Capítulo 1
La luz de la mañana entraba por los ventanales amplios del salón, deslizándose por los muebles de madera clara, por las plantas que Jimin cuidaba con devoción casi ritual, por las paredes donde colgaban fotografías que no necesitaban explicación: risas, viajes cortos, tardes comunes convertidas en recuerdos importantes.
Jimin fue el primero en abrir los ojos.
No lo hizo con sobresalto, ni con miedo, ni con la urgencia de esconderse. Su respiración era tranquila, profunda, acompasada. Durante unos segundos permaneció inmóvil, escuchando el sonido más simple y más valioso que conocía: el de Jungkook durmiendo a su lado.
Tres años.
Habían pasado tres años desde que el mundo dejó de mirarlo como un error. Tres años desde que la normalidad dejó de sentirse prestada. Tres años viviendo juntos, no como una huida, sino como una elección.
Jimin visitaba cada fin de semana a sus padres adoptivos y ahora Jin se había vuelto algo así como su hermano mayor, derrepente también disfrutaba estar con los demás chicos quienes lo habían ayudado a descubrir sus poderes y como controlarlos.
Jimin se incorporó con cuidado, estirándose con elegancia natural. Sus sentidos se activaron de inmediato, pero ya no era una avalancha incontrolable. El latido lejano de la ciudad, los aromas del exterior, la presencia de otras criaturas —lobos caminando por las calles aún silenciosas, vampiros regresando a sus hogares tras la noche— todo llegaba a él con orden, como notas bien colocadas en una melodía conocida.
Dominio.
Eso era lo que había ganado con el tiempo.
Caminó hacia el baño sin molestarse en ocultar nada. Sus ojos conservaban ese tono profundo que ya no necesitaba disfrazarse. Su reflejo le devolvió una imagen serena: seguro, fuerte, real.
—Buenos días —murmuró a su propio reflejo, una costumbre que había nacido sin darse cuenta.
En la cocina, comenzó la rutina que ambos compartían. Café para Jungkook. Té para él. Fruta fresca cortada con precisión. El olor del pan tostándose llenó el aire.
Cuando Jungkook apareció, arrastrando un poco los pies y despeinado, Jimin sonrió antes de girarse.
—Llegas tarde —dijo con falsa seriedad.
—Cinco minutos no cuentan como tarde —respondió Jungkook, rodeándolo por la cintura desde atrás— Además, tú nunca te quejas cuando llego tarde... a la cama.
Jimin le dio un codazo suave, riendo.
—Desayuna.
Jungkook apoyó la frente en su hombro unos segundos más de lo habitual. No era algo extraño, pero Jimin notó el pequeño suspiro que escapó de sus labios, casi imperceptible.
—¿Dormiste bien? —preguntó Jimin, girándose para mirarlo.
—Sí —respondió Jungkook con rapidez—. Como un tronco.
Sonrió. Siempre sonreía así. Con esa sonrisa que parecía cerrar cualquier otra pregunta.
Salieron juntos de casa más tarde, como cada mañana. La casa quedaba en una zona tranquila, compartida por humanos y no humanos por igual. Nadie se giraba a mirarlos. Nadie susurraba. Nadie señalaba.
Jimin caminaba con la espalda recta, sin esconder sus alas, plegadas cómodamente a su espalda. Eran parte de él. Siempre lo habían sido.
Trabajaba en un centro comunitario donde convivían distintas especies, ayudando a jóvenes que, como él alguna vez, se sentían fuera de lugar. No daba discursos épicos. Solo escuchaba. A veces eso era suficiente.
Jungkook trabajaba en una pequeña empresa de diseño. Le gustaba decir que hacía “cosas aburridas que pagan las cuentas”, aunque Jimin sabía que disfrutaba perderse en planos y bocetos.
—Paso por ti a la hora de siempre —dijo Jungkook antes de separarse de él.
—Te espero.
Jungkook dudó un segundo, como si fuera a decir algo más, pero al final solo se inclinó para besarlo en la frente.
—No te esfuerces demasiado.
Jimin lo vio alejarse, sin saber por qué una sensación extraña le recorrió el pecho, suave, como una sombra pasajera.
El día transcurrió sin sobresaltos.
Jimin ayudó, habló, rió. Controló su energía con naturalidad. Ya no necesitaba aislarse cuando algo lo alteraba. Su cuerpo respondía. Su mente también.
Al mediodía, recibió un mensaje.
Taehyung:¿Comemos juntos hoy? Tengo algo que contarte.
Sonrió.
Taehyung seguía siendo ese punto firme en su vida. Trabajaba en una galería artística donde por fin podía crear sin restricciones, rodeado de colores, texturas y libertad. Hacía lo que amaba, y eso se notaba en su energía.
—Te ves feliz —le dijo Taehyung cuando se encontraron.
—Lo estoy.
—Se nota. Y no es solo porque ya no pareces a punto de morder a alguien —bromeó.
Jimin rió.
—¿Y tú?
—Cansado, pero bien. —Taehyung bebió un sorbo de su bebida
Pasaron un rato hablando de mucho y nada a la vez, cuando Jungkook pasó por él al anochecer, tenía ojeras apenas visibles. Jimin las notó, aunque no dijo nada.
—¿Todo bien? —preguntó mientras subían al auto.
—Sí. Solo un día largo.
Durante la cena, Jungkook apenas tocó su plato. Bebió más agua de lo habitual. Se levantó dos veces para ir al baño, no lo quería admitir pero se sentía muy raro, tenía por momentos un pequeño dolor que creía era por estrés quizás del trabajo.Pero no quería preocupar a Jimin y como era algo sin importancia solo decidió ignorarlo.
—¿No tienes hambre? —preguntó Jimin con suavidad.
—Más tarde.
Esa noche, mientras se preparaban para dormir, Jungkook apoyó una mano en su costado, presionando apenas un segundo más de lo normal antes de soltar.
Jimin lo observó con atención, pero Jungkook ya estaba sonriendo otra vez.
—Ven —dijo—. No te quedes ahí mirándome como si fueras a analizarme.
Jimin se acomodó a su lado, envolviéndolo con cuidado.
—Solo... estoy aquí.
Jungkook cerró los ojos, respirando hondo.
—Eso es suficiente.
La casa volvió a llenarse de silencio. No un silencio incómodo, sino ese que acompaña a quienes creen que todo está en orden.
Pero Jimin lo vio unos segundos y supo que algo pasaba, lo sentía en su pecho y en sus instintos.
Y quizá todo estaba bien o quizá el peligro, esta vez, no olía a sangre ni a luna.
Quizá solo se escondía en el cuerpo humano que Jungkook habitaba, paciente, invisible... esperando su momento de atacar.
Este es el primer capítulo de hoy, espero sea de su agrado y muchas gracias por todo su apoyo a mis fanfics, apenas voy iniciando este fanfic...pero me estoy aguantando las ganas de darles un mega spoiler. (◍•ᴗ•◍)