ONE SHOT
La Verdad Oculta en el Taller
Unos días después de la ruptura, el taller de X Hunter estaba más bullicioso de lo habitual.
El equipo se había reunido para discutir un tema delicado: el regreso de Dean a las pistas bajo los colores del equipo. Alan, como jefe y mejor amigo de Babe, había tomado la decisión final.
Babe se encontraba apoyado contra una de las mesas de trabajo, con los brazos cruzados y expresión seria. Escuchaba en silencio mientras Sonic protestaba con vehemencia.
—¡No puedo creer que estés considerando esto, Alan!— exclamó Sonic, gesticulando exageradamente.— Después de todo lo que pasó hace un año con Dean…¿en serio vamos a dejar qué vuelva a correr con nosotros?
Alan suspiró, frotándose la nuca.
—Lo sé, Sonic. Pero necesitamos otro piloto fuerte ahora que Charlie ya no está. Dean es rápido y conoce las pistas. No es una decisión fácil, pero es la que tomé.
North, sentado en una silla cercana con las piernas cruzadas, se encogió de hombros sin darle demasiada importancia.
—A mí no me molesta. Hace falta gente. Charlie se fue y dejó un hueco grande. Si Dean puede ayudar, pues que ayude.
Babe levantó la mirada y habló con voz calmada pero firme:
—Yo solo respetaré lo que diga el tío. Confío en él. Si Alan dice que Dean vuelve, entonces Dean vuelve.
Sonic abrió la boca para seguir protestando, pero finalmente soltó un bufido y aceptó a regañadientes.
—Está bien…pero no digan que no les advertí.
Alan asintió, satisfecho con el apoyo de Babe.
—Bien. Dean, North…vengan conmigo. Vamos a hacer una reunión rápida de estrategias para la próxima carrera.
Dean y North siguieron a Alan hacia la oficina del fondo del taller. El ambiente se calmó un poco. Babe, sin embargo, notó algo extraño: Jeff, el mecánico más joven y hermano menor de Charlie, lo estaba evitando deliberadamente. Cada vez que Babe intentaba cruzar miradas con él, Jeff bajaba la vista y se concentraba en su tablet o en alguna herramienta.
Decidido a confrontarlo, Babe esperó el momento oportuno y lo siguió en silencio hasta la parte alta del taller, una zona elevada con barandales desde donde se veía todo el piso inferior.
Jeff estaba sentado en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared, tecleando rápidamente en su laptop.
Babe se acercó con paso lento y se recargó contra el barandal, cruzando los brazos. Su voz salió baja, casi peligrosa:
—¿Por qué me ignoras, Jeff?
Jeff no levantó la vista de inmediato. Sus dedos seguían moviéndose sobre el teclado.
—No te estoy ignorando, Phi…Solo estoy haciendo mi trabajo.
Babe sonrió con frialdad, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
—¿Qué me están ocultando tú y Charlie?
Jeff se quedó quieto un segundo. Luego suspiró profundamente, cerró la laptop con un clic suave y se levantó despacio, limpiándose las manos en el pantalón. Miró a Babe directamente a los ojos por primera vez en días. Había conflicto en su mirada.
—…Nada.— respondió al principio, pero su voz carecía de convicción.
Babe dio un paso más cerca, sin apartar la mirada.
—No me mientas, Jeff. Te conozco. Y conozco a Charlie. ¿Qué está pasando?
Jeff apretó los labios, debatiéndose internamente. Finalmente, bajó la voz y habló con tono grave:
—Charlie terminó contigo para protegerte de Tony.
Babe se quedó congelado. El silencio se extendió unos segundos.
Jeff continuó, ahora sin poder detenerse:
—Descubrió los planes de Tony. Ese hombre quiere los poderes de Charlie a toda costa. Mataría a quien sea con tal de obtenerlos. Willy, del equipo rival…es su espía. Tenías razón al desconfiar de él todo este tiempo. Charlie escuchó con sus propios oídos que Tony se encargaría personalmente de ti. Por eso rompió contigo de esa forma tan fría…usando la excusa de la sauna. No quería que Tony te viera como una debilidad. También dejó X Hunter porque no quería ponernos a todos en peligro.
Babe permaneció en completo silencio, procesando cada palabra. Su expresión pasó de la sorpresa al dolor, y luego a algo mucho más oscuro y determinado. Sus puños se cerraron lentamente a los costados.
Jeff lo observaba con preocupación.
— Phi…por favor, no hagas ninguna locura. Charlie hizo todo esto precisamente para que estuvieras a salvo.
Babe no respondió de inmediato. En su mente ya empezaba a formarse un plan, uno que no pensaba compartir con nadie todavía.
Sus ojos brillaban con una mezcla de rabia contenida y resolución.
Babe quedó en silencio, mirando hacia el vacío del taller mientras Jeff lo observaba con inquietud, sin saber qué tormenta acababa de desatar.
El Cebo y la Foto que Quema
Al día siguiente, Babe reunió a los chicos del equipo en una esquina discreta del taller después de que Alan terminara la reunión de estrategias con Dean y North. Su expresión era seria, pero había un brillo calculador en sus ojos.
—Escuchen.—dijo Babe en voz baja, asegurándose de que nadie más los oyera.— Charlie me dejó para protegerme de Tony. Jeff me lo contó todo. Ese hijo de puta quiere los poderes de Charlie y está dispuesto a matar a quien sea. También planea encargarse de mí personalmente.
Alan frunció el ceño, cruzando los brazos.
—¿Y qué piensas hacer, Babe? No podemos quedarnos de brazos cruzados.
Babe se apoyó contra la pared, mirando a cada uno de ellos: Alan, Sonic, North y Dean.
—Voy a obligarlo a salir. Charlie cree que alejándome me protege, pero yo no soy de los que se esconden. Voy a volver a mis viejas costumbres…o al menos, eso es lo que parecerá. Relaciones sin compromiso, bares, noches locas. Todo un show. Necesito que parezca real para que Charlie caiga en la trampa y se acerque. Ustedes me van a ayudar a que se vea creíble.
Sonic arqueó una ceja, sonriendo de lado.
—¿Quieres qué te saquemos fotos comprometedoras o algo así? Esto suena peligroso, Phi.
North se rio por lo bajo.
—Yo estoy dentro. Hace falta algo de acción por aquí. ¿Qué necesitas exactamente?
Dean, aún un poco incómodo por su regreso reciente, asintió.
—Si es para joder a Tony y traer de vuelta a Charlie, cuenta conmigo. Pero ten cuidado, Babe. Charlie no es tonto.
Alan suspiró, pero finalmente cedió.
—Está bien. Pero nada de riesgos reales. Solo el espectáculo. Nosotros cubriremos las apariencias y te sacaremos cuando sea necesario.
Babe sonrió con determinación.
—Perfecto. Empezamos esta noche.
Esa misma noche, Babe apareció en uno de los bares más concurridos de la ciudad, vestido con una camisa negra ajustada que dejaba entrever su pecho. Los chicos de X Hunter se turnaron para acompañarlo discretamente: North y Sonic tomaban fotos desde lejos, mientras Alan y Dean vigilaban desde una mesa cercana.
Al día siguiente en el taller, Babe llegó con marcas rojizas y moradas falsas en el cuello, hechas con maquillaje profesional que North había comprado. Se movía con esa actitud despreocupada de antes, como si la ruptura no le hubiera afectado.
Sonic silbó al verlo.
—Phi Babe, te luciste. Esas marcas se ven demasiado reales. ¿Quieres qué Charlie se vuelva loco?
Babe tocó una de las marcas con los dedos y sonrió fríamente.
—Eso es exactamente lo que quiero.
Esa misma tarde, Jeff llegó al departamento discreto donde Charlie se estaba quedando lejos del equipo para no ponerlos en peligro.
Tocó la puerta y entró con expresión culpable pero decidida.
Charlie estaba sentado en el sofá, revisando algunos documentos sobre Tony. Levantó la vista al ver a Jeff.
—¿Qué haces aquí?— preguntó Charlie con tono cansado.
Jeff se quedó de pie, apretando los puños.
— Phi…le conté la verdad a Babe. Todo. Lo de Tony, sus planes, por qué realmente terminaste con él, lo de Willy…y que Tony se encargaría personalmente de él.
Charlie se levantó de golpe, con los ojos abiertos por la sorpresa y la ira.
—¿Qué? ¡Jeff! ¿Por qué carajos hiciste eso? ¡Te dije que era para protegerlo!
Jeff no retrocedió. Levantó la barbilla con valentía, aunque su voz temblaba un poco.
—Porque Babe merecía saberlo, Phi. Estaba sufriendo pensando que lo habías dejado por alguien más o por la sauna. Tenía derecho a la verdad. No podías seguir ocultándoselo como si fuera un niño.
Charlie pasó las manos por su cabello, frustrado, y soltó un gruñido.
—¿Entonces qué? ¿Vendrá aquí para reclamar? ¿Para gritarme? ¿Para decirme qué no necesito protegerlo?
Jeff negó con la cabeza.
—No lo sé…No me dijo nada. Solo se quedó en silencio procesando todo.
Charlie se quedó callado, caminando de un lado a otro en la sala. Su mente daba vueltas pensando en qué haría Babe ahora que sabía la verdad. ¿Intentaría confrontarlo? ¿Se alejaría más? El silencio se volvió pesado.
De repente, Jeff sacó su celular del bolsillo para revisar un mensaje y su rostro palideció por completo. La sangre se le fue de la cara.
Charlie lo notó inmediatamente.
—¿Qué sucede? Jeff, ¿qué pasa?
Jeff tragó saliva con dificultad y le extendió el celular con la mano temblorosa.
— Phi…mira esto.
En la pantalla había una foto reciente, tomada esa misma noche en el bar. Babe aparecía apoyado contra la barra, con los ojos entrecerrados y una expresión de placer fingido. Un hombre desconocido, alto y atractivo, estaba pegado a su cuello, besándolo y chupando la piel justo donde ahora se veían marcas visibles. Babe tenía una mano en la nuca del hombre, como si lo estuviera atrayendo más cerca, dejando que lo marcará abiertamente.
Charlie tomó el teléfono con fuerza, sus nudillos se pusieron blancos. Sus ojos se oscurecieron de celos, dolor y furia contenida.
La imagen era clara y explícita: Babe se dejaba besar el cuello sin resistencia, con la cabeza ligeramente echada hacia atrás.
—¿Qué mierda es esto…?— murmuró Charlie con voz ronca, sin apartar la vista de la foto.
Jeff bajó la mirada, incómodo.
—Parece que Babe…está volviendo a sus viejas costumbres. Relaciones sin compromiso. Lo publicaron en una historia hace poco. Los chicos del equipo están con él, pero…se ve real.
Charlie soltó una risa amarga, aunque su pecho subía y bajaba con agitación.
—¿Sin compromiso? ¿Después de todo? ¿Esto es lo qué hace ahora que sabe la verdad?
Se dejó caer de nuevo en el sofá, todavía mirando la foto. El beso en el cuello se veía demasiado íntimo, demasiado provocador. La rabia y el miedo a perderlo de verdad lo invadieron.
Jeff se quedó en silencio a su lado, sabiendo que acababa de encender una mecha peligrosa.
La escena termina ahí, con Charlie apretando el celular y la imagen de Babe dejándose besar por otro hombre quemándole la retina.
Celos que Queman y Pruebas que Destruyen
Los días siguientes se convirtieron en una tortura lenta y constante para Charlie.
Cada noche, Jeff llegaba al departamento con la cara larga y el celular lleno de nuevas “evidencias”. Al principio lo hacía por preocupación, pero ahora parecía que el destino se empeñaba en restregarle a Charlie cada detalle.
Esa tarde, Jeff entró sin tocar, como ya tenía costumbre. Charlie estaba sentado en el sofá, con la mirada perdida en la ventana. Apenas levantó la vista.
—Phi…otra vez.— dijo Jeff en voz baja, extendiéndole el teléfono.
Charlie tomó el aparato con dedos rígidos. En la pantalla había varias fotos recientes.
La primera era de la noche anterior: Babe en un bar oscuro, riendo con la cabeza echada hacia atrás mientras un hombre de cabello largo le besaba abiertamente el cuello. La mano del desconocido estaba metida debajo de la camisa de Babe, tocándole la cintura.
Babe no se apartaba; al contrario, tenía los ojos entrecerrados y una media sonrisa perezosa, como si estuviera disfrutando el momento.
La segunda foto era aún más explícita: Babe sentado en las piernas de otro hombre en un rincón del mismo bar. El tipo le estaba chupando fuerte la piel justo debajo de la oreja, dejando una marca fresca y rojiza.
Babe tenía una mano en el cabello del hombre, sujetándolo contra su cuello, mientras con la otra sostenía un vaso de whisky.
—Míralo…— murmuró Charlie con voz ronca, sin poder apartar la mirada.— Tan tranquilo. Tan jodidamente cómodo.
Jeff se sentó a su lado, nervioso.
—Hoy fui al taller temprano. Encontré esto en el asiento trasero del auto de Babe.
Le mostró una foto que él mismo había tomado: una camisa negra arrugada tirada en el piso del coche, con varios botones desabrochados. Al lado había una chaqueta de cuero que no era de Babe.
Charlie apretó la mandíbula con tanta fuerza que se escuchó un crujido. Sus ojos ardían de rabia y celos.
—¿En su auto? ¿Se está follando a cualquiera en el puto auto ahora?
Jeff tragó saliva.
—También encontré condones usados en la basura del taller esta mañana…North y Sonic estaban riendo y diciendo que Babe “por fin estaba volviendo a ser el de antes”.
Charlie soltó una risa amarga y llena de dolor.
Se levantó bruscamente y comenzó a caminar de un lado a otro.
—¿El de antes? ¿Ese qué se acostaba con quien sea sin importarle una mierda? ¿Ese Babe? ¿Después de todo lo qué vivimos juntos…ahora se deja chupar el cuello por cualquiera como si nada?
Se detuvo frente a la ventana, respirando agitado. Las imágenes no dejaban de repetirse en su cabeza: Babe con la cabeza inclinada, dejando que otro hombre le marcará la piel, gimiendo bajo, permitiendo que manos ajenas lo tocaran donde solo Charlie debía tocarlo.
—No puedo creerlo…— gruñó Charlie, pasándose las manos por el cabello con fuerza.— Se ve tan tranquilo. Tan…feliz. Como si yo nunca hubiera existido. Como si lo nuestro no hubiera significado nada.
Jeff lo miró con compasión, pero también con firmeza.
—Phi, tú fuiste el que lo dejó. Le dijiste que lo que tenían se acabó en esa sauna. Babe cree que ya no tiene nada que perder.
Charlie se giró bruscamente hacia él, con los ojos enrojecidos por la furia contenida.
—¡Lo hice para protegerlo, carajo! ¡Para que Tony no lo usara en mi contra! ¿Y ahora se está dejando tocar por cualquiera? ¿Dejando qué le dejen marcas en el cuello como si fuera un puto juguete?
En ese momento, Jeff recibió una notificación.
Abrió la historia de Instagram de Babe. La foto era reciente: Babe en el baño del taller, sin camisa, mirándose al espejo con una sonrisa arrogante. En su cuello se veían claramente tres marcas grandes y oscuras: una justo en la clavícula, otra debajo de la mandíbula y una más grande en la base del cuello, como si alguien lo hubiera chupado con fuerza durante varios minutos.
Debajo de la foto, Babe había escrito: “Noche productiva 🔥”
Charlie sintió que algo dentro de él se rompía.
Se acercó al celular y miró la imagen con tanta intensidad que parecía que iba a atravesarla con la mirada.
—Productiva…—.repitió con voz baja y peligrosa.— ¿Eso es lo qué es para él ahora? ¿Dejar qué cualquier hijo de puta le chupe el cuello hasta dejarle moretones?
Sus manos temblaban. Los celos lo estaban devorando vivo. Imaginaba a Babe gimiendo bajo, arqueando el cuello para dar mejor acceso, susurrando palabras sucias al oído de otro hombre, dejando que lo marcaran, que lo tocaran, que lo usaran.
—No lo soporto…— susurró Charlie, casi para sí mismo.— No soporto verlo tan tranquilo mientras yo me estoy muriendo aquí.
Jeff guardó el celular lentamente.
— Phi…¿qué vas a hacer?
Charlie se quedó mirando por la ventana, con la respiración pesada y los puños cerrados.
Su voz salió baja, cargada de una mezcla explosiva de dolor, rabia y posesividad:
—No lo sé…pero si sigue así…voy a terminar rompiéndome. O voy a ir a buscarlo y voy a recordarle a quién carajos le pertenecen esas marcas en el cuello.
Charlie consumido por unos celos devastadores, mirando la foto de Babe semidesnudo con las marcas frescas de otro hombre, mientras Jeff lo observaba en silencio, preocupado por lo que podría pasar a continuación.
La Gotera que Rompe el Dique
Charlie seguía de pie frente a la ventana, con la respiración agitada y el celular de Jeff todavía en la mano. La foto de Babe sin camisa, mostrando las marcas frescas en el cuello, le quemaba la retina. No aguantaba más. Con los dedos temblando de rabia, abrió su propia aplicación de seguridad y seleccionó la cámara de la sala principal de la casa que aún compartía con Babe…o que había compartido hasta hacía poco.
La transmisión en vivo cargó.
Lo que vio hizo que algo estallara violentamente dentro de él.
En la pantalla, Babe estaba de pie en medio de la sala, iluminado solo por la luz tenue de una lámpara. Un hombre alto, de cabello oscuro y complexión fuerte, lo tenía acorralado contra la pared. El desconocido tenía la boca pegada al cuello de Babe, besándolo con hambre, chupando y mordiendo la piel justo donde ya había marcas anteriores. Babe tenía la cabeza ligeramente echada hacia atrás, dejando que el hombre tuviera mejor acceso. Con una mano, Babe le estaba sacando la camisa al tipo con movimientos rápidos y urgentes, tirando de la prenda hasta que cayó al suelo.
Sus dedos luego bajaron hasta el cinturón del hombre, empezando a desabrocharlo con evidente intención.
El hombre murmuraba algo contra el cuello de Babe mientras sus manos recorrían el torso de este con posesividad. Babe no se resistía; al contrario, dejó escapar un gemido bajo y permitió que el desconocido lo empujara más contra la pared.
Charlie sintió una oleada de ira pura y cegadora subir desde su estómago hasta su pecho. Sus ojos se oscurecieron, la mandíbula se le tensó tanto que dolió, y su mano apretó el celular con tanta fuerza que los nudillos se pusieron blancos.
—Hijo de puta…— gruñó entre dientes, con la voz ronca y temblorosa de furia.
Jeff, que estaba a su lado, notó inmediatamente el cambio en su expresión.
Se acercó preocupado.
— Phi…¿Qué pasa? ¿Qué estás viendo?
Charlie no apartó la mirada de la pantalla. Su voz salió baja, peligrosa y cargada de veneno:
—Se está follando a alguien en su casa…en nuestra casa. Ese cabrón lo está besando en el cuello y Babe le está quitando la ropa. Lo está dejando hacer…justo ahí, donde nosotros…
No pudo terminar la frase. La imagen de Babe desabrochando el pantalón de otro hombre mientras gemía suavemente le estaba quemando el cerebro.
Jeff palideció.
— ¿Qué? Phi, déjame ver…
Charlie apartó el celular bruscamente.
—Se está dejando tocar. Se está dejando besar. Y no es en un bar…es en la puta sala de nuestra casa.
Jeff intentó intervenir, levantando las manos.
—¿Y qué piensas hacer? No puedes ir y hacer una escena, Phi. Piensa un segundo. Todo esto podría ser peligroso por lo de Tony…
Charlie lo miró directamente a los ojos. Su mirada era oscura, posesiva y completamente fuera de control.
—Claro que puedo. Babe es mío. Ningún hijo de puta va a cambiar eso. Nadie toca lo que es mío.
Dio media vuelta y empezó a caminar hacia la puerta con pasos furiosos.
Jeff se apresuró a detenerlo, agarrándolo del brazo con fuerza.
—¡Charlie, espera! ¡Cálmate! Si vas ahora vas a empeorar todo. Babe está haciendo esto porque está dolido, porque…
Charlie se soltó de un tirón brusco, girándose hacia Jeff con los ojos brillantes de ira.
—¡No me voy a calmar una mierda, Jeff!
Su voz subió de tono, cargada de dolor y rabia contenida.
—Babe…Babe me va a oír hoy. Esta mierda se acaba ahora mismo. Se acabó el teatro. Se acabó dejar que otros lo toquen. ¡Se acabó!
Jeff intentó bloquearle el paso una vez más, pero Charlie ya había tomado las llaves y la chaqueta.
—Phi, por favor…razona. Si Tony se entera…
—¡Que se joda Tony!— rugió Charlie.— Ahora mismo solo me importa una cosa.
Abrió la puerta con violencia y salió al pasillo.
Antes de cerrarla, miró a Jeff por última vez, con la respiración pesada y la expresión endurecida:
—Dile a quien quieras que voy para allá. Pero nadie me va a detener.
La puerta se cerró de un portazo tan fuerte que hizo vibrar las paredes del departamento.
Jeff se quedó solo en la sala, con el corazón latiéndole con fuerza. Se pasó las manos por la cara y murmuró para sí mismo, preocupado:
—Por favor…que no cometa una locura.
El eco del portazo aún resonando y Jeff rezando en silencio para que Charlie no haga algo irreversible.
Mío Otra Vez
Charlie llegó a la casa con el corazón latiéndole a mil por hora y la sangre hirviendo.
Aparcó de cualquier manera y subió los escalones de dos en dos. Sin pensarlo dos veces, golpeó la puerta con fuerza, casi como si quisiera derribarla.
Toc, toc, toc. Tres golpes secos y fuertes.
Dentro se escucharon pasos acercándose. La puerta se abrió lentamente.
Babe apareció al otro lado, solo vestido con una camisa negra de dormir larga que apenas le cubría la mitad de los muslos. Sus piernas blancas y tonificadas quedaban completamente al descubierto. Tenía el cabello revuelto y los labios ligeramente hinchados. Al ver a Charlie, su expresión cambió de inmediato y trató de cerrar la puerta de golpe.
Charlie fue más rápido. Metió el pie y empujó la puerta con fuerza, abriéndola por completo.
Entró y la cerró de un portazo tan violento que hizo temblar las paredes.
Babe retrocedió un paso, molesto.
—¿Qué carajos te pasa, Charlie?
Charlie lo miró de arriba abajo, respirando agitado. Sus ojos se detuvieron en las piernas desnudas de Babe y en la forma en que la camisa apenas cubría su cuerpo.
—¿Dónde está?
Babe lo miró confundido, frunciendo el ceño.
—¿Dónde está quién? ¿De quién hablas?
Charlie dio un paso adelante, con la voz baja y peligrosa.
—El bastardo con el que te estabas follando.
Babe rodó los ojos y soltó una risa seca.
—Qué te importa…Ahora vete, Charlie. Quiero descansar.
Intentó caminar hacia la sala, pero Charlie lo agarró con fuerza del brazo, deteniéndolo.
—¿Descansar? ¿A qué mierda estás jugando, Babe?
Babe intentó zafarse, pero la mano de Charlie era como una tenaza.
—¿Jugando? Solo estoy viviendo mi vida.
Charlie soltó una risa amarga, llena de celos y rabia.
—¿Vivir tu vida? ¿Comportándote como una puta?
Babe se aguantó las ganas de golpearlo en ese mismo instante. Sus ojos brillaron con furia.
—Pero no soy tu puta y eso te jode, ¿verdad? Ahora déjame en paz.
Babe forcejeó con más fuerza para soltarse.
Charlie, en un movimiento rápido, lo tomó del cabello de la nuca con fuerza, tirando su cabeza hacia atrás. Babe jadeó sorprendido, el sonido salió ronco y entrecortado.
—No eres mi puta…— gruñó Charlie cerca de su oído.— pero sí eres mi novio. Mío, Babe. Y ningún hijo de perra va a cambiar eso.
Babe rio con burla, aunque todavía sentía el tirón en el cabello.
—¿Tu novio? Me terminaste, Charlie. Me dejaste con esa mierda de la sauna. Ahora puedo hacer lo que me venga en gana. Si quiero follarme a 10 hombres a la vez, lo haré.
Charlie apretó más fuerte el cabello de Babe, pegando sus cuerpos. Su voz salió como un gruñido posesivo:
—Atrévete a hacerlo y te juro que los mato a todos.
Sin darle tiempo a responder, Charlie lo besó con fuerza, devorando su boca con hambre y rabia. Babe intentó apartarse, pero Charlie lo tenía bien sujeto. En un impulso, Babe levantó la mano y le dio una cachetada fuerte en la mejilla. El sonido resonó en la sala.
Charlie ni siquiera se inmutó. Su mejilla enrojeció, pero su mirada solo se oscureció más. Acercó a Babe con más fuerza contra su cuerpo y sonrió peligrosamente.
—Pega todo lo que quieras…Voy a follarte de todas formas, mi amor.
Lo besó nuevamente, más profundo y agresivo. Babe intentó detenerlo poniendo las manos en su pecho, pero Charlie lo ignoraba por completo. Sus manos bajaron hasta el trasero de Babe y lo apretaron con fuerza por debajo de la camisa. Fue entonces cuando se dio cuenta.
Babe no llevaba nada debajo.
Charlie se separó apenas unos centímetros, respirando con dificultad.
—¿Estás desnudo? ¿En serio te lo follaste?
Babe lo miró con una sonrisa seductora y vengativa, los ojos brillando con desafío.
—¿Y qué si lo hice?
Charlie gruñó como un animal herido, celos y posesividad explotando dentro de él.
—Entonces voy a borrar cada rastro de ese hijo de puta de tu cuerpo.
Sin previo aviso, Charlie levantó a Babe agarrándolo por los muslos. Babe enredó automáticamente sus piernas alrededor de la cintura de Charlie, jadeando cuando su espalda chocó contra la pared con fuerza. La camisa negra se subió hasta su cintura, dejando su trasero completamente expuesto.
Charlie devoró su boca otra vez, mordiendo su labio inferior mientras una mano sostenía su peso y la otra apretaba su nalga con posesión. Luego bajó por su cuello, chupando y mordiendo la piel con fuerza, dejando marcas rojas y moradas sobre las que ya tenía.
—Eres mío, Babe…— gruñó contra su cuello, lamiendo la piel sensible.— Mío. Solo mío.
Babe jadeó, una mezcla de rabia y excitación recorriéndole el cuerpo. Su voz salió ronca y provocadora, aún vengativa:
—¿Tuyo? Entonces fóllame como si lo fuera…si puedes.
Charlie soltó una risa oscura y lo presionó más contra la pared, frotando su erección aún cubierta contra el cuerpo desnudo de Babe.
—Oh, voy a hacerlo…Hasta que no puedas ni caminar mañana. Hasta que olvides el nombre de cualquier otro que haya osado tocarte.
Charlie devorando el cuello de Babe contra la pared, Babe con las piernas enredadas en su cintura, ambos respirando agitados entre rabia, celos y deseo explosivo.
Posesión Brutal
Babe jadeaba contra la pared, con las piernas todavía enredadas en la cintura de Charlie. El calor del cuerpo de su ex lo estaba consumiendo, pero intentó recuperar algo de control. Puso las manos en el pecho de
Charlie y lo empujó débilmente.
—Suficiente, Charlie…— dijo con la voz entrecortada.— Deberías irte…Esto no está bien.
Charlie sonrió con arrogancia contra su cuello y mordió el lóbulo de su oreja con fuerza, tirando de él suavemente.
—No lo haré.— gruñó bajo y ronco.— No voy a ninguna parte.
Sin darle tiempo a protestar más, Charlie agarró la camisa negra de Babe con ambas manos y la rompió de un tirón violento. La tela se desgarró con un sonido seco, dejando el torso de Babe completamente expuesto. Sus pezones rosados quedaron al aire, endurecidos por la excitación y el roce.
Charlie no perdió tiempo. Bajó la cabeza y atrapó uno de los pezones con la boca, chupándolo con fuerza mientras su lengua lo rodeaba y lo lamía en círculos rápidos. Babe arqueó la espalda y soltó un gemido ahogado.
Charlie mordió suavemente el pezón erecto, tirando de él con los dientes, luego lo besó con ternura fingida solo para volver a chuparlo con hambre. Hizo lo mismo con el otro, alternando entre lamidas húmedas, succiones fuertes y mordidas que hacían que Babe se retorciera contra la pared.
—Charlie… joder…— jadeó Babe, intentando no perderse del todo.
Charlie se apartó apenas lo suficiente para desabrocharse el pantalón con una mano.
Sacó su miembro duro y pesado, ya completamente erecto y brillante en la punta.
Sin ningún preámbulo, lo llevó directamente a la entrada de Babe y comenzó a frotarlo de manera obscena contra su agujero, deslizando la cabeza hinchada arriba y abajo, presionando ligeramente sin entrar todavía.
Babe sintió un escalofrío placentero recorrer todo su cuerpo al escuchar el gemido grave y profundo que escapó de la garganta de Charlie.
—Tan apretado…y tan caliente…— murmuró Charlie con voz oscura, frotando su polla contra él con más insistencia.— ¿Sientes cómo late por ti, Babe? Solo por ti.
Babe abrió la boca para responder, pero en ese mismo instante Charlie embistió con brusquedad, entrando de un solo golpe profundo y brutal hasta el fondo. Babe gritó, un sonido ronco y agudo que llenó la sala. El ardor y la plenitud repentina lo hicieron temblar entero.
—¡Ahh! ¡Charlie!
Charlie gruñó satisfecho, manteniéndolo clavado contra la pared con su cuerpo.
Empezó a follarlo con embestidas duras, profundas y sin piedad. Cada golpe de cadera era fuerte, haciendo que la espalda de Babe se golpeara contra la pared una y otra vez.
—Eres mío…— gruñó Charlie mientras besaba, lamía, chupaba y mordía el cuello de Babe, dejando más marcas rojas y moradas.— Este cuerpo es mío. Este culo apretado que me aprieta tan bien…es solo mío.
Babe respondió con la misma intensidad.
Clavó las uñas en la espalda de Charlie por encima de la camisa y mordió su hombro con fuerza, luego subió hasta su cuello y chupó con hambre, dejando su propia marca. Sus piernas se apretaron más alrededor de la cintura de Charlie, atrayéndolo más profundo con cada embestida.
Charlie siguió devorando su boca en un beso sucio y mojado, lenguas enredándose mientras no dejaba de follarlo con fuerza.
Bajó nuevamente a sus pezones, chupándolos con fuerza mientras sus caderas seguían moviéndose en un ritmo brutal.
—Joder, Babe…mírate…tan mojado y caliente para mí.— dijo Charlie con voz ronca y morbosa, sin dejar de embestir.— Tu agujero me succiona como si no quisiera dejarme salir nunca. ¿Sientes cómo te llenó por completo?
Babe gimió alto, echando la cabeza hacia atrás contra la pared.
—Más fuerte…— exigió entre jadeos.— Si vas a follarme…hazlo como si realmente fuera tuyo.
Charlie soltó una risa oscura y aumentó la velocidad y la fuerza de sus embestidas, follándolo de forma salvaje. El sonido de piel contra piel resonaba obscenamente en la sala.
—Así te gusta, ¿verdad? Que te folle duro contra la pared…Que te deje bien abierto…— murmuró Charlie contra su boca, mordiendo su labio inferior.— Eres tan perfecto cuando te tengo así…gimiendo mi nombre mientras te destrozo por dentro.
Babe respondió mordiendo el cuello de Charlie y lamiendo la zona después, dejando saliva brillando en su piel. Sus gemidos se volvieron más altos y desesperados con cada embestida profunda que golpeaba justo en su punto más sensible.
Charlie siguió besando y mordiendo cada parte de su cuello y pecho que podía alcanzar, marcándolo sin piedad mientras lo follaba sin control.
Charlie follándolo brutalmente contra la pared, ambos perdidos en un torbellino de celos, posesión y placer crudo, con gemidos, mordidas y embestidas violentas llenando el ambiente.
Posesión Brutal (Parte 2)
Charlie no dio tregua. Sus caderas seguían golpeando con fuerza brutal contra Babe, clavándolo contra la pared con cada embestida profunda y salvaje. El sonido húmedo y obsceno de piel contra piel llenaba la sala, acompañado de los gemidos roncos de ambos.
—Joder…tan apretado.— gruñó Charlie contra el cuello de Babe, mordiendo con fuerza la piel sensible mientras seguía follándolo sin piedad.— ¿Sientes cómo te abro por completo, Babe? Cómo te lleno hasta el fondo…Este culo es mío. Solo mío.
Babe echó la cabeza hacia atrás, golpeándola contra la pared, y soltó un gemido largo y entrecortado. Sus uñas se clavaban en los hombros de Charlie, rasgando la tela de su camisa.
—Más…¡más fuerte, maldita sea!— exigió Babe con voz rota, aunque intentaba mantener algo de control. Sus piernas apretaron con más fuerza la cintura de Charlie, atrayéndolo más profundo con cada embestida.
Charlie soltó una risa oscura y posesiva. Bajó la cabeza y atrapó uno de los pezones de Babe entre sus dientes, mordiéndolo con fuerza antes de chuparlo con hambre, tirando de él mientras su lengua lo lamía rápidamente. Luego pasó al otro, devorándolo de la misma manera, dejando los pezones rojos e hinchados.
—Así me gusta…— murmuró contra su pecho, sin dejar de follarlo con embestidas duras y precisas que golpeaban directo en su próstata.— Gimiendo como un desesperado mientras te destrozo por dentro. Mira cómo tiemblas cada vez que te doy hasta el fondo.
Sin previo aviso, Charlie cambió el ángulo y embistió aún más profundo, más rápido, más brutal. Babe gritó, un sonido agudo y lleno de placer que resonó en toda la casa.
—¡Ahh! ¡Charlie…carajo!
Charlie levantó la cabeza y capturó su boca en un beso sucio, mojado y dominante. Sus lenguas se enredaron con violencia mientras no dejaba de mover las caderas. Una de sus manos bajó hasta el trasero de Babe, abriéndole más las nalgas para penetrarlo aún más profundo.
—Eres tan perfecto cuando te tengo así…— gruñó Charlie contra sus labios, mordiendo el inferior con fuerza.— Tan mojado, tan caliente, apretándome como si no quisieras que salga nunca. ¿Quieres qué te llene, Babe? ¿Quieres qué te deje goteando mi semen toda la noche?
Babe jadeó, los ojos entrecerrados por el placer. A pesar del deseo que lo consumía, todavía tenía ese brillo vengativo en la mirada. Mordió el labio de Charlie con fuerza, casi hasta sacarle sangre, y luego lamió la zona.
—Entonces fóllame más duro…— provocó Babe con voz ronca y seductora.— Si tanto dices que soy tuyo…demuéstramelo. Destrózame.
Charlie gruñó como un animal y aceleró el ritmo hasta volverlo casi salvaje. Sus embestidas eran cortas, rápidas y brutales, golpeando sin descanso el punto más sensible de Babe. El sudor corría por sus cuerpos. La camisa rota de Babe colgaba de uno de sus hombros, completamente inútil.
Charlie bajó nuevamente a su cuello, chupando y mordiendo con fuerza, dejando marcas grandes y oscuras sobre las falsas y las reales. Luego pasó a sus pezones otra vez, lamiéndolos y succionándolos con hambre mientras seguía follándolo sin control.
—Vas a correrte así…— ordenó Charlie con voz grave y dominante, una mano bajando para rodear la polla dura y goteante de Babe.— Vas a correrte mientras te follo contra la pared como el desesperado que eres. Quiero sentir cómo te aprietas alrededor de mí cuando te corras.
Babe gimió alto, su cuerpo temblando con cada embestida. Sus caderas intentaban moverse al ritmo de Charlie, buscando más fricción. Sus uñas se clavaron en la espalda de Charlie, dejando marcas rojas.
—Charlie…¡joder…estoy cerca!— jadeó Babe, la voz rota por el placer.
Charlie aumentó la velocidad de su mano en la polla de Babe, masturbándolo con movimientos rápidos y firmes mientras no dejaba de embestir con fuerza brutal.
—Entonces córrete para mí, mi amor…— susurró Charlie contra su oído, mordiendo el lóbulo.— Córrete mientras te lleno. Quiero sentirlo.
Babe arqueó la espalda violentamente y gritó el nombre de Charlie cuando el orgasmo lo golpeó con fuerza. Su semen salpicó entre sus cuerpos, manchando la camisa de Charlie y su propio abdomen. Su interior se contrajo con fuerza alrededor del miembro de Charlie, apretándolo como un vicio.
Charlie gruñó profundamente, embistiendo unas cuantas veces más antes de correrse dentro de Babe con un gemido gutural. Lo llenó por completo, chorros calientes y espesos que se derramaron dentro de él mientras seguía moviéndose lentamente, prolongando el placer.
Ambos quedaron jadeando contra la pared, cuerpos sudorosos y temblorosos, unidos todavía.
Charlie apoyó su frente contra la de Babe, respirando con dificultad, todavía dentro de él.
—Eres mío…— repitió con voz ronca, posesiva.— No lo olvides nunca más.
Charlie todavía enterrado profundamente en Babe, ambos recuperando el aliento después del sexo brutal contra la pared.
El Plan Revelado
Charlie permaneció unos segundos más dentro de Babe, disfrutando de los últimos espasmos de su orgasmo. Luego, lentamente, salió de él con un movimiento suave pero deliberado.
Babe jadeó fuerte ante la sensación de vacío repentino, un sonido agudo y entrecortado que escapó de su garganta. Charlie sonrió contra su boca, capturando ese jadeo con un beso lento y posesivo.
—Ese sonido…— murmuró Charlie con voz grave y satisfecha.— Me vuelve loco.
Con cuidado, bajó a Babe hasta que sus pies tocaron el suelo. Las piernas de Babe temblaban ligeramente. Charlie dio un paso atrás y observó con una sonrisa oscura y satisfecha cómo su semen espeso y blanco comenzaba a deslizarse por el interior de los muslos blancos de Babe, dejando un rastro brillante y obsceno que bajaba lentamente por sus piernas.
Babe trató de controlar su respiración agitada, apoyando una mano contra la pared para estabilizarse. Levantó la mirada y observó a Charlie. De repente, una risa divertida, feliz y triunfal brotó de su pecho. Empezó a reírse suavemente al principio, luego con más fuerza, con los ojos brillando de victoria.
Charlie lo miró confundido, frunciendo el ceño.
—¿De qué te ríes? ¿Qué es tan gracioso?
Babe se calmó poco a poco, todavía respirando con dificultad, pero con una sonrisa satisfecha en los labios. Se pasó una mano por el cabello revuelto y respondió:
—Que te tengo justo como quería.
Charlie entrecerró los ojos, analizándolo con desconfianza.
—¿A qué carajos te refieres?
Babe suspiró, aún con esa sonrisa en la cara.
Se enderezó un poco y confesó sin rodeos:
—Todo fue un plan, Charlie. Las marcas, las salidas al bar, esos hombres…todo.
Charlie se quedó congelado un segundo, procesando las palabras. Su expresión cambió rápidamente.
—Pero las marcas…cómo te besaban en el cuello…— dijo, con la voz aún ronca.
Babe negó con la cabeza, divertido.
—Era falso. Todo es falso.
Charlie apretó con fuerza el puño a un lado de su cuerpo, sintiendo cómo la rabia y la confusión se mezclaban dentro de él.
—¿Y lo de ese hombre en la sala?— preguntó, señalando hacia el centro de la habitación.— ¿El qué te estaba besando y al que le estabas quitando la ropa?
Babe se encogió de hombros con total naturalidad. Se acercó a Charlie con pasos lentos y seductores, todavía completamente desnudo y con el semen deslizándose por sus muslos. Rodeó sus brazos alrededor del cuello de Charlie y lo miró directamente a los ojos.
—Un actor contratado por mí. No pasó nada, Charlie. Ni un beso real, ni nada. Mi plan era hacerte creer que había vuelto a mis viejas costumbres…Lo hice con ayuda de los chicos. Y las marcas son maquillaje de un profesional que contrató North. Todo era para provocarte, para que salieras de tu escondite y dejaras de protegerme como si fuera un niño.
Babe se acercó más, pegando su cuerpo sudoroso al de Charlie. Mordió suavemente el labio inferior de Charlie, chupándolo con lentitud antes de soltarlo. Luego bajó a su cuello, besándolo y mordiéndolo con deliberada provocación, dejando pequeñas marcas con los dientes mientras hablaba entre besos.
—Quería que te pusieras celoso…— murmuró contra su piel, lamiendo la zona que acababa de morder.— Quería que vinieras a reclamarme como lo acabas de hacer. Porque yo no acepto que me dejes “por mi bien”. Si alguien va a protegerme, lo haremos juntos.
Charlie respiró profundamente, todavía procesando la confesión. Sus manos subieron automáticamente a la cintura de Babe, apretándola con fuerza.
—Eres un maldito manipulador…— gruñó, aunque su voz ya tenía un tono más bajo, cargado de alivio mezclado con excitación residual.— Me volviste loco estos días. Creí que te estaba perdiendo de verdad.
Babe sonrió contra su cuello y mordió un poco más fuerte, haciendo que Charlie jadeara.
—Bien. Eso era exactamente lo que quería.— susurró Babe seductoramente, lamiendo después la mordida.— Porque ahora sabes que no voy a quedarme quieto mientras tú intentas alejarme para “protegerme”. Si Tony quiere guerra…la enfrentaremos juntos. Pero tú y yo…esto no se termina.
Charlie soltó un gruñido bajo y giró la cabeza para capturar la boca de Babe en un beso profundo y posesivo, sus manos bajando hasta apretar el trasero de Babe, sintiendo su propio semen todavía caliente entre sus dedos.
—Eres un peligro…— murmuró contra sus labios.— Pero eres mi peligro.
Babe rio suavemente contra su boca y profundizó el beso, enredando sus dedos en el cabello de Charlie mientras sus cuerpos volvían a pegarse con deseo renovado.
Babe y Charlie besándose intensamente contra la pared, la confesión del plan flotando en el aire y la tensión sexual aún cargada entre ellos.
Venganza y Reconciliación
A la mañana siguiente, Babe se despertó con un delicioso dolor recorriendo todo su cuerpo.
Cada músculo protestaba, especialmente en las caderas y el interior de sus muslos. Sonrió ligeramente al recordar las embestidas brutales contra la pared, las mordidas en el cuello, la forma en que Charlie lo había follado sin piedad hasta dejarlo lleno y marcado.
Se estiró con cuidado y notó que el lado de la cama donde había dormido Charlie estaba vacío. Frunció el ceño. Se levantó, tomó la camisa negra de Charlie que estaba tirada en el suelo y se la puso. La prenda le quedaba grande y olía a él. Fue al baño, se lavó la cara con agua fría y se miró en el espejo. Tenía marcas frescas en el cuello y el pecho, esta vez reales.
Salió del baño y de la habitación, caminando descalzo hacia la cocina. El aroma a café y huevos lo guió.
Allí estaba Charlie, de espaldas a él, preparando el desayuno con movimientos tranquilos. Babe se detuvo en la entrada, observándolo.
Charlie sintió su presencia y, sin girarse del todo, habló con un tono frío y serio:
—Una vez que termine esto, me voy. Es peligroso que esté aquí.
Babe sintió un fuerte pinchazo en el pecho.
Su voz salió más baja de lo que esperaba:
—¿Pero vas a volver?
Charlie suspiró profundamente, todavía sin mirarlo directamente.
—No, Babe…No lo haré. Es mejor para ambos.
Babe se quedó en silencio unos segundos.
Luego soltó una risa seca, llena de dolor y enojo.
—Entonces no hace falta que termines el maldito desayuno.— dijo con voz temblorosa pero firme.— Recoge tus cosas y lárgate de MI casa. Se te da de maravilla hacerlo.
Babe dio media vuelta, dispuesto a volver a la habitación. Pero Charlie fue más rápido. Se giró y lo tomó del brazo.
—Babe, escúchame…
Babe se soltó con violencia y, sin pensarlo, le cruzó la cara con una bofetada fuerte. El sonido resonó en la cocina.
—No me toques, carajo.— dijo Babe, con los ojos brillando de enojo y dolor.— No quiero oírte. Si quieres irte, vete de una puta vez. No te detendré.
Charlie se tocó la mejilla enrojecida, claramente molesto por el golpe, pero su expresión cambió al ver el rostro de Babe.
—Es broma, Babe…Es broma.— dijo rápidamente, suavizando la voz.— No voy a ninguna parte, mi amor. Me quedo contigo. Mi lugar está contigo.
Babe lo miró fijamente. Su barbilla empezó a temblar mientras luchaba por contener las lágrimas. De repente, dio media vuelta, fue hasta el sofá de la sala, tomó una almohada grande y regresó a la cocina. Empezó a golpear a Charlie con ella, con fuerza.
—¡Eres un cabrón!— gritó Babe entre golpe y golpe.— ¡Deja de jugar así conmigo!
Charlie recibió los golpes riendo, levantando los brazos para protegerse un poco.
—¡Es mi venganza por lo de tu plan! ¡Estamos a mano ahora!
Babe lo golpeó con más fuerza, sollozando mientras las lágrimas empezaban a caer.
—¡Te odio! ¡No vuelvas a hacerme eso!
Charlie dejó de reír al ver que Babe realmente estaba llorando. Sintió una mezcla de dolor y ternura enorme en el pecho. Soltó la espátula, atrapó la almohada en el aire y la lanzó a un lado. Luego atrajo a Babe contra su cuerpo en un abrazo fuerte y protector.
—Shh…ya, mi amor. Ya pasó.— murmuró contra su cabello, acariciándole la espalda con una mano mientras lo sostenía con la otra.— Lo siento. Fue una broma estúpida. No voy a irme. Nunca más voy a dejarte, ¿entiendes? Estoy aquí. Contigo.
Babe escondió su rostro en el cuello de Charlie, sollozando bajito mientras sus manos se aferraban a la espalda de él.
—No vuelvas a decirme eso…— susurró con voz rota.— No lo soporto.
Charlie besó su sien, luego su mejilla húmeda, y finalmente sus labios con suavidad.
—No lo haré. Te lo prometo.
Sin esfuerzo, Charlie levantó a Babe por la cintura y lo sentó en la encimera de la cocina.
Se colocó entre sus piernas abiertas, acercando sus cuerpos. Babe todavía llevaba puesta solo la camisa de Charlie, que ahora estaba abierta y dejaba ver gran parte de su torso marcado.
Charlie lo miró con ternura y deseo renovado, sus manos subiendo por los muslos desnudos de Babe.
—Eres un desastre cuando lloras…pero igual te ves hermoso.— murmuró antes de besarlo profundamente.
Babe respondió al beso, todavía con algo de rabia residual, mordiendo el labio de Charlie con fuerza. Sus piernas se enredaron alrededor de la cintura de Charlie, atrayéndolo más cerca.
—Eres un idiota…— susurró Babe contra su boca, pero ya con una pequeña sonrisa.
—Y tú eres un manipulador dramático.— respondió Charlie, bajando las manos para apretar el trasero de Babe.— Pero eres mi manipulador.
Babe sentado en la encimera, piernas alrededor de Charlie, besándose intensamente mientras el desayuno se enfría en la estufa.
Desayuno Olvidado
Babe se separó un poco del beso, respirando agitado, y trató de cerrar las piernas alrededor de la cintura de Charlie.
—Cachorro…— dijo con voz ronca.— Deberías terminar el desayuno.
Charlie lo miró con ojos oscuros y llenos de deseo. Agarró los muslos de Babe con firmeza y los abrió de nuevo, manteniéndolos separados.
—No cierres las piernas, precioso…— ordenó con voz grave y dominante.— Déjalas abiertas para tu hombre. Para mí.
Babe se mordió el labio inferior, todavía intentando resistirse un poco, aunque su cuerpo ya reaccionaba.
—Pero…¿y el desayuno?
Charlie gruñó contra su cuello, frotando su erección ya dura contra el centro desnudo de Babe.
—No me importa.
Babe soltó un gemido suave cuando sintió la presión caliente.
—Mi amor…
Charlie sonrió con satisfacción al escuchar esas dos palabras. Sus ojos brillaron de placer.
—Me encanta cuando me llamas así…más en este estado. Dilo de nuevo.
Babe negó con la cabeza, aunque su respiración ya era irregular.
—Charlie, basta…Sigamos con el desayuno, te ayudo.
Intentó bajarse de la encimera, pero Charlie fue más rápido. Lo tomó con fuerza del cabello de la nuca, tirando su cabeza hacia atrás con un movimiento brusco. Babe jadeó fuerte por la sorpresa y el placer.
—No vas a ir a ninguna parte.— gruñó Charlie cerca de su oído.— Ahora mismo solo quiero una cosa: follarte otra vez.
Abrió un poco más la camisa que Babe llevaba puesta, dejando completamente al descubierto su pecho y sus pezones ya endurecidos. Bajó la cabeza y atacó a uno de ellos sin piedad: lo chupó con fuerza, lo lamió en círculos rápidos y lo mordió justo lo suficiente para hacer que Babe arqueara la espalda.
—Ahh…¡Charlie!— gimió Babe.
Charlie pasó al otro pezón, devorándolo con la misma hambre: besos húmedos, succiones fuertes y mordidas que enviaban descargas directas al miembro de Babe. Mientras tanto, una de sus manos bajó entre las piernas de Babe y empezó a frotar su entrada todavía sensible y resbaladiza por el semen de la noche anterior.
—Estás tan mojado todavía…— murmuró Charlie con voz obscena y ronca.— Mi semen todavía sale de ti. Tan caliente y abierto para mí…Me vuelve loco saber que te dejé marcado por dentro.
Babe jadeó agudamente, el sonido directo en el oído de Charlie. Ese gemido agudo y desesperado hizo que Charlie perdiera aún más el control. Babe clavó las uñas en la espalda de Charlie, rasguñándolo con fuerza por encima de la camiseta, dejando marcas rojas.
—Joder…— gruñó Charlie.— Rasguñame más, precioso. Quiero sentir que eres mío.
Babe no se hizo esperar. Mordió la mandíbula de Charlie con fuerza, luego bajó a su cuello y chupó con hambre, dejando una marca grande y oscura. Lamió la zona después y mordió el lóbulo de su oreja, susurrando con voz rota:
—Mi amor…por favor…
Charlie soltó un gruñido animal. Se bajó los pantalones lo suficiente para liberar su miembro duro y pesado, y sin ningún preámbulo, alineó la cabeza hinchada contra la entrada de Babe y embistió con brusquedad, entrando de un solo golpe profundo y brutal.
Babe gritó agudamente, un sonido largo y agudo que resonó en la cocina.
— ¡Ahhh! ¡Charlie!
—Así…— gruñó Charlie, comenzando a follarlo con embestidas duras y rápidas.— Grita para mí. Quiero escuchar esos gemidos agudos mientras te abro otra vez.
Las caderas de Charlie golpearon sin misericordia contra el trasero de Babe, follándolo de forma brutal sobre la encimera.
Cada embestida era profunda, haciendo que el cuerpo de Babe se sacudiera violentamente. La camisa abierta se deslizaba por sus hombros con cada movimiento.
Charlie volvió a atacar su cuello, chupando y mordiendo mientras una mano pellizcaba y tiraba de sus pezones. Babe respondía con la misma intensidad: rasguñaba la espalda de Charlie, mordía su cuello y su oreja, y lamía su mandíbula antes de besarlo con violencia, lenguas enredándose de forma sucia y desesperada.
Cada vez que Babe gemía agudamente directo en su oído, Charlie perdía más el control y aumentaba la fuerza de sus embestidas.
—Escucha cómo suenas…— jadeó Charlie contra su boca.— Tan lindo y desesperado cuando te follo así. Tu culo me aprieta tan bien, precioso…como si no quisiera dejarme salir nunca.
Babe clavó las uñas más profundo en su espalda y mordió su labio inferior con fuerza.
—Más duro…— suplicó entre gemidos agudos.— Mi amor…fóllame más duro…
Charlie gruñó satisfecho y obedeció, embistiendo con más brutalidad, golpeando sin descanso el punto más sensible de Babe.
El sonido húmedo y obsceno de piel contra piel llenaba la cocina junto con los gemidos cada vez más altos de Babe.
Charlie siguió besando, chupando y mordiendo sus pezones, su cuello y su boca, mientras no dejaba de follarlo con fuerza salvaje.
—Eres tan perfecto…— murmuró Charlie con voz ronca y posesiva.— Tan mío cuando te tengo así, gimiendo y temblando en mis brazos.
Charlie follándolo brutalmente sobre la encimera de la cocina, Babe gimiendo agudamente en su oído mientras rasguña y muerde su espalda y cuello, ambos perdidos en un deseo intenso y posesivo.
Reunión de Guerra
Una hora después, ambos ya se habían duchado y vestían ropa limpia. El desayuno, aunque tardío, había sido devorado en silencio entre miradas cargadas y sonrisas cómplices. El ambiente entre ellos seguía cargado de esa electricidad reciente, pero ahora había algo más: determinación.
Babe, sentado todavía en la encimera con una taza de café en la mano, miró a Charlie con seriedad.
—Tenemos que hablar con los chicos.— dijo con voz firme.— No podemos seguir así, escondiéndote y yo haciendo planes a medias. Hay que idear algo real para acabar con Tony y su organización. No voy a permitir que siga amenazándonos.
Charlie lo observó un momento y asintió lentamente.
—Está bien. Tienes razón. Ya es hora de enfrentar esto juntos.
Poco después, llegaron al taller de X Hunter.
El ambiente estaba tenso desde que los chicos notaron la llegada de Charlie. Alan fue el primero en acercarse, seguido de Sonic, North, Dean y Jeff, quien parecía nervioso pero aliviado.
Se reunieron en la oficina del fondo, cerrando la puerta para tener privacidad. Babe se sentó en el borde de la mesa principal, mientras Charlie se quedó de pie a su lado, con una mano apoyada en su espalda de forma protectora.
Alan cruzó los brazos, mirando a ambos.
—Supongo que ya no hay secretos. Jeff nos contó lo que pasó anoche…y que Babe te reveló todo el plan. ¿Ahora qué?
Babe tomó la palabra primero, con voz clara y decidida:
—La situación ya lo sabemos todos, no hace falta repetirla nuevamente. No podemos seguir reaccionando. Tenemos que tomar la iniciativa y acabar con él.
Sonic se inclinó hacia adelante, con expresión seria.
—Estoy de acuerdo. Pero Tony no es cualquier psicópata poca monta. Tiene dinero, contactos y gente peligrosa. ¿Cuál es el plan?
Charlie habló con tono grave:
—Primero, necesitamos confirmar toda la información. Jeff, ¿has podido hackear algo más del sistema de Tony?
Jeff asintió, abriendo su laptop sobre la mesa.
—He entrado en algunos correos secundarios. Tony se reunirá dentro de tres días con unos inversionistas importantes en su club privado. Esa podría ser una oportunidad. Pero está muy bien protegido. Seguridad armada, cámaras por todos lados.
North soltó un silbido bajo.
—Suena suicida. ¿Vamos a entrar ahí como si nada?
Dean, que había estado callado, intervino:
—Si queremos acabar con él, no podemos solo confrontarlo. Necesitamos desmantelar su red. Dinero, contactos, todo. Si cortamos sus fuentes de poder, será más fácil llegar a él.
Babe miró a todos con determinación.
—Exacto. Mi idea es usar las carreras. Tony vive de su reputación y del dinero que mueve en las apuestas ilegales. Si logramos exponer a Willy como su espía públicamente y sabotear sus operaciones durante la próxima carrera grande, podemos crearle presión desde afuera. Mientras tanto, Jeff puede seguir hackeando para conseguir pruebas concretas: transferencias, grabaciones, cualquier cosa que lo incrimine.
Alan frunció el ceño.
—¿Y si Tony decide atacar directamente? Ya amenazó con encargarse personalmente de Babe.
Charlie apretó la mandíbula y su mano en la espalda de Babe se tensó.
—Por eso no voy a separarme de Babe ni un segundo. Si Tony quiere llegar a él, tendrá que pasar por mí primero. Pero no vamos a esperar sentados. Vamos a golpearlo donde más le duele: su imperio.
Sonic sonrió de lado, aunque con preocupación.
—Suena bien en teoría, pero necesitamos algo más concreto. ¿Quién se encarga de qué?
Babe señaló con la cabeza a Jeff.
—Jeff sigue en la parte tecnológica. Quiero todo lo que puedas conseguir sobre Tony y sus socios. North y Sonic, ustedes son buenos moviéndose sin ser vistos. Necesito que vigilen discretamente los movimientos de Willy. Dean, tú conoces mejor las pistas y las apuestas. Averigua quién más está metido en los negocios sucios de Tony.
Dean asintió.
—Puedo hacerlo.
Alan miró a Babe y Charlie.
—¿Y ustedes dos?
Babe sonrió con frialdad.
—Charlie y yo nos encargaremos de la parte más visible. Vamos a dejar que Tony crea que seguimos divididos y vulnerables…pero estaremos listos. Cuando llegue el momento, lo enfrentaremos directamente.
Charlie miró a Babe con una mezcla de orgullo y preocupación.
—No voy a dejarte hacer nada imprudente. Si vamos a hacer esto, lo hacemos juntos y con cabeza.
Babe giró la cabeza hacia él y le sostuvo la mirada
—Juntos. Esa es la única forma en que aceptó hacerlo.
Jeff levantó la vista de la laptop.
—Puedo preparar un sistema de comunicación segura para todos. Nada de mensajes normales. Cualquier cosa que hagamos tiene que ser invisible para Tony.
Alan suspiró y se puso de pie.
—Entonces estamos de acuerdo. Empezamos hoy. Nadie actúa solo. Si alguien ve algo raro, avisa inmediatamente. Tony es peligroso, pero nosotros somos X Hunter. No nos vamos a dejar pisar.
Sonic golpeó la mesa con la mano, sonriendo.
—Vamos a joder a ese hijo de puta.
North rio por lo bajo.
—Finalmente algo de acción de verdad.
Charlie miró a todos los presentes, su expresión seria pero llena de resolución.
—Gracias por estar dispuestos a arriesgarse. Esto no es solo por Babe y por mí…es por todos nosotros. Tony ya amenazó con destruir lo que tenemos. No se lo vamos a permitir.
Babe se levantó de la mesa y miró a su equipo con determinación.
—Entonces manos a la obra. Tony cree que puede controlarlo todo. Vamos a demostrarle que se equivoca.
El equipo de X Hunter reunido alrededor de la mesa, el aire cargado de tensión y decisión mientras comienzan a trazar los primeros pasos de su plan contra Tony.
La Verdad que Duele
Horas más tarde, ya entrada la noche, Charlie empezó a preocuparse. Babe había salido del taller hacía un buen rato y aún no regresaba.
Con la amenaza de Tony rondando, cada minuto fuera de su vista lo ponía nervioso.
Salió a buscarlo, recorriendo los alrededores del taller con paso rápido.
Finalmente lo vio cerca de unos contenedores viejos, en la zona trasera poco iluminada. Willy estaba allí, sujetando con fuerza el brazo de Babe. Babe se soltó con un movimiento brusco y Willy solo sonrió de forma arrogante antes de marcharse sin decir nada más.
Babe suspiró y siguió caminando, pero se detuvo en seco al ver a Charlie de pie a pocos metros. La expresión de Charlie era fría, con la mandíbula tensa y los ojos oscuros.
—¿Qué hacía ese bastardo aquí?— preguntó Charlie con voz baja y peligrosa.
Babe se pasó una mano por el cabello, intentando mantener la calma.
—Vino a proponer ayuda. Bueno…mejor dicho, a ofrecerme ayuda con tal de acabar con Tony.
Charlie sonrió, pero no había nada de humor en esa sonrisa. Era pura diversión fría y celos contenidos.
—Y supongo que te pidió una recompensa…una noche juntos, tal vez.
Babe suspiró profundamente.
—Sí, pero no es el caso. Tenemos que seguir adelante con nuestro plan, Charlie.
Charlie lo interrumpió, dando un paso más cerca.
—¿Aceptaste esa mierda?
Babe lo miró directamente a los ojos.
—No.
Charlie entrecerró los ojos, estudiando su rostro.
—¿Seguro? Digo, porque aún no me olvido de tu plan en la sauna contra él…¿Cómo era? ¿Seducirlo y sacarle información?
Babe rodó los ojos, claramente molesto.
—Sí, ya sé que fui estúpido. No hace falta que me lo recuerdes.
—¿Entonces?— insistió Charlie.
Babe contestó con fastidio:
—Entonces nada, Charlie. Dejemos esto aquí, no va para ningún lado.
Babe intentó seguir su camino, pero Charlie lo detuvo agarrándolo del brazo con firmeza.
—No te vas. Te quedas y hablamos. A mí no me vas a dejar con la palabra en la boca.
Babe se quejó, soltándose.
—¿De qué más quieres hablar? ¿Me vas a hacer una escena de novio celoso?
Charlie gruñó y lo atrajo bruscamente contra su cuerpo, pegando sus pechos. Su voz salió baja y amenazante, pero cargada de deseo reprimido:
—No me vengas con eso, Babe…No me provoques.
Babe levantó la barbilla con rebeldía y soltó sin pensar:
—No te preocupes, no haré nada con mi abusador.
En cuanto las palabras salieron de su boca, un silencio pesado y frío cayó sobre ellos.
Babe se dio cuenta inmediatamente de lo que había dicho y su expresión cambió.
Charlie se quedó rígido. Su voz salió peligrosa y baja:
—¿Qué carajos acabas de decir?
Babe negó rápidamente con la cabeza, evitando su mirada.
—Nada importante…error mío.
Quiso irse, pero Charlie lo tomó de la cintura con ambas manos y lo atrajo con fuerza contra su cuerpo, impidiéndole escapar.
—Habla, Babe.— ordenó con ese tono dominante que no admitía discusión.
Babe evitó mirarlo a los ojos, sintiéndose expuesto. Charlie tomó su barbilla con suavidad pero con firmeza, obligándolo a levantar la cara. Ese toque era tan propio de él: suave y dominante al mismo tiempo.
—Mi amor…necesito que me digas lo que está pasando.— dijo Charlie, su voz ahora más baja, casi preocupada.
Babe se mordió el labio inferior con fuerza.
Tras unos segundos de silencio, finalmente habló, con la voz apenas audible:
—Esa vez en la sauna…Willy intentó abusar de mí. No lo logró…porque llegaste tú.
Babe no podía sostenerle la mirada. Escondió su rostro en el pecho de Charlie, abrazando su cintura con fuerza, como si quisiera desaparecer.
Charlie se quedó completamente quieto durante unos segundos, procesando la información. Sus brazos se tensaron alrededor del cuerpo de Babe y su respiración se volvió más pesada. Una mezcla explosiva de rabia, dolor y culpa lo invadió.
—Hijo de puta…— murmuró Charlie con voz ronca, apretando más el abrazo.— ¿Por qué no me lo dijiste antes?
Babe solo negó con la cabeza contra su pecho, sin levantar la cara. Su voz salió amortiguada:
—No quería que te volvieras loco…ya teníamos suficiente con Tony.
Charlie besó la parte superior de su cabeza y luego tomó su rostro entre las manos, obligándolo a mirarlo. Sus ojos estaban oscuros, llenos de una furia contenida y una ternura protectora.
—Escúchame bien.— dijo Charlie con voz grave y firme.— Nadie toca lo que es mío. Nadie. Y menos ese maldito. Si alguna vez vuelve a acercarse a ti…
Charlie no terminó la frase. En cambio, bajó la cabeza y besó a Babe con fuerza, un beso posesivo y protector, como si quisiera borrar cualquier rastro de ese recuerdo.
Babe respondió al beso, todavía con algo de tensión en el cuerpo, pero dejando que Charlie lo sostuviera.
Charlie abrazando fuertemente a Babe contra su pecho, la revelación sobre Willy flotando en el aire nocturno y la rabia de Charlie creciendo en silencio.
Celos que Prenden Fuego
Charlie seguía abrazando a Babe con fuerza contra su pecho, respirando agitado por la rabia que le provocaba lo que acababa de escuchar. Su voz salió baja, oscura y llena de promesa peligrosa:
—Sabes que esto no se va a quedar así… Los días de ese bastardo están contados, Babe.
Babe se separó un poco de su pecho para mirarlo a la cara, preocupado.
—Charlie, pero eso…
Charlie lo interrumpió de inmediato, con los ojos entrecerrados y la mandíbula tensa.
—¿Te preocupa su miserable vida, Babe? ¿Te preocupa lo qué pueda pasarle?
Babe se quedó mirándolo fijamente. La forma en que Charlie lo protegía, esa furia contenida, la posesividad que emanaba de cada poro…lo dejó hipnotizado. Sin poder evitarlo, las palabras escaparon de sus labios en un susurro casi involuntario:
—Dios…cómo puede ser tan sexy…
Se hizo un breve silencio entre ellos. Charlie parpadeó, confundido, y ladeó la cabeza.
—¿Disculpa?
Babe se mordió el labio inferior, intentando contener una sonrisa. Sus mejillas se calentaron ligeramente mientras confesaba con voz más baja y juguetona:
—Es que te ves muy sexy así…Te ves muy atractivo cuando te pones celoso por mí. No sé…me encanta. Te ves muy rico, Cachorro.
Charlie se quedó mirándolo unos segundos, procesando las palabras. Luego soltó una risa corta, incrédula, aunque sus ojos seguían brillando con esa mezcla de celos y deseo.
—¿En serio?— preguntó, elevando una ceja.— Acabo de decirte que voy a matar a ese hijo de puta y tú me estás diciendo ¿qué me ves “rico”?
Babe no pudo evitar reírse también, una risa suave y traviesa que iluminó su rostro.
—Qué quieres que te diga…Cuando te pones así de dominante y protector, se me olvida todo lo demás. Te ves jodidamente caliente.
Charlie rio más fuerte esta vez, una risa grave y divertida, y sin previo aviso, agarró a Babe por la cintura con ambas manos y lo elevó del suelo sin esfuerzo. Babe soltó un pequeño grito de sorpresa seguido de una carcajada mientras envolvía sus piernas alrededor de la cintura de Charlie.
—¡Charlie! ¡Bájame, idiota!— dijo Babe entre risas, aunque sus brazos ya se habían enredado alrededor del cuello de su novio.
—No te bajo ni loco.— respondió Charlie, sonriendo con arrogancia mientras lo sostenía en el aire, pegando sus cuerpos.— ¿Así qué te gusto cuando estoy celoso, eh? ¿Te parece “rico” qué quiera destrozar a cualquiera que te toque?
Babe asintió, todavía riendo, y mordió suavemente la mandíbula de Charlie.
—Mucho. Me encanta cuando te pones así…todo posesivo y gruñón. Me dan ganas de provocarte más.
Charlie giró con él en brazos y lo presionó suavemente contra uno de los contenedores, manteniéndolo elevado. Su risa se volvió más baja, más oscura.
—Eres un peligro, Babe. Te digo que voy a matar a Willy y tú te excitas. ¿Qué voy a hacer contigo?
Babe se acercó a su oído, todavía riendo bajito, y susurró con voz seductora:
—Empezar por follarme contra este contenedor, tal vez…Cachorro.
Charlie soltó una carcajada ronca y lo apretó más contra su cuerpo, besando su cuello con fuerza mientras Babe seguía riendo y retorciéndose entre sus brazos.
—Vas a volverme loco…— murmuró Charlie contra su piel, mordiendo el punto donde latía su pulso.— Pero me encanta que te guste cuando me pongo celoso. Porque eres mío, y pienso recordártelo todas las veces que sea necesario.
Babe enredó sus dedos en el cabello de Charlie y tiró suavemente, mirándolo a los ojos con una sonrisa provocadora.
—Entonces no pares de ponerte celoso…porque se te ve demasiado bien.
Charlie sonrió con picardía y lo besó con fuerza, todavía sosteniéndolo en el aire como si no pesara nada, mientras las risas de ambos se mezclaban con el deseo que volvía a encenderse entre ellos.
Charlie sosteniendo a Babe en brazos contra el contenedor, ambos riendo y besándose entre bromas y provocaciones.
Golpe Final
Unos días después, la noche era fría y pesada. El equipo de X Hunter había decidido dar el golpe sorpresa esa misma madrugada.
El edificio abandonado que Tony usaba como laboratorio secreto estaba ubicado en las afueras de la ciudad, rodeado de maleza y oscuridad. Después de semanas de planificación, hackeos de Jeff y vigilancia constante, esta era su oportunidad.
Charlie, Babe, Alan, Sonic, North, Dean y Jeff se movían como sombras. Todos iban armados y con chalecos antibalas. La tensión era palpable.
—Recuerden el plan.— susurró Alan mientras se acercaban a la entrada trasera.— Entramos rápido, neutralizamos a los guardias y vamos directo por Tony. No le den tiempo a reaccionar.
Charlie miró a Babe, que iba a su lado, y apretó su mano un segundo antes de soltarla.
—Quédate cerca de mí. No te separes.
Babe asintió con expresión seria.
—Vamos a terminar con esto de una vez.
Irrumpieron en el edificio con precisión militar.
Sonic y North fueron los primeros en entrar, eliminando silenciosamente a dos guardias con golpes certeros y descargas eléctricas.
Dean cubría la retaguardia mientras Jeff hackeaba el sistema de seguridad para desactivar las cámaras.
—¡Muévete!— gruñó Charlie cuando dos hombres de Tony aparecieron en el pasillo.
Babe y Charlie actuaron al unísono. Charlie derribó a uno con un fuerte golpe en la mandíbula y un rodillazo en el estómago, mientras Babe le daba una patada giratoria al segundo, dejándolo inconsciente en el suelo.
—Estos idiotas no saben con quién se meten.— dijo Babe con respiración agitada, recogiendo el arma del guardia caído.
Más adelante, en el laboratorio principal, encontraron a Tony rodeado de tres hombres armados y varios equipos científicos. Tony estaba revisando unos viales con una sonrisa arrogante cuando la puerta se abrió de golpe.
—¿Qué demonios…?— exclamó Tony, girándose bruscamente.
—¡Ahora!— gritó Alan.
El caos estalló.
Sonic y North se lanzaron contra los guardias.
Sonic esquivó un disparo y golpeó al hombre en la cara con la culata de su arma, mientras North le rompía el brazo a otro con un movimiento brutal.
Dean disparó a las piernas de un guardia que intentaba apuntar a Babe, derribándolo.
Charlie fue directo hacia Tony. Con furia contenida, lo agarró del cuello de la camisa y lo estrelló contra una de las mesas del laboratorio. Viales y tubos de ensayo cayeron al suelo haciéndose añicos.
—¡Tú!— rugió Charlie, su voz llena de odio.— Todo este tiempo amenazando a Babe, intentando robarme mis poderes…Se acabó, Tony.
Tony intentó sonreír a pesar de la sangre que le salía de la boca.
—Charlie…siempre tan predecible. ¿Crees qué esto termina aquí? Tengo más gente, más…
Babe se acercó por el lado, apuntándole con un arma. Su voz era fría y letal:
—Cállate. Ya no tienes nada. Willy ya está expuesto, tus contactos están cayendo uno por uno gracias a Jeff. Esta noche termina tu imperio.
Tony miró a Babe con desprecio.
—Ah, el juguete de Charlie…¿Todavía crees qué puedes ganar?
Charlie apretó más el cuello de Tony, levantándolo ligeramente del suelo.
—No vuelvas a hablarle así. Nunca más.
Alan se acercó, revisando los documentos y computadoras que había sobre la mesa.
—Jeff, copia todo lo que puedas. Transferencias, fórmulas, nombres…todo.
Jeff ya estaba conectado a los servidores, sus dedos volando sobre el teclado.
—Estoy dentro. Descargando todo. En tres minutos tendré pruebas suficientes para destruirlo legalmente también.
North, todavía sujetando a uno de los guardias restantes, gritó:
—¡Los demás están neutralizados! ¡El edificio es nuestro!
Tony empezó a reírse con dificultad, aunque la mano de Charlie lo ahogaba.
—Ustedes…no entienden nada. Los poderes de Charlie podrían cambiarlo todo. ¡Yo solo quería…
—Querías usarnos como conejillos de indias.— interrumpió Babe con asco.— Querías matarme para controlar a Charlie. Pues fallaste.
Charlie miró a Babe un segundo, luego volvió su atención a Tony. Su voz salió baja y definitiva:
—Esto es por cada amenaza, por cada intento de lastimar a Babe, por todo el daño que has causado.
Sin más palabras, Charlie le dio un golpe fuerte y preciso en la cara que dejó a Tony inconsciente. Alan se acercó y le colocó unas esposas reforzadas.
—Llamaremos a las autoridades con las pruebas de Jeff.— dijo Alan.— Pero esta noche…se acabó.
Sonic limpió el sudor de su frente y sonrió con adrenalina.
—Joder, lo logramos. X Hunter no se deja pisar.
Dean asintió, respirando agitado.
—Tony está acabado. Su laboratorio, sus hombres, sus secretos…todo.
Babe se acercó a Charlie y lo tomó de la mano. Ambos se miraron con alivio y orgullo.
—Terminamos.— murmuró Babe.
Charlie apretó su mano y besó su frente.
—Juntos. Como debía ser.
Jeff levantó la vista de la laptop, sonriendo triunfante.
—Descarga completa. Tenemos todo. Tony no va a salir de esto nunca.
El equipo de X Hunter de pie en medio del laboratorio destruido, Tony inconsciente en el suelo y la sensación de victoria llenando el aire después de una lucha intensa y coordinada.
El Precio de la Ira
Unos minutos después de la captura de Tony, el equipo empezó a asegurar el perímetro.
Babe se separó ligeramente del grupo para inspeccionar una zona lateral del laboratorio, revisando si quedaban más documentos o evidencia escondida entre los escombros.
De pronto, sintió un agarre fuerte y doloroso en su brazo que lo jaló hacia atrás.
—¿Te divertiste, Babe?— gruñó Willy con la voz llena de furia contenida.— ¿Ponerme en ridículo frente a todos?
Babe se soltó con un movimiento brusco, mirándolo con desprecio.
—El ridículo lo hiciste tú solo al ponerte en el mismo bando que Tony. Eres patético, Willy.
En ese preciso momento, Charlie apareció en la entrada de la sala. Había seguido a Babe en silencio, preocupado por su seguridad. Se detuvo al ver la escena: Willy frente a Babe, ambos tensos.
Antes de que Charlie pudiera intervenir, Willy actuó por impulso. Con un movimiento rápido, golpeó a Babe en la cara con el dorso de la mano y luego lo tomó con fuerza de la nuca, atrayéndolo hacia él para besarlo con rudeza y violencia. Fue un beso agresivo, forzado, lleno de rabia y posesión enfermiza.
Algo dentro de Charlie se rompió en ese instante. Una ira cegadora y visceral subió por su pecho, haciendo que su visión se tiñera de rojo. Sus puños se cerraron con tanta fuerza que los nudillos crujieron.
Pero antes de que Charlie pudiera lanzarse sobre Willy, Babe reaccionó con ferocidad.
Babe levantó la rodilla con toda su fuerza y golpeó brutalmente a Willy en la entrepierna. Willy rugió de dolor, soltando un grito gutural y doblándose hacia adelante.
—¡Hijo de puta!— gritó Babe.
Sin darle tiempo a recuperarse, Babe lo tomó del cuello con ambas manos y lo estampó violentamente contra la pared más cercana.
El impacto resonó con fuerza. Babe empezó a golpearlo sin control: un puñetazo en la cara, otro en las costillas, y otro más en la mandíbula.
—Nunca en tu puta vida…— gruñó Babe entre dientes, con la voz temblando de rabia y asco.— vuelvas a golpearme. Nunca vuelvas a besarme. ¡Nunca, Willy!
Willy intentaba defenderse, pero Babe estaba fuera de sí. Lo golpeaba con una furia que rara vez mostraba. Willy escupía sangre, apenas podía respirar.
Charlie observaba la escena paralizado, con el corazón latiéndole con fuerza. Ver a Babe siendo besado a la fuerza había despertado algo primitivo en él, pero ahora veía cómo Babe se defendía con todo.
Babe, con el asco y el odio creciendo hasta un punto insoportable, agarró la cabeza de Willy con ambas manos. Con un movimiento rápido y brutal, giró su cuello con fuerza. Se escuchó un crujido seco y horrible.
Willy cayó al suelo como un peso muerto, con los ojos abiertos y sin vida.
El silencio que siguió fue ensordecedor.
Babe se quedó mirando el cuerpo sin expresión por unos segundos. Luego, como si toda la adrenalina lo abandonara de golpe, se recargó contra la pared. Su cuerpo se deslizó lentamente hacia abajo hasta quedar sentado en el suelo. Lágrimas calientes comenzaron a deslizarse por sus mejillas mientras temblaba.
Charlie reaccionó al instante y corrió hacia él.
Se arrodilló frente a Babe y lo tomó por los hombros con cuidado.
—Babe…— murmuró, preocupado.
Babe levantó la mirada hacia Charlie, con los ojos llenos de culpa y lágrimas. Su voz salió rota y temblorosa:
—Lo siento, Cachorro…Él me besó…Yo…Dios…Lo siento. No quería que vieras eso. No quería…
Charlie sintió un nudo en el pecho. Sin decir nada más, lo atrajo hacia sus brazos y lo abrazó con fuerza, dejando que Babe escondiera el rostro en su cuello. Una de sus manos acariciaba su espalda mientras la otra sostenía su nuca con ternura.
—Shh…ya está, mi amor.— susurró Charlie contra su cabello.— Ya pasó. Respira. Estoy aquí.
Babe sollozó contra su pecho, todavía temblando.
—No quería matarlo…pero cuando me besó…todo lo que intentó esa vez en la sauna volvió…y no pude controlarme.
Charlie lo apretó más contra él, besando su sien repetidamente.
—Lo sé. Lo vi todo. No es tu culpa. Ese hijo de puta se lo buscó. Nadie toca lo que es mío. Nadie te besa a la fuerza. Hiciste lo que tenías que hacer para defenderte.
Babe levantó ligeramente la cabeza, mirándolo con ojos rojos.
—¿No estás…molesto conmigo?
Charlie negó con la cabeza y limpió las lágrimas de las mejillas de Babe con sus pulgares.
—Estoy molesto con él. No contigo. Nunca contigo. Me dolió verlo besarte, sí…pero vi cómo lo rechazaste. Vi cómo lo destruiste. Estoy orgulloso de ti por defenderte, Babe.
Charlie tomó el rostro de Babe entre sus manos y lo besó suavemente en los labios, un beso lento y reconfortante, lleno de amor y protección.
—Estás a salvo ahora. Los dos lo estamos. Tony está acabado y Willy ya no volverá a tocarte nunca más.
Babe cerró los ojos y se dejó abrazar, todavía con el cuerpo temblando por la adrenalina y las emociones.
Charlie abrazando fuertemente a Babe en el suelo del laboratorio, rodeados de silencio y el cuerpo sin vida de Willy a pocos metros, mientras intenta calmar el llanto y la culpa de su novio.
Celebración y Movimiento
Un par de días después, el taller de X Hunter se había convertido en una fiesta improvisada pero llena de alegría. Las luces estaban bajas, la música sonaba alta y el ambiente estaba cargado de alivio y triunfo. Tony había caído junto con su organización, Willy había sido eliminado, y gracias a la ayuda del científico extranjero Chris, Charlie y Jeff habían perdido sus poderes de forma definitiva y segura.
Los poderes de absorción y los super sentidos que Charlie había tomado de Babe, junto con la capacidad de Jeff de ver el futuro, ya no existían. Todos volvían a ser “normales”, y eso se sentía como una liberación.
Alan levantó su vaso de whisky, sonriendo ampliamente.
—¡Por la caída de Tony y su imperio de mierda!— brindó.
—¡Salud!— respondieron todos al unísono.
Sonic y North chocan sus vasos riendo, Dean hablaba animadamente con Jeff sobre cómo habían logrado hackear el último servidor, mientras Alan observaba la escena con orgullo.
La música cambió y empezó a sonar un reggaetón movido, con un bajo potente y ritmo contagioso.
North y Sonic se miraron con picardía y, sin previo aviso, agarraron a Babe por ambos brazos.
—¡Vamos, Phi Babe! ¡A bailar!— exclamó North entre risas.
—¡No te escapes hoy!— agregó Sonic, tirando de él hacia el centro del taller, que habían despejado para usarlo como pista de baile.
Babe intentó resistirse riendo.
— ¡Ey! ¡Suéltenme, idiotas!
Pero los dos lo arrastraron hasta el centro. Babe terminó riéndose y rindiéndose. En cuanto el ritmo lo envolvió, su cuerpo cambió por completo.
Babe era un excelente bailarín de reggaetón, y lo demostró sin esfuerzo.
Empezó a moverse con una fluidez y sensualidad natural: las caderas girando en círculos lentos y provocadores, el trasero moviéndose con un ritmo perfecto, bajando y subiendo al compás del dembow. Sus manos recorrían su propio torso mientras bailaba, y cada movimiento de su cintura era preciso, sexy y poderoso.
North y Sonic bailaban a su alrededor, animándolo, pero pronto se apartaron un poco para dejarlo brillar solo.
Desde el fondo, Charlie no podía apartar la mirada.
Sentado en uno de los sofás improvisados, con un vaso en la mano, Charlie observaba cada movimiento de Babe con los ojos oscuros y fijos. La forma en que Babe movía las caderas, cómo su trasero se marcaba con cada rebote del ritmo, la confianza con la que dominaba el baile…todo eso le estaba encendiendo la sangre.
—Joder…— murmuró Charlie para sí mismo, mordiéndose el labio inferior.
Alan, que estaba a su lado, soltó una risa baja y le dio un codazo.
—Te vas a quemar mirándolo así, hermano.
Charlie no apartó la vista.
—Míralo…¿Cómo carajos se mueve así?
En la pista, Babe giró sobre sí mismo, bajó lentamente flexionando las rodillas mientras movía el trasero en un perreo suave pero intenso, y luego subió con un movimiento ondulante de caderas que hizo que su camisa se levantara ligeramente, dejando ver un trozo de piel.
Sonic silbó.
—¡Eso, Phi! ¡Mátalos!
North reía y grababa con el celular.
—Babe en modo reggaetón es otro nivel.
Charlie dejó su vaso a un lado y se levantó lentamente. Sus ojos no se despegaban del cuerpo de Babe. La forma en que sus caderas rodaban, cómo su trasero se movía de manera tan provocativa y controlada…le estaba volviendo loco.
Babe sintió la mirada intensa de Charlie desde lejos. Giró la cabeza, lo encontró observándolo y le dedicó una sonrisa arrogante y seductora. Sin dejar de bailar, le hizo una seña con el dedo para que se acercara.
Charlie sonrió de lado y empezó a caminar hacia él con paso decidido.
Cuando llegó, Babe se giró, dándole la espalda, y continuó bailando, presionando su trasero contra la entrepierna de Charlie en un movimiento lento y deliberado.
Charlie soltó un gruñido bajo y colocó sus manos en las caderas de Babe, atrayéndolo más contra su cuerpo.
—Estás jugando sucio, Babe…— murmuró Charlie cerca de su oído, su voz ronca mientras seguía el ritmo con él.
Babe giró la cabeza ligeramente, todavía moviendo las caderas contra él, y respondió con una sonrisa provocadora:
—¿Te gusta lo qué ves, Cachorro?
Charlie apretó sus dedos en las caderas de Babe y pegó su boca a su oreja.
—Me estás volviendo loco. La forma en que mueves ese culo…Joder, quiero sacarte de aquí ahora mismo.
Babe rio bajito y continuó perreando contra él con más intensidad, moviéndose en círculos perfectos que frotaban su trasero directamente contra la creciente erección de Charlie.
—Entonces mírame un poco más…— susurró Babe seductoramente.— Porque esta noche pienso bailar hasta que no puedas aguantar.
Charlie gruñó, mordiendo ligeramente el lóbulo de su oreja mientras sus manos bajaban peligrosamente por los costados de Babe.
—Vas a pagar por esto más tarde…te lo advierto.
Babe bailando provocativamente contra Charlie en medio de la pista, moviendo sus caderas y trasero con maestría mientras Charlie lo sostiene por detrás, devorándolo con la mirada y conteniendo apenas su deseo frente a los chicos que celebran alrededor.
Toque Oculto en la Celebración
La fiesta en el taller de X Hunter seguía en su punto más alto. La música sonaba fuerte, las luces eran tenues y el ambiente estaba cargado de risas y alcohol. North y Sonic estaban claramente pasados de copas, bailando de forma descoordinada y cantando a gritos las canciones que sonaban, chocando sus vasos entre carcajadas.
En otra esquina, Dean, Jeff y Alan conversaban animadamente sentados alrededor de una mesa improvisada, hablando de las carreras futuras y de cómo sería la vida ahora sin la sombra de Tony.
Bebían con más calma, disfrutando de la música de fondo.
Un poco más apartados del bullicio, en un sofá grande ubicado en una zona más oscura y reservada del taller, estaban Charlie y Babe.
Charlie estaba sentado cómodamente en el sillón, con las piernas abiertas. Babe se encontraba sentado en su regazo, de espaldas a él, con una pierna a cada lado.
Desde esa posición, nadie podía ver lo que ocurría debajo de la cintura de Babe, ya que su cuerpo lo cubría por completo.
Babe estaba concentrado en su bebida, dando pequeños sorbos a su vaso de whisky mientras movía ligeramente la cabeza al ritmo de la música. Charlie, en cambio, tenía la mirada fija en el cuerpo de su novio. Sus ojos recorrían lentamente la espalda de Babe, bajando hasta detenerse en su trasero, que descansaba tentadoramente sobre su regazo.
Una idea cruzó por la mente de Charlie y una sonrisa lenta y peligrosa se dibujó en sus labios.
Sin decir nada, deslizó su mano derecha por la parte baja de la espalda de Babe y la metió con decisión dentro del pantalón de este. Sus dedos rozaron primero la piel cálida, y luego se cerraron con posesión sobre una de las nalgas desnudas de Babe.
Babe se tensó ligeramente al sentir la mano grande y caliente de Charlie apoderándose de su trasero. Soltó un pequeño jadeo sorprendido y giró un poco la cabeza.
—Charlie…— susurró con voz baja y advertencia.— ¿qué estás haciendo?
Charlie no respondió de inmediato. Apretó la nalga con fuerza, amasándola lentamente entre sus dedos mientras su pulgar rozaba la hendidura entre ambas. Su voz salió ronca y baja, solo para los oídos de Babe:
—Solo estoy disfrutando de lo que es mío…Nadie puede vernos.
Babe intentó mantener la compostura, tomando otro sorbo de su bebida, pero su respiración ya empezaba a cambiar. La mano de Charlie seguía explorando con lentitud, apretando, separando ligeramente las nalgas y rozando con el dedo medio la entrada sensible de Babe.
—Estás loco…— murmuró Babe, aunque su voz ya tenía un tono más ronco.— Los chicos están ahí mismo.
Charlie sonrió contra su nuca y besó suavemente esa zona antes de hablar cerca de su oído:
—Precisamente por eso es más divertido. Tú sigue bebiendo y actuando normal, mi amor…mientras yo juego un poco con este culo tan perfecto que tienes.
Sus dedos continuaron moviéndose con más audacia. Charlie presionó suavemente contra la entrada de Babe con la yema del dedo, trazando círculos lentos y provocadores sin llegar a penetrarlo aún. Babe apretó los muslos y soltó un jadeo bajito que intentó disimular tomando otro trago.
—Joder, Charlie…— susurró Babe, mordiéndose el labio inferior.— No empieces algo que no puedas terminar aquí.
Charlie rio suavemente, un sonido grave y oscuro, y apretó más fuerte la nalga, separándola un poco más mientras su dedo seguía acariciando esa zona tan sensible.
—¿Quién dijo que no puedo terminarlo?— respondió con voz provocadora.— Me encanta sentir cómo te pones caliente solo con mi mano. Estás tan suave aquí…y todavía un poco abierto de anoche.
Babe giró ligeramente la cabeza para mirarlo por encima del hombro, con los ojos brillantes de deseo y vergüenza.
—Eres un pervertido…— murmuró, aunque su cuerpo se empujaba ligeramente hacia atrás, buscando más contacto.
Charlie sonrió con arrogancia y metió un poco más la mano, ahora usando dos dedos para frotar y presionar contra su entrada de forma más insistente, sin penetrarlo del todo, solo torturándolo con caricias lentas y obscenas.
—Tal vez…pero este pervertido sabe exactamente cómo te gusta que te toquen. Mira cómo te estás mojando solo con esto…— susurró Charlie, mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja.— Bebe tranquilo, precioso. No dejes que los chicos noten que tu novio te está tocando el culo en medio de la fiesta.
Babe soltó un gemido muy bajo y disimulado, apretando su vaso con fuerza mientras intentaba mantener una expresión normal.
—Charlie…vas a matarme.— susurró con la voz entrecortada.
Charlie besó su cuello y continuó moviendo sus dedos con lentitud experta, disfrutando del secreto y del control que tenía en ese momento.
Babe sentado en el regazo de Charlie, intentando actuar con normalidad mientras la mano de este sigue dentro de su pantalón, tocándolo de forma explícita y provocadora, y los chicos siguen celebrando ajenos a lo que ocurre en el sofá.
Dedos Traviesos en la Fiesta
La música seguía sonando fuerte y el ambiente en el taller estaba cada vez más animado. Babe intentaba mantener la compostura sentado en el regazo de Charlie, pero la mano de su novio dentro de su pantalón lo estaba volviendo loco.
De repente, sin previo aviso, Charlie empujó dos dedos gruesos y largos directamente dentro de la entrada de Babe, metiéndolos de golpe hasta el segundo nudillo.
Babe abrió los ojos de par en par y se tensó por completo. Un gemido fuerte amenazó con salir de su garganta, pero logró contenerlo a tiempo mordiéndose el labio inferior con fuerza. Se levantó de inmediato del regazo de Charlie, apartándose bruscamente mientras sentía los dedos deslizarse fuera de él.
Se giró hacia Charlie con una mirada molesta y encendida, respirando agitado.
—No vuelvas a hacer eso.— susurró Babe entre dientes, intentando que su voz no temblara.— ¡Estás loco!
Charlie soltó una risa baja y oscura, claramente divertido por la reacción de Babe.
Levantó la mano derecha sin ningún pudor, mostrando los dos dedos brillantes y empapados con la humedad interna de Babe.
Sin apartar la mirada de él, se llevó los dedos a la boca y los chupó lentamente, saboreándolos con deleite.
—Mmm…Qué puta delicia tu sabor, mi amor.— murmuró Charlie con voz ronca y provocadora, lamiendo entre sus dedos.— Tan dulce y caliente…Me dan ganas de ponerte sobre esta mesa y comerte entero delante de todos.
Babe sintió que su cara se calentaba. Pateó la pierna de Charlie con fuerza, aunque sin llegar a lastimarlo, como una pequeña venganza.
—Eres un cerdo.— gruñó Babe, aunque sus ojos brillaban con una mezcla de excitación y vergüenza.
Charlie rio más fuerte, recostándose cómodamente en el sofá mientras lo miraba con arrogancia.
—¿Cerdo? Pero si te encanta cuando te hago estas cosas. Vi cómo te mojaste al instante.
Babe rodó los ojos y le dio la espalda, aunque una pequeña sonrisa traicionera apareció en sus labios. Se acomodó la ropa disimuladamente y se dirigió hacia la mesa de las bebidas.
—Voy por más trago.— dijo sin mirarlo.— Y ni se te ocurra seguirme.
Charlie se quedó sentado, observándolo con una sonrisa lobuna mientras Babe se servía otro vaso de whisky. Segundos después, North y Sonic lo arrastraron de nuevo a la pista de baile.
—¡Vamos, Phi! ¡Otra vez!— gritó North, ya bastante ebrio.
Babe se dejó llevar y empezó a bailar otra vez, moviendo las caderas con ese ritmo sensual que tanto le gustaba a Charlie. Sin embargo, cada cierto tiempo miraba de reojo hacia el sofá, donde Charlie seguía sentado, observándolo como un depredador.
Desde su lugar, Charlie no apartaba los ojos del trasero de Babe, recordando perfectamente cómo se sentían sus dedos dentro de él hace apenas unos minutos. Se pasó la lengua por los labios, todavía saboreando el gusto de Babe, y murmuró para sí mismo con una sonrisa oscura:
—Esta noche no vas a dormir, mi amor…
Babe, sintiendo esa mirada intensa sobre él, giró la cabeza mientras bailaba y le dedicó a Charlie una sonrisa provocadora y desafiante, como diciendo “inténtalo si te atreves”.
Charlie levantó su vaso en un brindis silencioso, sus ojos prometiendo todo tipo de travesuras para más tarde.
Babe bailando entre North y Sonic, todavía sintiendo el eco de los dedos de Charlie dentro de él, mientras Charlie lo devora con la mirada desde el sofá, planeando su próxima jugada.
Espectáculo en el Espejo
Después de la larga celebración en el taller, Charlie y Babe regresaron a casa. Ambos se habían duchado, quitándose el olor a alcohol y sudor de la fiesta. La casa estaba en silencio, solo iluminada por las luces suaves del dormitorio.
Babe estaba frente al espejo grande del tocador, solo vestido con una camisa de dormir negra, larga pero con botones en la parte delantera. Se estaba acomodando la prenda, abotonándola lentamente mientras observaba su reflejo. Las marcas de mordidas y chupetones que Charlie le había dejado días atrás aún se veían claramente en su cuello y pecho.
De pronto, sintió la presencia de Charlie detrás de él. Este se posó silenciosamente a su espalda, mirándolo a través del espejo con ojos oscuros y hambrientos.
—¿Cómo te sientes?— preguntó Charlie con voz baja y ronca, muy cerca de su oído.
Babe continuó abotonando uno de los botones de la camisa, intentando mantener la calma, aunque ya sentía el calor del cuerpo de Charlie pegado a su espalda.
—Muy bien…en paz.— respondió con sinceridad.— Ahora que el peligro no nos acecha, me siento más tranquilo. ¿Y tú, Cachorro?
Charlie sonrió con lentitud. Sus manos grandes se posaron en las caderas de Babe, apretándolas con posesión mientras bajaba la cabeza para besar suavemente su cuello.
—Me siento libre…— murmuró contra su piel, dejando un beso húmedo.— Pero sobre todo, me siento con muchas ganas de recordarte a quién perteneces.
Sin previo aviso, Charlie tomó a Babe por la cintura y lo giró para que quedara frente a él.
Sus manos bajaron inmediatamente a los muslos desnudos de Babe, acariciando la piel suave y firme con avidez. Subió lentamente por debajo de la camisa hasta llegar a su trasero, apretándolo con fuerza entre sus dedos.
Babe jadeó y quiso alejarse un paso, pero Charlie lo detuvo sujetándolo con firmeza por las caderas.
—No te muevas.— ordenó con voz dominante.
Charlie lo giró de nuevo, esta vez obligándolo a quedar de frente al espejo. Babe quedó atrapado entre el cuerpo de Charlie y el tocador. Charlie presionó su pecho contra la espalda de Babe y tomó sus manos, colocándolas sobre la superficie del mueble.
—Mírate.— le ordenó Charlie al oído, su voz grave y posesiva.— Quiero que veas exactamente lo que te hago.
Babe levantó la mirada y se encontró con su propio reflejo. La camisa de dormir estaba abierta en la parte superior, dejando ver su pecho marcado. Charlie, detrás de él, tenía una expresión oscura y llena de deseo.
Charlie separó ligeramente las piernas de Babe con su rodilla y subió la camisa hasta la cintura, dejando su trasero completamente expuesto. Sin más preámbulos, llevó dos dedos a su boca, los humedeció con saliva y los presionó contra la entrada de Babe.
—Mírate bien, mi amor…— susurró Charlie mientras empujaba lentamente los dos dedos dentro de él, penetrándolo con deliberada lentitud.— Mira cómo te abro con mis dedos…tan suave y caliente por dentro.
Babe soltó un gemido ahogado, sus ojos fijos en el espejo. Vio claramente cómo los dedos de Charlie desaparecían dentro de su cuerpo.
Intentó bajar la cabeza, abrumado por la sensación, pero Charlie tomó su barbilla con la mano libre y lo obligó a mirar de nuevo.
—No. Mira.— exigió con tono dominante.— Quiero que veas lo hermoso que te ves cuando te follo con los dedos.
Charlie comenzó a mover los dedos dentro y fuera con un ritmo lento pero profundo, curvándolos para rozar ese punto sensible que sabía que volvía loco a Babe. El sonido húmedo y obsceno de sus dedos entrando y saliendo llenaba la habitación.
—Joder…mírate.— gruñó Charlie contra su cuello, sin dejar de mover los dedos.— Tan receptivo…tu cuerpo me succiona como si no quisiera dejarme salir. ¿Sientes cómo te abro, precioso? ¿Cómo te preparo para mí?
Babe jadeaba, sus manos apretando el borde del tocador mientras observaba el espectáculo en el espejo: su propio rostro enrojecido de placer, la camisa subida hasta la cintura y los dedos de Charlie entrando y saliendo de su trasero con movimientos cada vez más rápidos y profundos.
—Charlie…ahh…— gimió Babe, incapaz de apartar la vista.
Charlie mordió suavemente su hombro y aceleró el movimiento de sus dedos, follándolo con ellos de forma más brusca.
—Así…gime para mí. Mira lo sexy que te ves siendo penetrado. Este culo es mío…solo mío. Y me encanta ver cómo te deshaces cuando te toco aquí.
Babe volteó ligeramente la cabeza para mirar directamente a Charlie, pero este lo obligó a volver la vista al espejo.
—Ojos en el espejo, mi amor. Quiero que veas cada segundo de cómo te hago mío.
Los dedos de Charlie seguían moviéndose sin piedad, entrando y saliendo, abriéndolo y rozando su próstata con cada embestida, mientras ambos observaban el reflejo de ese acto tan íntimo y explícito.
Babe jadeando frente al espejo, obligado a ver cómo Charlie lo masturba con los dedos de forma posesiva y dominante, mientras Charlie lo sostiene firmemente y susurra comentarios morbosos contra su piel.
Espectáculo en el Espejo (Parte 2)
Charlie sacó lentamente sus dos dedos del interior de Babe, dejando un vacío que hizo que este jadeara. Sin apartar la mirada del reflejo de Babe en el espejo, se llevó los dedos brillantes y empapados a la boca y los chupó con gusto, lamiendo cada centímetro con la lengua.
Un gemido grave, masculino y profundo escapó de la garganta de Charlie mientras saboreaba el sabor de Babe. Ese sonido hizo que un escalofrío intenso recorriera la espalda de Babe.
—Joder…— gruñó Charlie con voz ronca, todavía lamiendo sus dedos.— Tu sabor me vuelve adicto, mi amor. Tan dulce y caliente…podría comerte el culo durante horas.
Babe se mordió el labio inferior con fuerza, sintiendo cómo su propio miembro palpitaba ante las palabras y el sonido de Charlie.
Charlie lo tomó de la cintura y lo volteó bruscamente para que quedara de frente a él.
Sin esfuerzo, lo levantó por la cintura y lo sentó sobre el tocador. Babe abrió las piernas instintivamente y Charlie se colocó entre ellas, atrayéndolo con fuerza contra su cuerpo.
Charlie se bajó el pantalón lo suficiente para sacar su miembro grueso y completamente erecto. Lo tomó con una mano y comenzó a masturbarse lentamente frente a Babe, deslizando la piel hacia arriba y abajo mientras la cabeza brillaba por el precum.
Babe lo observaba con hambre descarada, los ojos fijos en esa polla gruesa y venosa que conocía tan bien.
Charlie se dio cuenta de esa mirada y sonrió con arrogancia.
—¿Te gusta mirarla, eh?— dijo con voz oscura y provocadora.— Mira cómo late por ti, precioso. Está tan dura solo de pensar en enterrarse dentro de ese culo apretado que tienes.
Sin darle más tiempo, Charlie alineó su miembro con la entrada de Babe y embistió con fuerza, penetrándolo de un solo golpe profundo y brutal hasta el fondo.
Babe soltó un grito agudo, arqueando la espalda.
—¡Ahh! ¡Charlie!
Charlie gruñó de placer y, sin piedad, rompió la camisa de dormir de Babe con un tirón violento. Los botones saltaron por todos lados y la tela se abrió completamente, dejando el torso desnudo de Babe expuesto.
—Así te quiero.— gruñó Charlie, posesivo y dominante.— Desnudo y abierto solo para mí.
Empezó a follarlo con embestidas duras, rápidas y profundas. Sus caderas golpeaban contra el trasero de Babe con fuerza, haciendo que el tocador se sacudiera con cada embestida. Una de sus manos subió para agarrar el cabello de Babe, tirando su cabeza hacia atrás mientras devoraba su cuello: besando, chupando, lamiendo y mordiendo la piel sensible, dejando nuevas marcas rojas y moradas.
Babe respondía con la misma intensidad. Sus manos subieron por la espalda desnuda de Charlie y lo rasguñó con fuerza, dejando líneas rojas visibles. Besaba, chupaba y mordía la boca de Charlie, luego bajaba a su cuello, sus hombros, su mandíbula y su oreja, mordiendo el lóbulo con fuerza mientras gemía contra su piel.
—Más fuerte…— suplicó Babe entre gemidos rotos.— Fóllame más duro, mi amor…
Charlie soltó una risa oscura y aumentó la brutalidad de sus embestidas, penetrándolo sin control. Miraba hacia abajo, observando con lujuria cómo Babe tenía las piernas completamente abiertas para él, la cabeza echada hacia atrás, la boca entreabierta y el pecho subiendo y bajando agitado.
—Joder, mírate…— gruñó Charlie con la voz cargada de placer y ego.— Las piernas bien abiertas, la cabeza hacia atrás…gimiendo como un desesperado mientras te destrozo por dentro. Me vuelves loco verte así, Babe. Tan hermoso y tan mío.
Charlie bajó la cabeza y atacó los pezones de Babe: los chupó con fuerza, los lamió y los mordió, tirando de ellos con los dientes mientras no dejaba de follarlo con embestidas salvajes y brutales.
Babe clavó las uñas más profundo en su espalda y mordió su hombro con fuerza, dejando la marca de sus dientes.
—Charlie…¡ahh! ¡Sí!— gemía Babe agudamente, el sonido rebotando en las paredes del dormitorio.
Charlie levantó la mirada y lo besó con violencia, lenguas enredándose de forma sucia y desesperada mientras seguía penetrándolo sin misericordia, golpeando su próstata con cada embestida profunda.
—Eres perfecto…— murmuró Charlie contra su boca entre besos y mordidas.— Este cuerpo, este culo que me aprieta tan rico…todo mío. Solo mío.
Charlie follándolo de forma ruda y brutal sobre el tocador, Babe con las piernas abiertas y la cabeza echada hacia atrás, ambos perdidos en un placer intenso y posesivo mientras se besan, muerden y se marcan el uno al otro frente al espejo.
Placer Desbordado
Babe llegó al orgasmo con un grito ahogado y agudo. Su cuerpo se tensó violentamente sobre el tocador mientras su miembro palpitaba y disparaba chorros calientes de semen sobre su propio abdomen y pecho.
Sus paredes internas se contrajeron con fuerza alrededor de la polla de Charlie, apretándolo como un vicio.
Charlie sonrió con satisfacción oscura, sin dejar de embestirlo durante todo el orgasmo de Babe, prolongando su placer hasta que este quedó jadeando y temblando, respirando agitadamente con la cabeza echada hacia atrás.
—Así…muy bien, mi amor.— murmuró Charlie con voz ronca.
Sin salir de él, Charlie tomó a Babe por los muslos, lo levantó en esa misma posición y lo llevó hasta la cama. Lo dejó caer sobre el colchón sin delicadeza y, manteniendo sus piernas bien abiertas, se hundió nuevamente en él con una embestida brutal y profunda.
Babe soltó un sollozo de placer descomunal, el estímulo después del orgasmo era casi insoportable.
—¡Ahh! ¡Charlie…espera…!
Intentó cerrar las piernas por instinto, abrumado por la sensibilidad, pero Charlie lo impidió inmediatamente. Agarró sus muslos con fuerza y los mantuvo bien abiertos, presionándolos contra el colchón mientras comenzaba a follarlo con violencia renovada.
—No cierres las piernas.— ordenó Charlie con tono dominante y posesivo.— Quiero verte así…completamente abierto para mí.
Ambos estaban ya totalmente desnudos.
Charlie se cernió sobre Babe y empezó a moverse con embestidas duras, profundas y brutales. El sonido húmedo y fuerte de piel chocando contra piel llenaba la habitación.
Charlie bajó la cabeza y atacó el cuello de Babe: besando, chupando y mordiendo con fuerza, dejando nuevas marcas oscuras sobre las anteriores. Luego capturó su boca en un beso salvaje, mordiendo su labio inferior mientras su lengua invadía sin piedad.
Babe gemía y sollozaba de placer, sus manos aferrándose a la espalda de Charlie, clavando las uñas con fuerza.
—Charlie…es demasiado…¡ahh!
Charlie sonrió contra su piel y bajó hasta sus pezones. Los chupó con hambre, los lamió y los mordió, tirando de ellos con los dientes mientras sus caderas no dejaban de golpear sin control.
—Tan sensible después de correrte…— gruñó Charlie con voz obscena.— Y aun así tu culo me aprieta tan rico. Mira cómo te sigo follando…cómo te abro aunque acabas de correrte. Eres tan perfecto para mí.
Lamió la mejilla de Babe con lentitud, luego pasó a su oreja, mordiéndola y chupando el lóbulo mientras susurraba:
—¿Sientes cómo te llenó por completo, mi amor? Cómo mi polla te abre una y otra vez…Tan caliente y mojado por dentro. Me encanta cuando sollozas así…cuando tiemblas debajo de mí.
Babe sollozaba y gemía, su cuerpo sacudiéndose con cada embestida violenta.
Sus piernas temblaban en el agarre firme de Charlie.
—Mi amor…por favor…— jadeó Babe, aunque su cuerpo se arqueaba buscando más.
Charlie aceleró el ritmo, follándolo de forma aún más brutal. El cabecero de la cama golpeaba contra la pared con cada embestida.
—No voy a parar.— gruñó Charlie, mordiendo su cuello otra vez.— Quiero que sientas cada centímetro. Quiero que sepas que este cuerpo es mío…que este culo que me aprieta tan bien es solo mío.
Volvió a atacar sus pezones, chupándolos con fuerza mientras una de sus manos bajaba para masturbar el miembro sensible de Babe, que ya empezaba a endurecerse de nuevo.
—Mírate…ya estás poniéndote duro otra vez.— dijo Charlie con una sonrisa posesiva, lamiendo la oreja de Babe.— Tan insaciable para mí. Me vuelves loco cuando te tengo así…abierto, gimiendo y tomando todo lo que te doy.
Charlie siguió penetrándolo con fuerza salvaje, besando, mordiendo y lamiendo cada parte de su cuello, boca y pecho que podía alcanzar, mientras Babe se deshacía debajo de él entre sollozos de placer y gemidos rotos.
Charlie follándolo de manera violenta y brutal sobre la cama, manteniendo las piernas de Babe bien abiertas, devorando su cuerpo con besos y mordidas mientras susurra comentarios morbosos y posesivos contra su piel.
Lleno de Ti
Charlie seguía follándolo con fuerza brutal, sus embestidas profundas y violentas hacían que el cuerpo de Babe se sacudiera sobre la cama. Babe sollozaba de placer, con las piernas temblando en el fuerte agarre de Charlie.
—Charlie…¡ahh! ¡Voy a correrme otra vez!— gimió Babe con la voz rota.
—Hazlo.— gruñó Charlie, acelerando el ritmo sin piedad.— Córrete para mí, mi amor. Quiero sentir cómo me aprietas mientras te lleno.
Babe arqueó la espalda violentamente y llegó al orgasmo por segunda vez con un grito ahogado. Su interior se contrajo con fuerza alrededor de la polla de Charlie, pulsando y apretándolo sin control.
Ese apretón fue suficiente para Charlie. Con un gruñido gutural y profundo, embistió hasta el fondo una última vez y se corrió con fuerza dentro de Babe. Chorros calientes y espesos de semen lo llenaron por completo, inundando su interior mientras Charlie seguía moviéndose lentamente, prolongando el placer.
—Joder…te estoy llenando tanto…— jadeó Charlie con voz ronca, todavía enterrado hasta el fondo.— Todo mío…te estoy marcando por dentro.
Ambos respiraban agitadamente. Charlie se irguió sobre Babe y devoró su boca con hambre, besándolo profundo y posesivo mientras sus caderas aún se movían con lentos pero fuertes movimientos.
—Te amo…— murmuró Charlie contra sus labios entre beso y beso.— Te amo tanto, Babe. Eres lo más importante que tengo.
Babe, todavía temblando por el orgasmo, respondió al beso con la misma intensidad y susurró contra su boca:
—Te amo, Cachorro…Te amo con todo lo que soy. No te vayas nunca más de mi lado.
Se besaron durante varios minutos, lento y profundo, hasta que sus respiraciones comenzaron a calmarse. Charlie finalmente salió con cuidado de Babe, aunque un hilo de semen escapó de su entrada.
Se dejó caer a un lado de la cama y atrajo a Babe hacia él con un brazo fuerte. Babe se acomodó inmediatamente, apoyando la cabeza sobre el pecho de Charlie y subiendo una de sus piernas sobre el abdomen de su novio, enredándose con él.
Charlie tomó la frazada que estaba a los pies de la cama y los cubrió a ambos con ella, arropándolos con un gesto claramente posesivo, como si quisiera asegurarse de que nada ni nadie pudiera separarlos, aunque solo estaban ellos dos en la habitación.
Babe sonrió suavemente al notar ese detalle tan característico de Charlie.
—Sigues siendo tan posesivo…— murmuró con voz cansada pero divertida, acariciando el pecho de Charlie con los dedos.
Charlie besó la coronilla de Babe y deslizó una mano debajo de la frazada hasta llegar a su trasero. Lo manoseó con calma, apretando una de las nalgas con posesión. Luego, con dos dedos, empujó suavemente su propio semen de vuelta al interior de Babe, metiéndolo más profundo para que no saliera.
—No quiero que se desperdicie ni una gota.— susurró Charlie con voz baja y oscura, moviendo los dedos lentamente dentro de él.— Quiero que sigas sintiéndome dentro de ti toda la noche.
Babe soltó un pequeño gemido cansado y se apretó más contra el cuerpo de Charlie.
—Eres insaciable…— dijo con una sonrisa pequeña.
Charlie besó su frente y siguió moviendo los dedos con lentitud, manteniendo su semen dentro mientras lo abrazaba con fuerza.
—Duerme, mi amor.— murmuró contra su cabello.— Mañana y los días que vengan vamos a aprovecharlos al máximo.
Babe cerró los ojos, sintiéndose completamente seguro y amado entre los brazos de Charlie, mientras este seguía manoseando posesivamente su trasero bajo la frazada.
Con ambos desnudos y abrazados bajo la frazada, Charlie metiendo su semen de vuelta dentro de Babe con dedos posesivos, y el silencio cómodo de la habitación envolviéndolos después de una noche intensa.
¡FIN!
Dedicado a @NairMarisolFretes la idea que me habías pedido, que lo disfrutes….