Capítulo
Capítulo 127
Extra
Desde el amanecer hasta el atardecer
La Hora del Cerdo(*) ya había pasado hacía mucho, pero la persona a la que esperaba aún no había regresado. La lámpara de papel sobre la mesa seguía encendida; Lan Wangji contemplaba fijamente su halo de luz difusa, sin pestañear.
(*Hai Shi, 亥时, es la doble hora tradicional china que abarca de las 9:00 p. m. a las 11:00 p. m. y representa la fase final del ciclo diario de 12 horas. Este período corresponde al momento en que el mundo se vuelve silencioso y los cerdos caen en un sueño profundo.
Después de un largo rato, se levantó y caminó hacia la puerta del Jingshi, abriendo los paneles de madera. Se quedó inmóvil por un momento, como si estuviera a punto de salir, cuando de repente se escuchó un extraño sonido sordo detrás de él.
Lan Wangji se dio la vuelta al instante. La ventana se había abierto en algún momento; la persiana aún se balanceaba suavemente con la brisa nocturna. En la cama, la colcha se abultaba hacia arriba formando un bulto inusualmente grande, como si algo hubiera irrumpido por la ventana, rodado hacia adentro y se hubiera acurrucado allí, moviéndose y haciendo ruidos.
Tras un largo silencio, Lan Wangji cerró la puerta en silencio y regresó a la habitación. De camino, apagó la lámpara, cerró la ventana y se metió en la cama. Se acostó junto a ese gran montículo irregular de ropa de cama, se cubrió en silencio con otra colcha y cerró los ojos.
Al poco tiempo, una figura grande y helada rodó de repente sobre él, exclamando alegremente: —¡Lan Zhan! ¡Ya volví! ¡Date prisa y dame la bienvenida!
Lan Wangji lo abrazó por la espalda y le preguntó: —¿Por qué estás tan frío?
Wei Wuxian respiró hondo y dijo: —He estado expuesto al viento día y noche; déjame entrar en calor un poco.
Estaba cubierto de restos de hierba cortada y polvo; sin duda, había arrastrado a los jóvenes de Gusu a lo más profundo de las montañas y los bosques, causando estragos entre la fauna local y los espíritus y demonios que allí habitaban.
Desde que Lan Wangji le ayudó a desarrollar un nuevo Núcleo Dorado, Wei Wuxian había pasado de apenas poder trepar por las paredes y saltar a los tejados a poseer un poder formidable, capaz de hacer temblar la tierra.
En el pasado, cada vez que guiaba a los jóvenes en una caza nocturna, no aguantaba más de cuatro horas antes de cansarse y necesitar que Lan Wangji lo llevara de vuelta para descansar; sin embargo, las cosas eran diferentes ahora; podía permanecer agachado en plena naturaleza o entre el hielo y la nieve durante tres días enteros, e incluso después de terminar, seguía queriendo arrastrar a Lan Wangji para seguir un poco más, nunca sentía que ya había tenido suficiente.
A Lan Qiren y a los ancianos de Gusu aquella escena les resultaba angustiosa; era como si estuvieran presenciando una repetición de los días en que Wei Wuxian había sembrado el caos por todo Gusu. Estaban completamente consternados y deseaban poder añadir unas cuantas normas más a los cuatro mil preceptos tallados en la puerta de la montaña, solo para recuperar una apariencia de serenidad disciplinada.
Sin embargo, por muy excelente que sea un Núcleo Dorado, el cuerpo humano sigue sintiendo el frío. Cubierto de suciedad como estaba, se había metido directamente bajo las mantas; debía de estar realmente helado hasta los huesos.
Lan Wangji era meticuloso por naturaleza, pero no le prestó atención. En silencio, estrechó el abrazo, acercando más a Wei Wuxian; al cabo de un momento, dijo: —Al menos, quítate los zapatos. Wei Wuxian respondió: —¡Ah, claro! Se quitó los zapatos de un golpe y se acurrucó de nuevo bajo las mantas, continuando enfriando a Lan Wangji con su cuerpo helado.
Lan Wangji se limitó a decir: —No te muevas tanto.
Wei Wuxian se sorprendió. —¿Ah, sí? ¿Acaso Lan’er gongzi está intentando comportarse como un auténtico caballero hoy?
Lan Wangji respondió: —Mi tío ha regresado.
Wei Wuxian soltó una risita, le dio una palmadita suave en la mejilla y dijo: —Por respeto al anciano, hoy perdonaré a mi Lan’er gongzi.
(En la otra versión, acá venía el cultifantástico con “los nueve movimientos superficiales y uno profundo” jajaja).
Al fin y al cabo, el proceso de formar su Núcleo Dorado había implicado algo más que la propia investigación y experimentación de Wei Wuxian; Lan Wangji había estudiado minuciosamente innumerables textos antiguos y había buscado hierbas espirituales, mientras que Lan Qiren también había mostrado un gran interés, ofreciéndole con frecuencia consejos sobre cómo proceder de forma segura y eficaz. De lo contrario, ¿cómo habría podido cultivar un Núcleo Dorado de alta calidad en el plazo de tan solo un año?
Wei Wuxian no tenía ganas de volver a enfurecer al anciano tan pronto, así que decidió portarse bien durante unos días, aunque desde luego no más que eso.
Los dos charlaron tranquilamente durante un rato.
Después de correr y andar todo el día, y de charlar un rato, Wei Wuxian comenzó a tener sueño.
Se giró de lado y se dio la vuelta, estuvo a punto de caerse de la cama, pero por suerte, Lan Wangji fue lo suficientemente rápido como para agarrarlo justo a tiempo.
Lan Wangji sacudió ligeramente la cabeza con resignación, luego se incorporó y miró a la persona que tenía a su lado. Tras un largo momento, habló en voz baja: —Ying(*)
(*婴 - Yīng).
Wei Wuxian preguntó adormilado: —¿Qué pasa?
—Levántate y date un baño.
—Puedo hacerlo mañana... Hoy estoy completamente agotado.
Estaba realmente agotado, pero si tuviera la oportunidad, la próxima vez volvería a divertirse a más no poder.
Lan Wangji se detuvo un instante cuando Wei Wuxian le dio unos cuantos besos rápidos, pero se mantuvo impasible.
—Báñate.
Le dió unos cuantos besos más. Al ver que no podía convencer a Lan Wangji, Wei Wuxian se cubrió la cabeza con la colcha y dijo con desánimo: —Pues ayúdame, entonces.
Así pues, Lan Wangji se levantó de la cama, se recompuso, se arregló la túnica y salió lentamente.
En el tiempo que tarda en quemarse una varilla de incienso(*), apareció de repente una bañera junto a la mesita baja del Jingshi.
(*一炷香功夫 - Yī zhù xiāng gōngfū: Es alrededor de 30 a 45 minutos)
A Wei Wuxian, con los ojos pesados por el sueño, le quitaron la ropa y lo metieron en la bañera. En cuanto se sumergió en el agua caliente, se animó al instante y empezó a chapotear alegremente. Lan Wangji colocó un recipiente con vainas de algarrobo —que se utilizan para lavarse el pelo— al alcance de la mano de Wei Wuxian, puso una jarra de licor «Sonrisa del Emperador»(*) junto a su otra mano y, a continuación, se sentó en la mesita baja.
(*天子笑 - Tiānzǐ Xiào)
Wei Wuxian solo tenía que estirar un poco más el brazo para alcanzar la barbilla de Lan Wangji y darle un pequeño toque, y eso fue precisamente lo que hizo.
Lan Wangji tomó varias hojas de papel escritas; mientras leía, anotaba algunos breves comentarios. Wei Wuxian abrió una jarra de «Sonrisa del Emperador», dio un largo trago y preguntó con naturalidad: —¿Qué estás leyendo?
Lan Wangji mantuvo la mirada fija mientras respondía: —Los registros de caza nocturna.
Wei Wuxian preguntó: —¿Los han escrito los más jóvenes? Eres tú quién está corrigiendo estos registros, ¿verdad? Recuerdo que tu tío es el encargado de eso.
Lan Wangji dijo: —Mi tío no tiene tiempo; de vez en cuando me encargo yo de hacerlo por él.
Wei Wuxian echó un vistazo a los papeles desde la distancia y comentó: —En su día, tu tío escribía cientos de palabras de comentarios cada pocos párrafos y luego añadía un resumen de casi mil palabras al final. La verdad es que no sé de dónde sacaba tiempo para escribir tanto. Tus comentarios son sin duda breves.
Lan Wangji lo miró: —¿Acaso la brevedad es algo malo?
Wei Wuxian lo elogió con entusiasmo: —¡Es genial! Es conciso y va directo al grano.
La brevedad de los comentarios de Lan Wangji, sin duda, no se debía a un deseo de hacer las cosas a medias. Por muy sencilla que fuera la tarea, nunca mostraba la más mínima negligencia. Era simplemente su forma de ser; tanto al hablar como al escribir, trataba cada palabra como algo precioso y nunca divagaba. Wei Wuxian sumergió la cabeza en el agua. Un instante después, salió ensopado, tomó un poco de jabón de acacia y empezó a frotarlo por el cabello.
Con la cabeza cubierta de espuma blanca de jabón, Wei Wuxian mantuvo los ojos cerrados y tanteó el borde de la bañera, sin poder encontrar la toalla.
Lan Wangji lo observaba; al principio había colocado la toalla justo a su alcance, pero justo cuando Wei Wuxian estaba a punto de tocarla, no pudo resistirse a alejarla sigilosamente un poco más. La mano de Wei Wuxian se quedó en el aire y murmuró desconcertado.
Sin embargo, al siguiente instante, la toalla apareció en su mano. Sin darse cuenta en absoluto de la broma anterior, Wei Wuxian le dio las gracias a la persona en cuanto agarró la mano de Lan Wangji. Para cuando terminó de secarse la cara y abrió los ojos, Lan Wangji había recuperado su habitual compostura: tranquilo como un pozo antiguo, con una expresión tan serena como si estuviera sumido en una profunda meditación.
Wei Wuxian era de esas personas cuya mente nunca estaba ociosa; prefería que incluso tuviese un libro de cuentos para leer mientras se bañaba. Nadaba de un lado a otro, pero pronto se aburrió; se secó las manos y recogió unos apuntes del escritorio.
Apenas había leído dos líneas cuando se echó a reír: —¿Quién ha escrito esto? Hay tantos errores ortográficos… jajaja… Ya sabía que era Jingyi. ¿Por qué le pusiste siquiera una «B»?
Lan Wangji respondió: —Demasiados errores ortográficos pero la redacción es demasiado prolija.
Wei Wuxian se rió: —No fue el único que sacó una «B», ¿verdad? Pobrecito. ¿Qué pasa si sacas un «B»?
Lan Wangji respondió: —No pasa nada. Solo tiene que volver a escribirlo.
Wei Wuxian dijo: —Ah, entonces no está tan mal. —Debería darse por satisfecho; sin duda es mejor que ser castigado a copiar un texto mientras está de cabeza.
Tenía la intención de devolver los papeles al lugar de donde los había tomado, pero eran tan ligeros que una brisa pasajera los esparció por todo el escritorio. Wei Wuxian soltó un —¡Oh! de sorpresa. Lan Wangji, sin embargo, se mantuvo totalmente imperturbable; al fin y al cabo, había ordenado escritorios mucho más desordenados que este.
Recogió las notas esparcidas, las apiló cuidadosamente, las dejó a un lado y las sujetó con un pisapapeles de jade con forma de conejo.
Una vez, tras una cacería nocturna, los dos se habían ido a jugar junto a un arroyo de montaña. Wei Wuxian pasó un buen rato caminando por el lecho del río antes de recoger una piedra blanca y lisa de las aguas poco profundas. Lan Wangji se la llevó a las Profundidades de las Nubes y la pulió minuciosamente hasta darle su forma actual, un proceso que parecía, a todos los efectos, como si un inmortal estuviera refinando una piedra de montaña rebelde para convertirla en un ser espiritual.
Wei Wuxian observó la seriedad con la que ordenaba los papeles y luego echó un vistazo al regordete conejo de jade blanco que estaba agazapado sobre una hoja de papel xuan(*) de color amarillo pálido. Sin darse cuenta, las comisuras de sus ojos se arrugaron en una sonrisa.
(*Papel Xuan: 宣紙 - xuānzhǐ: Es papel de arroz tradicional chino que absorbe rápido la tinta y es resistente al desgarro).
El primer papel que tenía debajo llevaba el nombre “Lan Sizhui” en la sección de la firma. Curioso, preguntó: —¿Qué nota le has puesto a Sizhui?
Lan Wangji sacó el papel, se lo entregó y respondió: -Una gran A.
Wei Wuxian lo tomó y comentó: —Tiene una letra realmente preciosa.
Lan Wangji dijo: —La estructura es clara y coherente, el contenido se basa en la realidad y las observaciones son acertadas y precisas.
Wei Wuxian miró la pila de trabajos sin calificar que había sobre la mesa y preguntó: —¿Tienes que revisarlos todos? ¿Te ayudo con algunos?
Lan Wangji respondió: —Bien.
—Solo tengo que marcar los errores, ¿verdad? ¿Y puedo escribir los comentarios que quiera?
—Como quieras.
Extendió la mano y tiró más de la mitad de la pila hacia sí. Lan Wangji se dispuso a recuperarlos, pero Wei Wuxian retiró inmediatamente la mano y le preguntó: —¿Qué estás haciendo? Lan Wangji respondió: —Eso es demasiado. Céntrate en tu baño.
Wei Wuxian agarró un pincel y dijo: —¿En qué hay que concentrarse al bañarse? De todos modos, no tengo nada mejor que hacer, y leer los trabajos de estos chicos es bastante divertido, la verdad.
Al verlo recostado contra el borde de la bañera, leyendo con atención los trabajos y, de vez en cuando, apoyando un brazo en la mesita para escribir, la mirada de Lan Wangji, que reflejaba la luz parpadeante de la lámpara, se suavizó con una cálida ternura. Pero después de pasar todo el día guiando a un grupo de jóvenes a lo más profundo de las montañas, armando tal alboroto que las gallinas y los perros salieron corriendo, y de dar vueltas en la cama durante media noche antes de revisar una pila de apuntes, habría sido difícil no sentir sueño.
Wei Wuxian se esforzó por mantenerse despierto el tiempo suficiente para terminar concienzudamente su parte del trabajo; luego, dejando caer con indiferencia la pila de apuntes sobre el escritorio, se deslizó dentro del agua. Lan Wangji lo secó con delicadeza y lo llevó a la cama.
Wei Wuxian recuperó un momento de lucidez. Apoyándose somnoliento contra la clavícula del otro hombre, murmuró: —Esos mocosos tuyos… escriben bastante bien, pero aún les falta un poco… en lo que respecta a la caza nocturna. Apenas lograron escapar de un demonio de una sola pata de la montaña; si alguna vez se topan con un lagarto de cuatro patas, una araña de ocho patas o un ciempiés con cientos de patas, ¿no se quedarían allí tirados esperando la muerte?
Lan Wangji respondió: —Mnh.
Wei Wuxian continuó: —Pero no importa… Les daré un entrenamiento de recuperación a fondo. ¡Mañana… los llevaré a asaltar de nuevo la guarida de ese demonio de la montaña!
Los demonios de la montaña poseían una fuerza inmensa y cuerpos cubiertos de pelaje negro; para ellos, devorar humanos era tan fácil como cortar verduras. Sin embargo, tal y como él lo describía, esa caza nocturna no parecía más seria que llevar a un grupo de niños pequeños con la nariz mocosa a la azotea a robar huevos de pájaro. Al pronunciar las últimas palabras, una repentina e inexplicable oleada de entusiasmo se apoderó de él a pesar de su somnolencia.
Las comisuras de los labios de Lan Wangji se crisparon ligeramente mientras llamaba en voz baja: —Wei Ying.
—¿Eh?
—Yo también quiero ir mañana.
—¿Ya has terminado tu trabajo? ¡Ven aquí, date prisa y ven!
Al oír esto, Wei Wuxian se puso un poco más alerta. —¡Ah, claro! Hanguang-jun, me he quedado sin dinero; dame un poco más.
Lan Wangji dijo: —Puedes pedirlo mostrando la ficha de jade.
Wei Wuxian soltó una risita suave y nasal. —Esa ficha de jade que me diste, además de permitirme atravesar la barrera… ¿también me permite tomar dinero?
—Mhm.
Lan Wangji pareció darse cuenta de algo de repente: —¿Has destrozado los puestos y las casas de los transeúntes?
—No… ¡Para nada! El dinero se acabó porque, después de cada cacería nocturna, los llevaba a la ciudad de Caiyi a comer y beber; prácticamente nos comimos todo lo que había en la ciudad. Ese restaurante de Hunan, al que una vez intenté llevarte a toda costa, pero al que te negaste rotundamente, también fuimos allí. Comparé los dos… y tu cocina sigue siendo mejor…
Después de divagar durante un buen rato, empezó a refunfuñar: —Estoy muerto de cansancio, Lan Zhan. ¿Qué haces? Deja de hablarme.
Lan Wangji respondió: —De acuerdo.
—...
Wei Wuxian suspiró. —Te dije que no hablaras... Con solo decirme una sola palabra, no puedo evitar responderte... Bueno, Lan Zhan, ve a dormir. Yo… ya no puedo más; de verdad que necesito dormir. Lan Zhan, hasta mañana…
Tiró suavemente de la cinta de la frente de Lan Wangji, agarrando con fuerza el extremo con la mano; como era de esperar, al poco rato se quedó dormido.
En el interior del Jingshi, en medio de la noche silenciosa, solo la luz de la luna permanecía brillante y clara.
Al cabo de un rato, Lan Wangji se quitó la cinta de la frente y la sujetó con firmeza, junto con las manos de Wei Wuxian. Su largo cabello, le caía suelto como a las nubes de humo, cubriendo la mitad de su rostro que parecía de jade. Susurró suavemente: —Hasta mañana Wei Ying.
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Nota:
La traducción fue tomada del ingles, me la envió una hermosa bebé, que la tomó de X No se cual es el nombre de su traductor, por lo que pido disculpas por tomar el escrito de otra persona, solo use eso como raw, ya que intentamos comprar el capítulo en chino desde la plataforma y esta no nos lo permitió
Gracias a Steph y a Emi por la ayuda Las amo muchito <3