NOTA
Esta historia es una precuela del universo de A OSCURAS, principalmente sobre los dos primeros libros, pero fue concebida para sostenerse por sí sola. No es necesario haber leído las obras previas para comprender lo que aquí se narra.
No escribí esta historia para ofrecer consuelo.
La escribí porque había cosas que necesitaban decirse, aunque dolieran. Porque hay infancias que no se cuentan, no por falta de importancia, sino porque duelen demasiado. Porque muchas veces el origen de lo que somos está en lo que no se ve, en lo que callamos.
Lucca y Raffaele no nacieron en la oscuridad. Fueron empujados hacia ella.
Los fragmentos del pasado de Lucca ya existían. Aparecían en su propio libro en los primeros capítulos, intercalados como pequeñas ventanas rotas. Pero nadie pasaba por ellas. Nadie se detenía a mirar. Y eso me dolía. Así que decidí abrir la puerta por completo y dejar que su historia hablara por sí sola. Así nació esta precuela.
Y aunque el mundo que los rodea esté lleno de violencia, no quise romantizarla ni convertirla en espectáculo. La violencia aquí es real, incómoda y dolorosa, como lo es en la vida. Cada escena, cada silencio, cada herida, tiene un peso.
Si decides seguir leyendo, hazlo sabiendo que no hay promesas de redención ni finales felices. Solo verdades que, a veces, preferimos no mirar.
Gracias por darles una voz. Por escuchar su historia.Y sobre todo, por no mirar hacia otro lado.
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