Más Allá del Lazo de Sangre

Summary

Mi primera historia Será Tanjine Tanjiro x Nezuko

Status
Ongoing
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1
Rating
n/a
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18+

Capítulo 1: Un Sueño Que No Debió Existir

Capítulo 1: Un Sueño Que No Debió Existir




El sonido del ventilador girando lentamente en el techo llenaba la habitación con un zumbido suave, constante casi hipnótico, la luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse por la ventana, pintando de naranja tenue las paredes del cuarto, los libros apilados en un escritorio de madera, la mochila tirada en una esquina y la camiseta negra que había dejado sobre la silla la noche anterior


Era una mañana tranquila, una mañana de vacaciones, una mañana normal


Y aun así


—¡Hah...!

Tanjiro Kamado se incorporó de golpe sobre la cama, respirando con dificulta su pecho subía y bajaba con rapidez, una fina capa de sudor le cubría la frente, la nuca y parte del cuello, sus ojos abiertos de par en par, temblaban ligeramente mientras miraban al frente sin realmente ver la habitación


Veía otra cosa


Nieve


Sangre


Silencio


Una puerta abierta


Un olor metálico


Cuerpos inmóviles


Los rostros de su madre.. de sus hermanos... de Nezuko...


—No... —susurró con la voz quebrada, llevó una mano a su pecho, apretando la tela de su camiseta como si intentara arrancarse aquella sensación de asfixia que le había quedado pegada al cuerpo


Había sido un sueño


Solo un sueño


Pero no uno cualquiera


Era demasiado real


Demasiado vívido


Tan real que incluso podía recordar el frío cortándole la piel mientras corría cuesta abajo cargando a Nezuko en su espalda


Tan real que aún sentía el ardor en las piernas, tan real que por un instante, al abrir los ojos de verdad había creído que estaba solo


Que todo se había ido


Que esa casa silenciosa sería el recordatorio de algo que jamás podría recuperar


Tragó saliva, su respiración tardó unos segundos más en estabilizarse.

Miró alrededor, su habitación, sus cosas


La misma repisa con los mangas que había comprado meses atrás la pelota vieja de fútbol junto al clóset la chamarra colgada en el respaldo de la silla la luz del sol entrando como cualquier otro día


Nada fuera de lugar


Nada roto


Nada manchado


Nada perdido


—Qué horror... —murmuró al fin, pasándose una mano por el rostro


Se quedó sentado al borde de la cama, con los pies descalzos sobre el piso frío, mirando al vacío, el sueño seguía ahí, pegado a su mente como una sombra, recordaba a un hombre, recordaba una espada, recordaba entrenamientos imposibles, recordaba a personas que no conocía y sin embargo, dentro de ese sueño, las sentía importantes


Una chica de cabello negro con las puntas moradas con una sonrisa suave


Un chico de mirada intensa y voz estridente


Un joven rubio tembloroso


Un muchacho con máscara de jabalí


Y sobre todo el recordaba el dolor, el dolor de perder, el dolor de no llegar a tiempo, el dolor de ver a Nezuko transformarse en algo que no debía ser


Tanjiro cerró los ojos con fuerza y negó levemente con la cabeza

—Solo fue un sueño... —se dijo a sí mismo, en voz baja— Solo un sueño


Lo repitió una vez más, como si necesitara convencerse luego se puso de pie, sus piernas aún se sentían algo débiles, pero se obligó a moverse, si se quedaba quieto, seguiría pensando y si seguía pensando, ese maldito sueño iba a arruinarle la mañana


Caminó hacia el baño, abrió la llave del lavabo y dejó que el agua fría corriera por unos segundos antes de inclinarse, se echó agua en la cara una vez

Luego otra

Y una tercera

El frío lo hizo estremecerse

Pero también lo ayudó

Alzó la cabeza lentamente y se miró en el espejo, cabello alborotado, ojos todavía algo abiertos de más, expresión cansada pero vivo, normal,

el mismo


Se quedó viéndose unos instantes

—Vaya forma de empezar las vacaciones —murmuró con una sonrisa cansada


Tomó la toalla pequeña que colgaba a un lado, se secó el rostro y respiró profundo y entonces


Un olor


Uno muy conocido


Arroz recién hecho


Sopa miso


Algo frito


Y ese aroma dulce que solo podía significar una cosa, su madre había preparado tamagoyaki


Tanjiro parpadeó


Luego sonrió


Una sonrisa pequeña al principio


Después una más genuina


Más cálida


Más viva


El tipo de sonrisa que solo aparecía cuando el corazón, después de haber sentido miedo, encontraba algo a lo que aferrarse, salió del baño y bajó las escaleras con paso tranquilo, a medida que descendía las voces comenzaron a escucharse con claridad


—¡Yo quería ese plato! —se quejaba una voz infantil


—¡Mentira, yo lo vi primero! —respondía otra


—¡Mamá, Shigeru me empujó!


—¡No te empujé, solo te quité del camino!


—Eso es empujar, tonto


Tanjiro soltó una risa baja antes incluso de entrar a la cocina, sí definitivamente nada había cambiado y cuando por fin cruzó el umbral


Se detuvo apenas un segundo la escena frente a él era tan cotidiana, tan simple, tan normal

Y sin embargo, después de ese sueño, se sintió como un milagro, su madre, Kie Kamado estaba de pie junto a la estufa, con el delantal puesto y una expresión dulce mientras servía el desayuno con la habilidad de quien llevaba años manteniendo a una familia numerosa en orde


Su padre, Tanjuro Kamado, estaba sentado a la mesa con la espalda recta y esa calma casi extraña que siempre parecía envolverlo, como si el mundo jamás pudiera sacudirlo del todo


Takeo y Shigeru estaban peleando por un trozo extra de comida


Hanako los regañaba con una seriedad que no iba para nada con su edad


Rokuta, el más pequeño, estaba medio dormido todavía, con el cabello despeinado y una mejilla inflada mientras trataba de no quedarse dormido sobre la mesa


Y allí sentada cerca de la ventana, con la luz de la mañana tocándole el rostro


Estaba Nezuko, su largo cabello oscuro caía sobre sus hombros con suavidad. Llevaba ropa cómoda de casa, sencilla, y aun así había algo en ella que siempre llamaba la atención sin esfuerzo, sus ojos se movieron hacia él justo cuando entró


Y sonrió


Una sonrisa brillante


Natural


Familiar


Cálida


—Buenos días, hermano —dijo con suavidad


Tanjiro se quedó mirándolos a todos

a cada uno, a su madre, a su padre, a sus hermanos, a su hermana, a Nezuko, a su familia


Vivos


Aquí


Esperándolo


Sintió un nudo extraño en la garganta


No doloroso


No exactamente


Solo intenso como si su corazón, todavía atrapado entre el sueño y la realidad, tardara un poco en aceptar que esto era verdad, que aquello horrible no había pasado, que el mundo no se había roto, que su hogar seguía intacto y entonces, sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa, una sonrisa tan sincera que incluso Kie se detuvo un momento al verlo


—Buenos días —dijo Tanjiro al fin, con una calidez que hizo que varias miradas se posaran sobre él— Qué bueno que todos ya estén... despiertos


Hubo un breve silencio


Shigeru frunció el ceño

—¿Qué clase de saludo es ese? —preguntó


—Suena raro —añadió Takeo


Hanako entrecerró los ojos

—Hermano mayor, ¿estás bien?


Rokuta simplemente levantó una mano con sueño

—Días...


Nezuko inclinó ligeramente la cabeza, observándolo con curiosidad, Tanjuro lo miró en silencio, como si pudiera ver más de lo que decía y Kie, con esa intuición de madre que pocas veces fallaba, sonrió con ternura


—¿Tuviste una pesadilla? —preguntó suavemente


Tanjiro parpadeó y luego soltó una risa breve, algo avergonzada

—¿Se nota tanto?


—Tu cara lo dice todo —respondió Kie


—Pareces un fantasma —dijo Shigeru


—Tú siempre pareces un mono —replicó Tanjiro sin pensarlo


—¡¿Qué?!


Takeo soltó una carcajada


Hanako se rió por lo bajo


Rokuta también se rio aunque claramente no entendía del todo y Nezuko cubrió su sonrisa con la mano, divertida


La tensión se rompió al instante Tanjiro exhaló con alivio, eso también ayudaba, las bromas tontas, las discusiones pequeñas, los sonidos normales de una familia real, se acercó a la mesa y tomó asiento en el lugar que siempre ocupaba, Nezuko estaba a su lado, eso también era normal, siempre lo había sido, desde pequeños, siendo los mayores, casi siempre terminaban compartiendo espacio mientras el caos de los demás se distribuía alrededor


Kie colocó su plato frente a él

—Come antes de que se enfríe


—Gracias, mamá

Tanjiro bajó la vista hacia el desayuno


Arroz


Miso


Pescado


Tamagoyaki

Un desayuno simple, pero perfecto


Tomó los palillos y por un segundo, su mano se detuvo, otra imagen cruzó su mente, un cuarto vacío, Silencio, una cocina donde nadie lo esperaba, sus dedos se tensaron apenas...

Entonces, de repente, sintió un pequeño toque en el brazo,


Volteó


Nezuko lo miraba con expresión suave.

—¿Todavía te sientes raro? —preguntó en voz baja, solo para él


Tanjiro la observó unos segundos, había algo en su mirada, una preocupación genuina, una cercanía natural, una forma de verlo que siempre le había dado calma, aunque nunca lo pensara demasiado y esta mañana, después de aquel sueño, esa calma se sentía más necesaria que nunca


Sonrió un poco

—Sí… pero ya estoy mejor


Nezuko no apartó la vista de inmediato

—¿Fue muy feo?


Tanjiro soltó una pequeña risa

—Bastante


—¿Monstruos? —preguntó ella, casi en broma


Él se quedó congelado por una fracción de segundo


Sangre


Demonios


Su cuerpo reaccionó antes que su mente pero enseguida se obligó a sonreír.

—Algo así —respondió


Nezuko alzó una ceja

—Entonces sí estuvo fuerte


—Mucho


Ella lo estudió por un momento más, como si notara que había algo que no estaba diciendo, pero antes de insistir, Shigeru habló en voz alta


—¡Mamá! ¡Takeo se robó mi pedazo!


—¡Porque tú querías el mío también!


—¡Era una negociación!


—¡Eso no era negociación!

—¡Claro que sí!


—¡Silencio los dos! —dijo Hanako, golpeando la mesa con su cucharita como si fuera la autoridad máxima del lugar


Tanjuro cerró los ojos un instante y sonrió con serenidad

—Qué enérgicos desde temprano


—Eso dices porque no te robaron el tamagoyaki, querido —respondió Kie con humor


Tanjiro soltó una carcajada, Nezuko también y poco a poco, el malestar del sueño comenzó a deshacerse, no desapareció del todo, seguía ahí, en el fondo, como una sensación rara, como un recuerdo de algo que jamás vivió y sin embargo, se sentía demasiado real, pero la calidez de esa cocina lo mantenía anclado


La voz de su madre


La presencia tranquila de su padre


Los reclamos de sus hermanos


La risa suave de Nezuko


Todo eso le recordaba una sola cosa

esto era su realidad y por más extraño que hubiera sido ese sueño, no iba a dejar que lo dominara, después de unos minutos, el desayuno avanzó entre pequeñas conversaciones...

Kie preguntó por los planes del día, Takeo dijo que quería ir a jugar con unos amigos, Shigeru aseguró que lo vencería en todo, Hanako quería pasar por una tienda de útiles porque “aunque fueran vacaciones, las ofertas no iban a esperar”,

Rokuta, después de pensar mucho, dijo que quería una paleta, eso hizo reír a todos...


Luego Kie miró a Tanjiro y Nezuko.

—¿Y ustedes?


Tanjiro tomó un sorbo de sopa antes de responder

—No lo había pensado mucho quizá ir por algunas cosas al mercado, también podría pasar a dejar unas cosas al señor Saburo


—¿Aunque sean vacaciones? —preguntó Hanako


—Él siempre necesita ayuda con algo —respondió Tanjiro con una sonrisa


—Eso es verdad —dijo Kie con orgullo


Shigeru hizo una mueca

—Hermano mayor ayuda hasta a las piedras si se lo piden


—Y tú te quejas hasta si te piden que pases la sal —replicó Nezuko con total naturalidad


—¡Oye!


Tanjiro soltó una risa

Le gustaba eso

Ver a Nezuko entrar en las bromas, defenderlo casi por costumbre, como si fuera lo más normal del mundo

Porque lo era

Siempre habían estado del mismo lado

Desde niños

Cuando alguno de los pequeños lloraba, terminaban calmándolo juntos, cuando su madre necesitaba ayuda, ambos eran los primeros en levantarse, cuando algo se rompía, ambos buscaban cómo arreglarlo, cuando había que salir, normalmente iban juntos

Tanjiro nunca se había detenido a pensarlo demasiado, simplemente era así


Como respirar


Como volver a casa


Como saber que al abrir una puerta ella estaría cerca


—Nezuko, ¿tú qué harás? —preguntó Kie


Nezuko dejó sus palillos a un lado un instante, pensativa

—Había pensado en ordenar mi cuarto —dijo primero


Shigeru soltó una risita burlona

—Eso nadie te lo cree


—Cállate


—Te vas a tardar cinco minutos y luego vas a estar viendo videos


—Dije que te callaras


—Entonces dilo más fuerte


—¡Shigeru!


Todos soltaron una risa cuando Kie le dio un pequeño golpe en la cabeza con la cuchara de madera.

—Compórtate


—¡Ay!


Nezuko suspiró, resignada

—Bueno en realidad quería salir un rato


Tanjiro la miró

—¿Ah, sí?


Ella asintió

—Tal vez pasar por unas cosas y quizá ir a ver esa tienda de ropa que abrió hace poco


—¿La que está cerca de la avenida principal? —preguntó Hanako de inmediato


—Sí


—¡Yo también quiero ir!


—Tú querías útiles hace cinco segundos —dijo Takeo


—¡Puedo querer ambas cosas!


—Codiciosa —murmuró Shigeru


—¡¿Qué dijiste?!


El caos volvió por unos segundos, pero Tanjiro apenas lo escuchaba, seguía mirando a Nezuko y ella giró hacia él al notar su atención


—¿Qué?


—Nada —respondió él, sonriendo— Solo pensé que podríamos ir juntos


Nezuko parpadeó.

—¿Eh?


—Bueno, yo iba a salir de todos modos —continuó Tanjiro, algo más relajado—. Si tienes que pasar por la avenida principal, podemos hacer parte del camino juntos, yo te acompaño y luego sigo con mis encargos


Era una propuesta simple


Natural


Nada raro


Lo de siempre


Y aun así por alguna razón, el corazón de Tanjiro dio un pequeño salto al verla sonreír, no por cortesía, no por compromiso, sino con una alegría genuina que iluminó su rostro


—Sí —respondió ella enseguida— Me gustaría


—Perfecto


—¿Una cita? —dijo Shigeru con una sonrisa maliciosa


El silencio fue inmediato Tanjiro se atragantó con la sopa, Nezuko abrió los ojos de golpe


Hanako le dio un manotazo a Shigeru

—¡Idiota!


—¡¿Qué?! ¡Solo pregunté!


—¡No digas tonterías en la mesa!


—¡Ay, ay, ay!


Kie suspiró con cansancio maternal.

—De verdad...


Tanjuro, curiosamente, solo observó la escena con una calma casi sospechosa


Mientras tanto, Tanjiro tosía

—¡N-No es una cita! —dijo, levantando una mano


—¡Claro que no! —añadió Nezuko demasiado rápido


Ambos se miraron un segundo luego apartaron la vista al mismo tiempo, Shigeru sonrió como si hubiera descubierto algo divertido

—Ajá


—Shigeru... —murmuró Tanjiro, con una sonrisa peligrosa


—¿Sí, hermano mayor?


—Come


—Eso no sonó a consejo


—No lo era


Todos volvieron a reír, pero Tanjiro, mientras fingía normalidad, sintió algo extraño dentro del pecho, una incomodidad ligera, no porque Shigeru hubiera dicho una tontería eso era habitual, sino por la forma en que su cuerpo reaccionó


Demasiado rápido


Demasiado brusco


Como si la idea... No, no tenía sentido


Era Nezuko


Su hermana


Su compañera de siempre


La persona que más confianza le daba dentro de casa


Nada más... ¿Verdad?


Su mirada, casi sin querer, se deslizó hacia ella, Nezuko estaba bebiendo agua, con las mejillas apenas más rosadas de lo normal, tal vez por la vergüenza, tal vez por el regaño, tal vez por nada


Tanjiro apartó la vista enseguida, no supo por qué, solo lo hizo y en el fondo de su mente, como un eco molesto


Volvió a escuchar las palabras del sueño


Una pérdida


Una separación


Una necesidad desesperada de protegerla


Su mano se cerró ligeramente sobre los palillos


No... No iba a pensar en eso ahora


Hoy no


Era viernes


Vacaciones


Su familia estaba viva


Nezuko estaba a su lado


Y el sol seguía entrando por la ventana como si el mundo jamás hubiera conocido la tragedia y eso bastaba, tenía que bastar...

Terminó el desayuno en medio de risas, pequeñas discusiones y planes improvisados


Después mientras todos se levantaban y el desorden típico de la casa se apoderaba del lugar, Tanjiro ayudó a recoger los platos como siempre, Kie le agradeció con una sonrisa, Nezuko se puso a secar algunos utensilios a su lado y por unos minutos, solo estuvieron los dos en la cocina, moviéndose con una sincronía tan natural que no necesitaban hablar demasiado


Ella lavaba


Él acomodaba


Ella pasaba


Él guardaba


Rutina


Costumbre


Cercanía


—Sigues pensando en el sueño, ¿verdad? —preguntó Nezuko de pronto, sin mirarlo directamente


Tanjiro se detuvo apenas un instante

—Un poco


—Lo sabía


Él sonrió de lado

—¿Tan obvio soy?


—Conmigo sí


La respuesta fue tan sencilla que lo desarmó un poco, Tanjiro volteó a verla y Nezuko seguía secando un plato, pero sus ojos se movieron hacia él de reojo, había algo tranquilo en su expresión.

Algo firme, como si simplemente diera por hecho que lo conocía mejor que nadie... Y tal vez... era cierto


—Fue raro —admitió Tanjiro al fin— Muy real


—¿Quieres contármelo?


Él pensó en ello


En la nieve


En la sangre


En la muerte


En ella convertida en algo imposible


Y negó con suavidad

—No ahora


Nezuko lo observó un momento.

Luego asintió

—Está bien


No insistió


No lo presionó


Solo aceptó


Y eso, de algún modo, hizo que Tanjiro quisiera contarle todo, aunque no supiera cómo


—Pero... —continuó ella, dejando el plato a un lado— si te sigue molestando, me lo dices


Tanjiro la miró


Ella le sonrió


Suave


Cálida


Con esa cercanía que siempre había estado ahí


—No tienes que cargar con todo solo, ¿sí?


Las palabras lo golpearon más de lo que deberían, porque en ese sueño sí había cargado con todo


Con el dolor


Con la pérdida


Con ella


Con una lucha imposible


Y ahora, verla ahí, tan cerca, diciéndole eso con total naturalidad, le hizo sentir un alivio difícil de explica


Tanjiro sonrió.

Una sonrisa pequeña, pero sincera

—Sí


Nezuko levantó una ceja

—¿Sí qué?


—Sí... te lo diréElla pareció satisfecha


—Bien

Y volvió a lo suyo


Tanjiro, sin embargo, tardó un poco más en volver a moverse, porque, sin saber por qué, por primera vez esa mañana, una idea cruzó su mente con claridad


Una idea simple


Peligrosamente simple


Si aquel sueño hubiera sido real, si de verdad hubiera existido un mundo donde todo eso pasó...

Entonces él habría dado cualquier cosa, por volver a ver esta escena, por escuchar su voz, por estar a su lado en una mañana común de viernes, por poder salir con ella, aunque solo fuera a hacer encargos, tragó saliva y lentamente, siguió guardando los platos,


Afuera, el sol terminaba de elevarse


Las vacaciones apenas comenzaban


Y sin que nadie en esa casa pudiera imaginarlo, aquella mañana tranquila, ordinaria, casi perfecta era el primer paso de una historia que, en el futuro, cambiaría más de una vida



Hasta aquí el primer capitulo