CAPÍTULO 1: Celeste
-¡Buenos días, mis Crownies! Hoy les traigo 3 outfits perfectos para un día casual de salida. ¿Cuál es su favorito? – Le hablo a la cámara puesta en frente de mí con mi mejor sonrisa mañanera.
Me he levantado antes, duchado y elegido las tres vestimentas que quería mostrarles hoy a mis seguidores, los Crownies. Ellos están ansiosos por ver mi contenido cada día y yo soy feliz por la admiración que recibo. No podría tener la comodidad que tengo si no fuera por ellos.
-El primero es un look sofisticado, pero relajado, inspirado en el estilo parisino. Consta de una blusa blanca de botones con mangas ligeramente abullonadas, unos jeans rectos de tiro alto en color azul claro, unos mocasines negros con detalles dorados o también se podría combinar con unas zapatillas blancas minimalistas. Los accesorios serian un bolso pequeño estructurado, gafas de sol estilo cat-eye y un pañuelo de seda atado al cuello o al bolso, lo que prefieras. Y para el toque final, unos labios rojos para un look pulido sin esfuerzo. ¿Qué os parece? – A la vez que grabo mi voz describiendo el outfit, me visto con él y me muevo para que vean bien como queda por todos los ángulos y finalmente, muestro un guiño a la cámara para darle pause y volver a play cuando tengo el siguiente conjunto preparado.
-¡Segundo! – Le grito con entusiasmo. – Un look más relajado con un toque de tendencia, ideal si vives en cuidad. Consta de un crop top negro ajustado o una camiseta oversize con estampado llamativo, tu elegies. Se combina con un cargo pants en color beige o verde oliva y unas sneakers chunky o botas tipo militar. Los accesorios serian unas gafas de sol rectangulares, una gorra deportiva y una bandolera cruzada. Y… ¡Toque final! Cadenas doradas y anillos gruesos para darle un aire más edgy.
-Finalmente, el último outfit. – Le digo a la cámara acercándome solo mostrando mi cara mientras hago un puchero y me vuelvo alejar mostrando el último conjunto. – Es un look más dulce y femenino, perfecto para un día soleado como el de hoy. Consta de una blusa de encaje o suéter de punto en tonos pastel, una falda midi fluida o pantalones wide-leg en tonos neutros, depende si eres más de falda o más de pantalón. Personalmente, prefiero el pantalón. Para el calzado puede ser unas Mary Janes con calcetas blancas o sandalias de tiras finas y los accesorios, un mini bolso en colores suaves, diadema o lazos en el cabello. Por último…. ¡Toque final! Un maquillaje natural con un leve rubor en las mejillas y gloss en los labios. ¿Qué os han parecido? Yo me quedo con este último, me voy a una sesión de fotos, mis Crownies. Decidme en comentarios, cuál es vuestro favorito. ¡Os leo! Adiós. – Digo a la cámara despidiéndome con una gran sonrisa.
Con este último outfit puesto, me acabo de arreglar frente al espejo, observo mi reflejo con ojo crítico. Sé que todo el mundo me percibe como perfecta, cada día es una batalla contra las expectativas. Mi cabello azabache ondulado, brillante y saludable, ha sido alisado con esmero, mi piel pálida con un rubor natural, ha sido perfeccionada con una base ligera y mis ojos grises, dan el toque final con una sombra sutil para resaltarlos y un delineado impecable que les da intensidad. Observo el reloj, tan solo son las siete y media de la mañana. Debo acabar de editar el video para colgarlo en redes a las nueve.
-Señorita de la Vega, el desayuno está listo. – Anuncia una voz desde el intercomunicador.
Es mi asistente personal, Clara de 42 años, una beta eficiente que ha trabajado conmigo desde mis 18 años, cuando me independice. Los Betas son la columna vertebral de la sociedad, estables e imparciales, ajenos a los altibajos de los ciclos feromonales, ya que ellos no padecen de los efectos de las feromonas, por lo tanto, su fertilidad tan solo es apta entre ellos mismos y los hacen excelentes asistentes para los otros géneros secundarios.
-Gracias, Clara. Bajo en cinco minutos. – Le respondo, mientras me aplico un poco de perfume en mis muñecas.
El desayuno en el amplio comedor es una escena en sí misma. Clara como siempre ha preparado una selección de frutas frescas, un batido de proteína y una tostada de aguacate, aunque parecía sencillo, esta cuidadosamente diseñado para proporcionar energía sin sentirme pesada durante el día.
-Tienes una sesión de fotos a las nueve, entrevista a las doce, grabación a las cuatro y un evento benéfico a las nueve de la noche. - Enumera Clara, sin levantar la vista de la tablet.
Tomo un sorbo de mi batido mientras reviso las redes sociales en el móvil. Mi última publicación tenía millones de reacciones. Sonrió, pero la sensación de satisfacción es efímera. Mis seguidores me adoran, pero ninguno me conoce realmente.
-¿Dante llamó? – Le pregunto, fingiendo desinterés.
Clara alza la vista y me mira con la neutralidad característica de los Betas.
-No. – Responde y reprimo una mueca.
Mientras como, vuelvo a centrar mi atención en mi teléfono, contestando algunos mensajes del grupo de la familia, formado por mi padre, mi madre, mi hermano mayor, mi mellizo, mis dos hermanas mayores y yo, Celeste de la Vega. Cuando estoy en ello me llega una notificación de mi manager, Dante Solano de 31 años, un beta disciplinado y organizado tal y como yo, quién me ha acompañado desde mis 16 años.
-La sesión de fotos ha sido adelantada treinta minutos. Asegurarte de salir a tiempo. El estilista ya está esperando en el estudio. – Frío, claro y conciso tal y como es él. Ni un Buenos días…
-Entendido. Estoy saliendo en veinte minutos. – Le contesto. Suspiro. No puedo tardar en desayunar.
Dante es mi confidente, es quien maneja cada aspecto de mi carrera con una precisión quirúrgica. Aunque a veces su frialdad me irrita, sé que él siempre tiene sus mejores intereses en mente. No obstante, me resulta un misterio con ese aire reservado y pragmático, a veces me es imposible no notar la intensidad con la que sus ojos verdes me mira cuando me habla, o el leve aire de tristeza que lo rodea a pesar de su profesionalismo impecable.
El chofer Manuel, un beta de 58 años, con el auto negro llega a recogerme. Subo al vehículo con confianza, con esa elegancia y comodidad que por mis años de experiencia ante el ojo público he tenido que aprender a desarrollar, puesto que nunca sabes cuando te pueden sacar una foto desprevenida y siempre debes salir perfecta para mantener la imagen pública.
Las calles de la cuidad se deslizan rápidamente, mientras reviso mi agenda del día y algunas notas para la entrevista.
El estudio de fotografía es un hervidero de actividad. Asistentes corriendo de un lado a otro, el flash de las cámaras iluminando el set y el sonido de las instrucciones del fotógrafo llenando el espacio. Saludo a todos con una sonrisa profesional, pero genuina tan pronto como llego, antes de dirigirme al estilista para los retoques finales. Durante la sesión, me muevo con facilidad frente a la cámara, cambiando de pose a otra con naturalidad. De reojo observo todas las miradas de admiración dirigidas hacia mi persona, supongo que es algo hipnótico mi forma de desenvolverme puesto que soy gamma, he nacido para estar bajo los reflectores.
Según la historia explicada en la escuela, hace milenios solo existían los géneros secundarios Alfa, Beta y Omega. Sin embargo, con el tiempo aparecieron otros géneros secundarios. Los Gammas, son genéticamente parecidos a los Omegas, con la diferencia de no ser sumisos por naturaleza, aunque si compartimos la sensibilidad a las feromonas, no nos dejamos someter fácilmente. Nuestras feromonas inspiran calma y confianza y nuestros ciclos de celo son poco frecuentes apenas dura doce horas cada seis meses. Mientras que los Deltas son genéticamente parecidos más a los Alfas, son astutos, territoriales, pero no posesivos y son algo más agresivos que los alfas. Sus ciclos de celo también son pocos apenas dura seis horas cada ocho meses.
Por mi parte, provengo de una familia mixta en géneros secundarios, es decir, nuestra descendencia familiar ha sido muy variada. Mi madre, Esmeralda de 57 años, también es gamma (OOX), una bailarina profesional exitosa de ballet, en cambio, mi padre, Ander de 61 años, es un delta (AXO), un economista y mediador muy conocido y exitoso entre la clase alta. Mi hermano mayor, Víctor de 32 años, es un alfa recesivo (AX), estudio economía y está metido en la política dentro de un partido, pero no sé cómo se llama porque no estoy muy interesada en ello. Mi otro hermano, Hugo es mi mellizo por lo que también es un gamma de 25 años, es un escritor poco conocido, pero es más por la falta de seguridad en sí mismo que por su talento, no se atreve nunca a publicar sus libros, es por este motivo que sigue a nuestro hermano mayor en el partido político ayudándole a redactar sus discursos y cosas así. Mientras que mis hermanas mayores, Rosa de 30 años, es una gamma y actriz de cine reconocida y mi otra hermana, Coral de 27 años, a pesar de ser delta siguió los pasos de nuestra madre y es una bailarina profesional de teatro, aunque poco reconocida y lo combina trabajando como contable en una empresa internacional. Finalmente, estoy yo con 25 años gamma y soy una artista, combino el modelaje con apariciones como actriz en películas y alguna serie, también soy cantante con varios álbumes lanzados e influencer en varias redes sociales.
Más tarde, en el set del programa de televisión, demuestro porque soy una de las figuras públicas más queridas del país, con mi carisma es innegable, respondiendo las preguntas con ingenio y calidez logrando conectar tanto con los presentadores como con la audiencia. Sin embargo, en mi mente siempre existe un pensamiento persistente de la necesidad de mantener mi imagen impecable. Cualquier error podría ser amplificado por los medios y las redes sociales, algo que he aprendido con los años a manejar, pero aún me pesa.
Finalmente, llega la parte más relajante del día, el estudio de grabación. Aquí, lejos de las cámaras y el bullicio, me permito ser completamente yo misma. Mi voz llena el espacio con fuerza y emoción que hace que todos los presentes se detengan a escuchar. La música es mi escape, el lugar donde puedo expresar sin filtros ni restricciones.
Cuando el reloj marca las ocho de la noche, regreso a casa para prepararme para la gala benéfica. A pesar del cansancio, sé que mi presencia es importante, no solo por la causa que apoyamos, juraría que esta vez es para el apoyo de los huérfanos, sino también porque es una oportunidad para mantener mi imagen pública. En la alfombra roja, poso para las cámaras con una sonrisa radiante, respondiendo preguntas de los reporteros con la misma gracia de siempre.
Al final del día, cerca de las una de la noche, llego a la casa y cierro la puerta tras de mí, todo el brillo y el glamour quedan atrás. Me quito los tacones y me dejo caer en el sofá, mirando por la ventana hacia las luces de la cuidad. En la soledad de mi hogar es donde me permito ser simplemente Celeste, sin expectativas ni presiones. Mientras miro la cuidad un pensamiento cruza mi mente: ¿Cuánto de mi vida es realmente mía? Desde bien pequeña con apenas 9 años, he ido construyendo un imperio basado en mi imagen y talento, y desde que las pruebas realizadas por el Instituto de Equilibrio Genético demostraron que mi segundo género secundario es gamma todo ha ido creciendo rápidamente. Lastimosamente, a veces siento que he perdido de vista a la persona que está detrás de los focos… Yo misma. Muchas veces pienso que no encajo con mi realidad.