Prólogo
Estoy cansada, por lo que no veo realmente la televisión. La encendí porque quiero disfrutar de la electricidad, mientras todavía tengo, y porque necesito algo de ruido de fondo que me haga un poco de compañía.
Sin embargo, el canal en el que lo dejé la última vez que lo apagué, es uno de esos de películas de bajo presupuesto, con tramas tan locas, que la realidad parece mejor que esa basura.
La bruja adivina que se encontraba en el mismo lugar que la protagonista, por casualidad o por obra del destino, está dándole su fortuna, cuando ella nunca se la pidió.
Le augura un futuro cercano, lleno de tragedias, peligros y decisiones, que debe saber tomar o podría empeorar su destino y le avisa que hay monstruos que la persiguen y que no descansarán hasta alcanzarla.
La mujer habla de forma exagerada y el atuendo de pitonisa estereotipada no ayuda, por lo que todo se ve demasiado ridículo para ser entretenido. Aun así, no he cambiado de canal porque no tengo ánimos, ni fuerzas.
Luego de que la empresa en la que trabajaba llevó a cabo una jornada de despidos masivos, debido a una fusión con una empresa más grande, seis meses sin trabajo me han dejado sin ahorros y con los inicios de una depresión.
Por lo que ya casi no me muevo cuando estoy en casa. Ni siquiera puedo dormir. Por lo que cambiar el canal no importa, porque las películas de bajo presupuesto ya no me molestan. Me siento tan apática.
Debería cambiarlo, porque estas cosas sí pasan en la realidad y es más terrorífico aún, ya que no quieres encontrarte con una bruja que pronostique que algún monstruo va a convertirte en su próximo objetivo.
Como esa pobre chica del centro comercial en ese país de otro continente, que salió en las noticias hace un mes. La pobre trabajaba tranquilamente en el centro comercial, cuando alguien entró a la tienda y puso su vida patas arriba.
No quieres eso, solo quieres vivir tu vida y que tu final llegue cuando seas muy vieja para recordar siquiera tu nombre. Pero es la realidad que vivimos y lo mejor es mantenernos alejados de ellos.
No es que todos sean malos, no es que no puedan convivir con nosotros, pero lo mejor siempre será mantener la distancia y evitar mezclarse.
No ayuda que algunos sean tan sobrenaturalmente atractivos. Intenta mantenerte alejada de alguien que exuda lujuria y se ve aún mejor que eso. Como un delicioso y jugoso filete para un vegano con dudas.
Afortunadamente, soy figurativamente una vegana con voluntad muy fuerte.








