La Morgue: Gaveta
LA MORGUE: GAVETA
CAPÍTULO 1 – ATRAPADO
Día 1: Inicio
Rey Hunnigan era un hombre millonario con una linda familia, todo lo que cualquiera envidiaría tener. Hasta que un día, Rey se encontraba manejando de camino al trabajo cuando el mensaje de su amada hija le llegó:
—¡Ey, papá! Te extraño, ¿cuándo vuelves?—
Él se distrajo intentando contestar y, para su mala suerte, un camión de carga se atravesó, provocando un aparatoso accidente.
El cuerpo de Rey se encontraba en la plancha, siendo despedido por su familia. Los llantos salían del lugar y las palabras de aliento de los médicos resonaban por la habitación.
—Es hora de meterlo a “La Gaveta”, hay muchos cuerpos en espera— mencionó un médico.
La familia aceptó y se marchó.
Rey despertó encerrado, sin poder moverse con libertad.
—¿En dónde estoy?— se preguntó a sí mismo.
Observó a su alrededor y encontró muchos cadáveres que liberaban un olor putrefacto. Al ver eso, Rey se puso histérico y comenzó a patear la puerta de la gaveta, hasta que vio una silueta correr de una puerta a otra y decidió callarse.
Pasos se escuchaban por todos lados. Mediante un pequeño espejo se podía observar el exterior de la gaveta: una plancha y más cajas de refrigeración. El lugar estaba tan silencioso que se podían escuchar los suspiros agitados de Rey.
Después de unos minutos se calmó, pero seguía buscando una forma de salir. El sonido metálico de una puerta cerrándose lentamente se escuchó, y algo susurró su nombre:
—Rey… Rey… Rey…—
Una y otra vez, hasta que un médico irrumpió en la sala. Por la etiqueta en su uniforme, Rey observó que se llamaba Jenner. Él encontró la puerta de metal abierta y la cerró de nuevo.
Jenner comenzó a embalsamar un cuerpo. La misma puerta que se había abierto volvió a abrirse. El médico, con miedo, la cerró otra vez, pero la puerta se abrió de nuevo y comenzó a azotarse, creando un ruido exageradamente alto.
Jenner se asustó y decidió irse. Con lo que no contaba era con que Rey le gritaba desde la cámara de refrigeración.
El cuerpo que Jenner estaba a punto de embalsamar se quedó en la plancha. Rey, por morbo, no paraba de observar y, en un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo había desaparecido. Rey perdió la cordura al ya no encontrar al cadáver.
Al pasar las horas, todo se había tranquilizado, hasta que alguien tocó la puerta de la gaveta. Rey se llenó de esperanza al creer que era Jenner, pero en realidad, en el espejo se encontraba el reflejo de su hija con la cara vacía.
—¡Hija!— gritó.
Aquel reflejo se quedó plasmado por horas en la mente de Rey.
Durante el día, Jenner regresó con un nuevo compañero llamado Ezequiel. Ambos hacían el trabajo de embalsamamiento hasta que las luces se apagaron y la puerta se cerró, dejándolos encerrados.
Ahora no solo Rey se encontraba atrapado. Las luces fallaban y, en el pasillo, se escuchaban pisadas. Rey, Jenner y Ezequiel se morían de terror. De pronto, las pisadas dejaron de sonar y todos se calmaron, hasta que la manija de la puerta comenzó a moverse violentamente mientras las luces fallaban aún más, hasta que se apagaron por completo y la manija dejó de moverse.
Rey se recostó, pero escuchó un ruido exageradamente alto: gracias al metal de la plancha, todas las cajas de refrigeración se habían tirado, liberando a los cadáveres.
Jenner y Ezequiel se encontraban rodeados de cuerpos. Rey se recostó en un pequeño espacio de la caja. Ezequiel sufría de un miedo extremo; el olor y la forma de los cuerpos eran horribles. Jenner miraba los cadáveres con terror hasta que uno de ellos movió un dedo. Ezequiel lo observó.
Aquel momento les dio escalofríos, pero decidieron no hacer nada.
Día 2: Invisible
Al despertar, un fuerte golpe en la puerta principal despertó a Jenner, lo cual lo aterrorizó. Los golpes continuaban y una voz resonaba. Aunque con miedo, Jenner decidió investigar y descubrió que quienes tocaban eran la familia de Rey Hunnigan, reclamando por el retraso de la entrega del cuerpo.
Jenner gritó y golpeó desesperado para que lo pudieran escuchar, pero no lo logró. Después de unos minutos, la familia se marchó. Jenner cayó en lágrimas.
Rey despertó violento. Un gran ataque de desesperación lo invadió y comenzó a golpear la caja para que los médicos lo escucharan, una y otra vez, pero aun así no lo escucharon.
Rey veía los cuerpos hasta que comenzaron a retorcerse. El sonido de los huesos tronando era devastador y desgarrador. Rey gritó y los cuerpos dejaron de moverse.
—No debí de entrar aquí— se cuestionó Ezequiel.
—No sabíamos lo que iba a pasar— respondió Jenner.
—Mi hija… ¿en serio estoy muerto?— preguntó Rey.
Las pisadas se volvieron a escuchar. Mediante el espejo en la puerta, Jenner observó un cuerpo caminando entre los pasillos. Uno de los cuerpos tirados levantó el brazo y tocó a Ezequiel. Este gritó y el cuerpo de los pasillos lo escuchó.
Ezequiel y Jenner se escondieron. La sombra de los pies del cuerpo se reflejaba en el piso.
Rey dormía. Paseaba en sueños hasta que avistó un ataúd. Confundido, se acercó y lo abrió: dentro se encontraba su hija, pálida. Rey soltó un grito. Ella abrió los ojos y comenzó a reírse. El ataúd se cayó y la niña se arrastraba mientras reía.
Rey salió del sueño agitado.
Jenner y Ezequiel estaban sentados hasta que los cuerpos comenzaron a moverse. Susurros se escucharon:
—No debimos morir— dijo una voz tranquila y aterradora a la vez.
En la mente de ambos se escuchaban lamentos:
—No podemos irnos—
Los cuerpos se arrastraron hacia Ezequiel y Jenner. Desde la gaveta, Rey observó todo sin poder hacer nada, ni siquiera moverse. Los cuerpos continuaban moviéndose hasta que, de pronto, se detuvieron.
Día 3: Escape
Golpes en la puerta se escucharon. Jenner y Ezequiel decidieron apartarse hasta que la puerta se abrió y eran oficiales.
—¡Por favor, ayuda, oficial!— suplicó Jenner.
Rey vio esto y gritó para ser escuchado, mientras Ezequiel y Jenner eran rescatados.
Horas más tarde, médicos forenses profesionales llegaron a recoger cada uno de los cuerpos.
—¿Qué habrá pasado aquí…? ¿Cómo es que aquellos cuerpos se cayeron?— preguntó uno de los médicos, llamado Jake.
En otra habitación se escuchó el ruido de un bisturí caer. Rey golpeó con todas sus fuerzas la puerta de la caja y, esta vez, se abrió, cayendo sobre la plancha.
Día 4: Final
—Perdón, señora, perdón por el retraso. Algo extraño sucedió—
Jake conducía una plancha con un cuerpo embolsado.
—¡Rick! Te llegó un nuevo cuerpo— habló Jake.
—¿Cuál es su placa?— preguntó Rick.
—Umm… parece ser que es Rey Hunnigan, edad 38 años. Murió en un accidente de auto—
—Cuando un cuerpo se niega a irse, su realidad lo percibe como si aún estuviera vivo— mencionó alguien en el funeral.
FIN