Fuego Prohibido. Una Pasión Que No Pide Permiso. by Renata Borgia at Inkitt
Customize readability
Aa

FUEGO PROHIBIDO. Una pasión que no pide permiso.

All Rights Reserved ©

Summary

Laura tiene cuarenta años, un matrimonio estable y una vida perfectamente ordenada. Hasta que se inscribe en un curso de cocina y conoce a Julián. Él es joven, insolente y peligroso. Ella es casada… y sabe que debería mantenerse lejos. Pero entre cuchillos, fuego y miradas que duran demasiado, la tensión crece hasta volverse imposible de ignorar. Porque hay deseos que se pueden controlar. Y otros que simplemente… no piden permiso para arder.

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

CORTE JULIANA

A veces la vida cambia con algo tan simple como una cebolla, un cuchillo… y una mirada que dura demasiado.

El aula olía a acero y a cebolla fresca.

Un aroma limpio, filoso, como el filo de los cuchillos alineados sobre las mesas de trabajo. La luz blanca caía desde lámparas altas, bañando el acero inoxidable hasta hacerlo brillar como un quirófano. Todo estaba en orden: las tablas de madera, los cuchillos Santoku recién afilados, los recipientes impecables.

Laura respiró hondo.

Aquel aire frío, cargado de expectativas, le raspó el pecho. Sintió un cosquilleo extraño, como si algo —algo que todavía no sabía nombrar— se estuviera despertando dentro de ella.

Se ajustó el delantal frente al espejo del vestuario.

El reflejo le devolvió la imagen de siempre: una mujer firme, de facciones suaves pero marcadas por la madurez. Cuarenta años bien llevados. El cabello castaño recogido en una media cola, el maquillaje sutil, los aros discretos. Todo en ella hablaba de control.

De equilibrio.

Y sin embargo, esa mañana había algo distinto. Una tensión eléctrica en la nuca, un brillo nuevo en los ojos que no se explicaba con luz artificial.

Se inclinó apenas hacia el espejo, estudiándose.

Las curvas seguían ahí, contenidas bajo la tela blanca: pechos llenos, cintura pronunciada, caderas firmes. No era una chica.

Era una mujer.

Y lo sabía.

Pero hacía tanto que no se sentía… deseada.

Acarició el borde del delantal, como quien se aferra a un ritual para calmar el vértigo.

¿Por qué estaba allí?

“Siempre quise aprender a cocinar en serio”, había dicho.Mentira.

No era la cocina lo que la había traído.

Era la necesidad de respirar fuera del aire viciado de su casa.

De escapar —aunque fuera por unas horas— de la rutina perfecta que compartía con Tomás: abogado brillante, hombre impecable, marido irreprochable… y amante tibio.

No peleaban.

No se herían.

Pero tampoco se buscaban.

Hacía meses que sus cuerpos no se encontraban con hambre.

Laura tomó aire otra vez y salió al aula.

El sonido de los cuchillos golpeando las tablas ya llenaba el ambiente, mezclado con la voz grave del chef que explicaba algo sobre cortes.

Se ubicó en un puesto libre.

Alineó la tabla, el cuchillo, el bol de acero.

Todo impecable.

Como siempre.

El chef —un hombre robusto, de barba oscura y mirada severa— levantó una cebolla frente al grupo.

—Juliana —dijo—. El corte más fino. Precisión absoluta.

Laura tomó el cuchillo.

El peso del acero en su mano se sintió familiar.

Colocó los dedos en garra, como había indicado el chef, y deslizó el filo con cuidado.

Tac.

Tac.

Tac.

El sonido era limpio, casi hipnótico.

Cada golpe del cuchillo contra la madera era un compás.

Cada fragmento de cebolla, un pedazo de pensamiento arrancado.

Mientras cortaba, sintió cómo la mente se le iba vaciando. Como si todo lo que cargaba —las guardias, las cirugías, los silencios con Tomás, los años enteros de ser la mujer correcta— se redujera a eso.

Un cubo de cebolla perfecto bajo la luz blanca.

Era extraño.

Liberador.

Entonces la puerta del aula se abrió.

Primero fue el sonido de unas zapatillas golpeando el piso.

Después, una sombra alargada proyectándose sobre las baldosas.

Entró tarde.

Y sin disculparse.

Laura levantó la vista.

El aire cambió.

Era joven. Eso se notaba antes incluso de mirarle la cara. En la forma en que caminaba, en la soltura del cuerpo, en ese ritmo despreocupado que parecía ignorar por completo la rigidez del aula.

Llevaba una campera oscura abierta, la mochila colgando de un hombro. El cabello castaño caía en mechones desordenados sobre la frente.

Pero fueron los ojos los que la dejaron sin aire.

Verdes.

Con destellos dorados.

Como el interior de una botella de whisky cuando le da la luz.

Laura tragó saliva y volvió a la cebolla, como si el cuchillo pudiera salvarla de esa corriente caliente que acababa de recorrerle la espalda.

Él dejó la mochila sobre una silla, se quitó la campera y la colgó sin prisa.

Eligió el puesto libre junto al suyo.

Ni preguntó si estaba ocupado.

Simplemente lo tomó.

Laura sintió el cambio de temperatura antes de escucharlo.

—¿Primera clase también?

Su voz era grave, joven, con un filo de insolencia.

—Sí —respondió Laura, sin mirarlo del todo.

—Tengo cara de que cocino bien, ¿no?

Laura levantó la mirada lentamente.

Lo observó.

La cicatriz mínima cerca del labio. Las pestañas largas. La seguridad insolente en los ojos.

—¿Y yo? —preguntó.

Julián sostuvo su mirada un segundo demasiado largo.

—¿Y qué hacés además de venir a cortar verduras con desconocidos?

Laura dudó apenas un instante.

—Soy médica.

Él levantó las cejas, sorprendido.

—¿En serio?

—Sí.

Julián giró el cuchillo entre los dedos, observándola con más atención.

—Claro… —murmuró—. Tenés cara de mujer peligrosa.

Laura arqueó una ceja.

—¿Eso te funciona con todas?

Él negó despacio, sin apartar los ojos de ella.

—No.

Se inclinó apenas hacia la mesa.

—Pero vos tenés cara de mujer peligrosa.

Laura sintió el calor subirle por el cuello.

—¿Y eso te da miedo?

Julián no respondió enseguida.

La miró un instante demasiado largo, como si ya supiera exactamente qué quería hacer con ella.

Después sonrió.

Lento. Seguro.

—No.

La miró directo a los ojos.

—Eso no me da miedo.

—¿Ah, no?

Julián sostuvo la mirada.

—Me da hambre.

Laura rió.

Suave.

Una risa breve, ligera, que la sorprendió más que a él.

Hacía años que no sonaba así.

El chef seguía hablando de cortes: brunoise, juliana, bastón. Palabras que caían como lluvia lejana.

Julián se inclinó apenas hacia ella, corrigiéndole la postura del cuchillo.

No hacía falta.

Los dos lo sabían.

Ese roce era deliberado.

Y ardía.

Cuando el chef anunció el final de la clase, Laura sintió algo extraño: un vacío súbito, como si el aire volviera a enfriarse.

Julián se apoyó en la mesada.

Demasiado cerca.

—¿Te puedo invitar un café?

—No puedo.

—¿Porque sos casada o porque tenés miedo?

Laura lo miró fijo.

—Las dos cosas.

Julián sonrió.

Lento.

Seguro.

—Entonces te espero la próxima clase.

Se colgó la mochila al hombro y se fue.

Sin mirar atrás.

Laura quedó sola frente a la tabla.

La cebolla le ardía en los ojos.

Pero no era por eso que estaba a punto de llorar.

Algo acababa de empezar.

Y Laura todavia no sabia cuanto iba a ader.

Let Renata Borgia know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

author

me encanta

5 months

Further Recommendations

Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now
Buried Alive

Saraa: Your story has become one of my favorites. I love how you developed the characters over time. Are you already working on another story, or do you have any ideas for future projects?

Read Now
Graves Lost Daughter

Gillian: Truly loved this story. It had me smiling, crying and smiling again. I love how each of the characters grew stronger, emotionally. And I definitely fell in love with Gabe.

Read Now
Luna auf der Flucht

Manuela: Sehr spannende Geschichte voll und ganz gut geschrieben

Read Now
Death's Shadow MC Book 1

PagesbyMoonlight: Enjoyed the story immensely. I really liked the characters. It keeps the reader engaged and interested. I am looking forward to the rest of the series.

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Sonakshi: I like the characters and emotions that was so good and perfect and the story was definitely amezing

Read Now
Milky Treasures on a Healing Love

ruth: I loved it so much I couldn't stop to rate it. I was that engrossed

Read Now
Mystic Wolf

Laura: Même si le langage n'est pas tres structuré je recommande ce livre pour les jeunes adultes et j'aime les romances qui parlent de loup garou ou de dragon

Read Now
Ruthless Lord

Liya: Really impressive book The thing I liked the most is your amazing and articulate use of wide grammar unlike so many e-book authors The plot arranged marriage highly common yet your plot stands out I'd recommend it to readers that aren't exactly fans of slow burn 😂 I liked how fast they feel for eac...

Read Now