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En lo profundo del místico Bosque Smeraldo, donde la magia fluye entre los árboles antiguos y las flores exóticas, reside el reino de las hadas, gobernado por la realeza de Smeraldo. Jimin, uno de los príncipes más curiosos y aventureros de este linaje, se siente a menudo atraído por los confines inexplorados de su reino. Un día, su curiosidad lo lleva más allá adentrándose en el territorio humano.
Mientras tanto, en una modesta cabaña en el corazón del mismo bosque, vive Jungkook, un joven leñador cuya vida solitaria se rige por el ritmo de la naturaleza y el constante sonido de su hacha. Su existencia, aunque apacible, carece de la chispa y la maravilla que la vida en el Bosque Smeraldo podría ofrecer.
El destino entrelaza sus caminos cuando Jimin, deslumbrado por la novedad del mundo exterior, se encuentra con el rústico pero amable Jungkook. Este encuentro inesperado entre el príncipe hada de un reino secreto y el solitario leñador dará inicio a una aventura que desafiará sus mundos, sus creencias y sus corazones. ¿Podrá un amor mágico florecer entre dos seres de mundos tan dispares, o las diferencias serán demasiado grandes para superar?
Jimin Principe de Smeraldo
Namjoon rey de Smeraldo hermano mayor de Jimin
Jin esposo de Namjoon
Yoongi hermano de Jimin
Taehyung prometido de Jimin
Hoseok mejor amigo de Jimin
Jungkook humano y leñador
El aroma a resina y tierra mojada era lo único que Jungkook necesitaba para sentirse en casa. Mientras el resto del mundo se asfixiaba en el ruido metálico y las luces artificiales de la ciudad, él había encontrado su propio santuario bajo el manto verde del bosque.
Su cabaña se alzaba en un claro donde el sol apenas lograba filtrar sus dedos dorados entre las copas de los árboles milenarios. Para muchos, vivir allí sería un castigo de soledad; para Jungkook, era la libertad más pura.
Aquella mañana, el filo de su hacha cortaba el aire con precisión rítmica. Cada golpe contra el tronco seco resonaba como un latido en el silencio absoluto del valle. No necesitaba relojes, ni vecinos, ni las complicaciones de una sociedad que nunca llegó a comprender.
Cuando sus padres murieron le heredaron esas tierras y desde entonces jamás se marchó de ahí, ni dejó a nadie entrar.
El ruido de una camioneta acercándose lo sacó de sus pensamientos viendo como Eunwoo llegaba.
-Hola Jungkook, ya tienes mi mercancía lista ?
Preguntó el chico refiriéndose a la madre que una vez por semana venía a comprar.
-Así es, la de allí es la tuya.
Jungkook señaló hacia la madera para después limpiar el sudor de su frente con la mano.
-Está perfecta, aquí tienes tu pago.
Eunwoo sacó el dinero dándoselo el pelinegro para después comenzar a cargar la leña en su camioneta.
-Por cierto, jamás sales de aquí, no te aburres ?
Preguntó Eunwoo luego de terminar de cargar la leña, Jungkook por su lado solo se encogió de hombros.
-Jamás, hay muchas cosas que hacer aquí.
Respondió simplemente con ese rostro serio que lo caracterizaba. Solo iba una vez al mes a la ciudad por las cosas que necesitaba y siempre intentaba regresar lo más rápido posible.
-Bueno, si algún día te animas a venir a la ciudad me avisas, puedo ayudar a que te diviertas. Nos vemos la semana que viene.
Eunwoo se despidió para después marcharse, Jungkook soltó un suspiro, desde que lo vió llegar lo único que quería era que se fuera de nuevo.
Se quitó la camiseta para después caminar hasta el río agachándose para así mojar su cara y su abdomen.
-No es aburrido en absoluto...
Se sentó en la hierba mientras metía sus pies en el río, esta era la vida que siempre quiso, la compañía de la naturaleza era la mejor.
En ese momento unos ladridos lo sacaron de sus pensamientos.
-Oh, ya despertaste Bam.
Jungkook acarició la cabeza del cachorro que llegó juguetón a su lado, en unos de sus viajes lo había visto en un callejón solo y temblando así que decidió traerlo consigo en donde nadie nunca le haría daño. Y desde entonces esa era la única compañía que necesitaba, o eso creía.
El reino Smeraldo era un lugar escondido en lo más profundo del bosque, donde la magia abundaba en cada rincón, las hadas siempre se encargaban de eso, la música y las risas adornaban el aire y todos vivían en paz y armonía sin querer nunca salir de allí.
Bueno...no todos...
-Estoy aburrido.
Jimin miró a Hoseok el cual se encontraba leyendo un libro.
-Siempre estás aburrido, por qué no intentas leer algo?
Hoseok dejó su libro a un lado para así mirar a su amigo.
-No gracias, eso se oye muy aburrido, quiero algo más, no sé, explorar, conocer algo nuevo.
Jimin se dejó caer en una de las mesas mientras movía sus alas, desde hace un tiempo que quería salir de los límites de Smeraldo, quería ver que había allá fuera.
-Deja la exploradera, ya conoces cada rincón de Smeraldo, y espero que dejes de pensar en querer salir, como el rey se entere te cortará las alas.
Hoseok comenzó acomodar los libros que estaban encima de su mesa en los estantes de la biblioteca.
-No tiene porque enterarse, mi deseo de querer salir solo lo sabes tú.
Jimin se puso de pie para después volar hasta la ventana viendo como afuera de la biblioteca algunos niños jugaban.
-Deja ya de pensar en eso, pronto se llevará acabo tu boda, deberías centrarte en eso.
Jimin hizo una mueca al escuchar la palabra boda, algo para lo que aún no estaba listo.
-No sé si eso es lo que quiero.
Dejó salir un suspiro mientras volaba hacia Hoseok, quien ahora estaba en los estantes más alto sacudiendo el polvo.
-Taehyung es uno de los chicos más apuestos de aquí, además de que solo tiene ojos para ti, pienso que es un buen partido.
Sabía que Hoseok tenía razón, Taehyung era muy bueno y le quería mucho, pero en los dos años que llevaban comprometidos jamás había logrado sentir amor por él.
-Mejor salgo a dar una vuelta, si mi hermano pregunta por mi dile que no sabes dónde estoy, hoy no tengo ganas de lidiar con él.
Y no lo malentiendan, amaba a sus hermanos, pero Namjoon en específico tendía a ser insoportable la mayoría del tiempo.
Luego de despedirse de su amigo Jimin comenzó a volar hacia la barrera que mantenía oculto a Smeraldo.
-Quiero saber qué más hay allá fuera, toda mi vida la e pasado aquí y siento que algo falta.
Jimin se sentó en la rama de un árbol mientras su vista estaba perdida en el paisaje. Pronto tendría que casarse y toda su vida se volvería una monotonía.
Hoseok no lo entendía, Taehyung era bueno por supuesto que sí, era el chico que toda hada querría en su vida, pero él no lograba sentir nada, sus besos no le provocaban ninguna sensación y en este tiempo ni siquiera habían llegado tan lejos ya que Jimin siempre lo frenaba con la excusa de que no estaba listo.
Muchas veces había pensando en terminar con el compromiso pero las palabras del rey eran intocables, lo que decía se hacía.
-Qué debo hacer ?
En ese momento una sombra llamó la atención de Jimin, sus mirada se dirigió hacia lo que comenzaba hacer que las plantas se movieran.
-Pero qué?
Siempre solía venir y sentarse en el mismo lugar pero hasta ahora solo había visto los árboles y uno que otro animal los cuales conocía por los libros que Hoseok le obligaba a leer.
Fue entonces que lo vió, la enorme figura saliendo de detrás de los árboles, era sumamente grande y cargaba unos troncos en su hombro.
-Es un humano....