Todo empezó como una fantasía
CAPÍTULO 1 - Todo empezó como una fantasía
Les voy a contar una historia real que pasó hace algunos años. Dudo que las personas involucradas lleguen a encontrar este relato, pero aun así voy a cambiar los nombres por las dudas. Además, también me gusta volver a contarla… porque cada vez que lo hago me acuerdo de lo mucho que me calentó todo.
En ese momento yo, Mati, tenía unos 20 o 21 años. Mi novia, a quien voy a llamar Mica, tenía prácticamente mi misma edad; de hecho, nos llevábamos apenas unas semanas.
Estábamos juntos desde hacía unos ocho años. Nos habíamos conocido en el secundario y nuestra relación había sido bastante tóxica durante mucho tiempo. Habíamos estado a punto de separarnos varias veces. Sin embargo, con el paso de los años la relación cambió mucho y se volvió bastante más tranquila.
También cambió algo más: nuestra vida sexual.
Mica siempre había sido bastante tranquila en ese aspecto. Yo, en cambio, era el que traía ideas nuevas, fantasías o juegos para probar. Con el tiempo empezamos a hablar de fantasías mientras estábamos en la cama. Al principio eran solo comentarios sueltos, pero poco a poco se fueron volviendo más detallados.
Una de esas fantasías era hacer un trío.
Al principio Mica lo tomaba medio en broma, pero con el tiempo empezó a admitir que la idea le despertaba curiosidad.
Y ahí apareció Lu.
Lu era un amigo nuestro. Jugábamos mucho en la PC los tres juntos y hablábamos seguido por Discord. También nos juntábamos cada tanto en persona para tomar algo, mirar películas o simplemente pasar el rato. Era de esas amistades que se vuelven muy cercanas porque comparten mucho tiempo juntos.
Lu tenía nuestra misma edad. No era muy sociable ni de salir mucho. Prefería quedarse en su casa jugando en la computadora. Tampoco tenía un gran historial con chicas. De hecho, no estaba seguro de cuándo había sido la última vez que había estado con una.
Yo siempre tuve la sensación de que Mica le gustaba.
Nunca lo había intentado, obviamente, porque sabía que estaba conmigo. Pero había ciertos comentarios o miradas que me hacían pensar que, si alguna vez se daba la oportunidad… probablemente no la rechazaría.
Una noche, mientras Mica y yo estábamos en la cama, volví a mencionar la fantasía del trío. Esta vez mencioné directamente a Lu.
A ella le pareció raro al principio. Siempre lo había visto solo como un amigo. Pero mientras hablábamos, la idea empezó a tomar forma. Lo planteamos como un juego: ver hasta dónde podían llegar las cosas.
Mi propuesta fue simple.
En lugar de decirle directamente algo tan fuerte como “hagamos un trío”, Mica podía acercarse a él poco a poco. Seguirle un poco más la corriente cuando hacían chistes. Coquetear un poco por chat. Ver cómo reaccionaba.
Si él respondía… entonces veríamos qué pasaba.
Pasaron algunos días así.
Y finalmente llegó una juntada en mi casa.
Estábamos los tres viendo una película de terror mientras tomábamos algo. Nada fuera de lo normal. Pero yo empecé a notar pequeños detalles: ellos dos estaban un poco más cerca de lo habitual.
En un momento decidí hacer mi parte del plan.
Les dije que iba al baño.
En esa época mi habitación estaba en la planta alta de la casa, y arriba no había baño. Tenía que bajar a la planta baja para usarlo.
Tardé unos ocho minutos.
Cuando volví, todo parecía normal… aunque noté a Lu un poco raro.
La noche siguió con total normalidad hasta que, unas horas después, él se fue.
Cuando nos quedamos solos, Mica empezó a contarme todo.
Resulta que días antes Lu había empezado a decirle por chat cosas como que estaba muy linda o que hacía tiempo que no estaba con nadie. Lo decía medio en broma, pero ella le siguió la corriente, tal como habíamos planeado.
Y cuando yo bajé al baño… él se acercó.
Hablaron un poco.
Y de repente la besó.
Mica me dijo que al principio la sorprendió. Pero después él volvió a besarla… y ella le siguió el beso.
También la manoseó un poco.
Cuando me terminó de contar todo yo estaba completamente sorprendido… y también muy caliente.
Nunca había imaginado que Mica pudiera besar a otro chico, y mucho menos a alguien que conocíamos tan de cerca.
Pero al mismo tiempo, saber que había pasado de verdad hacía que todo fuera todavía más excitante.
Esa noche seguimos hablando bastante sobre lo que había pasado… y sobre lo que podría llegar a pasar si las cosas seguían así.