Prólogo: El aroma de lo que fue
Nos amamos en colores bordó y olor a café recién hecho, creyendo que la calidez de nuestro primer amor sería eterna como un óleo en un museo.
Pero incluso las rosas más bellas están destinadas a marchitarse, y lo nuestro, aunque sano y puro, terminó siendo una obra de arte incompleta.
Una última taza de café, el humo de un cigarro perdiéndose en la noche y el eco de un "adiós" que todavía huele a nostalgia.








