Capítulo 1
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BaekHyun mordisqueó su labio inferior tantas veces que se hinchó y se volvió de color cereza. Llevaba media hora en la misma página de internet, pasando el dedo por encima del botón rosa que decía «Enviar perfil» pero sin presionarlo. El omega había observado el logo de Pleasure Dream que aparecía en la parte de arriba de la pantalla por tanto tiempo que ya podía dibujarlo de memoria.
No sabía si podría hacer esto. Anoche estaba muy convencido; hacía un par de horas, después de despertar, tomar una ducha y dejar a sus dos hijos en la escuela, regresó a casa todavía con esa firme decisión en su cabeza y se tomó unas cuantas fotos con luz natural para después llenar los datos de su perfil, pero ahora ya no estaba tan seguro de subirlo a la página de internet.
Era una lástima que el dinero lo fuera todo. Como un omega que era padre soltero, no tenía muchas oportunidades de trabajo, además de que uno de tiempo completo realmente no era una opción porque no tenía tiempo. Acababa de perder su empleo de medio tiempo con la excusa de que el jefe quería ver caras nuevas y más jóvenes en su restaurante, y además, el casero lo había amenazado en un par de ocasiones con que sacaría todas sus cosas al pasillo si no pagaba, o en su defecto, si no se acostaba con él. Por supuesto, BaekHyun estaba asqueado, y se juró a sí mismo que si decidía tomar un camino así, al menos sería con alguien a quien se sintiera atraído, y lo haría por una buena suma de dinero. No valía la pena vender su cuerpo solamente para sacar la renta.
Eso lo llevó a Pleasure Dream, una página donde alfas y omegas principalmente se promocionan para ser escogidos por compañías pornográficas o por actores independientes que se dedicaban a vender videos y requerían de compañeros actores constantemente. Después de una investigación exhaustiva donde comprobó que no era una estafa, decidió que no sería mala idea intentarlo. El pago era por proyecto, y por las reseñas que había encontrado, si te iba bien era más que suficiente para pagar más de quince rentas y uno que otro gusto personal.
El omega de treinta y siete años no era inocente, y conocía bien sus atributos como para saber que a un lugar así le sacaría provecho. Por supuesto, lo que más le llamaba la atención era el dinero fácil y rápido. La grabación era en un día, y su pago lo tenía esa misma noche además de la oportunidad de un bono si se volvía popular. En su mente desesperada no sonaba nada mal, pero ahora que estaba listo para subir su perfil, el miedo y la inseguridad se lo estaban comiendo vivo.
—Vamos, BaekHyun, ¿qué te detiene? —murmuró en voz baja. Sus manos frías y temblorosas, además del rápido latir de su corazón, eran evidencia contundente de sus nervios. Quedaba el pudor y la moralidad, además de la espantosa idea de que sus pequeños se enteraran alguna vez de lo que su padre omega hizo por dinero.
Pero entonces recordó el horrible departamento en el que vivían, las ocasiones en que se había quedado sin comer para que a sus hijos no les faltara nada, la cara de su jefe al despedirlo el día anterior, y los ojos lascivos de su casero al insinuarle el método para pagar su renta de ahora en adelante. El asco que sintió por la vida que llevaba superó cualquier otra cosa, y en un arranque de adrenalina y valentía, tocó el botón rosa que lo estaba volviendo loco y soltó el aire que estaba conteniendo cuando su pantalla cambió a un mensaje sencillo escrito en letra cursiva.
«¡Gracias por unirte a Pleasure Dream! En breve recibirás la solicitud de tus sueños.»
BaekHyun apagó la pantalla de su viejo teléfono y se levantó de su cama. Tenía que hacer malabares con la comida que quedaba para que sus hijos no pasaran hambre. Esa sería suficiente distracción para que no pensara en nada de lo que le deparaba el futuro.
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Fue hasta tres días después, en medio de una discusión con una de sus fastidiosas vecinas, que su teléfono vibró con una notificación. Nadie lo contactaba, pues nunca hizo amigos en sus trabajos y sus padres no quisieron saber nada de él después de que se embarazó del patán y holgazán a quien ya había corrido de su departamento y de su vida. Decidió acabar la discusión con la señora, quien le reclamaba por no haber puesto dinero para una reunión de vecinos a la que él no asistió, al voltearse y dejarla hablando para regresar a su departamento. Sus hijos lo esperaban, después de todo.
—Ningún alfa te querrá con esa actitud tan grosera, BaekHyun —gritó la señora con toda la intención de que el edificio entero la escuchara. BaekHyun rodó los ojos—. No basta con regalar las nalgas, querido.
—Y a usted nadie la querrá con ese maquillaje de payaso y el estropajo que tiene en la cabeza. Háganos un favor y báñese al menos cada dos días.
BaekHyun se carcajeó al escuchar las groserías que la señora le dijo, pero no volteó más. Al contrario, apresuró sus pasos hasta llegar a su departamento. Ya no soportaba este lugar. Mientras sacaba sus llaves, la puerta de su vecino se abrió, y BaekHyun le sonrió un poco apenado.
—Qué fastidio de mujer —murmuró Do KyungSoo, el único vecino que le caía bien y que, lastimosamente, veía muy poco. Este otro omega era enfermero, así que sus horarios coincidían raramente.
—Sin duda lo es. Al menos dentro de poco dejarás de verla. Reza por mí para que corra con la misma suerte —pidió BaekHyun. Dentro de un mes, KyungSoo se iría a vivir con su pareja, un doctor del hospital donde trabajaba.
—Eso haré, Baek —murmuró el enfermero con una sonrisa amable antes de salir, pues hoy tenía un turno nocturno—. Buenas noches. Nos vemos después.
BaekHyun asintió y le pidió que se cuidara mucho antes de entrar a su departamento. Recargado en la vieja puerta de madera, respiró profundamente cuando sus hijos corrieron abrazarlo. Ambos omegas eran una ternura; debía protegerlos, educarlos y amarlos con todo lo que tenía.
—¡Papá, te extrañamos! —murmuró Haneul, el mayor de los dos, mientras que Byul, el más pequeño, asentía y hacía un puchero— ¿Te gustaría ver una película con nosotros?
—Claro que sí, mis cachorros. Vamos —contestó BaekHyun con una dulce sonrisa, y se sintió mejor de inmediato cuando sus dos pequeños festejaron bailando y saltando.
BaekHyun recordó la notificación de su teléfono después de que sus dos omegas ya habían cenado y estaban a punto de dormir. A él le tocó solamente una manzana, así que decidió acostarse y dormir para olvidar el hambre. Ahí fue cuando revisó su teléfono y su estómago dio un vuelco al encontrar un correo nuevo de Pleasure Dream. Antes de acobardarse más, lo abrió.
El remitente, un tal XiuMin, tenía una foto con una L; un logo entre dorado y negro que lucía elegante. El cuerpo del correo era breve y directo.
«Buenas tardes, señor Byun.
Tengo el placer de comunicarme con usted para informarle que su perfil encaja con lo que buscamos en este momento, por lo que nos gustaría arreglar una cita para discutir los términos del proyecto. Puedo adelantarle que el pago neto será de cinco mil dólares, y hay posibilidad de bono. A continuación le dejo mi número telefónico para que acordemos el lugar y la fecha si es que usted decide aceptar nuestra oferta.
Quedo a sus órdenes.
XiuMin, Director Administrativo.
LOEY Entertainment»
BaekHyun leyó el correo una, tres, diez veces para asegurarse de que no estaba soñando. ¿Cinco mil dólares? ¿Por un video pornográfico? ¿Cuánto ganaba ese tal XiuMin, y la compañía entera?
Sus ojos se enfocaron en el nombre de la compañía: LOEY Entertainment. Nunca había escuchado de ella, pero era normal considerando que nunca se había metido en algo así. Decidió que no dolería buscar un poco antes de dormir, y es correcto decir que lo que encontró lo mantuvo despierto hasta casi el amanecer.
Loey era el nombre de la estrella de la compañía. Un alfa alto, con buen físico y ridículamente atractivo, quien además era diez años menor que él. ¿Ese sería su compañero? El omega tragó saliva y sintió que su vientre se calentaba poco a poco conforme recorría el contenido gratis que ofrecía el alfa, el cual en su mayoría eran fotografías que resaltaban muy bien sus atributos físicos. Por supuesto, había videos subidos a páginas ilegales, y le costó toda su fuerza de voluntad no buscar alguno a pesar de que se moría de curiosidad.
Ahora, el alfa tenía el cabello platinado, cosa que en opinión de BaekHyun le hacía verse diez veces más guapo, y su último video era con una omega preciosa. BaekHyun no podía competir con alguien así.
Eso fue lo que lo llevó a la siguiente pregunta: ¿por qué lo habían escogido a él? Prácticamente todos los actores que habían trabajado con Loey eran de su edad o más jóvenes, ¿por qué ahora habían decidido que trabajarían con él? La única explicación lógica que encontraba era que tenían un proyecto nuevo en marcha con otro actor que no fuera Loey, quizá alguien también nuevo en la compañía. Y, a pesar de que eso era lo más razonable, no pudo evitar sentirse un poco… decepcionado.
Cuando estaba amaneciendo, después de pensarlo mucho y volver a leer el e-mail, tomó aire y escribió una respuesta. Se sentía nervioso e inseguro, pero dinero era dinero; lo que más necesitaba en ese momento.
—Sólo será un proyecto. Nada más —murmuró para sí mismo antes de responder y levantarse para un nuevo día.
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El restaurante en el que lo citaron era uno de los más caros de la ciudad, y BaekHyun debía admitir que se sintió pequeño cuando preguntó por la reservación de XiuMin. Sabía que no iba vestido adecuado para la ocasión y el lugar (jeans oscuros y algo deslavados, un suéter blanco, sus únicas botas y un poco de maquillaje), pero al menos le alentaba que el tal XiuMin pagaría todo, y él no tenía que poner ni un centavo. Jamás podría comer en un lugar así.
—Por aquí, señor Byun —murmuró la hostess y comenzó a caminar hacia el área VIP. BaekHyun intentó no ver a ninguno de los comensales; seguramente sería la comidilla por el aspecto que tenía. De repente, ya quería regresar a casa con sus hijos, pero los había dejado un par de horas en el turno vespertino para que no se preocupara por no ir a recogerlos a tiempo. Ya no podía echarse para atrás.
Un hombre, más específicamente un beta, lo esperaba en la mesa número doce. Más o menos de su estatura, con cabello teñido de color miel y ojos y sonrisa felina. En cuanto lo vio se levantó y le hizo una leve reverencia que BaekHyun correspondió con torpeza.
—Un gusto conocerlo, señor Byun. Soy XiuMin, director administrativo de LOEY Entertainment —saludó el hombre antes de estrechar su mano. Vestía con ropa fina y joyas de pies a cabeza; BaekHyun no podía decir que no se sentía intimidado.
—Mucho gusto. Byun BaekHyun —contestó. Ambos tomaron sus lugares correspondientes, y BaekHyun se sintió un poco más decepcionado que ayer al ver que Loey no había venido con XiuMin. «Entonces sí se trata de otro actor», pensó.
—Nos alegra mucho que haya aceptado acudir a esta reunión —murmuró XiuMin mientras tomaba un folder color azul que se encontraba a su lado. Cuando se lo entregó a BaekHyun, el omega se dio cuenta de que se trataba de los términos y condiciones del proyecto—. Pleasure Dream siempre nos trae joyas como usted. Por favor léalo con cuidado; cualquier duda que tenga, me avisa.
Un poco avergonzado, BaekHyun comenzó a leer el documento entre sus manos. LOEY Entertainment se comprometía a hacer el pago el mismo día, además de otorgarle un bono del 20% una vez rebasado el mínimo de dinero que debía recaudarse. A cambio, BaekHyun debía participar en una grabación que se llevaría a cabo por cuatro o cinco horas, entre el maquillaje, el montaje del escenario y las pausas entre escenas.
Los requerimientos eran simples: un examen de ETS y, como omega, que tomara pastillas anticonceptivas para evitar cualquier embarazo, además de que los preservativos eran obligatorios. Otra cosa, misma que le dio más seguridad, era que el consentimiento era clave, y los dos tenían todo el derecho de detener la grabación si no se sentían cómodos con ella. BaekHyun enrojeció un poco cuando leyó la advertencia de que existía el riesgo de que tuviera un celo espontáneo durante la grabación.
—¿Ha habido… algún caso de celo espontáneo? —preguntó lo más seguro que pudo, aunque su tono de voz bajo lo delataba. XiuMin dejó su bebida a un lado y asintió.
—Usualmente pasa si el omega es muy receptivo, o si la química entre nuestros actores es buena. Han sido pocos, pero es algo que sucede y es importante tomar en cuenta —comentó XiuMin antes de darle un trago a su bebida—. Cuando eso sucede, la grabación se detiene y transportamos al omega hacia su hogar o hacia un hotel, con todos los gastos pagados, para que pueda pasar su celo sin problemas.
BaekHyun asintió y volvió sus ojos al documento, aunque su mente estaba en otro sitio. Su ex pareja fue quien lo auxilió en su último celo, y no fue nada placentero. A pesar de que su hijo más pequeño fue el producto de ese día, no podía decir que lo recordaría con mucho gusto. De repente, sus ojos captaron una palabra desconocida: MILF. BaekHyun la había visto un par de veces en páginas pornográficas, pero nunca se había dado a la tarea de buscar qué era lo que significaba.
—Tengo otra duda —murmuró sin dejar de ver la hoja—. ¿Qué… significa «MILF»? Está en la descripción del proyecto, pero no estoy seguro de su significado.
La expresión de XiuMin pasó de la sorpresa a un puchero, casi como si sintiera ternura. ¿De qué se estaba perdiendo BaekHyun?
—Significa Mom I’d Like to Fuck. Básicamente, eres tú; un omega sexy mayor que yo y con hijos.
BaekHyun volteó de inmediato al escuchar una voz gruesa a sus espaldas, y sintió cómo su rostro palidecía en cuanto vio a Loey a su lado. El alfa, vestido con un pantalón de vestir negro y un saco blanco, le hizo una reverencia que BaekHyun no pudo corresponder del shock, para luego extender su enorme mano y tomar la del omega. Ahora, BaekHyun sentía como si el sol habitara en su cara.
—¿En dónde rayos te habías metido? Tuve que comenzar a explicarle al señor Byun los detalles del acuerdo —murmuró XiuMin con un tono chillón, como si estuviera reclamándole a su hermano menor. El alfa se sentó junto a su silla poco después y BaekHyun quería enloquecer. Al menos tenía un vaso de agua helada a su lado que le cayó muy bien.
—Atendí una llamada después de salir del baño, lamento mucho la tardanza —dijo Loey. Después, sus ojos regresaron al omega a su lado, y recorrieron su cuerpo de arriba hacia abajo. BaekHyun intentó que sus escalofríos no fueran muy obvios—. Realmente eres mucho más atractivo en persona. No puedo esperar a que estemos juntos en el set de grabación.
—Gra… ¿e-eh? ¿Entonces el video será contigo? —preguntó el omega con incredulidad.
—Sí… ¿no quieres que sea así? —fue el turno de Loey de preguntar, y a juzgar por su tono, sonaba sorprendido y ligeramente ofendido. BaekHyun levantó las manos y comenzó a negar con la cabeza de inmediato.
—¡N-No es eso! Es que no tienes ningún trabajo así, y yo creí… que…
BaekHyun se dio cuenta muy tarde de que él mismo se echó la soga al cuello. El rostro de Loey lo dijo todo; su media sonrisa, sus ojos brillantes, su traviesa lengua en medio de sus dientes. El omega no sabía si estaba más mortificado que hipnotizado.
—Ya veo, hiciste tu tarea. Espero que te haya gustado lo que viste —murmuró el actor y guiñó un ojo—. Tienes razón, nunca he hecho algo así, y por eso mismo quiero comenzar. Tú nos harías los honores, si es que aceptas.
BaekHyun lo pensó un momento, aunque, en el fondo, ya había tomado la decisión. La anticipación en su estómago se duplicó cuando le pidió su pluma a XiuMin y comenzó a firmar los documentos; la verdad, con la reacción tan positiva que Loey había mostrado, él tampoco podía esperar a que el día de la grabación llegara.
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Si uno lo pensaba, la trama del video no era muy elaborada. BaekHyun actuaría como el esposo de un alfa quien llevaba a un subordinado a su casa, y que después de tomar unas cuantas copas, caería profundamente dormido. Y entonces empezaría la acción, puesto que además, BaekHyun y Loey ya tenían un supuesto historial amoroso al haberse visto a espaldas de su esposo en varias ocasiones. El omega rápidamente entendió que este tipo de videos no tenían una historia interesante o bien pensada, pues el objetivo siempre era el mismo: sexo.
Y a pesar de estar consciente y de acuerdo al respecto, no por eso se sentía menos nervioso. Loey debió notarlo pues mientras retocaban su maquillaje colocó una de sus enormes manos sobre una de sus desnudas rodillas que no podía dejar de mover. La ropa de BaekHyun era un short de mezclilla y una blusa de tirantes rosa pálido que apenas cubría su prominente busto, junto con un suéter delgado blanco, mientras que Loey iba de traje. BaekHyun no podía decir que no se sentía más atraído al joven alfa que antes.
—¿Todo bien? —preguntó con su voz gruesa. El omega sintió el calor de la palma de Loey por todo su cuerpo, y tuvo escalofríos involuntarios que le terminaron sacando una media sonrisa al alfa.
—Sí. Es sólo que… estaba pensando en mis pequeños —murmuró. La grabación era en sábado, y le había más o menos mentido a KyungSoo al decirle que iría a varias entrevistas de trabajo, y como era su día libre, le pidió cuidar a sus hijos. El enfermero adoraba a los niños, así que, para su fortuna, accedió de inmediato. La verdad era que estaba más nervioso por lo que estaba a punto de ocurrir, pero no podía decirlo en voz alta.
—¿Es la primera vez que haces algo como esto? —volvió a hablar Loey y BaekHyun, un poco inseguro, asintió. Si mentía, Loey se daría cuenta cuando estuvieran grabando; no tenía caso— Entiendo. Pero si te concentras en disfrutar, te relajarás de inmediato y todo será mejor. Lo prometo.
BaekHyun asintió y le mostró una pequeña sonrisa. Sin embargo, no pudo detener el leve sonrojo que llegó hasta la punta de sus orejas. Definitivamente no era un omega inocente, y cuando era más joven, tuvo varias oportunidades para adquirir experiencia con sus parejas o alfas que conocía en fiestas. Sin embargo, estar enfrente de las cámaras era otra cosa completamente distinta, y este alfa también sería una experiencia distinta. Tan sólo esperaba no hacer el ridículo.
El tiempo corrió y la grabación comenzó. BaekHyun estuvo a cargo de abrir la puerta cuando su “esposo” llegó, y mientras le daba un beso de bienvenida, sus ojos se cruzaron con los de Loey, y de inmediato una dulce tensión se extendió por su vientre bajo. Tuvo el trabajo de lavar unos cuántos trastes en la cocina y arreglar cosas aquí y allá con el fin de acercarse a Loey y construir la tensión sexual que los llevaría a la escena principal.
BaekHyun no tenía problema en hacerlo; eran tareas sencillas que le ayudaban a controlar sus nervios. Sin embargo, en un parpadeo, el actor que jugaba el papel de su esposo ya había comenzado a hablar con voz pastosa y a reírse histéricamente mientras Loey le servía más y más alcohol. El director anunció el fin de la primera parte justo ahí, y lejos de relajarse, el omega sintió cómo sus manos comenzaron a temblar, aunque sabía que no era completamente de nervios, sino también de anticipación.
—Pareces todo un experto —comentó Loey una vez que ambos regresaron a retocar su maquillaje. El omega soltó una risita y negó con la cabeza al tiempo que el alfa tomó un sorbo de agua. Su manzana de Adán era perfecta.
—No te burles así de mí, Loey-ssi —contestó el comega con una sonrisa para luego, algo nervioso, tocarse el cabello—. No fue tan difícil… creo… —contestó y miró su regazo. Lo realmente difícil comenzaría en cinco minutos. De nuevo, Loey puso su mano sobre su rodilla y BaekHyun volteó a verlo.
—Te haré sentir bien. No debes preocuparte, ¿de acuerdo? —murmuró y BaekHyun, con el rostro como un tomate brillante, asintió— De todos modos, si quieres detenerte puedes decirme. No hay problema.
La grabación se retomó poco después y comenzó con su supuesto esposo durmiendo sobre la mesa. Loey había ido al baño y BaekHyun debía recoger los trastes sucios. Mientras apilaba los platos y cubiertos, unos fuertes brazos rodearon su cintura, y un cuerpo más grande que el suyo lo cubrió por completo. BaekHyun dio un saltito, y a pesar de que fue involuntario, quedó como anillo al dedo.
—Te extrañé demasiado —murmuró Loey en voz baja para después aspirar el aroma en su cuello. Ninguno de los dos usaba supresores de feromonas, así que BaekHyun desprendía un olor natural a frutos rojos y Loey uno a sándalo. Por alguna razón, la mezcla era muy atractiva para el omega.
—No deberíamos… m-mi esposo está aquí, junto a nosotros —respondió BaekHyun y se distrajo un poco al mirar a los camarógrafos moviéndose a su lado. Loey, sin embargo, pronto llamó su atención al colar una mano bajo su blusa para acariciar la piel de su estómago y tocar orilla de su sostén. BaekHyun jadeó apenas y se tensó de inmediato.
—Está ebrio. No despertará hasta mañana; ya lo conoces —murmuró con su voz rasposa. BaekHyun dejó los trastes a un lado e introdujo dos de sus dedos en su boca cuando Loey comenzó a besar su cuello, mientras que sus manos trabajaban en desabrochar su sostén. Una vez hecho, una de las manos del alfa envolvió uno de sus senos, y su pulgar comenzó a acariciar su pezón erecto.
BaekHyun nunca estaría orgulloso de su reacción. Se estremeció por completo y se vio obligado a morder sus dedos para no gemir en voz alta, pues ese era uno de sus puntos débiles y ahora Loey y todo su staff lo sabía. El alfa soltó un sonido de apreciación y giró el pezón con dos de sus dedos. BaekHyun se volvió a tensar y jadeó de manera involuntaria; su rostro, retocado con poco maquillaje, se volvió de un brillante carmesí cuando recordó que la gente de las cámaras, la iluminación y dirección lo estaba mirando. Era demasiado para él.
—Él… él tiene… —comenzó. Casi olvida que debía hablar en ese momento, pero las palabras no le salían de la boca. Estaba demasiado avergonzado y excitado como para pensar coherentemente—. Él t-tiene el sueño ligero…
Loey tardó un poco en contestar. Debió percatarse de su nerviosismo, pues sus manos acariciaron su estómago y volvió a abrazarlo mientras emitía feromonas para tranquilizarlo. Por instinto, BaekHyun volteó, y Loey no tardó en capturar sus labios en un beso que profundizó de inmediato.
—Entonces no deberíamos hacer ruido, ¿no crees? —contestó el alfa con voz ronca y BaekHyun se mordió el labio inferior cuando sintió al alfa pegándose a su cuerpo— Vayamos a la sala, ¿sí? —comentó el alfa. BaekHyun asintió y abrió los ojos para mirarlo al tiempo que el director gritaba «¡Corte!»
El omega finalmente pudo respirar. Hizo un puchero involuntario cuando Loey dejó de tocarlo lascivamente, pero el alfa no se separó de su lado. Al contrario, estuvo ahí para sostenerlo cuando quiso caminar un poco; sus piernas de gelatina no le ayudaban.
—Wow, cuidado, Baek —murmuró Loey. El omega volvió a enrojecer y bajó la mirada.
—L-Lo siento, yo… —dijo, pero ya no continuó. No podía insinuar que hacía mucho tiempo que no hacía esto. Sin embargo, el alfa negó con la cabeza y siguió abrazándolo incluso después de que alguien del staff vino a checarlo.
—Van muy bien. El director está satisfecho —murmuró la beta con los pulgares arriba. Ahí fue cuando BaekHyun razonó que todos los del staff que tenían contacto con ellos eran betas; seguramente era para que ninguno se viera afectado por sus feromonas. Eso, BaekHyun lo agradecía, pero seguía dándole pena. Sobre todo cuando vio que su “esposo” charlaba animadamente con los demás.
—¿Todo en orden? —preguntó Loey en su oído y se rió un poco cuando BaekHyun dio un saltito. El omega, ya con un poco de más confianza, le soltó un suave manotazo en el antebrazo que lo sostenía.
—Sí. Y gracias… p-por lo de hace rato. Estaba muy nervioso y me ayudaste mucho —confesó. Loey volvió a sonreír y negó con la cabeza. BaekHyun pensó que estaba jodido cuando sintió su corazón latiendo con una velocidad anormal.
—No hay problema —murmuró el alfa—. En cinco minutos seguiremos, ¿de acuerdo?
El tiempo de descanso se iba como el humo. BaekHyun apenas se había sentado para retocar su maquillaje y respirar con tranquilidad cuando ya lo estaban llamando de nuevo para la siguiente escena, que sería en la sala. No había puerta o pared que la separara del comedor, y el sillón estaba estratégicamente puesto para que, en caso de que el “esposo” de BaekHyun despertara, los viera a ambos teniendo sexo.
La vergüenza estaba ahí. BaekHyun la sentía tiñendo su rostro de carmesí cuando caminó a la sala con piernas temblorosas, o trabando su lengua cuando hablaba con el staff. Pero el deseo y la lujuria eran más fuertes, nublaban su juicio y lo peor de todo es que Loey lo sabía. BaekHyun sintió escalofríos cuando los ojos del alfa bajaron por su cuello hasta detenerse en su pecho. Sus pezones erectos se marcaban a través de su delgada blusa y BaekHyun supo que estaba totalmente perdido cuando sintió orgullo en vez de pena.
—¿Listo? —preguntó el alfa con un brillo inusual en sus ojos. BaekHyun se lamió los labios y asintió.
Loey comenzó a besarlo antes de que el director anunciara el inicio de la grabación. BaekHyun, medio recostado en el sillón, enredó sus manos en el cabello blanco del alfa, quien no tardó ni cinco segundos en levantar su blusa y descubrir sus pechos. BaekHyun suspiró en el beso cuando sintió las manos cálidas del alfa masajeándolos suavemente y usando sus pulgares para dibujar círculos en sus pezones. Por instinto sus piernas se abrieron más, y entonces fue que sintió cómo su lubricación comenzaba a empapar su ropa interior.
Loey notó el aroma a frutos rojos de inmediato. El beso terminó abruptamente, y entre la bruma de placer BaekHyun vio las pupilas dilatadas del alfa mirándolo como nunca nadie lo había mirado antes. Su rostro enrojeció más debido a la atención.
—Me encanta tu aroma —murmuró Loey y se acercó para besar su cuello y pasar su nariz por su garganta. Las manos de BaekHyun se ocuparon en desabrochar su camisa, y aunque le costaba trabajo, Loey no dijo nada. Parecía disfrutar que el omega lo desnudara poco a poco—. Quiero poner mi boca en cada parte de tu cuerpo.
BaekHyun sintió escalofríos besando su piel. A pesar de las cámaras, de las otras diez personas que había en la habitación y del contrato de por medio, eligió creer que Loey le estaba expresando sus verdaderos deseos. Porque BaekHyun fue sincero con él cuando contestó.
—Soy todo tuyo.
La idea era que no debía hacer tanto ruido, pero BaekHyun estaba encontrando increíblemente difícil seguirla al pie de la letra. Ya estaba completamente desnudo, en cuatro en el sillón, mientras Loey hundía su cara entre sus nalgas, lamiendo y sorbiendo el lubricante que ya chorreaba en sus muslos. Tres dedos estaban en su boca, tratando de amortiguar sus gemidos, mientras que su otra mano apretaba con fuerza el cojín que tenía enfrente. A pesar de que su miembro estaba duro y rojo, todavía no quería venirse, pero Loey parecía estar en una misión para hacer que su orgasmo llegara lo más pronto posible.
—¿Se siente bien? —preguntó el alfa con voz entrecortada cerca de su oído una vez que se alejó de él. BaekHyun, tenía intención de buscar un beso, pero recibió dos gruesos dedos entrando y saliendo de él con dedicación. El omega gimió con sorpresa e introdujo de nuevo sus dedos a su boca mientras asentía con fervor— Apuesto a que se sentirá mucho mejor cuando te esté follando. ¿Gritarás mi nombre, mmm?
BaekHyun asintió mientras sus orejas y cuello se encendían de carmesí. Durante sus relaciones íntimas pasadas, el lenguaje que usaba Loey o no existía o caía en algo absolutamente vulgar que terminaba por matar su pasión. Pero con Loey era distinto. De nuevo, el cuerpo de BaekHyun se llenó de escalofríos cuando el alfa comenzó a frotar su miembro aún aprisionado por sus boxers entre sus nalgas, empapándose de su lubricante natural.
Pero no tuvo que esperar mucho. Loey rompió el paquete del condón con brusquedad y se lo colocó a la velocidad de la luz. La paciencia del alfa, al igual que la suya, pendía de un hilo. Y todos en esa habitación eran conscientes de ello.
—¡A-Ah, ah, alfa! —gritó BaekHyun en cuanto sintió su miembro entrando en él y su entrada luchando por acomodarse a su grosor. Su orgasmo llegó de sorpresa, haciendo que su cuerpo entero temblara y se contrajera mientras semen caliente brotaba de su miembro y manchaba el sillón. BaekHyun se dio cuenta muy tarde de su tono de voz y rápidamente volteó hacia enfrente, donde el staff estaba con luces y cámaras enfocándose a él. Sus ojos entonces se movieron a su “esposo”, quien fingió reacomodarse en la mesa pero no despertó. La risa cómplice de Loey lo sacó de su estupor.
—¿Así de bien te sientes, cariño? —preguntó con cierta restricción en su voz, como si se estuviera conteniendo de follárselo hasta que no parara de gritar. Con sus grandes manos acarició su cintura y separó más su trasero. Había un camarógrafo con él grabando cada centímetro que se introducía en el cuerpo del omega—. Me aseguraré de follarte tanto que no recordarás a otro alfa que no sea yo.
BaekHyun enseguida aprendió que el alfa vivía para cumplir sus promesas. La habitación pronto se llenó del ruido obsceno de sus pieles chocando entre sí, de sus fluidos facilitando la penetración, de BaekHyun tratando de silenciar sus continuos gemidos y mirando al hombre de la mesa entre sus pestañas llenas de lágrimas. La grabación dejó de importarle, así como los pares de ojos que no podían despegarse de la escena frente a ellos.
El placer recorría cada parte de su cuerpo en olas que lo dejaban medio mareado. Se sentía como un celo, aunque por fortuna no se encontraba en uno. Sería demasiado vergonzoso. Loey lo reacomodó varias veces, dejándolo descansar en posiciones relativamente cómodas, aunque la tensión en sus músculos no se iba. El alfa lo follaba tan bien que quería reír de puro gozo y lloraba de placer. Creyó ver que algunos del staff se removían incómodos en sus lugares, pero no le importó. Su segundo orgasmo estaba exageradamente cerca.
La última posición en la que el alfa lo movió fue misionero. BaekHyun abrió las piernas para recibirlo y las amarró alrededor de su cintura cuando estuvo dentro de él por completo. Loey se inclinó para besarlo y callar sus gemidos con su lengua, pues estaban aumentando en volumen sin que BaekHyun pudiera controlarlo.
Era demasiado sucio; demasiado erótico. Cada parte de su piel que Loey tocaba se encendía y lo dejaba con una deliciosa sensibilidad. Su entrada debía estar roja e irritada, pero sentía de todo menos dolor. Era como si Loey conociera cada parte de su cuerpo y lo aprovechara al máximo.
El omega se vino por segunda vez poco después. Un líquido transparente empapó el sillón, sus muslos y los del alfa en cuanto este salió de su cuerpo. En medio de su éxtasis, BaekHyun escuchó a Loey gimiendo cuando salió de él, y luego él mismo soltó un placentero quejido cuando sintió el semen caliente del alfa en sus muslos y estómago. No se percató de la cámara grabando cada uno de sus jadeos, cada una de sus eróticas expresiones.
BaekHyun realmente volvió en sí cuando escuchó la voz de una beta a su lado preguntándole si estaba bien. El omega parpadeó, se talló los ojos y enfocó la mirada en la botella de agua que la chica le ofrecía. Por el sonrojo de su rostro, se veía apenada, así que BaekHyun le agradeció por el agua al tomarla y dejarla ir, terminando pronto su tortura. Ahora venía la suya; ¿acaso se había desmayado por unos segundos?
Su rostro se convirtió instantáneamente en un tomate, y el tono rojo amenazaba con salirse de la escala de colores conforme iba recordando todo. De pronto se hizo muy consciente de su desnudez, y cuando estaba buscando algo para taparse una sombra lo cubrió de la luz de la habitación y lo dejó enfocarse mejor. Su sonrojo no mejoró cuando se dio cuenta de que era Loey.
—Déjame ayudarte, Baek —murmuró el alfa mientras pasaba una toalla tibia y húmeda por su estómago. Loey ya tenía una bata puesta, aunque no cubría su pecho del todo y a BaekHyun le costaba un mundo mirar hacia otro lado. Sin embargo, jadeó y sus muslos se cerraron por instinto cuando Loey limpió su zona íntima, pues estaba demasiado sensible. El alfa soltó una risita.
—U-Uh, lo siento —se disculpó BaekHyun de inmediato, y Loey rápidamente cambió su expresión y negó con la cabeza.
—No pasa nada —dijo Loey y BaekHyun frunció un poco el ceño cuando vio su expresión. ¿Loey estaba… avergonzado?— Al contrario, creo que yo me tengo que disculpar. Me… excedí un poco.
BaekHyun no quiso decir nada más. Suficiente tenía con la vergüenza que sentía en ese momento, y que aumentó cuando ChanYeol lo ayudó a enderezarse, pues sus piernas temblaban, y le ofreció una de sus sudaderas para que se tapara en lo que se duchaba, ya que tiritaba de frío. El omega sonrió un poquito, cuando nadie lo veía, al notar lo grande que la ropa le quedaba.
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—¡Fue maravilloso!
BaekHyun, con el rostro permanentemente rosa, miró hacia abajo al escuchar a XiuMin aplaudiendo y riendo. Loey, a su lado, negó con la cabeza y sonrió al ver lo feliz que se encontraba.
Ambos estaban en la oficina del beta, sentados frente a su escritorio, bien bañados y vestidos, pero poco descansados. BaekHyun sentía todo su cuerpo adolorido, pero de la mejor manera posible. No era momento de recordar a detalle cómo había llegado hasta ese punto.
—Les juro que fue sublime. Tan natural, tan erótico… ¿seguro que no había hecho esto antes, señor Byun?
El omega negó adorablemente con la cabeza, y se tensó de inmediato cuando Loey acarició su brazo y tomó su mano. Sus dedos estuvieron entrelazados brevemente.
—Ya basta, XiuMin. Lo asustarás —comentó Loey para luego voltear y sonreírle con dulzura. Ahora, el deseo no rebotaba en su estómago, sino las mariposas—. La pasé muy bien, BaekHyun-ah. Muchas gracias por todo.
—E-Eh, no te preocupes. Yo… yo también la pasé muy bien. Gracias por ayudarme siempre.
XiuMin aplaudió y los sacó de su trance. Se habían estado mirando por mucho tiempo. El beta se aclaró la garganta y sonriendo como si se hubiera sacado la lotería, le extendió unos papeles a BaekHyun.
—Firme esto y el proyecto habrá finalizado. Espere su pago en unas horas y, seguramente, un bono extra en los próximos días.
Una vez firmados los papeles, los agradecimientos por parte de los tres regresaron, y Loey lo acompañó fuera del set para que tomara un taxi de regreso. Por suerte, la alta figura del alfa lo cubría del staff; BaekHyun no se creía capaz de verlos a los ojos.
—Muchas gracias, BaekHyun. De verdad. Fue una de las mejores experiencias que he tenido —comentó el alfa. El taxi tardaría en llegar unos minutos.
BaekHyun tragó saliva y negó con la cabeza. Esta despedida era muy real, y BaekHyun no quería irse aún. Quería regresar al calor de los besos y el cuerpo del alfa a su lado, pero era un sueño. En su lugar, sonrió.
—Gracias a ti por considerarme. Lo… lo disfruté. Mucho —respondió con algo de vergüenza. Loey sonrió, con todo y hoyuelo, y BaekHyun sintió que su corazón se iba a salir de su pecho cuando el alfa se inclinó y dejó un dulce beso sobre sus labios. De nuevo estaban ahí los escalofríos danzando en su piel.
—Espero que nos veamos pronto —dijo el alfa. BaekHyun no supo qué contestar, pues este era el fin del contrato, ¿no? Al final, su tiempo para pensar más se terminó, pues llegó el taxi que lo llevaría a casa.
Una sensación de nostalgia y pérdida le hizo voltear en su lugar y mirar la figura del alfa despidiéndose de él a través de la ventana, misma que se veía cada vez más pequeña hasta que desapareció por completo al dar vuelta a una calle. BaekHyun se dio cuenta entonces de que no podría olvidarlo jamás.
En la noche, cuando sus pequeños le estaban contando todo lo que habían hecho con KyungSoo, su celular vibró. BaekHyun lo tomó de inmediato y casi se desmayó cuando vio el depósito de cinco mil dólares en su cuenta, así como la llegada de un nuevo correo de agradecimiento.
Haneul y Byul le preguntaron qué sucedía cuando lo vieron llorar, pero BaekHyun les aseguró que no era nada malo, pues las lágrimas no siempre eran de tristeza.
Al fin parecía que su vida iba a mejorar.