Shingeki no Kyojin - Fanfics +18

Summary

Fanfics de distintas parejas de SNK. Si no te gusta una pareja, no leas. Contenido +18

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Levi x Eren

El sonido de sus pisadas retumbaba cada vez que bajaba un escalón. La humedad se filtraba por las paredes y le hacía sentir la piel pegajosa, como si el ambiente se pegara a su cuerpo como una segunda piel. El frío le calaba los huesos y tuvo que taparse la boca con un pañuelo para aplacar el nauseabundo olor a sótano cerrado.

Pasó por delante de las celdas vacías hasta llegar a la del final del pasillo. Paró frente a la reja y observó el cuerpo, sujeto por cadenas, de Eren en el centro de la habitación. Su mirada reflejaba un rencor intenso que le provocó un escalofrío. La insolencia del chico hacía que le picase las manos. Quería provocar lágrimas en esos ojos desafiantes. Hacer sangrar esa boca atrevida. Tuvo que apretar la mandíbula para no suspirar.

—Oi, Eren. –El aludido levantó la cabeza, pero no dijo nada.– ¿Te diviertes aquí abajo?

No obtuvo respuesta. Parecía que el chico quería desafiarle.

Sacó de su bolsillo la llave de la celda. El chirrido de la puerta al abrirse hizo que el cuerpo de Eren se tensara. Cerró tras él, volviendo a guardar las llaves en su uniforme.

—¿No vas a decir nada? Estabas muy hablador antes en el juicio.

—¿Y darle otra oportunidad para golpearme? Prefiero mantener la boca cerrada, heichou.

Ahí estaba, de nuevo, esa insolencia que hacía que le picase la piel.

De un movimiento rápido, agarró el cabello de Eren y dio un fuerte tirón para hacerle levantar la cabeza y mirarle. Como el chico se encontraba de rodillas frente a él, fue sencillo lograr su cometido. La mirada dura de Eren contrastaba con la suavidad de su pelo. Apretó aún más el agarre hasta sacarle un quejido que le atravesó casi como un rayo, provocándole una sacudida en partes muy concretas del cuerpo.

—No ha perdido la oportunidad para atacarme, heichou.

La forma en la que Eren pronunciaba cada palabra se le clavaba como agujas en el estómago. La presión en sus pantalones se volvió casi insoportable, momento en el que se percató de que se encontraba completamente duro. Quería destrozar aquella boca y quería hacerlo ya.

Sentía el aliento caliente de Eren contra su entrepierna, tan cerca como estaba al encontrarse de rodillas. Sus ojos verdes bajaron desde su cara hasta el bulto que presionaba contra los pantalones de su uniforme. El chico se relamió los labios. Gruñó para camuflar el gemido que su garganta quería proferir.

—¿Ha venido hasta aquí porque me echaba de menos, heichou?

Eren acercó la cara hasta su dolorido miembro, frotándose contra él como una especie de gatito buscando mimos. Sus caderas actuaron solas, embistiendo contra la cara del muchacho en busca de liberación. Apretó los dientes, frustrado por las sensaciones que aquel niñato le provocaba. Estaba tan duro que dolía.

—Entonces, déjeme ayudarle.

Las cadenas que mantenían los brazos de Eren sujetos tintinearon a sus espaldas. Lo tomó como una especie de disparo de salida para soltarle el pelo y llevar las manos hasta el cinturón que mantenía sus pantalones sujetos. La desesperación hizo que le temblase las manos, lo que ensanchó aquella maldita sonrisa provocadora en la boca del chico. Iba a callarle. Ahora mismo.

De un tirón, se deshizo de todas las capas que mantenían preso su miembro. Su erección que mostró en toda su gloria, con la cabeza completamente hinchada y deseosa de ser probada. El aliento caliente le envolvió en menos de un segundo, haciéndole gruñir de nuevo.

—¿Quién está callado ahora, heichou?

—Cállate y abre la boca.

Se hizo de nuevo con el cabello moreno en un puño, obligándole a echar la cabeza hacia atrás mientras que su mano libre guiaba su erección hacia aquella boca insolente. Lejos de obedecer, Eren dio una lamida juguetona a su punta, soplando sobre ella.

«Joder…»

Su lengua bajo desde la base de su polla hasta la cabeza, rodeándola con la lengua con una lentitud que le hizo maldecir de nuevo. Le temblaron las piernas. Un segundo después, sintió la calidez y la humedad envolverle por completo. La succión le dejó sin aliento, haciendo que echase la cabeza hacia atrás, bufando. Retiró la cadera lentamente, haciendo que el frío del sótano chocase con lo caliente que estaba su miembro tras salir de aquella boca traviesa. El choque de temperatura era exquisito.

—Mierda…

Volvió a embestirle la boca. Sentía las succiones, la lengua contra su carne dura como una roca. Y justo frente a él, los ojos vidriosos de Eren. Sus mejillas sonrojadas, el gesto de dolor por la fuerza con la que le sujetaba el pelo. Necesitaba más. Comenzó a mover sus caderas para follarse su boca. Los sonidos húmedos y cachondos comenzaron a rebotar por las paredes de piedra.

—Esa maldita boca tuya…

Sujetó la cabeza de Eren con ambas manos, clavando las uñas en su cráneo. Quería ir más hondo, más profundo, hacia el interior de su garganta.

—¡Umfh!

Estaba muy cerca de correrse, por lo que se vio obligado a sacar su miembro del interior de aquella trampa carnosa y resbaladiza. Su miembro estaba conectado a aquellos labios pecaminosos a través de un hilo de saliva. La visión de la boca brillante e hinchada hizo que su polla se sacudiera, deseosa de entrar de nuevo en ella.

Eren sacó la lengua, e inclinándose un poco más, comenzó a lamer sus bolas. Se metió una de ellas en la boca, succionando con fuerza y pudo jurar que iba a correrse.

—Si me soltara las manos… podría hacerlo mejor.

—Cállate.

Disfrutó del aliento caliente contra sus testículos. Separó sus piernas todo lo que sus pantalones, aún por las rodillas, le permitieron. Los golpes cortos y rítmicos contra sus bolas le arrancaron un gemido, teniendo que sujetarse la base del miembro para no correrse.

—Si tuviese las manos libres, podría usar su agujero. Follarle con los dedos…

La imagen de ser chupado por aquella boca traviesa, a la misma vez que era penetrado por los dedos de Eren le llevaron al borde. De un nuevo tirón, le hizo echar la cabeza hacia atrás, metiéndose en ella con una embestida que le hizo gemir con fuerza. Estaba muy cerca de correrse, el hormigueo crecía más y más mientras su cuerpo se tensaba. Eren chupaba con fuerza, como si quisiera devorarle.

—Sigue… Me corro…

Cerró los ojos mientras sus caderas impactaban una y otra vez contra el desafiante rostro de Eren. Su polla estaba muy dura. Sus jadeos y gemidos se hicieron cada vez más rápidos y altos. El sudor le bajaba por el cuello y la espalda.

Eren relajó aún más la garganta, haciendo que su polla se perdiera en las profundidades de su boca mientras era succionado con una fuerza que le quitaba el aliento. Su cuerpo convulsionó mientras se corría en ella. Le temblaron los muslos y las piernas. Tenía el cabello de Eren agarrado con tanta fuerza que podría habérselo arrancado. Solo fue consciente de que había gritado de placer por el quemazón en su garganta. Le zumbaban los oídos por la fuerza del orgasmo.

Sacó su miembro con lentitud, intentando recuperar el aliento en el proceso. Eren tragó su liberación con un ruido exagerado, pasándose la lengua por los labios hinchados al terminar, como si fuese el menú más delicioso que había probado.

Ni siquiera la fuerza con la que le había follado la boca le había quitado esa rebeldía al rostro, ahora sonrojado y jadeante, de Eren.

—Vuelva cuando quiera, heichou. La próxima vez me aseguraré de tener las manos libres.