Destino u obligación.
Sé que voy a morir, se supone que los vampiros nunca mueren; fallé como vampiro entonces supongo. Pero a pesar de todo, a pesar de mis errores, una parte de mi vida fue feliz...
****Pensé mientras sostenía mi vida en la palma de mi mano, corría mi vida entera por mi pecho y mi alma se iba preparando para marchar.****
****------------------------------------------****
****1967****
Me lavé mis manos mientras pensaba en él. Me eché agua en mi cabello para acomodarlo como creería que se vería mejor, a pesar de que haya espejos en los baños no podía observar mi reflejo, por ser lo que soy...
Salí del baño y entré en mi papel de siempre. Todas las chicas me volteaban a ver, haciéndome ojitos o sonriéndome, a otras casi se les caía la baba; yo les sonreía y les guiñaba el ojo también, pues tengo que hacerlo, no es porque me gusten todas. Lo hago por una razón más específica.
Pero curiosamente hay solo una chica en toda mi vida que nunca me ha hecho ojitos, nunca se me queda viendo, y mucho menos me presta atención; es como si yo fuera cualquier chico para ella y no el chico más guapo de la escuela que todos dicen que soy. Debería molestarme o intentar gustarle también, pero la verdad es que se siente bien que alguien me vea normal.
Más tarde tuve la aburrida e innecesaria clase de historia, odio escuchar al profe de historia hablar y hablar de cosas que sinceramente no me importan, sé que fueron importantes pero no me interesa saber. Y para cagarla más nos dejó tarea en equipo para FIN DE SEMANA, odio que dejé tarea para fin de semana; se nota que no nos quiere ver felices.
Lo interesante es que me tocó con ella.
Cuando se enteró de que deberá trabajar conmigo; ¡volteó los ojos!
¡¿Sabe cuántas chicas se morirían por estar conmigo y ella desprecia ese regalo de Dios?!
Vaya chica.
Me acerqué a ella para hablar del trabajo.
Hola linda. - Le dije-
No me llamó linda, soy Lydia, pero hola. - Me dijo con un tono molesto para después suavizarlo-
De acuerdo... ¿Iremos a tu casa o a la mía para hacer el trabajo? - Dije apenado-
A la mía. - Dijo sonriendo- Te espero en la salida para irnos, no te tardes con tus chicas. - Se fue-
Fuimos a su casa, ella hizo casi todo el trabajo, es muy inteligente. Yo sinceramente no tenía mucha energía, tenía hambre y traté de que esto terminará lo antes posible, pues cuando tengo hambre; me pongo algo agresivo, no es que yo quiera, es mi naturaleza. Pero cuando más me quería ir, parece que a ella le cambiaron las tuercas y me invitó a quedarme a jugar juegos de mesa.
¿Entonces te quedas? -Me dijo mientras me miraba a los ojos y sus manos entrelazadas detrás de su espalda-
Me encantaría pero, tengo que ir a casa para comer. -Le dije apenado-
Mi mamá te puede dar la merienda, no te preocupes por eso. ¡No tengas pena! - Dijo amablemente-
Es que yo no como comida... Yo bebo sangre, soy un vampiro... Y necesito irme ya, no me quiero poner agresivo contigo... Lo lamento. -Dije apenado-
Oh... Bueno, yo podría ofrecerte de mi sangre si deseas, no tengo problema con ello. - Dijo sonriéndome-
¿De verdad harías eso por mí?, ¿por qué tan repentinamente? - Le dije girando mi cabeza hacia mi hombro derecho con una ceja arriba-
Claro, obvio no me lo tomes a mal, lo hago porque lo necesitas. - Me dijo-
La tomé del brazo cautelosamente y la mordí. Nunca había probado una sangre tan cálida y dulce, mi padre dice que solo las personas de corazón puro tienen la sangre así.
Pasé la tarde jugando con ella, no creí que eso pasaría pero es una chica agradable; no es como las demás, ella no me coquetea ni se me encima. Eso... Me agrada.
Creo que por primera vez tengo una amiga de verdad y sincera, nadie más me había dejado tomar su sangre y menos con aquella amabilidad.