Borra la cinta despacio
Este fic participa en la dinámica de facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma #Porque_Cinco_Fiestas_Son_Mejor_Que_Una
.
.
El corazón me late en la garganta
—Ranma, ¿que no te agrado?
Respondo confesando lo que siento con palabras torpes, si bien sinceras, porque ella me gusta tanto que apenas puedo pensar cuando está cerca de mí.
Akane me mira y sé que me ha comprendido. Esto es difícil, es muy difícil para mí, pero que ella me entienda hace que todo mi sistema colapse por completo en un instante.
—De acuerdo, te voy a ayudar—responde y cierra nuevamente los ojos para animarme a hacerlo, pero, aun así, estoy tan nervioso que no puedo.
Besarla es algo que llevo queriendo hacer desde hace mucho, mucho tiempo, es solo que yo...bueno, yo...desearía que fuese algo más privado. Menos expuesto a las miradas morbosas de todo el instituto, su familia y mi padre.
Desearía que fuésemos solo ella y yo por una sola vez.
—Tranquilo, solo se trata de una actuación
Akane lo dice para ayudarme y funciona. La parte racional de mi cerebro lo entiende, pero mi corazón sabe que en segundos sus labios se unirán a los míos por primera vez...no, por segunda vez, porque antes la he besado creyéndome gato, pero ahora es diferente, lo recordaré.
Ambos lo recordaremos.
Y será el primer beso que comparta con la persona que amo, y que espero me ame tanto como lo hago yo.
Este sentimiento silenciado por las circunstancias de mi vida me agota, aunque, si puedo tener como recompensa este beso, bien podría resistir un poco más.
Sus manos me rodean el rostro con delicadeza, atrayéndome hasta ella. Cierro los ojos anhelando como nunca este momento.
Nuestros labios se encuentran y mis manos se aferran a la madera del lugar en que ella descansa.
Siento el calor de su respiración chocando en mí, su aroma suave me llena y es demasiado perfecto para ser real.
Mi corazón se desborda y el mundo hace silencio alrededor.
No puedo pensar. No puedo.
Este contacto que he esperado durante tanto tiempo me roba en conjunto el aliento y las ideas.
Un segundo. Dos...
Mierda, quiero más. Necesito más de ella. ¿Soy un pervertido?
No, no es eso. Yo solo...
¡Espera!, grita mi cerebro.
No tengo idea de cómo debe continuar un beso, un beso de verdad, porque mis experiencias previas han sido traumáticas y olvidables.
Pero esta vez no quiero romper nuestro beso. No quiero que termine.
Yo quiero...
Ah
Finalmente, lo entiendo.
Sus manos me liberan lentamente y yo abro los ojos a la inminente realidad.
Akane me ha tomado por tonto al colocar una cinta adhesiva en mis labios, similar a como yo lo he hecho antes con el idiota de Kuno, con la diferencia de que a él no lo he dejado estar tan cerca, he colocado ambos pulgares en medio de su apestosa boca y la mía.
Ahora mismo podría reír como desquiciado ante su giro de tornos, y lo haría, si no estuviera tan...
—¿Qué? ¿No te gusto mi representación? —pregunta divertida por lo que me ha hecho.
Por la jugada tan ruin, tan inesperada, tan decepcionante.
Sé que no me merecía este beso, no después de cómo me he comportado con ella durante la obra, pero jugar conmigo de esta forma me resulta demasiado, demasiado, ofensivo.
¿Qué ha sido peor? ¿No haberla besado antes o besar un trozo de cinta que me recuerda que soy un cobarde por no hacerlo de verdad?
El alboroto que sigue no me permite expresarlo. Hay tantas personas. Nunca puedo soltar cómo me hace sentir toda esta situación entre los dos.
Esta constante estira y afloja.
—¿Por qué estás enojado? —me pregunta después, mientras regresamos caminando juntos a casa.
—Cállate, me engañaste—respondo atajando sus excusas.
No estoy molesto, estoy indignado, estoy frustrado y, si hablo ahora, confesaré que también estoy ...
—Pero, ¿hubieras preferido sin la cinta? —suelta girándose para mirarme a los ojos con fingida inocencia.
Las piernas me fallan y estoy a punto de caer al canal...
Estoy a punto de gritarle que es una tonta que lo ha arruinado.
No, estoy casi por admitir que obviamente hubiera preferido besarla sin la cinta.
Estoy a un paso de enloquecer.
Y estoy, jodidamente, perdido.
Porque estoy enamorado de ella, aún más después de besarla. Aunque Akane ha colocado la cinta, nuestros labios sí se unieron y me será imposible borrarlo de mi memoria en lo que me reste de vida.
Estará gravada para siempre en los míos la tibieza de sus labios, maldita sea mi suerte.
—Oh, Ranma, el martes tengo teatro después de clases. Te aviso para que no me esperes.
Su voz me arranca de mis memorias. Volteo para encontrarla asomada en la entrada, pues Akane se ha detenido en mi puerta antes de entrar a su habitación para recordarme que se ha unido a ese infierno otra vez.
—¿Este martes? Bien—respondo de malas, secándome el cabello con la toalla, fingiendo desinterés.
Quería pedirle que ese día fuéramos a comer un helado después de clases, por su cumpleaños, pero es obvio que no pasará.
Ella me da por enterado y sigue su camino. Mis pies se mueven sin permiso tras los suyos.
—Akane—la llamo y ella voltea apenas para mirarme sobre el hombro derecho, despacio, quizás esperando mis palabras.
Qué pasaría si le digo ahora que sigo pensando en nuestro beso cada noche, cuando el ruido cesa alrededor y recreo la sensación, el instante...
Que puede que no sepa nada de actuación, pero no se sentía como algo falso, pensé que para ella era igual y por eso yo...
Yo me estaba muriendo de los nervios y no quería que nuestro primer beso, nuestro histórico primer beso real, fuera enfrente de tantas personas, pero en el instante en que ella me tocó y cerré los ojos, fuimos realmente solo ella y yo.
—¿Y de qué trata esta vez? ¿Serás otra princesa o regresarás a tus orígenes como espadachín? ¿Quizás un samurái?
Exagero en ser bufonesco, pues resulta ser mi mejor escudo.
—Julieta no era una princesa—replica aburrida de mi falta de conocimiento teatral—Y no me molestes, eres un tonto—concluye volviendo la vista al frente, dispuesta a ignorarme.
A mí entonces me pareció que ella se veía como una princesa, pero preferiría que actuara en una obra samurái.
Solo para evaluar todo el rango interpretativo de Akane, claro.
—Tal vez vaya, ya sabes, tal vez me quede un poco. Solo por curiosidad, para saber de qué trata y todo eso. Bueno, es decir, podrían necesitar a alguien con experiencia. Creo, no sé.
Mis palabras llegan antes de que entre y ella voltea nuevamente, con la sorpresa dibujada en el rostro.
—De verdad... ¿Quieres unirte al elenco, Ranma?
Ni yo mismo entiendo lo que digo. Odié haber participado en la obra, pero, al menos si me uno, podría estar cerca de... para ahuyentar a la jauría de adolescentes hormonales del Furinkan.
—Es decir, no—retrocedo un paso, riendo tontamente—Más bien...Solo me quedaré y veré, por si necesitan un protagonista guapo como yo—afirmo pretendiendo confianza mientras me apoyo en la pared, buscando estabilidad.
—Ah, claro—asiente ella, casi poniendo los ojos en blanco, ya con la mano puesta en el pomo de metal—Tú siempre tan acomedido, Ranma.
—Es mi deber...—intento alegar con suficiencia, como lo hago siempre.
—Porque eres un artista marcial—me interrumpe ella, negando con una sonrisa.
Dudo en ese instante entre pensar o solo actuar de una vez como...
No, no puedo...
Ya mátenme, es más sencillo eso que resistir el impulso de besarla y aferrarme a ella para siempre.
Llevo dos años solo siendo su prometido y ni un beso decente le he podido dar, aunque ya casi somos adultos.
Me aclaro la garganta y reprimo el deseo más profundo de mi corazón.
—Además, mejor yo que soy tu prometido antes que Kuno o algún otro degenerado del instituto ¿no crees?
Akane me mira, sin parpadear, como analizando lo que he dicho. Su sonrisa se hace un poco más amplia y la mirada le brilla como un par de luceros.
Trago con dificultad, aun si intento sonar desinteresado, la idea de que ella actúe con otro me desespera, me incomoda, me hace sentir...
—Solo estas celoso—resume ella, y es verdad, aunque lo niego con vehemencia
No pienso dejar que nadie más actúe con Akane, ni de broma. No cuando aún siento sus labios en los míos, tan cálidos que el solo recuerdo me derrite.
Aún conservo aquello que logró arrebatarme la oportunidad completa, pero ya perdí la noción de tiempo que he pasado mirando el labial de Akane impreso en la cinta.
—Claro que no! —declaro convencido, contrario a lo que siento de verdad, supongo que no soy tan malo actuando.
Porque sí estoy celoso, lo he estado desde hace tiempo, ante la idea de perderla.
—No tienes de qué preocuparte ¿Sabes? si hay un beso solo usaré cinta.
Se está burlando de mí.
Y es agotador.
No puedo decirlo, me delataría a mí mismo si admitiera que aun con esa maldita cinta en medio, al besarla, quien actúe con ella percibirá su perfume, la calidez y forma de sus labios.
Aun con el estorboso adhesivo, la “sensación” de ese beso fue real.
—¡Te estoy diciendo que no estoy celoso, Akane!
No sabía que la cinta estaba ahí, pero cuando mis labios presionaron contra los de ella, el plástico nunca estuvo presente. Todo mi ser, solo sintió la suavidad, el calor de su respiración pausada y su aroma.
—Vale, vale—desdeña Akane, antes de bostezar.
Pero, la sola idea de no ser yo quien la bese, con o sin cinta, no puedo ni imaginarlo sin enfurecer. No puede suceder, otro sentiría su perfume, descubriría perfectamente la curva de los labios de Akane y...
Estar a esa distancia significó llenarme de ella, aunque descubrir el engaño me dejó con un vacío en el pecho.
—Si dices que no estas celoso, te creo, no tengo ganas de discutir. Que descanses, Ranma—se despide sin más, cerrándome la puerta en la nariz.
Estúpida cinta, estúpida Akane, estúpidos celos que no me dejan en paz.
Lo sé cuándo miro sus labios impresos en el adhesivo que tanto me costó arrancarme sin dañar, el nuestro fue un beso y, a la vez, el recordatorio cruel de que, siendo prometidos, nunca la he besado cuando tuve la oportunidad.
.
.
—Los de iluminación, por dios santísimo, ¿qué creen que hacen?
El director de teatro está empezando a perder los estribos con los chicos que manejan las grúas de luz, debo admitir que mi estado de ánimo es similar.
—Oh, ¡por Kamisama! —se queja el hombre de nariz pronunciada—Es un ensayo—enfatiza deletreando la palabra como si se dirigiera a un grupo de críos—No pueden ni siquiera manejar un ensayo?
Como Akane se ha unido al grupo de teatro sin mencionarlo antes en casa, no me he enterado hasta muy tarde. Aunque me parece que me abrían rechazado igual así hubiera estado el primero en la audición.
Esta vez, he sido relegado a labores de menor importancia: equipo de montaje, dijeron, así que eso estoy haciendo: creando los fondos de cada escenario.
No está mal porque en realidad puedo estar bastante cerca, por si ella me necesita.
—Todos son unos...—la queja se le pierde en algún punto al director de la obra—¡Que hermosa, que hermosa!
Con el destornillador en la mano, me uno al grupo de chicos que la observa embelesado entrar por la puerta del gimnasio luciendo una peluca de largo cabello oscuro decorado con flores amarillas, trenzado a la mitad, y una holgada túnica blanca que la envuelve suavemente.
—¡Eres un ángel, nadie luciría tan encantadora como tú en este vestuario, Akane Tendo! —chilla emocionado el hombrecillo
Estoy de acuerdo con él, como un ángel es exactamente como ella luce, pero si no le suelta las manos ahora mismo a mi prometida juro que voy a...
—Gracias, señor director—responde con el mismo entusiasmo Akane
—Gracias a ti por aceptar a pesar de lo mal que nos fue en la pasada puesta en escena.
Ambos me regalan una breve mirada acusadora, antes de reanudar el ensayo.
Esta vez, ella será Penélope, aparentemente, la protagonista de una tragedia griega. No tengo idea de lo que se supone que eso significa, pero ya revisé con el guionista y no hay escena de beso.
De hecho, Penélope rechaza a cada pretendiente, de forma astuta, por no fallar a su esposo, Odiseo, quien después de muchos años, aun no regresa a casa debido a la guerra.
Eso me tranquiliza. Y estoy seguro de que Akane haría lo mismo si yo tardara en volver con ella...aunque yo no planeo alejarme ni un segundo, hasta que muera.
—Todos a sus lugares! —ordena el director, agitando el abanico graciosamente mientras se desplaza por el escenario con suficiencia.
Akane dirige su mirada hacia mí por un instante y me sonríe tímidamente. Tardo en reaccionar y responder, pero entiendo que ella sigue siendo una chica a punto de actuar frente a medio instituto reunido en las gradas, solo para verla usando ese vestido.
Suspiro y sonrío para darle ánimos. Sé que ella lo hará bien, aunque me pesa no ser yo quien esté ahí con Akane
—Luces!
Los que no tenemos que estar aquí nos retiramos raídamente para despejar la escena.
—Me queda bien el cabello largo, ¿Ranma?
Su mano envuelve mi muñeca ágilmente, sorprendiéndome.
Detengo mi andar ya casi entre las sombras del reflector y asiento apenas, pero...
—Te ves linda, aunque, me gusta más tu cabello corto— las palabras salen con honestidad, aunque sin ser controladas por mi cerebro.
Lejos del rostro ceñudo de Akane por mi comentario, su sonrisa se ensancha genuinamente al escucharme y un tibio sonrojo le llena las mejillas.
—Lo sé—responde deslizando suavemente el pulgar sobre mi piel. La sensación de su contacto envía señales de alarma por todo mi cuerpo.
—Akane...—murmuro casi sin voz
—Acción! —se escucha la voz enardecida del director y ella me libera para ser engullida por la luz de los reflectores y el personaje que interpreta. Ella ha dejado de ser Akane para ser Penélope, la fiel amante que espera por su esposo Odiseo.
El ensayo se extiende durante horas, Akane y yo salimos casi al último, casi demasiado tarde para ir por el helado de su cumpleaños, y mañana tendremos que soportar a Kodachi, Ukyo y Shampoo molestando todo el día, tengo que hablar con ella hoy.
—Akane
—Ranma
Nuestros nombres se sobreponen y luego un breve silencio nos rodea.
—Dime—me alienta ella. Niego y entonces ella me pregunta mi opinión sobre sus escenas.
—Eres buena, cuando lloraste por ese imbécil, sentí un nudo en la garganta...
Eso es verdad, aunque no estoy seguro si fue por su actuación o por no soportar verla llorando por otro hombre
—De verdad te conmoví? —pregunta interesada en saber a detalle mi opinión.
—Bueno, sí. Es que tú nunca lloras...no es que quiera que lo hagas, no me gusta verte llorando
La sonrisa en su rostro se amplía poco a poco.
— Aunque sabes, esa escena que quiso improvisar el director—Ahora me mira con una ceja ligeramente arqueada y la sonrisa desaparece lentamente—Ya sabes, cuando ese idiota estaba por marcharse y tú dejaste que él...
—No es improvisada, esté en el libreto, Ranma—me corrige antes de terminar de hablar.
—Está en el libreto que él te abrace? —cuestiono, masticando las palabras con enojo— No me dijeron nada sobre abrazarte.
Me he aguantado hasta salir por pura educación (y por evitar que el insufrible director me vete de sus dominios), pero no voy a permitir tal descaro en mi presencia.
—Es el esposo de Penélope! —alega empezando a cabrearse—Te lo advierto: no dejaré que hagas un desastre de esta obra, me oyes
Su dedo índice me amenaza de cerca. Ya parece que me va a intimidar.
—¡Pues yo soy tu prometido, Akane, y no me gusta que otro te abrace!
Un quejido de fastidio se escapa de sus labios
—Es solo actuación—insiste determinada
Pero, eso es una mentira y yo bien lo sé.
Si una cinta no evito nada en nuestro beso ¿cómo me dice que es actuación un abrazo tan sentido entre dos amantes que se dicen adiós en medio conflicto bélico, quizás para nunca volver a verse?
—Pues no me parece, solo dale la mano y que se largue
—Eres ridículo ¿crees que lo que dices tiene algún sentido?
—Y tú crees que tiene sentido ir por ahí abrazando a otro hombre? ¡y enfrente de mí, además!
Akane me mira lo suficiente para ponerme nervioso, luego suspira agotada y se masajea la sien con dos dedos.
—¿Quieres que le de la mano a un hombre, mi esposo, que está por marcharse a la guerra?
El hecho de escucharla llamar a otro “mi esposo” no solo me incomoda, me cabrea. Akane parece notármelo en la cara, porque repite de inmediato:
—Es solo actuación, Ranma.
Pero esa frase no me tranquiliza, más que nada, me inquieta en lo más profundo de mi ser.
—Es casi tarde, vamos a casa—sugiere empezando a desandar el camino de regreso.
—Aun es tu cumpleaños—digo siendo dejado atrás por ella.
La escucho suspirar pesadamente antes de voltear a verme.
—¿Y eso qué?
El año pasado las otras tres chicas hicieron un destrozo el festejo de Akane porque lo confundieron con el mío. Este año Kasumi solo le preparó un bento especial, pero lo malo es que esas tres ahora tienen la fecha correcta con toda certeza. Es solo cuestión de horas para que aparezcan.
—No quieres ir a comer un helado por ahí—mantengo las manos en los bolsillos y evito mirarla, porque me muero de vergüenza
—A esta hora? ¿A dónde iríamos? Olvídalo, ya no importa.
La tienda a dos calles del dojo es nuestra siguiente parada. El viejo Hashimoto nos ofrece un trozo de pastel cuando se entera de la razón para comprar helado a esta hora.
—Felices 18, señorita Tendo—con una sonrisa cansada, el anciano se despide al cerrar la tienda.
—Gracias, que pase linda noche—responde Akane.
Ella y yo nos quedamos sentados en el escalón de la entrada, compartiendo un cómodo silencio, comiendo un helado de sabor incierto.
—El próximo año...—empiezo a decir, pero prefiero darle un bocado al helado que me congela el cerebro.
¿Qué me hace creer que el próximo año seguiremos juntos? Siendo adultos ¿quién puede obligarnos a este compromiso? Quizás Akane tiene ya otros planes, donde no me incluye.
—Es decir—intento corregirme—Si el próximo año, nosotros, es decir, tú y yo, quizás podríamos, no sé
Los ojos castaños de Akane lucen especialmente divertidos. Debo ser una broma ahora mismo, divagando en un eterno sin sentido frente a ella.
Akane inclina la cabeza para mirarme, pero es demasiado cerca para que yo piense con claridad.
Mi mundo se reduce a una sola cosa: su mano acercándose a mi cara.
—Quédate quieto—me pide y su dedo roza mi labio.
Me cuesta creer que no sabe que está tocando una frontera peligrosa.
—Eres como un niño, mira cómo te manchas de helado, Ranma.
Esta sensación, es igual a cuando nosotros...
—Listo. Ya quedó—Akane me sonríe tan de cerca que no puedo evitarlo, mi cuerpo se mueve por voluntad propia.
Me acerco, pero ella no retrocede y su respiración choca contra la mía.
Nuestros labios se unen finalmente de una forma tan breve que me duele. Su mano aún sigue en contacto con mi piel y sus ojos me miran entre sorprendida y asustada.
—Por qué...—intenta cuestionarme, pero no quiero hablar, no quiero pensar o responderle, no ahora.
Repito el movimiento y mi boca vuelva a buscar la suya con el mismo anhelo, reuniéndose en un instante mayor al anterior.
—Ranma—no hay rechazo ni huida de parte de ella. No hay gritos ni golpes por besarla, tan solo timidez.
He cuidado los labios de Akane desde hace dos años, preservando su primer beso solo para mí de una forma pretenciosa y egoísta, pero me enorgullece saber que en esa empresa he sido el más celoso guardián.
Y por Dios que este momento lo vale.
Akane se une poco a poco a la virginal muestra de afecto, contenida por la vergüenza.
Pero yo llevo tanto imaginando este día que cuando su mano se desliza por mi mejilla y su boca le da mayor acceso a la mía no me puedo resistir ni un segundo más.
Escucho las campanadas celestiales sobre nosotros, que, en realidad, no son más que el viejo reloj de la tienda dando la medianoche.
La bola de helado que Akane sostenía en la otra mano cae, primero en mí y luego al piso, sin piedad alguna.
Ella se separa, apenas lo suficiente para mirarnos a los ojos y hay una forma nueva para medir el tiempo a partir de hoy para mí.
Akane se lleva una mano a los labios, completamente sonrojada. Creo que, yo finalmente puedo sentirlo, de verdad.
Nunca volverá a haber nada entre ella y yo.
—Gracias, es un bonito regalo de cumpleaños, Ranma.
Te amo, Akane,en verdad quiero decirlo, pero las palabras siguen huyendo cobardemente.
—Feliz cumpleaños, Akane—me animo a decirle solamente, tomando su mano entre la mía.
—Ya es medianoche, feliz cumpleaños para ti también, Ranma
No sé qué es más difícil, describir este momento o cómo diablos he podido vivir todo este tiempo sin sus besos.
—Kasumi debe estar preocupada, vámonos ya.
Ella se me escapa en un descuido y yo no tengo opción más que seguirla a regañadientes.
—El próximo año—logró proponerle antes de que ella entre a su habitación.
—¿El próximo año qué, Ranma?
Me sigue molestando la escena del abrazo en la obra de teatro, pero eso es algo que arreglaré luego con el aprovechado ese.
Es decir, seguro lo convenzo de renunciar. Ya me puedo yo aprender todas sus líneas.
Akane entrelaza sus dedos con los míos y se inclina para darme un beso antes de preguntar
—¿Ranma, te sientes bien?
Recuerdo la cinta escondida entre mis pocas pertenencias y sé que no quiero perder a la mujer que amo por cobardía, me niego.
—El próximo año—repito un poco más seguro—¿Te casas conmigo el próximo año, Akane?
No hay ni un segundo de duda en ella.
—¡Sí, claro que sí, Ranma!
Su inmediata respuesta disipa por fin todas mis dudas y las palabras por tanto tiempo contenidas, brotan de mis labios con la certeza de ser correspondido.
—Te amo, Akane
.
.
365 días después. 12 meses en total. Un año que pasa volando y en un parpadeo estamos ya frente al juez y el sacerdote en pleno cumpleaños de Akane firmando el acta matrimonial.
.
.
Notas de la autora que debe mucho y paga poco a poco: Holis V:
¡Hola mundo, sigo viva! XD, vale, no me miren mal, es bromita, ya sé que debo otros fics y todavía no pago, perooooo no podía quedarme sin participar porque son días festivos en el fandom y yo en todo ando (ignórenme).
No es mucho, bueno es un oneshot, pero es largo (más largo de lo que acostumbro por capitulo, al menos) sin embargo es con mucho cariño para celebrar el cumple de mis fav Ranma y Akane.
Oigan, ¿ustedes alguna vez tuvieron curiosidad con lo de la cinta? ¿Ya saben sobre si se sintió o no como un beso? Yo digo que sí pues es solo una cinta y este fic por eso se desarrolla a partir de ese evento canónico para todo fan Rankane...
En fin, ignórenme y sigamos disfrutando de la dinámica 5 fiestas son mejor que una de la página de Facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma wiiiii