~stupid~
Narrador
—¿Por qué? —preguntó Taehyung entre sollozos, con la voz rota—. ¿Por qué lo hiciste? —las lágrimas caían sin control por sus mejillas.
—Lo siento mucho... estaba pasado de trago, no estaba en mis cinco sentidos... y simplemente sucedió —respondió Jungkook, con la mirada baja, incapaz de sostener la suya.
—¡Yo también he perdido la cabeza por el alcohol en muchas ocasiones! —gritó Taehyung, con dolor y rabia mezcladas—. Y sin embargo, jamás, ni una sola vez, te fallé.
—Pero fui honesto contigo, amor —Jungkook lo miró entonces, con los ojos brillantes de llanto y desesperación—. Te lo conté porque no puedo ocultarte nada. ¡Te amo, solo a ti!
—¡No! —lo cortó Taehyung, negando con la cabeza como si quisiera borrar esas palabras del aire—. No digas eso... Porque si realmente me amaras, me hubieras respetado. Si me amaras, no habrías buscado los brazos de otra persona. —Dio un paso atrás, alejándose de él—. No quiero volver a verte jamás. Te odio, Jungkook. Te odio por haberme destrozado así.
Sin esperar respuesta, Taehyung salió corriendo de allí, sintiendo que el corazón le estallaba en el pecho. Le costaba creer que la persona que era su mundo, la que juró protegerlo, había sido quien le causara la herida más profunda.
Jungkook se quedó solo en medio del silencio. Dejó caer una lágrima amarga y juró en su interior que jamás se perdonaría a sí mismo haber lastimado a la única persona que realmente le importaba en la vida.
~ Tres años después ~
—Amor, ¿qué te parece si compramos unos pastelitos? —preguntó Bogum, deteniéndose frente al escaparate de una pastelería, con una sonrisa dulce y entusiasta.
—¡Síiii! —exclamó Taehyung, chillando de pura emoción, con los ojos iluminados como los de un niño pequeño.
Llevaban dos años y medio juntos. Hubo un tiempo en que Taehyung creyó que nunca volvería a recuperarse de aquella ruptura, que su capacidad de amar se había marchado para siempre. Pero Bogum llegó a su vida, con su paciencia, su ternura y su forma de quererlo sin condiciones, y le enseñó que era posible volver a confiar y ser feliz.
Lo que ninguno de los dos esperaba era lo que sucedería al entrar.
Jungkook estaba tras el mostrador, con el delantal puesto, y sintió que el tiempo se detenía al ver esa figura que llevaba años grabada en su memoria. Su Taehyung estaba ahí, acompañado de otro chico, entrando al lugar donde trabajaba.
—Voy un momento al baño, mi vida —dijo Bogum, acercándose para darle un beso suave en los labios—. No tardo nada, espérame aquí.
Taehyung asintió con una sonrisa tranquila y se quedó mirando los dulces, distraído.
—Su pedido está listo —dijo una voz cercana, una voz que le resultaba demasiado familiar, aunque más grave y cargada de recuerdos.
—Pero si yo aún no he pedido nada... —empezó a decir Taehyung, alzando la vista. Las palabras se le quedaron atascadas en la garganta—. ¿J-Jungkook?
—Tae... —susurró el otro, esbozando una sonrisa triste y nostálgica—. Cuánto tiempo.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó Taehyung, poniéndose serio, poniendo distancia entre ambos con solo su mirada.
—Trabajo aquí desde hace un tiempo —respondió Jungkook, sin dejar de mirarlo, como si quisiera memorizar cada rasgo de su rostro—. Veo que... ya tienes a alguien.
—Sí —contestó Taehyung con firmeza—. Y a diferencia de otros, él sí sabe cómo amar y respetar.
—Tae, yo... lo de aquella vez... yo quería explicarte...
—¡Amor, ya volví! —interrumpió Bogum, acercándose y pasando un brazo protector por la cintura de Taehyung. Miró al chico del mostrador con curiosidad—. ¿Y tú? ¿Quién eres?
—Él es... —Jungkook se quedó callado, esperando quizás que su nombre provocara alguna reacción distinta, pero Taehyung habló con total naturalidad:
—Es un exnovio mío. Lo dejé hace años porque me fue infiel.
Jungkook sintió cómo el suelo se movía bajo sus pies. No hubo rencor, ni dolor en la voz de Taehyung, solo una verdad fría y directa. Esperaba que quizás lo defendiera o que ocultara lo ocurrido, pero no; para Taehyung, aquello era solo un hecho del pasado.
—¿Ah, sí? —Bogum soltó una risa corta, casi burlona, mirando a Jungkook con lástima—. Vaya, qué tonto fuiste, ¿sabes? Dejar escapar a un ángel como él por cualquier otra persona... no tiene nombre.
—No fue así como lo cuentan —replicó Jungkook, apretando los dientes, sintiéndose atacado—. Estaba ebrio, no tenía control de mis actos, fue un error sin sentido.
—¡Qué estupidez más grande! —se rio Bogum con más fuerza, negando con la cabeza—. Yo también he bebido hasta no saber ni mi propio nombre. Y créeme, hay muchas que se acercan queriendo algo, siempre hay oportunidades. Pero ¿serle infiel a mi novio? —Miró a Taehyung con amor—. Ni borracho se me ocurriría. El amor se respeta siempre, pase lo que pase.
Taehyung sonrió, orgulloso y tranquilo. Bogum era, sin duda, el tipo de pareja que todos desearían tener: leal, sincero y seguro.
—Yo todavía te amo, Taehyung —dijo Jungkook de golpe, con la voz temblorosa, intentando que esas palabras llegaran a él—. Nunca dejé de hacerlo.
Taehyung lo miró entonces, a los ojos, y en su mirada ya no había amor, ni odio, ni nada que no fuera indiferencia.
—Pues es tu problema —respondió con calma—. Yo dejé de amarte hace mucho tiempo... exactamente el día en que me engañaste. —Se puso de pie y tomó la mano de Bogum—. Ahora puedes hacer lo que quieras, estar con cuantas personas quieras... a mí ya no me importa nada de lo que hagas.
Ambos salieron del local tomados de la mano, perdiéndose entre la gente de la calle.
Jungkook se quedó ahí, solo detrás del mostrador, sintiendo cómo el arrepentimiento lo ahogaba un día más. Cada segundo que pasaba, comprendía más que había perdido lo más valioso que tenía.
Porque él, aunque pasaran mil años, seguía amándolo y siempre lo llevaría en el corazón. Pero comprendió entonces una verdad dolorosa: el amor no es suficiente cuando tú mismo rompes lo que construiste.
«Fui un estúpido», pensó, «un estúpido que defraudó todo lo que teníamos».
Quizás el mundo real no funciona como en las historias de ficción. Quizás en los libros, cuando alguien comete un error tan grave, la otra persona termina perdonando, se reconcilian y todo vuelve a ser como antes. Pero esta no era una historia de fantasía. Aquí, la realidad era cruda: Taehyung había rehecho su vida y había encontrado la felicidad lejos de él. Y Jungkook... él solo se había quedado atrás, convertido en nada más que un recuerdo olvidado.
~fin~
(Si si, se que tae no quedó con jungkook, pues me cansé de leer muchos fanfic donde jungkook engaña a tae y tae lo perdona, después de que le fué infiel, no me parece, tae merece ser feliz y si jungkook no lo supo valorar el se lo pierde)








