspiro.

—Eres muy buena —dijo Itachi.

—Por supuesto que lo soy —respondió orgullosa.

—Saber que Sasuke te dio el puesto, ya me decía que eras capaz, pero ver cómo lo manejas en persona, es muy diferente —confesó el hombre.

—Gracias. Es bueno oírlo —Karin se sonrojó.

Hubo un breve silencio entre ambos.

Itachi se levantó de la silla y cerró el folder con calma.

—Voy a echar un vistazo a las áreas —dijo— Tú debes tener tus propias tareas, así que no te quito más tiempo.

—En realidad —respondió Karin acomodando unos documentos sobre la mesa— tengo un par de reportes pendientes, pero puedo enviarlos más tarde. Si necesitas algo, estaré en mi oficina.

—Lo tendré en cuenta —asintió él— Gracias por tu tiempo… y por dejarme presenciar la junta.

Karin hizo un leve gesto con la cabeza, profesional, aunque el sonrojo no había desaparecido del todo.

—Es parte de mi trabajo —respondió, repitiendo una frase que ya había usado antes, aunque esta vez sonó menos defensiva— Además, usted es el jefe, puede pasear por donde quiera.

Itachi rió ante la broma y Karin lo siguió.

Él se dirigió a la puerta, pero antes de salir se detuvo un segundo.

—Sasuke tiene buen criterio para elegir a las personas que lo rodean —añadió sin mirarla directamente— No sólo en el papel.

Karin levantó la vista, sorprendida por el comentario, pero él ya había abierto la puerta.

—Que tengas buen día, Karin.

—Igualmente, señor Uchiha —contestó ella.

Cuando la puerta se cerró, Karin soltó el aire que no se había dado cuenta de estar conteniendo. Se recargó un momento en la pared más cercana, llevó una mano a los lentes y negó suavemente con la cabeza.

—Concéntrate —murmuró para sí antes de volver a sus pendientes.

Karin recogió las carpetas de la mesa dispuesta a volver a su oficina, pero cuando daba los primeros pasos hacia la puerta, ésta se abrió.

Sasuke entró a la habitación con paso rápido y se detuvo en seco, como si hubiera esperado encontrar a alguien más. Su mirada recorrió la sala antes de posarse en Karin.

—¿Terminaron tan pronto?

—Sí. No hubo muchos incidentes esta semana.

—¿Itachi estuvo aquí?

—Sí. Se acaba de ir. Dijo que revisaría algunas de las áreas —respondió Karin segura de que Sasuke actuaba extraño únicamente porque la presencia de su hermano.

—¿No dijo nada más?

—Más allá de que hago bien mi trabajo, no —Sasuke se mostró más serio de lo normal—¿Quieres que llame a los gerentes para que le digan que vaya a verte a tu oficina?

—No.

Sasuke se fue sin decir nada, dejando a Karin confundida por su forma de actuar. Sin embargo, nuevamente se lo atribuyó a la presencia de su hermano, ya que todo lo relacionado con su familia, tenía un efecto que ni ella, que lo conocía de años, podía adivinar.

Al siguiente día, Itachi volvió a la empresa, y mientras caminaba rumbo a la oficina de Sasuke, vio a Karin no muy lejos de ahí platicando con unas compañeras de trabajo.

Los días anteriores la había visto en una faceta profesional, y una un poco más suelta, pero ahí, hablando con aquellas mujeres riendo con soltura, provocó algo en él que le hizo recordar que le había dicho a su hermano que la invitaría a salir.

En aquel entonces, aquella declaración había sido una mentira para saber si Sasuke estaba interesado en Karin, pero en ese momento, se lo estaba planteando de verdad. Es decir, todas las observaciones que había hecho de ella eran verdad, y en ese momento sintió esa primera atracción que uno siente por alguien.

Sí, era consciente de que ella parecía interesada en su hermano, pero Sasuke había sido firme en no corresponderle. Si hubiese sentido algo, se habría retractado.

Itachi caminó hacia la pelirroja, y tanto ella como las mujeres que la acompañaban, saludaron formalmente.

—¿Está ocupada, señorita Uzumaki?

—No… ¿En qué puedo ayudarle?

—Me gustaría hacerle algunas preguntas sobre la gestión de las áreas de marketing y diseño, y cómo trabajan con el área de operaciones y la de tecnología.

—Claro —Itachi la vio volver a su faceta profesional— Vamos a mi oficina, si le parece bien.

—Hasta luego, señoritas —Itachi se despidió de las compañeras de trabajo de Karin y después la siguió a su oficina.

Ya en la oficina, Karin le explicó a Itachi lo que le había pedido, haciendo uso de algunos esquemas que solían usar cuando les explicaban las dinámicas de trabajo a sus clientes. Sin embargo, fue más detallada al respecto, pues en ese caso, no se trataba de vender, sino de reportar.

Itachi la oyó atentamente. Incluso hizo algunas preguntas cuando le surgieron dudas, pero no era algo que él realmente quisiera saber, pues fue parte de lo que Sasuke le había explicado el primer día.

—¿Alguna otra duda? —preguntó Karin cuando concluyó la explicación.

—Sobre el trabajo, no. Me ha quedado bastante claro y tienen una dinámica sólida.

—¿Hay algo más en lo que pueda ayudarle?

Itachi se tomó un momento antes de hablar.

—Sí, hay algo, pero no es sobre el trabajo —aclaró— Y no quiero que te sientas obligada aceptar sólo porque soy el jefe de tu jefe —Karin se mostró confundida— Me gustaría invitarte a cenar esta noche. Si estás de acuerdo.

Sin darse cuenta, Karin gesticuló una o con la boca, aunque ningún sonido salió de sus labios.

—¿Quiere seguir indagando en la vida de Sasuke a través de mí? Porque si es así, no hay mucho que…

—No, nada de eso. Yo… tómalo como una cita —fue directo, sin rodeos ni titubeos.

Karin parpadeó un par de veces, como si necesitara comprobar que había escuchado bien. Bajó la vista un instante, acomodó los lentes con un gesto automático y respiró hondo antes de responder.

—Esto no estaba en la agenda —dijo al final, con una sonrisa nerviosa que no lograba ocultar la sorpresa— Y tampoco es algo que pueda responderle de inmediato.

—Te estoy invitando a salir, creo que puedes llamarme de tu en esta plática —Itachi sonrió tras reí un poco con la broma de la chica— Y no espero una respuesta automática. Sólo honesta.

Ella levantó la mirada, evaluándolo. No había presión en su tono, ni esa condescendencia que tantas veces había aprendido a esquivar en el trabajo. No estaba usando su posición, ni disfrazándolo de cortesía corporativa. Eso, paradójicamente, lo hacía más complicado.

—Aprecio que lo aclares —admitió sintiéndose un poco extraña evitando el usted— Y que no lo mezcles con el trabajo.

—Jamás lo haría —aseguró— Si dices que no, lo será sin consecuencias. Y si dices que sí… también.

Karin esbozó una sonrisa más auténtica, aunque su postura aún mostraba cautela.

—Déjame pensarlo —pidió— No es un rechazo… pero tampoco un sí.

—Es suficiente —respondió Itachi sin perder la serenidad— Te parece si más tarde te busco para saber tu respuesta.

—Está bien —ella asintió despacio.

Itachi se levantó como si el asunto hubiese quedado exactamente donde debía estar.

—Gracias por escucharme, Karin.

—Gracias por decírmelo de frente —contestó ella.

Cuando él salió de la oficina, Karin se quedó inmóvil unos segundos, con la mirada fija en la puerta cerrada. Se dejó caer en la silla y soltó el aire, llevándose una mano al pecho.

—Genial… —murmuró— Justo lo que me faltaba.

Por años, Karin había estado enamorada de Sasuke, y aunque no se había abstenido de salir con otros hombres, porque no pensaba esperarlo toda la vida, lo cierto es que esas relaciones duraban muy poco. ¿Los motivos?

No importaban, porque cada situación era diferente de la otra y podía presumir que ninguna involucraba a Sasuke.

Si las circunstancias fueran normales, probablemente Karin no habría dudado tanto en aceptar la cita con Itachi.

No se conocían mucho, pero por Sasuke y otras fuentes, sabía que era un hombre inteligente y astuto. En persona, ella podía dar fe de que era guapo, respetuoso y bastante consciente de lo que implicaba invitarla a salir siendo jefe y subordinada.

—¡Ay señor Uchiha! Llevo tanto tiempo sin una cita, que le habría dicho que sí casi a cualquiera —murmuró suspirando— Pero usted es hermano de Sasuke. Si aceptara, ¿qué esperanzas tendría con él?

Terminada la pregunta, Karin no pudo evitar preguntarse, sin tomar en cuenta a Itachi, si realmente tenía alguna oportunidad con él.

Para Karin no había duda de que ella era la mujer más cercana a Sasuke. Tenía su confianza y solía ser su acompañante en las fiestas empresariales… pero no había romántico entre ellos.

Al menos él no para con ella.

—Si sintiera celos, los habría demostrado cuando salí con otros, pero me convencí que era porque él es racional, no explosivo —se dijo así misma mirando al techo— Si quisiera salir conmigo en una cita, habría aceptado cuando se lo propuse, pero me convencí que no quería involucrar lo profesional con lo personal —resopló— Si sintiera por mí más que amistad o camaradería, me regalaría algo diferente de flores en días especiales, y no sólo las que hizo calendarizar a la florería, pero me convencí que lo hace porque está muy ocupado —su voz comenzaba a temblar— Si hubiese amor, él habría aceptado mis sentimientos cuando le dije que estaba enamorada de él, pero fingió sordera por los fuegos artificiales y me convencí que fue así.

Frustrada, se levantó de la silla, y se recargó en el escritorio con ambas manos.

No es que no se hubiese dado cuenta antes, es que en los pequeños gestos ella había encontrado esperanza. Sin embargo, quizá era momento de aceptar que Sasuke jamás estaría interesado en ella, y que los pequeños gestos, apenas perceptibles, eran por su amistad, no por amor.

Sus lentes comenzaron a empañarse, y lágrimas, que los propios vidrios impidieron que tocaran el escritorio, comenzaron a caer de sus ojos.

—¡Bien! ¡Yo soy la idiota! —se dijo dejándose caer en su silla ergonómica.

Se quitó los lentes mientras lloró en silencio por un rato, pero no se permitió desbordarse porque estaba en la oficina.

Cuando se sintió más dueña de sí, limpió sus anteojos, se los puso y suspiró.

—Yo hice mi parte en invitarlo a salir, incluso en decirle que lo quería. No hay nada más que pueda hacer —se dijo aún con el corazón encogido— Pero ya no puedo seguir esperando a que haga algo que quizá nunca hará.

Se enderezó dispuesta a continuar con el trabajo. Si seguía pensándolo, se soltaría a llorar de nuevo. No obstante, media hora después, tuvo que entrar a una reunión donde Sasuke e Itachi estarían presentes.

Karin puso todo de sí para centrarse en el trabajo, pero de vez en cuando no podía evitar mirar a Sasuke y recordar todas sus decepciones. Después, su atención fue hacia Itachi.

No estaba enamorada de él, pero podía apreciar lo poco que conocía de él. Además, había sido muy directo al invitarla a salir, y a ella le gustaba eso de un hombre, odiaba los que daban rodeos a las cosas.

Por la tarde, después de la comida, Karin estaba en su oficina cuando Itachi llamó a la puerta.

—Adelante —invitó la pelirroja sin preguntar, pues estaba tan centrada en su trabajo, que al fin había logrado aislarse del entorno.

—¿Está muy ocupada, señorita? —Itachi preguntó.

Cuando Karin oyó su voz, por poco salta de su silla por la sorpresa.

—Yo… pues…

—No quiero quitarte mucho tiempo —permaneció cerca de la puerta— Sólo vengo a preguntar si ya tiene una respuesta —Karin movió los labios, pero no emitió sonido alguno— Decir no, no es tan difícil.

—No, no… digo, no estoy diciendo que no, es que… me distraje tanto con el trabajo que ni siquiera lo he pensado bien —se apresuró a decir.

Era mentira, había estado pensando en eso todo el día, y sólo hasta hacía poco, se había podido concentrar en su trabajo.

—En ese caso, dejaré la invitación abierta para los próximos dos días —respondió— Pero me temo que para el tercer día, ya no estaré en Oto.

—Creí que se quedaría toda la semana.

—Era el plan original, pero me necesitan en Konoha —explicó brevemente— No le quito más su tiempo. Que tenga buen día.

Itachi dio media vuelta y salió.

Karin se quedó congelada unos instantes, pero su mente trabajaba a toda velocidad: ¿y si aceptaba?

No tenía mucha fe en que hubiese más de una cita, y mucho menos en llegar a una relación, pero tener esa cena sería cortar toda esperanza por estar con Sasuke… y eso era lo que necesitaba

La pelirroja salió corriendo a buscar a Itachi antes de lo que su mente terminaba de procesar la idea, y tan pronto como lo vio en el elevador, lo llamó.

—¡Señor Uchiha!

Itachi detuvo el elevador al verla llegar. Karin entró agitada y las puertas se cerraron.

—¿Está bien? —preguntó Itachi.

—El elevador puede ser un espacio fuera del trabajo, así que no me llame de usted —dijo Karin con la respiración entrecortada.

—De acuerdo, Karin —Itachi sonrió.

La pelirroja se tomó un momento para no jadear mientras hablaba, y cuando se sintió mejor, se arregló el cabello.

—Ya lo decidí, y sí, acepto cenar esta noche contigo —dijo arreglándose los lentes— Pero antes, tienes que saber algo importante.

—¿Eres vegetariana, vegana o tienes alguna otra restricción dietética? —bromeó Itachi, pues por su tono, sabía que había algo más, pero estaba dándole más tiempo para reponerse.

—No… —sonrió, pero enseguida se puso seria— Has sido directo conmigo, así que quiero hacer lo mismo —él asintió— Esto puede ser incómodo, así que entenderé si retira la invitación —dudó, pero él la miró atento— No entraré en detalles, pero acabo de tener una una decepción amorosa.

—Entiendo.

—Quiero aceptar porque creo que vale la pena mirar alrededor —se explicó— No estaba en una relación con esta persona, pero el dolor es real, así que debes estar consciente de dónde estoy parada —lo miraba directamente a los ojos— Si no te molesta, podemos tener esa cita. Si todo sale mal… bueno, sólo será una anécdota.

—¿Y si sale bien?

Ella abrió los ojos, ya que no estaba segura si llegarían tan lejos.

—Creo que tendremos que ir lento para asegurarnos que las cosas van bien —bajó la mirada, y él asintió.

—Bien. En ese caso, ¿quieres que te recoja en tu casa, o nos vemos en el restaurante? —las puertas del elevador se abrieron y ambos salieron.

Karin levantó el rostro sorprendida de que hubiese aceptado seguir, pero sonrió.

—Es una primera cita. Mejor nos vemos en el restaurante.

—De acuerdo. ¿Conoces el restaurante Crow?

—Sí, claro.

—¿A las ocho está bien?

—Sí… pero si salgo tarde hoy, probablemente llegue tal como me ve.

—Ya te he visto mucho estos días, lo que quiero es que hablemos —hizo referencia a que la mayor parte de su estadía en la empresa fue de observador.

Karin se sonrojó.

—De acuerdo —dijo buscando su celular, pero lo olvidó en su oficina— Olvidé mi teléfono.

—Te doy mi tarjeta —Itachi sacó un papel que le extendió y ella lo aceptó.

—¿Aún se usan estás cosas? —preguntó Karin riendo.

—Aún me muevo como análogo en algunas áreas —sonrió— Es útil cuando la tecnología falla —dio un paso hacia la salida— Nos vemos por la noche.

Karin agitó la mano para despedirse, sin saber que aquella cena fue la primera de muchas otras que antecedieron a una relación más sólida de lo que había esperado, pero ¿cómo no iba a serla cuando la comunicación entre ellos era directa?

En cuanto a Sasuke, no fue falta de amor la que evitó que se diera una relación con Karin, sino que la evitaba activamente por miedo.

Para cuando supo que su hermano salía con ella, el corazón se le rompió, pero aunque lo intentó, no pudo culpar a nadie más que a sí mismo.

Y aún si vio esa relación florecer, jamás dijo lo que sentía, porque callado había estado cuando tuvo la oportunidad, y ahora que había dejado pasar la oportunidad, tan sólo le quedaba quedarse en silencio.

FIN



¿Les ha gustado la historia? ¿Habrían preferido que Karin se quedara con Sasuke?

El deseo de Lixy fue:

“ItaKarinSasu, romance de oficina/corporativo (de preferencia que Sasuke se quede sin Karin, y sin pareja jaja).”

¿Creen que cumplí con el deseo? ¿Qué habrían hecho diferente?

Espero hayan disfrutado de la historia, y deseo que principalmente Lixy lo haya disfrutado n.n

¡Felices fiestas! ¡Hasta la próxima historia!