Sombras nada más.

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Summary

A menudo los peores monstruos están en nuestro interior

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Seis balas.

Era una tarde lluviosa de agosto, de esas hubiera preferido ser espectador de ella desde casa, pero esa no era una opción para mí, esa no era mi historia, yo me encontraba en la oficina, nada nuevo pese a ser parte del departamento de investigación de homicidios, aunque yo no era cualquier detective de homicidios, yo debía, yo era el mejor de los detectives, lo que siempre quiso mi padre, ya que el igual había pertenecido al mismo departamento del que ahora yo era parte, él me había inculcado el amor a esta profesión y ahora ese fuerte sentido del deber y hambre de ser el mejor en ello era lo que me movían.

Ya he dicho que era una tarde sumamente tranquila hasta la lluvia que daba un melancólico ambiente parecía tranquilizar las cosas como si todo y todos se ocultaran de esa lluvia de esa tempestad o al menos eso era hasta que recibí una llamada de del trabajo con un nuevo caso para mi y para mi equipo, aunque este particular y por lo poco que me habían contado me interesaba y llamaba mi atención para poder trabajarlo sólo por lo que me movilicé rápidamente pues no me encontraba muy lejos del lugar llegando hasta la escena del crimen antes que el resto de mi equipo, una casa no muy grande ni muy pequeña, alguien de una familia acomodada tal vez, la victima era un hombre, adulto maduro de unos 35 años y de cabello castaño un poco largo, a simple vista parecía ser una persona promedio y nada más; vestía un traje gris, tenia apariencia de oficinista y con él, le hacía juego una corbata muy llamativa. Ahí yacía aquel hombre en el suelo en un charco de sangre con un tiro en la cabeza, rodeado de policías en un área acordonada como de costumbre, una muerte intrigante. la que yo miraba con intención de deducir lo que pudo haber sucedido en ese lugar. Todo era un lugar muy frio, la caza se veía en buen estado, todo estaba orden no cabe duda que se trataba de un sujeto sumamente promedio, y aun así estaba con un tiro en medio de la frente, al centro de la sala de la casa, con una mirada extraña, no había pánico en sus ojos sino sorpresa. De primera vista no había nada extraño en el lugar, no había señas de robo o de algún forcejeo y de no ser porque no estaba el arma parecería un suicidio caminé un poco más por la escena del crimen entre los policías y los peritos dando una mirada as detallada tratando de encontrar algo que fuera revelador, pero no había nada. Así que, al salir de ahí, me dirigí a las instalaciones del departamento donde ya aguardaban el testigo que había encontrado el cuerpo y era mi primer sospechoso.

Conduje con cierta velocidad superior a lo que acostumbraba, solo tenía una idea en la mente. Poder encontrar al culpable lo más rápido posible solo para probar que no había nadie mejor que yo, detective o asesino.

Finalmente llegué y di un vistazo rápido a la sala donde se encontraba el testigo, quien era hermano de la víctima, ahí rendía el su declaración, no obstante, para mi el era tan culpable como cualquiera, su nombre era Leonardo, leí rápidamente su declaración y luego de eso entré a la misma habitación donde ya estaba otro de mis compañero, aunque al momento que yo entré no bastó más que lanzar una mirada para que el saliera del lugar, a la brevedad comencé entonces yo a hablar con él, de inmediato saltó a mi vista y en específico a mis oídos el modo en que el se expresaba, no era algo normal para una persona en su situación, esa voz insensible, esa mirada perdida, se mostraba inmutable pese a que en algunos momentos intentó hacer un par de bromas forzadas era perturbadora su falta de emoción como si la muerte de su hermano no le hubiera significado nada. Era poco común, cuando hacemos algo tenemos la necesidad de expresarlo en este caso, no era de ser el caso un asesino convencional. Comencé a llevar nuestra conversación por un lado que me conviniese y tartar de no hacer que esto pareciera un interrogatorio pues eso haría que de ser el él culpable se sintiera acorralado y menos cooperaria, debía hacer que el confesara por su cuenta si él había cometido o no el asesinato mis preguntas comenzaron a volverse mas duras y directas y aun así, nada, el sujeto parecía estar hecho de roca aunque notaba cierto nerviosismo en el jugueteo de sus dedos o de su mirar inquieto, trataba de evitarme, cosa que no logró con mucha efectividad y se llegó el momento entonces en que me comenzó a contar en un destello rápido pero profundo de emociones – soy un hombre muy ocupado esta tarde, yo estuve trabajando y luego de eso me dirigí al gimnasio, al salir de ahí tuve que pasar a casa de mi hermano por un cambio de ropa y por unas cosas; también son musico y esa noche tenía un recital de violín, mismo que estaba en casa de el por lo que me dispuse a pasar por allí, fue entonces cuando lo encontré tirado en el suelo y entre la sangre así que de inmediato los llamé. Me dijo por fin con una voz humana. No tuve más que agregar, estaba totalmente limpio su coartada era absoluta así que le dejé ir de mi lista de sospechosos, o al menos por el momento hasta hallar alguna evidencia extra. No me quedó mas que verlo marcharse y pensar en que el era una especie de encarnación de la justicia o un tipo de robot muy extraño.

Era de noche ya y salí rumbo a mi casa, tomé mi arma y me fui como casi siempre, era yo el ultimo en salir del trabajo, mi compromiso con esta labor era enorme y siempre me había jactado de ello. Al día siguiente llegué temprano para variar y comencé ahora si, a armar el caso del modo que se debe ya tenía una lista más detallada de sospechosos.

No eran muchos, y todos cercanos al occiso, compañeros de trabajo y amigos era todo lo que había 4 personas, ha eso se reducía mi trabajo, di una sonrisa sabiendo que esto sería más fácil de lo que imaginaba, aunque no parecía ser un caso con pies o cabeza.

El primero era un compañero de trabajo de la víctima, Demian no solo era su compañero de trabajo, los demás integrantes de su departamento había mencionado que entre ellos se suscitaban muchos roses y de manera frecuente eso lo ponina en mi mira, nuevamente abordé la conversación con calma llevándolo a que cavase su propia tumba, aunque parecía tener buenos motivos para cometer el homicidio no podía estar tan seguro hasta comprobar todo lo que él decía era verdad o era mentira, creí estar cerca de saberlo cunado poco a poco sus clariones lo enterraban mas y mas mostrando su odio por la víctima sentía la adrenalina mientras el hablaba casi escuchaba su confesión me sentía triunfar mas y mas con cada una de sus palabras, hasta que de pronto, bajó la mirada, y con una voz mas calmada me dijo – nunca me agradó, es cierto, el siempre quiso mostrarse como el mejor de la empresa era pretencioso, me hartaba su aire de superioridad (su tono de voz comenzó a elevarse y yo con curiosidad y satisfacción y victoria) ¿detestaba todo del! Incluso sentí que trataba de imitarme nada de el me agradaba incluso esas ridículas corbatas llamativas, (esto me saltó pues el llevaba una corbata igual o mas llamativa así que la miré de reojo y él lo noto también) ¡lo odiaba! Por el perdí más que solo mi puesto de trabajo, pero no fui yo quien lo maté.

Se notaba la sinceridad y así continuo hasta decirme donde estuvo ese día y todo cuadraba bien, lo dejé ir con la condición de que colaboraría conmigo en este caso para más información, miré por un momento al techo pensando en mis otras dos entrevistas, dos mujeres esta vez una de ellas parecería tener un romance con el y la otra algunos habían contado sufría bastantes abusos por parte de la víctima, así que tal vez el desamor o la ira serian los motivos del asesinato, salí de esa sala cuando de pronto una noticia me heló la sangre, fue como si una corriente recorriese mi cuerpo, había una nueva testigo, alguien que se había mantenido ajena al primer momento, la había descuidado totalmente. En la puerta de enfrente, estaba ella ya adentro de una sala a parte totalmente en calma, sola me acerqué a un oficial a fuera y me informó de su nombre. Frida, la miraba yo del otro lado de la puerta, en ese umbral de luz y sombras.

Era una mujer joven, castaña y atlética, leí un poco del reporte que ya habían tomado antes que yo los oficiales y parece tratar que la casa de la victima se encontraba en su ruta habitual donde corría, pero eso a mí me parecía muy coincidente que justo ese día ella pasara a la hora cercana al homicidio. Le pedí a los oficiales me dejaran solo con ella pues tenía yo una extraña sensación un tanto difícil de explicar al verla, así lo hicieron y antes de que yo entrara a la sala me aseguré de que las cámaras y los micrófonos estuvieran pagados pues lo que estaba por ocurrir ahí adentro, era algo muy poco convencional, pero esta vez debía ser un detective duro, tenía que ser firme a mi postura.

Abrí la puerta y en cuanto sus ojos me miraron, su semblante cambió de manera drástica, hasta el color de su piel y la forma en su mirada se tornaron distintos.

- ¿Quién es usted, por qué está aquí? Le pregunté con la voz fuerte. A lo que ella no pudo ni responder bajó la mirada y su voz se volvió entre cortada, escuche un susurro entre dientes – esto no puede estar pasando. Se dijo para misma y comenzó a ensimismarse más a cada momento. – yo… yo pasé por esa casa al momento del delito. Me dijo con una voz muy suave mientras apretaba los puños. – y ¿¡qué fue lo que viste!? Le pregunté mientras me ponía delante de ella al otro extremo de la pequeña mesa en el centro de ese pequeño cuarto. – nada, yo no vi nada esa ocasión. – ¿estas seguras de eso? – solo vi a un hombre alejarse de ese lugar, pero podría ser cualquier, lo vi de espaldas y nada más. Me dijo eso titubeando, apenas abriendo la boca al hablar sin poder levantar la mirada, su postura de miedo era totalmente notoria.

El ambiente era tenso, todo se me estaba desintegrando y con la presencia de esa mujer involucrada y sólo empeoro más la situación en la que me encontraba, pero ese pequeño momento se quedó ahí, nadie más veía ni oía esto

terminó como si no quisiera hablar realmente, o como ocultando lo que de verdad sabía mientras yo solo clavaba una mirada en su frente. No dijo mas nada, y solo permaneció en silencio.

Yo salí de ese lugar sin decir nada a nadie, fui a paso rápido a mi escritorio, tomé la vieja revolver de mi padre que solía llevar conmigo y me marché de las instalaciones tratando de que nadie me preguntara nada, mientras por dentro me repetía a mi mismo. – yo debía ser el mejor, nadie debía verme, yo les daría un caso imposible de resolver sino solo por mi… no podía creer que esa mujer volviera por ese lugar aun sabiendo que era una escena del crimen, aun sabiendo que yo la había amenazado, pero sabía que no diría nada, sabía que ella se guardaría para si misma lo que sabía, ella no podía, no debía hablar.

Ese hombre me recordaba tanto a mi padre, desde que lo vi caminar y cuando tuve mi primer contacto con el ese día en el supermercado, siempre con sus exigencias, siempre diciéndome que debía y que no debía ser tan moralista, lo odié tanto que comencé a seguirlo, y ahora lo había matado finalmente. Me había tomado medio día libre, y de manera conveniente él había salido temprano de su trabajo, sin nadie con el y con el cielo nublado lo vi entrar a su casa dejando la puerta abierta y me escabullí tras él, no le di tiempo ni de reaccionar y de un solo tiro de la revolver lo maté. Maté todo eso que mi padre quería que yo fuera.

En este momento deseaba estar en un mejor lugar o realizando cosas diferentes, pero ya era tarde. Ahora, miraba yo el cargador de mi revolver me quedaban 5 balas; había 5 sospechosos y eso no era una coincidencia, no estaba dispuesto a caer…

Yo debo. Yo tengo que ser el mejor de uno o de otro modo.