Esto es solo un contrato | CHESTAPPEN

Summary

---- Dos meses ---- explicó el alfa, caminando lentamente alrededor de la mesa de caoba ---- Durante dos meses, fingirás ser mi prometido. Asistirás a eventos conmigo, sonreirás para las cámaras, y convencerás al mundo de que estamos enamorados. ---- ¿Enamorados? ¿Tú y yo? ---- Sergio soltó una risa incrédula ---- Ni en tus sueños más húmedos ---- Precisamente por eso funcionará. Nadie esperaría que un alfa como yo se fijara en un omega como tú. Será una historia de amor improbable, de esas que venden periódicos y distraen a los inversores de los escándalos reales. ---- O sea, que soy una cortina de humo. ---- Eres una solución temporal. A cambio, recibirás tu beca de vuelta, una compensación económica generosa, y cuando termine el contrato, serás libre de volver a tu vida de florista y estudiante. Sergio miró el contrato. Las palabras bailaban frente a sus ojos. Treinta páginas de cláusulas y condiciones, y sin embargo, lo único que veía era una cadena. Una cadena con forma de oportunidad.

Genre
Drama
Author
alexa
Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

000: Esto es solo un contrato

El invernadero de los Wolff era un pequeño paraíso caótico. A diferencia de los jardines simétricos y predecibles que adornaban las mansiones de la élite alfa, este era un estallido de vida desordenada: buganvillas que trepaban por las columnas sin permiso, macetas de lavanda que competían por el espacio con hierbas aromáticas, y un viejo limonero que Toto Wolff llevaba años jurando que talaría pero que seguía allí, tercamente productivo.

Sergio amaba ese caos. Era el único lugar del mundo donde su omega interior se sentía completamente en paz.

———— ¿Otra vez con las manos en la tierra? ———— La voz de Lando resonó desde la entrada, seguida por el tintineo de las campanillas de viento que el propio Lando había colgado la semana anterior ———— Te juro que si no fueras el mejor florista de la ciudad, pensaría que tienes un problema

———— Es terapia ———— respondió Sergio sin levantar la vista. Sus dedos trabajaban con precisión, trasplantando un esqueje de jazmín a una maceta nueva ———— Cada vez que el mundo se vuelve demasiado estúpido, vengo aquí y recuerdo que las plantas no tienen ego.

———— Las plantas no, pero los alfas sí ———— intervino otra voz, más grave. Daniel, el más sensato del grupo, apareció detrás de Lando cargando una bandeja con tres vasos de limonada. Su aroma a beta, neutro y calmado, era un bálsamo en medio del perfume intenso de las flores ———— Y tengo malas noticias.

Sergio alzó la cabeza, frunciendo el ceño. Su instinto le gritaba que no le iba a gustar lo que Daniel tenía que decir.

———— ¿Qué clase de malas noticias?

———— Las del tipo "Max Verstappen" ———— respondió una tercera persona. Lance, el más joven y nervioso del trío, entró casi tropezando con una maceta. Su aroma a omega, dulce como el caramelo, estaba teñido de ansiedad ———— Acabo de verlo en la universidad. Bueno, no a él exactamente, sino a su séquito. Estaban revisando unos papeles en la oficina de administración.

———— ¿Max Verstappen? ———— Sergio se puso en pie, sacudiéndose la tierra de las manos ———— ¿Qué hace ese imbécil en mi facultad?

———— Comprándola, aparentemente ———— dijo Daniel, entregándole uno de los vasos ———— Art de Vivre acaba de cerrar un acuerdo con la universidad. Van a patrocinar el programa de intercambio internacional.

A Sergio se le heló la sangre. El programa de intercambio. Su beca. Esos tres conceptos flotaron en su mente como fichas de dominó a punto de caer.

———— ¿Patrocinar? ¿En qué sentido?

Lando y Lance intercambiaron una mirada incómoda. Fue Daniel quien habló, con esa calma exasperante que lo caracterizaba:

———— Han reestructurado las becas. Varias han sido canceladas por "recortes presupuestarios". La tuya...

No necesitó terminar la frase. El vaso de limonada cayó al suelo, derramando el líquido sobre la tierra recién removida.

———— Ese hijo de...

———— Sergio, espera ———— Lando intentó detenerlo, pero ya era tarde. El omega estaba corriendo hacia la salida del invernadero con la determinación de un huracán ———— ¡Sergio, no hagas nada estúpido!

———— ¡Hacer algo estúpido es mi especialidad!

Toto, que estaba en el porche revisando las cuentas de la floristería, apenas tuvo tiempo de levantar la vista antes de que su sobrino pasara como una exhalación.

———— ¿A dónde va ese muchacho? ———— preguntó, ajustándose las gafas.

———— A enfrentarse a un alfa multimillonario con más poder que el presidente ———— respondió Daniel, alcanzando a Lando y Lance que ya iban detrás ———— Lo de siempre, tío Toto.

———— Ah, bueno. Que se divierta. ———— Toto volvió a sus cuentas sin inmutarse. Conocía a Sergio desde que era un cachorro; sabía que cuando el omega se enfurecía, era mejor apartarse de su camino.