Cómo domesticar al señor inocente

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Summary

Yeon-ho, que estaba falto de dinero, participó en un misterioso proyecto bajo el seudónimo de "B". Ese proyecto tenía un extraño sistema en el que se ganaban puntos cuando alguien daba una orden. Al principio, B no podía entender el significado de las órdenes que aparecían esporádicamente, pero poco a poco fue comprendiendo. Que eran cosas muy vulgares y obscenas... —¡Hic, mmm, ugh! No podía detenerse. Bajó la mano para tocar su pene erecto, tal como la orden indicaba. Lo sostuvo ocultándolo con ambas manos y lo movió, pero como si no aprobaran que lo estuviera ocultando, apareció un nuevo mensaje. [Hazlo mirando aquí -10.000p] B, al final, miró la pantalla y, sentado en el suelo, movió su pene con ambas manos. Sus nalgas, que se movían al mismo tiempo, estaban resbaladizas. El lubricante que no había podido sacar se filtraba en el interior de sus paredes. —Ah, uhm... La sensación pegajosa en el interior no era muy agradable, así que soltó una mano y volvió a introducirla por detrás. Frotó el interior para sacar el lubricante que goteaba del interior, y gimió sin querer por la presión de sus dedos. Aun así, la mano que movía su pene no se detuvo. —¡Hic, ah! Su mano se detuvo solo después de que se humedeció. El semen derramado salpicó también su cuerpo. Miró hacia abajo, a la lechosa sustancia que se había derramado incluso entre sus muslos. B jadeaba. Se dio cuenta tardíamente de su propio aspecto: habiéndose masturbado mientras movía una mano detrás. ¿Qué acababa de hacer? Sus ojos, con el enfoque nublado, se estremecieron. En ese momento, volvieron a aparecer letras, y levantó la cabeza de golpe con los ojos vidriosos. [Haz pis -50.000p] Solo quedaba un gran mensaje en pantalla. Esto es lo último. Solo pensó en eso. Solo tenía que terminar esto. En lugar de preguntar, B agarró obedientemente su miembro ya flácido. Rápido, tenía que terminarlo rápido. En un instante, el suelo se humedeció. —Ugh, hmm... Solo después de ver el suelo empapado, sintió que podía respirar correctamente. Temblaba de pura vergüenza y humillación. No podía moverse en absoluto.

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Capítulo único

[Expresamos nuestro agradecimiento al Sr. B por participar en este proyecto.]

Una frase sencilla apareció en la pantalla. ¿El modo de dirigirse a uno era por el nombre de la habitación? El hombre estaba arrodillado frente a una tablet que yacía solitaria en el suelo y, con el dedo, deslizó hacia arriba sobre la pantalla. Al bajar la vista, aparecieron letras pequeñas. Eran frases que le resultaban familiares.

Allí estaban escritas las mismas instrucciones que leyó cuando se unió al proyecto.

[1. Este proyecto respeta en todo momento la libre voluntad de los participantes.

2. El participante acumulará puntos según el grado de cumplimiento de las órdenes del proyecto. Los puntos acumulados serán depositados en la cuenta bancaria del participante en el momento en que finalice el proyecto.

3. El participante puede rechazar las órdenes.

4. El participante podrá retirarse en cualquier momento si lo desea.

4.1. En tal caso, no podrá volver a participar en el proyecto.

4.2. En tal caso, el proyecto finalizará tras un período de gracia de 3 días. Durante este tiempo, el participante no deberá seguir ninguna orden del proyecto. No se realizará ningún cálculo de puntos durante ese período.

5. No hay objetos en la habitación que puedan dañar al participante, y el participante tampoco puede poseerlos.

Nada puede hacerle daño al participante. Ni siquiera el propio participante.]

Incluso leyéndolo de nuevo, era una frase cargada de significado. Tocó la última oración repetidamente con el dedo. La pantalla se agrandó y encogió automáticamente, y entonces retiró el dedo.

Acto seguido, B miró a su alrededor. La habitación estaba completamente vacía. Incluso las esquinas estaban recubiertas de un material similar a silicona, de esos que suelen instalar en las habitaciones de los niños pequeños. No entendía la razón de tanto cuidado, pero como decía que era para la protección del participante, lo aceptó sin tratar de comprenderlo del todo.

En la habitación limpia y ordenada, a pesar de no tener ventanas, circulaba aire fresco.

—Bueno, ¿qué importa todo esto? Solo tengo que cumplir con mi parte.

B solo había ido allí para ganar dinero.

Inclinó la cabeza de nuevo frente a la pantalla y pasó a la siguiente página. El diseño era igual de simple. Al igual que al principio, solo había palabras pequeñas sobre una página blanca.

[¿Desea comenzar el proyecto?]

Esta vez, pasó la página sin dudar.

El fondo blanco desapareció y en la pantalla solo se reflejó la imagen de B. Se puso tenso ante una situación tan desconocida. Tragó saliva. Permaneció arrodillado, pero enderezó la espalda y levantó la cabeza. Sin darse cuenta, apoyó los puños sobre sus muslos.

—Ah, buenos días.

Ante su rígido saludo, aparecieron un montón de órdenes. ¿Se podía siquiera llamar órdenes a aquello?

[Vaya, es un señor mayor -1.000p]

[Qué viejo -1.000p]

[¿Cuánto tiempo sin ver algo anticuado? jaja -1.000p]

[Jajajajajajajajajaja -1.000p]

Era el tipo de lenguaje que solo se usaba en internet. Mientras pensaba en eso, observaba la pantalla. Los mensajes que aparecían uno tras otro no contenían órdenes claras, pero aun así desaparecían solos y los puntos que aparecían a su lado se iban sumando automáticamente.

Tragó saliva involuntariamente. ¿Así es como se acumulaban los puntos desde el principio? No podía apartar la vista de los números que aumentaban en la esquina derecha de la pantalla. De repente, un mensaje mucho más grande que los anteriores cubrió la pantalla.

[Jaja, quítate la ropa. -50.000p]

A pesar del tamaño, el contenido era desconcertante. Era una orden extraña. Pero así decían las indicaciones: que podía rechazar las órdenes. Era la primera vez que aparecía algo parecido a una orden real, pero habló con voz dubitativa.

—Eh, um, lo rechazo.

Su voz sonó torpe y vacilante. La orden que había rechazado desapareció al instante.

[Por favor, agita la mano. -5.000p]

—¿La mano?

Levantó la mano de manera vacilante. En cuanto lo hizo, la indicación desapareció y se acumularon los puntos.

«¿De verdad funciona con cosas tan simples?»

Estaba lleno de dudas, pero en ese momento, los mensajes empezaron a sobreponerse y amontonarse sobre su propia imagen reflejada.

[¿No se va a desnudar? -10.000p]

[Date la vuelta -3.000p]

[¿Nos muestras el trasero? -30.000 p]

[Muéstranos el pene -100.000p]

—¿Eh? ¿Qué… qué cosa?

Preguntó horrorizado ante los mensajes que cubrían toda la pantalla. Eran textos de un tamaño que jamás había visto hasta ahora, y junto a ellos brillaban cifras de puntos igualmente descomunales. Por un instante, sus manos temblaron. ¿Cuánto era eso...? En el momento en que lo confirmó, sus ojos se abrieron de par en par.

Sin embargo...

Se mordió los labios y finalmente habló con voz temblorosa.

—Lo rechazo…

Era una orden totalmente indecorosa, indigna de una persona. Estaba tenso, temiendo que volviera a aparecer, mantuvo la boca firmemente cerrada y miró fijamente la pantalla; sin embargo, el mismo mensaje no volvió a salir. Soltó un suspiro. Y entonces, su cuerpo se estremeció ligeramente.

Ni siquiera él mismo podía entender el significado de ese suspiro que se le escapó en ese instante.

¿Era alivio? ¿O era decepción?

—Alivio, seguro.

B se dijo a sí mismo en voz baja. Claro que era alivio. Aunque la cantidad de puntos fuera enorme, lo que pedían era demasiado vulgar y obsceno. Incluso si la orden volviera a aparecer, la rechazaría de nuevo.

Pero la cosa no terminó ahí. En lugar de la orden desaparecida, quedaba otra instrucción. Estaba allí, sí... pero…

B miró la orden que permanecía en la pantalla. Aunque era más pequeña que las que acababan de desaparecer, seguía siendo lo bastante grande como para tapar el resto.

[¿Me muestras el agujero? -30.000p]

—¿Agujero? ¿Qué agujero?

Preguntó aturdido. Era una instrucción imposible de entender. No obstante, el mensaje desapareció silenciosamente. Su mirada se dirigió instintivamente hacia el contador de puntos, pero no había aumentado ni un solo punto.

…Parecía que quien había dado la instrucción la había cancelado.

Aquello le pareció bastante injusto. ¡Tendrían que explicarle qué significa eso para poder hacerlo! Él solo había preguntado a qué se referían, nada más.

[Qué frustrante -1.000p]

Aunque el mensaje que apareció era seco y cortante, los puntos aumentaron. La indignación le subió por dentro, pero al ver los puntos, sin darse cuenta se encogió.

—Es la primera vez que hago algo así, lo siento…

B era consciente de lo patético y torpe que debía verse. Pero desde que había entrado allí, todo era un misterio. Aunque quisiera hacer lo que ellos pedían, era imposible porque no lo comprendía. ¿Qué se suponía que tenía que hacer exactamente?

El ambiente estaba en silencio. No había nadie con quien desahogarse para calmar las emociones que se le agitaban por dentro. ¿Cómo iba a haber algo que le aliviara el ánimo en aquella habitación vacía, con solo aquella tablet? La ansiedad no hacía más que crecer. Ni siquiera sabía si estaba logrando controlar su expresión.

—Ugh…

El borde de sus ojos se calentó.

Lo único que podía hacer en aquel ambiente precario era preguntar a la pantalla que lo reflejaba.

—¿Podrían explicármelo?

B bajó la mirada y movió los labios con dificultad.

—Quiero aprender y hacer lo que me digan. Es la primera vez que participo en esto, de verdad... no sé absolutamente nada.

Al final, su voz se quebró y no estaba seguro de si sus palabras se habían entendido bien. Levantó un poco la cabeza para intentar repetir lo que había dicho en un susurro.

[Jajajajajajaja -5.000p]

[Jaja, qué divertido -5.000p]

Eso era lo que aparecía en la pantalla que observaba con cautela. Poco después, los mensajes desaparecieron y se convirtieron en puntos. Era una cantidad muchísimo menor a la que había perdido antes, pero le sirvió para sentirse un poco más tranquilo.

«Seguro que me han entendido. Al menos no me han regañado ni me han pedido que lo repita».

Sin embargo, el suspiro de alivio duró muy poco.

Las órdenes no paraban de aparecer. Más de la mitad de las instrucciones con alta puntuación eran incomprensibles. O más bien, no tenía claro si eran cosas que realmente se le podían pedir a un ser humano. La mayoría eran exigencias vergonzosas y humillantes.

Eran cosas tan vulgares que ni siquiera se atrevería a pronunciarlas en voz alta. No entendía porqué se las estaban ordenando a él.

Otras veces, las frases estaban incompletas y no podía entenderlas. Como ”muéstrame“, o ”eyacula aquí“. Pero era imposible saber qué era lo que tenía que mostrar o dónde tenía que hacerlo.

B no tuvo más remedio que mirar fijamente las órdenes que se derramaban como si estuviera en trance.

[Saca la lengua -10.000p]

—¿Eh?

También habían peticiones tan absurdas como esa.

B, con el rostro desconcertado, movió los labios y finalmente sacó la lengua lentamente. La orden desapareció y los puntos aumentaron.

[Abre más la boca -20.000p]

—Nehe…

Al intentar responder sacando la lengua, su pronunciación salió arrastrada. Aun así, los puntos subieron silenciosamente. ¿Su aspecto actual les resultaba ridículo?

O quizás…

¿Estaba teniendo algún tipo de malentendido?

Si dejaba de lado las órdenes incomprensibles y se detenía a pensar en lo que realmente le pedían, no podía evitar darse cuenta de cómo estaba siendo tratado.

A estas alturas, ya no podía ignorarlo.

Lo estaban tratando como si hubiera venido a vender su propio cuerpo.

B era un hombre común y corriente que se podía encontrar en cualquier lugar ahí fuera. No entendía qué podían esperar de ese cuerpo tan plano y poco agraciado. Por eso estaba convencido de que, sin duda, ellos estaban equivocados.

Su vista se nubló.

Por un momento sintió miedo de qué pasaría cuando se dieran cuenta de que sus expectativas, que ni siquiera sabía bien en qué consistían, eran imposibles de cumplir y que todo no era más que un error. Por eso, con una mirada aún más temblorosa, fijó la vista en la pantalla donde aparecían las instrucciones.

Los puntos aumentaban. Y entonces no pudo evitar pensar:

«¿Es esto lo único que esperaban?»

B metió lentamente la lengua.

Se escuchó una respiración. Dado que era la única persona en la habitación, sabía perfectamente de quién era. A pesar de ser algo obvio, le resultaba extraño. ¿Por qué sería? Sentía como si el aire que exhalaba no le perteneciera.

Tragó saliva con fuerza, intentando acallar el sonido de su respiración, mientras una nueva orden ocupaba el lugar de la anterior.

La instrucción escrita en letras grandes volvía a pedir que B se quitara la ropa.

Se mordió el labio inferior, llevándoselo hacia adentro.

No podía hacerlo. No se lo permitía. Pero, pensó:

«Aunque haya quienes pidan cosas vergonzosas, ¿no hay también quienes no lo hacen?»

Aunque fueran instrucciones que no entendía porque se daban, al menos era evidente que no lo veían de esa manera.

Sin duda, también tenía derecho a negarse, así que eso era suficiente. Así debía ser.

Poco a poco, las órdenes extrañas empezaron a disminuir.


Y así, B esperó las instrucciones también ese día.

Pero la pantalla estaba en silencio. Lo único que se reflejaba era la imagen de B, con la ropa pulcramente puesta. Nada más.

—¿Por qué? ¿Por qué no llegan instrucciones?

La pantalla permaneció en silencio. Un mensaje solitario apareció.

[Si no veo lo que quiero, ¿para qué te miraría? -1.000p]

—Pero, pero…

Se quedó sin palabras.

—Usted… está aquí….

Susurró B casi para sí mismo. Sus palabras, apenas un hilo de voz, se desvanecieron en el aire vacío. Miró hacia abajo y una nueva ventana emergió en la pantalla.

[¿“Usted”? Jaja. -1.000p]

¿Era el título el problema? Como él se lo señalaba específicamente, B movió los labios indeciso durante un momento. Y luego, sacó otro título que se le ocurrió con mucha dificultad.

—Entonces... maestro, ¿por qué está aquí?

[Ahora resulta que soy “maestro” -1.000p]

[Yo solo estoy aquí para ver hasta cuándo vas a seguir resistiéndote. -1.000p]

B se quedó mirando fijamente los mensajes que aparecían. Mientras lo hacía, un texto enorme cubrió toda la pantalla.

[Oye, quítate la ropa -50.000p]

Junto a la orden había una cantidad escrita. 50.000p. Era una orden que en algún momento había rechazado sin siquiera mirarla bien. ¿Acaso el precio era el mismo en ese entonces? ¿O había bajado el precio por no haberla cumplido? No lo sabía. Pero…

B se quedó mirando fijamente esa cantidad y luego llevó sus manos, que temblaban ligeramente, hacia su ropa.

—Necesito dinero. Realmente lo necesito.

Con la voz quebrada y a punto de llorar, empezó a quitarse las prendas una por una.

Una orden silenciosa apareció en la pantalla.

[Sabía que pasaría esto -10.000p]

—¿Hasta... hasta dónde tengo que quitarme...?

Sus manos, desabrochando botones, habían llegado hasta el esternón. La fina camisa se deslizó sin resistencia, dejando su pecho al descubierto. Su imagen se reflejó en la pantalla y, sobre ella, apareció un nuevo texto.

[¿Estás bromeando? Quítate hasta la ropa interior -1.000p]

—Qué… grosero.

Fue un murmullo que se le escapó sin darse cuenta. Entonces, los mensajes que hasta ese momento habían estado apareciendo inmediatamente como si le hubieran respondido, dejaron de aparecer por un momento.

—¿Eh?

Por un instante, la ansiedad hizo que sus manos se tensaran. Los latidos de su corazón se oían tan fuertes que parecían sacudir su cuerpo. Ante el silencio en la pantalla, se acercó lentamente. No será que…

¿No será que esta persona también…?

[Entonces, ¿no te la quitaras? -1.000p]

—Haah…

Soltó un profundo suspiro. Esta vez, pudo identificar claramente la causa. Eso era alivio. Aquel mensaje brusco y cortante fue lo único que necesitó para calmar sus nervios.

[Haces demasiadas preguntas, simplemente sigue las órdenes -1.000p]

[No le des demasiadas vueltas -1.000p]

Le alegró leer esas palabras, por absurdas que fueran. Resultaba irónico, teniendo en cuenta que seguía sin entender del todo qué era lo que querían de él.

[Finge que te cuesta, di que no puedes hacerlo, y así vas subiendo los puntos poco a poco para sacarnos más dinero -1.000p]

—¿Sacar... sacarles dinero...?

[¿Acaso no es lo que estás haciendo? ¿Todavía sigues fingiendo inocencia? -1.000p]

B se quedó jugueteando nerviosamente con los botones. Quería negarlo, decir que no era verdad, pero le aterrorizaba pensar que si se atrevía a contradecir a esa persona, esta desapareciera.

[¿Te la vas a quitar ahora? -1.000p]

Era otra persona. Alguien más había entrado al chat. La urgencia le hizo actuar con torpeza.

—Sí, sí.

Después de que sus manos resbalaran varias veces, finalmente consiguió abrir la camisa. Quizás por los nervios, la prenda se le escapó de entre los dedos y cayó al suelo. Después se bajó también los pantalones y, finalmente, metió las manos en la cintura de la ropa interior. ¿De verdad... tenía que quitárselo todo?

Miró la pantalla sin darse cuenta, pero nadie respondió. Solo escuchaba su propia respiración entrecortada. Su frente se arrugó involuntariamente y su rostro se fue sonrojando por la vergüenza. Volvió a mirar, pero la pantalla seguía en blanco.

«No, por favor. No puede ser que se hayan ido. No después de haber hecho todo esto».

¿Estará haciendo lo correcto? La ansiedad acumulada se agitaba dentro de él. Como era de esperarse, esto no iba a funcionar.

—Ehm, oiga…

No fue capaz de levantar la cabeza ni un segundo mientras se bajaba la última prenda y sacaba las piernas.

Estaba completamente desnudo.

[Enséñame el pecho -10.000p]

—¿Eh?

Abrió los ojos con sorpresa y luego miró a su alrededor con recelo. ¿No le habían dicho que obedeciera dócilmente las órdenes? Recordó eso y miró hacia abajo, a su pecho plano.

Ya tenía el pecho al descubierto, por supuesto. Aun así, ante la orden que le pedía que mostrara una parte ya expuesta, movió los labios sin saber qué decir. B miró alternativamente su pecho y la pantalla donde aparecía la orden, y luego levantó ambas manos para sujetarse el pecho por debajo, mostrándolo.

—A-aquí…

Movió ligeramente la punta de los pies y se inclinó un poco hacia adelante. Dudaba de si aquello estaría bien, pero pensó que al menos así se vería mejor. Solo después de inclinar el torso con timidez, los puntos subieron. En el momento en que vio el número aumentar, se le llenaron los ojos de lágrimas.

[Pellízcalo -10.000p]

—Ah…

Aunque le habían dicho que no preguntara tanto, no pudo evitarlo. Se mordió los labios que temblaban incontrolablemente, conteniendo el llanto, y preguntó con voz muy pequeña:

—¿Dónde debo pellizcar?

Mientras tanto, no dejaba de mirar la pantalla. Le aterraba pensar que podían irse o enfadarse. Se frotaba las manos, que estaban heladas, esperando una respuesta. Unos pocos minutos se le hicieron eternos.

[Los pezones -1.000p]

—¡Sí! ¡Sí, gracias…!

Estuvo a punto de volver a preguntar, pero se contuvo y apartó las manos de su pecho.

—Ugh…

B pellizcó su plano pezón tal como se le indicó. Sin embargo, no dejaba de mirar la pantalla con preocupación. La orden seguía allí. ¿Querían algo más? Pero sin que lo dijeran, era imposible saberlo. Movió los labios sin hablar. Continuó pellizcando con insistencia y luego frotó en círculos. Como no hacía más que pellizcarlos, le ardían y le dolían.

Mientras frotaba suavemente, miró hacia abajo con los ojos llenos de lágrimas.

Esperaba que no le pidieran que pellizcara con más fuerza. Le invadió la ansiedad. Sin embargo, la orden había desaparecido.

Suspiró aliviado ante una situación que seguía sin comprender.

[¿Y no vas a mostrar tu agujero de atrás? -10.000p]

—¿Cómo... Cómo dice?

Llevó las manos hacia su espalda.

Con ambas manos, agarró sus nalgas y las separó. Al intentar hacer algo que nunca había hecho antes, sus dedos le temblaban sin control.

—¿Se... se ve bien?

[Mira cómo le tiemblan las manos jajaja -10.000p]

[Me vengo -10.000p]

[Acércate más -10.000p]

—Sí, sí...

Dio pequeños pasos hacia atrás apoyándose sobre las rodillas flexionadas. Pero en esa postura, le faltaban fuerzas para mantenerse estable.

Finalmente, no pudo resistir más y su cadera descendió hacia el suelo. Aun así, hizo un esfuerzo sobrehumano por mantener los dedos separando su trasero. Era lo que le habían ordenado y no podía soltar sus manos.

Sin embargo, aunque estaba obedeciendo todo al pie de la letra, no podía ocultar la vergüenza que sentía.

Con las nalgas abiertas, bajó profundamente la cabeza. Aunque desde la pantalla no podían ver su postura encorvada, sentía cómo su rostro ardía y se ponía rojo. B echó un vistazo rápido hacia atrás. La pantalla estaba parcialmente oculta por su cuerpo, pero alcanzó a ver cómo los mensajes aparecían y desaparecían.

Movió el cuerpo con torpeza para ver mejor la pantalla.

Cuando movió los dedos, estos tocaron el borde de su agujero. Se estremeció.

[¿No tienes nada para meter? -5.000p]

—No tengo nada...

Su voz se apagó mientras se estremecía. Alejó poco a poco el dedo que había rozado el lugar. ¿Hasta cuándo tendría que hacer esto?

Siguió sosteniéndose las nalgas, esperando a que los puntos subieran. Las letras que cubrían la pantalla habían desaparecido ya. En su lugar, apareció una nueva orden.

B parpadeó. Sin darse cuenta, abrió la boca y dejó escapar un sonido de confusión.

—¿Cómo?

[Si no tienes nada, mete un dedo -100.000p]

¿Estaba leyendo bien? B tragó saliva. La punta de sus dedos temblaban violentamente. Aunque lo leyó de nuevo, la orden seguía siendo la misma.

Movió los labios, pero no pudo decir nada. Levantó la mano. Fue incapaz de introducir el dedo de inmediato; se quedó rozando la zona con indecisión hasta que, finalmente, cerró los ojos con fuerza y lo empujó hacia adentro.

—Ugh...

Esto era una auténtica locura.

La sensación de estar penetrándose a sí mismo le resultaba terriblemente extraña. La punta del dedo que había introducido temblaba, y eso hacía que las paredes internas se sintieran presionadas con más fuerza.

—¡Agh...!

Involuntariamente, su trasero se contrajo. No pudo evitar pensar que su propio aspecto era repulsivo. Le ardían los ojos. Su visión se nubló y se movió al compás de los temblores de su cuerpo.

Pero no podía detenerse. Entre la bruma de sus ojos, se escuchaban sus propios sollozos. Solo sentía dolor al introducir el dedo.

[Lo metes sin nada -1.000p]

—Pues... usted me dijo que lo hiciera —murmuró B con los labios temblorosos.

Quizás estas personas esperaban que B llorara. Si no fuera así, no tendrían porqué ordenarle hacer algo así, algo tan brutal y deshumanizante.

Sin poder levantar la vista, respiró con dificultad. Sin embargo, recordó que tenía que mirar la pantalla, así que, con la respiración entrecortada y temblorosa, obligó a su mirada a subir.

[¿No tienes lubricante ahí? -1.000p]

—¿Lubricante?

Movió la mirada de un lado a otro con los ojos llenos de lágrimas.

—¡Ah, sí, sí lo tengo!

Estaba a punto de quitar la mano, pero detuvo el movimiento y miró la pantalla. ¿Estaba permitido moverse por su cuenta? B movió los labios y preguntó en voz baja.

—¿Debo ir a buscarlo?

[Ve a buscarlo -1.000p]

Tenía permiso. Salió del campo de visión de la pantalla casi huyendo. Aunque solo se había liberado de estar frente a una pantalla, sintió como si pudiera respirar de nuevo. Aunque sabía que tenía que volver muy pronto.

B caminó con paso lento y pesado, tomó el lubricante y regresó frente a la pantalla.

El líquido frío cayó sobre sus dedos. El contacto repentino del frío le hizo estremecerse un instante, pero trató de no demostrarlo y llevó la mano hacia su espalda. Al principio no encontraba la entrada y solo frotó la zona alrededor.

—Ah.

Por fin lo encontró. El dedo resbaló y entró suavemente en la abertura ahora cubierta de lubricante.

—Mmm...

Era una sensación completamente nueva.

Bajo el dedo áspero, podía sentir las paredes y pliegues internos. Jamás imaginó que por dentro hubiera tantas arrugas. Ni siquiera había tenido curiosidad por saberlo. Realmente, ¿en qué momento llegó a esto?

[¿Qué haces ahí solo? Enséñame -10.000p]

—Sí, ya voy...

B se arrastró hacia atrás, presentando su trasero, y metió el dedo resbaladizo moviéndolo dentro. La sensación era diferente a la de antes y sus glúteos se convulsionaron y temblaron ligeramente.

Frotaba los pliegues con la yema del dedo mientras lo introducía, sintiendo cómo la carne apretaba y succionaba el dedo.

—Mmm...

Las contracciones involuntarias no eran algo que él controlara. Mirando la pantalla, con la otra mano se sujetó firmemente la redonda mejilla. No sabía si así se detendrían los temblores, pero sentía que el dedo penetraba más profundamente y su cabeza se inclinó sola hacia abajo.

Mientras respiraba de forma agitada y temblorosa, echó un vistazo a la pantalla, que ahora estaba limpia de mensajes.

Solo podía ver su propio agujero, húmedo y enrojecido, abriéndose y cerrándose alrededor del dedo. Era una vista verdaderamente deplorable.

El único sonido que llenaba la habitación silenciosa era su propia respiración. B, en medio de aquel silencio, se limitaba a mirar el contador de puntos en la esquina de la pantalla, inhalando y exhalando aire.

—Puntos...

Murmuró lo que veía ante sus ojos. Era natural que su atención se fijara en los números, que habían cambiado drásticamente. Al ver cómo la cifra aumentaba rápidamente con el paso del tiempo, su corazón latió con fuerza.

Parecía que había ganado muchos más puntos de los que aparecían antes.

Así que esto era lo que querían, ¿verdad? Entonces, ¿significaba que lo había hecho bien? Sus ojos cansados se cerraban y abrían. Pero el hecho de que ya no hubiera nadie conectado... ¿no significaba acaso que la vista era demasiado desagradable?

B se quedó sentado en el suelo y miró alrededor de la habitación una vez más. De repente pensó:

«¿Qué hora será?»

Pero era algo sin importancia. No había ningún reloj en la habitación.

—Ah.

B dirigió la mirada hacia la pantalla. La hora en la parte inferior acababa de cambiar.

Eran más de las 5:00 de la madrugada.

Seguro que todos se habían ido a dormir.

«Claro, eso tiene sentido»

Murmuró eso para sí mismo y cerró los ojos con fuerza. El sueño también le estaba ganando a él. Se acomodó en el suelo y se acostó. Probablemente podría dormir un poco. Sí, seguro que sí. Al fin y al cabo, no había nadie.


B abrió los ojos de golpe. De repente, sintió una extraña sensación en su interior.

—¿Ah?

Llevó la mano hacia atrás y entonces recordó su situación. Estaba todo húmedo y resbaladizo. B se incorporó con dificultad, aún desnudo, y caminó tambaleándose hasta el baño que había en la habitación. Tomó una ducha para lavar el lubricante que tenía dentro.

Tendría que haber hecho esto antes.

Mientras sacaba el lubricante con los dedos y dejaba correr el agua, un gemido de dolor se escapó de sus labios sin querer.

—Ugh...

El escozor en el interior le arrancó un gemido sin que se diera cuenta. Después de secarse con cuidado con una toalla suave, B salió y luego desvió la mirada. Lo primero que vio fue la pantalla que iluminaba la habitación vacía y que mostraba a una persona.

Una orden flotaba allí sola.

[Métete algo en el agujero -10.000p]

Sin darse cuenta, frunció el ceño. Era el comienzo de otro día horrible. Se sentó de nuevo con el cuerpo recién secado y presentó su trasero. Acercó a la pantalla el agujero que aún no se había secado del todo y lo tocó con el dedo.

—Se refiere... a e-esto, ¿verdad?

Por lo que B había experimentado el día anterior, le parecía que el ”agujero" del que hablaban se refería a ese lugar. Pero como aún le resultaba difícil comprender perfectamente lo que querían, necesitaba confirmarlo. Aunque le habían dicho que no diera tantas vueltas, necesitaba saberlo para poder cumplir la orden; esperaba que por esta vez lo disculparan.

[Mira qué bien, ya lo tenía preparado -5.000p]

No lo había limpiado por ellos. Aun así, B, sin poder articular bien las palabras, esbozó una sonrisa tímida.

Parecía que sí.

B desvió la mirada y buscó el lubricante que había usado el día anterior. Estaba tirado allí mismo. Lo recogió y lo echó sobre sus dedos.

Aunque aún no se había acostumbrado al frío y se sobresaltó, tras tantear un par de veces, hundió los dedos en el interior.

—Hmm…

Se podría decir que lo metió rápido. Porque el día anterior había dejado todo su agujero embadurnado de lubricante. El hecho de haberse acostumbrado a este tipo de cosas era humillante, pero apretó los ojos con fuerza. Era por los puntos.

[¿Solo puedes meter eso? Mete más. -10.000p]

—¿Cómo...?

Dejó de moverse dentro de sí mismo, sorprendido.

—Pero, lo único que puedo meter aquí es…

[¿Acaso tienes un solo dedo? Mete dos, mete tres, o mete el puño entero. Así es como vale la pena verlo -1.000p]

Los puntos se redujeron drásticamente. Eso fue lo primero que pensó. Y luego, ante el contenido, su rostro palideció. Si ya metiendo uno la sensación era extraña, ¿un puño?

—No, no puedo, es difí… eso es difícil.

[¿No puedes? -100.000p]

—Hic.

Ante las letras que llenaban la pantalla y los puntos que había junto a ellas, sus labios temblaron sin control.

—¿Puedo... puedo hacerlo despacio, por favor?

Al final, eso fue lo único que pudo decir.

[Jaja, hazlo -50.000p]

Cuando echó el lubricante casi vertiéndose sobre una mano, este se derramó. Aun así, lo untó en sus nudillos y metió dos dedos directamente en el interior. El lubricante frío que volvió a echar se extendió dentro.

—Ugh.

Sus dedos quedaron presionados en el interior. El interior, que había introducido un cuerpo extraño, se cerró con fuerza. ¿Era posible meter más ahí dentro? Sin tener certeza, separó los dedos resbaladizos. Una sensación escalofriante le subió hasta la columna.

—Hic…

Sus nalgas se contrajeron involuntariamente. Intentó moverse así mismo. Parecía que se le iban a saltar las lágrimas. Le parecía que no podía entrar más. Pero lo que ellos querían era algo peor que eso.

B hizo un esfuerzo por moverse.

—Mmm.

Metió los dedos hasta el fondo para intentar abrir el interior, y siguió separándolos. Y mientras tanto, se movió intentando penetrar más profundamente. Cuanto más se movía, más molestia sentía. Su respiración se fue desordenando poco a poco.

La última vez que había intentado sujetarse las nalgas que temblaban, estas se habían contraído aún más, así que ahora no se atrevía a tocarlas y solo movía los dedos dentro de sí con rapidez.

B se quedó sentado en el suelo, y hundió la cabeza. Sentía cómo el calor subía a su rostro. Ah, fue entonces cuando comprendió la naturaleza del dolor y la sensación que recorría su cuerpo.

Estando desnudo, no podía ocultarlo ni siquiera escondiendo su erecto pene entre los muslos. ¿Lo habrán visto? Seguro que sí. Sus muslos temblaban sin control.

[Muévelo -50.000p]

Se quedó pálido. Movió las caderas frente a la pantalla tal como le ordenaron. No tenía valor para mirar directamente a la imagen que se reflejaba.

—Hic, hmm…

[Oye, señor, ¿Te dije que te corrieras aquí? -10.000p]

—¿... Cómo dice?

Tras preguntar de nuevo, bajó la mirada lentamente. Allí estaba, duro y visible entre sus piernas. Sabía que lo habían visto, pero no podía evitar pensar que eran personas de muy mal gusto. Sin embargo, B no tenía derecho a enfadarse.

—Guk, hmm, ugh…

No podía detenerse ahora.

Siguiendo la orden, bajó la mano para tocarse el miembro erecto. Lo sostuvo escondiéndolo con ambas manos y lo movió, pero como si no aprobaran que lo estuviera ocultando, apareció un nuevo mensaje.

[Hazlo mirando aquí -10.000p]

B, al final, miró la pantalla y, sentado en el suelo, movió su pene con ambas manos. Sus nalgas, que se movían al mismo tiempo, estaban resbaladizas. El lubricante que no había extraído se derramaba por la pared interior.

—Ah, mmm…

La sensación pegajosa en el interior no era muy agradable, así que soltó una mano y volvió a introducirla por detrás.

Frotó el interior para sacar el lubricante que goteaba del interior, y gimió sin querer por la presión de sus dedos. Aun así, la mano que movía su pene no se detuvo.

—¡Hic, ah!

Su mano se detuvo solo después de que se humedeció. El semen derramado salpicó también su cuerpo. Miró hacia abajo, a la lechosa sustancia que se había derramado incluso entre sus muslos. B jadeaba. Se dio cuenta tardíamente de su propio aspecto: habiéndose masturbado mientras movía una mano detrás. ¿Qué acababa de hacer?

Sus ojos, con el enfoque nublado, se estremecieron. En ese momento, volvieron a aparecer letras, y levantó la cabeza de golpe con los ojos vidriosos.

[Haz pis -50.000p]

Solo quedaba un gran mensaje en pantalla.

Esto es lo último. Solo pensó en eso. Solo tenia que terminar esto. En lugar de preguntar, B agarró obedientemente su miembro ya flácido. Rápido, tenía que terminarlo rápido.

En un instante, el suelo se humedeció.

—Ugh, hmm…

Solo después de ver el suelo empapado, sintió que podía respirar correctamente. Temblaba de pura vergüenza y humillación. No podía moverse en absoluto. Cuando levantó la mirada, la pantalla estaba llena de mensajes de aprobación y alegría.

—… ¿Eh?

Quedó atónito ante aquella extraña situación. El dinero y los puntos, llovían sin parar. La pantalla se llenaba de risas y comentarios vulgares, mientras el contador no dejaba de subir. Letras grandes aparecían una tras otra cubriendo la pantalla.

Aunque el líquido goteaba de sus manos húmedas, la gente lo elogiaba. Tum, tum. Sentía los latidos lentos de su corazón. Sus labios temblaban formando una sonrisa torcida y extraña. Exhaló el aire lentamente.

No lo entendía.

Todavía no entendía porqué se entusiasmaban y se excitaban con esto.

No entendía nada.

Pero ¿acaso había habido alguna situación que pudiera entender desde que llegó a este lugar?

Simplemente satisfacer sus deseos hacía que subieran los puntos.

Solo eso…

Con eso bastaba. ¿No había venido para eso? Solo de esta manera ellos eran felices.

Solo hay una cosa.

La sensación de realidad se estaba desvaneciendo. Se quedaba acurrucado en un rincón durmiendo, y al despertar, había montones de órdenes esperándolo. Entonces volvía frente a la pantalla y las obedecía. En la pantalla ya solo quedaban indicaciones explícitas y directas.

[Derrámalo. -100.000p]

Eran letras grandes. Lo siguiente que vio fue la cantidad de puntos.

Ya era una orden familiar para él. Su mente, algo aturdida y ausente, procesaba la información lentamente. Las palabras que veía eran urgentes, pero ambiguas sobre qué querían exactamente.

—¿Quieren... que eyacule, o que orine?

Preguntó en voz muy baja, mirando nerviosamente. B observó en silencio la petición que ellos hacían.

[Eyacula para mí -50.000p]

—Eyacular.

Parpadeó lentamente. Como si su cerebro fuera lento, las palabras se entendieron con retraso. Ahora ya sabía lo qué querían. De inmediato, B agarró su miembro y empezó a moverlo.

—Hmm, ah.

El pene erecto se veía claramente en la pantalla. B exhaló. Su visión, que había estado borrosa un momento, volvió a la normalidad. Aparecían y desaparecían pequeños mensajes burlones preguntándole con qué se había excitado para que estuviera así de duro. Pero la orden principal seguía allí.

«…Entonces tengo que lograrlo»

Fue un pensamiento que se le pasó por la cabeza, ligeramente aturdido.

[Eyacula para mí. -50.000p]

B no apartó la mirada de la pantalla. Con ambas manos, apretaba, masajeaba y estiraba su miembro tenso y rígido. Lo movió sin parar hasta que finalmente pudo expulsar el líquido. Finalmente, el líquido blanco acumulado en la punta se derramó sobre sus muslos.

—A-aquí eyaculé.

Respirando agitadamente, miró la pantalla y vio cómo la orden desaparecía silenciosamente y los puntos aumentaban.

—Je, jeje, jeje…

Con una risa tonta, las comisuras de sus labios temblaron. Si les gustaba, si a estas personas les gustaba lo que hacía, entonces los puntos seguirían subiendo.

Las órdenes llovían una tras otra. B, con marcas rojas en las nalgas, permanecía arrodillado y se ofrecía completamente.

Aunque su piel era delicada para ser hombre, tuvo que golpearse varias veces para dejar marca.

En medio de todo eso, al ver cómo aumentaban los puntos, sus manoseos se volvieron aún más desenfrenados.

También mostró cómo introducía los dedos en su agujero, que estaba hinchado y enrojecido.

[Señor, oríname encima. -100.000p]

Mientras B cumplía con las órdenes que ellos querían, al recibir una nueva, B se dejó caer de espaldas mostrando su agujero enrojecido.

Luego, boca arriba, orinó a chorros.

Un chorro amarillo cayó entre sus piernas abiertas.

Una ovación silenciosa llenó la pantalla. Aunque también se mezclaban críticas obscenas, el número de puntos subía cuando lo trataban como a un sucio prostituto. Su boca abierta se torcía de forma irregular.

Sintió mareos y náuseas.

Se agachó y retrocedió a gatas. Se arrastró moviendo el trasero.

[¿Eres una zorra? -5.000p]

—Gracias a que todos me han enseñado bien, aunque todavía soy torpe, me estoy esforzando mucho

[Jaja, ¿por qué hablas así? -5.000p]

Levantó el trasero y, con los dedos llenos de lubricante, se penetró y se abrió de par en par. El agujero, abierto con los dedos, se contraía y expandía. Ya no necesitaba mirar para saber qué aspecto tenía. Entre los dedos abiertos, asomaba espuma.

—Ah…

Su visión comenzó a oscurecerse. Levantó la cabeza al sentir un olor penetrante.

De repente, B miró fijamente al hombre en la pantalla. Un hombre que, con las piernas abiertas y el rostro enrojecido, sonreía de manera lasciva mientras observaba a B. Había un rostro terriblemente familiar y a la vez terriblemente extraño.

—Ah, agh…

Por un instante, su vista dio vueltas. Plaf. B se sentó de golpe sobre un charco de líquido. El líquido que salpicó sus piernas estaba tibio. ¿Qué era lo que estaba pisando?

—Ah.

En ese momento, sintió un asco insoportable.

—Ugh.

Corrió directamente al baño. Mientras se aferraba al inodoro y vomitaba, sentía cómo algo fluía y se escapaba de su trasero húmedo. Aunque seguramente no se oía ningún sonido, le parecía escuchar que los mensajes aparecían en la pantalla. Aun así, se arrastró y miró la pantalla.

[Arrastrate -50.000p]

—Hic, hmm…

Ante esas palabras que llenaban la pantalla, se arrastró como un animal. Era como si alguien lo llevara atado de una correa. Le ardían los ojos.

Se quedó tendido boca abajo. Su vista dio vueltas. El hombre... el hombre de la pantalla estaba mirando a B. Debajo de sus enrojecidos ojos, su cuerpo desnudo se mostraba por completo.

De pronto, tuvo la certeza de que eso... no era una persona. Una gota cayó sobre la pantalla.

—No, puedo… no puedo más…

Las palabras que salieron de su boca vinieron acompañadas de un llanto incontrolable. Las lágrimas caían sin cesar bajo sus párpados. No tenía fuerzas ni para secarlas, así que dejó que cayeran hasta la punta de su barbilla.

—No puedo más…

Incluso en medio de esto, lo que le venía a la mente eran las palabras que le habían enseñado al principio. La frase que dio inicio a todo esto..

‘Finge que te cuesta, di que no puedes hacerlo, y así vas subiendo los puntos…’

No. No. Ahora mismo no estaba actuando según lo aprendido.

—Basta, basta…

Con manos temblorosas, tanteó la pantalla. Un mensaje apareció en ella.

[¿No te arrepentirás? -10.000p]

Respiró con dificultad. Su mano se detuvo por reflejo. En la pantalla, las órdenes se acumulaban rápidamente.

—Yo…

Las risas también se acumulaban.

—Yo…

Los puntos subían automáticamente.

—Yo…

Sus ojos se movían sin control. Su respiración temblaba y sus manos agarraban la pantalla con fuerza. En su mente apareció la imagen del hombre roto y desquiciado que había visto antes.

[¿Crees que vas a poder ganar dinero decente fuera de aquí? -100.000p]

—Hic…

[Siendo un criminal. -100.000p]

Tragó saliva con fuerza. Una simple frase se convirtió en una voz familiar que resonaba en su cabeza. Un texto que ni siquiera podía oírse parecía quedarse clavado en su oído.

—¡Hah!

B arrojó lo que tenía en la mano. Pero en la pantalla, sin importar la voluntad de B, aparecieron letras grandes.

[Un tipo que se gana la vida haciendo esto aquí, no puede ser una persona normal. -100.000p]

[¿Verdad? ¿Señor? -100.000p]

—No es cierto.

Sin darse cuenta, la voz se le quebró. Murmuraba aturdido, sin saber siquiera qué estaba diciendo, y levantó las manos.

—Yo no soy así. Yo, yo…

[¿Que no lo eres? -100.000p]

[Qué importa. -100.000p]

Puso las manos sobre las palabras que le caían encima como piedras.

[¿Desea finalizar el proyecto?]

[Te pregunto si crees que podrás salir ahí fuera y ganar dinero honradamente. -100.000p]

—...

[¿De verdad lo vas a dejar? -100.000p]

Su mano apoyada en la pantalla temblaba sin control. Su cuerpo se quedó paralizado al ver la cifra. Aunque no lo veía bien, sabía que las letras nunca disminuyeron. Si todo eso se convirtiera en puntos... ¿cuánto dinero sería exactamente?

El silencio volvió a apoderarse del lugar. En medio del silencio, se escuchaba su respiración.

Una respiración agitada e irregular. El sonido se hacía cada vez más fuerte.

Luego, se cortó de golpe. El hombre en la pantalla, con los ojos muy abiertos, miraba fijamente a B.

Ya no podía aguantar más.

Su dedo tocó la pantalla levemente.

[El proyecto ha finalizado. El proceso tomará algo de tiempo.]

[Tiempo restante: 47:59]

B se arrastró lejos de la pantalla como si huyera de la muerte.

Se puso la ropa como pudo, sin importarle nada. No le importaba si estaba arrugada o sucia. Ya no tendría que quitársela nunca más. Al menos no aquí.

La ropa se pegaba a su cuerpo húmedo y sudoroso, pero apretó los puños sobre su propia ropa con todas sus fuerzas y resistió.

De vez en cuando, aparecían grandes letras intentando convencerlo de que se quedara.

Se notaba su intención de persuadirlo.

—Hic.

Contuvo el aliento de golpe.

Una cifra inmensa, que nunca había visto antes, apareció en la pantalla. Cerró los ojos con fuerza. Mejor no verlo. Pero tampoco podía pasar toda la vida con los ojos cerrados.

[Si necesitas dinero, contacta conmigo. 010-XXXX-XXXX -1.000p]

¿Realmente había puesto un número? ¿Estaba bien ponerlo en un lugar así?

Aunque sabía que nunca lo haría, repitió los números en su boca inconscientemente. No era que quisiera recordarlo. Esto era solo, simplemente…

Sin terminar ni siquiera su excusa interior, B bajó la cabeza.

[Tiempo restante: 00:00]

Click, se oyó el sonido del picaporte al girar. Había pasado una semana completa desde que entró allí.

—Participante, por favor, salga por aquí.

Reconoció la voz pulcra que ya había escuchado antes. Frente a la puerta abierta, habían dejado unas zapatillas. B se las puso y siguió al empleado, que caminaba con total normalidad.

El empleado le extendió unos papeles diciendo que era el contrato para la finalización anticipada.

Fue leyendo lentamente cada uno de los puntos enumerados. Apenas pudo distinguir su propio nombre escrito en una esquina del contrato.

B sintió como si, por fin, volviera a ser una persona. Abrió los labios.

—Jeong Yeon-ho.

Pronunció su nombre en voz baja. Tenía la sensación de que, por fin, volvía a ser el mismo. La sensación de vacío y lejanía desapareció. La mano que sostenía el contrato recuperó la sensación de realidad. Era una sensación ligera, como si le quitaran un peso de encima. Se cubrió la cara con ambas manos que temblaban levemente.

Por fin había vuelto.


Había pasado un mes desde que regresó a su silenciosa casa.

Yeon-ho se puso la gorra bien baja y caminó por las calles iluminadas. Pasó junto a un grupo de gente que hablaba y reía en una tranquila zona residencial. Temiendo que las miradas se dirigieran hacia él, caminó apresurado, completamente encogido.

El lugar al que llegó era un parque desconocido.

Exhaló un suspiro y dejó caer su cuerpo en un banco.

Aunque era normal que no hubiera sonidos en un lugar vacío, cuando se quedaba solo a veces sentía una opresión en el pecho que le dificultaba respirar. Justo como ahora. Y entonces, sentía la necesidad de huir hacia afuera.

Todavía le pasaba. Aunque había pasado un mes, no lograba liberarse de esa sensación. Pero, pensándolo bien, era irónico esperar que se libere después de haber salido así.

Yeon-ho sujetó su teléfono con ambas manos.

—Oye.

Al escuchar una voz desconocida, levantó la cabeza de golpe. Frente a él había un hombre que, al igual que él, llevaba una gorra calada y además se había cubierto con la capucha de una sudadera.

Bajo la sombra que cubría su rostro, sus cejas pulcramente delineadas estaban fruncidas. Bajó la mirada para observar a Yeon-ho y, al reconocerlo, su expresión se relajó mostrando un aire inusualmente amable.

¿Era realmente él? Solo había conocido su forma de hablar retorcida y cruel, por lo que no estaba seguro.

Esta persona parecía... completamente normal y decente.

Aunque estaba claro que el hombre sí lo había reconocido a él.

—Has hecho bien en contactarme.

La voz, baja y cargada de sarcasmo, resonó en el aire.

—¿Qué tal si te llamo “señor”, como antes?

Era esta persona, sin duda.

Yeon-ho apartó la mirada y bajó la cabeza profundamente.

—… Hola.

Al final, no tuvo más remedio que buscarlo por el dinero.


Miró el teléfono que tenía delante. En la pantalla estaba abierta la aplicación de grabación.

—Habla. Di lo que tienes que decir.

Dijo el hombre, con voz cortante, mientras acercaba el teléfono. Yeon-ho tragó saliva una vez y, con la punta de los dedos temblorosos, presionó el botón rojo de grabación. Bip. El sonido mecánico que indicaba el inicio de la grabación se expandió por la habitación silenciosa.

Yeon-ho, miró de reojo al hombre y, lentamente, comenzó a pronunciar las palabras que le habían exigido.

—Todo lo que va a suceder a partir de ahora lo hago porque quiero. Estoy de acuerdo con lo que ocurra y acepto voluntariamente participar en esto.

La mirada del hombre no se apartó ni un segundo. Cuando presionó el botón para detener la grabación, el hombre que estaba en cuclillas frente a él recogió el teléfono.

—¿Sabes lo que esto significa, verdad?

El hombre frunció sus ojos de mirada apacible y sonrió. A simple vista, era un rostro que parecía amable.

—Significa que el proyecto ya no podrá protegerte.

Su voz también era suave, pero eso, por el contrario, hizo que se le erizara el vello.

Cuando los mensajes explícitos llenaban la pantalla, sentía vértigo. El estómago se le revolvía y sentía que estaba entre gente que no lo trataba como a un ser humano.

Pero ahora se daba cuenta de que aquello no se podía comparar con esto. La intención detrás de aquellas miradas ardientes y obsesivas era simplemente descarada.

Las miradas explícitas se volvieron reales, y la temperatura corporal que rozaba la punta de su piel le tensó el cuerpo.

—Sigue con lo que estabas haciendo.

—Sí... sí, entiendo…

Yeon-ho, con manos temblorosas, se quitó la ropa. Luego, apoyando las rodillas en el suelo, se arrastró y, abriendo las piernas, se agarró las nalgas. Las separó bien para que se viera el agujero y levantó el trasero, sin importarle que su cabeza quedara hundida contra el colchón.

Las órdenes que recibía a través de la pantalla solían ser así.

Mientras esperaba a que el hombre diera instrucciones, este preguntó en voz baja:

—¿También ponías esa cara entonces?

—¿Mmm...?

Al intentar hablar con la mejilla presionada, su pronunciación se arrastraba. No podía levantar bien la cabeza. Solo sus cejas se alzaron ligeramente con una mirada desenfocada. Cuando levantó la mirada lentamente, vio al hombre frunciendo el ceño mientras murmuraba:

—Vaya... con que así es.

No tenía ánimo para responder. Con los labios pálidos y temblorosos, esforzaba la mirada para verlo hacia arriba. Era igual que cuando intentaba ver la pantalla.

Pero al final, como le costaba mantener la posición, la cabeza que había girado hacia un lado se movió torpemente y enterró la frente contra el colchón.

Sintió cómo el hombre se colocaba detrás de él.

—Señor...

Unos dedos secos tocaron su entrada. Se estremeció ante el contacto repentino y los dedos se quedaron rozando la zona sin entrar.

Detrás de él se oían sonidos metálicos y el roce de la ropa. Al girar la vista por reflejo, vio al hombre acercándose, pisando los pantalones que había dejado caer hasta sus rodillas.

El grueso pene que se asomó cuando bajó la ropa interior, se balanceaba ligeramente.

—No... no puedo hacerlo...

Había aprendido dos frases de él.

—Me cuesta mucho...

Pero no era mentira en absoluto. Se encogió por completo. El silencio fluyó por un momento. La mirada del hombre parecía clavarse en su piel y su respiración rítmica sonaba demasiado fuerte.

—Vaya...

Una profunda exclamación de admiración se escapó de sus labios.

—¿Estás jugando conmigo?

Parecía incluso desconcertado.

—Eso… ¿quién te lo enseñó?

—Usted, mi... maestro.

El cambio de título, hecho demasiado tarde, no mejoró la situación. Visto desde abajo, el rostro del hombre estaba ensombrecido y terriblemente deformado por la ira o el desdén.

Un suspiro contenido se escapó de él. Ese sonido parecía también una risa.

—Qué absurdo, de verdad.

En su voz se notaba claramente el rastro de una risa, pero no parecía ser de alegría. Era más bien una risa forzada y llena de incredulidad.

Sin embargo, Yeon-ho no se atrevía siquiera a pensar en levantar la cabeza, y permaneció encogido.

—Señor.

Se escucharon más ruidos de ropa. El peso que había detrás desapareció. El hombre bajó de la cama, fue a recoger su chaqueta y rebuscó en los bolsillos.

Dos billetes de cincuenta mil wones sacados de la cartera fueron colocados ordenadamente junto al rostro de Yeon-ho.

—¿Qué es lo que te dije que hicieras?

Y lanzó otro billete más encima. La cartera, tirada descuidadamente sobre la cama, se inclinó y golpeó suavemente la cabeza de Yeon-ho. Este movió los labios indeciso y luego abrió la boca con cautela.

—Que no diera tantas vueltas...

—¿Y qué más?

—Que hiciera... exactamente lo que me ordenaran...

Su voz se fue haciendo cada vez más pequeña. Al final, el hombre, que había tirado incluso los pantalones debajo de la cama mientras Yeon-ho lanzaba miradas furtivas, se situó junto a él.

—Muy bien.

Una mano áspera presionó la espalda de Yeon-ho. Aunque sonreía, su mirada era fría mientras lo recorría de arriba abajo a Yeon-ho.

—Pero ahora ya no hay ningún proyecto que te proteja... ¿qué pasará si no me obedeces?

Su tono sonaba normal y tranquilo, pero lo que había detrás no era nada amable. Mantenía la mano en su espalda y subió una rodilla sobre el colchón.

—¿Eh?

El hombre, sentado a medio camino justo a su lado, no ejerció ninguna fuerza adicional.

—¿Qué crees que voy a hacerte ahora?

—Lo-lo siento, me equivoqué.

Yeon-ho, intentó introducir torpemente un dedo en la entrada. Pero en cuanto lo hizo, se estremeció. Quizás porque no había vuelto a hacer nada parecido desde entonces, el agujero estaba completamente cerrado. Como si nunca hubiera sido abierto. Estaba tan tenso y apretado que ni siquiera un solo dedo entraba con facilidad.

Yeon-ho, retiró el dedo mirando con miedo la reacción del otro.

—Siento que se va a desgarrar…

Yeon-ho estaba pidiendo permiso, pidiendo ayuda. Con la mano seca y sin nada, simplemente se sentía difícil y doloroso. Incluso allí lo consideraron un loco por no usar lubricante.

El hombre no podía ignorarlo. Porque quien había creado a B en aquel lugar no era otro que este hombre.

El hombre, que miraba hacia abajo el rostro de Yeon-ho que parecía que iba a llorar en cualquier momento, le arrojó por delante un lubricante que ya mostraba señales de uso.

Yeon-ho, sin siquiera poder extender bien el lubricante que había echado en su mano, solo titubeaba en su entrada. En medio de cada una de sus acciones, vigilaba la mirada del hombre.

Ahora mismo él solo estaba observando el espectáculo que Yeon-ho estaba dando, pero nunca se sabía cuándo podía cambiar de actitud y volverse violento.

Los dedos que había metido en el interior y que fueron presionados varias veces tenían dificultad para moverse. Si con un solo dedo ya estaba así, no sabía si iba a ser capaz de recibir algo más grande. Le parecía totalmente imposible.

Yeon-ho, con las manos temblorosas, se echó más lubricante y movió el dedo dentro de sí mismo. Por fin sintió la sensación familiar de cómo resbalaba y entraba suavemente. Las paredes internas se pegaban al dedo húmedo y resbaladizo.

—Hmm, ah…

Por fin añadió otro dedo y abrió los dos dedos como tijeras. Podía sentir cómo sus propios dedos temblaban violentamente allí dentro. Movió la mano intentando penetrar un poco más hondo. Pero entonces fue la cama la que se movió.

El hombre se colocó detrás de Yeon-ho y le agarró las nalgas con fuerza.

—Hmm, uh, ¿por… por qué hace eso?

Ante la sensación de que el interior que intentaba abrir se veía presionado, Yeon-ho se estremeció al instante. Su respiración agitada escapó por su boca. Una sensación de pánico y ansiedad lo invadió.

En un instante, sus propios dedos fueron presionados y aplastados, y un dedo mucho más áspero y fuerte irrumpió dentro de él.

—¡Ah!

Eran dedos de un grosor diferente al de Yeon-ho. Aunque no lo parecía, incluso sus dedos eran gruesos. Ante los dedos que revolvían el interior a su antojo, su trasero no dejaba de sobresaltarse. Sentía claramente en el interior los nudillos de esos dedos dentro de él.

—Supongo que no puedo aflojarlo más de todos modos.

—¿Eh?

—Señor, ¿no tiene los dedos cortos?

Al mismo tiempo que decía esto, los dedos que se le clavaron en el interior hicieron que se tensara al instante. Y, al mismo tiempo, una mano le dio una palmada en el trasero.

—¡Ah, ugh!

Ante la violencia repentina, su cuerpo se encogió. Era diferente a cuando quería dejar marcas. Sin poder discernir qué le había enfadado de repente, solo movía los pies sin saber qué hacer.

—Ya lo has hecho antes, así que sabes cómo abrirlo.

No lo sabía. Pero temiendo que la violencia volviera a caer sobre él, mantuvo la boca firmemente cerrada mientras temblaba.

—¿Qué haces? Relájate.

—Sí, hmm, sí…

Los dedos del hombre presionaron su interior, y Yeon-ho, jadeando, intentó relajar los músculos. Al ver que no le salía como quería y que solo se retorcía y sollozaba, el hombre retiró la mano.

Fue en ese momento, cuando sintió un ligero vacío al haber salido un dedo. El hombre también agarró y sacó el dedo de Yeon-ho que tenía dentro.

—¿Eh?

Cuando los dedos embadurnados de lubricante salieron, sintió cómo su agujero se contraía. Sin tiempo siquiera de saborear esa sensación que no sentía desde hacía mucho tiempo, su trasero fue levantado por unas manos ásperas.

—Después de todo, no vas a poder abrirte más.

—¿Eh?

—Relájate.

Yeon-ho no necesitaba entender sus palabras ni responder. La entrada entre sus nalgas, que habían abierto a la fuerza, quedó obstruida.

—¡Hic!

El pene se hundió dentro de Yeon-ho, quien se aferraba a las sábanas con ambas manos.

—¡Ah, ah!

Permaneció rígido como un animal. Era doloroso. Sentía un ardor en los ojos que le impedía ver

—¡Ugh, ugh, ah, hic!

Simplemente temblaba sin control mientras recibía aquel miembro despiadado. No lograba acostumbrarse a la sensación de que un estímulo se superponía a otro. Aunque era empujado por aquel pene que le clavaba en el interior como si fuera a destrozarle las entrañas, permaneció encogido sin poder moverse.

—Señor.

El cuerpo de Yeon-ho fue volteado. Su rostro, embarrado de sudor y lágrimas, quedó al descubierto al separarse de las sábanas. Yeon-ho solo jadeaba.

—Me estoy volviendo loco.

Su mirada no se enfocaba correctamente.

—Jeje, je…

¿Cuándo había sentido esto antes? Le parecía que ya había vivido algo igual, pero no lograba recordar. No sabía qué pensar. Su miembro erecto se estremecía y se movía solo. Y aun así, viéndose en ese estado, no pudo evitar soltar una risa. Simplemente le dio risa, sin más.

Yeon-ho levantó las piernas.

—Yo… yo puedo hacerlo…

Yeon-ho se sujetó las rodillas mientras las mantenía levantadas sobre su abdomen, esperando a ser embestido. Sus piernas, sin fuerza alguna, temblaban en el aire.

El hombre soltó una risa y luego presionó hacia abajo las piernas de Yeon-ho.

El agujero, ya totalmente maltratado, enrojecido e hinchado, esperaba al hombre.

—¿Ves? Te dije que te arrepentirías —murmuró el hombre.

—De ahora en adelante, haré… haré lo que se me ordene.

Yeon-ho habló con voz precipitada y angustiada, y parecía que en cualquier momento iba a llorar y a suplicar.

—Eso es. Tienes que ser obediente.

El hombre frotó y presionó la entrada con la punta de su pene.

—Así es como se gana dinero y se recibe el pene de otros. ¿No es así?

—Sí, sí…

Aunque el hombre hablaba con un tono vulgar, Yeon-ho respondía dócilmente. Simplemente, sentía cosquillas en el interior. Se sentía demasiado vacío abajo. Su cuerpo, al que solo le quedaban las sensaciones, simplemente se sentía vacío.

El hombre miró a Yeon-ho con intensidad y luego esbozó una sonrisa. Yeon-ho, que esperaba debajo de él, lo presenció todo. Tenía una expresión como si estuviera satisfecho.

Yeon-ho ya no era capaz de sentir ni expresar nada más.

El hombre volvió a meter sin piedad su miembro en el interior de Yeon-ho, que se había abierto hasta el límite.

—¡Ah, uhm!

Desde arriba, agarrándole los muslos, embistió con su cadera. Yeon-ho, lo observaba con la vista borrosa, pero se desmoronó ante la sensación de ser golpeado por dentro.

—¡Ah, agh, ah, ah!

Su visión se oscureció como si fuera a perder el conocimiento.

Ante los movimientos que parecían que iban a destrozarlo todo, Yeon-ho tuvo convulsiones. En su trasero tembloroso, se oía continuamente el sonido de la fricción.

—¡Haah, hic, ah, uhm!

Sin poder hacer nada, fue sacudido sobre la cama. No le quedaban fuerzas. Aun así, Yeon-ho no podía detenerse. No se detuvo. Los estímulos se superponían sin descanso sobre el cuerpo de Yeon-ho.

De pronto, un líquido brotó del cuerpo tembloroso de Yeon-ho.

—Señor, ¿acaso le dije que se corriera?

Yeon-ho, con la mirada perdida, intentó tapar con ambas manos el líquido que brotaba a chorros. No había manera de que eso lo detuviera. Sus manos temblorosas se empaparon. Sentía cómo el semen que no había podido contener se deslizaba hacia abajo.

Y el espacio entre su trasero se humedeció con un líquido lechoso.

—¡Uhm! ¡Ah, agh, uhm!

—Carajo, en serio.

A pesar de los insultos lanzados con ferocidad, Yeon-ho solo jadeaba. El hombre tampoco detuvo sus movimientos. Al contrario, penetró el interior de Yeon-ho con más rudeza que antes. El interior se empapó, igual que al principio.

Además, el cuerpo de Yeon-ho se estremeció ante el miembro del hombre, que aumentaba de tamaño en su interior.

—¡Ah, uhm, ah, hm, agh!

Su cerebro, embriagado por el placer, no quería perder ni un segundo de ese momento tan placentero.

Las huellas que había dejado el otro eran descaradamente violentas. Probablemente su interior estaba hecho un desastre.

Aun así, no parecía que pudiera detener esto de ninguna manera. Las lágrimas que habían cesado volvieron a derramarse.

—Por favor, ah, lo siento…

Las palabras brotaron sin control de la boca de Yeon-ho.

—¡Nunca más... haré esto... sí... te haré caso... te obedeceré... ah!

En el interior, el pene que no cesaba de embestir, quedó atrapado dentro. Yeon-ho temblaba incontrolablemente, contrayéndose para recibirlo y retenerlo como si lo succionara.

—Por favor, no pare…

Sobre la cama, solo se oían sollozos y súplicas.


〈Domando al inocente señor mayor〉 Fin

Traducción: Velvet Noctis