Último poema para Ti
Hoy será el último poema que te escriba,
y la luna será testigo de mi olvido hacia ti.
No puedo dejar que mi corazón
se siga alimentando de dolor y rabia.
A veces el acto más sincero
es dejarla ir, aunque duela.
Si duele tanto enamorarse,
solo hacer lo posible por estar con esa persona,
y al final... ¡yo estuve ahí, servido de nada!
Soñé contigo un cuento de hadas;
sin darme cuenta, fuiste la bruja
que puso mi mundo de cabeza.
Qué horrible despertar de la pesadilla
y entender que para ti nunca fui nada:
solo un cero a la izquierda.
¿Será que tal vez, dondequiera que estés,
te acuerdes de mí?
Porque yo sí... y mucho.
Mi cabeza me grita:
«Ya no hay nada, nunca hubo nada.
Olvídala de una vez por todas.»
Ya llegará alguien que sí valga la pena,
pero tú vales tanto la pena para mí:
la que quise que fuera la mamá de mis hijos,
la mujer con la que pasar los últimos momentos,
cuando mi cuerpo esté viejo y cansado,
cuando mi juventud se haya ido.
¡Basta, basta, corazón!
Hazte piedra para que no sintamos nada.
No voy a negar que me dan ganas
de buscarte, de escribirte, saber de ti.
Pero no debo: ser fuerte, aunque me cueste salud mental,
pero será para un fin mayor.
Y cuando vuelva a estar a tu lado,
ni una mirada ni una palabra
te dedicaré.