Confía En Mí [Gardevoir][Remake]

Summary

Remake de Confía en mí. Continuación directamenta de Amor Lujuria o tabú. En la Región de Hoenn el bosque petalia, en los últimos años se oye el rumor de un Pokémon raro dominando el lugar. Así comienza esta aventura.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 Inicio

Hola bienvenido

Te doy una breve explicación.

Mis historias están basadas en un universo Pokémon al que bauticé como “universo K13” todas mis historias convivirán en un mismo universo.

Algunos eventos del videojuego manga o anime si pasaron algunos otros no pasaron en este universo.

Esta historia es una adaptación (Remake) mejorando y corrigiendo errores de la primera versión que escribí.

Historia “Confía en mi” (Libro 2 del universo k13) inicia en el año 2000. Continuación directa de “Amor lujuria o tabú” (Libro 1 del universo k13) Contiene temas de -Pokefilia. -Combates más realistas. Muertes y asesinatos. -Comedia. -Escenas de Sexo en ocasiones.

Ahora hay unas reglas que existen en este universo.

- No existen las armas de fuego solo las de punzocortante o armas blancas.

-La pokefilia es un tabú, pero no está prohibido ya que hay Pokémon que tienen la inteligencia de un humano o incluso superior pueden tomar sus propias decisiones de con quién aparearse, en dado caso que un humano obligue a un Pokémon entonces sí interviene la ley.

- Hay personas a favor y en contra de la pokefilia.

- Algunos Pokémon legendarios o míticos son únicos no existen más y algunos otros sí hay más de la especie durante la historia se va profundizando en cuáles Sí y cuáles no.

Espero disfrutes leyendo las historias☺️🩵

Capítulo 1 Inicio.

(Imagen Fondo comisión hecha por https://t.me/RenvBlue así lo encuentran en Telegram)



Año 2000 – Bosque Petalia

Un portal verde con rasgos azules vibrante se rasgó en el aire con un zumbido eléctrico. De él emergió una Gardevoir de ojos verde esmeralda brillantes como gemas, sosteniendo con desesperación un huevo ligeramente más grande de lo normal. El portal se cerró tras ella con un chasquido seco, dejando solo el silencio del bosque.

Estaba herida. Sangre manchaba su vestido blanco y sus brazos temblaban mientras apretaba el huevo contra su pecho.

—No puede ser… esto debe ser una broma cruel —murmuró con la voz quebrada por el miedo.

Se dejó caer de rodillas sobre la hierba húmeda, sin soltar jamás su preciada carga.

—No puedo volver… — Acarició la superficie cálida del huevo con dedos temblorosos. —Abandonaré mi nombre, mi pasado… todo. — se arranca un collar del cuello. — Si este huevo es lo único que me queda de ti… te juro que lo protegeré con mi vida. — decía para si misma pero ahora usando el idioma Pokémon.

Caminó sin rumbo fijo entre los árboles hasta encontrar un pequeño claro bañado por la luz de la luna. Un estanque de agua cristalina reflejaba las estrellas, y arbustos cargados de bayas dulces rodeaban el lugar como un refugio natural. Era perfecto.

—Este sitio servirá… —susurró.

Con un suave gesto de telequinesis reunió montones de hierba suave y hojas secas, formando un nido acogedor. Colocó el huevo en el centro con infinito cuidado.

—Listo, mi pequeño. Espero que estés cómoda aquí.

Los años transcurrieron en paz.

Del huevo nació una Ralts hembra de un azul inusual, con facciones más definidas, cabello sedoso y un aspecto curiosamente parecido al de un bebé humano. Su madre la amó desde el primer segundo. La alimentaba, la cuidaba, le enseñaba a controlar sus poderes psíquicos… pero siempre con dos reglas inquebrantables:

—No salgas nunca del claro y No confíes en nadie.

La pequeña Ralts creció feliz, curiosa y llena de energía. Con el tiempo evolucionó a Kirlia, adoptando la figura de una niña pequeña, con piernas humanas bien formadas y una personalidad alegre que iluminaba el bosque entero.

Año 2011 – Bosque Petalia

—¡Mamá! ¡Mamá, vamos a comer! —exclamó la Kirlia con voz clara y cantarina, hablando en perfecto lenguaje humano.

Los ojos de su madre brillaron con un suave resplandor verde esmeralda mientras respondía por telepatía, suave pero firme:

—Hija, ya te lo he dicho muchas veces. Habla solo por telepatía. Es peligroso que alguien escuche tu voz real.

La Kirlia bajó la mirada, avergonzada.

—Sí, mamá… ya sé. Los monstruos humanos nos encontrarían.

—Buena niña —respondió la Gardevoir con ternura, sus palabras resonando directamente en la mente de su hija—. Ven, tengo tus bayas dulces favoritas, mi pequeña.

Después de la cena, madre e hija se acurrucaron juntas bajo las estrellas, rodeadas de otros Pokémon pequeños que las acompañaban en el claro.

Pero esa noche, la curiosidad pudo más.

La Kirlia se despertó con sed. Se levantó sigilosamente y fue hasta el estanque a beber agua. Entonces lo oyó: un ruido extraño entre los arbustos. Miró a su madre, que dormía profundamente.

—Está bien dormida… perfecto —pensó.

Con el corazón latiéndole fuerte, atravesó los arbustos y salió del claro, siguiendo el sonido. Pronto escuchó una voz humana, grave y cruel. Se escondió rápidamente entre las hojas.

—¿Eso qué es…? ¿Será uno de los monstruos de los que mamá siempre habla?

Un poco más adelante, un entrenador joven y de mirada fría pateaba con fuerza a un pequeño Torchic.

—¡Te lo he dicho mil veces! Tienes que evolucionar rápido. Yo solo llevo Pokémon fuertes en mi equipo, y tú no sirves para nada. Si no evolucionas esta noche, aquí te quedas.

De una patada brutal, lanzó al Torchic volando directo hacia los arbustos donde estaba escondida la Kirlia.

—¡Ay! —gritó ella sin poder evitarlo cuando el Torchic cayó encima.

El entrenador giró la cabeza bruscamente.

—¿Eso qué fue? ¿Quién anda ahí?

Se acercó, apartó las ramas… y una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro al ver a la pequeña Pokémon.

(Imagen de comisión hecha por https://t.me/RenvBlue así lo encuentran en Telegram)

—Una Kirlia shiny… estos valen una fortuna.

La Kirlia, aún aturdida, levantó la vista y se encontró con aquellos ojos llenos de codicia.

—Un monstruo… —pensó aterrorizada.

Intentó teletransportarse, pero su entrenamiento era escaso. Solo logró avanzar unos metros antes de caer de nuevo.

—¡No te escaparás, pequeña! —rugió el humano, lanzando una Ultraball hacia ella.

La bola se detuvo en el aire y se partió en dos con un chasquido.

—Aléjate de mi hija, humano —ordenó una voz poderosa dentro de su mente.

La Gardevoir madre apareció entre los arbustos, ojos brillando con furia. Con un gesto de telequinesis lanzó al entrenador contra los matorrales.

Luego corrió hacia su hija y la abrazó con fuerza, lágrimas psíquicas brillando en sus ojos.

—Te dije que nunca salieras del claro…

El humano se levantó riendo, sacudiéndose las hojas.

—Vaya, eso dolió… Pero no importa.

Lanzó dos Pokeball. De una salió un Wobbuffet y de la otra un Machamp.

—Wobbuffet, activa Sombra Trampa sobre esa Gardevoir. No queremos que se escape con nuestra presa.

La Gardevoir sonrió con confianza.

—Muy bien… tengo ventaja contra ese Machamp. Acabaré con él primero.

Lanzó un poderoso Psíquico… pero no tuvo ningún efecto.

—¿Qué…? ¿Por qué no funcionó?

El Machamp cargó hacia ella, pero su forma comenzó a cambiar en pleno movimiento, revelando su verdadera identidad: un Zoroark.

—¡Zoroark, Tajo Umbrío!

El ataque fue devastador. La Gardevoir cayó pesadamente al lado de su hija, herida de gravedad.

El entrenador soltó una carcajada.

—Qué fraude. No duró ni un ataque. En fin, solo me interesa la pequeña. Wobbuffet, regresa. Zoroark… haz lo que quieras con la Gardevoir, te lo ganaste.

Mientras el humano se acercaba a la Kirlia y la sujetaba con fuerza, el Zoroark se acercó a la Gardevoir caída con una sonrisa lasciva. Le arrancó el vestido blanco de un zarpazo y comenzó a lamer sus pechos planos con lengua áspera, mientras su miembro crecía rápidamente bajo el pelaje. Sin más preámbulos, se restregó contra su entrepierna.

—No… maldito… aléjate… —suplicó la Gardevoir en telepatía, intentando usar sus poderes, pero la Sombra Trampa la tenía completamente anulada.

El Zoroark le sujetó los brazos con fuerza, gruñó y, de un solo movimiento brutal, se hundió dentro de ella.

La Kirlia observaba todo horrorizada mientras el entrenador la sostenía con violencia.

—Quédate quieta… quiero elegir una buena Pokeball para ti, pequeña.

El Zoroark mordía sus pechos y embestía cada vez más rápido, el sonido húmedo y obsceno llenando el claro junto con los quejidos ahogados de la Gardevoir.

En un último esfuerzo, los ojos de la madre brillaron con un verde intenso.

—Hija… cuando ataque, huye. No mires atrás. No dejes que te atrapen. Recuerda que… te amo.

Con un estallido de telequinesis lanzó al entrenador contra un árbol, rompiendo ramas a su paso.

—¡Maldita sea! ¡Zoroark, contrólala!

El Zoroark aceleró sus embestidas salvajes hasta que, con un gruñido gutural, se derramó dentro de ella. Al mismo tiempo, hundió sus colmillos en el cuello de la Gardevoir y arrancó un pedazo de carne, comenzando a devorarla mientras aún estaba dentro.

El entrenador se levantó tambaleante, riendo.

—En serio, Zoroark… al menos haz que te duren los juguetes. Jalaja.

Se acercó a la Kirlia.

—Bueno, ahora sí es tu turno, pequeña. Vas a entrar en esta Amorball tan linda.

La Kirlia, con los ojos llenos de lágrimas, miró el cuerpo inerte y desangrado de su madre.

—Mamá…

—Tu mami ya se murió, preciosa. Mejor ven conmigo.

—¡¡¡MAMÁ!!!

—Vaya creo la traumaste Zoroark, jajaja sabes qué regresa a tu pokeball en lo que la capturo. (Regresa a Zoroark a la pokeball)

—¡¡¡MAMÁ!!!

Un estallido de luz blanca envolvió el cuerpo de la Kirlia. Su forma cambió rápidamente, creciendo, madurando… hasta convertirse en una Gardevoir de aspecto adolescente: piernas torneadas, cintura estrecha, curvas femeninas pronunciadas y un rostro lleno de dolor y furia.

El entrenador abrió los ojos con sorpresa y lujuria.

—Vaya… eso no me lo esperaba. Pero mira qué cuerpo… No soy Pokefilico, pero con esas tetas y ese culo… sí que te voy a coger.

Los ojos de la nueva Gardevoir brillaron con un azul intenso. Extendió la mano y lo levantó en el aire con telequinesis, apretando lentamente.

—Humano despreciable… tú y tu Pokémon mataron a mi madre.

Cerró un poco más la mano. Se escucharon huesos crujir.

—¡Aaaah! ¡Maldita, te voy a matar también!

—¡CÁLLATE!

Con un grito cargado de dolor y rabia, lo lanzó con fuerza por los aires. El cuerpo del entrenador cayó lejos, entre los árboles.

La Gardevoir se derrumbó de rodillas junto al cadáver de su madre, llorando desconsolada.

—Mamá… mamá, perdóname… no debí salir… perdón… perdón…

De entre los arbustos salieron varios Pokémon pequeños, incluido el Torchic. Se acercaron con tristeza, rodeando a las dos Gardevoir. A través de su telepatía, ella pudo escuchar sus lamentos y las historias de cómo su madre había ayudado a tantos Pokémon débiles del bosque, siempre hablando con amor de su pequeña hija a la que protegía con su vida.

—Mamá… perdóname…

Continuara……

Hola a todos, si te gusta la historia te invito a unirte al grupo de telegram, aquí les dejo el enlace. https://t.me/PokemonUniversoK13