Capítulo 1
| BREAK |(capítulo único)

Hyukjae caminó a paso apresurado, dejándome atrás. Intenté alcanzarlo mientras me disculpaba con el staff que se cruzaba en mi camino. Hyukjae llegó a nuestro camerino y entro sin mirar a nadie, corrí de prisa para alcanzar a entrar antes de que cerrará la puerta.
--Hyuk...-- le dije agitado, cerrando la puerta.
Hyukjae estaba inclinado sobre una mesa, con la mirada gacha y las manos aferradas al bordillo de la mesa. Su cuerpo tenso como un alambre, sus venas marcadas sobre sus pálidos brazos que ejercían fuerza en su agarre. Sus nudillos blancos y tensos sobre la madera. Sabía que estaba soportando el coraje para no estallar aquí. El sudor le empapaba su cabello azabache y las gotas caían recorriendo su cuello hasta perderse en su camisa blanca, empapando su espalda y fundiendo la tela trasparente como una segunda piel sobre su piel.
Me mordí el labio y a tientas alcance la manija de la puerta para ponerle seguro.
--Hyukjae-- repetí con cautela, avanzando un paso más hacia él.
Brincando de susto cuando Hyukjae se giro tan repentinamente a mirarme.
Tenía esa mirada; dura, fría y hechizante. El pecho inflado y agitado. Las venas marcadas en sus brazos cuando apretó sus puños a sus costados. Entonces me miró fijamente y mi cuerpo tembló de anticipación.
Sabiendo descifrar su mirada cargada de frustración, coraje y... deseo...
Sabiendo que él sabía lo mucho que esa mirada me calentaba, me tentaba y me drogaba a caer en su más puro instinto animal y salvaje. Sin importarme nada ni nadie más que él y yo. Como si estuviera dentro de un hechizo, avance hacía él. Hacía esa mirada que me prometía...
Un espasmo caliente y ardiente me recorrió el cuerpo entero, deteniéndose bajo mis calzoncillos. Hyukjae entrecerró sus ojos y paso su lengua lentamente por sus labios abultados, húmedos y rojos como una fresa. Sin quitar su mirada de depredador sobre mí, avanzo la distancia que nos separaba, tan lentamente, como un cazados asechando a su presa. Con el sigilo necesario para que su presa no escapara. Sonreí de lado. Pensando << Ay Hyukjae, como si yo quisiera escapar >> Así que espere con anticipación y el cuerpo ardiendo a fuego lento. Levante una ceja, mirándolo impaciente. Estábamos tan cerca y aún así no era suficiente para mi.
Porque sabía que él necesitaba de mí. Necesitaba que cediera el control ante él. Por eso no me sorprendió cuando terminó con la distancia entre nosotros al enterrar sus dedos tensos en mi cabello y tomo un par de mechones de mi cabello castaño oscuro con tanta agresividad para levantarme el rostro a su altura e impactando sus labios contra los míos en un beso demandante, húmedo y agresivo. Gemí cuando sus perfectos dientes mordieron mi labio superior y lo jalaron hacía él, llevándome con él a su encuentro.
En sus brazos cedí el peso de mi cuerpo y mente, solté el control. Me sometí a sus caricias, a sus besos, a su mirada hechizante y caliente, a su pasión.
Me alejo de sus labios, agitado. Pego nuestras frentes. Nuestras respiraciones agitadas se mezclaron, nuestras manos ansiosas se buscaron. Hyukjae sonrió de lado, sin dejar de devorarme con su mirada fría. Sus dedos tomaron con más fuerza mi cabello y me empujaron más, si era posible, a su rostro tenso. Demandando otro beso húmedo y profundo, imponiendo su cuerpo sobre el mío y doblándome en su brazo que me sostenía con fuerza y sus dedos se enterraban en mi cintura.
Dimos pasos trastabillados hasta que mi espalda choco contra la puerta y la madera retumbo sobre mi piel y nuestros gemidos, por el golpe seco. Me aferré a su camisa, arrugándola entre mis dedos. Dejándome abrazar por su cuerpo caliente sobre el mío.Al verme acorralado me soltó y sus manos, rápidas y ágiles, tomaron mi camisa y la sacaron desesperadamente del pantalón, con agresión en sus dedos ansiosos la desabotonaron, sus uñas rasguñando mi pecho. Eche la cabeza hacia atrás, mordiéndome los labios para no soltar ningún sonido. Porque sabía que esto que estábamos haciendo era peligroso. Que el staff detrás de esta puerta donde estaba acorralado pasaba de un lado al otro y fácilmente podrían escucharnos. Un ruido extraño, un gemido y estaríamos acabados. Nos descubrirían. Pero cómo detenerlo si me necesitaba tanto. Si quería complacerlo tanto. Que sacará su coraje en cada beso, en cada caricia, en...
En tomarme de la nuca con fuerza, mirarme profundamente con sus pupilas dilatadas, sus dientes mordiendo sus labios, con expectativa y pasión. No dijo nada, y tampoco necesite que lo hiciera. Yo era suyo. Estaba a su merced. Y Hyukjae lo sabía.
Era de su propiedad. Estaba aquí pura y meramente para su placer.
Caí de rodillas delante de él. Mis manos ansiosas y con mi mirada hambrienta sobre la suya, desabotone su pantalón y compartiendo una sonrisa traviesa, le baje su pantalón junto a sus calzoncillos hasta la altura de sus muslos pálidos. Hyukjae levanto una ceja, y su mano me acaricio la mejilla, sus labios me susurraron “te amo” le respondí con un guiño antes de perder mi mirada, mi rostro y mi boca en su erección, tomándola en una sola bocanada. Hyukjae tenso sus dedos sobre mi nuca con tanta fuerza que gemí de dolor y placer sobre su miembro dentro de mi boca.
Duro y ancho, llenándome. Hyukjae pronto tomo el control. Embistiendo mi boca con agresión y desesperación, sus dedos empujando con fuerza desmedida. Ahueque tanto las mejillas como pude, trague tan profundo como me permitía, di arcadas y las lagrimas brotaban de mis ojos hasta mis mejillas y mi cuello. Intentando desesperadamente tomar todo de él, llegar lo más profundo de mi garganta. Quería su sabor en mi lengua. Sentir como se endurecía, como palpitaba sobre mi lengua. Disfrutando del sobre esfuerzo que hacía en no soltar sonido alguno. En los gruñidos que quedaban atascados en sus labios hinchados.
Disfrutaba verlo gozar y agonizar al mismo tiempo. Sus dedos sobre mi nuca exigían más. Más profundo. Más rápido.
Me estaba consumiendo por su pasión, mientras que el se consumía por el calor de mi boca sobre su pene. Lamí sin piedad. Succione profundo hasta tener arcadas. Repase mis dientes con tortuosa lentitud. Saque lentamente para tragar de una sola estocada. Hundí mis manos en sus nalgas. Ayudando a su empuje en busca de más profundidad.
Lo podía sentir... Estaba por terminar. Estaba en su límite y lo quería... ¡Quería su sabor en mi boca!
Acelere mis movimientos, ahuecando mis mejillas y ejerciendo presión en su pene dentro de mi boca. Masaje con una mano sus testículos. Podía sentirlo tan cerca... Estaba a punto de... Cuando Hyukjae saco su pene de mi boca con un jalón en mi pelo y levanto mi rostro hasta que nuestras miradas se encontraron. Su rostro estaba rojo, sus pupilas dilatadas y profundas, su pecho subía y bajar a un ritmo acelerado, sus manos temblorosas me tomaron de los brazos suavemente y me ayudaron a levantarme, una vez más me hizo chocar contra la puerta. Acaricio mi pecho desnudo y agitado, recorrió mi piel hasta mi cuello donde cerró su mano en un ligero apretón, y pego mi nuca a la puerta. Me sentía sofocado, eufórico, caliente y necesitado. Dibuje un puchero triste y decepcionado que gritaba “¡Quería que te vinieras en mi boca!” y por su sonrisa supe que él lo sabía también.
--Donghae -- me llamó, su voz ronca sobre mis labios, rozándolos.
Recorriendo con sus labios mis labios, tortuosamente. Le dio un beso esquimal a mi nariz. Acaricio mis mejillas con sus labios abiertos, llevándose las huellas de mis lágrimas hasta subir a mi oído, dónde deposito un dulce beso y me susurró:
--Te voy a hacer mío, aquí y ahora. Te voy a coger tan duro que no podrás evitar gritar... y todo el staff que camina afuera de esta habitación, todos esos imbéciles -- recalcó la ultima palabra, y mordió mi oreja -- sabrán que eres mío... Lee Donghae ¿Eso quieres? ¿Qué te coja aquí mientras nos oyen allá afuera, bebé?
Temblé, aferrándome a su pecho y arañando su piel lechosa. Jadeando cuando su otra mano tomo en un puño mi erección sobre el pantalón.
--Duro...Sin piedad -- repitió lentamente -- tan profundo como tanto te gusta... Hasta llenarte... Hasta marcarte como mío Donghae.
Gemí sobre sus labios, deshaciéndome en sus brazos. Su calor. Su mirada. Su mano apretando mi erección. Hyukjae me consumía. Me estaba quemando y de mi quedaban cenizas de promesas llenas de placer. Asentí en silencio y me aferre a él, mis manos se anclaron a su pecho en rasguños débiles. Hyukjae sonrió de lado, y negando si decir nada, tomo una de mis manos con su mano libre y la subió sobre mi cabeza, para después hacer lo mismo con la otra. Y mirándome fijamente, retándome a someterme ante él, junto mis manos sobre mi cabeza y las encerró en su puño. Con fuerza y estirándome, levantando levemente mis pies del piso cuando su otra mano me apretó el pene.
“Por Dios... Hazlo ya Hyukjae... Por Dios” imploraba mi mirada llorosa, mi cuerpo caliente y mi pene palpitante. Y como un sediento de placer, le ofrecí mi cuello. Hyukjae paso la punta de su lengua húmeda por toda mi piel expuesta, desde mi mandíbula, mi oreja, mi cuello, mi pecho. Apretando más su puño sobre mis manos y mi erección en un lento y muy tortuoso vaivén. Mordí mis labios, para evitar soltar algún sonido y ser atrapados.
Hyukjae dejo ir mis manos para poder agacharse, pero yo las mantuve ahí, tensas sobre mi cabeza. Estirado lo más que pude. Y baje mi mirada con expectativa de ver lo que seguía. Su lengua traviesa me recorrió y mojo la piel de mi cuello y pecho hasta uno de mis pezones. Dónde soplo para después tomarlo entre sus dientes con un mordisco placentero.
--Ahhhj...
Lo sentí sonreír sobre mi piel antes de tomar mi pezón entre su boca y succionarlo, morderlo y rodearlo con su lengua. Sentía que me desvanecía cuando sus dedos ansiosos abrieron mi pantalón y rozaron la dureza y la humedad de mi pene.
--Hyuk...--suplique cuando sus labios hicieron lo mismo con mi otro pezón.
Sus manos desesperadas bajaron mi pantalón junto con mi bóxer. Sus labios succionaron la piel de mi pecho con tanta fuerza. Que apreté los ojos y mordí mis labios para no gritar. Pero quería más, mucho más. Deje caer una de mis manos para aferrarme a lo primero que encontrará. Su cabello entre mis manos mando chispas de desesperación a todo mi cuerpo. Ejercí fuerza para empujarlo más abajo, más cerca, para que sus labios tomaran todo de mi, pero su mano tomo la mía suavemente y la aparto al tiempo que se levantaba y daba un par de pasos atrás.
Lo miré perdido y anestesiado. ¿No se acababa aquí, verdad?
Volvio a sonreír, adivinando mis pensamientos. Que fácil era comunicarnos sin palabras. Siempre me maravillaba esta conexión entre nosotros dos. Apenas pude sonreírle enamorado. Mientas que él me miro de arriba abajo y de abajo hacía arriba. Mordiéndose los labios carnosos y rojos... muy rojos. No pude evitar lamer los míos, con antojo de tener los suyos entre mis dientes y recorrerlos con mi lengua.
Deje apoyado mi peso sobre la madera y lo mire con los ojos entrecerrados y nublados de pasión.
--Desnúdate -- dijo ronco y firme.
Trague saliva y mis manos temblorosas y adoloridas, siguieron su orden. Me deshice de mi camisa, con mis pies me saque los zapatos y baje mi pantalón y el bóxer hasta mis tobillos, todo bajo la atenta mirada de Hyukjae, que me estiro una mano cuando me erguí. Se lo que quería, sé lo que lo volvía loco. Sonreía ladinamente y me agache lo suficiente, moviendo de más mi culo desnudo cuando em agache y cuando me levante, y sin pudor le ofrecí lo que quería. Tomo en sus manos mis bóxer y se los llevo a la nariz, aspirando profundamente con los ojos cerrados.
--Delicioso-- remarco letra por letra, mientras abría los ojos y daba pasos lentos hasta mí -- Delicioso y sabroso -- recorrió con la punta de sus dedos mis costillas, haciéndome temblar --Ahora...
Su voz autoritaria y ronca, sus manos apenas rozándome, su rostro inclinado hacia el mío, sus labios a centímetros de mí, su mirada nublada de placer fija en la mía.
--De frente a la puerta. Manos sobre la puerta. Y culo parado, Donghae -- ordeno.
Un espasmo de electricidad caliente me recorrió desde los dedos de los pies hasta mi cabello. Hice lo que me pidió, tragando saliva al sentirlo detrás de mí pero no lo suficiente para tocarnos. Mis manos arañaron la madera de la puerta. Escuché ruido a mis espaldas, y pensé que seguramente estaba terminando de desnudarse para estar piel con piel. No tuve que pensar mucho para sentir la suavidad y el calor de su cuerpo fundiéndose con el mío. Sus manos apretaron mi cintura y me echaron hacía atrás, hasta pegarme las nalgas a su pelvis. Sus vellos púbicos me hicieron cosquillas en las nalgas. Y su erección sobre la raja de mis nalgas me erizaron la piel, en anticipación. Sus labios húmedos me besaron la nuca y bajaron por mi espina dorsal, por mis costillas y por mis nalgas.
Hyukjae quedo de rodillas detrás de mí.
Mordí con más fuerza mis labios, apretando mis ojos cuando sentí sus dientes sobre mis nalgas en pequeños mordiscos hambrientos, en sus manos apretándomelas y abriéndomelas.
-- Hyukjae -- grite e inmediatamente me cubrí la boca con una mano mientras me sostenía con la otra sobre la puerta.
La lengua de Hyukjae rodeo mi entrada, humedeciéndola y preparándola. Embistiéndome con la punta. ¡Volviéndome loco! Hyukjae profundizo sus estocadas abriéndome las nalgas y empujándose más en mi interior. Parecía que no era suficiente para él. Mi pene necesitado goteaba presemen, lo sentía palpitar y endurecerse. Quería tocarme pero sabía que eso molestaría a Hyukjae. Me aferré a la puerta con mi mano libre y la otra la apreté en mi boca, mordiendo la piel de mi palma. Hyukjae se aseguro de tenerme bien abierto para él. Dando un par de besos a cada nalga torturada, se levantó y me abrazó con una mano.
Sus labios se pegaron a mi cuello. Nuestras respiraciones agitadas. Nuestros pechos acelerados. Su mano tomo mi pene duro y húmedo, acomodo su pene entre mis nalgas y comenzó a simular estocadas, en un vaivén de subida y bajada.
-- Quiero escucharte -- susurró en mi oído -- Quiero que me digas que lo quieres tanto como yo... Dímelo, Donghae... -- exigió con voz dura -- Pídeme que te coja aquí... ahora... Así... ¡Exígemelo! -- grito, dando una embestida fuerte y pegando mi cuerpo a la puerta.
Asentí sobre la madera de la puerta. Pegando mi mejilla a la madera. Temblando en sus brazos. Y sintiendo la punta de su pene rodeando mi entrada, con tortuosa desesperación. Lo quería. Lo quería tanto y más que él. Sabía que había venido aquí para ayudarlo, pero ahora quien necesitaba ayuda era yo. Porque lo necesitaba tanto en mi interior. ¡Te necesito tanto dentro de mí, Hyukjae! gritaba mi cuerpo y mente.
-- No te escucho, bebé ... --me advirtió, acelerando su vaivén.
--Hyu... --dije sin aliento, en voz muy baja.
Hyukjae detuvo sus movimientos y me apretó la cintura, levantando mis nalgas más cerca de su pene duro.
--¡Dilo! --grito tan alto y demandante, sin importarle quien nos escuchara afuera.
--Nos van a escuchar... -- murmuré con agonía.
-- No me importa -- dijo secamente, con rencor -- Que nos escuchen... que sepan como te hago mío una y otra y otra y otra vez. Que sepan cómo gritas mi nombre. Que soy el único que puede tocarte así. Amarte así. Llenarte así. Dilo, Donghae -- metió la punta de su pene y lo saco tan rápido que pensé estarlo imaginando.
Negué en silencio, llorando de placer sobre la puerta.
-- ¿No lo quieres? -- me cuestiono, pasando lenta y tortuosamente la punta de su pene sobre mi palpitante entrada -- ¿No quieres sentirme muy profundamente dentro de ti? ¿No quieres que te llene, Donghae?
¡Oh Dios! Hazlo... ¡Solo hazlo, carajo! Maldita sea, Hyukjae.
Me rendí.
Pegue ambas manos a la puerta, abrí más mis piernas cuando su mano volvió a tomar mi pene y comenzó a subir y bajar con rapidez.
-- Hyuk.... Aaaaaaaahhhhhhh.
-- ¿Qué pasa, bebé? ¿Quieres esto? -- metió la punta de su pene y la saco -- ¿Lo quieres? ¿Lo necesi..?
-- ¡Hazlo! -- grite al borde de la locura, con desesperación, dolor y sin cordura. Que nos escucharan, que nos atraparan, no me importaba. Maldita sea, no me importaba nada más que ser penetrado, llenado por Hyukjae. -- Cógeme, Hyukjae. --chille -- Lléname y recuérdame que soy tuyo... Solo tuyo. Te necesito... -- Me incline más sobre la puerta y sobre Hyukjae, dejando el culo al aire, abierto para él, aferrando las plantas de los pies al piso frio y me lleve ambas manos hacia atrás para abrirme las nalgas yo mismo y que Hyukjae viera lo necesitado que estaba por él, que viera como palpitaba mi entrada en su búsqueda -- Necesito sentirte dentro de mí, muy profundo. Necesito que me llenes. Por favor, Hyukjae-- solloce, mirándolo sobre mi hombro -- por favor...
Fue como pasar del infierno a elevarme al cuelo cuando me penetró de una sola estocada. Grite su nombre y me aferre a la puerta mientras él se aferraba a mi cintura para entrar y salir sin piedad de mí.
Hyukjae sin soltarme ni salirse, me irguió y nos dio la vuelta, juntos caminamos torpemente hasta frente del tocador. Dónde me coloco de frente al espejo. Nos reconocí. Sudorosos. Despeinados. Con las pupilas dilatadas. Nuestros pechos agitados. Mis lágrimas mojando mis mejillas. Mis labios rojos y torturados. Sus labios hinchados y húmedos. Su piel roja y sus venas marcadas en su cuello y sus brazos. Éramos tan perfectos, así... unidos como uno solo.
Hyukjae me echo el pelo hacía atrás, me sonrió y me ayudo a acomodarme. A tomarme con fuerza de la mesa del tocador para inclinarme lo suficiente de cadera para abajo y abrió un poco más mis piernas. Para tener el ángulo perfecto de nuestros cuerpos unidos. Y tragando saliva y guiñándome un ojo cuando nos encontramos en nuestro reflejo, sin medida ni piedad Hyukjae volvió a penetrarme duro y profundo. Una y otra y otra vez. Gimiendo sobre mi nuca, arañándome las caderas, apretando mis nalgas. Busque desesperadamente algo que callara mis gemidos. Tome una cosmetiquera y la mordí con fuerza, dejando que mis ojos se empaparan de lágrimas y fueran ellos los que chillaban mi placer. Hyukjae tomo mi pene y me masturbo al ritmo de sus estocadas, apretándolo, subiendo y bajando rápido.
Ya no podía retenerlo más. Lo podía sentir en mi vientre, en mi pene contrayéndose, en mi cuerpo tensándose.
--¡Hyukjae! -- grite, desvaneciéndome de cintura para arriba y sobre el tocador, cuando el orgasmo mojo mi pene y la mano de Hyukjae, goteando al piso.
Hyukjae se aferro a mi cintura y sosteniéndome, con medio cuerpo recostado incómodamente sobre el tocador, entro tan profundo en mí que podía sentir sus testículos chocando contra mis nalgas. Grite sobre la mes, con la baba sobre mis comisuras y las lágrimas mojando mis mejillas.
-- Me... Vengo... -- gruño, enterrándose entre mis nalgas y mordiendo mi espalda.
Lo sentí llenándome. Y pude suspirar de gusto. De sentirme en el paraíso al ser marcado con su olor, su esencia, sus caricias, sus besos, su saliva y su calor.
Hyukjae me tomo en sus brazos unos minutos después de mantenernos unidos y en silencio, regulando nuestras respiraciones y recuperando las fuerzas. Nos llevo al sofá más cercano y se sentó para después colocarme sobre su regazó de lado. Me acaricio el cuerpo entumecido lentamente. Me echo el cabello sudado y despeinado para atrás. Y limpio suavemente mis lágrimas.
-- ¿Estás bien, cariño?
Asentí sin fuerzas para hablar. Y me acorruque sobre él, adormilado y satisfecho. Mientras sentía nuestros pechos agitados, buscando estabilidad y nuestras respiraciones aun descompasadas mezclándose en el silencio del momento íntimo. Hyukjae me dio un beso en la frente, y echo su rostro hacía atrás. Cerró los ojos en busca de la calma con respiraciones lentas. Sin soltarme y sin dejar de acariciarme.
Nuestra burbuja se rompió cuando tocaron con fuerza la puerta. Los dos miramos con miedo hacia la puerta. Nuestros corazones volvieron a agitarse, nerviosos.
--¡Los quiero en cinco minutos en el set de grabación! -- grito Leeteuk del otro lado de la puerta.
Los dos soltamos la respiración contenida, los nervios se esfumaron y volvimos a relajarnos. Hyukjae sobre el sofá y yo en sus brazos. Lo dos nos miramos con una sonrisita cómplice. Guardamos silencio para mantener la vibra de nuestro momento intimo, cuando escuchamos de pronto:
--Bastardo... Hyukjae debería controlar sus instintos carn...-- Bufó y soltó una risotada la voz de Heechul -- ¡Oye! -- se quejo, esta vez molesto. Después volvió a soltar una carcajada que acompaño Shindong.
-- Yesung ya puedes quitarte los audífonos -- escuchamos decir con fastidio a Kyuhyun.
-- Ya basta --volvió a hablar Leeteuk -- Vamos -- aplaudió -- Los quiero a todos en sus lugares. Vamos, vamos -- repitió en voz autoritaria -- ¡En cinco minutos Donghae y Hyukjae! No quiero que me obliguen a regresar por ustedes. -- Volvió a gritarnos, sobre la puerta cerrada.
--Es mejor que prepares tu cartera, Hyukjae -- Grito Siwon pegado a la puerta -- Hoy invitas la cena de todos... ¡De todos! --Amenazo, riéndose.
--¡Vamos ya! --escuchamos que grito molesto Leeteuk.
Me volví a acorrucar en los brazos de Hyukjae. Importándome poco lo que acababa de pasar y la amenaza de Leeteuk y Siwon. Oculte mi rostro sonrojado y sudado en su cuello y aspire profundamente su aroma. Su mano me sostenía de la cintura mientras la otra pasaba lentamente por mi muslo desnudo que estaba sobre sus piernas. Cinco minutos bastaban para calmarnos.
Levanté mi rostro para mirar a un adormecido y más tranquilo Hyukjae. Ahí estaba. Su mirada dulce y tierna. Llena de la adoración que me tenía. Y brillando de amor por mí. Le sonreí suavemente, junte nuestras frentes y acaricie su mandíbula con la punta de mis dedos.
Sonreí un poco más.
-- Yo también te amo.
Sellamos nuestras palabras con un beso tranquilo, suave y amoroso.
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