Sistema: EroNin - Naruto

Summary

Que una estúpida pantalla azul aparezca delante de él cuando recibió su banda ninja no debía significar nada, ¿verdad...? Ah, tal vez sí...

Genre
Erotica
Author
Senzo
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
4.0 2 reviews
Age Rating
18+

+ Capítulo 1: ¡Un pequeño shinobi!

Los capítulos por lo general serán un aproximado de 5.000 palabras. A su vez no en todos habrá material sexual, así que simplemente en el título agregaré un + para indicar cuando es un capítulo +18.

Disfruten de este capítulo, que lo reescribí no sé cuántas veces. Llevo desde julio con este fic metido en el orto, antes que Remolino Pecaminoso, y es uno de los dos a los que más ganas tengo de continuar escribiendo.

Palabras del capítulo: +5.000

+ Capítulo 1: Un pequeño shinobi

¡INICIO DEL CAPITULO!


Han estado engañándote toda tu vida, Naruto. Desde el decreto, hace 12 años”.

“El decreto es que nadie debe decirte sobre el zorro de nueve colas que está dentro de ti. El espíritu del zorro que mató a los padres de Iruka y destruyó nuestra aldea dentro de tu cuerpo ¡Tú eres el zorro de las nueve colas!“.

“Tienes razón. Así son las bestias. Pero así no es Naruto. Él no es nada parecido a eso. Naruto es único, trabaja duro, pone todo su corazón en las cosas. Claro, comete errores a veces y exaspera en ocasiones. Pero su sufrimiento solo lo hace más fuerte. Eso es lo que lo hace diferente a una bestia. Así que estás mal. Él no se parece en nada al zorro de las nueve colas ¡Él es Naruto Uzumaki, de la aldea escondida entre las hojas!“.

“Si te atreves a ponerle una mano a mi sensei... te mato”.

“Naruto, ven un minuto, tengo algo que quiero darte”.

“Sensei, ¿Cuánto tiempo más?“.

“Bueno, ya puedes abrir los ojos. Felicidades, estás graduado. Y para celebrar, te tengo una sorpresa. Vamos a ir a comer ramen esta noche”.

“Iruka-sensei”.

“Oye, eso duele”.

“Jeje” se oyó una risa llena de arrogancia. ‘¡Lo logré! ¡Lo logré! ¡De veras!’ pensó el joven Jinchuriki del Kyubi, que acababa de recobrar la conciencia plena.

Acababa de volver de la fiesta por su ascenso a shinobi que le organizó Iruka. “Aaah, todo el ramen que pueda comer~” murmuró con un tono soñador. Aunque no era tan fantasioso, ya que hacía poco se le había hecho realidad. ¡Iruka-sensei era el mejor!

Intentaba dormirse sin éxito alguno. Llevaba más de un día completo sin pegar ojo, pero nadie podía reprochárselo por su falta de sueño. ¡Se había convertido en un shinobi! ¡Sí! ¡En serio! Por ahora solo era genin, pero era el primer avance crucial hacia heredar el sombrero del anciano.

[SISTEMA]

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El agotamiento de no dormir, sumado a crear mil clones en ese lapso, era realmente extenuante. Y bastante perjudicial para su bienestar.

[SISTEMA]

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Por favor, ingrese su nombre______________

Sí, muy perjudicial. Esa molesta pantalla azul lo había perseguido todo el día, específicamente desde que abrió los ojos al ser aprobado por Iruka. Trató de comentárselo a él, pero al momento de intentarlo, algo lo detenía. Entonces surgía otra pantalla irritante, más molesta que la otra si eso era posible.

[SISTEMA]

Ayuda al Candidato:

Tanto en la etapa de candidato, como durante el tutorial del Usuario, se le ayudará impidiendo que hable o haga un gesto, que delate al sistema.

O algo similar. Lo había leído repetidas veces a lo largo de todo el día. Pero no estaba convencido de haberlo grabado en la memoria durante el día, aunque tampoco importaba mucho.

Sacudió la cabeza. A Naruto lo tildaban de tonto, de despistado, del peor de la clase, el úlrimo muerto, de tener tan poca inteligencia que si cambiaban su cerebro por el de una ameba seguramente sería mucho más inteligente que antes, que entre él y un pollo sin cabeza el pajaraco tenía mayor sentido común... En fin, se capta la idea. El caso es que incluso él podía hallar una salida ante el obvio dilema de la pantalla azul.

Se tendió boca abajo, hundiendo el rostro en la almohada.

‘Hablando de registro, mañana es el registro ninja. Tengo que madrugar para idear cómo posar en la foto’, pensó y se dibujó una sonrisa con esa reflexión. Pero antes de divagar en varias opciones, o de que se le ocurriera que al día siguiente conocería a su jonin sensei, quien sin duda le mostraría un montón de jutsus impresionantes, enfocó toda su atención en conciliar el sueño. Algo que logró con rapidez. Cuando se lo proponía, cumplía sus metas, de veras.

xXx

Un Mes Después

La niebla era espesa, densa. Demasiado. Se apoderaba de la vista de casi cualquier persona que se adentre en el área. Y eso que ya de por sí sola era un lugar que no permitía un buen campo de visión. Así eran las zonas boscosas. Lugares perfectos para una emboscada, incluso si dicha emboscada iba dirigida hacia un grupo de shinobis. Sobretodo si estaban protegiendo a un civil anciano...

En el lugar podemos observar a distintas personas. Aunque la mitad eran mocosos.

Uno era el anciano civil. Cerca de él habían dos enanos. Una chica de pelo rosa con prendas rojas. Otro era uno que tenía un cabello que recordaba al trasero de un pato, el cual tenía en su mano una shuriken de viento endemoniada, vestía una combinación entre el blanco y el azul. Un poco más alejado había otro enano, el más bajo de los tres aunque la diferencia era casi insignificante, era un rubio de ojos azules que poseía marcas en las mejillas que parecían bigotes, su atuendo consistía en un conjunto azul oscuro.

Enfrente de ellos había un hombre vendado de cabello negro. Atrás de él había alguien igual que estaba parado sobre el agua, mientras que en una mano manifestaba una esfera de agua que funcionaba como una prisión que mantenía cautivo a otro hombre de cabello gris. Los dos hombres idénticos tenían una espada cada uno que eran casi tan grandes como ellos.

“Una shuriken. No me tocarás con eso”, se burló el primero.

El joven Uchiha saltó y se la lanzó.

El pelinegro se sorprendió. La shuriken no estaba dirigida hacia él, sino a su cuerpo principal.

“Así que ya pasaste los clones y apuntaste a mi cuerpo real. Qué astucia”, dijo el hombre original. “Pero no fue suficiente astucia”, atrapó con su mano libre la shuriken, pero enseguida vio como una segunda se acercaba.

‘¡Vamos! ¡Siente una fuerza de 29! ¡Salta! ¡SALTA!’, pensó la... ¿Shuriken?

“Una segunda shuriken en la sombra de la primera. El Jutsu de Sombra Shuriken”, mencionó el demonio de la niebla al ver la segunda arma viajando por el aire que venía en su dirección.

‘¡Jutsu Secreto de La Aldea de la Hoja:...!’.

El hombre saltó: “Te dije que una shuriken no me tocaría”.

Pero debajo de él, la shuriken se transformó en un rubio vestido con prendas azules. Todos se sorprendieron.

“¿Qué?“.

“¡10.000 AÑOS DE MUERTE!“, el rubio gritó a todo pulmón, lanzando una patada hacia arriba, con dirección hacia las partes bajas de su enemigo.

“¡AAAARGHHHH!“, fue el grito de pura agonía que salió del hombre. Esto provocó que tanto el clon de agua como la prisión de agua se deshicieran. Además de perder el control y hundirse en el agua.

El rubio se rió en el aire: “¡JA! ¡TOMA ESO TÚ-!“. También cayó en el agua, pero fue rápidamente atrapado por su sensei y lanzado de vuelta a tierra.

“Naruto, ese fue un plan excelente”, comenzó el hombre de pelo gris. “No sé si decir que has madurado sería la palabra correcta... Pero de algo estoy seguro. Estoy orgulloso”, le sonrió.

Naruto respondió con una sonrisa más grande: “Sabía que no podía vencerlo con mis clones de sombra, solo fue para distraerlo. Mientras él estaba peleando contra los clones, me convertí en la shuriken de viento endemoniada. Ya no supo qué hacer. Usé uno de los clones para que finja ser yo. Cuando se la lanzó a Sasuke, se veía como una shuriken real. Pero sabía que Sasuke sabría que era yo en un segundo, y giró para que nadie se diera cuenta y sacó su propio shuriken. Así, ya había dos shuriken; una era la real y la otra era yo. Yo me escondí en la sombra de la shuriken real y mi objetivo era el Zabuza real. Por supuesto que sabía que yo no podría pelear contra Zabuza solo. Pero usé el elemento sorpresa y lo rompí en dos. Jajaja. Menos mal que Sasuke entendió lo que quería hacer o habría estado acabado”, explicó.

“¡Ese fue un plan muy vil!“, le gritó anciano.

“Sasuke... ¿tú sabías?“, preguntó la pelo chicle, avergonzada por la táctica del rubio.

La cara del joven Uchiha se puso roja de vergüenza: “¡Por supuesto que no! ¡Pensé que ese idiota se iba a destransformar más adelante y lo atacaría con un kunai o algo así!“.

“¡Oh, vamos, teme! ¡Estoy seguro que sabías desde el principio lo que planeaba!“.

“¡Por supuesto que no!“. ¿Por qué ese idiota tuvo que hacer algo tan indecente?

Zabuza salió del agua. Con una mirada de puro odio y muerte. Giró la shuriken que había atrapado, apuntando hacia Naruto: “¡TE MATARÉ!“.

Pero nunca pudo lanzar la shuriken. Kakashi interrumpió el giro con su propia mano, y lo miró con su propia mirada asesina: “No acabé contigo cuando estabas en tu estado más... débil, solo por decencia y misericordia a tu dignidad humana. No hagas que me arrepienta”.

“¡Hey! ¡Dijiste que estabas orgulloso!“.

“Orgulloso porque te atreviste a hacer algo que ni en mis más locos sueños me atrevería a hacer”.

¡No era justo! ¡¿Se las daba de moral ahora?! ¡¿Ya se le olvidó lo que le hizo en la prueba de hace tan solo un mes?!

“No pienses que te voy a agradecer, Kakashi. Cuando te mate a ti, voy a torturar a ese mocoso por días”, las palabras completamente serias le provocaron un escalofrío a Naruto.

“Tu técnica funcionó conmigo una vez, eso no volverá a ocurrir”, declaró Kakashi.

De repente, la tensión que se había perdido volvió con fuerza. Los genin se pusieron delante de Tazuna, mientras que los jonin continuaban con su lucha. Vieron como Zabuza comenzó a hacer una gran cantidad de sellos de manos, siendo copiado por Kakashi. Dos grandes dragones de agua surgieron, enfrentándose, y provocando que olas anegaran al grupo de cuatro. Chocaron espada con kunai. Detuvieron su enfrentamiento, y comenzaron un nuevo jutsu, Kakashi copiando los movimientos de Zabuza, hasta lo que pensaba. Kakashi terminó primero el jutsu, creando un gigantesco vórtice de agua que arrasó con todo, llevándose a Zabuza de por medio.

Kakashi empujaría a Zabuza contra un árbol con varios kunai incrustados en distintas partes de su cuerpo: “Estás acabado”, le dijo.

“¿Cómo? ¿Puedes ver el futuro?“, preguntó el Demonio de la Niebla.

“Sí, esta es tu última batalla... de todas”, le dijo.

Pero en ese momento, dos agujas pasaron volando rápidamente, clavándose en el cuello del shinobi

Todos abrieron los ojos.

Mientras el cuerpo del espadachín se desplomaba, vieron al responsable del ataque, parado sobre una rama de uno de los árboles: un enmascarado.

Este se rió: “Tenías razón, fue su última batalla”, declaró.

Naruto se acercó al enmascarado, y luego miró el cuerpo de Zabuza.

Kakashi se posicionó al lado del recién caído. Confirmó su pulso: “No tiene signos vitales”, miró al recién llegado.

Hizo una reverencia: “Gracias, había estado persiguiendo a Zabuza por mucho tiempo, esperando la oportunidad para finalmente derrotarlo”.

“Por tu máscara, veo que eres un ANBU de Kirigakure”.

Dejó su reverencia a un lado hacia el ninja que copia: “Impresionante, estás bien informado”, le dijo.

“¿ANBU?“, preguntó Naruto, con algo de enojo.

“Faltaste a esa clase, Naruto. Cuando un ninja perverso se escapa de su aldea, se lleva todos los secretos con él; los secretos de su gente. Los ANBU están entrenados especialmente para cazar a ese ninja y eliminarlo. De esa forma, los secretos de su pueblo se mantienen en secreto”, explicó Sakura.

“Correcto, yo soy miembro de la unidad de rastreadores de élite de Kirigakure. Era mi obligación detener a Zabuza”, confirmó.

‘Por su complexión y voz, debe ser apenas mayor a ellos tres. Aunque él ya es un asesino de élite. No es un chico ordinario... ¿pero qué es él?’, pensó para sí mismo el Hatake.

Naruto se acercó al ninja rastreador, vio a Zabuza por un momento, y luego miró al extraño. Esa máscara le sonaba haberla visto antes, pero eso no importaba ahora. Porque ahora estaba enfadado.

“¡¿Qué es esto?! ¡¿Quién te crees que eres?!“, estaba sin aliento, pero tenía que decir lo que pensaba: “¿Qué no me estás oyendo?“, le preguntó por su no respuesta.

“Tranquilo, Naruto... él no es nuestro enemigo”.

¿Qué? Miró a su sensei: “¡Ese no es el punto! ¿Qué, no vio lo que hizo así como así? ¡Zabuza era inmenso y poderoso, como algún tipo de monstruo! Y esta chica, que es apenas más grande que yo, acabó con Zabuza con un movimiento como si no fuera nada. Digo, ¿no es injusto? ¡Nosotros pasamos por toda la mierda y ni siquiera somos quienes acabamos con él! ¿Cómo quieres que entienda eso?“.

“Bueno, pues aunque no lo entiendas, así son las cosas, Naruto”, le dijo, y le puso una mano sobre su cabeza. “En el mundo ninja, suceden cosas todo el tiempo que no nos gustan, pero... hay que vivir con ellas, aunque no sea fácil...“.

No le gustó su explicación, ni a él ni a Sasuke.

El ambu se movió donde el cuerpo de Zabuza rápidamente. Lo cargó: “Su angustia terminó. Del resto, me encargo yo. Hay muchos secretos dentro de este cuerpo, los cuales no deben caer en las manos equivocadas. Por favor, discúlpenme. Adiós”.

“¿Uhh? Desapareció“.

Kakashi se tapó su ojo rojo con su banda: “Se ha ido, Naruto. Déjalo ir”.

Empezó a golpear la tierra: “¡¿Qué estamos haciendo aquí?! ¡No somos nada! ¡No puedo creerlo!“.

Kakashi lo detuvo: “Guarda tu furia para el siguiente enemigo”, eso lo calmó, aunque solo fuera un poco y por ahora. Se giró para ver a los demás: “Aún no hemos completado nuestra misión. Aún tenemos que llevar al constructor del puente a su puente”.

El anciano rió: “Lamento haberles causado todo este problema, pero descansarán en mi casa cuando lleguen a la aldea”.

“Muy bien. Vámonos de aquí“, tras decir eso y dar unos pasos, Kakashi cayó.

“¿Qué... qué pasó?“.

“Kakashi-sensei...“, Naruto no recibió respuesta. “¡Kakashi-sensei!“.

Sasuke confirmó su pulso: “Tranquilo, sigue con vida. Debió haberse desmayado por agotamiento de chakra”, explicó.

Eso los tranquilizó a todos.

“Qué alivio”, dijo Sakura.

Naruto suspiró aliviado. Lo levantó sobre su espalda: “Lo cargaré. Viejo Tazuna, guíanos. Hay que llevar a Kakashi-sensei en seguida”.

“Déjame la guía, mocoso. Llegaremos en un momento”.

Los pequeños ninjas y Tazuna continuaron su camino, con Kakashi ahora en la espalda del rubio.

“Naruto”, le habló Sakura.

“¿Sí?“.

“¿Por qué pensaste que ese chico era una chica?“, le preguntó.

A Naruto le cayó una gota de sudor: “U-uh, bueno... ¡Intuición! ¡Sí! Eso... ¿Su cuerpo no te parecía el de una chica? ¡Porque a mí sí!“, dijo nerviosamente.

“Parecía un chico, pero bueno”.

“¿Gastaste tanto chakra que te dañó los ojos, perdedor?“.

“No sabrías reconocer el cuerpo de una mujer ni aunque estuviera enfrente tuyo, mocoso”, se rió Tazuna.

El rubio se enojo ante sus comentarios, pero los aguantó a regañadientes.

xXx

Llegaron al anochecer después de una caminata larga.

“¡Tsunami! ¡Regresé!” La susodicha escuchó la voz de su padre desde la cocina de su casa. Inmediatamente se alegró, ¡su padre regresó a salvo!

Dejó lo que estaba haciendo y se dirigió hacia la entrada: “¡Bienvenido, papá!“, le sonrió. Notó a los ninjas que lo acompañaban. Un niño sombrío, una niña rosada, y el más bajo de los tres, un rubio que estaba cargando a quien supuso era su ninja sensei, además de tener la mano vendada. También vio el resto de señales de haber pasado por una pelea, sobre todo en el rubio y en el pelinegro: “Hola, gracias por traer a mi padre de vuelta sano y salvo. Soy Tsunami, un placer”.

Tras una breve presentación, les ofreció dejar a su sensei en la habitación de invitados para que se recuperara. Ciertamente, era sorprendente que un niño pudiera cargar en su espalda a un hombre adulto como si nada, pero supuso que esa era la diferencia entre un ninja entrenado y un civil, incluso si fuera un niño. Pero se sentía muy incómoda con el rubio; prácticamente sentía la mirada de él sobre su cuerpo. Entendía que los jóvenes como él tuvieran curiosidad por el sexo opuesto, y que este en particular ayudó a salvar a su padre de manera sorprendente y vergonzosa - según la historia que le contaron de lo que sucedió en el camino de regreso -, pero aún así... seguía siendo incómodo, aunque estaba agradecida con él.

Naruto se despertó tras una larga noche. Se sentía excitado. Y culpable. Sabía que Tazuna tenía una hija, pero no esperaba que fuera una mujer tan hermosa.

Salió de la habitación en la que él y el resto de su equipo se quedaron. Fue el único de los cuatro en despertarse tras un día de evitar a la muerte; pensaba demasiado en Tsunami como para dormir todo lo que hubiera querido. La vista de la persona en la que pensaba lo alegró: ella estaba sentada bebiendo un café.

Se quedó embobado en su cabeza.

“Naruto”, la voz de la mujer lo sacó de sus pensamientos.

“Mmm... ¿Sí, Tsunami-san?“, un poco de respeto por esta mujer, a la que de vez en cuando desnudaba con la mirada, era algo que pensaba que se merecía.

“Te pregunté si querías cambiar tu vendaje”.

“Ah, claro. Lo necesito si quiero curarme bien de mi herida”, era mentira. Se cerró hace mucho.

“Ven”, se levantó: “Tengo los vendajes en mi habitación”. Empezó a caminar.

Con nerviosismo, la siguió. La habitación de invitados se encontraba en la planta baja, mientras que la de Tsunami arriba.

Entró a su habitación, detrás de ella. Mientras Tsunami abría un cajón, abrió la ventana de la otra habilidad.

Tsunami se dio la vuelta, con el vendaje en mano. Se sentó en su cama: “Ven”, le dijo mientras palmeaba un lugar a su lado con una sonrisa.

Se sentó, entre una mezcla de nervios y emoción.

Ella tomó su mano y comenzó a desvendarlo. Se mordió el labio. Por alguna razón, sentía como se mojaba cada vez más con cada segundo que pasaba. Para ella, no había explicación a esto; simplemente, ante sus ojos, este joven rubio ninja de repente se veía como agua en el desierto. Sabía que estaba mal, esto que sentía estaba muy mal. Él, a pesar de ser un ninja que arriesgaba su vida contra asesinos, era todavía un niño. Ella simplemente no podía sentir esto por él. Pero... esta sensación, por más que sabía lo malo que era, era tan... emocionante...

Terminó de quitarle la venda, estaba lista para prepararla para el cambio, pero notó que no había ninguna herida que tratar. “¿Naruto? ¿No se supone que te clavaste un kunai?“, le preguntó.

El chico se vio repentinamente nervioso, y con algo de culpa. ‘Adorable’, pensó: ‘Y de alguna forma... caliente’. Este deseo que sentía hacia el chico se estaba volviendo cada vez menos controlable.

“Bueno... yo...“, parecía no tener explicación.

Esa actitud... Hacía que se mojara cada vez más: “Hey, tranquilo. No estoy enojada”, le puso una mano sobre su mejilla. Esas mejillas, con esas extrañas marcas de bigotes. Las acarició con su pulgar, se sentía bien.

Prrr...

¿Él acababa de...? ¿Ronronear? ¡Qué adorable!

Vio como este se apartó, avergonzado. Él empezó a hablar de distintas cosas, tratando de hacer que olvidara lo que pasó. ¿Cómo iba a hacerlo? ¡No podía! Fue absolutamente... ¡Caliente!

Soltó una risa. Notó que eso lo ofendió, probablemente pensando que se estaba burlando de él. Justo lo que quería.

“Lo siento, Naruto. No debí reírme”, le dijo. Sus anteriores pensamientos ya no le pasaban por la mente. Solo tenía algo en mente: “Sabes... aún no te agradecí adecuadamente por traer a mi padre sano y salvo”, le dijo.

“¿Uhh?“.

Se acercó a él: “Eres muy lindo, lo sabes ¿no? Dime, ¿tienes novia?“, esa pregunta pareció deprimirlo un poco. ¿Acaso le gusta esa pelirrosa que está interesada en el chico sombrío que no quiere ni darle la hora? Bien para ella.

“Sabes...“, comenzó: “Yo puedo ayudarte. A las chicas les gustan los chicos que saben lo que hacen, yo podría...“, pasó un dedo por sus labios: “... darte experiencia. ¿Entiendes lo que digo, no?“.

Naruto respondió con un asentimiento rápido.

“Dime, ¿estás bien con una vieja como yo?“.

“¡No digas eso! ¡No eres una vieja! ¡Eres increíblemente hermosa! ¡Hasta por un momento me olvidé que tenías un hijo, de veras!“.

Oh, tan encantador con las palabras. “Aunque tus palabras sean tan dulces”, chocó su frente contra la suya: “Deberías bajar un poco la voz. No sería bueno que los demás se den cuenta de lo que está pasando aquí“, le dijo. Él asintió en comprensión. “Bien, ¿listo?“, acercó su boca a la suya, sin querer esperar más por su respuesta.

Conectó sus labios con los del joven rubio. Eran pequeños, pero sabrosos. Pasó su lengua sobre ellos, dándole a entender que pedía permiso para entrar. Le tomó unos segundos, pero finalmente le permitió el paso. Movió su lengua dentro de su boca, lamió su interior, saboreando su sabor. Posó su mano derecha detrás de su cabeza para acercarlo más hacia ella, y con la otra la colocó sobre su entrepierna. Sus sentidos le decían que debía aprovechar el tiempo.

Comenzaron una batalla de lenguas, debido a su inexperiencia. Era muy torpe y demasiado entusiasta, pero igualmente le gustaba. Se separó un momento: “Intenta seguirme el ritmo, los besos no tienen por qué ser rápidos. Pueden ser lentos para disfrutar de la conexión con tu pareja”. Él asintió. Rápidamente volvió a besarlo. Conectó su lengua con la de él, empezaron algo que iba más allá de una pelea; esta vez era como un baile. El movimiento torpe e inexperto seguía ahí, pero su esfuerzo por hacer lo que le decía merecía una recompensa.

Su mano frotó su entrepierna, sintiendo el gran bulto que se había formado debido al calor del momento. Era grande. Demasiado grande, sobre todo considerando las expectativas sobre él. Tal vez tenga la edad de un niño, pero había muchas cosas en él que lo sacaban de esa categoría. Su pene era una de ellas. Mientras continuaban con el beso, sintió sus manos posándose sobre sus tetas. Se inclinó contra él y gimió en su boca, alentándolo a ser más agresivo en esa zona. Detuvo el beso y, con una voz seductora que no había usado en mucho tiempo, le susurró al oído: “Apártalos, Naru-kun. Haz todo lo que quieras con mis tetas”. Su toque duro se transformó en un agarre firme. Gimió.

Empezó a chuparle el cuello mientras él amasaba sus tetas, sentía el sudor, era embriagador. Finalmente, metió su mano dentro de sus pantalones azules. Esa zona era extremadamente caliente. Tocó lo que tanto anhelaba: su pene. Lo liberó de su prisión de telas y lo observó. Sí que era grande. Muy cerca de unos veinte centímetros, si es que no le fallaba la vista. Kami, ¿qué tan grande sería cuando fuera adulto? “Eres un chico grande, ¿eh? Tienes un monstruo, Naru-kun~. Con razón actúas con tanta confianza enfrente de otros. Pero mírate ahora, tan nervioso, pero con un pene tan grande guardado aquí abajo”, le dio un corto beso.

Se apartó de él un momento para sacarse toda su ropa superior, dejando libres su par de senos. Vio como su gran pene temblaba de emoción. Eso le alegró el corazón. Y la calentó aún más si es que era posible.

“Ahora, Naru-kun”, pasó su brazo tras la espalda de él y lo atrajo hacia ella, hombro con hombro. Su cara estando casi alineada con sus tetas: “Lo hiciste bien besando, pero...“, agarró su pene con su mano izquierda: “... es momento de algo mucho, mucho mejor~“. Lo agarró con firmeza, no con dureza.

Él rápidamente movió su cara contra uno de sus pechos, su boca contra su pezón. Ella, por otro lado, empezó a masturbarlo, disfrutando del tacto rígido y caliente que poseía. Sintió su pezón derecho siendo lamido con ferocidad, con un hambre voraz, con una habilidad salvaje. Kami, se sentía tan bien. Empezó a masturbarlo a una velocidad mayor, sintiendo la necesidad de ser tan salvaje como él.

Decidió cambiar de manos para masturbarlo. Se llevó la mano, que recientemente había estado ocupada con el no tan pequeño Naru, a su boca. Gimió. Podía sentir su sabor en ella; su mano estaba tan caliente. Sintió como seguía chupándole el pezón como un animal. Continuaron así durante unos segundos. Hasta que se hartó. Probar una muestra de su sabor le daba ganas de probar a ese monstruo en su boca.

Dejó sus movimientos de manos y se apartó de él. Pareció confundido, hasta que vio como ella se bajaba al suelo y se ponía de rodillas enfrente suyo: “Todo lo que has experimentado no es nada comparado con lo que viene ahora”, dijo, mientras agarraba con su mano derecha su circunferencia. Lo masturbó durante un par de segundos, y luego acercó su boca. Pasó su lengua sobre él, de arriba hacia abajo. Sí que le encantaba su sabor. Fue hacia abajo, colocó unos cuantos besos sobre sus bolas. También les dio unas cuantas lamidas. Y de ahí, pasó su lengua de abajo hacia arriba, lentamente. Agarró la parte inferior con su mano y colocó su pene sobre el lado derecho de su cara, tapándola: “¿Quieres destrozarme la cara con tu pene, verdad? ¿Quieres usar esta cosa para romperme la garganta?“, le preguntó con unos ojos y una sonrisa sensual. Prácticamente sintió la palpitación furiosa sobre su rostro; estaba tan necesitado~...

“Sí~ y-yo... quiero”, le respondió, probablemente resistiéndose a forzarla a una garganta profunda.

Le sonrió. Colocó un beso sobre la cabeza de su pene. Y, quedándose ahí, empezó a abrir sus labios. Comenzó a rodear su cabeza con su boca. Una vez metida toda la cabeza en su boca, empezó a pasar su lengua por esta, saboreándolo todo. Comenzó a bajar lento. Quería que él disfrutara de su primera mamada todo lo posible. Cuando tuvo que quitar su mano de en medio, se la llevó sobre una de sus tetas para poder estimularse. Y la otra la llevó hacia su parte inferior, metiéndola dentro de su ropa. Hizo sus bragas a un lado y acarició su clítoris.

Llegó finalmente hasta la base de su entrepierna, nariz contra pelvis, sintiendo como la cabeza de su pene chocaba contra su garganta. Le encantaba. Era una sensación increíble. Había necesitado un pene por tanto tiempo, y ahora tenía uno enorme al cual chupar. Comenzó su movimiento de cabeza, haciéndolo como le gustaba: yendo arriba no tan rápidamente y abajo suavemente. Su lengua saboreaba todo el tiempo su enorme longitud. Su mano izquierda estimulaba su pezón pellizcándolo y estirándolo. Metió dos dedos dentro de su húmedo coño y comenzó a moverlos. Siguió así durante un buen rato, disfrutando de todos los estímulos que sentía. Empezó a preguntarse cuándo se correría; ¿no se suponía que debería ser rápido? ¿Era una ventaja de los ninjas sobre los civiles? Bueno, mejor para ella: que tuviera una gran resistencia era lo que necesitaba ahora. Se preguntó si la carga sería tan sorprendente como su tamaño y resistencia.

De repente, sintió sus manos sobre su cabeza y él comenzó a pararse. No entendía por qué hacía esto, pero le gustó, así que se lo permitió. Pero hizo algo que no esperaba. Agarró dos puñados de pelo y empujó hasta el fondo de su garganta su largo pene. No estaba preparada, ni físicamente ni mentalmente. Sintió su boca siendo llenada hasta el fondo forzosamente, una y otra vez, a una velocidad que ella simplemente no era capaz de soportar.

Y, como por arte de magia, el sentido común la golpeó. ¿Qué estaba haciendo? ¿Se había dejado llevar... con un niño? Lo había seducido, lo había besado, no... le comió la boca. Lo masturbó, hizo que le chupara las tetas. Le lamió el pene, se lo chupó y se masturbó con eso. Y ahora estaba aquí, con su garganta siendo destrozada por este niño y su gran pene que parecía que no iba a correrse nunca. Intentó apartarse, pero su agarre era firme y fuerte, impidiéndole mover la cabeza más allá de lo que él le permitía para chupársela. Su lengua, inconscientemente, siguió lamiendo toda su longitud. Ahora solo podía hacer una cosa: esperar a que se corriera y le permitiera su libertad. Decidió esforzarse en esa tarea para acelerar su corrida, pero definitivamente ya no era la habilidad que había usado anteriormente, debido a todo el asco que le generaba ella misma por haber generado toda esta situación.

Al fin sintió su pene hincharse; a tiempo, porque empezaba a sentir como le dolía la mandíbula por culpa del pedazo de carne que le perforaba. Se detuvo en usar su cabeza como un simple juguete sexual, con todo su pene dentro de su boca. Su cabeza se hinchó y, con eso, sintió como el líquido blanco empezaba a emerger. Una gran cantidad de gruesas líneas empezaron a golpear su boca y garganta. No fue tan sorprendente como lo habían sido su tamaño y resistencia, pero seguía siendo una locura para alguien tan joven. Intentó no tragar, ni siquiera un poco, pero simplemente era inevitable. Una gran parte de su carga de semen pasó por su garganta, llegando a su estómago. Si tuviera que ordenar lo que había aprendido de este chico últimamente, probablemente el sabor de su semen sería lo último. Era salado. Un sabor que nunca le gustó, y razón por la que casi nunca permitió que le acabaran dentro de su boca. Simplemente no todo era sorprendente en él.

¡No! ¡Basta! ¡Basta de estos pensamientos! ¡Tenía que parar esto ya! ¡Antes de que él piense que podían ir más lejos!

Cuando sintió que su agarre se suavizó, bueno, más bien se volvió inexistente, se apartó rápidamente. Jadeando y escupiendo la pequeña cantidad que se había quedado en su boca, se alejó aún más de él.

“T-Tsunami-san... yo”.

“Naruto...“, ella lo miró, aún jadeando. “Escucha, esto fue un error. Por favor, olvídate de que esto pasó. Por favor, te lo pido de verdad”, ella deseaba que él tuviera el corazón para hacerlo. Cuando le impidió moverse agarrándola de la cabeza, sintió su fuerza. Le recordó la enorme diferencia que había entre los dos: él tenía la capacidad de hacer lo que quisiera con ella, y simplemente no podría pararlo.

“E-Está bien... lo siento, Tsunami-san... No debí hacer esto...“, dijo.

Sonaba arrepentido, bastante de hecho. Pero eso la calmó del miedo creciente que había surgido en el fondo de ella, y un asco aún mayor hacia ella misma creció. Si bien pudo ser entrenado para ser una máquina de matar o algo así, seguía siendo un niño. Kami... ella había...

Queriendo dejar de centrarse en sus pensamientos, se volteó, tapándose la parte superior de su cuerpo desnudo. “Solo... olvidémonos de esto... Puedes usar el baño para limpiarte...“, no se dignó a verlo de vuelta. No podía. No quería verlo a los ojos; le iban a recordar lo que acababa de hacer, aunque no sería necesario: su mente solo pensaba en eso, haciéndola sentir cada vez peor. Esto no fue un error, fue algo mucho peor.

Aunque no lo vio, sintió la mirada triste en su cara. Eso hizo que su corazón se retrajera. Pero se mantuvo rígida en su posición. Oyó como se preparaba y caminaba, lentamente, hacia la puerta y la abría. “En serio lo siento... Tsunami-san...“, fueron sus palabras antes de salir y cerrarla.

Ella dejó caer sus brazos. Se sentía de lo peor. ‘No, Naruto, es mi culpa’, pensó. No sabía por qué de repente hizo eso, pero lo había hecho. No podía culparlo a él; ella hizo todo. Fue su culpa.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

Bueno, alguno se preguntara por qué carajos me salteé litalmente un mes, y no es dificíl de entender. Hice los capítulos, fueron seis, pero eran súper aburridos y dudo mucho que venga a alguien a leer la historia sin saber qué mierda es un SISTEMA. Así que dije Listo, a la mierda, y me fui directo a esta parte. Igualmente más adelante explicaré ciertas cosas en la historia, y rescataré algunas escenas, tal vez en flashbacks, pero por ahora iré soltando pequeñas cosas en este arco.

En mi perfil se encuentran mis cuentas en otras redes en las que publicaré la misma mierda. Están Fanfiction, AO3 y Wattpad. Esto lo hago por si alguna cuenta es borrada.