Prólogo
Calor.
Hacía mucho calor y no dejaba de escucharse el crepitar del fuego. El ambiente mantenía una atmósfera de zozobra como si hubiera ojos por todas partes, observando a detalle cada movimiento; un escrutinio invisible que se pegaba a la nuca como el sudor: denso y constante.
Calor.
Todo parecía estar bajo un lente rojizo distorsionado por las ondas que el fuego proyectaba alrededor de todo el lugar, quemando todo y nada visible a la vez.
Asfixia.
El oxígeno ya no era suficiente, se sentía como un par de manos apretando la garganta. Ya nada tenía sentido, los ojos no lograban enfocar algo en concreto. El fuego no parecía cesar jamás.
Despierta.
El cuerpo no reacciona. El calor consume desde las entrañas, se siente por todas partes desde la punta de los pies hasta el último cabello. No hay salvación.
Despierta.
¿Por qué tendría que despertar? Sí sus ojos estaban a punto de cerrarse. Ni siquiera intentaba luchar con la sensación. No existía manera humana de sobrevivir a aquello. Terminaría hecho cenizas…
—¡Ayuda! —gritó, sentándose de golpe en la cama. Sus manos no dejaban de acariciar su cuello en busca de algo que no estaba.
Extendió su mano para encender la lámpara que había en la mesa de noche. Tenía el cuerpo bañado en sudor y tembloroso. La respiración no estaba mejor, tomaba rápidas bocanadas de aire y observaba a todas partes, reconociendo, poco a poco su habitación.
No había fuego. No había nada.
Una pesadilla. Solo fue una pesadilla, una que sintió demasiado real, como si su cuerpo hubiera estado en las puertas del infierno. El reloj en la pared marcaba las tres de la mañana, la hora en que los miedos suelen cobrar forma.
No tenía ni idea de lo que estaba por suceder.
🔥🔥🔥
Bienvenidos a esta nueva historia.
Y feliz cumpleaños a la razon de la existencia de este ff 🖤🔥








