❝Sui generis❞│Zʜᴀᴅᴏɴɪᴄ│AU

Summary

Cuando la Zone Cop abrió las puertas al público en general, fue la novedad del momento: permitía el ingreso a las tres castas sin distinción: alfas, betas y omegas. Todos los jóvenes que calificaban con los perfiles base, fueron a postularse para ser aspirantes, sobre todos los omegas, porque era la oportunidad de sus vidas de demostrar que eran más que solo bonitos objetos de colección, y miles de ellos estuvieron dispuestos a probar su valía en el servicio policial interdimensional. Bueno, fue la creencia, los omegas entraban cómo tal, pero eran inscritos y pasaban sus vidas de otra forma MUY diferente a la que pintaban en la admisión. No es casualidad, el infierno siempre goza de mejor fachada e infraestructura que la de cualquier santuario. Naturalmente... O: Zonic sabe que la abolición del contrato "especial para Omegas" no será fácil de conseguir, así que deberá agotar hasta el último intento de llevarla a cabo, eso, e intentar esconder lo mejor posible su embarazo. Realmente hace el intento...

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

◖O1ˏˋ★Ipso Facto★ˎˊ 𖦹1/2𖦹

Día 1: Prueba de Embarazo/Anuncio.

“Fomentamos la inclusión, aquí es el único lugar en donde la discriminación no existe, valoramos a todas las castas, todos pueden ser líderes y soldados que aporten protección para los mundos y ser pilares de fortaleza para los débiles”

¿Oh, en serio? Ha de tener mucho peso esas palabras que se ilustran en los grandes carteles colgados por toda la ciudad justo a finales e inicios de año como propaganda para los exámenes de admisión, al final de cuentas, solo es un señuelo para que el público en general se acerqué y someta a diversas evaluaciones técnicas, físicas, cognitivas y psicológicas para medir su aptitud y pasar a la siguiente fase de aceptación: pequeños encuentros entre otros seres de su misma casta, normalmente esto entre betas con betas y alfas con alfas, en los omegas es raro de ver contiendas, la mayoría no realiza luchas pesadas sino acuden a una fase especial de agilidad y velocidad que se adapté a sus condiciones. Increíblemente, aun quedan muchos aspirantes que concluyen la etapa dos, por lo que acceden a la tres, simulaciones de realidad hiperrealista sobre casos concretos para que ellos puedan actuar como lo harían en la realidad, aquí baja considerablemente el número de aspirantes. Por último, la cuarta fase, previa a su inscripción y formal pertenencia a la Zone Cop... Firma del contrato.

Quizás demasiado exagerado tomarlo como una fase, pero realmente es una, al menos para el sector minoritario y más débil que ingresa pues aceptan TODAS las cláusulas, sean favorables y abusivas (pero abusivas en un grado enfermo). Los betas son conducidos a firmar y luego les dan cita para presentarse con cierta documentación en las próximas semanas para ya formalizar su inscripción; los alfas terminando de aceptar las condiciones son conducidos a unas cámaras para tomas de sangre y exámenes médicos de rutina, luego les entregan un kit básico de emergencia para sus celos, y pueden irse a casa esperando ser llamados. Los omegas, por otro lado... se quedan al último cuando ya todos se fueron, esperando en fila ser atendidos y mejorados.

Mientras la cola avanza, deben de ver los vídeos informativos acerca de lo que estaban a punto de hacerles, escuchando a un oficial y a una doctora explicarles los múltiples beneficios que el tratamiento tiene y cómo su vida mejorará con ello, como incluso serán mejores que los alfas que están dominados por impulsos animales sin control, pero ellos ya no, porque serán perfectos. El primer omega que pasa normalmente tiene dudas, y miedo, cuando ingresa al quirófano, pero ya habiendo firmado no puede retractarse y salir corriendo como quisiera al sentir la anestesia serpentear en su torrente sanguíneo y entonces dormir; al despertar, ha sido mejorado.

Ya no deberá de preocuparse porque sus feromonas sean demasiado empalagosas y atraigan atención indeseada, porque ya no están, sus glándulas de aroma fueron removidas exitosamente; no deberá de preocuparse porque su celo pueda llegar inesperadamente y en las peores circunstancias, es una tarea difícil, pero se logra domar su ciclo y las hormonas y extirparlas para que no sean un estorbo; incluso tampoco deberá de preocuparse por una marca que no desee, el tejido del músculo fue reconstruido para que sea resbaladizo, podrán marcarlo, sí, pero va a desaparecer en unos dos días como máximo; lo mejor de todo, es que su misión de vida ya no será gestar, porque, bueno, ni siquiera podrá hacerlo, la histerectomía parcial resultó un éxito que garantiza la inexistencia de poder procrear a futuro, y las revisiones periódicas necesarias para la prevención del cáncer serán gratuitas y costeadas por la Academia, ¡es lo máximo!

El omega está desorientado y agobiado, pero el dolor de todo lo experimentado con su cuerpo no le pasará factura sino hasta cuando llegué a casa a descansar ya solo debiendo presentarse poco antes de la inducción, considerando un tiempo justo para su recuperación. Y así como hicieron con el primer omega, atienden a otros cientos. Los doctores deben ser precisos y rápidos, al menos cada cirujano debe de atender a diez omegas, todo el procedimiento debe de realizarse en el mismo día sin oportunidad de reprogramación. Y a veces, muy escuetamente, solo hay uno que otro que no avanza a la inscripción... pero sus familiares serán recompensados con una cómoda suma y mentiras acerca de la causa de muerte.

Es horrible...

Pero, se sigue practicando.

Siguen haciéndolo.

Siguen sin querer dejar de hacerlo.

Lo seguirán haciendo.

“Conoce tu lugar”

—Eres alguien capaz, valiente, leal, no sé qué más decirte para que entiendas que realmente eres valorado en este lugar —la voz resonó, pero el ruido de la trituradora de papel lo hizo y por el doble, destruyendo poco a poco las hojas que costaron horas confeccionarse para convertirse en trocitos sin salvación—. Escucha, esto no puede seguir así, llevas apenas un mes de haber ascendido a Comandante regional y me has presentado la misma solicitud diez veces, no es-

—Yo estoy siguiendo los lineamientos de iniciativas —le cortó, el tono mordaz del omega que estaba sentado enfrente de su escritorio, quedito y sereno, al menos a simple vista—. Quién ha triturado los memoriales y se niega a darle trámite, es usted. ¿Quién entonces está faltando realmente al proceso?

—Oh por Chaos, Zonic, ¿en serio crees que al Consejo, o peor, al General le gustará leer sobre tu ridícula iniciativa de cambios? —apagó de un manotazo la trituradora, frotándose su frente arrugada por la edad—, te hago un favor, salvo tu reputación y tu puesto, te costó tanto llegar a donde estás, ¿por qué quieres tirarlo todo por la borda? No entiendo.

—Precisamente sacrifiqué mucho para llegar a donde estoy, para hacer cambios, para evitar que esto se siga haciendo —los orbes esmeralda se encendieron, aunque aguardaron el destello asesino que no podía dejar ver frente a un superior—, ¿le parece correcto fomentar la supuesta igualdad, cuándo a escondidas experimentan con los más débiles solo para no tener problemas a futuro? ¿Siquiera sabe los riesgos que conlleva hacerles todas esas amputaciones? ¡Ni siquiera se los explican cómo es, mienten para que ellos no lean lo que firman! ¡Esto debe de-!

Blazz

El omega se detuvo y sentó de prisa, más que para obedecer, para sacarse el lápiz que le incrustaron en la mejilla, cuidando de hacerlo despacio y presionar para que no hubiera riesgo de una hemorragia agravada; sus luceros verdes se quedaron perdidos unos momentos antes de levantarse y ver al vejete del área administrativa jadear por el exceso de adrenalina, luego se recompuso y ordenó el pequeño desorden que causó en el escritorio. Hubo silencio un poco prolongado, hasta que se rompió.

—No quería hacerlo, pero estás olvidando que tus funciones son estrictamente dirigir y encargarte del batallón de No Zone, no opinar acerca del proceso de admisión y sus fases, así que, era necesario, aún eres joven y no puedes estarle gritando a tus jefes, más a un alfa —las entrañas del joven se removieron desagradablemente, fue peor cuando la mano regordeta del toro fue a apresar sus mejillas y sacarle un grito de dolor por tocar la herida sin cuidado—. Te aprecio, y por eso estoy evitando que tus sueños inalcanzables sigan creciendo, debes de tener los pies en la tierra, recuerda, Zonic, somos inclusivos, le damos la oportunidad a las tres castas para que nadie se quedé de lado.

—Arruinan sus vidas... ¿Qué clase de inclusión es esa? ¿Ser selectivos para jugar a Dios y decidir quienes pueden seguir con su vida y cuerpo normal? —consiguió que la mano le apretara con más fuerza, pero también irritar a quien decía que nada le afectaba.

—No tientes mi paciencia, te ayudé a escalar para que pudieras destacarte, pero si sigues de terco, también puedo acabar con tu carrera —gruñido, el omega intentó ladear la cabeza porque la cara del viejo estaba demasiado cerca de su espacio personal, y aunque tuviera su arma a tan solo unos centímetros del alcance, no podría matarlo, eso sería peor de lo que ya está enfrentando; lo que sí no esperó fue que su salvación haya sido de las menos esperadas, y con esperadas se refería a que el aire se endulzara, cosa que el tipo rechazó y lo soltó por fin—. Apestas, ¿en dónde has estado?

—No pude limpiarme después de una misión, me urgía terminar esto, pero viendo que no hay modo de que entré en razón, usaré otros métodos. Buen día —¿Grosero? Qué va, fue lo más amable posible, largarse de ahí y casi correr huyendo tampoco lo podría considerar como un acto cobarde, más cuando estaba próximo a un colapso por todo el estrés de la iniciativa.

Sus pasos fueron rápidos con dirección al baño, importándole poco o nada las miradas de confusión al ver la sangre gorgoteando de su mejilla, entró al apartado de hombres y fue a encerrarse en el último cubículo, aparentemente no había nadie, así que aprovechó para dejarse caer contra la pared de madera y hacerse un ovillo en la esquina, por Chaos, qué ansiedad, unos minutos más y habría matado al hombre por ser un racista pervertido, como si no supiera que lo ayudó a escalar solo para acostarse con él, al menos siempre logró escaparse... O que lo ayudaran.

Suspiró agotado, ya bastante cansado de que siempre le trituraran los memoriales dirigidos al Consejo para solicitarles audiencia y proponer la iniciativa, pero nada, el hombre era una piedra en el zapato incapaz de removerse. Suspiró, de nuevo, esta vez porque sintió algo de alivio de tener un momento de tranquilidad para, por lo menos, soltar un poquito de su olor natural, o lo que quedaba de él; pronto el baño se quedó inundado por un aroma muy suave y casi imperceptible, quizás como un spray de olor que estaba cerca del lavamanos, pero quienes tuviesen más desarrollado el olfato podrían reconocer las feromonas omegas, tenues, pero existentes.

Por supuesto, eso fue más estúpido de lo que contempló (o por simplemente olvidar echar seguro a la puerta), pues de la nada se escuchó el estruendo corto y luego la cacofonía de voces aglomerarse y entrar uno a uno en los cubículos, cosa que le alertó y ya sabiendo que salir no sería la mejor opción optó por pegarse a la esquina del baño y retractar inmediatamente la liberación de su aroma magullado. No podía tener tan mala suerte como para que los que entraron fueran alfas...

—¿Oigan, no huelen algo raro?

Menuda suerte de mierda... Zilver, cómo siempre, alfa estúpido e inoportuno, se le antojaba joderle la existencia a cada que tenía oportunidad.

—¿A qué? ¿Mierda? —sus amigos se burlaron, pero como cosa rara el plateado no les siguió la risa, sino que, caminó por la extensa fila de los baños hasta casi parar en las últimas puertas, Zonic no necesitó verlo, ya sabiendo que el erizo estaba más cerca de lo que le agradaría admitir, y para variar, pese a su perfecto dominio y control sobre sus feromonas, éstas eran más dulces y breves imposibles de ocultar.

—No, es algo dulce, muy dulce para ser aerosol —señaló hacia el frente donde la lata medio vacía mostraba un montón de frutas tropicales, que en contraste con el olor actual, no había similitud; volvió a mover la nariz con más insistencia queriendo encontrar el origen, pero el que estuviera disuelto se lo complicaba, incluso sus amigos se le quedaron viendo raro por tremenda extrañez de su comportamiento—. Huele como a dulce de leche, quizás, o de coco, no sé. Pero sólo recuerdo haberlo olfateado en las panaderías... y, en ciertos omegas.

Vale, ahora sí iba a entrar en pánico. El alfa siguió moviendo la nariz con mayor insistencia acercándose ya a los dos últimos cubículos, el azul ni siquiera podía tragar saliva sin delatarse, sino que trató de quedarse lo más quieto posible para que los otros tipos pensaran que Zilver estaba loco y se fueran. Su maldito olor no se iba, mierda. Pese a frotarse muy difícilmente en silencio la nuca y las manos para disiparlo, parece que estaba haciendo todo lo contrario, volteó a los lados y de arriba a abajo, pero no había nada que pudiese usar para desviar el aroma, salvo... Oh.

—Viejo, yo quiero de la que te fumas. Tenemos omegas aquí, duh, pero no tienen olor, al menos ya no, así que ha de ser tu imaginación ese rico aroma que, por cierto, déjame recordarte que estamos en un BAÑO y es imposible que huelas a algo dulce, además... —habló el tercer compañero, un armadillo de azabache y ébano beta que también movió la nariz, pero no rescató ningún supuesto aroma dulce, en cambio, al acercarse a donde estaba el blanquecino se le arrugó por encontrarse con una pestilencia que salía del último cubículo—. ¡Ugh, qué asco! Zilver, ¿tu disque olor dulce es a desagüe? Consigue terapia, amigo, te urge.

Los otros del grupo también sintieron la hediondez y salieron en cola, quedándose el alfa entre su debate de saber que no estaba loco por haber olido algo anormalmente dulce y ser un lunático, que al final fue por lo segundo que salió persiguiendo a sus amigos. Solo hasta cuando estuvo seguro de que ya no había nadie, pudo exhalar pesado y sacar las manos del inodoro y medio respirar tranquilo, no lo logró, al momento estaba vomitando por el mismo asco ante la única opción que pudo considerar viable para ahuyentar el olor acaramelado. Sus orejas se alzaron ante un nuevo ruido en la puerta y el inconfundible seguro ser puesto, genial.

El ardor en la garganta destrozada no pasó al segundo, tuvo que ignorarla porque la adrenalina le hizo incorporarse ante los golpes a las puertas de los baños de alguien que parecía estar hurgando uno a uno en los cubículos, un escenario muy malo. A como pudo sacó su arma de la funda quitándole el seguro y prepararse para cualquier cosa, no era la mejor idea tener que dispararle a alguien en los baños en pleno día, solo quería noquearlo, si cooperaba claro está; pronto fue el turno de su puerta ser zangoloteada con fuerza, quien estuviera detrás de ella sabía que estaba dentro, y eso fue más fuerte que su estómago revuelto y las arcadas aún presentes.

Entonces la puerta se abrió a la fuerza, y no atinó a otra cosa que alzar su pistola hacia el frente y apretar el gatillo, casi, frenó al segundo que un nuevo contraste de colores se posaron en su campo de visión: enigmáticos tonos negros y rojos disminuyeron sus nervios en una fracción de segundo.

—¡Ey-! —levantó las manos en señal de paz, bajando las orejas y suavizando su aroma para que el omega se calmara, culpándose por haber sido demasiado insistente en forzar la puerta cuando bien pudo solo hablar, eh, la cabeza a veces le quedaba pequeña; sus pies se arrastraron con cautela hacia el interior del espacio, tratando de tener el mayor cuidado posible por no asustar más de lo que hizo a su omega—. Soy yo, tranquilo, no te asustes. Vi a unos tipos salir y murmurar algo sobre que Zilver está loco por oler algo dulce aquí, no pude evitar preocuparme —Zonic no podía oler la lavanda superflua en el aire al tener las manos aún sucias, pero sabía por los ojos de cachorro regañado que el alfa a quien tenía enfrente hacía el esfuerzo por regular sus feromonas para calmarlo, incluso los brazos que se levantaron para estrecharlo lo demostraron, mas él retrocedió—. Oye-

—¿No ves que estoy del asco justo ahora? —Zhadow parpadeó unas veces confundido, viendo de soslayo las manos durazno estar a la intemperie sin los guanteletes y con gotas resbalando; ah, eso explica el olor; el alfa se adentró por completo y aunque el chico no quisiera lo terminó por abrazar, restregando su mentón sobre el hueco de entre el hombro del omega luchando por aspirar la fragancia ofuscada que les costó tanto recuperar, besando de paso la mejilla fría y pálida.

—Nunca me ha importado —confirmó, regalando piquitos por el rostro del omega con cariño y parsimonia, hasta que en uno de ellos escuchó el quejido del azul, y pensando que lo había lastimado se apartó de inmediato para inspeccionar, notando hasta ahora la costra y los restos de sangre sobre la preciosa mejilla de su pareja—. Zonic, ¿Qué te pasó? ¿Por qué...?

—Zkan es... inestable, a veces, regularmente... No importa, estoy bien —ese tipo de nuevo, Zhadow estaba más que harto de escuchar siquiera el nombre de ese toro; muy a regañadientes dejaba pasar los acosos del tipo sobre su pareja (no lo hacía, por eso cada vez que al vejete le tocaba supervisión hacía de todo por permanecer en el mismo radio que Zonic para cuidarlo), pero era otra cosa dejarle pasar que ahora se atreviera a golpearlo, apretó los puños, alejándose sin querer del cían.

—Voy a matarlo —las manos melocotón, pese a seguir sucias, rápidamente se enroscaron en la cintura del bicolor para detenerlo antes de dar la vuelta, Zonic sabía que la paciencia del alfa tenía un límite, pero hacerlo ahora sería contraproducente para ambos.

—No vale la pena, recuerda que tenemos más cosas por las que preocuparnos ahora, por favor, estoy bien, no fue para tanto.

Lo era. Zhadow no estaba de acuerdo en que su pareja desvalorizara su herida, pero también tuvo que considerar su estado actual, así que pospondría por poco tiempo hacer pedacitos a ese viejo rabo verde. Sacó la esmeralda de entre sus púas y cargó al omega para en un parpadeo aparecer en el apartamento que ambos lograron rentar hace poco; primero llevó el cuerpo añil hacia el baño, ayudándole a quitarse la ropa y luego prepararle la bañera para sumergirlo suavemente en agua tibia y tallarle las púas, quitándole el hedor nauseabundo para reemplazarlo por los acondicionadores de flores que normalmente usaba, Zonic no opuso resistencia, por el contrario, se relajó demasiado con los cuidados que solo su esposo le daba, porque a la final (e hipotéticamente) lo eran, aunque su acta de matrimonio fuese una hoja bond con sus firmas y los anillos dos pretzeles que al final se comieron.

Si la institución se enterara de su romance, el despido sería lo mejor que pudiera pasarles, porque lo más normal sería que fueran enjuiciados y encarcelados, como si estar juntos fuese un delito horrible... Pensar en eso era peor, así que lo evitaban a toda costa y seguían mimándose en secreto, la jornada laboral era larga y a veces ni se veían, pero en las noches podían ser libres por fin y disfrutar de estar juntos, ambos tenían una historia que construyeron en base a tanto dolor, con los frutos dulces del presente.

Zhadow luego de bañar, secar y cambiar a su esposo se encargó de curarle la mejilla, que si bien no era una herida tan profunda ya estaba cicatrizando, la cubrió con gasas y curitas de leoncitos, le dio un vaso de agua y algunas pastillas para ayudarle por la resequedad de su garganta y el caos de su estómago, y luego, ya cambiados con pijamas (a pesar de ser la tarde todavía) se recostaron en su cama matrimonial, acicalándose entre ellos con pequeños ronroneos de fondo y sus colitas meneándose por la sensación de plenitud del momento.

—¿Mejor, no? —el azul asintió ante su esposo, ronroneando al sentir la lengua de su marido estarle ordenando las púas recién lavadas, lo que le motivó a luchar porque su aroma maltrecho bañara la habitación por sobre los olores artificiales del shampoo y el acondicionador.

—Mucho, ahora solo mañana deberé de justificar mi salida temprana —se acurrucó sobre el pecho, y más en la pelusita del alfa, sonriendo ante las cosquillas que le hacía y el olor a lavanda y guinda arrullarlo—. Pero mañana, ya tuve suficiente por hoy, quiero dormir por el resto del día.

—Sí, pero antes, tenemos que hablar —el azul movió una orejita en señal de escuchar, mas el otro tuvo que hacerse a un lado para que lo viera, incluso se bajó de la cama y quedó de pie dándole la espalda, de la nada su tono dejó la chispa de calidez para abrumarse por una seriedad poco común de usar—. Hablo en serio, Zonic, necesitamos hablar.

—¿Qué pasa? —no hubo respuesta pronta, en realidad, las púas bicolor se agitaron mientras su dueño se acercaba al closet y rebuscaba algo en los cajones de hasta arriba, donde dejaban el resto de cinturones o guantes que casi nunca usaban; el alfa sacó una pequeña bolsa de farmacia y regresó a donde su esposo en la cama, sacando el contenido bajo la atenta y confundida mirada esmeralda—. ¿Zhadow? ¿Qué pasa? —y entonces las mejillas canela se colorearon con un tenue rosa cuando sacó unas ampollas bebibles, y muy lentamente, una cajita rectangular y delgada, nueva y reciente, preocupantemente obvia a primer vistazo, y Zonic no hizo más que mirar escéptico a su esposo cuando la cajita se le puso enfrente.

Era una prueba de embarazo.