Tsuma Ga Kirei Ni Natta Wake – La Misma Moneda by NTR_HUNT3R at Inkitt
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Tsuma ga Kirei ni Natta Wake – La misma moneda

Summary

¿Qué harían ustedes si encuentro a su esposa, la mujer de sus vidas, teniendo relaciones con otro hombre? Seguramente me dirán que la opción más obvia es terminar la relación (y lo es), pero en mi caso decidí seguir adelante y con una retorcida idea que lo único que alimentaba era una minúscula parte de mi vida llamada "lujuria", ese mismo pecado que ha hecho caer a hombres y a imperios junto con ellos, la misma sensación que llegó al caño a mi matrimonio y, posteriormente, a mi vida laboral... pero no de la forma que ustedes creen, desgraciadamente en esta historia no solamente mi esposa es quién se dejó llevar. He de aceptar que yo también he llegado a sucumbir hacia cierto instinto primitivo que se encontraba muy profundo, guardado en mi ser, pero que solamente una mujer ha logrado revelarlo en todo este tiempo que llevo vivo, y no me refiero a mi esposa... y quisiera pedir una disculpa de antemano, ya que toda esta aventura está llena de inmoralidad y muchísimos momentos donde lo único que predominaba era la sed del pecado y el contacto físico al extremo en cualquier tipo de ocasión y/o situación... No me he presentado debidamente, yo soy el protagonista de esta historia y mi nombre es Rintaro.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Condenado

¿Alguna vez sintieron que estaban obligados a ser víctimas de una consecuencia inminente y destructora?, una tan mala que no sólo es corrosiva para quien está destinado a recibirla. . .


Misako: ¿Ri-rintaro-kun? . . .


Sino que tambien es culpa de ustedes que esa catástrofe se esté desatando en sus narices. . .


Rintaro: Mi-misako-san ¿Pu-puedes verme?


Esa es justo la situación que estoy afrontando ahora mismo, una calamidad de la que soy tanto víctima como culpable a la vez.


Misako: T-tú. . . Y-yo. . .


Lo más desgarrador de toda esta situación no es solamente el hecho de que dejé a otro hombre tener relaciones con mi esposa por puro morbo, sino que también ella ahora mismo está reaccionando muy distinto a como lo esperaba. Los ojos de mi esposa se enrojecían a la vez que se entrecerraron mientras que las lágrimas salían de ellos, ¿Ella está por llorar ahora mismo?


Rintaro: Misako-san. . . Tú. . .

Misako: ¡NO!, ¡aléjense de mí!


Con una fuerza apresurada nos empujó a mí y a su amante para seguidamente tomar las sábanas de nuestra cama y meterse en ellas como si eso pudiese ayudarla a evadir la realidad que le acontecía.


Rintaro: E-esto no se suponía que debía pasar, ¡¿En qué pensabas al hacerme participar?!

Kuroda: Maldita seas Misako, no seas tan descarada y sal de allí, esto aún no termi-


El tercero en discordia trató de hablar con Misako empezando por quitarle la sabana de encima y convencerla de seguir con el encuentro sexual.


Misako: ¡Déjame en paz, bastardo hijo de puta!


Pero inesperadamente ella le soltó un puñetazo en la nariz que lo hizo retroceder hasta caer por el borde de la cama de espaldas y golpeándose la nuca seguramente.


Misako: Te lo advertí desde el primer momento, “si nos atrapan, estás sólo”, así que vete de mí puta casa y no vuelvas a mostrarte ante mí sí no quieres que llame a la policía y-


Era tan raro ver esa faceta suya que irradiaba odio y dolor a la vez, mis pensamientos salieron en voz alta y la interrumpí sin querer.


Rintaro: Mi-misako-san. . .


Ella volvió sus ojos a mí, no pudo mirarme ni un segundo entero antes de volver a meterse entre las sábanas y sollozar pidiendo “perdón” de manera torpe y repetida.


Kuroda: Maldita perra, ¿Quién te crees que eres para golpearme?, aun cuando trato de hacerle un favor a tu patético marido ¿tienes el descaro de reaccionar así?


El hombre se levantó del piso tomando su nuca y quejándose del golpe de Misako-san, se notaba enojado y trató de acercarse a ella quien aún estaba tapada sin darle la más mínima atención.


Kuroda: Te enseñaré una lección, puta de mier-

Rintaro: Creo que ya fue suficiente de todo este circo.

Kuroda: ¿Huh?, ¿Y tú qué, imbécil?, ¿Quieres una paliza también?

Rintaro: Te irás ahora mismo si no quieres darle explicaciones a un oficial.


El tipo me miró con enojo y chasqueando la lengua se puso su ropa mientras caminaba torpemente a la entrada de la casa, cerrando esta misma de un portazo mientras gritaba “quédate tú con esa condena de mujer, maldito pervertido”. Sin ánimos en mi ser, miré el bulto entre las sábanas que sollozaba aun repitiendo sus lamentos y solté un suspiro corto pero que vació mis pulmones, toda esta situación fue una completa mierda y lo peor de todo es que. . .


Rintaro: Yo dejé que ocurriera. . .


Dije mientras cerraba la puerta de nuestra habitación para dejar a solas con su tristeza a Misako-san.


Rintaro: ¿Qué se supone que haga ahora? . . . Misako-san. . .


Me senté en el sofá de nuestro living y quise recostarme, pero en el momento que mi cabeza tocó el cojín pude sentir el inconfundible perfume de mi esposa impregnado en la parte del sofá que siempre usaba ella. Inmediatamente me levanté del sofá de un sobresalto mientras me quejaba.


Rintaro: Definitivamente la cagué con todo esto.


La cabeza me daba vueltas, el aire se hacía más y más escaso a la vez que mis ojos veían todo borroso, ¿Será esto a lo que llaman “ataques de ansiedad”?


Rintaro: Necesito tomar algo para calmarme.


Cuando quise dar el primer paso me sentía fuera de mí mismo, era como si mi existencia misma diera vueltas, empecé a sudar descontroladamente y respirar agitado, como si mi corazón estuviera. . . ¿Sufriendo?


Rintaro: ¿Qué es esto?


Todo zumbaba en mis oídos, era realmente mala toda esta sensación de. . . una sensación de. . . ¿Desamor?. Con suerte llegué a la cocina y puse a calentar la tetera para hacerme un té para que me relajara un poco.


Rintaro: Uff, siento que se calmó un poco.


Pensé que a lo mejor fue una secuela del shock de toda la situación de recién. . . Pero no se sentía así. . . Me sentía vacío y roto, pero a la vez comencé a retomar la calma. No fue hasta que caminé al living nuevamente que entendí todo.


Rintaro: Esto. . .


Tomé entre mis manos un marco de madera donde en medio podía verse, a través del vidrio, la foto del día que me casé con ella.


Rintaro: Entonces era eso lo que me pasaba. . .


Esa misma foto, la que representaba el momento más feliz de mi vida, ahora era más parecida a una mentira lejana y muy cruel, todavía recuerdo cómo el ver esta foto antes de irme a trabajar me daba un impulso extra para poner todo de mí en la oficina. Todo lo que he hecho hasta ahora parece una broma, una simple risa burlona que rebota en mi cabeza recordándome que todo esto se arruinó, 4 años de matrimonio a la basura. Suena doloroso, pero lejos de estar mal en realidad no puedo evitar sentir asco e incomodidad viendo esta foto de vuelta.


Rintaro: Supongo que aquí acabó todo para ambos, querida.


Miré una vez más la foto enmarcada antes de dirigirme a una esquina de la cocina y tirarla en el basurero para después cerrar la tapa.


Rintaro: Creo que necesito un poco de aire fresco.


Entonces abrí la ventana del living que daba al exterior y me asomé a ella, afuera ya estaba atardeciendo ¿Tanto tiempo pasó?, quería sentir aún más la brisa en mi cara, así que saqué casi medio cuerpo y por fin di una bocanada de aire tan profunda que se sentía cómo si me diesen un vaso de agua en medio del desierto, por un segundo me quedé tranquilo escuchando la ventisca tapar mis oídos. Pero tal parece que el día de hoy nada que sea lo suficientemente bueno podría durar.

Mi tranquilidad se vio cortada por unos brazos que me tomaron de la cintura y me jalaron al interior de mi estúpida casa llena de malos recuerdos, cayendo al suelo en el momento. Era Misako-san, estaba aún desnuda y tirada encima de mí, parecía adolorida por la caída pero sin intenciones de soltarme.


Rintaro: ¿Qué pasó?, ¿Por qué-

Misako: ¡No te dejaré que hagas una estupidez así!

Rintaro: Pero yo-

Misako: Sé que te hice mucho daño, pero eso no justifica que quieras tirarte por la ventana.

Rintaro: Mi-misako-san. .

.

Ella parecía asustada mientras me hablaba, sus mejillas tenían los rastros de sus lagrimas y sus ojos estaban completamente rojos emanando un incesante pavor mientras se clavaban en mí, es obvio que está desvariando un poco por todo lo que acaba de suceder.


Misako: En cuanto escuché que abrías la ventana supuse lo peor y yo. . . yo. . .


Su mirada volvió a inundarse, su expresión se tornó temerosa buscando ser apaciguada.


Misako: No quiero perderte Rintaro-kun.


Cargó su frente contra mi pecho dejando caer esas calientes gotas proveniente de sus ojos.


Misako: Yo te amo demasiado, juro por todo lo divino que esto fue un error y una falta muy grave como esposa, prometo que dedicaré mi vida entera a compensarlo, pero. . . Por favor, no puedo vivir sin ti. . . No quiero.


Palabras tan cargadas de sentimientos que sinceramente no sé si lleven sinceridad en ellas o son sólo mentiras desesperadas, la verdad es que tampoco me interesa, ni sus lágrimas, ni sus preocupaciones, sus necesidades, ni ella misma. Esto ya se fue de nuestras manos hace mucho, pero obviamente no es el momento para tratar el tema del divorcio, quien sabe si ella es la que se termina tirando por la ventana y me culpan de homicidio o por la tentativa, como sea, por hora debo actuar normal.


Rintaro: ¿Qué te parece si vamos a ponernos algo de ropa?


Ella no contestó, pero me hizo caso de manera muy sumisa, se aferró a mi brazo en todo momento, ¿Será que trata de comprarme con amabilidad? Al llegar al dormitorio abrí nuestro guardarropa y le pasé unas prendas de vestir cualquiera para que no estuviese desnuda, la verdad es que verla así me revolvía un poco el estómago. Yo me terminaba de colocar una camiseta y unas bermudas cuando oí la tetera chillando en la cocina.


Rintaro: Voy yo.


Le di la espalda y salí de la habitación, pude escuchar como hizo un pequeño sonido de sorpresa en cuanto desaparecí de su campo de visión y después de eso siguieron sus pasos desesperados siguiéndome.

Llegué a la tetera y la saqué del fuego, mientras buscaba una taza para servir el té podía sentir su mirada pegada en mí, estaba parada en la entrada de la cocina con esa expresión culpable y temerosa como un perrito de la calle pidiendo un lugar seguro.


Rintaro: ¿También quieres un poco de té?

Misako: S-si


Su respuesta era algo forzada, estoy casi seguro de que está actuando sumisa por la culpa que debe estar cargando en ella, para estar seguro la puse a prueba.


Rintaro: Aquí tienes, puedes tomarlo.

Misako: Gra-gracias, querido.


Cuando dio el primer sorbo, su expresión se quiso retorcer en asco, me miró a los ojos tratando de mantener la compostura de manera obligada.


Rintaro: ¿Está feo?

Misako: N-no, está delicioso.

Puse sal en su té.


Esa reacción obviamente fingida me terminó de sacar de dudas, está actuando así por culpa. .

.

.

.

.

.

[LUEGO DEL TÉ]

Rintaro: Iré a comprar algo para cena, vuelvo pronto.


Misako: ¡voy contigo!

Rintaro: Gracias, pero no es necesario, estoy bien yendo solo, tal vez me ayude a pensar un poco en-

Misako: No hay nada que pensar, todo está completamente bien con nosotros.


Entonces comprendí que ella estaba tratando de evadir la realidad, quería hacer de cuenta que la infidelidad nunca pasó.


Rintaro: Enserio, no es necesario.

Misako: Por favor, hazlo por mí.


Entonces se acercó y trató de besarme, juro por Dios que nunca sentí tantas nauseas, ver esos labios juntarse y apretarse esperando tocar los míos me recordó todos los lugares que esa boca tocó. La tomé de los hombros y con calma la frené.


Rintaro: Bu-bueno, supongo que podemos ir los dos.


Ella se dio cuenta que la esquivé y dando un paso atrás miró el suelo con algo de pena mientras trataba de parecer simpática, yo me giré y abrí la puerta de la casa.


Rintaro: ¿Vamos?

Misako: S-si. . .


Caminamos por el complejo departamental mientras ella me seguía el paso muy de cerca, en un momento trató de tomar mi mano sin que me diera cuenta, pero las guardé en los bolsillos en cuanto me percaté, lejos de rendirse, tomó mi brazo y se aferró a él como si yo fuese a desaparecer. Así fue todo el camino, su vista se perdía en el piso, no levantó ni un poco la mirada, era como si tuviera vergüenza de mostrarse al mundo en sí.


Rintaro: ¿Qué debería comprar?

Misako: Lo que tu gustes, Tarou-san, yo prepararé lo que sea que quieras como una buena esposa.


Agh, odiaba oír su falsa amabilidad y preocupación por el matrimonio.


Compré las cosas que creí mejor, pero recordé que ya no había servilletas en casa.


Rintaro: Queri- *ejem* Misako-san, ¿Podrías ir por las servilletas?, olvidé que ya no había en casa.

Misako: Si, ahora vuelvo.


Con un apuro parecido al que uno tiene cuando apaga la luz y vuelve corriendo a su habitación la miré irse. Tomé un segundo para exhalar profundamente, era insoportable verla en ese papel tan humillante y alejado de lo que ella fue para mí.


Cajera: ¿Problemas de matrimonio?

Rintaro: Algo así.

Cajera: Lo suponía, ¿Es muy malo?

Rintaro: Infidelidad.


Dije señalando a la dirección donde se fue Misako-san.


Cajera: Mmm, lo entiendo, me pasó lo mismo con mi exesposo, lo encontré con una de sus estudiantes cuando volvía de mi control de maternidad hace 6 años.

Rintaro: El mundo está muy podrido hoy en día.

Cajera: Completamente, los hombres de hoy están perdidos en la lujuria, no se controlan y hacen estupideces que pueden arruinar todo en sus vidas sólo por lograr vaciar sus bolas donde se les dé la gana, o al menos ese fue mi caso.

Rintaro: Igualmente creo que lo entiendo. . .


Pude sentirme señalado por un momento y puesto en vergüenza delante de esta mujer, pero tenía razón, todo esto es culpa de dejarme llevar por algo tan banal e insignificante cómo la momentánea lujuria, la cual creo que perdí luego de la escena de hoy, ahora todo lo que pienso al ver a mi esposa ya no es esa expresión lasciva que calentaba mi entrepierna sino un profundo sentimiento de repulsión, ahora puedo ver que arruiné mi matrimonio y hasta mi deseo sexual debe estar defectuoso. La mujer detrás de la caja se acercó un poco y me susurró algo.


Cajera: Oiga, si quiere puedo recomendarle un excelente abogado de divorcios, me ayudó en el mío y gracias a él me es suficiente este trabajo mediocre más la manutención que me pasa el padre de mi hijo para subsistir, usted parece estar mejor posicionado, podría quedarse hasta con lo que ella no tiene.

Rintaro: Gracias, pero tengo que pensar mejor las cosas y-

Cajera: ¡¿Qué carajos tiene que pensar?!, si lo engañó una vez lo hará otra vez y quien sabe cuantas más, créame, yo también traté de rescatar mi matrimonio, pero es un punto sin retorno, lo mejor que puede hacer es divorciarse y-


Entonces se escuchó un carraspeo que calló las palabras de la cajera.


Misako: Aquí está lo que me pediste, cariño.


Al verla, la cajera se volvió a su puesto y trató de actuar normalmente, pero con la cara roja y con obvia incomodidad.


Cajera: Serían ¥230 con las servilletas, ¿Querrán algo más?

Rintaro: No, eso sería to-

Misako: Si, que la próxima vez se meta en sus asuntos y en SU matrimonio.

Cajera: Lo siento señora, puedo darle algo por las molestias si gusta.


Misako-san, no dijo nada y tomando la bolsa de víveres salió de la tienda, la tuve que seguir, pero antes de irme miré a la cajera y ella hizo una seña apuntando a Misako-san y luego hizo una mímica de una tijera haciendo referencia a cortar mi relación, yo le sonreí incómodo y salí de allí.

El camino de vuelta fue callado, Misako-san estuvo con un aire de enojo todo el tiempo, el verdadero problema estuvo en casa.


Rintaro: Puedo hacerlo por mi mismo, no soy un niño.

Misako: Pero siempre hago yo la cena para ti, ¿Por qué eres tan insistente ahora?

Rintaro: Porque tal vez quiero cambiar un poco a lo habitual.

Misako: ¿Para qué cambiar?, no hace falta, las cosas ya estaban perfectas.

Rintaro: Sabes que no era así Misa-

Misako: ¡Si lo estaban!, ya déjame cocinar.


Ella se enojó y me gritó, al no tener muchas ganas de pelear ni de seguir escuchándola yo solamente exhalé por la nariz y la dejé que hiciera lo que quisiera, me senté en la primera silla que encontré que le diera la espalda a la cocina, no quiero ni verla en este momento.


Misako: Te juro que todo seguirá igual de perfecto que siempre, seré la esposa perfecta de siempre sólo para ti , ¿Si?


Apoyó sus manos contra el espaldar de mi silla y me habló al oído para depositar un beso en mi mejilla antes de volver a la cocina. Refregué mi cara en la zona del beso en cuanto se alejó, era realmente asqueroso sentir los pequeños restos de su saliva en mi piel o donde sea.


Rintaro: *voz baja* hoy será una noche larga. . .

Misako: ¿Dijiste algo, Tarou-san?


Yo no contesté haciéndome el tonto, pero creo que lo notó.


Misako: Todo será igual de hermoso que siempre, lo prometo.

.

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.

[EN LA CENA]

Misako sirvió sólo platos para uno y mientras tanto ella se sentó frente a mí, mirándome con un aura de amabilidad y una elegancia que de sólo verla ya me parecía falsa.


Rintaro: ¿Tú no comerás?

Misako: Ya comí mientras preparaba todo esto sólo para ti, mi amado esposo.


Acercó los palillos a mi mano rozando la yema de sus dedos con los nudillos de la mía. Me dio repelús, pero no quería quitar la mano ya que no sabía si se armaría otro problema.


Rintaro: Gracias por la comida.

Misako: Provecho.

Di el primer bocado y. . .

Misako: ¿Y?, dime qué opinas.

Rintaro: Sabe rico.


No estaba mintiendo, si sabía bien. El sabor de su comida casi me hace olvidar un poco la amargura que tengo en el paladar desde hace rato, supongo que al menos tiene ese punto bueno a favor.

Acabé la comida y obviamente ella no me dejó ni siquiera levantar los platos. Mas tarde, terminó de lavar todo lo que había ensuciado y se acercó a donde yo estaba.


Misako: Por favor, guarda esto por mí, Tarou-san.


No podía creer lo que estaba haciendo.


Rintaro: ¿Para qué me estás dando tu teléfono, Misako-san?

Misako: Yo soy tu esposa, no necesito de este aparato para comunicarme con nadie más que no sea mi esposo, quiero que tú seas mi único contacto posible en todo momento.

Rintaro: E-esto no hace falta.

Misako: Y tambien toma esto.


Extendió la copia de la llave del apartamento que le di cuando empezamos a vivir juntos.


Misako: Desde ahora quiero que cierres con llave la puerta del apartamento siempre que te vayas de aquí, quiero que nunca dudes de donde estoy o qué hago.

Rintaro: ¿Esto no es algo excesivo?

Misako: Yo estoy bien con esto, y con cualquier cosa que te haga feliz. . . Tarou-san.


Esta versión sumisa y casi rosando la locura de ella me dio algo de miedo y sólo tomé los objetos para mantenerla tranquila. Aunque realmente no haría nada de lo que me pidió, no contribuiré a su fantasía de un hogar perfecto que realmente es un montón de mentiras y dolor.

Ya en nuestra habitación, ella preparó con cuidado mi parte de la cama y se puso el camisón corto que sabe que me gusta (o gustaba), solamente espero que no trate de hacer algo tan descarado como-


Misako: Cariño, ¿Tienes ganas de ha-

Rintaro: Lo-lo siento tanto, Misako-san, hoy. . . E-estoy muy cansado y creo que quiero dormir.

Misako: O-oh, ya veo. . . Lo entiendo, no te preocupes, puedo esperar tranquila.


Si claro, estoy seguro que puedo confiar en esa promesa.


Rintaro: Mejor vayamos a dormir ya.

Misako: Si.


Nos acomodamos en la cama y gracias a Dios aquí si pude tener un momento de paz, en cuanto ella tocó su almohada cayó en un profundo sueño, hasta podía oírla roncar por la mala posición en la que se acostó, tanto llorar y preocuparse debió agotarla mentalmente.

Entonces, por fin en la oscuridad de nuestro cuarto, me puse a reflexionar sobre todo este tiempo que significó el estar casado con ella y todo el tema de su engaño. Una cosa era segura, quiero divorciarme, pero al menos antes de eso quisiera saber algo para ya cerrar este tema y mantenerme tranquilo conmigo mismo, ¿De quién realmente es el error aquí? ¿Quién es el culpable de todo esto? Estoy seguro que piensan que es culpa de ella, yo también pensaría lo mismo, pero también tengo que aceptar que sería muy hipócrita de mi parte el tacharla de una “fácil” o “zorra” por haberse dejado llevar por algo tonto como el sexo, pero yo también dejé que el problema se agravara cuando le permití verse con Kuroda sólo para poder masturbarme más placenteramente. Por esto mismo tengo que averiguar, ¿Es ella quién tiene qué disculparse o seré yo?, luego de eso podré dar por cerrado todo este asunto infantil y alejarme de la mujer que solía amar locamente pero que ahora sólo me aleja con cada acción que hace. . . Por ahora dormiré un poco, desde mañana tendré que averiguar la forma de descubrirlo, pero por ahora es mejor que todo se mantenga tranquilo y sin más situaciones como las de hoy.

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[DIA SIGUIETE 5:00 AM]

No sé bien qué fue lo que me despertó, pero no puedo volver a pegar el ojo y Misako-san aún no ha despertado así que aprovecharé el silencio y la paz de la casa, tomaré un baño antes de irme a la oficina, desayunaré algo en el camino. Será mejor mientras más temprano esté allá, siento que mi desempeño bajó desde que empezó todo este circo sexual, cuando empezó el año tenía la sensación de que crecería laboralmente y pensé que con un ascenso podría trabajar menos para pasar más tiempo con. . .


Rintaro: Eso no interesa ahora.

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[10 MINUTOS DESPUÉS]

Aunque me bañé a las apuradas me hizo sentir ligero y (valga la redundancia) más limpio, estaba tranquilo mientras salía del baño, ya quería cambiarme de ropa para irme y. . .


Misako: Aww, ¿Ya terminaste de bañarte?, ¿Tan rápido?


Ella ya estaba despierta y con el desayuno recién hecho en la mesa.


Misako: Qué pena, yo quería entrar un rato contigo.


Se acercó a mí y miró el reloj de reojo.


Misako: Aún es temprano, si quieres puedes esperarme a que me prepare y los dos podemos “limpiarnos”.

Rintaro: Perdón, estoy con algo de prisa, la próxima será.


Sus ojos se llenaron de decepción, pero mantenía una sonrisa fingida para aparentar estabilidad.


Misako: ¿No comerás tu desayuno?

Rintaro: Lo llevaré conmigo y lo comeré de camino, ¿Si?

Misako: B-bien. . .


Ella envolvió todo y me lo dio en una bolsa, me siguió hasta la entrada para despedirme.


Misako: Suerte en el trabajo hoy, Rintaro-san, yo me quedaré aquí así que sólo ponle llave a la puerta.

Rintaro: Ok. . .


Cerré y giré la llave de la para contentarla, pero pegué mi oreja a la puerta y cuando la oí alejarse le quité el seguro. No voy a seguir esas reglas locas de mantenerla presa, no me importa qué haga cuando no esté, es más, dejé su teléfono debajo de su almohada anoche mientras dormía, tampoco me interesa con quién hable o no, ya no tiene sentido preocuparme por algo así. Subí a mi auto y arranqué en dirección a la oficina, este tiempo extra me ayudará a terminar los documentos que vengo dejando pendiente desde hace rato.

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[EN LA OFICINA]

Era raro llegar temprano, no había mucha más gente que no fuesen los guardias de seguridad que trasnochan aquí, pero era increíble la desolación que azotaba todas las mañanas este lugar para estar lleno de gente en cuestión de 1 hora u hora y media a lo sumo, yo sólo acomodé mis cosas en mi oficina esperando a la llegada de alguna otra persona. Pronto vi venir a los demás, la mayoría eran compañeros míos o de mi rango salarial, aunque no era una sorpresa ya que los gerentes o los de puestos más altos siempre venían cuando querían.


¿?: Rintaro-kun, ¿Cómo estás?, veo que viniste temprano hoy, debes estar muy interesado en un posible ascenso ¿o no?

Rintaro: Buenos días, Ito-san, si estoy interesado en ese ascenso, un poco.

Ito: *Risita* Perdona la pregunta, recordé a la mujer con la que estás casado, con una así yo también quisiera ascender y venir menos aquí como lo hacen esos viejos gordos que tenemos de superiores.

Rintaro: Aja. . . Si, eso mismo.


Se me hacía difícil darle la razón sin más ya que realmente sólo quisiera tener un buen puesto el día que me divorcie de mi esposa, pero no quiero charlar eso con Ito-san y que luego se convierta en un chisme de trabajo.


Ito: Lo peor de todo es que les debemos algún respeto por tradición, ellos solo vienen a mirar o insinuarse a las recién ingresadas mientras los varones debemos lamer sus pies cómo si fuéramos sus esclavos o algo así.

Rintaro: Es cierto, a veces son un poco desvergonzados cuando chantajean a las pobres recién llegadas con un supuesto aumento.

Ito: Eso no es lo peor, lo peor es que les funciona.

Rintaro: *Risa* Es verdad, todas caen con eso.


Entonces se escuchó el ascensor que llegaba a nuestro piso y hacía el típico sonido indicando que las puertas se abrieron, Ito-san se quedó viendo de curioso mientras yo preparaba un café para tomar antes de empezar con el trabajo.


Ito: Aunque por esa mujer *Relamida* soy capaz de recortar mi salario sólo para besar sus pies.


Y ahí fue la primera vez que crucé mi camino con ella. Al voltear sólo pude ver su figura aproximarse a lo lejos.


Él tenía razón, su figura y esa elegancia que desprendía al caminar era casi como ver a una empresaria exitosa en Wall Street o esos lugares que desprenden dinero con sólo su nombre. Era la primera vez que pude ver a esta misteriosa pero conocida mujer, tal parecía una coincidencia fruto de haber llegado tan temprano a la oficina.


Rintaro: ¿Crees que sea ella?

Ito: Claramente, mírale la cara, no parece ni de broma una oficinista japonesa.

Rintaro: De por sí no parece japonesa.


Ito y yo susurramos mientras ella se aproximaba sin dar importancia a su alrededor, parecía casi robótica su forma de ser, no había error alguno en su existir.


Ito: Así como la vez, corren rumores sucios de ella.

Rintaro: ¿Cuáles rumores?

Ito: Dicen que fue contratada del extranjero a aquí debido a favores sexuales y que siempre es la primera en llegar y la última en irse y casualmente, cuando todos se van, su auto y el del director de finanzas son los únicos que quedan en el estacionamiento.


Rintaro: Es un chisme enorme, ¿Quién carajos se toma el tiempo de unir tantos hilos hipotéticos?

Ito: Yo qué sé, ¿Las mujeres?

Rintaro: Cállate, ahí viene.


Estaba a unos 3 o 4 metros de nosotros y temiendo que escuche nuestro murmullo sobre ella, nos callamos tratando de fingir normalidad. Lo que no esperábamos fue que se parara en frente de nosotros y se quedara mirándonos unos largos e incómodos 10 segundos antes de que abriera la boca.


¿?: Coffee Machine.


Salió de sus labios mientras apuntaba hasta atrás de nosotros.


Ito: ¿Eso fue inglés?

Rintaro: Creo que sí, pero sólo sé que dijo “máquina”.

Ito: ¿Crees que se refiera a la máquina de café?


Para asegurarnos, le señalé esa misma máquina donde había hecho mi café hace un momento. Ella asintió sin quitar la expresión seria de su rostro y nosotros le dimos permiso a pasar.


¿?: Thanks guys.

Ito: ¿Ahora que dijo?

Rintaro: Creo que preguntó qué día es hoy.

Ito: Hoy es viernes

Rintaro: ¿Cómo se decía viernes en inglés?

Ito: Yo qué sé, apenas sé decir mi nombre en inglés.


Traté de hacer memoria de mi tiempo en la secundaria en las clases particulares, pero sólo se me venía a la cabeza una frase relacionada al tema.


Rintaro: T-the. . . sky is. . . S-saturday?. . .


No tengo ni idea de lo que dije, ella se quedó viéndome con una ceja levantada, tal vez habré ofendido a su familia o algo así ya que no dejaba de mirarme raro como si me estuviera analizando. Lo que menos esperaba era que se riera ligeramente mientras se tapaba un poco la boca con su mano.

La situación era un poco incómoda, nos miramos con Ito-san sin saber qué hacer hasta que recordamos que estábamos en el siglo XXI y que la tecnología se hizo para socorrernos en este tipo de situaciones. Saqué mi teléfono y tardé unos segundos en activar el traductor y hablarle directamente.


Rintaro: Hola, buenos días.


En ese mismo segundo el teléfono habló en lo que supuse que era inglés, apreté un botón y le acerqué mi teléfono para que hablase y este mismo tradujera.


¿?: Hi, my name is Penny, nice to meet you.


Ella pronunciaba palabra por palabra con cuidado como si no quisiera equivocarse en el mensaje que recibiríamos. “Hola, mi nombre es Penny, es un gusto.” Eso fue lo que se escuchó del parlante. Volví a hablarle a este.


Rintaro: ¿No entiendes japones?


El traductor hizo lo suyo otra vez y ayudó en la conversación, “No, todavía estoy aprendiendo, pero me da vergüenza hablarlo, así que trato de evitar el contacto con los demás.”.

La conversación siguió y siguió unos segundos, Ito-san también se sumó con unos pocos comentarios, pero de la nada le llegó una llamada de su madre y se apartó un momento para contestar. Entonces quedamos nosotros dos hablando mientras a su café ya no le faltaba nada para estar listo.


Rintaro: Perdón, no me he presentado debidamente, mi nombre es Rintaro-san, pero me dicen “Tarou-san”, o al menos mi esposa me llama así.


Le acerqué el teléfono y por un momento creí ver que su sonrisa se curvaba, pero no estaba seguro de lo que vi por la falta de sueño que ya estaba pegándome. “Un gusto Rintaro, te deseo una buena jornada el día de hoy, yo ya debo irme.”

Yo levanté mi dedo pulgar tratando de decirle “ok” sin usar el traductor. Ella tomó su taza casi llena y la endulzó un poco, se la llevó junto con sus demás cosas y, al pasar frente a mí, yo meneaba mi mano de lado a lado para despedirme de ella. Mientras se iba pasó por mi costado, escuché algo que me hizo poner la piel de gallina ya que creí haber oído un “Luego te veo, Tarou-kun”, pero al voltearme ella estaba dándole sorbos a su café con sus facciones serias en el rostro.


Rintaro: Creo que necesito más café.

Ito: ¿Me perdí de algo?, ¿Qué te dijo esa bella mujer?


Justo llegaba Ito-san de atender su llamada y se impacientó por saber de Penny y sobre lo que habíamos hablado.


Rintaro: Me dijo que ya debía irse y nada más.

Ito: Hmm. . . Penny-san. . . Suena seductor, ¿no crees?


Yo lo miré con una cara seria y juzgadora, me preparé otro café y volví a mi oficina.

Me senté en mi escritorio y mientras ojeaba los documentos que dejé pendientes solté inconscientemente unas palabras.


Rintaro: En realidad si suena muy seductor ese nombre.


“Penny”, se oye engañoso y atrayente como una venus atrapa moscas, y pensándolo bien podría serlo, es decir, esas caderas anchas y esos muslos firmes tan distintos a los de las mujeres de aquí, seguramente tendría suerte de salir vivo si esa “trampa” me atrapara de la nada, además de ese contoneo tan fino que hacían sus caderas al moverse para cualquier cosa, podía acariciarlas con sólo verlas y-


Rintaro: ¡Espera!, ¿En qué estoy pensando?, estoy en el trabajo, no vengo a hacer esas cosas.


Me di unas palmadas en la cara mientras le daba un sorbo a mi café para tratar de despertar y dejar de tener sueños con la gerente de RRHH. Quería sacarme el tema de la cabeza usando el teléfono un poco, pero entonces recordé que ella lo había agarrado para hablarle al traductor y por mera curiosidad acerqué mi nariz donde se posaron sus dedos y pude sentir un cosquilleo en cierta zona de mis pantalones. Su aroma era exquisito, pero no era perfume o colonia, era su olor corporal lo que se quedó grabado en mis fosas nasales, era una combinación dulce y fresca pero que por alguna razón hizo sonar alarmas en mi interior haciéndome reaccionar así, era un olor simplemente “lujurioso” que tenía esa sensación de “picante” en él. Pegué la parte trasera del teléfono a mi nariz para seguir inundándome de esa estimulante fragancia que ya había creado un desastre en mi entrepierna que dolía y palpitaba como loco. Entonces comprendí. . .


Rintaro: Soy un maldito pervertido.


Dije mientras miraba el techo con vergüenza y resignación, no lo podía creer, estoy teniendo este problema de excitarme con estupideces, otra vez. Pero ahora debo controlarme, esto ya no se trata de un simple matrimonio, esto es mi trabajo por el que me he esforzado tanto tiempo y por el que he llegado a perder tiempo valioso de mi vida, no puedo dejar que esta mierda vuelva a tomar control de mí, debo calmarme y serenar mi cabeza por el resto del día, gracias a Dios, lo bueno de todo esto es que ella misma dijo que trata de evitar a los demás así que no será tan difícil el olvidarme de la pequeña interacción de hoy ¿Verdad?.

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[DIA SIGUIENTE]

Esto tiene que ser una muy mala broma del destino, enserio. . .



Lo peor de todo es que ni siquiera puedo pedirle que se aleje porque seguramente no me entenderá. Tiene que estar hecho adrede, ¿Porqué de la nada todos vienen temprano a trabajar?


¿?: Oye, ¿Será ella?

¿?: Seguramente, no recuerdo haberla visto antes por aquí.


Ya entiendo que fue lo que pasó, seguramente el chismoso de Ito-san le contó a alguien que la misteriosa gerente de RRHH entraba a trabajar a esta hora, ese alguien se lo contó a alguien más y como al parecer nadie tiene nada mejor que hacer de su vida vinieron temprano para ver si era cierto.


Rintaro: Son sólo dos pisos, ¿Por qué tarda tanto?

Penny: ¿Excuse me?


Murmuré una queja esperando que no la oyera, pero ella dijo algo que no entendí para luego mirarme a los ojos mientras su prominente pecho aún estaba apretado contra el mío y hablé otra vez de los nervios.


Rintaro: Pe-perdone, y-yo no-

Penny: ¿Huh?


Ella pareció no escucharme y aceró su oreja a mí, obviamente como consecuencia de su acercamiento su pecho se apretó aún más contra mí. Esto me estaba matando por dentro, podía sentir su perfume corporal que ayer quería olvidar y sus dos grandes dotes me presionaban con más fuerza a la vez que yo trataba de mantener la cordura, pero me fue imposible, mi cuerpo reaccionó instintivamente al sentir tan cerca a una mujer de este calibre pegada a mi cuerpo.


Penny: ¿What did you say?


No paraba de pegarse, no podía mirar abajo, pero estaba seguro que si ella se acercaba un milímetro más podría sentir mi “situación baja”. Esto es realmente malo, es la gerente de RRHH y si llego a hacer algo indecente que la comprometa estoy acabado, no sólo puede hacer que me despidan, sino que también puede generar una mancha permanente en mi historial laboral y no conseguiré ni un empleo haciendo comida rápida.

Esto realmente es una mierda, es mi fin. . . pero pensándolo bien. . . La situación no es tan mala, es decir, ¿Qué hombre no mataría por vivir esta sensación tan estimulante? Lo dije antes y ahora también, su pecho es tan suave, su olor es tan único y exquisito que me vuelve loco, si no fuera por mi posición en el trabajo ya la hubiera tomado por la cintura como si me perteneciera, acariciaría ese perfecto cabella negro y desabrocharía su saco y camisa para dejar al descubierto toda la mercancía que vive debajo de esa tela. No paro de imaginar los cientos de formas en las que usaría ese inmenso par de te-


¿?: Por fin, no veía la hora de salir de aquí.

¿?: Hacía mucho calor adentro ¿No crees?

¿?: Es cierto, pero seguro es la cantidad de gente adentro.

¿?: No lo sé, creo que hasta podía ver vapor.


Las puertas del ascensor se abrieron con su icónico sonido milisegundos antes de la catástrofe, para mi suerte, todos salieron rápidamente y dieron lugar para que Penny-san se despegara de mí, ambos salimos de allí y mientras ella trataba de llegar a su oficina rodeada de compañeras de trabajo intrigadas por conocerla, yo me ocultaba con mi maletín la vergonzosa situación en la que me dejaron esas dos enormes y suaves. . .


Rintaro: Dios, estoy enfermo.


Me aislé en mi oficina con el objetivo de no pensar más en lo que pasó en el ascensor, pero fue inútil, donde sea que voltease o lo que sea que viese me recordaba a ella y esos dos globos de agua presionando sobre mí como si fuesen a explotar.

Pero soy más fuerte que eso, no puedo perder este empleo que tanto me costó conseguir por algo cómo una queja de acoso laboral, tengo que ser fuerte y seguir tratando de evitarla, yo sé que puedo, solamente no debo cruzarme con ella por una semana masomenos y estaré libre de estos pensamientos impuros que sólo arruinan mi psiquis.

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[EL DÍA SIGUIENTE A ESE]

Estaba tranquilo en mi oficina revisando unos documentos, tenía en orden mis hormonas y pensamientos ya que por suerte hoy no tuve la situación del ascensor otra vez, pero en consecuencia tuve que usar las escaleras para evitarlo.


Rintaro: No puede ser, tengo que pedir que cambien esa maldita impresora, es la cuarta vez en el mes que me imprime cerca de 10 hojas mal.

Esa chatarra era tan vieja que su plástico tiene el típico color amarillento que adquieren los artículos de oficina cuando en un inicio eran blancos.


Rintaro: Solamente espero que nadie la esté usando ahora, además de hacer mal las impresiones tambien es lenta.


Salí al pasillo con cuidado esperando no ver sorpresas a lo lejos, gracias a Dios estaba vacío y parecía que todos estaban en lo suyo. Me apuré mirando para cada lado con nervios y rapidez, giraba la cabeza mientras caminaba y no vi rastro suyo por ningún lado, sólo me faltaba doblar la esquina y ya estaría en mi objetivo. . . Pero el destino tenía otro plan para mí.

No terminé de dar el giro cuando sentí como mi cuerpo chocaba con otro, por suerte yo no me caí, pero la otra parte no tuvo tanta suerte, papeles salieron volando.


Penny: Aww Shit!

Rintaro: Mierda, lo siento tanto, no estaba atento y-


Ella me miraba sin comprenderme así que sólo extendí mi mano en señal de ayuda y cuando se levantó hice una reverencia en señal de disculpa esperando que me entienda, ella hizo una seña con la cabeza aceptando (supongo) y luego se puso a recoger los papeles del suelo, yo me agaché para ayudar con unos que quedaron en mis pies y estaba por pasárselos pero cuando levanté la mirada estando agachado me quedé helado y. . . Algo más. . .


Esto es penoso a la vez que glorioso para mi mente, ella estaba mostrando todo mientras me daba la espalda cómo si nada, se la veía apurada queriendo levantar todo pero yo no emití palabra alguna del asombro, su figura ya era radiante pero este plano es muy llamativo y excitante para cualquiera que se considere amante de las mujeres.

Estaba exhorto en la vista que se formaba ante mí, ni siquiera me molestaba si alguien pasaba por allí y me atrapaba apreciándola a sus espaldas, toda la plenitud, calma y pureza de mi cabeza se fue por la borda en este preciso momento, lo único que puedo pensar ahora es en los ruidos que ella haría si yo hundiese mi cara entre esas dos carnosas montañas y corría ese pequeño hilo casi imperceptible para investigar hasta lo más profundo de ella con mi lengua, sea quien sea el hombre que ha estado allí alguna vez es muy afortunado, todo mi cuerpo quiere unirse a ella hasta que vacié al completo mis-


Penny: Do you have the other sheets?


Ella me sacó de mis pensamientos, sin darse la vuelta aún me habló y yo reaccioné al segundo desviando la mirada y juntando las hojas de mis manos con disimulo, me levanté y se las di, ella me dijo algo que supongo que fueron las gracias y se dio la vuelta mientras volvía a su lugar, no podía evitar ver como sus caderas se movían, se hacían pequeñas a la distancia hasta girar y perderse de mi vista, yo no me miré a un espejo pero podía sentir la sangre hirviendo en mi cara sin contar el dolor de mi entrepierna, esto era un verdadero lío.

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[AL DÍA SIGUIENTE DEL SIGUIENTE]

Rintaro: Estoy asándome.

Ito: Para colmo, el aire acondicionado está descompuesto.


El pronóstico anunciaba una ola de calor estos días, pero nunca imaginé que sería así de insufrible. De no ser por esta botella de agua que compre de camino a aquí estaría cayendo por un golpe de calor o una deshidratación.


Rintaro: Encendí el ventilador de techo de mi oficina y sólo me está ayudando a cocinarme al vapor.

Ito: ¿Crees que si me desmayo del calor me paguen los días que no venga?

Rintaro: Lo dudo, sólo te pagan cuando es una licencia por maternidad y tú no estás embarazado ni eres mujer.

Ito: ¿Si me percibo como una no cuenta?

Rintaro: No, pero sería gracioso ver tu identificación que diga “Femenino” en el sexo.


Nos reímos un rato mientras estábamos en la ventana de la sala donde estaba la máquina de café, pero de pronto sentí como alguien tocaba mi hombro desde atrás.


Rintaro: Ho-hola.

Ito: Oh, es Penny-san.

Rintaro: Te podemos ayudar en algo.


Al voltear me encontré con la figura de Penny-san quien no sólo estaba notablemente acalorada, sino que tambien no traía el saco de su uniforme y la camisa estaba un poco desabotonada. Sin cambiar su expresión seria, acercó su teléfono a mí mientras una voz salía del parlante de este.

“Un poco de agua, por favor.” Luego, señalaba mi botella de agua.


Rintaro: Claro, no hay problema, debes estar muerta de calor.


Ella tomó con cuidado la botella y procedió a tomar de esta misma.



Dio un suspiro de satisfacción por el agua fría y me devolvió la botella mientras se secaba la humedad residual de sus labios.

“Gracias.”, fue lo que se escuchó de su teléfono para luego marcharse.


Ito: Waaa, ¿Viste eso?, eran enormes.

Rintaro: Si. . .


Aunque mi mente realmente no le estaba dando importancia a eso, es decir, si las noté, pero había algo que llamaba aún más mi atención.


Ito: ¿Crees que si se quita todo sean más grandes?

Rintaro: Yo. . .

Ito: ¿Todo bien?

Rintaro: Cre-creo que ya me voy a mi oficina.

Ito: ¿Qué?, pero ¿y el calor?

Rintaro: E-ehm. . . Recordé que tengo documentos pendientes de suma importancia.

Ito: Ok. . . ?


Fui rápidamente hacia mi oficina y me encerré en ella. Mi corazón latía con locura y mi cara ardía (y no por el calor), miraba el pico de la botella que aún brillaba un poco, estaba nervioso y emocionado por lo que iba a hacer, nunca en mi vida he entendido por qué los jóvenes se ponían tan nerviosos por el llamado “beso indirecto”, siempre lo vi como una estupidez, pero ahora creo conocer la razón de la ola de sensaciones que te puede dar el saber que estás apunto de compartir y probar la saliva de otra persona.

Mi mano temblaba mientras acercaba la botella a mi boca, no fue hasta que comencé a beber que mi cuerpo se calmó. Describir la sensación sería raro teniendo en cuenta que nadie más que yo está tan mal de la cabeza para encontrar lo gratificante en esta acción tan cuestionable.


Rintaro: Esto está muy mal. . . Pero. . .


No podía parar, bebí de a varios sorbos para no acabar la botella de una sola vez. Mi cerebro sólo podía procesar imágenes y sensaciones de los labios de esa mujer, podía sentir la calidez y la carnosidad de su boca, la sensación era tan dulce y cegadora que mi cuerpo reaccionaba como si estuviese en una situación donde me estoy besando apasionadamente con ella.


Rintaro: Enserio tengo un problema. . .


Me reprochaba mi accionar mientras al mismo tiempo tomaba de la botella y masajeaba mi entrepierna pensando en todos los escenarios donde esa saliva podría lubricar cada zona erógena de mi piel, daba círculos con mi lengua en el pico de la botella imaginándome jugar con la lengua de la otra persona. La cosa escaló tan rápido que ya estaba a punto de manchar mis pantalones por esta tontería que en el fondo me llena de vergüenza.


Rintaro: Oh mierda, fue demasiada agua.


Por suerte mi vejiga tomó su parte y me alertó de que tenía un fluido más importante que sacar de mi cuerpo y con apuro me fui al baño a orinar y de paso calmarme un poco.


Rintaro: Estoy realmente enfermo. . .


Pronuncié mientras me veía en el espejo del baño con la cara mojada para quitarme esa sensación de calentura.

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Para no extenderlo más solo les diré que los siguientes días a esos no fueron para nada diferentes, seguía teniendo encuentros en situaciones comprometedoras con Penny-san y, lejos de gustarme, cada vez arruinaban más mi cabeza al punto de estar todos los días pensando en cosas sucias relacionadas a ella.

En algún punto dejé de preocuparme por no encontrármela y comencé a tratar de no empeorar más las situaciones que se dieran, así al menos evitaría quedarme sin trabajo. Por lo que por varios días actúe debidamente, pero si bien logré controlar mi cabeza y no enfocarme en las oportunidades que tuve para ver su cuerpo (y fueron varias), hubo un día que lo cambió todo. . .

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[5:15 AM]

Rintaro: *bostezo* Dios, odio esto.


Solo a mí se me ocurren estas estupideces.


Rintaro: Gracias al cielo soy el único idiota que conduce al trabajo a esta hora, de no ser así el sueño ya me hubiera hecho estrellarme.


Si se preguntan el por qué estoy conduciendo a estas horas de la madrugada, la respuesta es simple, es por mi esposa. Estos días no solo fueron duros en el trabajo, también lo fueron en casa, Misako-san ha estado cada día más empalagosa e hipócrita, no solo sigue fingiendo que no ha pasado nada, sino que su locura ha llegado hasta niveles que me sorprendieron. Todos los días está pegada a mí desde que vuelvo hasta que me voy a la oficina, siempre que abro la puerta al volver ella está parada frente al recibidor como si estuviera esperándome desde hace mucho y me sonríe al mismo tiempo que me da la bienvenida, la casa está más limpia y ordenada que de costumbre, sacó la foto de nuestra boda que tiré a la basura y la pegó a la pared (literalmente), pero lo de hoy ya fue demasiado.


Rintaro: Qué bueno que escuché a Ito-san cuando me dijo que pusiera un sofá en la oficina, no veo las horas de llegar y recostarme.


Esta noche me invadió como nunca una sensación intensa de excitación mientras dormía, pero lejos de ser bueno era más parecido a un dolor repentino que a una necesidad natural, no estaba teniendo sueños húmedos ni nada, pero comencé a sospechar de mi esposa, ya que el té que me sirve después de la cena sabía raro a lo habitual, pero lo peor no es eso. Estando necesitado en esa situación solo tenía dos alternativas, recurrir a la intimidad matrimonial o descargar mi frustración (la cual se intensificaron estos días en la oficina) a través de la masturbación, y sinceramente no quería ni tocar a Misako.


Rintaro: Ya llegué, solo espero que el guardia no me haga esperar mucho para hacerme entrar.


Me escabullí hacia la habitación donde estaba mi computadora y ya que tenía guardados en una carpeta los videos de Misako con Kuroda, pensé que al menos eso me ayudaría en ese momento, pero al abrir la carpeta llevé completamente aturdido e incrédulo.


Rintaro: *golpea* Hola, sé que es muy temprano, pero es urgente ¿Podría dejarme pasar?


Ninguno de los videos se encontraba en la carpeta, en su lugar, estaba llena de fotos y videos de nosotros juntos en estos años y recuerdos de nuestra boda, y lo peor de todo, una carpeta llena de fotos en tono sensual de Misako-san (algunas con lencería lasciva y otras desnuda) incluía un par de videos de ella tocándose para la cámara mientras pronunciaba mi nombre. El asco fue tanto, que desenchufé la computadora directamente y tomé mis cosas para venir al trabajo a esta hora.


Guardia: ¿Qué haces aquí tan temprano, hijo?, ¿Acaso no tienes una casa y una esposa para dormir?

Rintaro: Si. . . Ese es el problema.

Guardia: Ya veo, problemas en el matrimonio.

Rintaro: Si, algo así.

Guardia: ¿La estás engañando?

Rintaro: No.

Guardia: ¿Ella a ti?

Rintaro: Ya lo ha hecho. . .


El guardia, un señor cuya edad debía rondar por los 58 años, negaba con la cabeza y los ojos cerrados en tono de decepción mientras me daba unas palmadas en la espalda.


Guardia: descuida hijo, así son las mujeres, si no te vuelven loco, te engañan, o ambas.


Ambos nos reímos un poco con esa declaración.


Guardia: Créeme, por experiencia te recomiendo divorciarte y empezar de nuevo si ella no mejora, y te lo dice alguien que se ha casado tres veces y divorciado las tres veces.


Rintaro: ¿Lo engañaron tres veces?

Guardia: No, una trató de envenenarme, otra me hizo un escándalo en mi trabajo por una carta llena de amor para mi madre que vivía en el campo y la tercera me pidió que me vistiera de su padre en la intimidad.

Rintaro: Vaya.

Guardia: A mí me tocaron de las que te vuelven loco, pero hubiese preferido una infidelidad a tener que pasar por varias sesiones de desintoxicación por el veneno o ser despedido de mi trabajo por una loca o evitar tener que ponerme la ropa de un hombre difunto para tener sexo.

Rintaro: La mía ya me está volviendo loco jajaja.

Guardia: Pues apresúrate, aprovecha que hoy en día no lleva tanto tiempo divorciarse como en mi época.


Asentí a su consejo y, luego de llamar al elevador, subí a mi piso para llegar a mi oficina. Era raro e increíble ver el piso donde trabajo tan silencioso y tranquilo, llegué a mi oficina y lo primero que hice fue acostarme en ese sofá para cerrar los ojos, aunque sea un rato.


Rintaro: Hasta es más cómodo que mi propia cama.


Relajé mi cuerpo y pronto podía sentir el sueño cerrando mis párpados. . .

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Pero entonces mi relajación y mi paz se vieron comprometidas por un ruido ensordecedor, era como una alarma, una melodía que se extendía a lo largo de toda la habitación. Me levanté con pesar de mi reposo y di vueltas por toda la oficina buscando el origen del sonido, pero por más que diera vueltas el edificio se me hizo imposible encontrarla, parecía estar mezclada con el aire.


Rintaro: Si sigue sonando juro que voy a desquiciarme, ya no lo soporto.


La melodía se incrementaba y me enloquecía segundo a segundo, me senté en la silla del escritorio y tapé mis oídos con la intención de no escuchar ese molesto sonido, apreté tan fuerte mis oídos que por cómo no me hago trizas los tímpanos, estaba en su punto más ruidoso y molesto mientras yo más quería escapar de él, esto parece una pesadilla. . .


Rintaro: ¡Ya cállate!


Y cómo si el ruido me hiciese caso, cesó y de la nada todo era completo silencio, pero aún tenía un leve pitido en mi cabeza que rebotaba hasta hacerse tenue, todo esto era demasiado raro.

*TOC, TOC, TOC*


Rintaro: ¿Huh?


Creí haber escuchado que golpeaban la puerta, pero era imposible, todavía faltaba rato para que los demás aparecieran, la situación de la nada se tornó sombría y oscura.

*TOC, TOC, TOC*

Otra vez la puerta, era definitivo, hay algo o alguien al otro lado y quiere pasar.

*TOC, TOC, TOC*

Guardé silencio tratando de que así tal vez pare, el corazón se salía de su lugar del miedo y la constante sensación de asecho que tenía a mí al rededor. ¿Se irá si lo ignoro?

*TOC, TOC, TOC*

. . .


¿?: ¿Puedo pasar?, tengo documentos para usted.


Una voz se oyó del otro lado, era femenina, no la conocía y dudo haberla oído antes, no debería responderle, pero ya tengo miedo de negarme y que empeore su actitud.


Rintaro: P-pu-puede pasar.


Vi la puerta abrirse, pero lo que se asomó de la oscuridad del pasillo me dejó aún más conmocionado.


¿?: Es urgente, requieren la revisión inmediata de su atenta mirada.


Se acercaba a mí y cada paso que daba dejaba oír un eco hecho por sus tacones de aguja.


¿?: No se preocupe, no es una mala noticia, al contrario, estoy seguro de que esto lo tendrá saltando de la alegría.


Tomaba bocanadas de aire profundas y apretaba los dedos de los pies por la impaciencia que me daba esta escena. La vi llegar a mi escritorio y mirarme con una leve sonrisa que me daba un mensaje muy claro. . .


“Aquí está tu condena”


Ella no lo decía, pero estaba clara la intención, quería que tomara la carpeta de sus manos y la abriera, su sonrisa no era ni seductora ni empática, demostraba burla y egocentrismo casi igual que cuando alguien te mira sobre el hombro. Yo no sabía qué decir o qué hacer y ella se divertía con mi indecisión, en sus manos sostenía lo que seguramente sería mi caja de pandora.


Penny: ¿Qué pasa?, ¿Tienes miedo?


No, no podía ser ella, habla japonés fluido, tiene que ser un sueño.


Rintaro: ¡Eso es!


Grité del asombro de encontrar la razón, ella soltó una pequeña risa y me miraba como si yo fuese un niño descubriendo algo simple. Me tranquilicé un poco y tomé la carpeta de su mano, ella sonrió con los dientes al ver que recibí su carpeta.


Rintaro: Gra-gracias.

Penny: Es un gusto ser de utilidad.

Dando media vuelta la vi alejarse, yo estaba por abrir la carpeta.

Penny: Espero que lo disfrute, Rin-ta-ro-kun.


Hablaba con coqueteo y juego mientras separaba por silabas mi nombre para luego desaparecer cerrando la puerta tras de sí.


Rintaro: Bien, a ver que me tengo preparado.


Estaba algo emocionado por abrir esa carpeta, me daba intriga saber que podía proporcionar mi imaginación.

[ALGUNAS DE LAS IMÁGENES DE LA CARPETA]

Autor: Aquí no podré poner esas imágenes porque son simplemente muy cancelables y para censurarlas tendría que tapar todo, pero estarán sin censura en AO3

Rintaro: Waaaa, esto es justo lo que quería ver.


Al ser un sueño, era obvio que mi mente sabía qué darme para hacerme sentir así de inquieto y atolondrado como lo estoy ahora.


Rintaro: Cada una es mejor que la anterior.


Con toda la seguridad del mundo me dirigí al sofá con mi emoción marcada en mi pantalón y pidiendo salir a ver las fotos también y yo quería dejarlo salir, pero en cuanto me recosté mi cabeza volvió a ser perturbada por ese ruido horrendo que me hacía querer sacarme los tímpanos, olvidando todo, tiré la carpeta con las fotos y tomé uno de los almohadones del sofá para cubrir mi cabeza, cerré los ojos con violencia esperando despertar y alejarme de esta molestia constante.

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Abrí los ojos nuevamente por ese sonido, pero esta vez era más bajo y parecía estar siendo callado por algo, me levanté del sofá y encontré la fuente debajo de mi almohadón, era la alarma de mi teléfono programada para levantarme.


Rintaro: Y pensar que me causaste tantos problemas, el sueño estaba yendo muy bien.


Giré mi vista en el suelo y efectivamente no había ninguna carpeta tirada, pero al ver mi entrepierna me hizo gracia.


Rintaro: Hace mucho que no tengo un sueño húmedo.


Me reí y acepté que mi frustración me estaba dañando a niveles psicológicos que nunca pensé vivir, ni siquiera desde lo de Misako. Me paré decidido y con una sonrisa.


Rintaro: ¿Qué me deparará el día de hoy?


Pensaba en la situación que posiblemente tendría con Penny-san el día de hoy, tal vez por fin deje esta tontería del nerviosismo y me tome el tiempo de charlar con ella, no digo que quiera conquistarla, pero es obvio que tengo algún problema con ella y esto seguramente ayude a solucionarlo.


Rintaro: Voy por el café.


Me acerqué a la máquina, pero no tuve suerte, no estaba allí, tenía mucho que hacer así que lo dejé por hoy.

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El problema fue que por varios días intenté volver a cruzarme con ella sin éxito alguno, era obvio que estaba en el trabajo por su auto en el estacionamiento. Sin embargo, las cosas dieron un vuelco y todo se tornó de otro color, ahora no la veía ni en un retrato como si se la hubiera tragado la tierra, ya sea en la impresora, el pasillo, el ascensor, ni siquiera después del trabajo, lo raro era que su auto seguía ahí aún después de todo.

Todo esto fue tan repentino que me tomó por sorpresa y simplemente me agobió, comenzó a crecer en mí una leve desesperación que me hacía desear verla una vez más y poder interactuar con ella, pero no había ocasión. Por eso, un día decidí quedarme hasta muy tarde para saber que al menos salía de su oficina y me escondí en unos baños cercanos que dejaban oír los ruidos exteriores, así sabría cuando abra su puerta.

Pero lejos de conseguir respuestas, lo que vi me dejó de la misma forma que me sentí cuando descubrí lo de Misako y su amante. En la oscuridad de la noche, unos pasos se oían a lo lejos acercándose y yo me asomé con intriga, mi intriga se volvió impresión y dolor cuando pude ver a un hombre casi mayor tocar la puerta de la oficina de Penny-san y esta misma abrirle con una sonrisa que demostraba sentimientos que yo conocía muy bien, no recordaba el nombre del viejo, pero sabía que era un director de algún sector, un tipo que estaba un eslabón más arriba de un gerente.

De pronto los rumores que me contó Ito-san tenían sentido.

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Rintaro: Era obvio, maldita sea, era tan obvio.


Una mujer de un país extranjero, que no sólo no habla japonés, sino que tampoco es sociable con sus compañeros y eso hace más torpe el ambiente laboral, era claro que ninguna persona así entraría en una empresa seria sin ayudas externas.


Rintaro: ¡Me lleva la mierda!, caí en la ilusión como un idiota, otra vez.


Había algo dentro mío que me pedía enloquecer y gritar, pero traté de mantener la cordura y me quedé vigilando un rato para ver si a lo mejor era un malentendido y el hombre salía en un rato. Me quedé esperando y sólo logré enloquecer más, en un momento me cansé de esperar por nada y me acerqué a una de las paredes de la oficina ya que aquí las paredes son casi de papel y hasta lo más mínimo se filtra a través de ellas.


Rintaro: ¿Por qué no se escucha nada?, ¿Qué significa esto?


Era algo extraño, no se oía nada en ningún punto de las paredes.


Rintaro: ¿Estará insonorizada?


La duda lo comía por dentro y se movió por todos lados tratando de encontrar, aunque sea un sonido efímero. No fue hasta que llegué a la puerta que pude oír algo leve, eran algo como gemidos, pero sabía que era la voz de una mujer por el tono agudo de la misma.

La rabia de hace un rato se incrementó y quería tirar la puerta abajo, pero rápidamente se vio opacada por una sensación inoportuna que me trajo viejos y amargos recuerdos. Igual al pasado, una lujuria invadió mi torrente sanguíneo mandando toda la sangre hacia un lugar que no debería reaccionar en este tipo de situaciones.


Rintaro: *sigh* Enserio me odio demasiado.


Me dejé caer y apoyé mi espalda contra la puerta, mi emoción y ánimos se fueron por el caño, sólo quería irme y alejarme de la oficina de la mujer que parecía ser perfecta pero que era la misma clase de persona que mi esposa, eso mismo hice. Me levanté decaído y con la cabeza agachada, me devolví a mi oficina para recoger mis cosas e irme.

Ya en casa, la cosa no mejoró, Misako-san estaba esperándome igual que siempre al volver, la saludé con notable cansancio y desanimo que notó, me preguntó por mi día y yo evité responder, lo último que quería era verla o hablarle ya que ella sólo me recordaba a todas esas sensaciones que hoy me terminaron de corromper y romper al mismo tiempo, sólo quiero dejar de sufrir. . .

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[UNA SEMANA DESPUÉS]

Estaba en mi escritorio, llenando y revisando las hojas de cálculo que se me presentaban, así como también viendo posibles alternativas a otros lugares de trabajo preferentemente en otra ciudad, suficiente tenía con vivir con la fuente de mi infelicidad y no quería trabajar con una que me recordaba lo miserable que soy, la única parte buena de esto es que he dejado de tener ataques de excitación y pensamientos impuros, pero a costa de sentirme bien.

*TOC TOC*


Rintaro: Puede pasar.

Ito: Ho-hola, Tarou-san.


Por la voz pude deducir que era Ito-san, no estaba de humor para sus charlas sobre mujeres así que ni siquiera levanté la vista de mis hojas.


Ito: Hace tiempo no hablamos ¿No?

Rintaro: Ve al punto, por favor, estoy ocupado.

Ito: Bueno. . . Como sabrás, la empresa festejará un año más de existir mañana.

Rintaro: Si, nos dejarán salir a la mitad del día laboral y nos lo pagarán como un día entero, igual que todos los años.

Ito: Exactamente, bueno, oí que la gerente de recursos humanos iba a hacer una fiesta y-

Rintaro: No pienso ir.

Ito: Auch, que directo.


No tenía ni la más mínima intención de participar en algo que organice esa mujerzuela horrible e inútil que sólo sabe abrir las piernas (a estas alturas no sé si hablo de Penny-san o mi esposa).


Ito: ¿Seguro?, porque-

Rintaro: Es definitivo, no iré.

Ito: *sigh* Bueno, Penny-san me pidió que te invitara a ti antes que nadie, pero se lo haré llegar y-

Rintaro: Alto.


¿Qué dijo?


Rintaro: ¿Qué dijiste?

Ito: Que Penny-san me pidió que te invitara primero que nadie, me la crucé ayer en la cafetera y me preguntó por ti.

Rintaro: ¿Por mí?, ¿Yo que tengo que ver?

Ito: No lo sé, pero dijo que pensaba que te vería estos días, pero no tuvo suerte.

Rintaro: Pero mi oficina está aquí, todo el mundo lo sabe, ¿Por qué no vino ella?

Ito: No quería interrumpir tu trabajo y que te enojes *susurro* y veo que tenía razón.

Rintaro: *sigh* Lo pensaré.

Ito: Genial, entonces déjame que te diga la dirección y luego-

Rintaro: Dije que lo pensaría.

Ito: Aww, vamos amigo, ¿No ves quién te está invitando?, esa mujer obviamente quiere conocerte mejor.

Rintaro: ¿Olvidas que estoy casado?


Desgraciadamente casado.


Ito: Nunca dije que debías cortejarla, sólo ve un rato y seguramente la harás sentir bien, ¿Y si quiere ser tu amiga?


Si claro.


Rintaro: Ok, iré.

Ito: Muy bien, te escribiré la dirección y-

Rintaro: Pero sólo será una hora y me iré.

Ito: ¿Qué?, amigo, sabes que no tengo auto, quería que me lleves.

Rintaro: Vuélvete solo.

Ito: ¿No puedes hacerme este favor?

Rintaro: No, sólo iremos una hora y no beberemos tanto alcohol.


[AL DÍA SIGUIENTE EN LA FIESTA]


Ito: ¿Por cuál vaso vash ya?

Rintaro: ¿Qué hip- se yo?, ni jiquiera sé hashe cuanto llegamosh aquí.

Ito: Tú no te hip- preocupesh, ten tomha un pojo más.


No comprendía en qué momento me dejé ganar por la locura y comencé a tomar pero todo estaba yéndose de control, el karaoke alto y las luces fuertes me nublaban los sentidos, apenas sabía que estaba en la fiesta de Penny-san, y hablando de eso, cuando llegué con Ito éramos los primeros hombres en llegar, nos saludó con una reverencia y esa cara seria que me provocaba tanta repulsión, esa mascara que ocultaba su verdadera faceta sucia y desvergonzada de la que todos desconocían, pero yo sabía perfectamente que detrás de esa cara bonita, ese pelo corto sedoso, esa figura despampanante, ese trasero jugoso y firme, esos labios carnosos que ahora estaban teñidos de un carmesí brillante y. . . ¿De qué estaba hablando?


Ito: Ten amijo, brindemos.

Rintaro: ¿Otra vez?, ¿Qué másh queda por brindar?

Ito: A ver, ya brindamosh por ti, por mí, por los demás, por la comida, por la bebida, por las ofertas de los viernes, por los doujins vanilla, por los autos deportivos, por tu esposa y por- oye, no hemosh brindado por tu dulje y perfecta espoza, ashí que. . . ¿Huh? ¿Y a ti qué te picó?


En este estado de vulnerabilidad, al escuchar que mencionan a la mujer con la que decidí tener un futuro y saber que este se haya arruinado me puso triste al instante, por suerte Ito-san no hizo un escándalo del tema y se acercó cuidadosamente a susurrarme.


Ito: Oye, ¿Dije algo malo?

Rintaro: No es eso, simplemente que. . .


No sabía cómo decirlo ya que nunca me abrí sobre el tema con nadie íntimo de mi circulo y la emotividad me ganó, me recosté en la mesa y comencé a llorar en voz baja para no levantar sospechas.


Rintaro: Mi matrimonio se va a ir a la mierda dentro de poco y. . . Y todo es mi culpa, no sé qué hacer, solamente quería tranquilidad y lo arruiné, todo por un fetiche raro y asqueroso.


Al escucharme, se incomodó un poco, era una situación que nunca antes debe haber vivido o comprendido, entonces es comprensible que ahora esté buscando palabras de aliento para mí y que no las encuentre.


Ito: Amigo, si te sirve de consuelo, una vez una novia me terminó porque encontró un doujin de lolis debajo de mi cama.


Ito pasó su mano por mi espalda para tratar de tranquilizarme, yo me sentí un poco mejor por verlo intentar, me recompuse y tomé mi trago, él sonrió al verme mejor.


Ito: ¿Y qué tal si brindamos por nuestra infelicidad con las mujeres?

Rintaro: ¿Y eso por qué?

Ito: Es algo vergonzoso de admitir, pero. . . *susurro* hace casi un año que no he tenido nada con nadie.

Rintaro: Vaya amigo, debes cargar una gran piedra en tu espalda.

Ito: Meh, digamos que cierta ayuda funciona a veces.


Dijo mientras jugaba con su mano moviendo los dedos. Yo reí ya que también he tenido esos momentos.


Rintaro: Bien, entonces por la infelicidad y las mujeres.

Ito: Así se habla.


Chocamos los tragos y bebimos hasta dejarlos sin nada.


Rintaro: Aunque puede que tu mala racha termine hoy.

Ito: Lo siento amigo, me caes bien pero no estoy tan desesperado, aparte que-

Rintaro: No lo digo por mí, idiota, mira en la zona del karaoke.


Al voltear, Ito pudo notar a una de las chicas de marketing lo estaba viendo y cruzaron miradas.


Ito: ¿Estás seguro?, digo, están todos borrachos aquí, tal vez se está confundiendo de persona.

Rintaro: Ve a averiguarlo ahora aprovechando que le toca cantar a ella.

Ito: ¿Y qué hago?

Rintaro: ¿Qué sé yo?, espérala que termine y dile que tiene una linda voz o que debería hacerse cantante, piensa en algo tú.

Ito: Tienes razón, voy a ir y voy a conseguir su número.

Rintaro: O tal vez más.

Ito: Dios te oiga.


Le di una palmada en la espalda para animarlo y segundos después ya estaba sentado aplaudiendo al son de la canción que sonaba. Mientras tanto, yo me serví un poco más y tomé, miré alrededor y realmente el ambiente emanaba deseo y pasión, todos estaban o muy juntos o se miraban muy sugerentemente. Por mi parte yo ya estaba solo y no sabía qué hacer, tal vez si veo que Ito-san lo logra me vaya de aquí y lo deje continuar hasta segunda base.

Pero mientras echaba otra mirada alrededor, crucé miradas con Penny-san y mis alarmas se encendieron, realmente odio esa mirada seria y llena de inexpresividad, me recuerda tanto a la zorra de Misako que me hizo pensar que era la mujer perfecta durante 4 putos años que perdí gracias a ella, mi odio a Penny-san estaba algo injustificado, pero no podía evitarlo, con sólo verla podía imaginarla a ella entregándose a hombres horribles y viejos panzones sólo por interés, eso me hacía querer vomitar, pero a la vez me generaba una erección como roca.


Rintaro: Maldita sea.


Desde que supe de su invitación, me suavicé un poco y volví a caer en pensamientos sexuales y como se esperarán todos eran de Penny-san siendo la puta de otros hombres que no eran yo, este asqueroso fetiche me hacía sentir extasiado y melancólico ya que me pone algo triste el pensar que tal vez mi cerebro piensa que soy insuficiente para las mujeres hermosas como Misako o Penny y por eso se conforma con ver a otros hombres tomando el lugar que debería ejercer yo.


Rintaro: Pero la tristeza acaba hoy y aquí mismo.


Después de haber cruzado miradas con esa mujer, me quedé vigilándola de reojo con discreción y acabo de ver que se levantó para ir al baño, seguramente iba a verse con uno de sus viejos verdes y yo estaba por levantarme a comprobarlo, pero recordé a Ito-san y que no podía dejarlo sólo, pero cuando lo busqué con la mirada, estaba en la zona del karaoke muy acaramelado con la chica de antes, se notaba que más que 2da base iba a marcar un Home run.


Rintaro: Bien hecho amigo, los dos acabaremos con nuestra infelicidad.


Me levanté con cuidado y sin querer levantar sospechas me fui a los baños tras de Penny-san, por suerte salí a tiempo para ver en dónde se metía.

Me acerqué sin hacer ruido para vigilarla, para mi sorpresa sólo se estaba retocando el maquillaje, no llevaba puesto sus anteojos, tenía unos ojos igual de lindos que su figura y unas pestañas largas y hermosas. Terminó de colocarse el labial y se lavó las manos, como no había toallas de papel usó la maquina secadora.


Rintaro: Esta es mi oportunidad.


Esas cosas hacen un ruido muy fuerte mientras están en uso, así que aprovecharía el bullicio para escabullirme por atrás de ella y tomarla de sus enormes te-. Esperen, si hago eso me puede despedir por acoso sexual y. . .


Penny: Ah!~


¿Qué fue ese gemido y qué es lo que tengo en mis manos ahora mismo?



Esto es malo, ya la toqué, ella seguro sintió eso. Seguí apretando levemente su pecho mientras hacía movimientos circulares, a este punto el alcohol no me deja ponerme limites y puedo sentir cómo ya ni siquiera soy dueño de mis propias acciones, mis manos se mueven por impulso y lo que las impulsa ahora mismo es el deseo.


Rintaro: Espero puedas perdonarme.

Penny: Wha-what?


Yo realmente deseo a esta mujer, deseo a una mujer tan sucia y corrompida como ella al mismo tiempo que la detesto, odio saber que no es una persona decente y que sin embargo lo aparenta con tanta normalidad que me niego a reprimir mis ganas ahora, solo mírenla, ni siquiera trae ropa interior. ¿Saben qué?, a la mierda el trabajo y toda mi vida, si esta basura va a acabar conmigo al menos voy a disfrutar este pequeño lujo que no pude disfrutar con la zorra de mi esposa. Busqué su pezón debajo de la camisa con una de mis manos y lo presioné mientras lo estiraba suavemente para ver su reacción.


Penny: Hmm!~

Rintaro: Veo que te gusta esto ¿Eh?


Hablaba con torpeza por el alcohol, las palabras sólo salían y ya no ocultaba nada. Seguí estimulándola a la fuerza mientras ella se movía lentamente con la cara sonrojada (el alcohol tal vez la debilitó también) parecía querer oponerse, pero no me convencía, era como un acto para parecer decente y no una mujer fácil que es lo que realmente és ella. Me acerqué a su cuello y me embriagué de su aroma a la vez que lamí un poco para recordar su sabor siempre.


Rintaro: Una mujer de tu calaña no debería de ser tan mentirosa, ya eres inmoral todo el tiempo ¿Por qué ocultarlo ahora?


Ella seguía soltando gemidos ahogados mientras yo me deleitaba con su piel y cuerpo.


Rintaro: No engañas a nadie, menos a mí, eres del tipo que les gusta ser tratadas así ¿No es cierto?, sólo un juguete sexual para el primero que esté dispuesto a tratarte como uno, pues adivina qué. . .


Me acerqué a su oído y dije con suavidad.


Rintaro: Hace mucho quiero un juguete como tú.


Ella parecía desconectada de la realidad y seguía actuando resistirse, pero podía sentir cómo poco a poco su guardia cedía a mis juegos con las manos.


Rintaro: Eres sólo una perra sucia y barata ¿Sabes? . . . Pero para tu suerte, sé que es lo que calma a las mujerzuelas cómo tú.


En este momento me sentía tan suelto y furioso que recordé a mi puta esposa y cómo en esos videos ella le daba besos tan sucios y vulgares al estúpido de Kuroda, ahora me toca vengarme de ella, pero yo no soy un animal como los que les gusta a estas zorras, yo al menos tengo algo de tacto. Tomé con firmeza la cabeza de Penny-san y la giré para que me mirara.


Rintaro: Esto es más de lo que ustedes se merecen.



Besé sus carnosos labios que tanto deseaba desde hace rato, pero no cómo un beso lascivo y fugaz, puedo sentir cómo nuestras lenguas juegan la una con la otra y nuestros labios chocan compartiendo saliva, es tan jugosa en todos los sentidos. Un vuelco de emociones me tomó prisionero y no sé en qué momento empecé a quitarle su camisa, pero no me detendría, esa tersa y dulce piel será mía.


Rintaro: Veo que estás ansiosa, jah, no se podía esperar más de una inmoral cómo tú.


Sentía nuestras respiraciones chocar y nuestros labios ser conectados por un hilo húmedo que se cortó rápidamente. Reiteramos la conexión de nuestros labios, pero esta vez yo masajeaba su pecho ya al descubierto, sus gemidos eran callados por el beso que a cada momento era más intenso, pero sin ser muy lujurioso.


Rintaro: Ya no pareces tan pulcra.


No respondía, pero estaba seguro que entendía la gravedad de la situación. Al bajar mi mano y meterla en su falda me encontré con la sorpresa de que estaba hecha un mar allí.


Rintaro: Con sólo besos y caricias ya estás así *risa* que decepción.


Estoy decidido a demostrar que no soy el idiota al que mi esposa engañó, también puedo ser salvaje y desenfrenado como a ellas les gusta. . . Me da curiosidad saber qué diría esa tonta al verme de esta manera, ¿Qué diría al ver al tipo de hombre que creó?, seguramente te encantaría ser esta mujer ahora ¿No, Misako-san?, disfrutar con tu esposo de placeres al límite mientras te dan el uso al que tu cuerpo de puta está acostumbrado, pero lo jodiste todo igual que yo estoy jodiendo todo aquí.


Rintaro: Ven para aquí y no te muevas.


Tomé a Penny-san de su cintura y la elevé hasta sentarla en el lavamanos del baño, seguidamente me agaché y me abrí paso entre sus gruesos y hermosos muslos que olían fuertemente a su flujo que chorreaba de su intimidad, la cual estaba abierta frente a mí. La miré un segundo y la vista era singular, ella mirándome confundida y con la respiración entrecortada pero ya sin oponer resistencia, yo no esperé más para hacerlo de una vez.


Rintaro: Gracias por la comida.


Ella temblaba al sentir mi lengua y yo movía mi cabeza cada vez más para que mis juegos con la lengua tocaran hasta su parte más sensible. Sentí su mano en mi pelo enredándose con los mechones y casi acariciándome.


Rintaro: Eres una maldita zorra insaciable.


Casi cómo si pudiera entenderme, su mano tiró un poco de mi pelo y yo lejos de sentir dolor me regocijé en su enojo (creo que estaba enojada) por escuchar la verdad.


Rintaro: Te gusta cuando un hombre te come con la mirada ¿No es así?


Castigué su vagina jugando con ese pequeño botón que activaba el éxtasis inmediato en su cuerpo y ella se retorcía con eso.


Rintaro: Te gustan los idiotas que son buenos en el sexo ¿O no?


Yo lamía y succionaba con más fuerza, ella temblaba, seguramente se esté aproximando algo grande.


Rintaro: Por ese tipo de hombres sin futuro. . . Eres capaz de tirar toda tu vida a la basura porque eso es lo que eres. . . Una puta.


Metí mi lengua y di vueltas en sus paredes interiores que se estremecían a cada segundo que pasaba.


Rintaro: ¿No es así? ¡¿Eh?!, ¡¿No es así, Misako-san?!


Inconscientemente seguí metiendo mi lengua en ella hasta que simplemente explotó directamente en mi boca, tomaba mi cabeza con ambas manos pegándome a ella, abrazándome con sus piernas. Su cuerpo temblaba sin restricción, pero en ese momento a mí me comenzó a caer el peso de mis últimas palabras, ¿Enserio estoy haciendo esto por mi esposa infiel?, ¿En qué clase de hombre me convertí y por qué? Acabo de arruinar mi vida laboral sólo por demostrarle a una mujer (que ni siquiera está presente) que soy bueno en algo tan insulso como el sexo.


Rintaro: Y-yo. . .


Me zafé del agarre de Penny-san y me puse de pie frente a ella, tenía poco equilibrio por el alcohol que quedaba en mi sangre. Debo haber arruinado completamente la noche (y tal vez vida) de esta bella mujer y por nada, por un problema del cual ella no tiene culpa ni participación, lo mínimo que le debo es una disculpa sincera de frente.


Rintaro: Mira, sé que no puedes entenderme, no tengo mi teléfono así que sólo lo diré.


Yo tenía la mirada baja, pero podría ver de reojo cómo se sentaba bien en el lavamanos.


Rintaro: Perdón, esto que hice está mal, yo soy un hombre casado y tambien eres mi superior, debí respetar más esas líneas.


Ella se bajó a mitad del discurso, comenzó a abotonar un poco su camisa mientras arreglaba su falda y se ponía sus tacones.


Rintaro: Estoy seguro que ahora vas a reportarme, eso sin duda llevará a mi despido y perderé todo incluyendo mi matrimonio, no voy a replicar nada, solamente quería que sepas que lo siento de todo corazón y que acepto las consecuencias.


Aún sin mirarla hice una reverencia, pero al enderezarme ella puso su mano en mi hombro y me miró con algo que realmente no podía entender, parecía una mezcla de malicia con burla, seguido de eso perdí el equilibrio completamente por un empujón de Penny-san. No la culpo, seguramente está enojada y no se contendrá en su venganza, por mi parte, el empujón me llevó dentro de uno de los cubículos que estaban detrás de nosotros y caí sentado en el inodoro de este mismo.


Rintaro: Dios, lo jodí todo. . . Y ahora todos lo verán también.


Apoyé mi cabeza en la mochila del inodoro esperando mi final, escuchaba de fondo el “Click” de los tacones de Penny alejándose.


Rintaro: ¿Qué pensarías de mí si me vieras ahora. . . Misako-san?


¿Te gustaría? ¿Te desagradaría? ¿Despertaría algo en ti?, seguramente usarías esta mierda para decirme que estamos a mano y volverte a acostar con tu exnovio mientras yo me masturbo viendo cómo te vuelves de alguien más, porque soy así de patético y-

*CLICK*

Mis pensamientos se vieron cortados por un ruido raro, eso no eran los tacones, el ruido vino de la puerta, más específicamente del seguro ¿A caso me habrá encerrado aquí?, no, no tiene sentido las puertas de estos baños sólo se pone el seguro por dentro.

De la nada se volvieron a escuchar los tacones, pero esta vez el ruido variaba de posición, era como si estuviera dando vueltas. Duró un rato hasta que simplemente se calló.


Penny: Espero que todavía estés con energías.


Levanté mi cabeza apoyada en la mochila del baño y al visualizar bien a la figura que se posaba frente a mí me quedé completamente petrificado.



Penny: Ta-rou-kun~


Con cada sílaba que pronunciaba, de manera juguetona, se acercaba paso a paso hasta quedar completamente frente a mí. Estoy completamente sorprendido, ¿Escuché mal o habló en japonés?


Rintaro: E-esto. . . T-tú-

Penny: *risa suave* ¿Qué pasó con la confianza de hace un momento?, no me digas que te arrepentiste.


Ahora estoy seguro de que estoy oyendo perfectamente bien, ella está hablando un japonés fluido y perfecto. Su voz era seductora y burlona al referirse a mí, su mirada transmitía confianza, pero de la que te mira por sobre el hombro, acercó sus manos a mi cara tomándome de la barbilla y apretando mis mejillas.


Penny: *risa* Ahora mismo te ves tan patético que casi me da pena, pero al fin y al cabo solamente eres un sucio pervertido que quiere mi cuerpo. . .


Se acercó lo suficiente a mi cara para que la punta de su nariz chocara suavemente contra la mía.


Penny: Pero hoy estás con suerte, mi pequeño “peón”, demostraste que esa boca sirve para algo más que decir estupideces como hace un momento.

Rintaro: T-tú. . . Tú. . .

Penny: ¿Yo qué?

Rintaro: Tú si sabes hablar japonés.


Se quedó mirándome por un segundo analizando lo que dije y luego explotó en carcajadas mientras se sentaba en mi regazo y apoyaba todo su cuerpo contra mi pecho, aun riéndose.


Penny: Veo que también eres un poco idiota además de charlatán.

Rintaro: ¿Qué es lo que está pasando?, no entiendo nada.

Penny: Debes estar completamente pasado de copas, así que es inútil que te lo explique ahora, solo haz obedientemente lo que te dice tú “reina”.


Ella se levantó de mi regazo y se arrodilló quedando a la altura del cierre de mi pantalón.


Penny: Ahora veamos qué esconde aquí un insignificante “peón” como tú.


Aproximándose, quitó el cinturón y sólo tenía q abrir el cierre de mi pantalón. Al parecer el alcohol y la caída me afectaron ya que no tenía mucha fuerza para detenerla, apenas podía balbucear unas cuantas palabras.


Penny: ¿Te estás arrepintiendo? *risita* no me digas que es por tu pobre esposa.


Ella seguía burlándose y riendo con superioridad, había logrado bajarme el pantalón para ver la fuerte erección que se marcaba en mi ropa interior.


Penny: Hmm~ parece prometedor, o al menos mejor que las que he visto últimamente.


Bajó del todo mi ropa interior y dejó al descubierto mi pene frente a su cara. Lo analizó unos segundos mientras mordía su labio inferior y se relamía con gusto en su mirada.


Penny: Como siempre, tengo buen ojo para los estúpidos con un pene decente.


Olió más de cerca mi erección, sin decir nada besó la cabeza y podía sentir cómo su saliva se pegaba en mí. El beso me tomó por sorpresa y solté un pequeño gemido ahogado mientras Penny-san se reía con picardía sin quitar la vista de mi pene.



Rintaro: E-espera un seg-


.

.

.

.

.

.

.

.

.


[FIN DEL CAPÍTULO 1]

No se olviden de dejar su "me gusta" y guardar el fic si les gusta y quieren seguirlo

Tardé mucho pero al menos les dejo todo esto y gratis, la próxima les cobro (No)

Opiniones?

▼▼ LEER A CONTINUACIÓN ▼▼

Cambiando de tema, si les gusta mi forma de escribir y quieren saber qué haré a continuación o quieren tener más información de mis planes sobre los fic’s de venganza, les comento que tengo un servidor de Discord para todos los interesados en consultar o darme ideas para el futuro y/o participar en decisiones referidas a este contenido, les dejo el link aquí por las dudas:

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Gracias, hasta el próximo capítulo.0

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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author

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