Capítulo 1: Un Sueño Que No Debió Existir
Capítulo 1: Un Sueño Que No Debió Existir
El sonido del ventilador girando lentamente en el techo llenaba la habitación con un zumbido suave, constante casi hipnótico, la luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse por la ventana, pintando de naranja tenue las paredes del cuarto, los libros apilados en un escritorio de madera, la mochila tirada en una esquina y la camiseta negra que había dejado sobre la silla la noche anterior
Era una mañana tranquila, una mañana de vacaciones, una mañana normal
Y aun así
—¡Hah...!
Tanjiro Kamado se incorporó de golpe sobre la cama, respirando con dificulta su pecho subía y bajaba con rapidez, una fina capa de sudor le cubría la frente, la nuca y parte del cuello, sus ojos abiertos de par en par, temblaban ligeramente mientras miraban al frente sin realmente ver la habitación
Veía otra cosa
Nieve
Sangre
Silencio
Una puerta abierta
Un olor metálico
Cuerpos inmóviles
Los rostros de su madre.. de sus hermanos... de Nezuko...
—No... —susurró con la voz quebrada, llevó una mano a su pecho, apretando la tela de su camiseta como si intentara arrancarse aquella sensación de asfixia que le había quedado pegada al cuerpo
Había sido un sueño
Solo un sueño
Pero no uno cualquiera
Era demasiado real
Demasiado vívido
Tan real que incluso podía recordar el frío cortándole la piel mientras corría cuesta abajo cargando a Nezuko en su espalda
Tan real que aún sentía el ardor en las piernas, tan real que por un instante, al abrir los ojos de verdad había creído que estaba solo
Que todo se había ido
Que esa casa silenciosa sería el recordatorio de algo que jamás podría recuperar
Tragó saliva, su respiración tardó unos segundos más en estabilizarse.
Miró alrededor, su habitación, sus cosas
La misma repisa con los mangas que había comprado meses atrás la pelota vieja de fútbol junto al clóset la chamarra colgada en el respaldo de la silla la luz del sol entrando como cualquier otro día
Nada fuera de lugar
Nada roto
Nada manchado
Nada perdido
—Qué horror... —murmuró al fin, pasándose una mano por el rostro
Se quedó sentado al borde de la cama, con los pies descalzos sobre el piso frío, mirando al vacío, el sueño seguía ahí, pegado a su mente como una sombra, recordaba a un hombre, recordaba una espada, recordaba entrenamientos imposibles, recordaba a personas que no conocía y sin embargo, dentro de ese sueño, las sentía importantes
Una chica de cabello negro con las puntas moradas con una sonrisa suave
Un chico de mirada intensa y voz estridente
Un joven rubio tembloroso
Un muchacho con máscara de jabalí
Y sobre todo el recordaba el dolor, el dolor de perder, el dolor de no llegar a tiempo, el dolor de ver a Nezuko transformarse en algo que no debía ser
Tanjiro cerró los ojos con fuerza y negó levemente con la cabeza
—Solo fue un sueño... —se dijo a sí mismo, en voz baja— Solo un sueño
Lo repitió una vez más, como si necesitara convencerse luego se puso de pie, sus piernas aún se sentían algo débiles, pero se obligó a moverse, si se quedaba quieto, seguiría pensando y si seguía pensando, ese maldito sueño iba a arruinarle la mañana
Caminó hacia el baño, abrió la llave del lavabo y dejó que el agua fría corriera por unos segundos antes de inclinarse, se echó agua en la cara una vez
Luego otra
Y una tercera
El frío lo hizo estremecerse
Pero también lo ayudó
Alzó la cabeza lentamente y se miró en el espejo, cabello alborotado, ojos todavía algo abiertos de más, expresión cansada pero vivo, normal,
el mismo
Se quedó viéndose unos instantes
—Vaya forma de empezar las vacaciones —murmuró con una sonrisa cansada
Tomó la toalla pequeña que colgaba a un lado, se secó el rostro y respiró profundo y entonces
Un olor
Uno muy conocido
Arroz recién hecho
Sopa miso
Algo frito
Y ese aroma dulce que solo podía significar una cosa, su madre había preparado tamagoyaki
Tanjiro parpadeó
Luego sonrió
Una sonrisa pequeña al principio
Después una más genuina
Más cálida
Más viva
El tipo de sonrisa que solo aparecía cuando el corazón, después de haber sentido miedo, encontraba algo a lo que aferrarse, salió del baño y bajó las escaleras con paso tranquilo, a medida que descendía las voces comenzaron a escucharse con claridad
—¡Yo quería ese plato! —se quejaba una voz infantil
—¡Mentira, yo lo vi primero! —respondía otra
—¡Mamá, Shigeru me empujó!
—¡No te empujé, solo te quité del camino!
—Eso es empujar, tonto
Tanjiro soltó una risa baja antes incluso de entrar a la cocina, sí definitivamente nada había cambiado y cuando por fin cruzó el umbral
Se detuvo apenas un segundo la escena frente a él era tan cotidiana, tan simple, tan normal
Y sin embargo, después de ese sueño, se sintió como un milagro, su madre, Kie Kamado estaba de pie junto a la estufa, con el delantal puesto y una expresión dulce mientras servía el desayuno con la habilidad de quien llevaba años manteniendo a una familia numerosa en orde
Su padre, Tanjuro Kamado, estaba sentado a la mesa con la espalda recta y esa calma casi extraña que siempre parecía envolverlo, como si el mundo jamás pudiera sacudirlo del todo
Takeo y Shigeru estaban peleando por un trozo extra de comida
Hanako los regañaba con una seriedad que no iba para nada con su edad
Rokuta, el más pequeño, estaba medio dormido todavía, con el cabello despeinado y una mejilla inflada mientras trataba de no quedarse dormido sobre la mesa
Y allí sentada cerca de la ventana, con la luz de la mañana tocándole el rostro
Estaba Nezuko, su largo cabello oscuro caía sobre sus hombros con suavidad. Llevaba ropa cómoda de casa, sencilla, y aun así había algo en ella que siempre llamaba la atención sin esfuerzo, sus ojos se movieron hacia él justo cuando entró
Y sonrió
Una sonrisa brillante
Natural
Familiar
Cálida
—Buenos días, hermano —dijo con suavidad
Tanjiro se quedó mirándolos a todos
a cada uno, a su madre, a su padre, a sus hermanos, a su hermana, a Nezuko, a su familia
Vivos
Aquí
Esperándolo
Sintió un nudo extraño en la garganta
No doloroso
No exactamente
Solo intenso como si su corazón, todavía atrapado entre el sueño y la realidad, tardara un poco en aceptar que esto era verdad, que aquello horrible no había pasado, que el mundo no se había roto, que su hogar seguía intacto y entonces, sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa, una sonrisa tan sincera que incluso Kie se detuvo un momento al verlo
—Buenos días —dijo Tanjiro al fin, con una calidez que hizo que varias miradas se posaran sobre él— Qué bueno que todos ya estén... despiertos
Hubo un breve silencio
Shigeru frunció el ceño
—¿Qué clase de saludo es ese? —preguntó
—Suena raro —añadió Takeo
Hanako entrecerró los ojos
—Hermano mayor, ¿estás bien?
Rokuta simplemente levantó una mano con sueño
—Días...
Nezuko inclinó ligeramente la cabeza, observándolo con curiosidad, Tanjuro lo miró en silencio, como si pudiera ver más de lo que decía y Kie, con esa intuición de madre que pocas veces fallaba, sonrió con ternura
—¿Tuviste una pesadilla? —preguntó suavemente
Tanjiro parpadeó y luego soltó una risa breve, algo avergonzada
—¿Se nota tanto?
—Tu cara lo dice todo —respondió Kie
—Pareces un fantasma —dijo Shigeru
—Tú siempre pareces un mono —replicó Tanjiro sin pensarlo
—¡¿Qué?!
Takeo soltó una carcajada
Hanako se rió por lo bajo
Rokuta también se rio aunque claramente no entendía del todo y Nezuko cubrió su sonrisa con la mano, divertida
La tensión se rompió al instante Tanjiro exhaló con alivio, eso también ayudaba, las bromas tontas, las discusiones pequeñas, los sonidos normales de una familia real, se acercó a la mesa y tomó asiento en el lugar que siempre ocupaba, Nezuko estaba a su lado, eso también era normal, siempre lo había sido, desde pequeños, siendo los mayores, casi siempre terminaban compartiendo espacio mientras el caos de los demás se distribuía alrededor
Kie colocó su plato frente a él
—Come antes de que se enfríe
—Gracias, mamá
Tanjiro bajó la vista hacia el desayuno
Arroz
Miso
Pescado
Tamagoyaki
Un desayuno simple, pero perfecto
Tomó los palillos y por un segundo, su mano se detuvo, otra imagen cruzó su mente, un cuarto vacío, Silencio, una cocina donde nadie lo esperaba, sus dedos se tensaron apenas...
Entonces, de repente, sintió un pequeño toque en el brazo,
Volteó
Nezuko lo miraba con expresión suave.
—¿Todavía te sientes raro? —preguntó en voz baja, solo para él
Tanjiro la observó unos segundos, había algo en su mirada, una preocupación genuina, una cercanía natural, una forma de verlo que siempre le había dado calma, aunque nunca lo pensara demasiado y esta mañana, después de aquel sueño, esa calma se sentía más necesaria que nunca
Sonrió un poco
—Sí… pero ya estoy mejor
Nezuko no apartó la vista de inmediato
—¿Fue muy feo?
Tanjiro soltó una pequeña risa
—Bastante
—¿Monstruos? —preguntó ella, casi en broma
Él se quedó congelado por una fracción de segundo
Sangre
Demonios
Su cuerpo reaccionó antes que su mente pero enseguida se obligó a sonreír.
—Algo así —respondió
Nezuko alzó una ceja
—Entonces sí estuvo fuerte
—Mucho
Ella lo estudió por un momento más, como si notara que había algo que no estaba diciendo, pero antes de insistir, Shigeru habló en voz alta
—¡Mamá! ¡Takeo se robó mi pedazo!
—¡Porque tú querías el mío también!
—¡Era una negociación!
—¡Eso no era negociación!
—¡Claro que sí!
—¡Silencio los dos! —dijo Hanako, golpeando la mesa con su cucharita como si fuera la autoridad máxima del lugar
Tanjuro cerró los ojos un instante y sonrió con serenidad
—Qué enérgicos desde temprano
—Eso dices porque no te robaron el tamagoyaki, querido —respondió Kie con humor
Tanjiro soltó una carcajada, Nezuko también y poco a poco, el malestar del sueño comenzó a deshacerse, no desapareció del todo, seguía ahí, en el fondo, como una sensación rara, como un recuerdo de algo que jamás vivió y sin embargo, se sentía demasiado real, pero la calidez de esa cocina lo mantenía anclado
La voz de su madre
La presencia tranquila de su padre
Los reclamos de sus hermanos
La risa suave de Nezuko
Todo eso le recordaba una sola cosa
esto era su realidad y por más extraño que hubiera sido ese sueño, no iba a dejar que lo dominara, después de unos minutos, el desayuno avanzó entre pequeñas conversaciones...
Kie preguntó por los planes del día, Takeo dijo que quería ir a jugar con unos amigos, Shigeru aseguró que lo vencería en todo, Hanako quería pasar por una tienda de útiles porque “aunque fueran vacaciones, las ofertas no iban a esperar”,
Rokuta, después de pensar mucho, dijo que quería una paleta, eso hizo reír a todos...
Luego Kie miró a Tanjiro y Nezuko.
—¿Y ustedes?
Tanjiro tomó un sorbo de sopa antes de responder
—No lo había pensado mucho quizá ir por algunas cosas al mercado, también podría pasar a dejar unas cosas al señor Saburo
—¿Aunque sean vacaciones? —preguntó Hanako
—Él siempre necesita ayuda con algo —respondió Tanjiro con una sonrisa
—Eso es verdad —dijo Kie con orgullo
Shigeru hizo una mueca
—Hermano mayor ayuda hasta a las piedras si se lo piden
—Y tú te quejas hasta si te piden que pases la sal —replicó Nezuko con total naturalidad
—¡Oye!
Tanjiro soltó una risa
Le gustaba eso
Ver a Nezuko entrar en las bromas, defenderlo casi por costumbre, como si fuera lo más normal del mundo
Porque lo era
Siempre habían estado del mismo lado
Desde niños
Cuando alguno de los pequeños lloraba, terminaban calmándolo juntos, cuando su madre necesitaba ayuda, ambos eran los primeros en levantarse, cuando algo se rompía, ambos buscaban cómo arreglarlo, cuando había que salir, normalmente iban juntos
Tanjiro nunca se había detenido a pensarlo demasiado, simplemente era así
Como respirar
Como volver a casa
Como saber que al abrir una puerta ella estaría cerca
—Nezuko, ¿tú qué harás? —preguntó Kie
Nezuko dejó sus palillos a un lado un instante, pensativa
—Había pensado en ordenar mi cuarto —dijo primero
Shigeru soltó una risita burlona
—Eso nadie te lo cree
—Cállate
—Te vas a tardar cinco minutos y luego vas a estar viendo videos
—Dije que te callaras
—Entonces dilo más fuerte
—¡Shigeru!
Todos soltaron una risa cuando Kie le dio un pequeño golpe en la cabeza con la cuchara de madera.
—Compórtate
—¡Ay!
Nezuko suspiró, resignada
—Bueno en realidad quería salir un rato
Tanjiro la miró
—¿Ah, sí?
Ella asintió
—Tal vez pasar por unas cosas y quizá ir a ver esa tienda de ropa que abrió hace poco
—¿La que está cerca de la avenida principal? —preguntó Hanako de inmediato
—Sí
—¡Yo también quiero ir!
—Tú querías útiles hace cinco segundos —dijo Takeo
—¡Puedo querer ambas cosas!
—Codiciosa —murmuró Shigeru
—¡¿Qué dijiste?!
El caos volvió por unos segundos, pero Tanjiro apenas lo escuchaba, seguía mirando a Nezuko y ella giró hacia él al notar su atención
—¿Qué?
—Nada —respondió él, sonriendo— Solo pensé que podríamos ir juntos
Nezuko parpadeó.
—¿Eh?
—Bueno, yo iba a salir de todos modos —continuó Tanjiro, algo más relajado—. Si tienes que pasar por la avenida principal, podemos hacer parte del camino juntos, yo te acompaño y luego sigo con mis encargos
Era una propuesta simple
Natural
Nada raro
Lo de siempre
Y aun así por alguna razón, el corazón de Tanjiro dio un pequeño salto al verla sonreír, no por cortesía, no por compromiso, sino con una alegría genuina que iluminó su rostro
—Sí —respondió ella enseguida— Me gustaría
—Perfecto
—¿Una cita? —dijo Shigeru con una sonrisa maliciosa
El silencio fue inmediato Tanjiro se atragantó con la sopa, Nezuko abrió los ojos de golpe
Hanako le dio un manotazo a Shigeru
—¡Idiota!
—¡¿Qué?! ¡Solo pregunté!
—¡No digas tonterías en la mesa!
—¡Ay, ay, ay!
Kie suspiró con cansancio maternal.
—De verdad...
Tanjuro, curiosamente, solo observó la escena con una calma casi sospechosa
Mientras tanto, Tanjiro tosía
—¡N-No es una cita! —dijo, levantando una mano
—¡Claro que no! —añadió Nezuko demasiado rápido
Ambos se miraron un segundo luego apartaron la vista al mismo tiempo, Shigeru sonrió como si hubiera descubierto algo divertido
—Ajá
—Shigeru... —murmuró Tanjiro, con una sonrisa peligrosa
—¿Sí, hermano mayor?
—Come
—Eso no sonó a consejo
—No lo era
Todos volvieron a reír, pero Tanjiro, mientras fingía normalidad, sintió algo extraño dentro del pecho, una incomodidad ligera, no porque Shigeru hubiera dicho una tontería eso era habitual, sino por la forma en que su cuerpo reaccionó
Demasiado rápido
Demasiado brusco
Como si la idea... No, no tenía sentido
Era Nezuko
Su hermana
Su compañera de siempre
La persona que más confianza le daba dentro de casa
Nada más... ¿Verdad?
Su mirada, casi sin querer, se deslizó hacia ella, Nezuko estaba bebiendo agua, con las mejillas apenas más rosadas de lo normal, tal vez por la vergüenza, tal vez por el regaño, tal vez por nada
Tanjiro apartó la vista enseguida, no supo por qué, solo lo hizo y en el fondo de su mente, como un eco molesto
Volvió a escuchar las palabras del sueño
Una pérdida
Una separación
Una necesidad desesperada de protegerla
Su mano se cerró ligeramente sobre los palillos
No... No iba a pensar en eso ahora
Hoy no
Era viernes
Vacaciones
Su familia estaba viva
Nezuko estaba a su lado
Y el sol seguía entrando por la ventana como si el mundo jamás hubiera conocido la tragedia y eso bastaba, tenía que bastar...
Terminó el desayuno en medio de risas, pequeñas discusiones y planes improvisados
Después mientras todos se levantaban y el desorden típico de la casa se apoderaba del lugar, Tanjiro ayudó a recoger los platos como siempre, Kie le agradeció con una sonrisa, Nezuko se puso a secar algunos utensilios a su lado y por unos minutos, solo estuvieron los dos en la cocina, moviéndose con una sincronía tan natural que no necesitaban hablar demasiado
Ella lavaba
Él acomodaba
Ella pasaba
Él guardaba
Rutina
Costumbre
Cercanía
—Sigues pensando en el sueño, ¿verdad? —preguntó Nezuko de pronto, sin mirarlo directamente
Tanjiro se detuvo apenas un instante
—Un poco
—Lo sabía
Él sonrió de lado
—¿Tan obvio soy?
—Conmigo sí
La respuesta fue tan sencilla que lo desarmó un poco, Tanjiro volteó a verla y Nezuko seguía secando un plato, pero sus ojos se movieron hacia él de reojo, había algo tranquilo en su expresión.
Algo firme, como si simplemente diera por hecho que lo conocía mejor que nadie... Y tal vez... era cierto
—Fue raro —admitió Tanjiro al fin— Muy real
—¿Quieres contármelo?
Él pensó en ello
En la nieve
En la sangre
En la muerte
En ella convertida en algo imposible
Y negó con suavidad
—No ahora
Nezuko lo observó un momento.
Luego asintió
—Está bien
No insistió
No lo presionó
Solo aceptó
Y eso, de algún modo, hizo que Tanjiro quisiera contarle todo, aunque no supiera cómo
—Pero... —continuó ella, dejando el plato a un lado— si te sigue molestando, me lo dices
Tanjiro la miró
Ella le sonrió
Suave
Cálida
Con esa cercanía que siempre había estado ahí
—No tienes que cargar con todo solo, ¿sí?
Las palabras lo golpearon más de lo que deberían, porque en ese sueño sí había cargado con todo
Con el dolor
Con la pérdida
Con ella
Con una lucha imposible
Y ahora, verla ahí, tan cerca, diciéndole eso con total naturalidad, le hizo sentir un alivio difícil de explica
Tanjiro sonrió.
Una sonrisa pequeña, pero sincera
—Sí
Nezuko levantó una ceja
—¿Sí qué?
—Sí... te lo diréElla pareció satisfecha
—Bien
Y volvió a lo suyo
Tanjiro, sin embargo, tardó un poco más en volver a moverse, porque, sin saber por qué, por primera vez esa mañana, una idea cruzó su mente con claridad
Una idea simple
Peligrosamente simple
Si aquel sueño hubiera sido real, si de verdad hubiera existido un mundo donde todo eso pasó...
Entonces él habría dado cualquier cosa, por volver a ver esta escena, por escuchar su voz, por estar a su lado en una mañana común de viernes, por poder salir con ella, aunque solo fuera a hacer encargos, tragó saliva y lentamente, siguió guardando los platos,
Afuera, el sol terminaba de elevarse
Las vacaciones apenas comenzaban
Y sin que nadie en esa casa pudiera imaginarlo, aquella mañana tranquila, ordinaria, casi perfecta era el primer paso de una historia que, en el futuro, cambiaría más de una vida
Hasta aquí el primer capitulo